miércoles, 9 de noviembre de 2011

ROLF JACOBSEN [5.132]


Rolf Jacobsen

Noruega (1907-1994). En 1933, aparece su primer libro de poesía: Acero y Tierra. Tiene una importante obra publicada. Reconocido como el poeta renovador del lenguaje en Noruega. Fue merecedor de numerosos premios y reconocimientos.

BIBLIOGRAFÍA:

Jord og jern ('Earth and Iron') – poetry (1933)Vrimmel ('Swarm') – poetry (1935)Fjerntog (Express Train) – poetry (1951)Hemmelig liv ('Secret Life') – poetry (1954)Sommeren i gresset ('Summer in the Grass') – poetry (1956)Brev til lyset ('Letter to the Light') – poetry (1960)Stillheten efterpå ('The Silence Afterwards') – poetry (1965)Headlines – poetry (1969)Pass for dørene - dørene lukkes ('Mind the Doors - The Doors are Closing') – poetry (1972)Pusteøvelse ('Breathing exercise') – poetry (1975)Den ensomme veranda ('The Lonely Veranda') – poetry (1977)Tenk på noe annet ('Think About Something Else') – poetry (1979)Liv laga – poetry (1982)Nattåpent ('Night Watch') – poetry (1985)Alle mine dikt ('All My Poems') – poetry (1990)En liten kvast med tusenfryd og fire rare løk: ukjente dikt og tekster 1925-1993 – poetry (1996)Samlede dikt ('Collected Poems') – collected works (1999)The Roads Have Come to an End Now (Copper Canyon Press, 2001) (translated by Robert Bly, Roger Greenwald and Robert Hedin)



TIEMPO SUFICIENTE

El hombre del bastón blanco tiene tiempo de sobra. Es ciego.
Conoce el mundo desde adentro. Los martillazos
en la pared y los copos de nieve en el pelo, cuando llega el otono
Sabe de qué están hechos los sueños.

No pertenece a la noche sino al día.
Por tu voz sabe si tu corazón está en paz.
La luz le pone un dedo sobre la boca.
No le preguntes. sabe más que tú.

Hay un mundo más allá de los ojos.
Más grande que el nuestro. Es el suyo.
Si te coge la mano él siente los huesos
como alas de pájaros.

Traducción: Francisco J Úriz



EN VOZ BAJA

Palabras
solo pequeñas
palabras pequeñas
y en voz baja
casi sin aliento
para nosotros

como pajitas rotas
palabras sin luz
y casi sin forma,
palabras como en árboles,
pequeñas medias-palabras
como en el sueño
para nosotros

Entre todo lo grande
pequeñas, pequeñas palabras
que esconden
en el dorso de una mano
y junto a tu lóbulo
pequeñas palabras
completamente sin luz
como animales
y hierba.

El silencio de después, 1965.
Traducción de Francisco J. Uriz.



TÚ, PÁJARO

Tú, pájaro
–siento tu ala.
Siento tu picoteo– tu picoteo
contra las rejas de mi pecho. Sé
que estás preso ahí.
Pero espera
un instante. Sólo un instante,
y serás libre,
tú, pájaro en mí.

¡Pensad en otra cosa!, 1979.
Traducción de Francisco J. Uriz.



Bosque antena

Sobre los techos de la ciudad hay campos grandes.
Allí es donde el silencio se acerca sigilosamente
cuando no hay habitación para él en las calles.
Ahora el bosque entra en su giro.
Necesita estar donde vive el silencio.
Árbol sobre árbol en extrañas arboledas.
No lo hacen muy bien, porque el suelo es tan duro.
Entonces hacen un bosque ralo, una rama hacia el este,
y una hacia el oeste. Hasta que parezcan cruces. Un bosque
de cruces. Y el viento pregunta
-Quién se queda aquí
en estas tumbas profundas?

Traducido del inglés por Myriam Rozenberg



Ángel guardián

Yo soy el pájaro que llama a tu ventana al comenzar el alba
y tu compañero en ese instante, a quien no reconoces.
Los pétalos que pueden despertar el tacto de un ciego.

Yo soy la cima del glaciar que resplandece más sobre aquel bosque,
y las voces de bronce que recibes desde las torres de las catedrales.
El recuerdo que de repente te asalta a mitad del día
y te llena de un extraño bienestar.

Yo soy una persona a quien amaste hace ya tiempo.
Camino a tu lado cada día, te observo sin cesar
y pongo mis labios en tu pecho, pero tú nunca te das cuenta.

Yo soy tu tercer brazo y tu segunda sombra,
la blanca, por la cual tu corazón no se interesa,
y la que nunca te podrá olvidar.

Versión al español de Reinaldo García Ramos,
a partir de la traducción de Guillermo Arango




Girasol

¿Qué sembrador anduvo por la tierra
y plantó con sus manos
estas semillas nuestras de penetrante fuego?
Los granos saltaron de su puño
como el trazo de los arcoíris
cuando surge y se acerca al helado terreno,
a la arcilla joven, a la entibiada arena,
y dormirán allí, avariciosos,
y beberán de nuestras vidas
hasta que revienten en pedazos
para alimentar un girasol que no hemos visto
o el capullo de un cardo o de un crisantemo.
Dejen que vengan las lágrimas de la joven lluvia.
Dejen que lleguen los pacientes dedos del dolor.
No es todo tan dañino como ustedes piensan.

Versión al español de Reinaldo García Ramos,
a partir de la traducción al inglés de Robert Bly




La verdad

La verdad está delante de tu puerta.
La ropa hecha jirones. Está enferma.
Lleva un niño en brazos. Quiere entrar.
¿Oyes los ladridos del perro? Tiene miedo.
Tú ¿qué haces? Si abres
cambiará tu vida.

¿Dudas?
¿Tú también?

Afinidades afectivas, Antología de poesía nórdica, Francisco J. Uriz




Fue una vieja noche

Fue una vieja noche la que vino.
Conocida y un poco fatigada. Todo
le era conocido, paredes y techos
y adónde se fueron las ideas.
Desenroscó los pájaros,
mandó el atardecer hacia su casa,
se sentó ahí fuera y empezó a mover
las agujas de tejer la lluvia
gris y grande que hay que acabar para el otoño.




El verano invertido

También se quema otro verano sobre la tierra:
el invertido, que crece hacia abajo en la oscuridad
como la imagen reflejada en los lagos tranquilos.

Tiene árboles colgantes y hierba blanca,
todo retorcido como por vientos secretos.
¿Sé dónde está la realidad? Soy
raíz o soy corona? ¿No hay estrellas
también allí, de piedra suavemente luminosa?

Hora de Poesía, nº 16-17, julio-octubre de 1980
Traducción de Dag Oulie y Jordi Ordaz




North in the World
Selected Poems of Rolf Jacobsen
Translated by Roger Greenwald


Antenna-forest

Up on the city’s roofs there are large fields.
That’s where silence crept up to
when there was no room for it on the streets.
Now the forest comes in its turn.
It needs to be where silence lives.
Tree upon tree in strange groves.
They don’t do very well, because the floor is too hard.
So they make a sparse forest, one branch toward the east,
and one toward the west. Until it looks like crosses. A forest
of crosses. And the wind asks
—Who’s resting here
in these deep graves?



Guardian Angel

I am the bird that knocks at your window in the morning
and your companion, whom you cannot know,
the blossoms that light up for the blind.

I am the glacier’s crest above the forests, the dazzling one
and the brass voices from cathedral towers.
The thought that suddenly comes over you at midday
and fills you with a singular happiness.

I am one you have loved long ago.
I walk alongside you by day and look intently at you
and put my mouth on your heart
but you don’t know it.

I am your third arm and your second
shadow, the white one,
whom you don’t have the heart for
and who cannot ever forget you.



Sand

There is a precise total for all the grains of sand on earth,
as well as for the starry worlds above our heads
(supposedly the same for each), if only we knew it,
but it’s more important to know that the grains of sand
grow constantly in number and the deserts are getting bigger.
  A touch
of violet has mixed itself into the pink of sunset.

Sand is white as milk and soft
as a bowing of violins.
Sand kisses your foot
and trickles over your palms like clean water.
At Bir el Daharrem hills and valleys are made of bronze.
At Thebes and Asmara dead cities lie under the sand.

Sand is crushed mountains and the ashes of everything that has
  existed.
The sand dunes cross hot countries like stripes of fire.
Sand covers the planets. Moonbeams are reflections in sand.
Sand is the last thing on earth.
Time sleeping.

—These poems are translated from the Norwegian by Roger Greenwald.





METAFÍSICA DA CIDADE

Sob as grades das sarjetas,
sob os escuros porões manchados,
sob as húmidas raízes da avenida das tílias
e o céspede dos parques:

Os fibrosos nervos dos cabos telefónicos.
As veias ocas dos tubos do gás.
Cloacas.

Dos altíssimos Alpes humanos do este,
das fachadas do chalés escondidas atrás das cercas do oeste
– as mesmas cadeias invisíveis de ferro e cobre
nos aprisionam.

Ninguém pode ouvir a crocante vida dos cabos telefónicos.
Ninguém pode ouvir a tosse doentia das tubagens do gás no abismo.

Ninguém pode ouvir como estrondeiam o lodo e o fedor das cloacas
nas centenas de quilómetros de escuridão.
As vísceras blindadas da cidade
trabalham.

Mas acima à luz do dia tu estás a dançar com chamejantes
pés sobre o asfalto e levas seda sobre o olho
branco do umbigo e casaco novo à luz do sol.

E em cima à luz em algum lugar estou a ver como
a alma azul dos cigarro revoluteia como um anjo casto
através da folhagem do castanheiro até à vida eterna.

Jord och jern, 1933
Versão - © Amadeu Baptista



PAVANA

A pavana, essa estranha dança de pavão real
que a infanta Isabel dançou
com D. Juan Fernandes de Castela
na última noite antes da morte ter visitado o alcácer
– pálida como um cadáver e já marcada por gélidos dedos
mas com os enfeites do pavão real e com os estranhos
passos rígidos como se já estivessem mortos
– a mesma dança que bailou a rainha de Espanha
com o coração carregado de medo e semi-petrificada
pelo pesado brocado, pompa e etiqueta
como se um duro esmalte lhe envolvesse o selvagem coração,
– é talvez a mesma dança que baila o mar
com as nuvens ali ao longe, este jogo apagado
mudo com as caudas de pavão real das nuvens
e os passos abruptos do mar em pesado brocado
até à deserta abóbada celeste – assim dança o mar
uma desolada dança com as nuvens ao ritmo de uma música apagada.

Hemmelig liv, 1954
Versão - © Amadeu Baptista





A VELHICE

A mim agradam-me os mais velhos.
Estão aí sentados e olham-nos e não nos vêem
e muito têm com o seu,
como os pescadores na ribeiras dos grandes rios,
imóveis como pedras
na noite estival.
A mim agradam-me muito os pescadores nas ribeiras dos rios
e aos velhos e aos que saem à rua após uma longa enfermidade.

Têm algo nos olhos
que o mundo já não vê
os velhos, como convalescentes
cujos pés ainda não são fortes o bastante para os suster
e com a face pálida como depois da febre.

Os velhos
que voltam a ser eles mesmos lentamente
e se dissolvem lentamente,
como o fumo, imperceptivelmente transformam-se
em sonho
e luz.

Hemmelig liv, 1954
Versão - © Amadeu Baptista




O ANJO DA GUARDA

Sou o pássaro que bate na tua janela de manhã
e o teu acompanhante, o que não podes conhecer,
as flores que resplandecem para o cego.

Sou a coroa do glaciar sobre os bosques, a deslumbrante,
e as sonoras vozes da torre da catedral.
A ideia que cai de repente sobre ti em pleno meio-dia
e te enche de estranha felicidade.

Sou alguém que amaste há muito tempo.
De dia caminho ao teu lado olhando-te sem poder tirar os olhos
                                                                       de cima
e ponho a boca sobre o teu coração,
mas tu não o sabes.

Sou o teu terceiro braço e a tua segunda
sombra, a branca,
para a que não tens coração
e que nunca te poderá esquecer.

Hemmelig liv, 1954
Versão - © Amadeu Baptista




ESPESSO NEVÃO

Um imenso nevão enche as ruas pela manhã
como uma espécie de loucura na luz
– alguém trata de tocar flauta com mãos amputadas
e de tapar os semáforos com lenços rendados
mas fracassa como toda a tentativa
de mudar a nossa visão do mundo resulta ela mesma
transformada
em resíduos de petróleo e urina que desaparecem na sarjeta

Porque de nada servem borboletas cloroformizadas
ou passar a esponja lentamente sobre uma imagem que é maligna
quando a mão treme e duvida de si mesma
e a imagem é de ferro.

Stilheten efterpå –  – , 1965
Versão - © Amadeu Baptista




LENTAMENTE

Imagens de terras imensas,
remoinhos de areia, céus de bronze
permanecerão até ao fim dos tempos, o vento
levanta o pequeno grão de areia até o deixar sobre uma pedra,
a chuva leva-o.

Por isso o rosto da terra entre as constelações das estrelas
está coberto de esquecimento – lenta
como as pedras é a acção de Deus para connosco,
um dia chegará como uma rosa – um dia como um fogo.
Tudo tem a sua hora.
Dentro de mil anos
terá chegado o caracol à árvore.

Vejo uma velha chuva caminhar inclinada sobre a terra do entardecer
procurando com as suas ténues mãos as coisas esquecidas
pelas quais ninguém se preocupa – o silêncio entre os tufos da
    erva
meias palavras, fragmentos de perdas, pensamentos
que não pensou quase ninguém, os caminhos
silenciosos de erva e sonho que levam
de um tempo a outro.

Onde encontramos nós agora
o que possa unir tudo o que foi disperso.
O caminho entre as estrelas, os caminhos da bússola
ou as linhas das mãos de todas as raparigas
que se parecem ao vento entre as rosas.
Porque é tarde

logo levará o rio mais imagens,
as ladeiras das montanhas, reflexos de casas, um rosto amado
leva-o para o mar. Tudo se recolherá
sem uma palavra e o planeta inclina
serenamente o seu ombro até à noite e ao dia.
Em algum lugar o vento leva toda a manhã sussurrando
                        nos bosques,
em algum lugar o contorno de uma montanha entra
                        imperceptivelmente na noite.

Stilheten efterpå –  – , 1965
Versão - © Amadeu Baptista




O SILÊNCIO DE DEPOIS

Trata de acabar já
com as provocações e as estatísticas de vendas,
os pequenos-almoços dominicais e os fornos de incineração,
de acabar com os desfiles de moda e os horóscopos,
os desfiles militares, os concursos de arquitectura
e as três fileiras de luzes de tráfego.
Deixa-o e acaba
com os preparativos para a festa e as apostas
de oito múltiplas,
famílias do índice de consumo e análise de mercadotecnia,
porque é tarde,
é demasiado tarde,
acaba já e volta para casa
ao silêncio de depois
que te recebe como uma injecção de sangue quente no rosto
e como os trovões do caminho
e como a vibração de sinos potentes
que fazem tremer o tímpano
porque as palavras já não existem,
já não há mais palavras,
de agora em diante tudo falará
com as vozes de pedras e de árvores.

O silêncio que vive na erva
na parte interior de cada tufo
e nos espaços azuis entre as pedras.
O silêncio
que segue os tiroteios e o trinar dos pássaros.
O silêncio
que cobre o morto com uma manta
e espera na escada que todos se vão.
O silêncio
que pousa nas tuas mãos como um passarinho,
o teu único amigo.

Stilheten efterpå –  – , 1965
Versão - © Amadeu Baptista




BOSQUE DE ATENAS

Sobre os telhados das cidades há extensas planícies.
Lá se refugiou o silêncio quando já não havia lugar para ele nas ruas.
Agora segue-o o bosque.
Tem que estar ali onde se encontra o silêncio.
Árvore após árvore formando estranhos bosquezinhos.
Não enraízam bem porque o solo é demasiado duro.
Cresce um bosque incomum, um ramo para este,
e outro para oeste. Até que parece uma cruz. Um bosque
de cruzes. E o vento pergunta
– Quem jaz aqui
nestas profundas tumbas?

Pusteøvelse, 1975
Versão - © Amadeu Baptista




TEMPO SUFICIENTE

Tempo suficiente.
O homem do bastão branco tem tempo de sobra. É cego.
Conhece o mundo por dentro. As marteladas
na parede e os flocos de neve no cabelo quando chega o outono.
Sabe de que são feitos os sonhos.

Não pertence à noite nem ao dia.
Pela tua voz sabe se o teu coração está em paz.
A luz põe-lhe um dedo sobre a boca.
Não o questiones. Sabes mais do que tu.

Há um mundo mais além dos olhos.
Maior que o nosso. É o seu.
Se te dá a mão sente os ossos
como asas de pássaro.

Pusteøvelse, 1975
Versão - © Amadeu Baptista





VOLTAI-VOS PARA OUTRO LADO – PENSAI EM OUTRA COISA!

– Voltai-vos para outro lado. Pensai em outra coisa.
Pensai em tudo o que podeis comprar. Pensa no teu carro.
Em tudo o que diz o anúncio. Coisas deliciosas.
Não vos ponhais a olhar para aqui a todo o instante. Voltai-vos.
Pensai em outra coisa, dizemos-vos.
Mas bem, voltai-vos para outro lado já. Olhai os escaparates.
Maravilhas. Últimas novidades em todas as secções.
Casacos de pele de foca. Não vos agradam? Roupas novas.
Em breve será primavera. Pensai em super raparigas.
Pensai no vento. Bem, mas dai a volta de uma vez.
Aqui não pedimos testemunhos.
Vai ao cinema esta noite ou passa por uma igreja,
se és disso. Participa do canto dos fiéis,
sê como os demais, caramba.

Agora escuta. Pela última vez. Não olhes para aqui.
E pensa noutra coisa. Já to dissemos
– aqui não queremos público.
Compra um grosso jornal ou uma revista.
Olha todas essas imagens a cores e recorda que esta é a última
    advertência.
– Assim, muito bem. Óptimo. E agora vamos falar de outra coisa.
Não, caramba, não. Não te movas.
Ou disparamos.

Tenk på Noé annet, 1979
Versão - © Amadeu Baptista




DE REPENTE, EM DEZEMBRO

De repente. Em Dezembro. Estou na neve enterrado até aos joelhos.
Falo contigo e não me respondes. Estás calada.
Minha amada, foi assim que aconteceu. Toda a nossa vida,
o sorriso, as lágrimas e a coragem. A tua máquina de costura
e todas aquelas noites de trabalho. As nossas viagens finalmente:
– sob a neve. Sob a parda coroa.

Tudo passou com tal rapidez. Dois olhos que olhavam fixos. Palavras
que não compreendia, que tu repetias uma e outra vez.
E de súbito nada mais. Dormias.
E agora jazem aqui. Todos os dias, as noites de verão,
as uvas de Valladolid, o pôr-de-sol em Nemi
– sob a neve. Sob a parda coroa.

Velozmente como quando se apaga um interruptor
se esfumam atrás dos olhos as marcas de todas as imagens,
se apagam do quadro da vida. Ou não?
O teu vestido novo, o meu rosto e a nossa escada
e tudo o que levavas para casa. Desapareceu tudo
– sob a neve. Sob a parda coroa?

Meu amor, onde está agora a nossa alegria,
as mãos gentis, o sorriso jovem,
a coroa de luz do cabelo sobre o teu rosto, a tua coragem
e essa abundância de vida e da coragem?
– Sob a neve. Sob a parda coroa.

Companheira atrás da morte. Leva-me contigo.
Os dois juntos aí em baixo. Vejamos juntos o desconhecido.
Aqui tudo está deserto e o tempo escurece.
As palavras são tão escassas e ninguém as escuta já.
Minha amada, adormecida Eurídice
– Sob a neve. Sob a parda coroa.

Nattåpent, 1985
Versão - © Amadeu Baptista




MAR ADENTRO

O navio
com as antenas zunindo
desenvolve-se da noite.
Ora paira livre no céu
girando como um globo
com os mastros abaixo ram o ao sol
e a quilha de mínio
nadando larga sobre os olhos verdes das medusas.

O vento brinca nos conveses
com os botes salva-vidas, cabrestante e cordame.
O inferno das caldeiras
canta baixinho para a crosta do mar
e prensa o lastro de pratos, xales e
malas de couro
pelas águas de arco-íris rum o à Antuérpia.

Mas bem fundo sob a árvore de fumaça
que oscila no céu
vai a sombra negra do casco
tropeçando no fundo do mar
como um pé sobre peixes.

Tradução de Marcello Rohm Coelho




REALIDADE

O dia a que nos apegamos:
As lojas onde compramos roupas bonitas. As viagens
que um dia faremos.
A gente nas ruas. A chuva que cai na calçada ao entardecer:
Sonhos.
A noite sem sono.
Preocupações com dinheiro.
A felicidade que não vem:
Realidade.

Proteção contra assembléias ruidosas.
Rapidez.
O rugir das orquestras e osjomais sensacionalistas:
Sonhos e sombras.
Os olhos do que pede.
As mãos do que tem frio.
As pisadas das multidões que vagam
famin tas pelas grandes cidades:
Realidade.

Os debates demorados e interessantes. Argumentos
(por um lado e pelo outro).
Cátedras, clérigos, fanfarras.
Os tambores, as cadências, a torrente que nos impele adiante:
Sonhos.
Metralhadoras.
Prados sangrentos e lama. O grito com que
despertas à noite com dores.
A neve nos hospitais de campanha.
Valas comuns:
Realidade.

O m ato que cresce.
A relva que se curva suave ao vento.
A canção das ondas;
Realidade.

Tradução de Marcello Rohm Coelho





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