viernes, 18 de marzo de 2011

3506.- ALESSANDRO MOSCÈ



ALESSANDRO MOSCÈ
(Ancona, Italia, 1969)
Vive en Fabriano. Es autor de la antología de poetas italianos contemporáneos Lirici e visionari (2003) y del libro de ensayos Luoghi del Novecento (2004). En el año 2000 salió su novela Le ombre parlano. Como poeta ha publicado L’odore dei vicoli (2005).
Estos poemas son inéditos en español.



Traducción y presentación: Emilio Coco



No hay sino

Hay quien me mira
pidiéndome que no vaya
sin decirlo,
quien calla en la noche y en el sueño,
el saludo aplazado
por otra cerveza
que se desvanece en el temblor
de zapatos adolescentes.
Ni siquiera un amor para repetir,
ni una huida ciudadana,
un sueño rozado
en los desechos del verano
después de la última lluvia
que moja las gafas.
No hay sino la silla del bar
en la que sentarse inmóvil,
como si fuera una aventura.





Muerte de una noche

Aquí hay aires de más allá,
más no sé decir.
Aquí parece todo acabado
y si me dijeran
que el viento es mi aliento
lo creería apretándome a mí
por última vez.
Al contrario, mañana despertaré
a la hora de siempre
de esta muerte provisoria
que viene a hablarme
por la noche, cuando se aburre.
Es discreta, no me pide
que la siga en el crepúsculo ceniciento,
sabe que yo nazco y muero
más veces sin conjuros,
hasta el alba.
La muerte entra y sale de mí,
me aquieta, no le tengo miedo.





Salir fuera

la piel de infante
para sentir tu calor,
pero dejo correr el agua
hasta llenar el lavabo
de nosotros refractados en el gorgoteo
de una pequeña laguna.
Una sola vez abriste
el grifo en mi baño,
pasó una eternidad ingrata
de aquella agua a ésta.
Yo sentado en el borde de la
bañera,
un año después (en la misma hora, amor mío)
espero que de la ducha arriba
o del pequeño armario de las toallas
salgan al menos tus anillos
o un jirón de tu piel salina.
Oh, qué linda espera…





En el viento

Un cielo gris por la mañana,
cielo de hierro golpeado por el viento
que tortura la cima del castaño de Indias,
los tejados en declive y la lluvia tibia
cuando el dolor del hombre es frágil
como su fuerza robada a la energía,
cósmica explosión sin signos distintivos.
No conozco la pareja de ancianos
que pasea cerca de mi casa
pero en el viento parecen rodar
dos cuerpos cansados que la gravedad detiene.
El hombre y la mujer del brazo
luchan por permanecer.




[http://www.elcoloquiodelosperros.net/numero21/esp21al.htm]

No hay comentarios:

Publicar un comentario