miércoles, 15 de septiembre de 2010

1109.- URSZULA KOZIOL


Urszula Koziol nació en el sudeste de Polonia en 1931. Ha vivido y trabajado en Wroclaw desde 1950, donde enseñó polaco durante varios años. Desde 1968 ha sido editora de la Revista Literaria Odra. Ha publicado ocho volúmenes de poesía, dos novelas, cuentos cortos y obras para la radio y el teatro. Poeta esencial, se sumerge en busca de las profundas raíces del comportamiento humano, de la condición del hombre moderno en un mundo de conflictos, caos y guerra. Su poesía, clara y precisa, mediante versos concretos y sin abstracciones, está sujeta a una disciplina intelectual estricta, dirigida por principios de ética libres de moralismos y de prejuicios políticos.






Poemas de Urszula Koziol




Desde hace algún tiempo
una vieja dama
se encamina hacia mí sobre jorobas de nubes.

Lanzo un peine por encima de mi hombro para que los bosques la detengan
lanzo un espejo por encima de mi hombro para que las aguas la detengan
pero está cada vez más cerca y más cerca
y algunas veces la veo en mis sueños.

Una a otra nos saludamos desde lejos
ella mira fríamente a mis ojos
desconocidas somos.

Bajo mi piel
aún siento la presencia de una joven muchacha -
(acostumbrábamos recoger juntas violetas y caléndulas de pantano
numerosas lunas
besamos un muchacho
cuántas madrugadas atravesamos danzando)
ella se rezaga reacia a partir
buscando excusas para seguir viviendo junto a mí -

es por ello
que mis dedos retienen el respiro cerca de los dedos de un hombre

y la mirada de alguien hace
que el aleteo de los pájaros ascienda de súbito hacia mí.

En estado líquido

Las aguas de mi cuerpo casa rosada mar anémonas en
glóbulos de sueño

las aguas de mi cuerpo cuando no estoy mirando
señuelo un tritón de ojos prominentes
como un fugitivo de un lienzo de Paul Klee

a fin de confortarlo
confortar -

las aguas de mi cuerpo
casa bruna y alga roja.
Cuando sueño -
Saccorrhiza bulbosa levanta mi cabello
así que él se mantiene sobre las puntas
cuando sueño -
Macrocystis pirifera
milípedo y largo como un perro salchicha
envía escalofríos espina abajo
y hace hormiguear mi carne
en tanto que Claudea elegans
es una nota con color de rosa
o más bien una llave para abrir melodías celestiales

(tú puedes comparar
Pequeño Larousse a color
página 26)

Las aguas de mi cuerpo añoran el mar
ruedan y ruedan, envolviendo internamente
granos de arena
y ahora desde el polvo hasta el polvo
arrojan polvo a mis ojos
mientras en medio del puerto de un poema
oscilando como una concha al reverso de las palabras
rocas crujiendo
mi aturdido
y ya blanqueado
yo.

Dicho de otra forma

mi libertad es una palabra que callaré
o que quizás anotaré sobre un pedazo de papel
para transmitírtela

mi libertad es un crayón del azar
una baguette o un estilógrafo en la mano
para garrapatear maquinalmente sobre la arena
o hacer trazos
al dorso de un billete
usado

o quizá para incitar a las letras a avanzar
como si yo quisiera deletrear el mundo
queriendo hacerlo más legible así sea sólo un poco
y sin duda de este modo hacerlo igualmente avanzar
mi libertad es la lengua en la que me dirijo a ti
la lengua en la cual recibo tu respuesta
a fin de ir a tu encuentro o evitarte
pero mi libertad es ante todo este instante
durante el cual inclino las palabras unas hacia otras
bajo un ángulo muy particular así no sea mas que para
que dejen de evitarse entre sí como si estuvieran despellejadas
instante durante el cual yo las uno permanentemente
casi por lazos matrimoniales
yo las emparento por sentidos en clanes, grupos y estrofas

y las ordeno
sin cesar yo las ordeno
para que finalmente cesen de devorarse comerse
-como tienen la costumbre-
y entonces las hago salir del estado de canibalismo salvaje
de recíproco hocico
(y entonces ordeno las palabras como si borrara sus pecados)

yo soy la donante
yo soy la autora del planeta de los poemas con un gesto real
yo los libero
los pongo en libertad
insuflándoles al final una parte de mi propia alma

(incluso si todo ello debiera ser considerado una catástrofe)
mi poema de todos modos
no será más que una caja negra

de todas formas en el fondo
entre sus estrofas
se curva la prueba de la existencia del instante
que aparte de eso ya no existe en parte alguna
y que por otra parte puede se que no haya existido jamás
para persona distinta a mí
yo misma
y es mi libertad
de justamente poder tomar un tal instante
del anaquel del infinito tiempo
darle forma
encerrarlo entre la caja alargada de las estrofas negras
y detenerlo
cuidarlo
-¿Pero para siempre?
Di
-¿Para siempre?

Traducciones de Rafael Patiño

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