Mostrando entradas con la etiqueta REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de enero de 2016

HENRI LOPES [17.882]


Henri Lopes

Henri Lopes nació en 1937 en Léopoldville, Congo belga (actual Kinshasa, República Democrática del Congo), aunque crece en la República del Congo.

El escritor congoleño destaca como uno de los nombres más importantes de la literatura africana actual.

Con 11 años fue enviado a estudiar en Francia. Fue al instituto en Nantes y más tarde estudió Historia y Literatura en La Sorbona. Regresa al Congo, ya independiente, en 1965 y comienza a trabajar como profesor en la Ecole Normale Supérieure d'Afrique Centrale, en Brazzaville.

Miembro fundador del Partido Socialista, su carrera política le llevó a ocupar varios ministerios y a ser primer ministro desde 1973 a 1975. Posteriormente ha ocupado cargos de diversa responsabilidad en la Unesco (subdirector general de Cultura) y en la diplomacia.

Como escritor es autor de Tribaliques (1971), Sans tamtam (1977); Le Pleurer-Rire (1982); Le Lys et le Flamboyant (1997) y Ma grand-mère bantoue et mes ancêtres les Gaulois (2003). Le ha sido otorgado en dos ocasiones el Gran Premio de Literatura de África Negra y ha recibido el Gran Premio de la Francofonía de la Academia Francesa por su obra completa, además de otros premios y distinciones académicas.

En su periplo diplomático ha sido embajador del Congo para España, Francia, Portugal, Inglaterra y Ciudad del Vaticano. Fue nombrado Caballero de la Legión de Honor en Francia y, entre otros galardones literarios, ha recibido el Gran Premio de la Literatura de África Negra, el Gran Premio Julio Verne de Bretaña y el Gran Premio de la Francofonía de la Academia Francesa.



Y TÚ QUE LLORABAS

Y tú que llorabas

al oír esa noche
algunas canciones
de mil novecientos
me decías con lágrimas
saliendo de tu sonrisa:
"Hermosa época
que no viviste
y no volverá"

Si, tú que llorabas
al oír esa noche
algunas canciones
de mil novecientos
que no era hermosa
época para mi que
me llamaban macaco;
si, llorabas esa noche
por tu juventud muerta.

Finiquitada, terminada, muerta,
como mi infancia junto al río.

(Versión libre de José Mª Amigo Zamorano del poema de Lopes 'Tú que llorabas')



DE LA VERA DE KATANGA

Un rumor nos viene de Katanga
Diciendo al oído que un gigante
Cayó en la oscuridad de la noche
Y el agua que se precipita de los cielos
Y el agua que se precipita de las frentes
Y el agua que se precipita de los ojos
El agua que corre ondulante
Por todo lo largo del río color de té
Toda el agua está llorando y gimiendo
En esta oscura y tenebrosa noche
Donde la muerte tiene faz de gigante

De la vera de Katanga
Si te dicen madre mía
Marcando con el dedo
He aquí el lugar de ahí

Donde yace el hijo perdido
No, no lo crea madre mía
No, no lo crea madre mía
Que cayó ahí esa noche
De ese lado de Katanga

Mujeres con sus vestimentas
Que cruzan en bandadas
Venid al mezclar los llantos
A ese que corre enloquecido
Yendo de puerta en puerta
Diciéndole a gentes de aldea
Que él no se llega a creer no
En el fallecimiento del gigante
Que haya caído esa noche
Ahí en ese lado de Katanga

Lloremos si, lloremos compañeros
Sin vergüenzas si compañeros
Como antaño los días de duelo
En el país de nuestros grandes reyes
Todos en círculo reunidos juremos
Con los dedos señalando acusadores
Del lado de Katanga

Juremos dirigirnos
Marchando en fila
De cuatro en cuatro
En formación marcial
Dirigirnos al entierro
No de ese gigante
Porque muy adentro
Vivo sigue su corazón
En los nuestros latiendo

Apuntando con el dedo
De la vera de Katanga
Iremos, si, al entierro
Del casco colonial
Del casco del tirano
Blanco negro o kaki
Sin importar el color.

(versión libre de José Mª Amigo Zamorano del poema de H. Lopes ‘De la vera de Katanga’; París, febrero de 1961)






MATALA MUKADI TSHIAKATUMBA [17.881]


Matala Mukadi Tshiatakumba

Nacido en Luiska, República Democrática del Congo, en 1942.


ADDENDUM

"Pero su muerte es algo más que una triste anécdota. Es una luz que ilumina el oscuro tiempo en que vivimos, la miserable época que vivimos"

Washington Delgado

A la memoria de Javier Héraud, el poeta asesinado


"Allí, en Cuzco, el templo del sol, aún reta a los traidores.

Aquel día, el cóndor, arrogante y burlón, se derrumbó sobre la cordillera de los Andes.

Un cóndor de alto copete, de los que saben fenecer con el grito tiritando árboles.

La tierra se entornó para el ave venerable. Cuando el ibis africano se enteró de esta tétrica noticia en la sierra donde también él libra su lucha, su meditación fue intensa y su vista se tornó hacia América Latina dolorida, la América Latina hundida en la bestialidad desde hace más de un siglo.

Aquel día, el cóndor, sarcástico y altivo, se lanzó sobre la cordillera de los Andes.

El viento que bate las alturas eterniza Tú recuerdo y su canto lastimero es el de las plañideras de pechos desnudos.

Oh, poeta heroico, un vástago del Congo y de África Te destaca al azar de las bibliotecas, en esa Europa que contempla nuestras heridas disfrutando, como antaño los emperadores en el Coliseo; en esa Europa digo, te conocí cansado de viento y sol; un otro yo hallé. Si, encontré un otro yo.

Aquel día, el cóndor, arrogante y burlón, se derrumbó sobre la cordillera de los Andes.

Cumplióse tu anhelo de expirar entre pájaros y árboles. Te extinguiste en el tiempo en que las plantas florecen, rodeado de pájaros y árboles en las riberas del río Madre de Dios, oh poeta profético, ¿tu creación primera no se rotuló 'El Río'?

Gloria a Ti que te negaste a ser un cancerbero de explotadores y cobardes. Sin embargo debías morir. Tú, grueso de pergaminos; Tú, maestro, para que tus discípulos, para que los campesinos, los obreros, los poetas, los escritores, miren, en ti, la tea que ilumina su espíritu y los mueva a la lucha.

Naciste, hijo del Perú, en 1942, año de mi nacimiento. Destinos convergentes. Nuestros gemidos fueron las balas de la protesta ante la miseria, la ignorancia de antaño que poderosos inoculan a los débiles. Guerrero Tú con las armas y la pluma. Nunca Te interrogaste por qué y por quién sacrificarte ya que Tu vida entera no era más que el rechazo de un orden repugnante.

Tu muerte es un hito futuro en la senda del triunfo;

Tú muerte originará en próximo futuro una calma en el alma del Indio en la meseta andina.

Allí, en Cuzco, el templo al sol, aún reta a los traidores.

Aquel día, el cóndor, arrogante y burlón, se derrumbó sobre la cordillera de los Andes.

Con su gastada quena el Indio salmodia el canto amargo de la insumisión.

Javier HERAUD, yo Te saludo tres años después del derramamiento de tu sangre, esa sangre que día y noche convoca al hombre de la Tricontinental a la Revolución. Ante tu nombre inclino espalda y pensamiento, niño precoz estabas en la edad en que la caña pide gotas de rocío. Insté a mi espíritu, mas ningún verso nació digo de grabar tu memoria.

Tú no estás olvidado porque mañana mismo en selvas, bosques y arboledas de mi país y de mi continente,

jóvenes de cespas cabelleras escandirán tu nombre:

Oh, Javier HERAUD, compañero de edad.

Eres un árbol que el relámpago en lugar de destruir plantó profundamente en tierra.

Y el río Madre de Dios arrastra aún la ira de un pueblo bastardeado.

Allí, en Cuzco, el templo al sol, aún reta a los traidores.

Aquel día, el cóndor, arrogante y burlón, se derrumbó sobre la cordillera de los Andes.

Era un cóndor de alto copete, de los que saben fenecer con el grito estremeciendo árboles.

(VERSIÓN LIBRE DE ADDENDUM de José Mª Amigo Zamorano)





À Aimé CESAIRE

MANZAMBI

L’esprit du soir remue la cendre.
La foudre et le feu.
Carbonisent ton corps malingre.
Sur ton visage hâve se lit la misère.
Tes yeux disent adieu à la case fuligineuse
Ton regard enflammé m’envoie la furie
Qui te brûlait en sourdine
Et consumait le Kongo de ma joie et de ma peine
Sur l’écran de ton monde ton regard
Reflète la faim ta compagne fidèle
Sur la carapace de ta peau
Les balles trouvent un rempart
Sache, frère luttant contre la mort
Que même dans l’hypothétique au-delà
La foudre et le feu
Transcendent les serments humains
J’assiste consterné à la réduction
Des tribus sauvages
Moi sauvage aux dents de cannibale
Qui peut se parer du nom de sauvage ?
Toi ? ou ceux qui brisent ta vie ?
Sur mon front durci par les malheurs
Se coagule un caillot de fureur
Je hèle la nuit, j’interroge les hommes ;
Qu’a fait Manzambi, buveur de poussière
Mangeur de sauterelles et de grillons.
Qu’a Manzambi, dont les ronces
Balafraient les orteils.
Qu’a fait Manzambi qui, il y a à peine cinq ans,
Prenait la sagaie et criait « Urhuru »
Comme l’homme, d’Outre-Atlantique en 1776,
Comme le sans-culotte en 1789,
Comme le moujik en 1917,
Comme l’homme de la longue marche en 1949,
Comme le « guajiro » de la Sierra Maestra en 1953,
Comme le paysan du Fouta-Djallon en 1958.
Qu’a fait Manzambi, le terrassier de Bukavu,
Assassiné sur la terrasse de son destin ?

Manzambi,
Écoute, toi qui râles :
Je refuse d’être la cendre,
Je me veux le brasier couvant sous la cendre.
Je refuse d’être le hanneton,
Je me veux la guêpe à la morsure venimeuse.
Je suis comme toi, l’érosion qui a la longue
Fend la montagne.
Si je trahis cette terre,
Terre kongolaise, terre africaine,
Que la foudre et le feu pulvérisent mes os.

« Réveil dans un nid de flammes », Seghers, Paris, 1969




.

martes, 18 de marzo de 2014

RAIS NEZA BONEZA [11.260]



RAIS NEZA BONEZA

Poesía Actual de la República Democrática del Congo
Rais Neza Boneza nació en 1979 en la provincia de Katanga en la República democrática de Congo. Vive hoy en Noruega. Es poeta, escritor y activista de la paz. Sus obras publicadas son: ‘Nómada, un poeta refugiado’; ‘Esmeralda negra’; y ‘Cómo conseguir la Paz con medios africanos’.

Rais Neza Boneza (b.1979) is an artist, fiction writer, poet and peace activist originally from the Democratic Republic of the Congo. Currently, he lives in Trondheim, Norway.  He is a member of the TRANSCEND Network for Peace, Development and Environment and received an honorary doctorate degree (Honoris Causae) from the Institute of Management (ISGM) and the University of CEPROMEC in Burundi. Inspired by the reality of exile, Rais’ work presents a successful mixture of the universal and the particular in a search for freedom and wholeness. His writing has been published in different magazines worldwide. 



Vientos africanos

Vientos salinos
Imágenes de ganado y de pastores,
Vida difícil del desierto,
Espejismo de ciudades de sal distantes.

Vientos Mandinga,
Cantos místicos Bantú,
Vientos del Nilo,
Manantial de leche pura.
Verdadero sentido de la existencia,
Zumos de los mitos de tiempos primeros,

Vientos de las cumbres,
Olas de naturaleza verde.
Encarnación de sonidos misteriosos,
Vientos tropicales, cazando,
Los verdaderos propietarios aletargados de tierra virgen.

Vientos de los sonidos,
Del Norte al Sur de Este a Oeste,
Abriendo el camino a la noche y al día,
Negro y Blanco, vibrando en la inmovilidad.

Vientos de colores múltiples,
Diversos como fueron las flores en el Edén.
¡Sí ! La madre patria es rica
De los lagos a los ríos a los desiertos a los montes.
Canto de un continente, madre de la civilización,
Bello surgimiento, buscando la unidad
Eres la perla de la tierra,
Perla de grandeza incomparable.

Traducción al castellano de Marcel Kemadjou



The Battle of Birds





OLD BEAUTY

A flight of times,
A flight of petals,
The wind blows,
The perfect fades
Charms vanish.
Endless smartness,
Eternal sensuality,
O wild beauty!
The world adores your youthfulness,
We celebrate the death of time.






The Worshipper

I climb the hill of my feelings
To satisfy my sight.
I seek to find, my reason is lost.
In my estrangement my soul speaks.

Abandoned as a discarded plant
I look to thee;
All thy greatness is in my sight.
You leave your dwelling
As thy sun seeks its resting place.

I am rooted to your very being;
My branches cover your presence;
You move under my shadow.

I nderstand with the vigor of thought,
Thy body but with a glance.
I admire you without weariness
And explore you from discovery to wonder.

I praise thy sculptor,
Him, the all-wise, the all-bestower
Who, beneath the pounding of my misled heart,
Long ago fashioned your existence
For the accomplishment of compassion
And the gift of the essence of love.

I am the spirit who observes you;
You do not know me,
Yet you are a reality well known by me.

Source of poetic water from above,
Inspirational rain from the sky,
From thee my feelings are nurtured
Even in thy obscurity of me.

My words remain silent,
And for thee my existence still a fable
A dream that I shall never share,
A poem never to be written.






The Birth of the Sun

My tears are the lines of my novel
The characters are rigid
Stiff and ready to act in my cynical scenario
I am the milestone of all misfortunes
Miseries that hunts the running-gods in the firmamen
My splendour reaches the stars in the immeasurable spaces
And always declines as I attain 'Isis' giving birth to Apollo

--- extracts from Black Emeralds and Nomad, a refugee poet ---














lunes, 21 de mayo de 2012

6891.- MUDIMBÉ VUMBI-YAKA


Mudimbé Vumbi-Yaka
(Libasi,   REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO, 1941)
Es doctor en Filosofía y en Letras por la universidad de Lovaina. Enseña en la universidad de Duke, en Estados Unidos. Como escritor abarca los dominios tanto de la poesía como de la novela y el ensayo. En 1977 obtuvo el gran Premio Léopold Sédar Senghor por el conjunto de su obra.
Entre sus publicaciones poéticas están: Déchirure (1971), Entrailles (1973) y Les fuseaux parfois (1974).




Los fragmentos de una esperanza


I

Los fragmentos de una esperanza desvelan el brillo
de tus uñas en mi carne que sangra;
Memoria de siglos en un soplo de vida,
¿aún tendremos que agarrarnos a las
rocas para alcanzar el ardor de la noche?


II

A través de la rosa de los vientos y tus ojos,
discordes desmantelando palabras de amor.
Desposeído en este exilio, mis defensas resplandecen
como inmóviles jalmas rindiendo honores:
siete lunas de diez pies de alto gastadas
ahora, inútiles archivos de ceniza en una noche infinita.


III

Los tabiques aúllan, las brocas estallan,
sólo centinelas olvidados antaño
en la calzada
parecen aún saber que una breña
de hortensias tumefactas esconde todo un pus.


IV

Me he pertrechado con mitologías
porque desnuda, tú
te has incrustado entre los juegos
de un apagarse, y de un acomodarse
de un sueño extravagante.


X

Para acogernos
palengues en la ciudad y a nuestros pies ripios
sol en guijarros entre vallas
Mira:
árboles mangos atraviesan bloques
se aplastan contra un seto
en un sobresalto de monedas de oro.


XI

Pero, contra mis dientes, tu boca
sueña pastos.
Sin embargo, el despertar ya llega y el refugio
tras la enea
es un mandil sangriento.


XII

Los terrores bebidos desflecan la luz
el ladrido de nuestros cuerpos expone
al revés que nuestro deseo bajo el cielo
de nuestra esperanza: está frío y amarro
notas de carne hecha astillas, ventanas
con vistas a entrojadas pústulas e,
igual que ayer, el gozo de un dios ebrio.

(Publ. en Anthologie de la nouvelle poésie
noire et malgache, de A. L. Sali y Ch. Carrère, 1994).

Traducción: A. Rodríguez López-Vázquez)




Les fragments d'un espoir


I

Les fragments d'un espoir déjouent l'éclat
de tes ongles dans ma chair qui saigne;
Mémoire de siècles dans un souffle,
Faudrait-il encore nous accrocher aux
rocs pour accéder à l'ardeur de la nuit ?


II

A travers la rose des vents et tes yeux,
discords démantelant des mots d'amour.
Dépossédé en cet exil, mes défenses resplendissent
comme bâts immobiles rendant les honneurs :
sept glaces de dix pieds consumés
à présent, inutiles dépôts de cendres dans une nuit infinie.


III

Les cloisons hurlent, les palettes éclatent,
Seules des sentinelles oubliées naguère
sur la chaussée
paraissent encore savoir qu'un buisson
d'hortensias tuméfiés couvre une purulence.


IV

Je me suis casqué de mythologies
parce que, nue,
tu t'es incrustée dans les jeux
d’un effacement et d'un aménagement.


X

Pour nous accueillir
des tringles sur la ville et des cailloux à nos pieds
le soleil sur des galets grillagés.
Regarde:
des manguiers traversent des bâtiments,
ils aplatissent contre une clôture
dans un tressautement de pièces d'or.


XI

Mais contre mes dents, ta bouche
rêve des pâturages.
Cependant, l'éveil est là et déjà le refuge
derrière les joncs
est un tablier ensanglanté.


XII

Les terreurs bues effrangent le jour
l'aboiement de nos corps s'étale
à l'envers de notre désir sous le ciel
de notre espérance : il est froid et j'y aborde
des notes de chair éclatée, des fenêtres
donnant sur des pustules engrangées et,
comme hier, la joie d'un dieu ivre.

(Publ. en Anthologie de la nouvelle poésie
noire et malgache, de A. L. Sali y Ch. Carrère, 1994).





Lux

Palabras y aún más palabras, enuncian una orilla. Un éxtasis se transforma
en inventarios. Figuradamente, abandonado, un lugar se abre y aparece un
texto que en él se instala: La esperanza es una burbuja multicolor. Se
proclama un silencio cuyo vértigo lleva a partir de ahora un nombre.

Acabada la paciencia no habría más que esta playa. Y sus tímidos destellos a
la caída de la tarde. Allí me acecha un recuerdo. Un muerto se descompone.
Alrededor, notas gozosas de una resurrección cincelan el vértigo de una
oración.
Pero escribir es, además, decir y repetir la herida en lo más alto. Ahora está
prohibida, y entregada al fuego de los tiempos. La extensión de mi corazón,
una vez más, se hace leyenda. El fin del mundo se libera. Es el revés de la
eficacia de una palabra imposible.

(Traducción: F. Navarro)



Lux

Des mots, encore des mots, énoncent une orée. Une extase s'inverse en
inventaires. En figure, abandonné, un lieu s'ouvre et, voilà, un texte s'y
loge: l'espérance est une bulle multicolore. Il proclame un silence dont le
vertige porte désormais un nom.

À bout de patience, il n'y aurait que cette plage. Et ses lueurs timides à la
tombée du jour. Un souvenir m'y guette. Un mort se défait. Tout alentour
des notes joyeuses d'une résurrection cisèlent le vertige d'une prière.

Mais, écrire c'est encore dire et redire la blessure en une chair de faîtage.
Elle est à présent interdite, et rendue au feu du temps. L'étendue de mon
coeur, cette fois encore, devient légende. La fin du monde se délivre comme
envers de l'efficace d'un mot impossible.



jueves, 10 de marzo de 2011

3328.- KAMA KAMANDA


Kama Kamanda nació en la República Democrática del Congo en 1952. Es poeta, cuentista y novelista. Ha vivido en el exilio en Bélgica desde 1977. Ha publicado diez libros de poemas, entre ellos: Cantos de bruma, Resignaciones, Eclipse de estrellas, La suma de la nada, El exilio de los sueños, Las miríadas de tiempos vividos, Vientos de desventura, Cuando en el alma se agitan los mares -con prefacio de Jean-Baptiste Tati Loutard-, Abrazo de palabras, y Sangre de soledades. También ha publicado Los Cuentos del Griot (3 tomos) y la novela Lejanas están las orillas del destino. Ha recibido numerosos premios, entre ellos, Premio Paul Verlaine de la Academia Francesa en 1987. Kama Kamanda ha sido Presidente de la Unión de Escritores Africanos.





CONGO

De lejos vengo, de haber atravesado los países,
las razas, continentes y cultura.
Han vertido en mi alma, lágrimas, sudores,
y el sufrimiento de generaciones.
Amé, odié, pero nunca traicioné.
Desde el príncipe al rey, desde el mago al profeta.
He conocido guerras,
vivido el nacimiento de los desiertos
y reinos de faraones.
Mi sangre está hecha de los mares del mundo.
He visto nacer lagos, ríos y naciones.
Soy el viajero del infinito,
el mensajero de lo invisible
y el poeta de las fuentes interiores.







Espera a la orilla del Nilo mi mensaje
escondido en el papiro que se vuela sobre la ola,
entre el lotus grabado con lágrimas del pueblo nubio.
La efigie del rey negro flota sobre el río de sangre
como hierba insaciable en el aire.
La espuma avanza sobre los recuerdos
que ensombrecen la historia
y suspende la verdad en los ojos de la esfinge.
Oh palabra, devana tu memoria.
Ha llegado el momento de habitar el espacio de los
relámpagos.
Persigo los rugidos del cielo
hasta las pirámides en donde los muertos están ausentes.
¿Quién, entonces, ha profanado las tumbas
de nuestros faraones?
Nuestros cadáveres antiguos yerran desvestidos
por los bramidos de los museos,
donde el polvo le sirve de mortaja.


[http://artesanosliterarios.blogspot.com/search?updated-max=2009-12-20T05%3A41%3A00-08%3A00&max-results=50]





Los ancestros

Una oración secreta ocupa mi pensamiento.
No obstante la angustia sacude mi sangre
Y traza en el sueño un presagio de los dioses.
¿Dónde están mis ancestros, los Faraones?
¡Oh pueblo Bantú! Inmensa es la memoria
Donde las palabras han perdido el cuerpo de tus mitos.
La arena del desierto sobre tu pasado borra los pasos.
El poeta va y viene en tus leyendas
Cuando el enigma se agota de tu errancia.
¡El viento ha hecho resonar poderosamente nuestras pirámides!
Los maestros ocultos arrancan al silencio
El soplo de la palabra escondida
Bajo las arenas del desierto.
Oh estrellas relumbrantes en las edades de las civilizaciones,
Nuestros sueños vienen de las ruinas,
Nuestras voces de vientres sin fondo
Y nuestros recuerdos de órbitas huecas.
¡Oh canto surgido del fondo de las tinieblas!
¡Oh grito de desarraigados en la nada irreversible!
Prueba de diques bajo la tempestad
La sangre de nuestros muertos cubre las estelas
Que tiemblan como montañas.

[http://www.cuentosafricanos.com/index.php?acc=tex&texto=249]






Traducción de Angela García



Siwa

¡Santuario de Amón, tierra de orígenes
Donde la sangre de los dioses se mezcla con el cuerpo de los hombres!
Vi la luz de los templos
Atravesar el río del destino
Entre los enigmas que me son prohibidos.
¡Oh Siwa, el Universo cesó de hacer revelaciones!
Martillo los sueños donde las fuerzas inmortales
Anudan mi alma a las potencias cósmicas.
Las aguas del mar están en mi corazón,
los vientos del cielo en mi pensamiento
y las arenas del desierto reviven en mis venas.
Ofrecí a Isis mis sueños en suspenso.
Y la sombra de Ramsés II abre sus palacios
En el espíritu del nuevo rey Bantú.
¡Oh tribus de mis ancestros!
¡Oh espíritus inmortales!
La Esfinge me llama donde la vida
Es río bajo la lengua.






Baobab

A lo largo de una ribera sombreada, extraña,
Mecida por un dulce crepúsculo,
Una miríada de pájaros migratorios viven en paz,
Aprovechan la gracia del clima bienaventurado
Y llevan sus cantos al mundo del sueño
A contra-luna, un baobab entre las acacias,
Protege los nidos del viento y de los predadores.
La naturaleza se lanza hacia el silencio angustioso de la noche
Y rescata el alma de la vida del abrazo de la muerte.





La búsqueda del equilibrio

¿Tu alma porosa está en busca de luz?
Remueve tu memoria ¡Oh hermano!
¡Los mundos se confrontan en tu destino!
¡Las estrellas fugaces entre las sombras de la noche
Se confunden con los genios de nuestra existencia!
Tu cuerpo astral en las convulsiones del sueño,
¡Mezcla tu esperanza a las raíces de mi identidad!
¡La muerte, hela ahí, escondida
En lo más profundo de nuestra sangre!


[http://www.festivaldepoesiademedellin.org/pub.php/en/Revista/ultimas_ediciones/57_58/kamanda.html]

viernes, 24 de septiembre de 2010

1270.- JULIEN KILANGA MUSINDE


Julien Kilanga Musinde nació en 
REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO el 30 de diciembre de 1950. Poeta, ensayista y profesor universitario. Ha publicado tres libros de poemas. Es doctor en Lengua y Literatura Francesa. Fue profesor de Lingüística y de Sociolingüística en la Universidad de Lubumbashi (1984-2004) y rector de la misma universidad entre 1990 y 1997. Desde 2004, es Director de Lenguas y Escritos de la Agencia Intergubernamental de la Francofonía, en París. También se ha desempeñado como Secretario General de la Sociedad Congolesa de Lingüistas y como Presidente de la Alianza Franco-Congolesa de Lubumbashi. Su profundo interés en las lenguas lo ha hecho manifestarse en ponencias y debates acerca de “Los derechos lingüísticos de los ciudadanos”.




EL FRUTO

Dulce y suave
¿De dónde vienes?
Agrio y melado
¿De dónde sales?
Fruto del árbol plantado,
hijo del grano que muere
Imagen de la obra consumada.
Agrio y dulce,
¿Conoces la obra de tus padres?
¿Reconoces el sudor de ese rostro
que brilla y al mismo tiempo
se consume?
Dulce y suave

¿De dónde vienes tú?








JUSTICIA HERIDA

Gracias, grito de victoria sin moderación
Gracias, espíritus pestíferos,
A la sombra de obras mezquinas
Ofreciendo en holocausto
La justicia de nuestros padres.
Felices son ustedes rostros apestados
Dejando ensombrecer la justicia herida.
Gracias de vuestro mirar sin color,
Por el pesado clamor nacido del silencio,
Por el vértigo bermejo de vuestro rostro,
Gracias oh justicia herida,
Por esta obra reducida al humo,
Por el adiós a decir
A las bellas iniciales de su nombre
A esta cabeza que se aloca
En la marcha hacia su agonía.
¡Silencio!
Silencio, ¡oh justicia!
El barro no apaga las estrellas.
Una ráfaga basta
La máscara se descubre,
Es una vida que pasa
Es una vida que se mira
Por la belleza que seca
Por el ser que estalla
En el antro quebrado.








DICHA

En los rostros del universo,
Te busco, dicha de mis sueños,
Bajo los muros sangrantes del crepúsculo,
Quisiera en llamas verte.
Dicha
Huida corriendo sobre las colinas tristes.
De los bosques frondosos, inflados.
¿Qué me dices bajo los coposos árboles?
¿Qué me dices a la sombra de ese sol,
Gris de cólera ante este espíritu
Sin esperanza?
¿Qué murmuras al oído
De ese rostro deplorado
Que besa su imagen
Al llamado de la cruz de su tumba?
En cada rostro del universo,
Te busco dicha de mis sueños
Dicha esparcida en el cielo de ámbar,
Flotando sobre el ritmo ligero
De dísticos antiguos.