Mostrando entradas con la etiqueta BARBADOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta BARBADOS. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de junio de 2015

FRANK COLLYMORE [16.315] Poeta de Barbados


Frank Collymore

Poeta, narrador, actor y dibujante barbadiense, nacido en Woodville Cottage (en Chelsea Road, localidad de la isla antillana de Barbados, perteneciente entonces a la Corona británica) el 7 de enero de 1893, y fallecido en su lugar de origen el 17 de julio de 1980. Figura cimera de la cultura y la intelectualidad barbadienses del siglo XX, desplegó una intensa labor de promoción artística y literaria, lo que le granjeó en su país el título honorífico de "Barbadian Man of the Arts" ("El Hombre de las Artes de Barbados).

Vino al mundo en el seno de una familia afroamericana de clase media, formada por el empleado de aduanas Joseph Appleton Collymore y su esposa Rebeca. Pronto tomó consciencia de su pertenencia a un ámbito geográfico, una herencia cultural y unas formas de vida que jamás llegó a abandonar, pues durante toda su longeva existencia permaneció ligado a su isla natal, sin apenas moverse del paisaje en el que había transcurrido su infancia. Eventualmente, realizó algún viaje a Inglaterra y a los Estados Unidos de América, así como esporádicas visitas a otras islas caribeñas vecinas; pero su apego a la tierra que le había visto nacer le mantuvo firmemente unido al instituto de enseñanza media Combermere School, al que regresó en calidad de profesor de lengua inglesa y francesa, tras haber cursado allí sus estudios de bachillerato, para ejercer la docencia durante más de medio siglo.

En efecto, el joven Frank Collymore cursó sus estudios secundarios en dicho liceo masculino entre los diez y los diecisiete años de edad (1903-1910). Poco después, se incorporó a su plantilla de profesores para emprender una brillante trayectoria docente que fue decisiva en la formación de numerosas generaciones de humanistas barbadienses. Collymore llegó a ser director de dicho Centro, en el que impartió clases, oficialmente, hasta que se le obligó a jubilarse en 1958 (aunque, en realidad, continuó ejerciendo allí la docencia, en calidad de profesor emérito, hasta 1963).

Durante buena parte de su vida, Collymore compaginó esta intensa dedicación a la enseñanza con su excelente trabajo como actor. En esta faceta de su personalidad artística, brilló sobremanera en el escenario del Barbados Green Room Theatre, donde cosechó los aplausos del público y los elogios de la crítica durante dos décadas. Su afición al Arte de Talía era un legado que le había transmitido su padre, quien, cuando el futuro escritor era aún un muchacho, le llevó al Empire Theatre, donde quedó fascinado por el mundo de la escena. Consiguió un empleo como acomodador, y en calidad de empleado de la compañía de dicho teatro cruzó el Atlántico por vez primera en su vida y conoció, in situ, el trabajo de las grandes figuras de la dramaturgia inglesa. Años después, ya en Barbados, se incorporó al colectivo teatral del liceo donde daba clases (la "Combermere School's Dramatic Society"), y partir de entonces comenzó a desplegar una brillante campaña de actor amateur que acabaría convirtiéndole en uno de los intérpretes profesionales más aplaudidos de su país.

En la década de los años cuarenta, Frank Collymore se incorporó a la compañía teatral The Bridgetown Players, fundada en 1942 por el ciudadano inglés Miles Wood. Bajo la dirección de este experto conocedor de las artes escénicas, Collymore se reveló como un intérprete sumamente versátil, capaz de encarnar sobre las tablas los personajes más diversos. Veinte años después, el propio Collymore co-fundó, junto con Alfred Pragnell, la compañía The Green Room Theatre Club, con la que alcanzó algunos de sus mayores éxitos en los escenarios de Barbados. Ya en su vejez, tras casi cincuenta años como actor teatral y más de cuarenta actuaciones en otras tantas obras, Collymore abandonó el mundo de las tablas para pasarse a la televisión, donde volvió a alcanzar un relevante éxito nacional.

Pero la presencia relevante de Frank Collymore en el panorama cultural antillano de mediados del siglo XX fue mucho más allá de su meritoria carrera como actor. En 1942, sus amigos E. L. [Jimmy] Cozier, Hal Evelyn, W. Therold Barnes y Dick Stokes editaron la revista Bim, una publicación literaria de frecuencia semestral, que de inmediato se erigió en la revista cultural más importante del ámbito antillano. En 1943, tras la marcha de Jimmy Cozier a Trinidad, Frank Collymore se hizo cargo de la edición del número 3 de la revista, sin sospechar que su relevante papel al frente de este auténtico hito en la literatura anglófona del Caribe se habría de prolongar durante más de treinta años.

En efecto, Collymore editó Bim -cuyo nombre reproduce la denominación con que popularmente se conoce a los barbadienses dentro del entorno antillano- desde 1943 hasta 1975, circunstancia que le convirtió en uno de los principales impulsores y divulgadores de la literatura producida en su tierra natal y en otras islas antillanas en las que el inglés es lengua oficial. Gracias a su brillante labor editorial pudieron darse a conocer casi todos los autores barbadienses que habrían de desempeñar un papel destacado en las generaciones literarias posteriores a las de Collymore, como Edward Brathwaite, George Lamming, Clarke, Austin Chesterfield y, entre otros, Timothy Callender. Durante esa larga treintena de años, Collymore se enfrentó a numerosas dificultades para poder lanzar, cada semestre, el número correspondiente de Bim; y consiguió, gracias a su brillantez y tenacidad, traspasar las fronteras geográficas de su ámbito antillano para llegar hasta el Viejo Continente, donde su prestigiosa publicación suministró, durante mucho tiempo, abundante información literaria a lectores, editores, críticos y periodistas interesados en la literatura caribeña anglófona (la cadena televisiva BBC recurrió a Collymore y a Bim en decenas de ocasiones para preparar su espacio "Caribbean Voices" ["Voces caribeñas"]).

Frank Collymore se consagró, así, como el gran patriarca de las Letras barbadienses, a las que dio un impulso decisivo no sólo con su abnegada labor al frente de la revista Bim, sino también en sus clases de literatura. En esta su faceta docente, divulgó entre sus alumnos las obras más recientes de esos grandes autores que, como los ya citados Brathwaite, Lamming y Clarke, se dieron a conocer a partir de los años cincuenta; e hizo comparecer en sus aulas, en calidad de profesores y conferenciantes invitados, a casi todos estos escritores noveles, anticipándose así a su posterior consagración como figuras destacadas del panorama cultural antillano. Además, tanto en las páginas de Bim como en sus clases dio cabida o otras personalidades cimeras de la literatura caribeña escrita en lengua inglesa, como el genial poeta de Santa Lucía Derek Walcott -cuya obra habría de ser reconocida universalmente, en 1992, con el Premio Nobel de Literatura- y el no menos brillante novelista guyanés Edgar Mittelholzer.

Casado en dos ocasiones y padre de cuatro hijas, Frank Collymore falleció en su amada isla a mediados de 1980, cuando, ya casi nonagenario, continuaba siendo una de las figuras más respetadas e influyentes de la literatura anglófona antillana (téngase en cuenta que, a los ochenta y dos años de edad, aún había tenido ánimo y lucidez para poner en circulación el último número de Bim que editó).

Obra

Collymore reflejó, en su breve pero intensa producción poética, su particular forma de entender la vida desde la apacible quietud de su ámbito natural. Su innata curiosidad intelectual, plasmada en todas sus composiciones, se sirve de un lenguaje aparentemente sencillo para describir el mundo que rodea al poeta; pero, tras esta inicial sensación de calma y quietud -tan representativa, en cierto modo, de la idiosincrasia caribeña-, late una tensa agitación que el poeta ha sabido domeñar merced a esa naturalidad expresiva trabajosamente alcanzada.

En cierto modo, el Collymore poeta inicia el tránsito desde el romanticismo retórico de los autores barbadienses anteriores -herederos de la vieja tradición anglófona- hasta una poesía mucho más moderna y reflexiva, que indaga en el alma de la población caribeña sin omitir ciertos atisbos de preocupación social. La belleza inmarcesible del paisaje antillano -con la presencia recurrente del mar, símbolo omnipresente de la libertad- empuja al poeta hacia una acusada complacencia en el sentimiento amoroso, al que ensalza con gozo exultante; pero también contagia a veces un poso de amargura que algunos críticos han identificado con esa sensación de insularidad que se apodera de tantos poetas antillanos.

En cualquier caso, el apacible hedonismo del espíritu caribeño acaba triunfando en la mayor parte de los versos de Collymore, y especialmente en sus famosos poemas protagonizados por unos animales imaginarios a los que el poeta barbadiense denominó colly-beasts ("colly-bestias") o colly-creatures ("colly-criaturas"). Se trata de locuaces seres fantásticos, surgidos de su risueña y zumbona imaginación, que dan pie a unos poemas de extraordinaria belleza, dominados por la inseguridad evanescente de lo absurdo.

Collymore hizo gala de sus grandes dotes como artista plástico al publicar sus poemas sobre colly-beasts en la revista Bim, donde solía acompañarlos con expresivos dibujos realizados por él mismo, que ilustraban gráficamente sus criaturas fantásticas. El escritor barbadiense recogió sus poemas en una serie de colecciones de versos que fue publicando a lo largo de toda su larga trayectoria literaria; entre ellas, cabe recordar las tituladas Thirty Poems (Bridgetown, 1944), Flotsam: Poems 1942-1948 (Bridgetown, 1948), Collected Poems (Bridgetown, 1959) y Selected Poems (Bridgetown, 1971).

En su faceta de narrador, Frank Collymore se erigió como una de las figuras colosales de la prosa de ficción antillana en lengua inglesa, aunque el hecho de no haber escrito ninguna novela limitó notablemente su proyección internacional. Pero la perfección magistral de sus relatos le sitúa entre los grandes maestros universales del género cuentístico, al lado de algunas figuras colosales que, como el norteamericano Poe, el francés Maupassant, el británico Maugham, influyeron decisivamente -según confesiones del propio Collymore- en su dedicación al cultivo de la narrativa breve.

Sus relatos, escritos con un lenguaje de claridad y precisión extremas, revelan su perfecto domino de las técnicas constructivas más depuradas, con las que Collymore consigue crear un ritmo asombrosamente adecuado a la tensión de la situación insólita que, por lo común, sirve de base argumental. En muchas ocasiones, el escritor barbadiense explora en estos cuentos el lado más oscuro y misterioso de la mente humana, adentrándose en el mundo tortuoso de unos personajes psicópatas caracterizados por su rareza y su soledad -así, v. gr., en sus famosos relatos "Some people ara meant to live alone" ("Hay gente destinada a vivir sola" y "The man who loved attending funerals" ("El hombre al que le gustaba asistir a funerales")-; y otras veces, Collymore acentúa la personalidad psicótica y atormentada de sus personajes situándolos en un mundo sombrío y fantasmal -como ocurre en otro de sus relatos más conocidos, "Shadows" (Sombras"), donde las vanas y misteriosas presencias que vagan por la casa del protagonista se van apoderando de su mente hasta forzarle a cometer las mayores atrocidades.

Otra vertiente temática en la narrativa breve de Frank Collymore es la que explora ese ámbito caribeño que resultaba tan caro al escritor, en relación con el rico y sugerente mundo de la infancia -tal es el caso de sus cuentos "The sang" ("El obstáculo") y "Mark learns another lesson" ("Mark aprende otra lección"), ambos protagonizados por Mark, personaje representativo del muchacho criollo antillano-, o con los prejuicios sociales de la escasa población anglófila que aún se empecina en mantener residuos del pasado colonial en las Antillas -así, v. gr., en su relato "R.S.V.P. to Mrs. Bush-Hall" (R.S.V.P. a la señora Bush-Hall". Gran parte de estos relatos de Collymore, publicados originariamente en las páginas de la revista Bim, quedaron recopilados en un valioso libro póstumo titulado The Man who Loved Attending Funerals and Other Stories (Nueva York y Londres: Heinemann Educational, 1993).

Al margen de estas obras de ficción, Frank Collymore dio a la imprenta un interesantísimo estudio sobre el habla popular de Barbados, publicado bajo el título de Notes for a Glossary of Words and Phrases of Barbadian Dialect (Bridgetown, 1992). Otras obras suyas no citadas en parágrafos anteriores son las tituladas Beneath the Casuarinas (Bridgetown, 1945) y Rhymed Ruminations on the Fauna of Barbados (Bridgetown, 1968),


OBRAS:

BIM (1942–75)
Thirty Poems (1944)
Beneath the Casuarinas (1945)
Flotsam (1948)
Collected Poems (1959)
Rhymed Ruminations on the Fauna of Barbados (1968)
Notes for a Glossary of Words and Phrases of Barbadian Dialect (1970)
Selected Poems (1971)
The Man Who Loved Attending Funerals and Other Stories (1993) (published posthumously)
Day's End (year unknown)




Tríptico

Veo a estos antepasados nuestros:
mercaderes, aventureros, hijos de algún terrateniente,
saliendo de la ciudad, de los condados y de los puertos,
ansiosos de establecer un hogar temporal y hacer fortuna
en las nuevas tierras más allá del Oeste; quizás empeñando
la vieja finca familiar o su subsistencia asegurada;
tenaces, realistas, ansiosos de sacarle ganancias a esta isla de Barbados
y construir, comerciar, colonizar, rendirle pleitesía a su Rey
y cumplir con los ritos y doctrinas de la Iglesia anglicana.

Veo a estos antepasados nuestros
arrancados de las colinas y los valles de su tierra natal,
sollozando con la esperanza de algún día regresar
a las granjas y propiedades, al telar y a la lanzadera, regresar,
con nieve, lluvia o sol, a casas humildes, a sus propios hogares;
maldiciendo el día en que fueron engañados por estandartes rebeldes
o traicionados por el honor de su país; temerosos
de la tierra desconocida, de la fiebre y el huracán,
del pantano y la jungla: todo lo que cuentan los viajeros.

Los veo, veo a estos antepasados nuestros;
hijos de la tribu, ignorantes de su hado, inocentes
como ganado, vendidos, capturados, golpeados, herrados,
ganado en el barco de esclavos, peor que ganado;
subastados en la plaza al yugo de la servidumbre;
animales, heridos y doblegados, pero aún con fuerza suficiente para arar y
multiplicarse,
a quienes se les ha prometido el cielo de los blancos donde cantan,
llenan candiles con aceite y no sólo esperan la venida del Salvador;
sus voces se elevan al unísono en el himno de alabanza. 

Traducción de Leonardo Martínez Vega





Triptych

I see these ancestor of ours:
The merchants, the adventurers, the youngest son s of squires,
Leaving the city and the shires and the seaports,
Eager to establish a temporary home and make a fortune
In the new lands beyond the West, pawning perhaps
The old familiar acres or the assured competence;
Sturdy, realist, eager to wring wealth from these Barbadoes
And to build, trade, colonize, pay homage to their King,
And worship according to the doctrines of the Church of England.

I see these ancestors of ours
Torn from the hills and dales of their motherIand,
Weeping, hoping in the mercy oftime to return
To farm and holding, shuttle and 100m, to return
In snow or rain or shine to humble homes, their own;
Cursing the day they were cheated by rebel standard s,
Or betrayed for their country's honour; fearing
The unknown land, the fever and the hurricane,
The swamp and jungle-all the travellers' tales.

I see them, these ancestors of ours;
Children of the tribe, ignorant of their doom, innocent
As cattle, bartered for, captured, beaten, penned,
Cattle ofthe slave-ship, less than cattle;
Sold in the market-place, yoked to servitude;
Cattle, bruised and broken, but strong enough to plough and breed,
And promised white man's heaven where they sing,
Fill lamps with oil nor wait the Bridegroom 's coming;
Raise chorused voices in the hymn of praise. 





Days End 

Here in this remote corner, 
This neglected fringe of a fishing village, 
Bare with the sea-blast, where only 
Cactus flaunt their flagpoles in the sun, 
And the scorched grass seeks precarious tenure 
Of the sharp-toothed cliffs of clay, 
I saw her one evening: an old woman, 
An old peasant woman, barefooted, 
Clad in a faded gown, her head 
Wrapped in a dingy cloth. She walked 
Slowly up the hill; her face 
Shrivelled with age, skin and bone 
Only, the dark living skin 
Drawn taut upon the bone that soon 
Would claim identity with clay and rock. 
She walked with regal dignity, 
With stark unconscious pride that well 
A player-queen might envy, 
The dignity that springs from toil and age. 
Her face, moulded by poverty and resignation, 
Hoping for nothing, desiring nothing, 
A symbol of this bare and rocky fringe 
Carved on a human face, beyond 
Either the fears or cares of time. 
Yet deep within the budding skull 
Lingered the tenderness of eyes, 
Eyes to reflect the setting sun, 
To gaze across the darkening sea 
Beyond the memories of her womanhood 
To spy another lover, Death; 
The meeting sure. But unafraid 
And proud; proud and regal, unafraid, 
A queen waiting to greet her king, 
To grasp his hand and go with him 
Down to her marriage-bed within the earth 
Where bone shall bloom to everlastingness. 








sábado, 9 de julio de 2011

WINSTON FARRELL [4.111]


Winston Farrell 

Nació en Barbados y es un funcionario cultural para las artes adscrito al Barbados Youth Service. Su poesía ha aparecido en un buen número de revistas y otras publicaciones; ha publicado dos colecciones de poesía, así como dos álbumes de dub poetry. Es también un premiado dramaturgo.


Winston Farrell (Barbados)
Inéditos en español

Traducciones de Raúl Jaime


Hablando acerca de Héroes

Héroes/ hablando acerca de héroes El se levantó/ se levantó... Como el palmito/ ante un cielo bañado de luna Como un tosco caobo/ frente al sol Como raíces/ desembarrancadas Como planta silvestre /en el sendero de la colonia El se levantó para liberarnos

Desde la tos de cañadulzal de la fábrica Desde los puertos y el pedal y el parche Desde el latigazo desdeñoso de la historia Esta libertad que nosotros los héroes capturamos

Héroes/ hablando acerca de héroes El se levantó/ el se levantó Como el coco/ erguido ante la lluvia Como el árbol del pan/ tierno Como el vino amoroso / el plan diseñado Como médanos / en los senderos de la colonia El se levantó para liberarnos

Desde las entrañas del ghetto de la ciudad Desde el infierno del martillo y el azadón Desde las chimeneas de las casas de locos Un orgulloso pueblo erguido de pies a cabeza

Héroes/ hablando acerca de héroes El se levantó/ el se levantó Como lignon vitae/ tan poderoso Como el milagro/ uno de nosotros Como el tamarindo/ semilla esclava Como el arbusto del almezo / en el sendero de la colonia El se levantó para liberarnos

Desde el suave remar del remero Desde los guacales y el barril y el ron Desde el naufragio del mundo en mi orilla Levantando un himno al tambor

Héroes/ hablando acerca de héroes El se levantó/el se levantó Como el árbol de la serenidad/danzante en el viento Como la caja de arena/hogar de los ancestros Como el árbol de Eva/en el ojo del huracán Como el khus khus/anudando el paso de la colonia El se levantó para liberarnos

Desde el pastizal asentado en la pobreza Desde los mercados ruido de la mayoría silenciosa Levántense! Un nuevo héroe ha nacido.


Ñame

Ella nos recibirá en su regazo Alimentándonos con sus cinco dedos Halando al árbol del pan y al pez de sal Hacia nuestros ojos hambrientos Fuera de su oscuro mundo Nuestros miembros crecieron y se estiraron Ella fue ciega a la fécula en nuestro fogón Pero vio la luz en su frente Yuca macerada nosotros estábamos en su calabaza de sueños Ella engulliría aquella dulce patata Bajo nuestro rostro expectante Respirad el crudo pellejo de su mano contra mi cabeza Cuando nos extraviamos de sus cuentos nutricios Derramados desde sus labios Saciándonos con la dignidad de nuestros antepasados Un sabor de África y Garvey Un toque de tradición Devoramos tu alma abuela Que impulsaste hacia fuera la resistencia De abuelos a tatarabuelos en lamento ahora yo albergo los aparejos que tú alguna vez llevaste en alto en el techo de tu corazón estas preciadas posesiones que desato en tu memoria y en las generaciones no nacidas.



El crimen

¿Qué satisfacción hay en el crimen? La conquista, la sed del cazador, la mira del arco Vencer en la caza y a voluntad acertar en Corazón

Por la emoción, jóvenes hombres corren a través de las explanadas En busca de faldas acechan para conquistar el juego ¿Qué satisfacción hay en el crimen?

Hombres curtidos y listos cuyas ganancias proceden de su habilidad Derraman huesos por sombras en búsqueda de gloria Para obtener la caza y a voluntad acertar en Corazón.

Inquietos, los carneros aldeanos discurren por su curso natural, Su búsqueda encarnizada de salvaje fortuna marchita al débil ¿Qué satisfacción hay en el crimen?

Con cautela, los ancianos esperan El alma desea permanecer inalterada Para obtener la caza y a voluntad acertar en Corazón.

Arco florecido, del amor una cabeza de flechas plena El cazador, ahora atrapado en su propia sangre, dócil víctima: ¿Qué satisfacción hay en el crimen? Para obtener la caza y a voluntad acertar en Corazón.

http://www.festivaldepoesiademedellin.org/pub.php/es/Revista/ultimas_ediciones/59_60/farrell.html



Artist's Green Statement

"Green is not only my favourite colour -- it also represents a coded consciousness of my environment...my world. This is a relationship that started with a visit to Canada back in the early 90s, when I was introduced to the idea of recycling, the concept of conservation and the need to take greater care of our planet. It further inspired my second album of dub poetry, S."



excerpt from “Death of King Sugar”

The final chapter in the saga of king sugar
stirs the worth of the teaspoon
the wrist in the turning stops
the hand behind the wheel loses its heart

At the old factory
sunlight leaks in through the rotting roof
the old boiler rusted by bitter sweet tears
years weather wood
arteries bust
pipes now empty
a wreck of dead metal
scattered skeletons pitted by
centuries of blood stain limestone
sediments of grease on the icon’ s teeth

the monster still gloats

On the cane fields
a new type of bat and ball
lashes across the trash-heaps
men hopping over dry wells
leaving their testicles hanging on golf clubs
whilst labourers sit on their swords and jackhammers
jerking wet dreams out of their swollen eyes
bad boys stalk the streets more than ever
gun butts searching for the sweet jar
break the lock on the labourer’ s daughter
steal her diamond seed

Crystals in the teacup, wet bank notes
coin a new dance with silver spoons
lumps disguised as gold
melt on the tongue of a fading king [....]




Mujer que llora

Abandona tu lienzo de un salto,  
mujer que llora,
encuentra paz en la pluma del poeta.

Nadie puede escuchar tu sollozo mudo
en tu atormentada galería 
ni tu llanto tras sepulcros de cristal 
No hay nada abstracto en tu dolor
límpiate las lágrimas
tu sonrisa fue diamante alguna vez
Mama fuerte tus verdes y amarillos
arrebata los colores a la paleta del amo

Haz de esta corona un pañuelo
envuélvelo en tus pómulos
mientras aún brille el sol en tu cabello

Empuña tus palmas blancas, trágate las puntas de tus dedos
El corazón palpita por tu boca
Sigue habiendo fe para una mujer que llora.


Lavandera

Escurriendo
su mundo
ella restriega
sus quebrantos
en la vieja tina metálica
Es bailarina y madre
         limpiadora de sueños
de algodón y trapos
         Arqueada sobre su tabla de lavar
canta su desnudez
y enjuaga 
sus angustias
Lávala 
con alegría.



Un cuento de dos tipos

Ananci* el astuto consiguió una novia blanca 
en la barra del bar de corazones solitarios, y la llevó a su lado
Esa noche, más temprano, se había desnudado hasta la cintura,
algo cambió en su cabeza para reemplazar una esperanza muerta.
Él miró sus ojos y vio signos verdes en sus caderas, 
dólares en movimiento, dinero para hacer rentable el viaje,
ella quería esconderse tras su metal oscuro 
y hacer un acto suicida.

A cambio de la compensación con la que la enredó, ella le dio
                                                                                   su orgullo
y se casó con la tarjeta de residente de aquella vieja araña.
Acurrucaron sus sueños para una foto en aquella cajita de fósforos, 
bajo los grises adoquines de un serafín judío
Volvieron a su vocación tigres y leones
anidando y arruinando la ocasión
y él, tan diferente al bromear con sus primos
persiguiéndolos, adocenados, con rabia

Un día, buscando afanada su cordura
encontró en el closet la identidad cicatrizada de él
en una bolsa con una mancha negra de basura
todos sus viejos disfraces, su sombrero y su dulce bastón
La tensión aumentó en los meses siguientes
de su cabello salían monstruos mientras ella en la cama
le creía estratagemas y cabriolas
en su cabeza danzan brujas blancas y ranas

Los gritos de ZEBRAS les salían al paso,
desde las escaleras llegaban los fárragos de chismes.
Como nieve a sus espaldas, la frialdad pronto lo doblegó 
El cálido sol en las mejillas de ella, reflejaba el caos
Y luego sucedió, abortó los huevos de él.
Esa noche mientras cenaban, ella le apisonó las piernas,
él la abofeteó como un racista, y dio así un nuevo giro:
Sobre las mesas, echaba chispas, derrumbada, una encendida feminista.

* N. del T. Ananse o Anansi: Dios del África Occidental. Normalmente se le representa con forma de araña (a veces se le conoce en los cuentos como “Ananci la Araña”), se le considera el espíritu del conocimiento de todos los cuentos e historias y es uno de los personajes más importantes en el folklore caribeño y de África occidental. Simboliza la resistencia y sobrevivencia de los esclavos, y se le asocia con el personaje del embaucador.


Umbilical

Hombres libres viven para danzar al son de tambores
en lechos de música, el ritmo hace ecos a todo
volumen más allá de un muro de piedra, demasiado fértil
Un suelo sano que respira y moldea el sudor de años, 
negras manos sacras giran y se arremolinan, los ritmos
fracturados se alivian con ungüentos de canciones y máscaras

Por siglos de sangre desperdiciada, esa máscara,
nuestros ritos, el tronco, el cuero tenso, nuestras vísceras, el tambor
tan vacío ahora que el sonido sordo oculta sus quiebres 
en su cáscara; la venta triste de cadáveres, pudriéndose,
humanos, miedos, en un Atlántico en movimiento, los años
de azotes y de travesía, la tierra aún no es fértil

Este lugar prometido no ha madurado lo suficiente para fertilizar
semillas nuevas ,ni para plantar ardides frescos 
de las que saldrán nuevos cultivos, nueva esperanza, nuevos años
Y hombres libres que marchan al son de tambores
Ningún becerro de oro, el cuenco vacío de nuestras manos  
Nuestra esperanza, la soga por la que trepamos cuando nuestros sueños caen en pedazos

Tan perdido estoy, mi imagen fracturada
Los cráneos son rocas muertas, el terreno arenoso muestra su esterilidad
donde hombres valientes han de asumir con éxito sus denuedos
tejiendo ritmos, reparando moldes, enmascarando
nuestras melodías para desenvolver el tambor –
La gloria del ritmo a lo largo de los años cambiantes

No podemos sacudirnos la lápida de encima, o hacer que los años
dejen de pasar por encima de los meses, este tallo 
partido, con todo su dolor, romperá el vacío con tambores
e invocará a los dioses para hacer campos
fértiles y lechos de música. La voluntad desenmascarará     
las mentiras y madurará a nuestros niños a plenitud

Así que los hombres libres que han vivido su saciedad
de notas, tocaron para años por venir
re-crearon símbolos, han formado una máscara nuevas
que luciremos con osadía, nuestras generaciones
rotas, aún sin nacer, mamarán de pechos fértiles
danzarán sudor, alma y tambor.

Toma tu tambor y danza, el espíritu pleno
su fértil ritmo fluye y desenreda años sin hilos
Redime tu historia fracturada, tu alma, tu máscara.

Traducciones de Ricardo Gómez








.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

KAMAU BRATHWAITE [1.089] Poeta de Barbados


Kamau Brathwaite 

Nació en Barbados el 11 de mayo de 1930. Poeta, dramaturgo, ensayista e historiador, graduado en la Universidad de Cambridge. Su obra se ocupa del complejo patrimonio caribeño y sus raíces africanas. Ha sido partidario del uso de un “lenguaje de nación", estrechamente ligado a la experiencia africana en el Caribe. No es el dialecto o creol solamente, sino que como lo ha afirmado, el tipo de inglés hablado por la gente traída al Caribe, no el inglés oficial de ahora, sino el lenguaje de los esclavos, los obreros, los criados que trajeron los colonizadores. Desde 1950 empezó a publicar breves relatos, crítica literaria y poesía en Bim, revista de las Indias Occidentales. A mediados de los 50’s trabajó en el departamento de libros de texto del Ministerio de Educación de Ghana. En 1957 nacía esta nueva nación, convertida en modelo para otras colonias en lucha por la independencia. Durante aquellos años se familiarizó él mismo con el verso tradicional y los mitos precoloniales africanos, lo cual fue considerado esencial en la construcción de una nueva identidad cultural en Ghana, donde también él estableció un teatro para niños, y escribió libros para ellos y piezas de dramaturgia. Algunas obras suyas: Four Plays for Schools, 1964; Odale's Choice, 1967; Rights of Passage, 1967; Masks, 1968; Islands, 1969; Panda No. 349, 1969; Penquin Modern Poets, 1969; Folk Culture of the Slaves in Jamaica, 1970; The Development of Creole Society in Jamaica 1770-1820, 1971; The Arrivants: A New World Trilogy, 1973; Caribbean Man in Space and Time, 1974; Contradictory Omens: Cultural Diversity and Integration in the Caribbean, 1974; Other Exiles, 1975; Days & Nights, 1975; Black + Blues, 1976, Premio Casa de las Amércicas; Mother Poem, 1977; Our Ancestral Heritage, 1977; Wars of Respect: Nanny, Sam Sharpe and the Struggle for People's Liberation, 1977; Soweto, 1979; Barbados Poetry, 1979; Jamaica Poetry, 1979; World Making Man: A Poem for Nicolas Guillen, 1979; Sun Poem, 1982; Third World Poems, 1983; History of the Voice: The Development of Nation Language in Anglophone Caribbean Poetry, 1984; Colonial Encounter: Language, 1984; Roots: Literary Criticism, 1986; Jah Music, 1986; X/Self, 1987; Sappho Sakyi's Meditations, 1989; Middle Passages, 1992; Shar, 1992; The Zea Mexican Diary, 7 September 1926 - 7 September 1986, 1993; Trenchtown Rock, 1993; Roots, 1993; Dream Stories, 1994; Words Need Love Too, 2000; LX the Love Axe/l: Developing a Caribbean Aesthetic, 2002; Born to Slow Horses, 2005.


POEMAS DE KAMAU BRATHWAITE


de Guanahaní

como los principios —oh odales oh adagios—de las islas
bajo las nubes donde escribo el primer poema
su calor marrón ahora que las reconocemos
aún a esta distancia de tormenta
todavía sin sonido. tanta esperanza
ahora en torno al corazón rayo que empecé a llorar
con tanta felicidad de un paisaje conocido
tal genio del color. forma de la bahía. cabo
los oscuros yermos de las cadenas de
montañas. una puerta abriéndose en el cielo
hasta bien abajo penetrado estos nuevos azules y
dormidos amarillos verdes — como el abrazo
de una madre como el cercamiento
de un amante. como bancos
de peces emigrando hacia su patria. adentrándose
en la luz brillante de la expectativa. nacimiento de
estos largos caminos a lo largo de la orilla de Eleuthera
ahora hundiéndose en su memoria detrás de nosotros



Y MILES Y MILLAS Y MILES

Para Miles Davis

Se marea
con la altura

berrea el sol

oye
sólo el bronce
de su ánimo

si volara
sería
águila

miraría
yacer la
tierra suave

contornos
yacen campos
rayados

las casas encajan en los valles

podría ver nubes
sobre el agua
bogar por tierra como cascos de enormes barcos

pero es sólo
un gallo

no ve

nada

no oye
nada

aspira
al cielo
con ojos
cerrados

el cuello
hinchado .

& trinó hasta que un ojo

se A

brió a la luna

&

azules notas osci.
laron osci.

laron de las tres.

esquinas del útero

.

cuando se acabó

el clic cloc

el

reloj

paró

. & la roca de su cráneo se cayó

FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA DE MEDELLÍN




1

LLEGA EL NUEVO MUNDO

Así desvalido
así
sin guía,
sin héroes,
te encontramos: amante
guerrero, tú que odias,
llegando por las hileras
del bosque
pie suave
al suave suelo
del silencio:
nos encontramos en el túnel
sucio de hojas.

Artilla
tu mosquete apun
ta sonó
fuego y nuestros
guerreros de firmes
carnes, cálidos,
picados por
moscas
cayeron.

Cuánto
Cuánto
Oh Señor
Oh demonio
Oh fuego
Oh flama
hemos andado
hemos viajado
hasta aquí
a este encuentro
este susto
y vergüenza
en el sucio
silencio.
Cuánto tiempo hemos
viajado por
cuestas jaspeadas
de sílice, piedras
secas como agua,
a este centellear
de flama en el bosque.
Oh quién nos ayudará
Ahora, des-
validos, sin
caballos, sin
guía, sin
esperanza, sin
Hawkins, sin
Cortés por venir.
Encarcelado Prempeh,
muerto Tawiah,
reprimido y colgado
Asentawa.
Oh quién nos ayudará
Ahora: Jerónimo, Tackie,
Moctezuma por venir.

Y el fuego, nuestro
fuego, forjando candados,
rocas más negras que hierro;
el fuego nos traicionó ya
en nuestra aldea; ahora
en el bosque, el fuego nos
tira como pájaros; nos arden
vainas en el vientre. El fuego
tira muros, forja
estos candados fogosos
más negros que el hierro
y en fila recorrimos el sendero
eslabonados en un nuevo
silencio de sonoro hierro.


2

Pasaremos mucho tiempo sin ver
otra vez esta tierra, estos árboles
de nuevo, vagando tierra adentro con el sonido
del rompiente, el humo subiendo 

Pasaremos mucho tiempo sin ver
otra vez estas granjas, suaves húmedas lentas verdes
de nuevo: Aburrí, Akwamu,
sube la niebla 

Ahora mira estos duros hombres, fríos
ojos claros como el agua que montamos
hábiles con la vela y la soga y los aparejos 

Ahora mira estos fríos hombres, audaces
como el agua golpeando la proa en súbita ola feroz,
indiferentes, al parecer, a la batalla 

del viento en el agua;
pues nuestra sangre, pronto
mezclada por capricho con su pasión, 

por indiferencia, por furia,
creará nuevos suelos, nuevas almas, nuevos
ancestros; fluirá como esta marea fija 

a la estrella que mantiene a flote la nave
a nuevos mundos, nuevas aguas, nuevos
puertos, el orgullo de nuestros ancestros mezclado 

con el viento y el agua
la carne y las moscas, los látigos y el fijo
miedo al dolor en este puerto encadenado que nos recibe. 

en The Arrivants, 1973



LIMBO

Y la vara del limbo es el silencio que está frente a mí
limbo

limbo
limbo como yo
limbo
limbo como yo

la larga noche oscura es el silencio que está frente a
limbo
limbo como yo

sonido al golpe de vara
y el barco parece estar listo

sonido al golpe de vara
y la oscuridad sigue firme

limbo
limbo como yo

larga y oscura cubierta y el agua rodeándome
larga y oscura cubierta y el silencio está sobre mí

limbo
limbo como yo

la vara es el látigo
y la oscura cubierta es la esclavitud

la vara es el látigo
y la oscura cubierta es la esclavitud

limbo
limbo como yo

al tambor la vara golpea
y la oscuridad está sobre mí

rodillas separadas
el agua está guardando secretos

limbo
limbo como yo

rodillas separadas
y el oscuro suelo está debajo de mí

abajo
abajo
abajo
y el tamborilero me está llamando

limbo
limbo como yo

el sol está saliendo
y los tamborileros me están alabando

más allá de la oscuridad
y el mudo dios me está levantando

arriba
arriba
arriba

y la música me está salvando

caliente
paso
lento

sobre el ardiente suelo.

Versión en español del poema:
Eduardo Dalter, María Luz Fernández
y Daniel Borrachia




from Mesongs


XXIV

for Barbara at Devizes

And suddenly you was talking trees
fall black with birds behind the hill
and green as grass fly off
into the sun o blinding girl
the whole cathedral crash at your back


XXV

Not the blue the orthodoxy of the day
But a blue like intuition
The soft of the night into morning
Felt here . remembered
Under the hoofs of the cart





Guanahani, 11

like the beginnings - o odales o adagios - of islands
from under the clouds where I write the first poem

its brown warmth now that we recognize them
even from this thunder’s distance

still w/out sound. so much hope
now around the heart of lightning that I begin to weep

w/such happiness of familiar landscap
such genius of colour. shape of bay. headland

the dark moors of the mountain
ranges. a door opening in the sky

right down into these new blues & sleeping yellows
greens - like a mother’s

embrace like a lover’s
enclosure. like schools

of fish migrating towards homeland. into the bright
light of xpectation. birth

of these long roads along the edge of Eleuthera,
now sinking into its memory behind us






.