viernes, 31 de julio de 2015

JOSÉ RAMÓN YEPES [16.670] Poeta de Venezuela


JOSÉ RAMÓN YEPES


(Maracaibo, 1822 - 1881)
Escritor y poeta venezolano. Autor de una notable y variada producción literaria anclada en los gustos románticos y costumbristas de su tiempo, heredó de su lugar de origen una pasión marítima que dejó una huella indeleble tanto en su obra como en su propia peripecia vital.

Desplazado a Caracas en su adolescencia para cursar allí sus estudios secundarios, una vez graduado de bachiller ingresó en las fuerzas navales venezolanas (la Armada Nacional), donde su innata vocación marinera y su acusado sentido de la disciplina castrense pronto le permitieron alcanzar el grado de segundo teniente efectivo. Desplegó, a partir de entonces, una intensa carrera militar plagada de honores y condecoraciones en su brillante hoja de servicios.

En la década de los años cincuenta, tras el estallido de las guerras federales que convulsionaron el panorama político y social de Venezuela, fue nombrado mayor general de la Escuadra Nacional. Años después, durante el mandato gubernamental de Antonio Guzmán Blanco (1870-1877), su larga experiencia militar fue recompensada con su nombramiento como ministro de Guerra y Marina. Debido a su ideología liberal (que no le impedía mantener viva su acusada religiosidad), en varias etapas de su vida se vio forzado a tomar el camino del exilio, perseguido en Venezuela por las autoridades conservadoras.

Al mismo tiempo que desarrollaba su actividad política y militar, José Ramón Yepes fue desplegando una fecunda labor literaria. Como poeta pronto quedó encuadrado entre los pioneros del Romanticismo en las Letras venezolanas. En efecto, plagó sus versos de temas, tópicos e imágenes características del arrebato lírico de los románticos, con singular predilección por los motivos de la noche, la obscuridad y la niebla. Tal vez su poema más representativo de sus constantes estéticas y temáticas sea el titulado La media noche a la claridad de la luna, recogido en el volumen recopilatorio que los herederos del poeta dieron a la imprenta un año después de su muerte, bajo el título genérico de Poesías (1882).



L A  R A M I L L E T E R A

Ramilletera de estos alcores,
Siempre vendiendo llenos de cintas,
De cintas verdes, ramos de flores;
Si ya vendiendo
Te siguen siempre los ruiseñores,
No es por las flores de gayas pintas,
Sí por el seno do van las cintas.

Del huertecillo de los manzanos
Dicen que quieres, ramilletera,
Los olorosos lirios enanos,
¿Por qué los quieres,
Cuando no hay lirios como tus manos?
No por la fama, que es volandera,
Sí por ser linda, ramilletera!

Tiene tal magia tus ojos pardos,
Que el Dios con venda sobre los ojos,
Entre verbenas, mirtos y nardos
Guardó su venda,
Rompió la aljaba, rompió los dardos,
Queriendo sólo que en sus enojos
Sirvan los dardos que hay en tus ojos.

Como andas siempre por los rosales,
Y esa s tus trenzas son hebras de oro,
Dicen no hay otas trenzas iguales,
Porque en tus trenzas,
A los suspiros primaverales,
Van ocultando como un tesoro
Las mariposas su polvo de oro.

Según repiten las zagalejas
Por las encinas de boca en boca,
Mientras dormías so las añejas
Altas encinas,
Posó en tus labios tropel de abejas,
Y al despertarte la turba loca
Panal de Hibla llamó tu boca.

¿Qué más? El día que las junqueras,
Cogiendo flores, quedó tu talle
Preso entre juncos y enredaderas
Llenas de flores,
Se dijo a gritos en las praderas,
Que entre los juncos del hondo valle
No hay junco verde como tu talle.

No, pués, te engrías, dulce paloma,
Vendiendo incauta tus ramilletes.
Es que no hay flores con tanto aroma,
Como la incauta,
Que baja al valle, sube a la loma,
Dejando toquen sus brazaletes,
Mientras le compran sus ramilletes.






HIMNO EPITALÁMICO

No en esa estancia penetréis divina:
Sobre el ara de aromas,
Pálida de pasión, llevó Ericina
Sus risueñas palomas.

¡Atrás! ¿No veis que hasta el dorado plinto
Cae el flotante velo?
La diosa ha descendido a ese recinto
En un rayo del cielo.

Velad tanto esplendor, oculte Apolo
La luz de sus mañanas:
Que a la estancia nupcial penetren sólo
Las flores por galanas.

La madre del amor desciñe estrecho
El ceñidor de oro.
Roja la boca y palpitante el pecho
Del oculto tesoro

Suelte temblando, al seductor desvió
La crencha perfumada…
¡Cuán divina estarás , rosa de Chío,
Así, medio velada!

Fortunado amador, la diosa esbelta
Yá besa al dulce niño;
Mirad como el rapaz sonriendo suelta
Su túnica de armiño.

¡Silencio! Ni un suspiro en el imperio
De los castos amores.
No temáis que una flor rompa el misterio.
Que mudas son las flores.






T Á R D A S

¡Tárdas!, y muere el día,
Y se acerca la noche, y desespero…
Tárdas, Clemencia mía,
Porque no sabes tú cuánto te quiero.
Herido siento el corazón, y lloro,
Y tú tárdas, Clemencia, y yo te adoro.

En silencio apacible
Se han venido los astros asomando,
Y tárdas!...Imposible
Es vivir como yo vivo agonizando,
Muriendo en medio de tan dulce calma.
¡Ay!, si vinieras tú, bien de mi alma!...

Si vieras en mi anhelo
Como sufro esperando tu venida;
Como demando al cielo
La paz del corazón, ya que la vida
Eres, Clemencia, tú, tú que no vienes
Y aquí esperando sin piedad me tienes…

En zozobra tan triste,
Piénsalo bien, Clemencia, yo me muero:
Mi alma no resiste
El bien de la esperanza, si te espero…
El bien de la esperanza…¡cuán sombrío
Es ese bien, si tardas, amor mío!

Clemencia, bien lo sabes:
Mientras mi pobre corazón se abisma,
Solemnes son y graves
Nuestro destino, nuestra vida misma…
Silencio, hermosa! Cuando así se quiere
Palpita el corazón, estalla…y muere!





AL   L A G O (fragmento)

Perfiles de oro tienen a miles
Las tersas olas del lago azul,
I, aunque otros lagos tengan sutiles
Perfiles de oro,
No son de aquellos aúreos perfiles,
Olas de fuego, randas de luz,
Perfiles de oro del lago azul.






A MARACAIBO (fragmento)

Opacos horizontes
Y rumor de airecillos y cantares,
Y sombras en los montes,
Y soledad dulcísima
En la tierra feliz de los palmares,
Y allá a lo lejos la luna que se encumbra
Y un cielo azul de porcelana alumbra.





EL RAYO AZUL (fragmento)

Siempre brillando en las marinas brumas
Al último reflejo vespertino!
Por qué me inspiras tú, rayo divino,
La paz del corazón?
Más puro que las aguas tembladoras
Del plateado y pacífico arroyuelo,
Por qué te asomas tú, rayo del cielo,
Como extraña visión?









ROLANDO TORO ARANEDA [16.669]


Rolando Toro Araneda

19 de Abril de 1924 - 16 de febrero de 2010.
Creador de la Biodanza, nació en Concepción (Chile) el 19 de Abril de 1924. Su infancia transcurrió alrededor de su casa natal con sus padres y hermanos, y la escuela básica del Barrio de la Plaza Condell de esa ciudad. Proviene de una familia de educadores: su abuelo fue profesor en la ciudad de Cañete, su madre (Berta), siete de sus tías y dos de sus hermanos fueron profesores.

Antes de encontrar su verdadera vocación como educador y decidir formarse como profesor de enseñanza básica en la Escuela Normal “José Abelardo Núñez” en el año 1943, pasó tres años por la Facultad de Medicina de la Universidad de Concepción.

Se desempeñó como profesor normalista, durante alrededor de dieciséis años, en las ciudades de Valparaíso, Talcahuano, Pocuro y Santiago (Chile) entre los años 1944 a 1957. 

En cada una de las escuelas donde trabajó, fue descubriendo aspectos que estaban ausentes en la educación tradicional.

Por ejemplo, en Talcahuano se dedicó especialmente a vincular a los niños con la naturaleza, realizando con ellos frecuentes excursiones al mar, luego los temas derivados de esas visitas los usaba en el aprendizaje.

Señalando:

«En la escuela ha de plasmarse el espíritu de la Paz, vigorizando los sentimientos de solidaridad con los pueblos y el amor a la vida»

De su labor como profesor en Pocuro, Rolando señala:

«La Escuela Granja de Pocuro es como su nombre lo indica, un colegio agrario donde los muchachitos, además de los conocimientos de educación primaria, aprenden a labrar la tierra, a criar ganado, a cuidar las aves, etc. En otras palabras: un plantel en que el niño aprende a enfrentarse intelectual y físicamente con la realidad de su ámbito».

«Considero, y de ello estoy seguro, que una de las misiones fundamentales del maestro es la de desarrollar las facultades espirituales e intelectuales del niño. Incitarlas, estimularlas sin forzarlas nunca. Esto, indudablemente, habrá de producir a la larga un elemento bien dotado, sensible, rico en espíritu, para nuestra sociedad»

Como profesor de primaria realizó propuestas experimentales de educación artística, además de investigaciones sobre el dibujo realizadas con niños, enfermos mentales y con artistas. Es por esto que en 1954 realizó el primer “Festival del Niño” en donde se examinaron las condiciones socioeconómicas y de salud en la infancia chilena.

En el Festival participaron seis mil niños de todo el país, presentándose orquestas infantiles, exposiciones de pintura, cerámica y juguetes pedagógicos en el patio de la Casa Central de la Universidad de Chile. También se realizó un gran desfile de niños por el centro de Santiago.

Rolando fue capaz de convocar a diversas organizaciones sociales, políticas y culturales en búsqueda de mejorar las condiciones de los niños.

Rolando señala:

«En la niñez ha de consolidarse en forma definitiva, enérgica e implacable el DERECHO A LA VIDA DE LOS PUEBLOS. Las naciones poseen en su infancia reservas inagotables de energía creadora; el derrumbe moral y material se produce inexorablemente tras una infancia descuidada, humillada y torcida»

Debido a sus revolucionarias concepciones sobre educación, el Decano de la Universidad de Concepción Rolando Merino, invitó a Rolando a dar un ciclo de conferencias en la Escuela de Educación de esa universidad. Posteriormente a estas conferencias, creó un Laboratorio de Psicología en la Escuela Educación de la Universidad de Concepción.

Desde esta fase de experimentación psicopedagógica, Rolando tomó la decisión de realizar estudios al respecto, y con la mediación del Rector de la Universidad Chile Jorge Gómez Millas, ingresó a segundo año de Psicología en la Escuela de Psicología del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, desde donde se tituló.

En este mismo período conoció al doctor Claudio Naranjo, con quien estableció una profunda amistad. Gracias a su intervención, Rolando Toro ingresó al Centro de Estudios de Antropología Médica (CEAM) de la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, trabajando allí desde 1965 hasta 1973.

En el CEAM dirigió seminarios de antropología médica, filosofía y psicología bajo la dirección del Dr. Francisco Hoffman, esposo de Lola Hofmann. A ésta, la consideró su maestra desde el día que la conoció, tras su llegada de Viena luego de su permanencia junto al Dr. Carl. Jung.

Es así, como  Rolando pasó a formar parte de un equipo multidisciplinario, que tenía por objeto, en aquel momento mejorar la calidad de vida de los enfermos mentales y humanizar sus relaciones con el personal médico y paramédico del Hospital Psiquiátrico de Santiago. Para esto ensayó diferentes sistemas terapéuticos, realizando sus primeros intentos de danza terapéutica.

A partir del éxito que obtuvo en esas experiencias, extendió el sistema para ser aplicado en otros cuadros clínicos y en personas sin patologías.

Paralelamente realizó investigaciones sobre la violencia en la Penitenciería de Santiago. Debido a su trabajo con los enfermos mentales, perteneció al Instituto de Investigación del Hospital Psiquiátrico de Santiago.

En 1966 la Universidad Católica le solicitó que ofreciera un curso de Expresividad y Creatividad en el Instituto de Estética de la universidad al que llamó Psicodanza, sistema de ejercicios y músicas que ya había experimentado en el Hospital Psiquiátrico de Santiago.

Inmediatamente después de entregar este curso, Rolando Toro fue nombrado profesor de Psicología del Arte y Psicología de la Expresión en el mismo instituto.

A partir de todos los trabajos de investigación que estaba realizando en ese momento, Rolando comienza a interesarse abiertamente en el mundo de la mente y los estados de expansión de conciencia, mediante el trabajo con LSD.

Fue íntimo amigo de Albert Hoffman, creador del ácido lisérgico. Éste le entregó una cierta cantidad de dosis para investigación científica. A fines de la década del 60, y en su casa de la Av. Los Olmos (Ñuñoa / Santiago) se dio cita gran parte de la escena cultural de Santiago: entre ellos Alejandro Jodorowsky, músicos de Jazz, actores conocidos de vanguardia, psicólogos y otros intelectuales interesados en la experimentación con alucinógenos, en la cual y desde la cual se realizaban y emprendían distintas actividades culturales y artísticas completamente originales, novedosas e innovadoras, trasgresoras muchas veces con lo conocido hasta entonces.

Las obras que emanaron de esos experimentos fueron mostradas en la mítica galería de arte “Casa Luna” de la calle Villavicencio en Santiago, propiedad de Susana Wald y Ludwig Zeller.

De estas actividades en dicha casa, nacieron en forma natural los que se conocieron como “Juegos de Psicodanza”, que marcaron los inicios de los años70.

Eran representaciones surrealistas, verdaderas performances que consideraban teatro, canto, poesía, danza y música. Las presentaciones tuvieron lugar en numerosos teatros de Santiago

(Teatro Camilo Henríquez, Teatro Caupolicán, Teatro Municipal), Viña del Mar y Valparaíso. Aunque fueron abiertamente censuradas por la Iglesia Católica local, Rolando continúo con las presentaciones a “tablero vuelto” producto de la inédita manifestación que el público apreciaba en este curioso “arte catártico y salvaje”.

Rolando señala:

«Los Juegos de Psicodanza son un conjunto de experimentos de expresión corporal. Sus integrantes no son artistas profesionales, son personas que buscan apasionadamente un sentido interior dentro del mundo que vivimos»

«Estos juegos aluden al poder musical para curar enfermedades, invocar las fuerzas de la naturaleza, despertar el amor o el deseo, armonizar las sociedades, etc… Para lograrlo hay que despertar en el hombre la musicalidad interior perdida y restituir su vitalidad animal»

«Estos juegos no son propiamente danzas, ni teatro, ni pantomima en el sentido tradicional. Se trata de formas libres de expresión corporal con música y sonidos dentro de pautas coreográficas permitiendo gran creatividad, sinceridad y fuerza vital de los bailarines»

En los años 70’s, Rolando realizó un viaje a la Comunidad de Esalen liderada por el psicólogo Fritz Perls en Big Sur (California) y al pequeño pueblo de Bodega ( San Francisco). Allí compartió experiencias grupales donde el Contacto y la Caricia eran una de las propuestas principales como premisas y prácticas sanadoras.

También compartió con otros investigadores de la época, como es el caso de René Spitz, que ya trabajaban con los llamados “niños institucionalizados” (de orfanatos o internados públicos) y que sostenían que había una relación directa entre la estimulación afectiva y el sistema inmunológico.

Al regresar a Chile, incorporó a su incipiente Modelo operativo, la presencia sanadora de las caricias y el contacto en sus ejercicios.

Su partida de Chile se inicia en 1974, con una invitación a participar en un Congreso de nuevas Psicoterapias en la Universidad Abierta de Buenos Aires (Argentina) el que en un principio sólo lo retendría un par de días en dicho país, pero que terminaría convirtiéndose en su primer “recorrido” fuera de Chile por alrededor de 10 años.

En Buenos Aires se empieza a desarrollar y visualizar más cabalmente el conjunto de ejercicios y experiencias como un verdadero Sistema de Integración, con consecuencias sanadoras y terapéuticas, aplicando el Sistema Biodanza a pacientes mastectomizadas en la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer.

Posteriormente en esa misma ciudad, fue nombrado Profesor Emérito de la Universidad Abierta Interamericana de Buenos Aires.

Desde allí, comienza a crecer el reconocimiento a las técnicas de Rolando y su “nuevo” Sistema.

Es por esto que en 1979, Rolando se trasladó a Brasil donde estableció un instituto privado de Biodanza, logrando la expansión de este sistema a toda América Latina. Además en este país trabajó con enfermos mentales en el “Hospital Jiqueri” de Sao Paulo y con mujeres mastectomizadas en el “Instituto del Radio”.

Se queda por largos años allí, ya que Rolando es recibido con una empatía extraordinaria en Brasil, visualizando a ese país como el lugar óptimo para enseñar Biodanza, y es desde donde definitivamente ésta se internacionaliza y se masifica, a tal punto que la Biodanza es percibida casi con la misma cotidianeidad que el Psicoanálisis en USA o Argentina.

Algunos de sus colaboradores en Argentina y posteriormente en Brasil, emigran a Italia y Suiza a “difundir” la Biodanza, ya definitivamente como un Sistema estructurado.

Rolando los acompaña y permanece en Milán en 1989 para enseñar Biodanza. Desde estas enseñanzas, la Biodanza cobra definitivamente un carácter mundial y crea varias escuelas de Biodanza, para formar profesores en toda Italia.

Además en Milán, trabajó con enfermos de Parkinson y Alzheimer en las ciudades de Como y Varese.

En 1998 regresó a Santiago de Chile, desde donde dirigió todo el movimiento de Biodanza, constituído por Centros y Escuelas de Formación de este Sistemadistribuídas en Europa, AméricaLatina, Estados Unidos, Canadá, África del Sur, Japón y Nueva Zelandia.

Estando en Chile, el año 2001 fue nominado para postular al Premio Nobel de la Paz por sus trabajos en Biodanza y Educación Biocéntrica en la Casa de América (Madrid, España)

También fue nombrado Doctor Honoris Causa como Educador Biocéntrico, el año 2006 en la Universidad Federal de Paraíba (Brasil), la que además formalizó dentro de sus programas la primera Escuela de Formación Biocéntrica en el mundo.

Por otra parte, en el año 2008 fue nombrado Profesor Emérito por la Universidad Metropolitana del Perú.

Además, fue poeta y pintor, realizando exposiciones en Brasil, Italia y Francia. También publicó libros de poesía y psicoterapia, los que han sido traducidos a diversos idiomas.

El 16 de febrero de 2010, Rolando muere a los 85 años de edad en Santiago de Chile.

Obras literarias:

-La Noche - Poemas. Editorial Carmelo Soria - Santiago de Chile, 1952. (Español) 
- Projeto Minotauro. Abordagem Terapéutico do Sistema Biodanza, Editora Vozes - Petrópolis (RJ), Brasil, 1988. (Portugues)
- Éxtasis del Renacido - Poemas - 2da Edición - Editorial Galac - Caracas, Venezuela, 1992. (Español)
- Tras los Pasos de Afrodita - Poemas. Editorial Oasis - Oaxaca - México, 1995 (Español)
- Lo Imposible Puede Suceder - Poemas. Editorial Oasis - Oaxaca - México, 1995 (Español)
- Auf Den Spuren von Aphrodite. Uberstsetzung: Susanne Okotie, Melanie Delval, Gabriele Langmeyer. Lonopono - Viena, Austria, 1997.(Alemán)
- L´Alfabeto della Vita - Poemas escritos conjuntamente con Giovanna Benatti y Nicola Franceschiello, Edición Privada, 1997 (Italiano) 
- Biodanza. Editorial Rede - Como - Itália, 2000. (Italiano)
- Biodanza. Editora Olavobrás, EPV - Brasil, 2002. (Portugues)
- Balada del Ángel Caido - Poemas, Edición Privada, Santiago de Chile, 2005. (Español)





LO IMPOSIBLE PUEDE SUCEDER

Porque tenemos más energía de la que recibimos. 
Tenemos luz en los ojos y pájaros migratorios 
por que lo imposible puede suceder.
Nuestros pasos plenos de convicción 
por laberintos de amor...
Argonautas por el mar desconocido
en busca del becerro interior
por que tenemos la energía del milagro.
La ilusión, el brote en el roble cortado 
el huracán con nombre de mujer 
y el corazón palpitando 
aún sin amor 
porque lo imposible puede suceder. 

El ángel azul en nuestro lecho 
esperando su nuevo destino 
porque lo milagroso tiene cara de ángel. 

Tenemos hijos en el corto espacio de cien años 
y nuestro amor es infinito. 

Tenemos una carta de amor en las manos 
y grandes trigales dorados 
en una espiga del sueño. 
Porque lo imposible es lo cotidiano.
                                 




Todos somos uno

La fuerza que nos conduce
es la misma que enciende el sol
que anima los mares
y hace florecer los cerezos.
La fuerza que nos mueve
es la misma que agita las semillas
con su mensaje inmemorial de vida.
La danza genera el destino
bajo las mismas leyes que vinculan
la flor a la brisa.
Bajo el girasol de armonía
todos somos uno.

                  



SER ALGUIEN

Ya era tiempo de que yo llegara a ser alguien
Ya era tiempo de que apareciera dentro de mi
El tigre, el niño, la abeja,
Llegó la hora de ser un río,
aguas fluidas, entregadas al destino.
Ya era tiempo , después
del Miedo a Ser Abandonado, he llegado
al tiempo de los jazmines.
Ya era hora de que yo llegara
a ser alguien, tan anónimo, tan leve
como las cañas de bambú.





Somos la memoria del mundo. Sólo debemos recordar ...

Somos la memoria del mundo.
Sólo debemos recordar 
lo que está en nuestras células.
Los frutos del verano,
el amor voluptuoso.
La capacidad de ponerse en el lugar del otro,
El contacto.
El coraje de innovar.
El abrazo, el adiós, el encuentro.
El mar en nuestra piel,
La música de la vida.
La danza de la vida.
Biodanza nos devuelve
la memoria ancestral,
la posibilidad absoluta de amor.




BUSCANDO UN LUGAR 

Me siento un poco perdido últimamente. 
Ando buscando un lugar para vivir. 
Un lugar que sea realmente mío.

¿En el hueco de la noche? 
¿Al borde del acantilado? 
¿Bajo el ciruelo? 
No lo sé... 
Un lugar entre tus brazos, amor.

Libro: Balada del Ángel Caído 





MERLIN 

Cuando aparecí a tu lado 
por vez primera 
yo era el Mago Merlín 
para cumplir tus deseos 
para llevarte a los valles desconocidos de la 
pasión. 

Contemplamos al pasar 
el lagarto en el muro soleado 
los girasoles en la brisa 
y el mar sin tiempo. 

Cuando aparecí a tu lado 
yo era el Mago Merlín: 
”esta es tu noche 
y en tu noche puedes ser todo 
lo que tú quieras ser”. 

Y fuiste princesa, pastora, 
dueña del canto. 

Ahora que te alejas te dejo la música 
leve 
silenciosa 
de mi amor.

Libro: Tras los Pasos de Afrodita. 





JOAQUÍN ARCADIO PAGAZA [16.668]

Retrato en óleo de autor desconocido, ca. 1900, expuesto en el Museo Casa Pagaza



Joaquín Arcadio Pagaza

Joaquín Arcadio Pagaza y Ordóñez (Valle de Bravo, Estado de México, 6 de enero de 1839 - Xalapa, Veracruz, 11 de septiembre de 1918) fue un prelado católico, escritor y académico mexicano.

Realizó sus estudios en el Seminario Conciliar de México, al cual ingresó en 1853; se ordenó sacerdote el 19 de mayo de 1862. Fue asignado a la parroquia de Taxco, la cual dirigió durante ocho meses. Impartió clases en el Sagrario Metropolitano de la ciudad de México, y poco después fue asignado a la parroquia de Tenango del Valle, donde residió ocho años.

Desde su época de seminarista comenzó a escribir poesías, las cuales se dieron a conocer en el periódico La Voz de México por iniciativa del padre Tirso Rafael de Córdoba. De regreso en la ciudad de México se hizo cargo del Sagrario Metropolitano y fue canónigo de la Catedral Metropolitana de la ciudad de México. El 3 de octubre de 1882 fue nombrado miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua y poco después fue elegido miembro de número; tomó posesión de la silla II el 4 de septiembre de 1883. Continuó publicando sus sonetos en las Memorias de la Academia Mexicana de la Lengua, correspondiente de la Real Española y en El Tiempo.

En 1889 la Academia de la Arcadia de Roma le otorgó el título de árcade romano y el seudónimo de Clearco Meonio, el cual deriva de "Kléarcos, quien fuera discípulo de Aristóteles y de Maiónios, natural de Meonia, provincia de Asia Menor, patria de Homero".

En 1892 fue nombrado rector de su alma máter y en 1895 fue consagrado obispo de la diócesis de Veracruz, la cual dirigió desde su sede en la Catedral Metropolitana de Xalapa hasta el día de su muerte. En 1896 tomó parte del V Concilio Provincial Mexicano. Siguió publicando sus poemas y traducciones. Ofició su última misa el 15 de julio de 1918 y murió el 11 de septiembre de ese año en su sede episcopal.

Obras publicadas

Murmurios de la selva, 1887.
María: fragmentos de un poema descriptivo de la tierra caliente, 1890.
Algunas trovas íntimas, 1893.
Realizó traducciones de algunas obras de Horacio y Virgilio, además del libro de Los lagos de la Rusticatio mexicana de Rafael Landívar.




Crepúsculo

Lento desciende el sol y se reclina
en nubes de ámbar, rosa y escarlata;
y resuélvese en lluvia de oro y plata
de los montes lejanos la neblina.

Entre nimbos la estrella vespertina
brilla y treme; en el lago se retrata
el nublado que grácil se dilata
donde rompe la bóveda azulina.

El horizonte aclárase y remeda
voraz incendio, tinte de amaranto
el cielo cubre, el llano, la arboleda.

Y junto al nido el postrimero canto
entona embebecida el ave leda
del sol poniente en el divino canto.





AL AMANECER

Asoma, Filis, soñoliento el día,
y llueve sin cesar, en los cercanos
valladares al pie de los bananos,
mi grey se escuda de la niebla fría.

Las vacas a sus hijos con porfía
llaman de los corrales, en pantanos
convertidos; y ruedan en los llanos
pardas las nubes y en la selva umbría.

Oye, se arrastran sobre el techo herboso
los tiernos sauces con extraño brío
al mecerlos el viento vagaroso.

Que trayendo oleadas de rocío
por las rendijas, entra querelloso.
Prende el fogón, amiga, tengo frío




EL PAPALOAPAN

Escucho aún tu plácida quejumbre,
gigante río. ¡Límpida guirnalda 
tu sien orne y del médano la falda 
ciñas con aparente mansedumbre! 

Del sol hermoso la divina lumbre
retrátese en tu linfa de esmeralda 
y en ti se vea tinta de oro y gualda 
del Citlatépetl la nevada cumbre. 

De tus riberas el papayo rico
la poma ostente en nido de verdura 
del tordo herida por el rojo pico 
y mézcanse tus palmas en la altura
blandamente agitando el abanico 
que al dulce Tlacotalpan da frescura. 






LA CUMBRE

¡Soledad y quietud! Monte y más monte
de verdes tilos, álamos y abetos;
grandes peñascos húmedos y escuetos
sin raudales, sin cielo ni horizonte.
No hay alondra que el rigor afronte
del crudo frío en los salvajes setos;
y el negro buitre y céfiros inquietos
se alejan antes de que el sol tramonte.

Y los robles, calada la capucha
de liquen, aunque el cierzo los azota,
mantienen con el sol eterna lucha.





LA PEÑA MAJESTUOSA

De un monte el dorso ríspido y serrado
tiene por trono, y la escarpada cumbre;
se corona en laurel, y su techumbre
las nubes son y el éter azulado.
Por cetro empuña verde y arriscado
monolito de enorme pesadumbre;
las colinas su regia servidumbre
son, y su imperio el valle dilatado.
Se embebece mirando en el bruñido
y liquido cristal su faz severa,
su airoso porte y ademán temido.

Y su música dulce y placentera
son el trueno del rayo y el graznido
del águila salvaje y altanera.





LA ORACIÓN DE LA TARDE

Tiende la tarde el silencioso manto
de albos vapores y húmedas neblinas
y los valles y lagos y colinas
mudos deponen su divino encanto.

Las estrellas en solio de amaranto
al horizonte yérguense vecinas
salpicando de gotas cristalinas
las negras hojas del dormido acanto.

De un árbol a otro en verberar se afana
nocturna el ave con pesado vuelo
las auras leves y la sombra vana;

y presa el alma de pavor y duelo,
al místico rumor de la campana
se encoge, y treme, y se remonta al cielo.