martes, 15 de noviembre de 2016

LATIF HALMAT [19.548]


Latif Halmat 

Nació en 1947 en Kifri, al sur de Kurdistán, en Irak. Es periodista y escritor. Ha publicado varias colecciones de poesía como: Dios y nuestra pequeña ciudad (1970), Frente a un renacimiento (1973), El pelo de la chica es mi tienda en verano e invierno (1977), La tormenta blanca (1978), Las cartas que mi madre no lee (1979) y Poemas acabados e inacabados (1979), entre otras. También ha escrito teatro. Pertenece a la generación más joven de los poetas kurdos que debutaron durante la década de 1970.


Poetas kurdos
(Traduccion de Mohsen Emadi y Arturo Loera)


Tumba y pistola

De repente fue restaurada la electricidad
La película reanudó
Los hombres estaban haciendo armas
Las mujeres estaban derramando lágrimas
Luego se fue la luz de nuevo
Tal vez los hombres están ahora cavando tumbas
Las mujeres están vistiéndose de negro.

                                              Sulaymani 09/02/98


El poema que termina, nunca termina

Las piedras no sienten felicidad ni tristeza
No odian ni aman a nadie
las piedras no tienen corazón para enamorarse
tampoco tienen manos para escribir cartas y poemas a sus amantes.
Tampoco fantasean sobre persecuciones de calle en calle
las piedras no tienen pies para huir
cuando los guardias van a arrestarlas.
No tienen madres que lloren por ellas cuando mueren
No tienen padres para disciplinarlas
cuando se portan mal
No tienen un país específico
por el cual sacrificarse.
Dondequiera que resultan ser y están
encuentran un lugar para descansar
y arraigarse con firmeza.
Las piedras no recuerdan su pasado
ni sienten nostalgia sobre él
de no ser así, alguna vez hubieran escrito un poema o una carta.
A pesar de todo eso
nuestros antepasados dijeron
“Las piedras son pesadas en sus propios lugares”,
así son los seres humanos también.


Palabras

Esta edad es la edad de las palabras vacías y decoradas
es la edad de poetas falsos y mendicantes
es la edad de la comercialización de pensamiento, fe, mente y corazón
es la edad de muerte libre, individual y colectivamente
en el giro de cada calle
está esperando la muerte
donde menos te lo esperas
la muerte es tu protector y está a tu servicio
Esta edad es la edad de la confusión y la complicación
cada palabra es reducida por cientos de trucos automáticos y
electrónicos
para servir a los intereses de la burguesía
déjanos aprender a discriminar entre
el bien y el mal
déjanos amar la verdad más que los helados,
broches para el cabello, collares y besos.



Nazim Hikmet conversa con la humanidad

Cuando yo nací, los dolores eran tan normales
como el viento;
la muerte tan normal como las piedras y sombras
la alegría, 
al igual que los cigarrillos y cerillas en las estaciones de gasolina,
estaba prohibida.
El silencio fue una medalla 
en el pecho de cualquier poeta cobarde.
Las palabras fueron cuchillos buscando
la garganta de sus denunciadores.
Luego vine e incendié
las raíces del miedo
y sembré las nubes del amor
en los vientos de las estaciones.
En el país del hambre y la sequía
hice de mi poesía el río de los perfumes
y maldije un siglo
en el que los poetas son capturados, por el miedo,
en las trampas del oro y el dinero,
en el que las aves son capturadas, por el hambre,
en varias trampas y lazos.
En las montañas, en  valles y llanuras
exclamé:
Oh mi hambrienta patria
te amo y te amo,
aquí estoy arando esta tierra
con mis pestañas
convirtiendo en granjas y huertas
donde crecen flores rojas y hermosos poemas
para los niños del mundo venidero
un mundo de paz, amor y libertad.






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