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lunes, 3 de abril de 2017

CARLOS JIMÉNEZ DE PARGA [20.065]


Carlos Jiménez de Parga

(Murcia, 1974). Allí vive en la casa bohemia de su abuelo hasta que se traslada a Valencia para cursar Ingeniería Informática en la Universidad Politécnica. Tras un exhausto año de estudio regresa a su tierra para continuar con el segundo curso de la carrera. Actualmente es Ingeniero Técnico de Sistemas y Superior en Informática y con una maestría en Investigación en Ingeniería de Software por la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Vive en Murcia, simultaneando su labor docente como profesor de Lógica y Matemática Discreta en la UNED de Cartagena con el desarrollo de un doctorado sobre representación ontológica de nubes atmosféricas por ordenador en tiempo real mediante realidad virtual.

Ha publicado un libro sobre Ingeniería de Software (UML) en el que aborda la construcción del mismo desde un prisma arquitectónico. Ha formado parte del movimiento de software libre y código fuente abierto con la exitosa publicación en Internet de varias aplicaciones C++ sobre música y gráficos. También ha trabajado en varias empresas informáticas del sector, especialmente en una nave industrial a las afueras de la ciudad donde programaba a cero grados centígrados en invierno y cuarenta en verano.

Ha viajado por varios países, pero sobre todo por España, donde ha conocido la diversidad y riqueza de su cultura y sus gentes. Ha peregrinado varias veces en solitario en el Camino de Santiago, realizando completamente el Camino Iniciático que transcurre desde Saint Jean Pied de Port hasta Finisterre.

Es aficionado al arte antiguo y medieval, por lo que realiza frecuentes viajes para dedicarse a estudiar la importancia y transcendencia de su simbología. Es lector empedernido de literatura universal, tanto moderna como antigua, y un enamorado de la poesía de todos los tiempos, encontrando en ella la respuesta a los anhelos, sueños y sentimientos más profundos de la historia del ser humano.





En la inmensidad del camino celeste

EDITORIAL CUADERNOS DEL LABERINTO —ANAQUEL DE POESÍA, nº66—
MADRID • MMXVII
Prólogo: Albert Viciano Vives 


PRÓLOGO

«Nos has hecho para Ti y nuestro corazón está inquieto
hasta que repose en Ti»
(AGUSTÍN, Confesiones 1,1,1)

En el núcleo de este hermoso poemario, En la inmensidad del camino celeste, se cobija un enamoramiento que marca la vida de una persona —en este caso, del poeta Carlos Jiménez de Parga— para el resto de sus días. Mientras el estudiante de ingeniería informática, nacido en Murcia,
recorría con espíritu de retiro y concentración el Camino de Santiago (agosto de 2002), se encontró con una joven peregrina madrileña, de nombre Celia, de quien se enamoró enseguida. 

Aunque las circunstancias del itinerario de cada uno los obligaron a mantener un fugaz trato, los breves pero intensos momentos vividos juntos causaron tanta mella en el ánimo de Carlos, que desde entonces la figura de Celia se convirtió para él en uno de los luceros que iluminan su vida como si fuera una de las muchas estrellas que configuran la Vía Láctea alumbrando desde la transcendencia la realidad terrena y llenándola de pleno sentido. En la mayoría de los poemas late ese amor de Carlos por Celia, que recuerda, salvadas las distancias, el de Dante por Beatriz o el del Quijote por Dulcinea.

Los 50 sonetos, 2 casidas, 1 serventesio, 1 elegía y 16 versos libres estimulan al lector a alejarse de la predominante tendencia, presente en la sociedad actual, de priorizar aspectos materialistas y de asegurar negocios exitosos, para por el contrario adentrarse con valiente osadía en una vivencia espiritual rica en valores propios de la vida interior.

La transcendencia se palpa en la intimidad del corazón del poeta, que se abre al lector como si de una confesión se tratara, para contagiarlo de su enamoramiento por lo celeste:

«Pues por ti crucé los extensos mares, / por ti escalé las más remotas estrellas, / por ti conquisté los inalcanzables sueños, / por ti cedí mi amor al cruel destino, / y por ti, en fin, debo toda mi vida» (Descensus ad inferos).

La vida interior del poeta se mueve entre crisis o sacudidas espirituales y momentos de paz o tranquilidad. Carlos, tras su encuentro con Celia en el Camino Jacobeo, experimentó una transformación íntima, fruto de la cual es la elaboración del poemario que ahora se presenta. Pero esa transformación ha abarcado otros aspectos aún más importantes para su vida, como es el abandono de planteamientos superficiales de comportamiento, por mucho que algunos de ellos gocen del falso prestigio de lo «políticamente correcto». A partir de aquel encuentro, nuestro autor se interesó intensamente por la lectura de escritores clásicos de la literatura universal, gracias a los cuales aprendió a «desvelar» lo que la sociedad circundante le tapaba: encontró el amor a la sabiduría en vez de la trivialidad, encontró el afán por la belleza en vez del brillo social, encontró la justicia social en vez del éxito económico. La palabra griega
«aletheia», que equivale a «verdad», etimológicamente significa «lo desvelado»: la verdad se descubre eliminando los velos de las apariencias. Y sobre la base de la verdad se fundamenta la felicidad personal. Conocimiento de la realidad y ética de la felicidad se comunican, pues, intrínsecamente.

Los poemas de Carlos se sitúan, pues, en las antípodas de lo que recientemente se ha denominado la «postverdad». El neologismo post-truth, que el diccionario de Oxford, además de incorporarlo en su elenco de entradas, considera la palabra más representativa del año 2016, significa que al hombre contemporáneo le ha dejado de interesar la verdad como valor absoluto porque prioriza sus emociones o sus visiones personales sin importarle que sus conceptos coincidan con la realidad. Esto se ha puesto en evidencia en 2016 con el éxito de los populismos en distintos contextos políticos del planeta. En los discursos postverdaderos no importa si algo es cierto o no: la autenticidad pasa a ser secundaria, lo que interesa es transmitir mensajes que convenzan
a la gente, apelando a las emociones, al margen de si los mensajes son verdaderos o falsos. Ahora bien, la postverdad jamás producirá la anhelada felicidad ni solucionará problemas, sino que acrecentará aún más el desengaño y la frustración, además de retardar la solución de los problemas, justo aquello de lo que Carlos ha aprendido a huir. Podría contraponerse la «postverdad» al saludo «ultreia» (del latín ultra, más allá, y eia, interjección que exhorta a mover), con el que los peregrinos compostelanos se desean ánimos esperanzadores de cara al futuro, porque el más allá del saludo «ultreia» no es el embauco alienante de la «postverdad», sino que apunta hacia la Verdad misma.

Las fuentes principales de los presentes poemas son no sólo autores clásicos grecolatinos (Homero, Platón, Virgilio, Horacio, Ovidio) y autores tardoantiguos como Agustín, sino también poetas medievales del amor cortés, humanistas como Dante o Petrarca y autores modernos
como Cervantes, Garcilaso, Shakespeare o Milton, sin dejar de lado escritores contemporáneos como Keats o Neruda.

Además, la Biblia también subyace en el transfondo del pensamiento de Carlos. Han sido unas lecturas tan aprovechadas en estos últimos diez años, que a la hora de componer los versos el autor ha sabido conjugar en armónica inspiración pensamientos bíblicos con retazos de la mitología grecorromana, aires cervantinos con evocaciones dantescas o miltonianas, sentimientos del amor cortesano con estética romántica. Un ingeniero en informática ha enriquecido así su cultura tecnológica con la adquisición de un humanismo de raíces clásicas y cristianas: un comportamiento ejemplar.

La combinación de mentalidad ingeniera y de inspiración poética clásica se constata también en el rigor de la versificación. Carlos se mantiene fiel al esquema métrico del soneto, que desde Petrarca es considerado la estructura más apta para la expresión del enamoramiento, y de los demás versos medidos. En lo que al soneto se refiere, Carlos se atiene a las exigencias rítmicas de la acentuación silábica en los endecasílabos, al esquema estrófico de dos cuartetos y dos tercetos, a la rima predominantemente asonante y a figuras retóricas como el encadenamiento, la aliteración, la metáfora, el clímax y otras. A decir verdad, la rima del soneto tendría que ser consonante, según establece el canon clásico establecido en el Renacimiento; sin embargo, nuestro poeta ha decidido introducir un toque de modernidad optando por que sus sonetos sigan una rima asonante, lo cual aporta una frescura literaria al lenguaje poético. El estilo clasicista, adornado de elegante vocabulario, se nos presenta joven porque en todo momento aletea una sinceridad de lo más profunda, alejada del pastiche hipócrita que embauca con disimulo la mentira. Aquí la palabraes bella porque es veraz.

ALBERT VICIANO VIVES
Facultat d’Història, Arqueologia i Arts Cristianes
«Antoni Gaudí». Barcelona





No conozco ningún otro signo de superioridad que la bondad.
LUDWIG VAN BEETHOVEN


Feliz el sabio que ha podido averiguar las causas de las cosas y somete al miedo y al inexorable destino evitando a todos tropezar en importunos errores pese al estrépito del codicioso Aqueronte.
VIRGILIO (Geórgicas, II 490-492)


El vuelo del espíritu de amor refulgente se eleva más que el del vano laurel terrenal cuando ansía reunirse, en un solo instante, en el celeste centro imaginario donde pervive su recuerdo incansablemente.
CARLOS JIMÉNEZ DE PARGA


CANTO IV

[…]
Y Beatriz me miró, llenos su ojos
de amorosas centellas tan divinas,
que, vencida, mi fuerza dio la espalda, 141
casi perdido con la vista en tierra.

CANTO V

Si te deslumbro en el fuego de amor
más que del modo que veis en la tierra,
tal que venzo la fuerza de tus ojos, 3
no debes asombrarte; pues procede
de un ver perfecto, que, como comprende,
así en pos de aquel bien mueve los pasos. 6
Bien veo de qué forma resplandece
la sempiterna luz en tu intelecto,
que, una vez vista, amor por siempre enciende; 9
[...]
DANTE ALIGHIERI. (Divina Comedia. Paraíso)






Soneto I

Si alguna vez te viera te diría
que eres tan bella como flor del cielo
y cuando el viento cruza tu cabello
eres bandera de la poesía.

Llevo en mi cicatriz tu sonrisa
mas tu figura olvidar no puedo
cuando derrotado miro al firmamento
y veo tus ojos brillar arriba.

El destino nos separó por siempre
en una encrucijada de la vida
mas tu recuerdo me es indeleble.

Rabia sentí por perderte aquel día
pues mi mayor dicha fue conocerte
y pensar que eres feliz mi alegría.




Soneto II

Cuando el invierno consuma tu belleza
y la fría noche hiele tu postrera juventud
allí estaré yo para recordarte
los dichosos días de tu rebelde primavera.

No puedo olvidar el resplandor de tus ojos:
luz de otoño y calor de una candela.
Las caídas hojas secas coronan tu cabeza
bajo el atardecer de las calles del amor.

El viento susurra tu nombre
en cada esquina de la infinita ciudad
donde tus pasos se perdieron en el olvido.

Jamás entenderé el cómo y el porqué
de buscarte en los recodos vacíos del ayer
pero si algo hay cierto, es que te quiero. 




Soneto III

Te imagino, niña de gran ciudad,
entre la metrópoli escondida
caminando en las calles infinitas
buscando en alguien la felicidad.

Una lágrima brota en tu mirar
dulcemente acaricia tu mejilla
como un ave vuela en la brisa
y al caer rompe en un inmenso mar.

Querías evadirte en un sueño
y de estrellas de una constelación
tus pupilas llenar con mil reflejos.

Siento aquel verano de dos mil dos
cuando bailabas al compás del cielo,
mas todo aquello, en qué se quedó.




Soneto IV

Eres una estela en el raso cielo
que el excelso viento quiso trazar,
eres una cometa sin soltar
que quedó perdida por un destello.

Eres un azulado firmamento
que los poetas quisieron soñar,
eres una estrella sobre la mar
que guió a un derrotado velero.

Mi vida es un camino a la utopía,
tu vida un camino sobre mi noche
que se han de cruzar un eterno día.

No me quedarán así más razones
para verter contigo mi alegría
que en un instante unir los corazones.





Soneto VIII

El amor, que me mueve en tu mirada
y resplandece al ritmo del latido
de una trémula gota en tu infinito,
no es amor, si el sutil corazón calla.

Y si el viento tu oscuro pelo abraza
en una algarabía de sigilo,
que esconde la belleza de un sonido
al que sólo acarician tus palabras,

allí, en el septentrión del pensamiento
en el que te persigo sin descanso,
eres una afamada y fugaz Dafne.

Mas si el amor conmueve el universo,
ya no existe mayor fuerza de lo alto
que detenga este mundo en un instante.





Soneto XIV

Es por aquella joven descubierta
caminando en la brisa de las playas,
tan hermosa nereida en ella innata,
que celosas las solas la contemplan.

Anclada mi alma estaba de tormentas
en amainadas costas de templanza
al encontrar mis ojos su mirada
y perderme en su ingenua sutileza.

Largos días separan a infelices
de un injusto destino en esta vida,
mas en el corazón ella me infunde

fuego hacia los incógnitos confines
en ciudades de estética infinita
allí donde las penas se consumen.





Soneto XXIII

Engañado en el mundo del frágil hombre;
Castigados por Zeus el Prometeo;
sumido en la materia y desenfreno
avanza el sano enfermo en el desorden.

Políticos que siembran divisiones
y dictan con violencia lo correcto
manipulando jóvenes ingenuos
para ser vitalicios regidores.

¿Qué clase de criterio nos gobierna
si lo aparente un día fue triunfante
y al otro, la miseria más corrupta?

La duda a la dormida inteligencia
apelar a resolver este desastre
qué indigna al ser humano en su conducta.







-

miércoles, 15 de marzo de 2017

TERESA MATEO [20.036]


Teresa Mateo 

Teresa Mateo Marcos nació el 12 de Octubre de 1984 en Murcia. Pese a su timidez, estudió Arte Dramático en la Escuela Superior de Arte Dramático de Murcia y después estudió Trabajo Social en la Universidad de Murcia. Es una mujer a la que no le gusta hacer planes, y todas sus preocupaciones o aquellos sentimientos que le parecen extraños y que le atormentan, los expresa en el papel, mediante la poesía.

Actualmente, vive en Madrid, con sus sueños. Ha participado en diversos recitales y proyectos colectivos, incluída en 'Doce veces un año', una antología autoeditada de jóvenes escritores vinculados a las redes sociales.

El primer poemario de Teresa Mateo, ‘Cuando nos repartimos los bares’, Frida Ediciones, 2015



Sé qué es lo correcto (IV)

Sé qué es lo correcto.
Sé exactamente por dónde.
He trazado caminos en los mapas
atravesando océanos en ámbar.
Cruzo sin mirar los restos,
me miran a mí,
me observan a mí
que no soy yo,
me dicen por allí no, 
cómenos con tus labios navaja, me dicen.
Maldita ruta surcando tu pelo,
maldita marejada
con olas de tu tamaño
gemelas de ti y unidas al nacer
que extirpa mis velas de caso omiso a lo atado
y bien atado.
Me arranco los ojos,
que no me miren,
que no me miren
tus restos.

Texto incluido en Noviembre (Doce veces un año)






CUANDO NOS REPARTIMOS LOS BARES"-FRIDA EDICIONES-2015 


Toda esta ausencia tenía un motivo vistiéndose de verde, toda esta ausencia era para volcarme en papel, para tocar los dedos que pasan las hojas, para dormir cerca de las almohadas, para compartir los trayectos en metro, para ver el recorrido de las miradas pasando al siguiente verso, para estar y para ser. 

Pedro Andreu dice que "Cuando nos repartimos los bares habla de eso que el propio titulo explica: de ruptura sentimental. De ese jodido infierno que todos hemos tenido que sufrir alguna vez: el saber que los lugares comunes harán daño y deberemos desprendernos de ellos si queremos seguir adelante, esos bares donde fuimos felices y que tendremos que repartirnos para no encontrarnos. Habla de esa difícil carretera hacia el olvido que tendremos que atravesar sin luces para lograr reconstruir de nuevo nuestra vida y nuestro ser. Pero Teresa Mateo no cae en el sentimentalismo ni la ñoñería en la que es tan fácil incurrir al hablar de desamor. No, ella encara los poemas con un fino humor desencantado, se ríe del dolor y de ella misma, se distancia de su propia tristeza para vencerla, ahogarla, darle patadas."

Estoy aquí. 




SEÍSMO ERES TÚ
            
¡Dame tus dedos, acres                 
de olor a gasolina.  
Esos dedos cerrados                        
que precintan la oscura      
mercancía del vértigo!
          
Ernestina de Champourcín


Cabalgamos libertad
tras las dunas,
con las plantas de mis manos
buscando tu agua.
Cabalgamos libertad
sobre líneas imaginarias,
con los océanos de tu boca
empamando mi tierra.
Mi amazona vence a tu héroe.
Atroces caníbales los labios.
Y ladran los perros,
y bésame los arrecifes.
No me imagines mujer terrestre,
sirena varada
orillada en tu vientre.
Escríbeme secretos en la nuca,
siendo yo refugio,
siendo tú cénit.




HASTA CUÁNDO IBAS A SER BANCO RECIÉN PINTADO

Llevas el reloj de tu vida
con la mía atrasado,
es por eso que los trenes
que tienen mis dedos
se marchan antes de que aparezcas.
Me disparaste a quemarropa
siendo bala perdida,
es lo que tiene besar con los ojos cerrados
y quedarte a vivir soñando,
haciendo que mi sentido común
fuera el de tu tacto.
He intentado tantas veces encajar
en la silueta de tu cadáver,
pintada en el suelo,
solo para que me abraces,
que al final tanto frío me ha quemado.

Tan solo me queda arrancarme
tus puntos suspensivos del corazón
y que sea la primavera la que me sangre.


Quién me iba a decir
que a una herida tan
profunda sólo le hacía
falta un punto.

                                   El final.



MI ANIMAL

Porque el amor anhela su sepulcro en la carne;
quiere dormir su muerte al calor, sin olvido,
al arrullo tenaz que la sangre murmura
mientras la eternidad late en la vida, insomne.

ROSA CHACEL 

Me he mirado a la cara
y he desarmado al sentido.
Mi animal tiene hambre.
Mastica los recuerdos
de un pasado que no existe.
He saltado por la ventana
que se abre cuando se cierra una puerta.
Mi animal tiene hambre.
Devora esquinas de mares,
tú despides calor y con adioses
me dejas tiritando
dentro de la recámara
como si no fuese yo arma de fuego,
como si no fuese yo pólvora negra,
cápsula fulminante.
Tengo la boca llena de tierra de por medio.
Chirrían mis dientes que son las balas.
Se me caen de los bolsillos
y los meto debajo de la almohada.
Mi animal tiene hambre
de noches arrasadas por incendios,
de estepas y caballos,
de sol de media noche




ERES UN MONTÓN DE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN CUALQUIERA

Estoy escuchando la canción
tu canción,
una canción,
podría ser cualquier canción,
como esta noche, una noche cualquiera
en la que se me ha clavado
la espina de tu recuerdo entre los dientes
convirtiéndome en todas esas ganas
de abrir el frasco de la mermelada de fresa.
No hay kilómetros suficientes para medir
la distancia desde este punto hasta tu punto, 
la mido con el espacio sobrante
de entre mis dedos desde que tú no,
y qué lejos
y qué lento el tiempo, 
se me ha ido de las manos sin despedirse,
ahora permanece en la arena 
de una playa desierta sin huellas.
Sabes a huida y sólo me has dejado relojes de cal.
Estoy escuchando la canción,
tu canción,
una canción, 
podría ser cualquier canción,
como esta noche, una noche cualquiera
en la que pienso que qué hija de puta toda la historia de la música. 





Reseña "Cuando nos repartimos los bares" de Teresa Mateo

Cuando nos repartimos lo bares habla de eso que el propio titulo explica: de ruptura sentimental. De ese jodido infierno que todos hemos tenido que sufrir alguna vez: el saber que los lugares comunes harán daño y deberemos desprendernos de ellos si queremos seguir adelante, esos bares donde fuimos felices y que tendremos que repartirnos para no encontrarnos. Habla de esa difícil carretera hacia el olvido que tendremos que atravesar sin luces para lograr reconstruir de nuevo nuestra vida y nuestro ser. Pero Teresa Mateo no cae en el sentimentalismo ni la ñoñeria en la que es tan fácil incurrir al hablar de desamor. No, ella encara los poemas con un fino humor desencantado, se ríe del dolor y de ella misma, se distancia de su propia tristeza para vencerla, ahogarla, darle patadas.

Si tuviera que definir con una sola palabra este libro, la elegida sería divertido. No tanto por el tema del que trata el libro, que como podéis ver en el título es el desamor, sino por la forma tan ingeniosa de tratarlo, un característico juego de palabras utilizado por la autora. 
Esto, hace que veamos las rupturas amorosas desde un punto diferente, porque en esos momentos es cuando se escribe desde el dolor y es muy complicado, o por lo menos yo lo pienso así, darle ese toque especial y muy característico que hace verlo desde otro punto de vista.
Me ha encantado que no hable sobre el amor desde esa tristeza que se contagia. Sería por lo principal que os recomendaría este libro.

Las personas que son luz al 
principio del túnel son 
las más peligrosas

En general, lo he considerado una buena lectura. Es un libro se lee con mucha rapidez porque ser bastante corto y porque los poemas que lo componen son bastantes ligeros, por regla general de una página cada uno.
Os vais a encontrar versos muy bueno, que a veces transmiten ideas opuesta. A mi, personalmente, me ha encantado este verso "He llegado hasta infinito contando/ hasta tres para olvidarte", puede que no os diga nada a simple vista, pero a mi me ha recordado a cuando era niña y jugaba a cualquier juego en el que tenía que quedarme contando y los demás se escondían, mientras se mezcla con vivencias de una pasado de no tan niña en el que quieres olvidar a alguien.
Sensaciones como estas las he experimentado con diversas frases del libro y creo que a cada uno le recordará a algo diferente según los recuerdos de cada persona.

Todo permanece en el silencio de una
canción antes de que empiece la siguiente
y yo bailo como si sonara tu risa
y no tuviera miedo del ladrido de ningún perro

Aunque me ha parecido un libro recomendable y que de vez en cuando le echaré un ojo, me han fallado algunos detalles.
Principalmente, aunque hable del amor desde otro punto de vista, todo el libro es de amor y para mi gusto, aunque no sea pesado de leer, es un poco repetitivo por el tema, porque sabes de lo que va a tratar el siguiente poema aunque esté expresado con otras palabras. Hubiera preferido un poco de diversidad, pero por lo menos no es el amor típico.
También me ha fallado un poco en la estructura de los poemas, no en todos, pero si en algunos me ha parecido poemas hechos con frases bonitas que hablaban del mismo tema y eso es algo que me sacaba un poco de la lectura. Esto puede que se deba al estilo de escritura de la autora, que en algunos poemas es de poner puntos cada dos o tres versos, pero como digo, no me ha pasado con todos, sino puntualmente en algunos casos aunque si me distraía bastante, aunque como ya sabéis son manías personales mías, porque los frases son preciosas y si os gusta este estilo os vais a enamorar de los versos, os lo aseguro.

En esta casa sin ti
hay sonetos nunca escritos
y un destino emborronado a lametones.

Para terminar, lo único que tampoco me ha convencido del libro es la última parte. En ella no encontramos poemas, sino frases sueltas.
Eso lo he visto en muchos libros últimamente y siempre es la parte que menos me gusta. En este caso, toda la alegría que desprende el libro ha desaparecido en esta parte, no por la forma de escribir o tratar el tema, sino por qué no conecto absolutamente nada con estas partes. Se me ha hecho más pesado de leer que el resto del libro y solo son unas frases en comparación con lo demás que son poemas.
Las frases que vemos son bonitas y con las que te puedes identificar en más o en menos medida. Que no me guste no significa que sean malas, sino que como siempre digo, tengo un estilo bastante definido a la hora de leer poesía y las frases sueltas para mi no lo son y prefiero leerlas en Twitter, pero se que para la mayoría de la gente es una de las mejores partes del libro. Por eso, evitando mi opinión personal en lo referente a todas estas secciones en todos los libros, he de decir que son unas frases bonitas, que transmiten muchos sentimientos y siguen con la temática y estilo personal de la autora. Con ese juego de palabras en algunas ocasiones y ese optimismo que desprende.

Ven, que la distancia sabe mantenerse sola.

En general es un libro que recomiendo, porque aunque hay detalles que no me han gustado, me ha parecido una lectura muy entretenida que puede ser un grato acercamiento al mundo de la poesía que os dejará con buen sabor de boca y con ganas de más. 
Es por eso por lo que principalmente me parece un libro recomendable, ya no solo a la gente que esté comenzando a leer poesía sino a los lectores avanzados pues es un poco de aire fresco dentro de tanto formalismo.

Mai Velasco
Colaboración con Frida Ediciones




X

Está cerrado a cal y canto
sólo canciones tristes
No tengo voz para dejar de llamarte
Sopla el viento
y se me ve lo tupido de las entrañas
Dejas una migaja dentro
de la manga en la que tendría que estar el as
de perder la última mano de tus cartas
me molesta como si fueras
la etiqueta de mi camiseta favorita
rozándome la piel
la corto y se descose la costura de la sonrisa
Desapareces mientras estoy en mis cosas
que ya sin más remedio que el que no tengo
son solo mías
Me encuentro como x perdida
marcando la suposición rotunda de un puede ser
desubicada desde que no vive
encima de un usted está aquí.




Buscándote azul

He estado buscándote azul desde siempre
esperando a que llamaras a mi puerta
y decirte sí quiero con cara de boba
con los pies en el aire
Esperando
Tejiendo un velo con papel del váter
No puedo follar contigo sin pensar que hay algo más
sin pensar
Se me ulcera la vida sintigo amor
Me falta el aire
Cuando no estás no puedo respirar
Contaminado
Te necesito
Te necesito
Te necenecio
también tengo que decirte
que de mi boca
que lame cuando quiere
con quien quiere
como quiere
no va a salir ápice de ese pensamiento rancio
que huele 
que apesta
que no es que asuma que no quieras nada conmigo
que se parezca a una palabra que empieza por 'a'
y termina en 'mor'
Que no es que te esté desesperando
a que me des un visto bueno ni malo
Que corro libre
Que me corro libre amor




La tormenta

Limpiaparabrisas a la velocidad de mi mente,
haciendo camino de capazos
de arena marcando el tiempo,
eterno o infinito, confundiendo
los términos con los principios.
Las punzadas de agua se
trasmutan en un abandono
del estado líquido;
ya no hay estado ni bandera del olvido.
Corro hacia el portal queriendo adelantar
al pensamiento en voz grito
del que palpita dejando mensajes en morse,
dictando lo que le sale de los cojones,
y yo, tonta de ti, haciéndole
todo el caso de tu mundo y guardando
lo que sobra en una fiambrera,
por si más tarde, por si algún día.
Abro la puerta, calma inquieta, desértica.
Aparecen las olas por la cocina,
me hago barricada, me declaro en guerra.
Desabrocho los botones de la pasión apagada
que resbala por mis rodillas hasta el desagüe,
atascado en empeñarse,
atascado en este no dejar fluir cotidiano
que ha decidido cogerme confianza
negándose a expirar de asco.

Estoy en tu recuerdo, achicando agua
y sin llamar a los bomberos,
pensando en cuánto tarda en secarse 
la ropa en invierno.




El disparo

Le iba a decir que tengo ruido en la mirada,
y que no se preocupe si no alcanza
que yo le paso la sal de mis pestañas.

Le iba a decir que tengo una contracción proyectiva
latiendo en un campo de flores-mina
y un mal perder la cuenta
de las vueltas que da la vida.

Le iba a decir que soy laberinto conocido
que vale menos que salida por conocer,
que empiezo a pensar que dentro de control
no hay espacio suficiente para estirar las piernas.

Le iba a decir que soy paso en falso de escalón
y que tengo una sonrisa gris ceniza
de un cigarro que se apagó
por fuego cruzado ausente.

Le iba a decir que no se esfuerce
que soy un contra de todo
y no iba a ser menos su pronóstico.

Le iba a decir tantas cosas
que no me dio tiempo a nada,
con un disparo certero
me calló la mirada a besos:

' Dame la mano aunque yo lo quiera todo,
voy a sacarte de dudas a bailar '











Me matas de ganas

De follarte
de quererte
de reírte y de lamerte
que me matas de ganas de verte
en blanco y negro
y de colores
de odiarte a ratos cortos y largos.

Si me concedes este baile
me agarro a tu clavo ardiendo
y entonces el tiempo,
que no pasa sino que se corre
como cuando llueves a mares
entre mis piernas
porque sabes que
cualquier cosa que digas
podrá ser utilizada para que
me pongas entre tu espada
y mi pared.

que me mates de ganas te digo
que me mates de ganas te digo

que me mates de ganas.




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