domingo, 19 de diciembre de 2010

2540.- NICOLÁS MELINI


NICOLÁS MELINI [Santa Cruz de La Palma, España 1969] Ha publicado las novelas El futbolista asesino (2000, reeditada en 2006) y La sangre, la luz, el violoncelo (2005), los volúmenes de cuentos Historia sin cariño de Remedios Quiero Besarte (1999, reeditado en 2005), Cuaderno de mis mayores (2002, reeditado en 2006) y Pulsión del amigo (2010); así como los poemarios Cuadros de Hopper (2002) y Adonde marchaba (2004). Recientemente ha sido incluido en las antologías de cuentos 2050 km. de palabras (Antología de cuentos vasco-canaria), Inmenso estrecho II (Cuentos sobre inmigración), y Cuentos de la Atlántida (Antología del cuento canario actual). “Melini es uno de los autores más interesantes del panorama literario insular” (León Barreto, La Opinión); “Uno de los narradores más inquietos y rompedores de cuantos han nacido en los últimos tiempos a este lado del Atlántico” (Eduardo García Rojas, Diario de Avisos); “Nicolás Melini, para comprobar cómo los jóvenes son capaces de escribir una poesía transparente, en apariencia fría y absolutamente emocionante” (Antonio Gala, Libro recomendado para el verano, Revista Magazine, El Mundo); “Es uno de los autores más polifacéticos e interesantes de nuestro panorama creativo” (Pedro Flores, El Mundo-La Gaceta de Canarias). Como cineasta, Nicolás Melini ha realizado varios cortometrajes que se conectan con su literatura: Mirar es un pecado, con el que ha obtenido sendas Menciones Especiales del Jurado en el Festival de Cine de Alcalá de Henares y en el Festival de Cortometrajes del C.E.C.C., Barcelona; Hijo, cortometraje basado en un cuento propio con el que ha acudido a numerosos festivales internacionales, como La Citadella del Corto (Roma, Italia), Bello Horizonte (Brasil), Slamdance Film Festival (Los Ángeles, EE.UU), etc.; y, por último, el corto documental Bucarest 2005. Como guionista de cine ha colaborado en los diálogos adicionales de La balsa de piedra, largometraje del holandés George Sluizer basado en la novela homónima de José Saramago; es co-guionista de La raya, cortometraje de Andrés Koppel acreedor de numerosos premios, entre ellos el Primer Premio y el Premio al Mejor Guión en el Festival de Cine de Alcalá de Henares, o el Premio Iberia, otorgado por la compañía aérea al mejor cortometraje del año; y también ha colaborado con este director en la preparación de 238, breve cortometraje realizado durante El Festivalito (Festival Internacional de Cine Digital de La Palma-Canarias). Entre 1998 y 2000 fue crítico cinematográfico de varias publicaciones, especialmente el periódico La Tribuna de Canarias y las revistas La Fábrica, Cinerama y Cuadernos del Ateneo. En 2007 ha aparecido su libro De cine (Cine español, norteamericano, francés y otros) que recoge la mayor parte de sus críticas cinematográficas. Desde finales de 2007 edita el blog/revista La Mancha, un espacio para la narrativa en español, junto con los novelistas Juan Carlos Méndez Guédez, Ernesto Pérez Zúñiga y Juan Carlos Chirinos. Ha coordinado en dos ocasiones la programación de La Noche de los Libros de Madrid.






Nicolás Melini
Adonde marchaba

[1990-2002]



Adonde marchaba
(2002)


Morir tratando de alcanzar algo no
es alcanzarlo para siempre ni
nunca el vuelo del ave interrumpido
la flecha supo remontar alto
y claro más allá de aquel instante.



I

NOSTALGIA
DE UN MAR DISTINTO

Sucedió ahora, pero ayer,
Y desde ayer mañana:
Saltar, sumergirse.

...


No saber si fue sólo
Saltar y sumergirse.
Encaramarse desde el agua clara
Hasta una roca, saltar
Y sumergirse.
Una roca en medio del mar limpio
De Marsella, encaramarse, vértigo,
Saltar y sumergirse.

...


El cuerpo esforzado de un adulto
Encaramándose como el de un niño,
Con los niños,
A lo más alto de una roca blanca,
Saltar y sumergirse.

...


Toda esa agua otra vez,
Como desde siempre
—Vértigo del tiempo—
Aquí en este lugar de un mar distinto,
Haciendo el círculo sobre tu piel,
Una onda translúcida, heráclita
Circuncisión, laberinto
De agua en el que caer, y sumergirse.


...


¿O sólo fue la voz de aquellos niños...
Que me llamaron monsieur?

La palabra monsieur en lo más alto
De la roca iluminada,
El monsieur de los niños
Que me dijeron oui, c’est profond, puede
saltar
Y sumergirse.




II


EJEMPLAR


Sentados a la mesa los comensales,
bajo los árboles de una plaza
de Avignon,
tal vez sea un poema demasiado
narrativo para este libro, pero
así sucedió.


...


Una mujer madura con aspecto
de joven nos cantó una canción

desde el otro lado de la calle.


...


Sólo un hilillo de voz, sin palabras.


...


No se le escuchaba...
Su guitarra, las cuerdas
rasgadas de un modo infantil, naïf.
Su voz inaudible, repitiendo
un fonema ad eternum...

...


Pedía una limosna.
Nadie quería escucharla.
Lo sabía ella, su voz, las cuerdas
de su guitarra.
Optaba por aquello,
que no era música, sino el silencio
de la música susurrado en el aire.

...


Todos se esforzaban por aprehender
en el aire el hilillo de su voz.


...


Luego cruzó la calle,
anduvo entre las mesas
con una cajita de latón,
inmiscuyéndose por fin, apenas,
en la cena japonesa
de todos nosotros,
y regresó con su botín al otro
lado de la calle.


...


Es esto o la prostitución,
dijo un injusto.
Presenta un cuadro psicológico:
neurotique, idéaliste, utopique,
comentó un inteligente.

Ella movió los labios
como en un escenario
sin megafonía.


...


No dijo nada, o lo dijo todo,
como por no cantar nada
lo había cantado casi todo.

...


Monedas a cambio de silencio...

...


Señoras y señores...
La canción que les he cantado...

Quien más escuchó oyó dos palabras:
sólo letra, y medieval, o letra
medieval...
Porque entonces hizo una tímida reverencia,
casi invisible —como inaudita fuera su voz—
dirigida a quienes no la miraban,
ahora que ya todos lo hacían,

y marchó calle abajo.











La sede del dios
(1991)



MURALLAS PARA UN INCOMPETENTE

Nací tan malo para competir
—Pablo Neruda—

Es cierto que nací tan malo para competir
¿No ves a mi alrededor los muros que me protegieron?
¿La doble muralla de Carcasona
la mismísima muralla china o
el agua donde me ahogo cada vez que quiero salir
de la estrella de Willenstad, o
lo que a veces es peor,
el Océano, continental, Atlántico, que nos aísla?
La isla no es la porción de tierra que pisas
sino el inmenso mar que la rodea
Es por eso que yo siempre pongo tanta agua
entre quien soy y la multitud:
No me verás jamás hacer cola
Detesto los supermercados
las grandes catedrales, los multicines
los aledaños populosos de los estadios de fútbol
el Louvre
las fiestas lustrales
las hacinadas playas del mediterráneo español
las discotecas, las iglesias, las verbenas
los bautizos, los mítines, los conciertos
Detesto este mundo untado en hombres
sus poblados continentes olor a carne
No se me da lo de competir por un trozo de suelo
por un resquicio de aire
por una punta de pan, por un fisco de cielo
Me moriría si no me dieran un salvavidas a tiempo
y porque sí
por la cara
sin más requisitos que el derecho a existir.








U-KANCHE´ K´HU*


1

Es el mundo
Ese tatuaje que llevas en el pecho
es el mismísimo mundo que te contiene contenido en ti
Hermosa utopía la de abarcarlo todo con los labios
carnosos
y besarlo así sí
y empaparlo todo con mi saliva cálida
Quiero decir que sería hermoso
poder besar auroras
albas, blancas banderas
en la noche
y el azul de este cielo si puede ser
acurrucado en tu regazo


Qué bonito besar el mundo
besar las cosas menos amables del mundo
tener chirriando entre los dientes
a los grandes genocidas y sus discursos
sus ejércitos y sus guerras
Tener chirriando entre los dientes las metálicas
estructuras de las centrales nucleares
Oír dentro de la boca el Rrrr
de las plataformas de gas y petróleo
de los complejos petroquímicos el Rrrr
rabioso de las líneas férreas que rayan
la geografía del planeta


2

[He aquí Xochimilco, México en góndola
yo en angélica, tú en rosita
almorzando sobre las aguas verdes
Esto es Canadá a pesar del double duck
London bus —red—
tan rojizo como los tejados de Ribe
Estos anillos concéntricos esculpidos
en la corteza terrestre pertenecen al grandioso
arte rupestre de nuestra era
(utilizar el planeta como soporte lítico
no es ejercicio vano si existen suficientes
intereses económicos —baste con un filón
de cobre— donde hincar el diente)
¡Ah!, mira qué portento
esta arandela, este tornillo, esta pinza metálica
son poesía diminuta
sujetan no sé qué mecanismo
en el 90 caballos 8 válvulas del último modelo
Renault]


3

Qué hermoso besar el mundo
este mundo color de mar
olor a viento
con las olas de azul cielo sin borrones albos
de agua
Besar las negras alas de la noche
Sentir en los labios el cosquilleo de la sal
del sabor salobre del mundo entregándose al hombre
Sentir en los labios el cosquilleo del grito
Oír con la boca abierta los pasos de la ciudad
que se levanta y se duerme y se levanta
yendo y viniendo entre la luz y la sombra
Qué bonito besar el suelo
adorar las fértiles piedras del mundo
u-ho´or
u-kanche´ k´hu
oír ese hilillo de palabras que inventan la paz
iris. abisal. orilla. azul. añil. útil. aleteo


Qué horrible pegar mi oreja al pezón
que radia los cruentos compases de la destrucción
los versos agrios del odio
en las calles de Sarajevo
de Pakistán, de Belfast, de Irak
de Pekín
de La Habana, de Buenos Aires, de Santiago
de Londrés y París
de Madrid y Donosti
y sin embargo
qué hermoso sentir en los labios
la cálida leche de mama tan ausente
ya
que ha manado por fin de tu pecho maternal
donde está el mundo que te contiene
contenido en ti



4

Ah, qué hermoso besar el mundo
soplar entre sus árboles cualquier verso sonoro
arder en la arena de sus playas
abrazarlo todo hasta que me ame
hundir su cuerpo en mi pecho
Repito:
lo abrazaría todo hasta que me amara
hundiría su cuerpo de tierra en mi piel de mortal
y sin embargo
qué vano intento el de tirarme al suelo
con los brazos abiertos y tratar de abarcarlo
y tratar de asirlo todo desesperadamente


Yo mordería rabiosamente la cabeza de los misiles
y la barriga de los bombarderos
yo escupiría en la cara de los responsables
de la guerra el sudor y la sangre
de sus soldados
yo llevaría a la mesa de los responsables
el hambre de los pueblos subyugados
yo pondría en la mesa de los pobres
mi propia lengua de gigante
y en la boca de los responsables
los cuerpos descuartizados de sus víctimas
Por una vez
sólo por una vez
haría que los responsables acataran la voluntad
y la esperanza de paz de los hombres y mujeres
que se han arrojado a la calle hoy
y ayer, y por siempre, a exigirla



Pero qué vano intento el de tirar estas palabras
contra la conciencia de los responsables
y qué inútiles estas palabras
ante las noticias que se suceden en el televisor
irremediables

En cualquier caso
qué bonito sentir en los labios ese atómico temblor
y poder decirle al oído
no te rompas
no te rompas
sin embargo he de conformarme
con besar tu tatuaje
marinero
donde está el mundo que te contiene
contenido en ti.







*U-kanche’ k’hu (La sede del dios): Para los mayas, las piedras sagradas del suelo eran “la sede del dios”. Para el hombre moderno, el mundo es una simple piedra.










Lluvia contra nada
(1997)



the wise trees
stand sleeping in the cold.

—William Carlos Williams—


ENTROPÍA SOBRE CAMPO ESTRELLADO

Como si fueran
estrellas

este hombre
de color

recoge las hojas
secas.


...


Aplica el rastrillo
abrillanta la hierba
este hombre de color.


...


Fray escoba a rastras
de dientes blancos
y lengua fresa.


...


Por laborioso el silencio
de su rastrillo de estrellas.


...


Desordena en montones
las hojas que el viento
ordena esparcidas
sobre el campo.


...


La nieve cubrirá
el verdor

soledad entre
los buckeyes.


...


El sol arderá
de veras
su piel de erizado
animal.


...


Pero, como Él
desordena
el Universo,

nuestro hombre
de color volverá
al campo y,

aun arañando
el suelo,

ordenará
las estrellas.







LAS HOJAS DOBLADAS

Había muerto...

Entré en su biblioteca,
abrí todos sus libros,

revisé las páginas
en busca del rastro
de sus lecturas,

leí las hojas dobladas.



...


Aquellas páginas
con la punta vuelta
las releí todas,

y algún comentario
al margen, vertical,

y las palabras subrayadas,
erguidas sobre la línea
de su propio puño.


...


El amor...

Bettina se interesaba
por Goethe

mucho menos
de lo que suponemos:

el motivo y el sentido
de su amor
no era Goethe,

sino el amor.

—Milan Kundera—



La muerte...

—Es cierto —dijo
melancólicamente
el hombre—,

en el Paraíso hay
amigos, música, libros...

lo único malo
de irse al Cielo

es que allí el cielo
no se ve.

—Augusto Monterroso—




La identidad...

Lea los versos
como si fueran
parte de otro

y sentirá —en
lo más profundo
de usted mismo—
cómo son parte
de usted.

—Rainer María Rilke—



Y después de recorrer
sus lecturas,

aprehendido su recuerdo,

desdobladas
las puntas de las hojas

como quien cierra
los ojos de un cadáver.



Y después de todo y nada,
los libros en los estantes,
las ventanas de par en par,
afuera y adentro la vida, la muerte,
una brisa delicada.



No sé...

1 comentario:

  1. ADONDE MARCHABA [1990-2002] (Colección Ministerio del Aire, Ediciones La Palma, 2004) Es, como su título indica, el lugar "adonde marchaba" mi poesía de entonces. Una antología muy rigurosa, tan sólo siete poemas. En mitad de ello, 1999, escribí Cuadros de Hopper (Colección Ministerio del Aire, Ediciones La Palma, 2002). Y, con posterioridad, 2001-2003, Los chinos y otros poemas, aún inédito.

    Muchísimas gracias al editor por su difusión.
    Desde Madrid,
    un fuerte abrazo
    Nicolás Melini

    ResponderEliminar