viernes, 24 de diciembre de 2010

2642.- PABLO ROMAY


Pablo Romay, poeta, periodista, fotógrafo, piloto aviador, nació en la ciudad de México en 1976. Coautor de la antología Palabras en poesía, diccionario poético por 50 poetas mexicanos, Siglo XXI Editores 2008. Ha publicado en revistas de aviación, de literatura y otros géneros. www.pabloniaphoto.blogspot.com






Nosotros

Entrañas de fuego
nostalgia de vida
suspiro de noches obscuras y días lunares
cabello largo y corto y ausente
fuga de todos los vientos
suave tacto que me ablanda
silueta imaginada que aparece en sueños
y dice cosas que he pensado
coincidencia exacta de tiempos
conspiración de dioses, espíritus, animales, hombres
plan bendito del universo del que no podemos escapar
destino que nos logrará aunque no lo logremos.








Mi elemento

Yo nací de cabeza.
¿Por qué tengo que pasar la vida adherido al suelo?
¡Mi naturaleza volante agita las alas y no me elevo!
Arriba estaba. No lo recuerdo, lo siento,
y un día caí y quedé pegado al suelo.
El aire me envuelve, alienta,
susurra mejores momentos,
me conquista.
Cuando me acuesto y miro al cielo
sé que es mi elemento.
No vuelo, no caigo.
El cielo no es arriba, es abajo: un precipicio.
Estoy fijo a un techo que me detiene, succiona,
me esclaviza.
Miro el espacio; los edificios, árboles
como raíces aéreas no yacen: cuelgan,
las nubes ligeras, el infinito
con gravedad, como imanes, me atraen

¡y quiero dejarme ir, caer,
volar,
como un águila,
lanzarme a la libertad!









Ese abrazo

Aquel día que te abrazaste de mí y me lloraste el cuello
se quedó enlazado a mí.
Tus brazos me tocan, me rodean, absorben.
No sé lo que soy,
pero sé que soy de ti,
de esa casa que hacen tus brazos,
de esa cama que forman tus pechos,
del alimento que son tus labios,
aire que dan tus palabras,
refugio que da ese espacio entre tus piernas.
Me posees todo, como nada ni nadie lo ha hecho.
Mi espíritu está a tu lado.
Si no estoy contigo soy un cadáver vigoroso, despierto, prevaleciente,
un muerto vivaz, vivaracho, caliente.








El mundo se vuelve húmedo

Despierto a la mitad de la noche
y no puedo evitarlo,
pensar en la última mujer que me ha impresionado,
tal vez alguna otra,
y entonces sucede:
el mundo se vuelve húmedo.








Bianca

III

Me gusta que leas.
Me gusta verte leyendo
leyendo en mi tienda
sentada leyendo,
ya casi no lee la gente.
Me gusta ver tus hermosas manos pasando las hojas de tu libro
acompañando mi silencio.









Renacimiento

Cuando uno mi piel a la tuya
y beso tus pechos con los míos
toco tu boca y el cielo baja hasta los labios
tu ombligo es un pozo de amor de donde brotan los besos que nos damos
y huelo tu piel descifrando con mi nariz los contornos tuyos que ni tú conoces,
y rezo en tu vientre antes de ahogarme entre tus piernas…

vuelvo a nacer en ti.
Hoy es día de muertos

Hoy es día de muertos
me visto y me pongo máscara
asisto así a mi junta de trabajo:
hay que aprovechar cada oportunidad
que tenemos
cada pretexto para disfrazarnos
cambiar de cara, de máscara, de sangre
para renacer, renovarnos
vernos de otra forma
mudar la piel
alivianar la solidez con que somos vistos
la visión de nosotros al espejo;
dejar de ser lo que somos
para ser lo que también somos
cualquier cosa
divertida, sabia, ligera, horrorosa,
todo.







Nuestra primera cita

Llegamos
nos sentamos
nos ponemos nerviosos
pedimos, bebemos,
comemos,
apenas hablamos algunas palabras…
Y el tiempo se frena
se inmovilizan los ojos
se detiene la gente
se para el corazón
aparece la poesía.
¡Se para el mundo…
al mirarte!









Tus besos

Quiero que me des un beso y después un beso
me mires a los ojos y después un beso
me cuentes tu día y después un beso
que me abraces y un beso,
quiero acompañarte al súper y entre los pasillos darte un beso
y saliendo un beso, subirnos al auto y darnos un beso,
decirte un poema y que me des un beso,
despertarnos en la noche y darnos besos,
pasar junto a ti y darte un beso,
cocinar contigo y darnos besos.
Darte un beso y que me pidas otro
y darte otro y pedirte más.
Acabar de correr y que me des un beso,
acabarme de bañar y darte un beso.
Ir al cine para darte besos.
Secreto dicho a la boca.
Mensaje puro, que apareció con Eva
delicado, apasionado, sin palabras
para decirte que te quiero.
Quiero que me beses mientras descanso de darte besos.
Pensarte y darte besos
tocarte y darte besos, besarte y darte besos.
Estar contigo y besarte
gozo que no termina
agradecimiento incomparable de tenerte.








Náufrago de tu océano

Soy todo tuyo, me posees
atraes con un movimiento
una mirada, me quita el miedo, la ropa
me rodeas como noche bendita
siento mi piel hundirse en ti
tu inmensidad
tiemblas, tu océano se encrespa
tus blancas olas se agitan
avanza la tormenta
me inundas
me estremezco
te abrazo
como náufrago a medio mar
te aferro rendido
me entrego
me dejo ir
me voy
te despliego mis entrañas
y caigo
me recuesto en ti… ahogado.








Las palabras se me tropezaron

Las palabras que iba a usar para decir
lo que quería decir
se me tropezaron
en el último escalón del momento anterior a decirlo.
Se me regaron,
se abollaron, y se revolvieron.
Sucias de polvo literario y mental las recogí.
Intente ordenarlas en un rompecabezas,
dos mil piezas que no terminé a tiempo.
Y lo que había que decir se quedo corto, frustrado,
a media emoción y medio negocio,
y me hube de quedar en pedazos.









Párate, quiero darte un abrazo

Mi cuerpo es tu casa
tu cuerpo es mi hogar
en él me acuesto
me duermo, me meto
como hormiga me subo a tu cuerpo
recorro tus brazos
te hago cosquillas,
en tu ombligo juego
de tu piel respiro
de tu boca como
de tus senos bebo
en tus nalgas me detengo a descansar.
Como pájaro sobre Laurel de la India,
en tu cuerpo me refugio.







Marinero

Desde que mi madre me tomaba en sus
brazos se entreveía.
Crecí admirando el mar abierto,
la marea de todos los días pasando frente a mi
las olas llamativas de todos tamaños.
Y me preparé para ser un marino;
hasta el día de hoy, me dispongo
con mi uniforme de cielo y sol
y mis ojos que escrudiñan los astros mirándome
listo a abordar el barco vivo
a navegar
a sucumbir
entre el oleaje inevitable
y la espumosa blancura de tus pechos




II

olas, blanca espuma,
crestas de tu mar,
rompen en continuo y ondulante
movimiento contra mi firme barco
que se abraza incansable contra ellas en la
tormenta,
y cuando todo termina descansan
tranquilas contra mis costados.
Mi boca disponible

Aunque la noche se vuelque sobre nosotros
la piel se seque
se acabe el mundo
aunque me digas adiós
te sientas distante
no seamos más
que amigos,
mi boca siempre estará disponible
a tus labios.








Dueño del Mundo

Me he adueñado del mundo.
Me he declarado dueño por derecho
del azul del cielo
el murmullo del mar
las colinas montañosas vestidas de árboles
los pájaros cantándole a las flores
del viento acariciando los rostros de la
Tierra
de todas las cosas del mundo que nadie
reclama como propias
y no son mías, son de todos.
¡Me he adueñado de ellas, para ofrecerlas
una y otra vez
a todos los seres, todos los Budas, todos los
Dioses del Universo!







Viejo de 100 años

No puedo hablar claramente mientras te miro a los ojos,
a la cara, las manos, el cuerpo.
Pierdo el hilo. No mantengo la cordura.
Todo de ti me distrae, me absorbe.
Si estoy contigo mucho tiempo me voy a convertir mentalmente en un viejo de 100 años.
¡Ven, ayúdame a quitarme la ropa!

Llegar al otro día
en un ritual desesperante
sin prisas
con el cielo cayéndonos sobre la cabeza
sin ansias
de tranquilizar las preocupaciones
porque la vida es un agobio inminente,
un natural sufrimiento
porque llegamos a casa
cansados
tristes
porque la mujer está lejos
buscamos el silencio y el silencio nos asusta
no tenemos refugio donde hundir la carne
ni piel para saciar los labios.








Tu espalda es una pradera

Te hiciste un poco hacia adelante
tu espalda se mostró a mí
se alargó como una colina nevada
como pradera alfombrada de hierba
como un océano inmenso
yo felino al acecho me agazapé
y me lancé a recorrerlo
extendiéndome sobre él como el viento.




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