miércoles, 16 de septiembre de 2015

ISIS AQUINO [17.078] Poeta de República Dominicana


ISIS AQUINO

Isis Aquino (Santo Domingo, 1986) poeta, narradora, gestora cultural, editora y traductora.

Inicia su vida cultural en el Círculo Literario Yelidá (2002-2004). En 2003 crea la revista underground Tábula Rasa.  En 2004 poemas suyos aparecen en la revista Vetas (No. 73 y No. 75). También ha publicado en la revista Alcándara (E.E. UU, Año I, No. 1).

Sus trabajos aparecen en las antologías “Material inflamable: 30 poetas dominicanos” “La poesía dominicana, el secreto mejor guardado del Caribe”, editado por el intelectual peruano Pedro Granados, “A viva Bosch, 100 poetas cantan a Juan Bosch”, “Sobre un costado del Planeta. Muestra de Poesía Dominicana (1970-1990)” publicado por Catafixia Editorial (Guatemala) y el libro “Esto no es una Antología: Palabras que Sangran” publicado por El Arañazo, Colectivo Literario.

Como gestora cultural cabe destacar su labor como fundadora del Círculo Literario “El Viento Frío” del cual es coordinadora desde el año 2007, y como miembro del Colectivo Literario El Arañazo. Forma parte del colectivo Y También soy Palabra desde su fundación en el 2011. Es directora de la Editora Cartonera “Los Suicidas”, único sello cartonero de la República Dominicana. Es autora de “Balas Perdidas” (edición cartonera, 2014) y Quod Scripsi, poemario publicado bajo el sello editorial Vetas en julio del 2011
Ha recibido los siguientes premios:

-2do lugar en el VI Certámen Nacional Para Talleristas (poesía), 2010 (R. D)
-Accésit en el 8º Certamen Internacional de Poesía “La lectora impaciente” (España, 2010)
-3er Lugar en el XXXXIX Concurso Literario de Navidad del Arzobispado de Higuey (poesía),  (R. D, 2011)
-2do Lugar en el VIII Certámen Nacional Para Talleristas (cuento),  (R. D, 2012)

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27 píldoras

Una, la primera,
por el primer y único beso que nos dimos
La segunda
por el lugar que siempre ocupo en cada cosa
La tercera
por las veces que he intentado hacer lo mismo en el pasado
La cuarta
por los poemas que te he escrito... ¡malnacido!

La quinta
porque aunque no siento ya la punta de los dedos
sé que no han sido suficientes ni para llegar a la sala de emergencias

Y cinco más de un golpe y otro trago
y cinco más y son quince, pero faltan
y sé que no es razón suficiente el estar harta, pero 
¡Maldición! sí que estoy harta
de cometer tantos errores y que sean los mismos
casi siempre
de dar más explicaciones de las que tengo
de llorar como una idiota
de ser una idiota que llora por cosas baladíes
ya no pienso
ya no siento
pero sigo: 
16 por la edad que tenía cuando conocí al demonio
17 por Medardo Ángel Silva y su pistola
18 por Leautremont y su descenso a los infiernos
otro trago, menos hielo
20 por los hijos que no tendré y los libros que no he escrito
por Kurt Cobain y su escopeta
por la playa de Alfonsina...
tengo nauseas, 
tengo frio
ya estoy cerca

Cinco más de un golpe y otro trago
Luego vendrá el doctor a decir lo que todo el mundo sabe:
«Señora, su hija ha fallecido, hemos hecho todo lo posible»
y ella pensará que es una vergüenza
¿qué irán a pensar los compañeros del Partido?

26... y no me enterrarán junto a mi padre, que tanto me quería
el Rector de la UASD mandara una corona 
Alexéi Tellerías me escribirá un poema
los choferes de la Bolívar colgarán un listón negro
del retrovisor derecho
por la que se quedaba frente al Parque Independencia

...e irán a velarme hasta los que no me conocían
algunos llorarán, otros solo asentirán muy gravemente
luego beberán ron en el Parque Colón
oyendo a Héroes del Silencio y Soda Stereo. 

El muchacho que nunca me quiso se sentirá culpable secretamente
por un rato
y luego de que no fue por el después de todo
y hablará de cualquier cosa
cuidándose de no decir mi nombre

Luego, se olvidaran de mí tranquilamente
pero yo ya no estaré
para sentirme abandonada
para sentir que se me rompe el corazón de un puñetazo
como si mi alma la arrastraran los caballos de la angustia y la vergüenza
si, ¡vergüenza! de llorar
de llorar tanto por el
de ahogarme en esta neurastenia cósmica que exhalo
de tener un Chernóbil en el pecho
¡Estoy harta!

¡Estoy harta!

¡ESTOY HARTA!

27.



Guilty Pleasure

Labios Amaretto
madrúgame un verso
cincelado de hastíos

permanece en mí
como un filme de Polanski
como un cuadro de Beksinski,
navaja sin filo para sacarle punta 
a mis temores
Subtexto de un poema que termina
           en pesadilla sintáctica
(madrúgame un verso)
sin tu nombre

Labios Amaretto
embriágame de dudas
tu deseo triangular adormece mis esfínteres
carmín en el cuello de tu camisa de fuerza
soy?
no?
cincélame de hastío 
media palabra descarada!

Enséñame a no tener alma 
ni memoria
suponiendo que aun exista el mundo
teach me how to speak in your language of enigma.





Espejo (Poema para un Poeta)

Te juro que cuando sea
será para siempre
Alexéi Tellerías

Eres quien dejé de ser hace ya tiempo
buzo de bibliotecas
taxidermista de versos
extrayendo vocablos en bruto de las canteras del logos

Eres, más que yo misma en otros tiempos
náufrago abandonado en una isla sin verdades
Rosa prensada en el capítulo siete
frase subrayada en un libro desterrado

Eres todas estas cosas y muchas otras, pero
¿...cuándo dejarás de ser, sin embargo
libro de Morelli en el estante de Oliveira
pescadito de oro de Aureliano Buendía
tocadiscos que sobra en la mesa de Harry Haller
botella de licor en manos de Stephen Dédalus...?

¿cuándo?
Cuando dejes de serlo 
finalmente serás
quien soy ahora



El poema que escribí mientras dormías la mañana 
que me fui sin despedirme

Fuiste un momento de desesperación
como una navaja demasiado al alcance de la mano
Ahora me pesan las cicatrices de tus besos 
ahora me hielan la sangre tus caricias

Con el retrato de Pizarnik
que tienes junto a la botella casi sedienta 
que atenta contra el humo de tus pasos
en este rítmico ritual de desapego,
te dejo la taquilla rota de un concierto de besos clandestinos
te dejo mis metales para que los fundas
y te hagas una daga con cianuro
y el cenicero de este vals desaforado
para que claves sus esquirlas en tu espejo

Porque no fuiste más que un traspié en mi camino
una silla a la sombra cuando el tiempo apremiaba
y porque este es el momento de reemprender los sueños
que quedaron prendidos de tu pelo mientras profundo dormías.

Ahora Despierto y te abandono
sin pedirte perdón, sin despedidas.



Quiero Cantar esta canción 

Quiero escribirte un poema
 a ti que abriste este libro sentado al borde de tu cama 
Quiero destapar[te] el cofre que contiene
mis confesiones más sórdidas y oscuras 
los anhelos extraños de un alma carcomida por lo siglos 

Quiero cantarte una canción que habla del odio que llevamos todos dentro
que pese en las venas y los oídos del mundo
que coagule cada una de las sonrisas de la especie 
que le salga, ennegrecida, por las uñas a quien se atreva a escucharla 

Quiero cantar esta canción 
hasta que te posea cada nervio 
y la reciten de memoria los monjes y ermitaños 
los niños que dan brinquitos de camino al colegio
con los ojos perdidos en mundos invisibles 

Quiero escribir una oda sin alma 
para que la invoques al descender a la muerte 
para que reces de noche cada uno de sus veros 
y penetres en el mundo de cada uno de sus caracteres infinitos 

Hoy había querido yo elevar este canto 
pero tú abriste el libro al borde de la cama 
buscando, sin hallarlos, jardines deliciosos 
oasis de belleza portentosa 
y pensaste al leer estos horrores 
que te habías equivocado de página. 




Sacramento

Hay algo de odio en estos versos 
que ahora empalan mi alma 
algo de violencia en esta impura misantropía 

¿Acaso he de romper todos los espejos 
en que el Universo se reproduce eternamente,
o debo ser yo la destructora de mis propias columnas? 
Sí, hay algo de odio en estos versos
  como hay de filosa oscuridad en los ojos del durmiente

Pero también, si me permiten, hay algo de sagrado en este odio
el primigenio desdén de los dioses hacia el Hombre
que alimenta las pasiones, que alimenta los placeres
la infinita delicia de esta soledad arcana 

Sí, hay mucho de sagrado en este odio. 


Ars

Nunca he tenido altares
no puedo ser iconoclasta 
Tengo un playlist de palabras desdichas
y desamparo es una de ellas 

Estoy sola, pero no estoy perdida
Tengo frio, pero no tengo miedo

Perdón por mi falta de irreverencia
recuerda que solo soy una niña
perdida en esta feria 
de voces de tapa dura
y esta es la temporada de tener telarañas en el hipotálamo

El arte es una herida absurdamente bella.




Séptima Muerte

Mi séptima muerte se me presenta sin ceremonias
esta aquí
en el filtro del cigarrillo
y al borde del vaso
en los átomos vibrantes que respiro
y en los que me deshago sin prisa con el pasar
de las palabras que aun no escribo

Lo sé, no hay que dar más explicaciones
ya había muerto otras veces
tengo la experiencia de lo imprevisible danzándome en las venas
soy otra vez una pequeña angustia descarnada
cicatriz en la piel misma del silencio
y me entrego sin reservas y en caída libre
a las pompas fúnebres que la soledad me aguarda
en la indulgencia del desgano

El voluptuoso placer de mi caída me embriaga
pero tendrá final igual que todo.
Por séptima vez he muerto, sí
pero estoy condenada a levantarme del sepulcro
una vez más




(sin titulo)

                                                                                          ?????

Esta noche el bar es un altar 
donde comulgan todos los hijos del infortunio
uno junto a otro sorben el veneno tristemente
sin mirarse

He despertado de la borrachera atroz de la adolescencia
sabiendo que no soy la mensajera: 
     soy el mensaje
Me he calzado las botas por última vez
dispuesta a desandar mi propio abismo
La falacia del amor ha servido el trago amargo de la cordura
tragué su ajenjo hasta la última gota 
y ahora mi corazón es un diamante

Yo, que me había armado contra la justicia
entrego los fusiles de mis sueños 
pues mis uñas son más filosas que la histeria 
Hoy el cielo se viste de mí y recobra equilibrio:
soy la diosa olvidada cuyo nombre
reclaman los oscuros litorales del silencio

En el recuerdo queda aquel pudor impronunciado
el miedo ante los diccionarios del deseo:
las palabras, en danza sicalíptica
las poseo convocadas por el ritmo serpentino 
de mis dudas
el poema nace de sus azules caricias
de sus salados gemidos

Por eso, con tintas oníricas escribo mi destino
ya no soy hija bastarda de la noche











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