miércoles, 30 de septiembre de 2015

SAMUEL LAGUNAS CERDA [17.157]


Samuel Lagunas Cerda

(Querétaro, México 1990). Sus poemas han aparecido en dos antologías: La Antología del Maratón. Reunión de poetas noveles (Épica, 2009) y Besar de lengua, (Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, 2011). Es columnista en el semanario Bitácora. 

Miembro de la Asociación de Escritores y Comunicadores Evangélicos (ADECE) ha obtenido algunos reconocimientos por su trabajo como poeta y narrador. Ha participado también en diversas revistas y periódicos.

La veterana editorial Mantis (18 años), dirigida por el poeta Luis Armenta Malpica, lanzó a fines de 2013 Todavía mañana, primer volumen poético de Samuel Lagunas, como parte de su colección Terredades.



Poeta del siglo veintiuno

 “Help, I need somebody”
John Lennon


Como la difuminada sombra en el alba
el poeta se desperdiga en el blanco del mundo,
es una rara canción, un cuadro momentáneo,
una fotografía desechable.

Su estilo es como el unicornio,
invisible a algunos ojos, inexistente,
inquilino de su mente, de la mente suya, inconexa,
abnegada, poeta, suya al fin y al cabo.

Sus palabras no son palabras,
se disfrazan de palabras, de ideas,
de personas que viven, se desviven
y mueren en un mundo que se llama REALIDAD.

Antes había Poetas, hoy hay gente, individuos,
que escriben a renglón cortado como
yo o como alguien, como algunos.

¿Poesía? Esto no es poesía, es un experimento, una vida diferente.

El siglo veintiuno es un experimento;
ha de ser de Dios; no hay coherencia,
sólo hay, hay tanto algo que quién sabe qué es,
que se parece a la vida, a vivir y la muerte, se parece…,
sólo se parece. Así como esto intenta
ser poesía, sólo lo intenta, no lo logra;
tal vez no quiere el poeta ser poeta,
sólo lo es, por instinto y por deber,
así como este nuevo siglo es, contra su voluntad,
un nuevo siglo que después será viejo, historia, pasado, olvido,
quizá poesía.



Conocernos

Conocerte,
así,
desde tu nombre
hasta la manera de rascarte el muslo
mientras duermes
esa cosquilla en el borde de tu cuello
y esa caricia
menismeante
de tus uñas.

Conocerte la vida
centímetro a centímetro
su olor a leche
a tierra
y al tan esperado olvido,
a noches enteras
bajo el manto
de las luciérnagas
porque no hay más estrella
que la palma de tu mano.

Conocerte en tu placer y en tu desdicha
ese jadeo zumbante,
flexible,
de tu beso,
riendo,
llorando,
bostezando,
leona,
olfateando el mundo
con tu nariz
de esfinge.

Irrumpir
en la liviana intimidad
de tu espíritu corpóreo,
bañarme en tu vestido de primavera,
en ese fresco virginal
que estimula
frenéticamente
a las nubes…
y llueve,
llueve amor
del paraíso
y nos humedece
el escenario de la lánguida
estrechez
de los cuerpos
comenzando,
así,
el bíblico conocimiento.



IV

Sí, me duele este atardecer,
esta boca de sol y de verano.
José Carlos Becerra


Esta ciudad se ha convertido en una tragedia griega
con los panfletos revolando en el desierto,
carroñosos,
altruistas,

basta saber que es bueno que nos enmienden los huecos,
las grietas que nos ha dejado el desconcierto,
y el rescoldo púrpura que agusana la memoria.

Esta ciudad, ciudad invencible,
titán,
titán que duele en cada exhalación,
titán que calla y se aleja,
titán escondido en las piernas de la tierra,
titán fálico,
titán que zangolotea en el pantano,
titán humilde, belicoso,
insurrecto,
titán mío,
titán anárquico,
titán de hielo,
titán que guarda a Homero en una uña,
titán que olvidó Rabelais en su búsqueda,
titán que atormentaba el sueño de Cervantes,
titán paréntesis de Shandy,
titán satírico,
titán utópico,
titán mío,
titán,
titán que duerme en la espalda de las interrogaciones,
titán científico,
titán poético,
titán cinematográfico,
hálito de titán
espéculo de titán,
espéculo de Balzac,
espéculo mío,
titán mío,
desierto mío,
polvo mío,

la poesía no da ninguna respuesta satisfactoria a la catástrofe,
guardémosla en el libro menos importante de una biblioteca privada
y que allí permanezca,
silente,
pasajera,
enigmática,
borgiana,


A

S

Í

O

P

E


sueño de ángel,
vaticinio incomprensible,
los ángeles matarían por tenerla,

poseer la poesía es estar cerca de la muerte,

la muerte es sinónimo del conocimiento,

¡vaya analogía fantástica!

Hay que tomarla en cuenta
con sus salvedades:

¿dios?


 De Instrucciones para la elaboración de un dios moderno





Acercamiento previo

¿No eras tú, mujer,
el primer indicio de deidad en esta tierra?
Partamos de ti, entonces,
de tu naturaleza de cuerpo desnudo
sin oscuro ropaje de ideología falsa,
de falsa artillería.
Qué mejor arma que tus senos
para taladrar mi alma
cálido
pétalo
insondable.

Hay que vernos en el pozo tus ojos,
espiar allí el alma de las palabras
y extraer el alba a este mundo,
extender el alba sobre el cuerpo,
absorber su esencia de misterio
y comernos el polvo de la vida.

Quiero recoger mi alma en tus cabellos,
tú puedes deshelar mis entrañas
con la lámpara de tu boca,
sólo tu boca puede iluminar las tinieblas
y disipar la bruma de las grutas.
Tu corazón configura las nubes
con decoración de almanaque viejo.
Ve pensando en que cuando te ríes se va a cobijar el cielo
bajo tu lengua,
si hay que sacarlo de ahí,
ha de ser con extremo cuidado,
ha de ser ahogados en un beso tuyo,
que nos funda
a la víspera de tu divinidad.
Porque has venido.

Has venido y no hay que olvidar
que te fuiste
para ordenar la aritmética del silencio
reconfigurar el vuelo del aire
y el pigmento formal de las azucenas
del cual te desprendiste,
lasciva,
lúdica,
dadivosa,
tu cuerpo cedió al mundo sus semillas de candela,
hay que abrasarnos en tu fuego

mujer,

a donde quiera que vayas,
te persigue el ser santuario,
el esperar en tus puertas a tu siervo
y tú de espaldas,
oculta el rostro en las cortinas,
inasible, gota de aire.

Si te vemos, morimos, medusa,
morimos en el lecho conyugal
de tu abrazo,
cuán dulce es la muerte en tal manera,
cuán dulce el expirar al conocerte.

De Instrucciones para la elaboración de un dios moderno



Duda agónica

El problema es
en manos de quién dejar la muerte
(o lo que queda después de haber vivido).
¿Bastarán acaso las ganas,
la locura,
el empeño?

Debe de existir un lapso de sonambulismo
donde sentarnos a la mesa
y trazar el pormorir,
el futuro diciembre del enero,
la pasmosa manía de la subsistencia
y las técnicas para evitar
el acumulamiento del tiempo.

Caso contrario,
un dios habrá de dibujarnos
algún boceto de universo
donde seremos la sombra
de alguna noche blanca,
o el simple canto viejo
de hojas olvidadas.

O acaso nuestra llegada sea
meramente el punto insumiso.

Y ya, después de poco,
se calle todo finalmente.

 De Instrucciones para la elaboración de un dios moderno




TERESA IRAZABA [17.156] Poeta de México


Teresa Irazaba 

María Teresa Irazaba 
(México, Distrito Federal, 1968).- Licenciatura en Derecho por la Universidad Autónoma de México. Su poesía se encuentra publicada en periódicos, revistas y antologías de México y el extranjero. Alumna de la carrera de creación literaria de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Colaboradora de Tulancingo cultural.





QUIRÓFANO

No es por la madrugada este caer
son las arterias que se paralizan
cenizas sin ser parte
de mi madre sin mirada
rostro reducido por la muerte

Te expusieron con todos tus daños
no fueron parte del instrumental
tus objetos personales
difuntos que ya no envejecen
suturaron tu vientre
ya no fértil
a la luz del día

En la confusión de ese domingo
los silencios se arraigaron
la voz de mi padre ya no encuentra
lo que se dejaba encontrar

Mariposas atraviesan sus pupilas
tibio envenenamiento de los parpados

La mosca arropa su equipaje
es paciente en la espera



Regresé con mi padre a casa
y descongelé del refrigerador
sus últimas verduras de diabético
que estaban rígidas como él

Su bastón que rasguñaba las esquinas
quedo inmóvil

Encerré sus cenizas en el ropero
mis labios los transforme
en una sonrisa
tiré a la calle su viejo tocadiscos
y sólo conservé el reloj parlante
su sonido es fuerte
aún escucho
son las 4 y 9
son las 2 y 5

Para el viejo
el tiempo ya no importa




En este desalojo no hay sitio
para los escombros que no tienen registro
como la etiqueta que identificaba a mi madre
Nombre  edad  hora  peso
causa de muerte
Nada arrancó la raíz de la planta que un día cuidaba

En el temblor
las tumbas no han sufrido
ningún daño

De niña era suficiente con cerrar los ojos
guardar el equilibrio
y todo seguía ahí

No quiero vida artificial
ni tacones frágiles
que pisan
y no pisan

En los informes
Se dice que no existe daño alguno




ESA MADRUGADA… 


Esa madrugada 
el sonido de la ambulancia 
fue detenido por los soldados 
La navaja de un bisturí cortó 
mi amarre umbilical 
del vientre de mi madre 
Mientras 
cientos de metrallas 
dispararon 
y abrieron otras carnes 
A la tierra arrojaron sus cuerpos 
una fosa clandestina 
es su nuevo vientre 
A mí me dieron un nombre 
a ellos les borraron la vida 
Sus madres palpitaron 
con el vientre hueco 
los soldados las obligaron 
a quedarse mudas 


II 

Sólo mi madre recuerda 
la masacre de Tlatelolco 
Para ella su lucha 
es tener una familia 
Una casa con las ventanas abiertas 
para que entre el Sol 
la ropa dulcemente alineada 
para un padre ausente

La cocina es su compañera 
y enciende todavía sus luces 
para alumbrar 
a sus muertos 
En mi casa con serpentinas 
y confeti de colores 
se festeja mi cumpleaños 
Para ocultar nuestra soledad 
nos colocamos un antifaz 
sonreímos un rato a las visitas 
y cerramos la puerta 
Mi padre con nostalgia recuerda 
la antorcha olímpica del 68 
nunca habla de los jóvenes masacrados 
ese dos de octubre 
A mí me rebautizaron diciéndome 
que no fui asesinada 
pero siempre me pregunto 
si ese día 
no dispararon en mí 
alguna lenta puerta



Mi madre en la cocina
sólo mira
como caen lentamente
las gotas de la leche caliente
y para sobrevivir
enfría su propia soledad

En su fragilidad
soñó con ser moderna
y sin protestar
se mordió los labios

En mi casa lo único
que tenía permitido hacer ruido
era la licuadora

Mi perro para esconder sus ladridos
se fugó

Y yo giré
prendida de mi triciclo
una vez
y otra
otra vez
sin lograr escapar


EL VOYAGER

ya lejano
observa
un planeta minúsculo
La tierra es una pisada de
de Dios
El hombre desde su madriguera
masacra tortugas
susurra muerte
a palazos asesinan una foca bebé
Del silencio hacia la luz 535
Mientras en mi ciudad
veo a una niña amamantar
para el suicidio
a su hijo recién nacido
el sabor que tienen los chocolates
no le preocupa
con pastillas y ácidos
se crean mejores planetas
El hombre busca su fe
coloca trampas
para los más pequeños roedores
los captura con veneno
los marca con balas
los deja sin piernas
sin lengua
no le interesa saber su especie
sólo mata negros árabes ratones y niños
Es capaz de arrastrar
a todos muertos
como comida rápida de cualquier supermercado







SERGIO VALERO [17.155] Poeta de México


Sergio Valero

Nació en la ciudad de México, el 12 de julio de 1969. Poeta. Estudió lengua y literaturas hispánicas en la FFyL de la UNAM. Ha sido socio fundador y miembro del consejo editorial de El Dorado Ediciones. Becario del FONCA en su Programa de Apoyo a Jóvenes Creadores, 2001-2002 y 2003-2004. Colaborador de El Búho, Ensayo, Gaceta del FCE, Letras Libres, Los Universitarios, MAD, Mala Vida, (Paréntesis), Periódico de Poesía, Vuelta y Sábado. Premio Nacional de Poesía Joven de México Elías Nandino 1997 por Cuaderno de Alejandra.

Obra publicada

Poesía: Cuaderno de Alejandra, CONACULTA/Gob. del Edo. Jalisco/Secretaría de Cultura de Jalisco, Tierra Adentro, núm. 150, 1997; CONACULTA, Tierra Adentro, 2004. || Valga la noche, Ediciones Eloísa, Buenos Aires, 2003.




LOS ANALES DE LA HISTORIA

detrás de cada esdrújula un mundo nos observa como
 aquella burbuja sin brújula epidérmica
quizá no es el ombligo sino la obligación de medir con la
 mano lo sano del escándalo
lozanos entregamos el rayo de los párpados y el celo de unos
 pájaros de vuelo desmedido
espectáculo inverso de un tímido agujero por donde asoma
 el sol que dio sombra a sodoma
es un culo o un verso de rima subterránea y unos pocos
 milímetros como todo perímetro
acaso centimétrico si es balance de dos y el balbuceo de un
 dios debajo de la lluvia
esa ronda en la cúspide que sostiene el aliento del náufrago
 que insólito amarra entre tus islas
las ínsulas colgantes del peso de tus hombros
como la línea rota y rica en minerales cuando el tiempo se
 parte donde se aparta el viento
pendiente de tu cuerpo el relámpago explota para tapar lo
fétido del poso de tu entraña
romántico desliz del aire más sincero
del que nace en el cero donde concluye todo

Tomado de Eco de voces. Generación poética de los sesentas. (2004).




Historias de aquel viene viene que quiso ser chófer

     cuando vira ese auto
     metal sobre neumáticos
     ser humano y peluche
     nadie puede saber qué está girando
     si un volante o la calle
     si la memoria
     en ese mismo instante son millones los autos que viran en el mundo
     cuántos de color rojo
     nadie lo sabe
     nunca se sabe del mundo lo que gira

pero este auto vira sin saber de elegancia
     en el abuso mortal de la fortuna
     quien hace de chófer nunca sabe lo cerca que está de la catástrofe
     dos cuadras más allá
     en un punto invisible donde no está virando 
     aunque otro auto vira
     una abuela
     sin saber de elegancia 
     atraviesa la calle con el paso que resta al final de la vida


     y la fortuna rueda para no detenerse
     ese auto que miro no atropella a la abuela
     ni en el mundo sucumben las diez o quince abuelas que en un instante así corren peligro

pero al pasar tan cerca de donde yo lo miro el auto sí ejecuta un atropello único 
     debajo de la falda con bordes de peluche asoman los pedales que accionan mi memoria
     del sinfín de desgracias que pude padecer cuando aún manejaba una sola me resta
     no poder ver de reojo la humedad catastrófica de la piel de tus piernas -





 Cuaderno de Alejandra, poemario de Sergio Valero


BAJORRELIEVE


1

Casi al final del río se aprecia la cortina del agua verdadera, como un cristal cortado en su primer reflejo. El agua a la mitad nunca es la mitad del agua, si acaso una razón de peso muerto: bajorrelieve
Al fondo                                                                    Al fondo del abismo entre una llama                                       del desierto enmedio de una pupila y otra la sentencia del cáliz                                       de espiral inasible humor de miedo voltear la mirada ponme                                           de las luces temerosas la aurora una llama aquí como espuela                                    de una ráfaga de sierpe insalvable a mi sed                                                    enrarecida y el alba por tus ríos sé mi brisa                                              un solo anuncio en la espuma del fuego                                             del camino verdadero                                                                  de piedra
bajorrelieve Camina muy despacio la conciencia a su nicho, entre espigas de niebla helada hasta los nervios. El humo sólo es cifra para el aire visible: bajorrelieve
Me voy me quedo salta                                                           Te vas te quedas dudas la liebre del sombrero                                                              de asir el cielo del tacto te vas despacio                                                          por tu fe por lo cierto crees entre una magia de nieve                                                         conocer al ángel sorprendida                                                                              porque una pluma vuela
bajorrelieve



3

voz descenso ángel luz        la forma de la luz es la voz de un ángel en descenso brazos grito puerta luz        los gritos de la luz son una puerta sin brazos pies fuga razón luz            la fuga es la razón en los pies de la luz luz ángel nada caída              la luz es nada sin la caída del ángel
6
Alguien habló un día de un pañuelo. Alguien dijo dos o tres cosas del tacto sedoso de un pañuelo. Alguien, no sé quién fue, me contó de su vida dejada en un pañuelo. Y la vida es así, como nunca saber quién nos ha hablado, como ir dejando la memoria en pedazos de papel blanco y sin conciencia. Alguien pudo mentirme, hablarme de oídas de lo que fue un papel y era un pañuelo -tal vez nunca fue nada. Alguien podría venir a confirmarlo.



CONTRANATURA

3

tu boca es la primera estructura ósea del sol una fruta sitiada en la música del tacto toco tu boca para entrar a una razón de musgo en hueso muerdo con tu boca para afilar mi gusto por la luz tu silencio es una iluminación del odio del cielo serán siempre los soles de tu boca unas pequeñas nubes blancas encima de la loca inmóvil de tu lengua más allá del silencio tu locura no dura nada no dice luz alguna calla tu luz al tiempo que tu voz se hace polvo toco tu voz con la penúltima estría de mi silencio tu voz es una franja ilimitada en su vacío tu voz de cielo raso no deviene fuego no sabe de locuras sabe sólo de viajes imposibles toco tu boca de ríos garigoleados de palabras de invierno



LOS VERSOS DEL FUEGO

6

Esta palabra suena pero está demasiado cargada de silencio pero suena pero está demasiado expuesta al frío Sólo entre líneas Dios puede hablar de nosotros, mientras nos toca el hombro con su tacto intangible. Él conoce los ritos surgidos de su sino, es el creador del agua dibujando la tierra: así como estas manos inventando este cuerpo. De esta palabra el fuego es tan sólo materia frontera de este verbo rama seca de un árbol enraizado al infierno caída de un río pulcro Uno es el hombre, repetición del credo, paradigma o falacia del dogma del principio. Inercia de la fe. Uno es el hombre y la mujer dormidos, y el golpe fresco y fuerte del mercurio del beso. Esta palabra suena como la misma muerte como esa misma suerte como el juego divino del acto más siniestro Esta palabra es presa de su propia sentencia (como esa misma suerte) su cárcel es la mano apuntando al vacío su nada es el conjuro de todo lo que existe suena como la brisa de todas las cascadas suena como la insania pero suena Sólo para el olvido las alas de los ángeles, para el recuerdo impuro. Sólo para los ángeles las alas del olvido. La memoria de Dios. Las alas del olvido. Las copas de los árboles con nidos como nichos. La memoria de dos. La tierra de su sueño de un falso paraíso. Uno siempre es el hombre y la mujer dormidos. Y esta palabra suena a ritual de inventario pero suena



8

Ha de quedar aquí la historia de la risa, velada entre el rocío de una hoja rasgada. No he podido esconder mi credo por el agua. No he podido saldar mis deudas con la lluvia. Yo no tenía en las manos el grito de los ángeles, y sí sólo una escarcha encubriendo mi aliento. Desde hoy estas letras pierden su curvatura, su dirección alterna. Ahora no hay más teas al fondo de los sueños y al final de este beso  un alambre de púas. Al final de este verso la montaña desciende; en minerales graves desnuda mi sentido. Y la piedra se aloja en el hueco del mundo para hendir la mirada en lo negro del ojo. Yo no tenía del fuego sino un miedo inconsciente. Ha de quedar aquí mi grito envuelto en humo.



HORADACIONES

1. Nubes

'Sin perdón. Caminar sin perdón. Sin pedirle nada al cielo si la piel se rasga. Esas nubes no siempre han sido designio de la lluvia, también fueron perdón en otro tiempo.” Te miro juntar las manos formando un arrecife invisible. Tus ojos van del árbol a la niebla y sin regreso. El perro de tus pasos se detiene, toma aire, llena sus pulmones de la luz de estas piedras rojizas (¿acaso alguien dijo sangre mineral?). Caminas para detenerte, como en busca de un punto donde frenar la marcha. Las nubes ahora se abren. Un ángel asoma el filo de su voz entre lo más indefinido de tu canto. Ya no cantes. No hay quien te escuche. No hay quien quiera escucharte. Las nubes ahora vuelven a cerrarse. Congelan tu mirada en el silencio más nítido.



7. Arroyo

'Si todo fuera negro, ella dijo, la luna sería un colmillo de serpiente. La risa del trueno quedaría entre las nubes en silencio. Si todo fuera negro, repitió, no habría lugar en el mundo para el blanco de los ojos” Supo escribir del ala de las lluvias. Dejó en claro el profundo y lento paso de las piedras. 'Si todo fuera negro, preguntó al granizo, dónde harían madriguera las rosas del verano: las rosas mortecinas del incansable viento.” Gustó de la blanca dimensión de la muerte, ella sabía. Gustó de la claridad del aire hacia el abismo. 'Si no hubiera espacio para las yemas de los dedos, alfíles luminosos, para en la noche arrancar estrellas al grito en su vacío, qué sería de esta agua mansa de iris a pupila, de pupila al pez nadando hacia lo hondo. Si no existiera el blanco, advirtió, perdería sentido el azul iluminado de este arroyo.” Supo escribir del ala de las lluvias. 'Si todo fuera negro, dijo Alejandra, el corazón podría no ser el último resquicio.”



8. Desierto

Caminar bajo el sol siendo el primer vestigio de la sed: el último mártir de la arena: el punto medio de una lluvia inconclusa. Ser vuelo de los cactos. Oasis de la fe. Piedra del espejismo. 'Yo sé hablar del desierto.” Caminar hacia el sol siendo el primer vestigio de la lluvia: el último mártir de la sed: el punto medio de una arena inconclusa. Ser espejismo en vuelo. Cacto de todo oasis. Piedra de la fe. 'Del desierto sé todo.” Caminar en el sol siendo el primer vestigio de la arena: el último mártir de la lluvia: el punto medio de una sed inconclusa. La fe en vuelo. Espejismo de oasis. Cacto de piedra. 'Todo el desierto, todo.' Caminar bajo el sol siendo el primer vestigio del cacto: el último mártir de la fe: el punto medio de un espejismo inconcluso. Vuelo de sed. Arena del oasis. Piedra de lluvia. “Yo sé el desierto, yo.' Caminar bajo el sol siendo el primer vestigio de la fe: el último mártir del espejismo: el punto medio de un cacto inconcluso. Arena volando. Lluvia de oasis. Piedra de sed. 'El desierto me habla.” Caminar bajo el sol siendo el primer vestigio del espejismo: el último mártir del cacto: el punto medio de la fe inconclusa. Vuelo de lluvia. Oasis de sed. Arena de piedra. 'Soy el desierto.” Caminar bajo el cacto siendo el primer vestigio del sol: la fe del último mártir: el espejismo inconcluso del punto medio. Lluvia de sed. Lluvia de piedra. Lluvia de oasis. Lluvia en vuelo. Lluvia de arena. 'Todo el desierto, yo.” Caminar siendo el primer vestigio del sol: el último mártir: el punto medio, inconcluso. Vuelo. Oasis. Piedra. 'Todo, todo, desierto, yo,' Caminar espejismo: caminar cacto abajo: caminar de la sed: caminar en la lluvia: caminar de las piedras: caminar del oasis: caminar de la arena: caminar por la fe: caminar inconcluso: caminar siendo mártir, siendo el último mártir: ese primer vestigio: tan sólo el punto medio: 'El desierto, la muerte, yo.”



9. Río

Bajorrelieve. Sorprendida porque una pluma vuela, crees conocer al ángel. Entre una magia de nieve te vas despacio por tu fe por lo cierto. La liebre del sombrero de asir, el cielo del tacto. Te vas, te quedas, dudas. Salta. Me quedo. Me voy. 'El humo sólo es cifra para el aire visible. Camina muy despacio la conciencia a su nicho, entre espigas de niebla helada hasta los nervios.” Bajorrelieve. Un solo anuncio en la espuma del fuego del camino verdadero, de piedra. La aurora: una llama aquí, como espuela de una ráfaga de sierpe insalvable a mi sed enrarecida. Y el alba por tus ríos. Sé mi brisa. Humor de miedo de voltear la mirada. Pónme las luces temerosas. Al fondo del abismo, entre una llama del desierto, enmedio de una pupila y otra, la sentencia del cáliz de espiral inasible. Al fondo. Bajorrelieve. 'El agua a la mitad nunca es la mitad del agua, si acaso una razón de peso muerto, como un cristal cortado en su primer reflejo. Casi al final del río se aprecia la cortina del agua verdadera.”










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