viernes, 24 de septiembre de 2010

CONSUELO HERNÁNDEZ [1.251]



Consuelo Hernández 

Consuelo Hernández: Nació en Colombia y salió de su país en 1977, vivió en Venezuela, Perú, Puerto Rico, y en Estados Unidos donde se radicó desde 1987. Autora de cinco libros de poesía: Voces de la soledad (1982), Solo de violín. Poemario para músicos y pintores (1997), Manual de peregrina (2003), Poemas de escombros y cenizas /Poems from Debris and Ashes (2006), en versión biligingüe y Mi reino sin orillas (2016).

Álvaro Mutis refiriéndose a poemario Manual de Peregrina dijo: "Leo y releo esta sabrosa y luminosa guía, cuyo título lo dice todo. !Qué bello Manual de peregrina ha sabido hacer Consuelo Hernández! En cada sitio ha sabido estar con la sabia plenitud que sólo otorga la poesía. Le deseo a este libro toda la fortuna que merece la luz que arrastran sus palabras."

Ganadora del Premio Accésit Antonio Machado de Poesía con su poema Polifonía sobre rieles. Es finalista del concurso Internacional de poesía "Ciudad Melilla" en España en y del concurso "Letras de Oro" de la Universidad de Miami, en Estados Unidos. En el año 2003 recibe una distinción honorífica del Consulado de El Salvador en Nueva York por su obra poética y en febrero del 2005 fue la primera autora en lengua hispana cuya obra ha sido incluida en la colección Especial de la Biblioteca de American University en Washington D.C. En el año 2007, participó en el movimiento "Poetas de Washington DC contra la guerra" en el marco de la exposición de la serie se pinturas sobre las torturas de Abu Ghraib del pintor colombiano Fernando Botero en el museo de American University. Su poesía ha sido traducida al inglés, y parcialmente al italiano y al árabe. Ha participado en numerosos congresos y reuniones profesionales y en lecturas de su poesía en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica en escenarios tales como: El Festival Internacional de Poesía en Medellín Colombia, La biblioteca del Congreso en Washington, La Biblioteca Pública de Nueva York, Haskell Center of Folger Shakespeare Library, La Fundación Pablo Neruda en Valparaíso, La sociedad de Escritores Chilenos, El festival de Mujeres poetas en México, el Congreso Internacional de poesía en Hungría, el Instituto de Cooperación Iberoamericana en Barcelona, España y la Maratón de Poesía en Washington DC organizado por el Teatro de la Luna y también ha sido incluida numerosas antologías en España, Estados Unidos y Latinoamérica. En el ámbito de la crítica literaria, es la autora de dos libros: Álvaro Mutis: Una estética del deterioro prologado por el propio Mutis, el cual recibió premio de Honor en New York University; y Voces y Perspectivas en la Poesía latinoamericana del siglo XX. Y ha escrito numerosos artículos sobre poesía y narrativa latinoamericana para revistas profesionales tales como: Revista Iberoamericana, Cuadernos Hispanoamericanos, Revista INTI, MACLAS. Latin American Essays, Alba de América. El Nacional de Venezuela, Revista Atlántida, Zurgay, Álvaro Mutis. Semana del autor (España), Revista de Lingüística y Literatura de la Universidad de Antioquia, Folios (Venezuela), etc. Actualmente es profesora de Estudios Latinoamericanos en American University en Washington DC, en Estados Unidos.




LEY DE LOS BEDUINOS

Salí de la tierra prometida
al desierto sin límites 
bordeando las dunas y el Mar Rojo
los campamentos de mi ralea
dueña absoluta de la libertad que necesito
para huir en busca de un oasis
de un sendero sin fronteras.

Con los beduinos saboreo el café
más amargo de mi vida
(aunque nací en una finca de cafetos)
la tristeza empozada en nuestra separación...
Tantos siglos detenidos en este saloncito
con todo el firmamento como techo
sin más muros que la luz
y aire del Mar Rojo que me besa la piel.
Con los beduinos saboreo el café
más dulce de mi vida
porque dulce es el sabor de los rencuentros
y soy un miembro más de la nomadería. 
Con su legión quiero marchar
con su alegría
marcar libre la arena del desierto
con la certeza con que escribo
sin nadie que me imponga cada día
el punto cardinal de mi destino.
Que nadie me diga
a dónde llevo a pastar a mis camellos
ni cual arena es apta para el viaje
o para levantar mi tienda de campaña.
Profeso la religión de este desierto.
Voy con las ovejas, con las cabras
ladeándome en la giba de un camello
como el caracol me desplazo con mi casa acuestas.

Con los beduinos saboreo otro café
más amargo que el primero
porque amargo es el sabor de la tristeza
que dejamos al partir
de los seres que nos aman
de la tierra más amada.





VOCACIÓN DE VÉRTIGO

La poeta no habla para seres débiles
ni siquiera para moderados
por su boca hablan
los grandemente ardientes.

Mide a pulgadas su seguir
y va hasta el último puerto,
su función es viajar
por rutas sin trazar.

No busca felicidad
ni se engaña con fantasiosas promesas
agotarse en la travesía es su destino
hasta llegar a la cumbre más alta
y desde allí
saborear sin vértigo
todos los abismos....

De Solo de violín





MI VIAJE ESPACIAL

En edificios herméticos
dejé buena parte de mi vida
en una expedición sin condiciones.
Caminé con la insignificancia de la hormiga
indagando cómo poblar galaxias
el cuerpo me estorbaba
la ingravidez me desafiaba
en el silencio sideral que lastimaba.
En primer viaje –recuerdo–
de blanco me vestí con las articulaciones móviles
e instrucciones para regular el aire,
el agua, el calor y hasta el amor.
Gracias al "pathfinder" supe del tiempo,
de los vientos, del suelo, de las rocas
y de mis huellas en la superficie de cosas sin nombre.
La vida microbiana ya me era familiar;
después de todo, qué soy sino un grupo de microbios
aliados en la arquitectura de mi cuerpo.
En el vacío, aprendí a soñar
en la totalidad de los posibles
y descubrí que la ética es otra manifestación de lo arbitrario.

Entonces descubrí cómo jugar.

Mi experiencia se coloreaba de comida psíquica,
energía atómica, viajes astrales
y desesperación frente al enemigo.
Desalojada del centro del universo
hallé diablos que extinguían las estrellas
y ángeles con ramilletes de flores siderales.
Después de varios años
eché a andar sacudiéndome los huesos
porque viajar es atrapar la poesía
es desvelar al mundo la verdad
de la aparente luminosidad de las estrellas.





ADIÓS EN EL AEROPUERTO

Te dije adiós en ese rincón del aeropuerto
me hacía sufrir el cambio de estaciones
no puedo compartir mi pan de náufrago
me mareo ante tantas avenidas ya cruzadas
y que siempre tienen algún límite.

Sin embargo, mis labios aún tiemblan
y mi carne palpita todavía
de sólo pensar en tu espada prodigiosa
que abrió mi secreto cofre de alegrías.





DIALÉCTICA DE UNA INFANCIA



Después de escuchar "Pied Piper Fantasy" de Corigliano.

I

¡Oh refugio de la paz perdida!
llegaban las ratas saltarinas de la noche
ni flauta, ni flama suficiente
ruinaban, roían, rodaban en despeinadas tinieblas...

Los gritos diluidos
en el rojo de tu rostro 
anticipo de orgasmos y de iras
la soledad, visitante clandestina,
la vida contradicha
el miedo atrapado en un pozo...
y el dolor alado
del instinto primordial encarcelado.

Las ratas corrían con la noche tenue
trenzando el fuego
agonizaba el viento
y se desplomaba el día entre huidizas sombras.

Sentías las sombras sola
hilvanando en tus labios la palabra
la voz que la garganta aún no suelta
y contabas las olas con los futuros barcos
los viajes espaciales, los aviones caídos.

Contabas sola, como siempre,
las alas de mariposas quemadas en las llamas
los cantos de los grillos
el rebuznar del burro
y el bramido de la vaca.
Y sin saberlo,
contaste los pasos del último caminante
por los caminos de paz.



II

En tu vieja cama duerme todavía
el silbar de los vecinos
el silencio que llegaba a tu alma,
el mundo que desaparecía,
ese volcán enorme que explotaba en mil ríos
mil colores, mil lavas,
las mil temperaturas
que rodaban por la noche inmensa...

La noche era tu día
y las ratas se dejaban seducir por la flauta
y de nuevo el silencio,
y la muerte pisoteando tus sueños.

De Manual de peregrina





HAGO TRIZAS EL MIEDO

El miedo me sigue
en la luna pagana
y el paso asesino
en la luz de los coches
a la hora imprevista
de la estrella más alta.

Viene con el vuelo del ave a medianoche
con el aullar del perro que ha perdido a su amo,
con el crujir del árbol que derriban los rayos.

Yo lo desafío minuto a minuto
a mostrarse entre luces
a rotar con la tierra bajo cuatro estaciones
a ahogarse en la lluvia voraz que me visita.

Pero el miedo trajina mis calles,
con el llanto anónimo de los peregrinos.
En el repicar de campanas
galopa en disfraces
y destempla mi canto.

Por eso hoy decido por un sol entero
hago trizas mi llanto,
hago trizas este miedo maldito
y con paso seguro
voy a la cotidiana claridad de la lámpara.





FESTÍN DE LOS CUATRO ELEMENTOS

El viento abre sus fauces y respira

Hambre tienes ¡Oh viento!
hambre de vidas
de mujeres y hombres que aderecen tu mesa
silencia al pájaro en el monte más alto
multiplicas los muertos y cosechas olvidos.

Hambre tienes ¡Oh tierra!
hambre de espacio
de carne de todas las especies
y te alías al viento que le brinda alimento.

Hambre tienes ¡Oh río!
hambre de gritos de horror
de patadas de ahogados
de curvas desnudas
del ojos con mirar indefenso
mientras les siegas la vida.

He visto en llamas el volcán
las ruinas que deja el huracán
los cementerios que improvisa el terremoto
siento algo incontenible en la garganta...

¡Su fiesta es la feria de la muerte!
e invitaba a un río que se antojaba otro
delineaba nuevo curso pavoroso.

Ya no veré más a María
sirviendo una sopa en Chinandega
ni a Luvina con sus hijos
en su caballo famélico
se ha ido Tony con el Jazz y sus sueños intactos.

Sin develar la aritmética exacta de la vida
en la propia culminación de su festejo
pasa la orgía de los cuatro elementos.





VOZ DEL HURACÁN

Como loco escapado de manicomio público
con las ropas en desorden
y los cabellos al aire
pasa el huracán
con traje de larga cola
estremeciendo paisajes.

Mil mensajeros navegan
en sus largos silabeos
de su lengua sin garganta...
mi angustia no los descifra.

Ajusta cuentas de guerras
altos clamores de paz
y deseos de abundancia
el huracán grita a voces
pero nadie lo comprende.

Como la rana que nunca
salir de su pozo supo
como el avestruz que oculta
la cabeza ante el peligro
entre los ranchos seguros
entre los abrigos nuevos
se salvan muchos oídos
de los reclamos del viento.

Pero el huracán arrecia
domesticando ciudades
desbordando ríos y mares
marcando la geografía
con los pasos de su danza.

Invisible se va dejando
las huellas de su visita.
y nadie,
nadie descifra su rabioso silabeo.





RESIDUOS

Otro programa ha vuelto trizas mis sueños
me ha dejado en una vigilia de narcóticos
con la lengua seca pegada al pavimento...

En esta patria prestada me debato
entre la guerra
y el calcular galaxias
entre viajes espaciales
y anuncios comerciales…

Pero todo se aprende

y yo aprendí
a llevar oculta mi tristeza
a diluirme en el silencio
y a transmutar en néctares y en frutos
los pozos de mis lluvias interiores.




IRA


Ira, me invadiste cuando mis anhelos se truncaron
cuando no pude hacer nada ante tanta injusticia
cuando estrujaron mis senos
hasta hacerme gritar de sufrimiento
y nadie vino a defenderme…

Cuando asesinos golpearon a mi vecina
y un grito sordo se ahogó en mi garganta.
Cuando rogué por una luz más cierta
y la picota de la ironía cayó en mi palabra.

Ira tengo del que me abandonó
cuando me jugué todo en un instante de locura
ira del que no supo darse entero en la pelea
del que escondió la mano que lanzó la piedra
de esta incesante lucha a puño limpio
del mezquino con alma de payaso.

Es lama adherida a mi garganta…
la ira del mundo que me tocó
de las guerra de Irak, de kosovo y de Colombia
del terremoto, del tsunami, y de Katrina…

Hoy corto la cizaña
sus hojas en mi boca
como santo hipócrita se presentan
a pedir disculpas.

Ayúdenme a cambiar la ira en alegría
en el verde apacible de una primavera
intermitente
entre el rojo sulfuroso de esta tarde.

Señor,
te doy toda mi ira
te la cambio por una sola moneda de tu luz
De Poemas de escombros y cenizas



A MI PADRE


In memoriam

Sellada y muda está la casa que dejaste
sin tus pasos que anunciaban la mañana
los cuartos son enormes
tienen todos la medida de tu ausencia...
Los postes del alar se han vuelto frágiles
hasta miedo me da pasarlos cerca...
Ya no hay risa en la pintura de las puertas
ni paz en el color de las paredes.

Todo se ha sometido a tu silencio.

¿En qué mundo te encuentras?
¿Dónde se despliega tu experiencia,
tu gusto por el poema y la cerveza?
¿Con quien mantienes los diálogos sin prisa?
¿Quién escucha tus reclamos y tus sueños?

Siempre fuiste un cóndor,
¡libre, indomable!
planeador de horizontes
nunca copulaste con el miedo
ni pronunciaste la palabra pereza...

Dime si sigues siempre listo
a sanar las heridas de tu gente,
a poner los puntos en las íes
y llamar a las cosas por su nombre.

yo sigo nostalgiando tu cariño
ardiendo bajo el sol que te sonríe...
hasta el perro extraña tus regaños
y por las noches aúlla a tu presencia

La puerta se ha cerrado
es inútil que te llame, que te busque
sentado allí en tu lecho leyendo tus poemas favoritos
rogándome que me quede...

Y ahora es tarde, ya no estás
quién me librará de las pirañas
sin saberlo tú fuiste mi coraza
mi caballero andante
mi héroe protector en las tormentas....

¿Quién me salvará de los cuartos sin ventanas,
de las lluvias invisibles de mi alma,
de esas separaciones dolorosas,
de esa cicatriz que nunca sana?

Te fuiste dejando en todas partes
tus sabias palabras y tu risa...
¿Mas dónde estás ahora
y a dónde voy yo que no me siga tu presencia
y este dolor inmenso de tu ausencia?





REALIDAD VIRTUAL

Mientras cae la tenue luz de la tarde
sobre la azul pantalla de Internet
me deslizo por las calles de mi infancia
y revivo en medio de este mundo
que nos deja cada vez más solos
el calor de la palma de tus manos
recorriendo mi perfil virgen de caricias
con lenguaje de labios y sonido de palabras...
Entonces, la piel nos era absolutamente necesaria
y el sonar de tus zapatos en mi calle
era la nota inconfundible de mi música.
extraño en las tardes tus visitas 
cuando mi casa era tu casa y tu casa era la mía...

Pero ya no nos amamos piel con piel
comunicarnos cara a cara es un milagro
sentir tu aliento cercano, ya no ocurre.
Ahora tenemos amigos virtuales,
realidad virtual,
amor virtual
y belleza virtual...

A los seres más queridos no los veo desde hace años
nos escribimos correos electrónicos
sin la ansiada huella de la mano.

Casi olvidamos la mesa compañía
los humanos escasean en mi paisaje.
Vivimos un tiempo de avariciosas guerras
sumisos a la red que absorbió el tacto
si volvieras, no sabrías
cómo orientarte en este nuevo reino tecnocrático.



LA INMIGRANTE


Mujer que caminas noche y día
con tu llave inmemorial
das nacimiento a la palabra veraz
atraviesas el río
y nadie te reconoce
te mojas, sudas, pierdes tus zapatos.
“¡Infeliz! No tienes nada.”

Otra jornada drogada de cansancio
no puedes verbalizar tus injurias
pero eres sabia aunque te encuentren infraganti.

Te interrogan: ¿Quién eres? ¿De dónde vienes?
¿Qué buscas en esta tierra que ya tiene dueños
y fronteras y murallas y hermanos que saben de la muerte lenta?

Al espacio de tu linaje antiguo
vuelves como sombra que releo
en tu luminosa faz el fuego no termina
escapas, caes, te levantas, te sacudes,
hablas en tu lengua de tortilla
muerdes tus palabras de café
y no te dejas moler por la nostalgia…

Tu canto se ahoga
se alejan las salidas
tu identidad se reduce para siempre.

No entiendes de visas
ni de planetas fragmentados 
aprendes a decir “good morning”
pero a nadie le interesa “how you are”
ni que estés habitada por un hijo sepultado en el desierto
por el sueño de un empleo
de un escondite donde dormir en paz.

Yo también soy la ruptura de la costura
y aquí adentro no se disipa la niebla.
Y me sucede que miro en tu espejo y me veo.

Inéditos






Aproximaciones al poemario Mi reino sin orillas de Consuelo Hernández
(Poesía, Editorial Torremozas, 112 págs., 2016)

Por Astrid Fugellie


Para abordar el conmovedor libro de poemas de Consuelo Hernández, Mi reino sin orillas, le aplico un texto de sentimiento intenso, casi palpable de Marguerite Yourcenar que dice: "…de todos nuestros juegos, el amor es el único que amenaza con trastornar el alma, y el único donde el jugador se abandona por fuerza al delirio…”

Lo dicho antes, es para mí, la fuerza fundacional de este singular, toda vez, atractivo y sorprendente poemario de Hernández en su complejidad tridimensional vida-amor-muerte. Esta legítima triangulación indaga en lo intransferible-transferido a todo aquello que dice relación con su continente idea-lenguaje- poema, tal como lo ilustran estos versos: “En este amanecer tranquilo conversamos / volvemos a la quebrazón de sentimientos / al pie del árbol / que tanto se parece al abandono…” (“Otro amanecer”).

Sorprende también en este poemario la unidad forma-fondo y en aras de abarcar dicha unidad vienen en mi auxilio dos fragmentos del poeta Pablo de Rokha: “es menester hacer, poder hacer… con la trepidación de la gramática, aquella cosa inmensa y mecánica, dinámica y difícil, que es, ¡por Dios!, el lenguaje colocándose…” pues, “…el canto como el genio ha de crear atmósfera, temperatura, medida del universo, ambiente, luz, que irradie de soles personales.”(“Canto de la fórmula estética”). Sin duda, allí está la clave temática y la eficacia de Mi reino sin orillas en todas sus dimensiones tanto ontológicas como cosmogónicas, cuyo objetivo es mostrar aquel misterio tridimensional: de la vida, del amor, de la muerte, y que nuestra poeta examina con detenimiento y lucidez en todos sus poemas. Leamos: “un plazo más que a la muerte solicitas / para detener el viento en vuelo / en este verano de agonías…” (“Jet de las imágenes”).

Sus poemas tienen un modo muy único de rugar y/o parcelar su embriagado embriagante contenido, sus nudos, sus hechos y sus desechos; pues, como lo sostuviera alguna vez Borges,"…el concepto del texto definitivo no corresponde sino a la religión o al cansancio…”. Por ello, me parece que Mi reino sin orillas es un poemario de epifanías, y en este sentido guarda consonancias con estas luminosas palabras del filósofo chileno José Echeverría, “…yo soy aquel que escribió sobre el morir / como pauta ética de la experiencia, / en la muerte yo no muero, / es el tiempo que muere en mí…” Consuelo Hernández, indaga con auténtico aliento poético y filosófico, como se ve en la semántica sobrepuesta a lo temático, lo cual se puede apreciar en estos versos que hablan del origen de su creación, del momento en que surge el poema: “…de ese constante taladrar en mis adentros / de buscar la razón de lo absurdo que me toca / del viaje que voy al encuentro de otros y de mí…” (“Mis Fuentes”).

En el poema, “Direcciones”, el sujeto lírico se muestra en posesión de una encantadora fragmentación escritural, y una esclarecedora decodificación formal: “…encuentros múltiples / caminos del encuentro único / caminos sin regreso…” ¿Cómo no percatarse de su estética tan contemporánea y a la vez universal? La poeta escribe con extraordinario carácter, pues esta maravillosa mujer, habla por todos y cada uno de ellos-ellas, de sus aconteceres, el propio y el de otro-otra, el contado y la que cuenta, en un contexto donde los elementos son el centro. Ella se desdobla en lo intersubjetivo de sus poemas como también desde la complementariedad de la vívida experiencia.

Coincidentemente, Hernández es portavoz de su misma historia donde la naturaleza artístico-dinámica se revela en forma bella y locuaz; su particularidad es la co-creación de verdad-belleza para conducirnos siempre a ese algo peculiar, algo que convence por su carácter luminoso y sufrido. Sostengo esta particularidad en Mi reino sin orillas porque en su lírica, verdad y belleza son la condición de sustentabilidad que alimenta su originalidad; porque Consuelo sabe, como escritora que aúpa años de experiencia creadora, que verdad y belleza, lo hermoso y lo feo, deben ir juntos en cualquier disciplina del arte; porque de esta manera, se suscribe superando a ese principio que preceptúa Harold Bloom: “todo género es poesía”, vale decir, el reflejo condicionado que el propio Bloom construyó luego de más de medio siglo de escritura, pero que él jamás pudo concretar en poesía por su condición inasible y delirante, nunca pensada toda vez, sentida, em-prendida y, que excede todo límite.

La voz poética da cuenta de tal complejidad al acercar en plenitud vida-amor-muerte en un profundo movimiento dialéctico, uso-des-uso del lenguaje para consensuar un tiempo alucinado tal como se lee en “Mis muertos”: “con olores tenues de jazmines frescos / el doblar triste de viejos campanarios…”. Se trata de una poeta de nuestra historia, todo en su obra remite a las épocas que le ha tocado vivir, así lo atestiguan tanto sus cinco poemarios anteriores, como estos versos: “los agujeros negros nos devorarán / consumirán los rescoldos remanentes / lo que fue nuestro sueño de luz” (“Final”).

Cuando cierro Mi reino sin orillas, siento que su singularidad radica en la alternancia filosófico-poética del tiempo; el misterio del tiempo, ese transcurrir metafórico del horizonte, imagen de lo imposible, donde todo factoriza la memoria polisémica del final, donde se diverge y se vuelve ambigua: “…El firmamento sigue hacia su rumbo incierto / la nodriza te acoge en su regazo / y un carruaje te llevará sin que lo llames…” (“El último viaje”). Mi cuerpo es poseído por su canto fascinante, por único, e inasible. Gracias Consuelo querida.


VEN

Ven a saborear esta música
que está mojando sin tregua mi piel
este fornicar de estrellas
esta constelación de cocuyos
nacida en las palmas de mis manos...

Ven a violar este cerco de deseos
a abrir la caja de sorpresas
hoguera de frondosos desaciertos.

Ven a gozar en el invierno
las reglas inéditas del fuego
estas visitas inesperadas del viento...

Vuelve a vivir la dulce muerte
en la herida que nunca cierra...

Ven a gozar
             del amor
             que volvió a despeñarse por mi falda.


VOCES DE LA PAZ

Mensajeros de otros cosmos
en la ventana del cráneo
hablan en lengua de truenos
                           cae una copa
en el fondo sepia de un paisaje
en aspavientos la soledad puebla la turba.

En el campo queda la Paz
                                       sola
en un tremedal de cocodrilos
deseosos de la parte del león
de tentar al cuervo al estilo de la zorra.

Grande eres,
pero tus ojos buscan
el cordel que te rescate de la insondable sima
de las sanguijuelas voraces
de tu destino abortado
                             de este caos
de melodías sepulcrales
de colores otoñales en salones palaciegos...

Paz no-nata
                             algo escribes
intento ingresar en tu elemento
no logro cruzar a la otra orilla
me duelen tus heridas
me aísla tu soledad
resisto tu espera
me ahogo contigo en este destierro.

Pasa la muchedumbre indiferente
siento tu desánimo
reconoces mi rostro,
vienes hasta mí, me convidas
indagas sobre amor que nos une
soy tu caja de resonancias
   soy el exacto diseño de mis deseos.


PARA SUICIDAS
A Boris, a Luis y a Walter in memoriam

Atrapa la llama que alumbra tus orillas
y posterga el descenso hacia el abismo
aunque sientas que
            “no hay dolor más grande
             que el dolor de estar vivo
             ni mayor pesadumbre
             que la vida consciente...”

Un veneno no sacia la sed de firmamentos...
no prives de la brisa a tus pulmones
archiva navajas y cuchillos
no visualices tu sangre a borbotones...

Enciende las luminarias de tu alma
olvida las balas que marcaron golondrinas
con muertes imaginarias
y con el placer que bailas cumbia o vallenato.
manda a la muerte a pudrirse en las letrinas.

Antes de que emprendas tu regreso,
descubre del cóndor su saber
                        y serena
                                      sin vértigo,
                                                     sin asco
ante la carroña de los precipicios
aprende a navegar en las alturas.


FIN DEL POEMA
A Daniel de Francesco

Cómo escribir un poema
cuando en mi piel está fresco el rastro de tu cuerpo
cuando mi vida se define en el ritmo de tu andar,
tu silabeo de pájaro aliviado estrenando vuelo.

Cómo escribir un poema
hoy que mis oquedades están llenas
y la lumbre de tu sol
recorre mis venas.

Sí... es verdad que el poema llega a su fin
cuando la gana de amar nos roe el alma
cuando el fuego nos cae gota a gota
ya no tiene sentido
                         el monótono ritmo del poema.

HOY

Hoy, cuando todo luce
             color de hormiga en mi planeta
siento el peso que como alquimista cambiaría
por la liviandad de la pluma
negándole a las piedras su materia.

Hoy quisiera no existir atrapada en este cuerpo
o ser libre como el pájaro que en medio de la tormenta
vuela a salvo por regiones más vastas.

Grito con voz de puente entre extremos imposibles
me revuelco en la hierba
me zambullo en la cascada de mi infancia
con la inocencia intacta.

Hoy decido por la libertad y la alegría
fidedigna llama que derrocho en el aire.


EL BARRIO QUE DEJASTE

De pronto una mañana
amanece fresco el recuerdo de tu barrio
rueda por sus calles tu accidentada juventud
el ritmo de tus pasos en la acera
corres con tus amigas colegialas
madrugas con el sol de la mañana
a diseñar tu maqueta de ilusiones
entre suntuosas casas con jardines
y guayacanes en flor,
                           guardianes de tus años de locura.

Vuelve tu amigo
aficionado a acariciar esculturas
disfrutas la soledad de su mansión
sus padres veranean
y comulgas con la hostia de los cuerpos.

En el templo, suenan las campanas
                             tu abuelita reza su última oración
                              a los huesos de los antepasados
los árboles detenidos en silencio
adornan las avenidas
con su amarilla fiesta cuotidiana.

Pides perdón por ser una tigresa de montaña
domesticada en el primer mundo
buscando inútilmente en el pálido recuerdo
la llave del paisaje que te habita.



MISIÓN
A Óscar Castro

Tu misión es Vivir la vida
hasta escurrirle sus jugos escondidos
caminar descalza
por autopistas que no han sido trazadas
            sin guías,
            sin mapas
            ni cartografías.

Tu misión es vivir
hasta ahitarte
            de todo lo que tu sangre solicite.


QUÉDATE CON LA PAZ
A todos mis paisanos

Después de tanto trecho recorrido
de tantas millas de letras indigestas
de tanta palabra oscureciendo tus calles
de tantas cordilleras y selvas desandadas...

después de todo
              quédate con la paz.

¿Para qué tanto agitarse?
tanta espina punzarnos
                            ¿para qué?
tantos rifles, municiones, flechas y arcos
si el blanco está en ti misma
                                          y no lo ves.

Quédate tranquila.
Si te lanzas al vacío
                           sufres vértigo
si te encadenas a las cosas
                           te perderás en el enredo del anzuelo.

Mejor inúndate de paz
sin deseos que coman las agallas
no alimentes las fuentes de dolor

y por añadidura vendrá todo lo demás.



MUCHACHA CON FLORES
Después ver la pintura de Murillo

Eras la niña con delantal repleto de sorpresas
flores primaverales
secretos nunca dichos
un algo que te hacía feliz

tal vez los frutos silvestres
el aire limpio de las calles
las mirlas en el árbol de cafeto

la sonrisa del rostro-madre
una escala a la alegría...
¡Ah retazos de la felicidad!
quebrantados por el vuelo de las lechuzas
fragmentos de vida que te hieren
te recuerdan que allí están todavía esperándote
y otra vez te refugias en su mirada-madre
tu sendero hacia la eternidad
sin destino fijo
siempre yéndote,
                              alejándote
de la dictadura de la materia
que te tiene encarcelada.



CANCIONES

A mi madre le oí las mejores canciones
                                                     de amor y de despecho
fresca los viernes en la tarde
planchando las ropas de domingo:
“No me escribas
yo prefiero, no tener noticias tuyas”

“soy la muchacha del circo
por estos caminos yo voy
regálole a todos la dicha
y cuento mis horas de insomnio y dolor”

y “no se puede torcer el destino
como débil varilla de estaño...”

Los tangos de Carlitos Gardel
“y quien sabe si supieras que nunca te he olvidado”
y la chilena: “yo vendo unos ojos negros
quién me los quiere comprar...”

y cuando la tarde languidecía
renacían las sombras
y en la finca molíamos el café de la nostalgia
mientras mi madre cantaba para conjurar el miedo...

Prefirió comerse sus carencias
y con canciones encantar la luna
para fabricar el sol que nunca tuvo.


VUELO

Volar en las alas de poemas truncos
a donde la dicha esquiva huye
como una bandada de vampiros,
              al despuntar el sol.

Atenaza al ser la disciplina,
en la ausencia de espejos invertidos.

Un guía aclara el sendero
los recuerdos se visten de luz fresca
de palabras que acaban de nacer.

Cruzar como corzo el cementerio
encarnar en el pino donde el cardenal tiene su nido,
peregrinar sin esperanza
volver al micromundo de la maldad y la bondad
revivir el amor sin consecuencias,
arrancarle a la vida en cada instante
la necesaria porción de libertad
y avanzar por un reino sin orillas.



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