miércoles, 29 de diciembre de 2010

2721.- JUERGEN POLINSKI

José Pablo Quevedo y Juergen Polinski




Juergen Polinski, nació el 5 de Agosto de 1954, en Potsdam, Alemania; hizo estudios de geografía de cristales hasta 1973, sin concluirlos. Pasó a hacer su servicio militar en la fronteras de la RDA, haciendo también un estudio especializado de jurisprudencia. Posteriormente recibió una enseñanza para ser bibliotecario. Desde 1990 trabaja como bibliotecario principal en la Biblioteca Central de la Universidad de Humboldt, en Berlín. Desde 2005 es miembro activo del círculo de Poetas del Karlhorster Dichterkreis. Es miembro de Poetas del Mundo. Tiene diversas libros y publicaciones. Ha sido publicado también en antologías en diversas lenguas extranjeras como castellano, ruso y griego.





Knossos

Desde los altos montes
Dos puertas abiertas
A los espacios
Por donde pasa el viento
En la última pared azul
De la casa
Una isla para el mar
En el juego de los delfines.

En otra pared
De espacios amplios
Llega jugeteando el viento
En vuelo entre flores pintado
El pájaro azul
Como cielo sobre la isla y el mar.

El azul mezcla al verde
El pájaro Quetzal-
Priedra preciosa con alas abiertas-
Su vida en las selvas, bajo el cielo
En el mar
Al otro lado del mundo
Espacio infinito
Donde el viento pasa jugueteando.



2

Raíces Huesos Piedras

Lo duro unido
Fuertemente a la tierra
Profundamente en ella,
Si, ella misma.

La tierra
Las raíces de Ritsos
Huesos de Ritsos
Piedras de Ritsos

Lo que queda permanente
Sus palabras
Están allá y su mente

El aliento
La sangre
Y el movimiento son de allá

Las Raíces
Los Huesos
Las Piedras de Grecia
Viven.



De Ritsos a Ritsos de paso por Minos

Y aún cuando el camino fuera largo,
yo lo andaría
con Afrodita del brazo
deambulándo lentamente
Reposando bajo la sombra de un árbol
dándole un beso ante los ojos de todos
en la orilla del mar
-ella nació allí-
de la espuma, de los remolinos, de arena son
los símbolos
la arena disfruta de nuestra piel-
Y solamente somos dos en un café
y solamente dos sentados en un banco

II

De Ritsos a Ritsos de paso por Minos
el camino puede ser largo
Pero yo veo a Kavafis,
sonriendo desanimado tras el cristal de una puerta
la que él no puede pasar
A la mesa de a lado grita Miller:
“No deseo café, ni vino importado”
Él apasionado se mueve
y acoge seferiades
los cuales Neruda trabaja
ante el piano, sin impresionarse
Theodorakis se queda
construyendo palabras a las notas de las teclas que toca Neruda
para el Canto General:
Del amor
sobre la patria
sobre la audacia de los caminos
y el gran sueño
sin derramamiento de sangre
y un Minos sin espadas.



Dos sillas de madera a la luz de la luna

La música y Creta son siempre lo mismo
Todos los asientos están desocupados
Un empleado bien abrigado los está limpiando de la arena
en esa mañana fría
Nosotros recien levantados
deseamos juntarnos en el agua

!Agua, viento, tierra-
una composición
que sabe a sal
van y vienen las olas
murmuran
la frescura mezclada
con el olor de la casa
empaña la vista
en un tono rojo

La perezosas brillan en la luz
de la media luna

Como si conocieran la melodía
se recuerda con los labios
que se acercan vibrándo
y empiezan a encenderse
uno para el otro.




Parto de cabeza

Poeta,
tú debes ser un loco
Pués razonando claramente
sabes
que un caballo no vuela.

Agárralo
me dice Atenas
móntalo
y vuela






Excusas - dice él - objeciones

Las cosas del día encienden
tu sombrero con el lazo del color del arco iris
justamente éste
tus gafas de sol
esconden tu mirada
El bikini sobre la arena
La sombra detrás de la cortina de la ducha
Los granos de arena raspan con su calor la piel
La desnudéz de la sombra

Yo humedezco la sábana
sabiendo
que tu cuerpo frío apagará esa brasa
que las cosas del día encienden








Rompimiento de palabra

Decir Carrara, piensan algunos, significa piedra preciosa,
también Tasos
transparente a la luz
Los romanos la sacaron de las villas griegas
La pulieron según sus gustos
El mármol de Tasos sigue siendo opaco

Ritsos cincelaba las palabras del mármol de Tasos
las juntaba
Filones de metal tejía Seferis
con versos rocosos
y Kavafis introdujo entre ellos las perlas
conchas y el brillo del mar

Es osado ver las montañas como canteras
pero los Tres me animan
a romper las palabras
pero cumplir con ellas.








Atravesar la hoja de papel

Al otro lado la luna enseñan en su luz
como cae una hoja

Me encantó escribir mi poema sobre Creta
con el sabor de los olivos,
con el sonido de las olas de plata espumosa
del cielo azul lejano

Metí en mis poesías el jugo de frutas y el vino,
las lágrimas de la luna, y el sol riéndose,
el aroma del pan, y el olor de las parrillas del domingo,
y la frialdad de las estatuas de mármol
como persiguen mis sentidos
los bordes blancos de las blusas de colores de las muchachas
como mis dedos las pinta
y los pliegues negros de las faldas

Si el viento soplara la hoja
hasta a un ciego pudiera tocarla -
olerla y saborearla.








La huella sobre el papel

Tu huella sobre el papel
Tu mano
toma posesión

Así mi poema se hace tuyo
Las gotas de sudor
que puse en la tinta
las lágrimas saladas
ablandan lo negro.

Al papel
escupe
espira
o dale un beso de codicia
estimar el poema ardientemente
y encenderlo todavía más,
entonces entrégalo a las llamas de las velas
Deja salir mi poesía
como tu humo
por todo el mundo







Tarde en el viejo barrio

No hay un café sin mesas al aire libre
en una callecita en el sol
El ilumina tibiamente las noticias de ayer
blanquea las letras del periódico

Los dos viejos no leen
Entre los dos un plato de uvas
Ellos escuchan callados la radio
A la muerte le parece lejano el camino hacia los dos
Para llegar tendría calor

Después-
Dos madres conversando
Dos cochecitos están detenidos
Uno al lado del otro, y dos niños en ellos
gritan, ríen, lloran, duermen, viven








Escapadas

Me imagino un vaso
sobre una mesa al aire libre
mi mochila me sirve
como almohada para mi cabeza

Encima de mí brilla resistentemente
la tela de araña
y los hilos mas firmes todavía
de los reflejos de la luz del cristal
anudados como una alfombra

Los diseños determinan las metas
Uvas maduras nos indican el país del vino
Fuego en los ojos llaman al amor
Una par de palomas hacen cucurucucú a la paz
Por supuesto sabe volar esta alfombra

Otros vuelan sobre caballos
sobre escobas,
algunos nunca







La última palabra

Una vez hubo confianza en las estrellas
con linternas fueron al cementerio
hubo una fiesta
celebrar hasta la mañana con los antepasados
ahorrar aceite para aquel día
Me lo imagino

Miramos al cielo con amor
como él nos mira con amor
si tuviéramos que despedirnos
no hubiera que rendir cuentas
nuestra última palabra,
la primera
amor

Venga, mi amigo,
me dice la estrella más iluminada
búscate una del color que te guste
somos tantas







Presencia

Cortadas todas las montañas
ya no se puede diferenciar las nubes del mar
las estatuas vuelven a ser solamente arena
lo último será la muerte de los mitos en aquel momento
ahora; todavía vaga Apolo sobre el país y las islas
Aquí vibra su arco
en casas derribadas, en ruinas
Oigo que me escupe en la garganta
Arde
Veo
Nadie me cree









Yo te digo

No le quiero mirar a los ojos
los míos los abro descomunalmente
a través de lo nítido te haces transparente
“a través de los ojos abiertos se mira el interior”
mi mirada lo traspasa
esperando que él no me vea
cuando cierro los ojos
construyo la imagen clara

los estorninos mantienen una red de lluvia
por encima pasa una aroma hecho pelota
vuela de aquí para allá
juegan los más hermosos lirios
cerezas rojas y dulces limitan su campo
alas de colores infinitas revolotean
en el ritmo del concierto de los gorriones
simpatías hacia todos al márgen
un gallo pisa a sus gallinas
sin darse cuenta de la sombra
que está acercándose

Acercándose
veo lo que será
te cuento todo
menos lo restante doloroso.







Música para tí

Tus dedos de las manos y los pies,
diez más diez, cuéntalos, es posible
en tu ventana las cortinas están descoloridas
lo negro, lo rojo y lo amarillo ya están grises
cada vez son menos los amigos

El novio de tu hija sirve en Afganistán
tu hijo (en la ciudad de Schwedt -Odra, desocupado)
sirvió antes en Serbia
María se divorció de él
tu marido desde hace mucho tiempo vive como retrato
en el sótano en compañía de las cucarachas
sin embargo, quizás, la música de enfrente es para tí.
Empieza cuando tú estás delante del espejo
desenvolviendo tus cabellos







Yanquis no!, !Cuba sí!

Del 2000 hasta el 2002

Yanqui, qué cobarde eres, es verdad
cobarde, quien toma niños como rehenes
cuando terminó, su padre, y toda Cuba se alegró

Yanqui, tienes en un sólo punto razón
las mujeres de Cuba son bonitas, para tirarse de los pelos
pero ¿por qué deben vender su cuerpo y su honor?

Yanqui, al indio de Hatuey, no te preocupes,
no lo podías matar,
eso ya lo hicieron los españoles

Yanqui, el embargo, no! Los vencedores, no siempre son estimados
La violencia, no!- En Santiago hay machetes en torno de Mateo,
te señalan, yanqui: cada humilde se defiende

Yanqui no!, eso no significa, hay que matar a los yanquis,
quiere decir: Humanos deben ser Humanos, no bestias
quiere decir: Cuba sí!






Para la señora del gobernador

Su casa en el Perú está cerca del sol
Los montes se elevan muy altos
Lo que yo veo en sus ojos encendidos
Me parece su país, la vida pasa
Un reino rico, abundante, sin hambrientos,
pero tampoco el más justo del mundo
Qué súbito deseaba destronar a su gobernante
Llamado inca por todos
Ella irradia, detrás del maquillaje
Brillan sus ojos encendidos en el esplendor del oro de los incas
Los recuerdos queman, como quipus calcinados, como grano de maíz
Calor como de Sabancaya, volcán hirviendo
Buscar la libertad es valentía pura
Y de Atahualpa, en ella, la ira estremecida.





Revolución
12 / 2005

Suena curiosamente
Búsqueda lejana
Cambios
En el río está
Cerca del Urubamba

Castro, Chávez, ahora, Morales
Un aymara, el primero
En el país liberado por Bolívar
La coca saca el hambre
Ablanda la quinua
La quinua llena
Y hay júbilo en Cochabamba

La Paz, los hombres están lejos de ella
Lo que me ocurre en mi casa, a lo lejos, me duele
Sueño yo hombre
Deseo aquietar mis ansias
Deseo buscar el camino
Que desde Cochabamba me llega.







¿Regional? Global


Si círculos pueden terminar
¿dónde han empezado?

Si bien el Amazonas no empieza
el Orinoco no es el último
pero ellos regresan
y vuelven a la fuente
tomando diversos caminos
aún los de los cielos
y al unirse con todas las aguas
entre el Río Grande del norte
y el Río Grande del sur
aunque sea solamente en un punto de tiempo
ningún bote baila sobre las olas,
quizá una canoa
pero ninguna arca
que no se llena y se hunde

Temblar,
detenerse
concentrarse
y motivarse para rebelarse
gritar desde mi interior hasta los cielos
los ríos convierten su furia negra tempestades
pero al final
vuelven a sus raíces.







Cienfuegos

Cientos de fuegos. Cienfuegos en Cuba:
Es de estilo francés.
El teatro Terry, atracción principal
en el parque, en los colores de Martí.

Cien palmeras, o más, duermen
sueñan al margen de la calle hacia el puerto.
Aquí el noviembre es invierno
pero con temperaturas que me gustan.

El aire se ríe suavemente, con gracia, le gusta susurrar,
hace ruido, balbucea agradable, lentamente
pasa el viento por entre las palmas, cada edificio...
encima de nosotros más de cien estrellas...

Para el jaguar es siempre un pequeño salto
del hotel de su nombre al Palacio de valle.
Bombas empiezan a trabajar en el puerto,
Luces se encienden en la calle,
la noche huele a frutas y flores, amores, pescado y abono.

Jóvenes charlan en la playa, también con las olas, sin vergüenza.
Despreocupados hacen ruido, teniendo el temperamento de los conquistadores.
En este momento no se cree capaz al yanqui de Cien Fuegos,
que él destruye lo que construyó Cienfuegos de Lousiana.






Colorines en Teotiuhuacán

Todo entrega el sol con su fuerza
hasta muriendo en su último rayo
Se pone detrás de la pirámide
hundiéndose en el horizonte rojo de la sangre

Rojo de sangre el árbol produce las flores
empuja hacia el cielo el martirio del corazón
encanto, fresco de la mañana, hace un sacrificio

encanto, nuevo sol – uno el bueno con el otro








Mojito estimulante

Esclavos
tenían que cultivar la caña
cosechar (es decir cortar)
trabajar duramente y sudar, morir
todas las horas bajo el sol
cada día
pero el azúcar nunca endulzaba
un puñado de arroz en un pequeño plato
puesto en la luz que hace el fuego
por muchas manos que tiemblan
que quieren vaciar la vasija
luego el silencio
noche en el bohío

Por la mañana
antes de que saliera el sol
y se escuchara el primer corte de la caña
se permitió un trago,
una mezcla de azúcar,
limón, menta y ron,
hoy en día, esto ofrece el sur de Cuba
a los turistas
el mojito maldito
pero tiene un sabor formidable.






El gringo

Al frente de la casa de Velásquez
el parque, el banco, sombras
Santiago de Cuba, noviembre, 30 grados
demasiado frío para algunos cubanos

Para el perro no,
él jadea
extendido, tranquilo,
casi al medio del camino
las puntas de sus costillas,
la piel sarnosa,
tal animal no goza de una buena vida

Tranquilo en el banco un viejo
(un vendedor del “Granma”)
sus ojos casi cerrados
con un movimiento de soñador
levanta el cuello de su chaqueta
todavía no son las doce del día
pero él hace su siesta
conversando en voz alta pasan los jóvenes
sin mirar siquiera a los dos
Al viejo no le molesta
al animal le parece demasiados pies
están demasiado cerca a su pellejo
se va acercando al viejo

“Go home”!, le escucho murmurar
y decir “diablo”
en la postura que mantiene:

“Gringo, go home!
Aquí yo soy el veterano!”


(Traducción del alemán al castellano José Pablo Quevedo)




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