lunes, 21 de marzo de 2011

3607.- ISABEL SERRANO CASTRO


Isabel Serrano Castro nació en Fernán Núñez (Córdoba) en 1960. Es educadora infantil y desde hace unos años comenzó su dedicación a la escritura colaborando en distintas publicaciones: Cuadernos de Creación Literaria de Plurabel, Antología de Poetas de Fernán Núñez, Revista de Feria... En 2004 ganó el primer premio de la séptima edición del Certamen Mujeres Creadoras de Baena. En febrero de este año ha visto publicado su primer libro, Vértigo, por el colectivo La Bella Varsovia, en una nueva colección de escritores noveles. Serrano no está convencida de que la poesía sea un arte minoritario y vislumbra una nueva fórmula de difusión poética: la música.


Del texto inédito El camino del agua


El sonido de esta voz
es un juego en solitario
que no muere ni se pudre
va y viene
constantemente
condenado
y vuelve a su precipicio
una huida entre la niebla
que adquiere su exacta dimensión
Hacia dónde conduce esta furia de ondas
este percutir en el silencio
qué traerá de nuevo
después de tanto oscilar desnudo
qué nueva promesa
qué declaración o sentencia
o palabra de amor
dibujará al aire...
El sonido de esta voz
es mi voz cuando pronuncio su nombre,
y el día se estremece.




Cuando camino descalza
Entre las frías piedras
Sé que me estas acechando
Esperas agazapado el momento
Tiembla el corazón
mis pies enervan su curvatura
y caen gotas leves, casi brisa
ahora húmeda la cosecha
una lágrima, una pluma
este mundo tan oscuro
la noche y tú.








Del texto inédito Un viaje inesperado

El ser humano muta en los sueños
rueda de un lado a otro
en el viaje definitivo
es masa que se cree cualquier forma
sólo los ojos -olímpica morada
en los que se siente seguro-
son el único testigo.
y en este infinito ensayo se demora
el amanecer será perfecto... quizás no.





Empapado en un sudor pestilente
desde la habitación del hotel
vuelvo de un abismo sin sombras
noche en tierra
agria travesía encantada
la misma pátina espesa
que engendró el sueño
toca dormir aquí, no hay otra,
mañana...
...guardo las cosas en una malla apretada,
en el muelle
se amontonan cadáveres de peces
de todos los tamaños,
algunos aletean desesperados
llenos de dudas, quizás,
en todos ellos, como en mí,
late un mismo instinto de conservación,
el caso es que tenían una técnica distinta
carente de belleza.







El hombre espera que los acontecimientos
se despliegen ante sus ojos
el tiempo caprichoso demora el instante
tiende la escala para que los pasajeros
desembarquen.
El hombre y el tiempo ajenos a su destino
se confabulan en la nostalgia
a lo largo de un extraña travesía
un viaje inesperado
a mitad de camino
las figuras que aparecen en el poema
se mueven continuamente
con el oscilar del barco
mientras los habitantes de la ciudad
vivos o muertos, duermen
y yo que los amo a todos
duermo vivo y muero con ellos.







La carta

Tu silencio se me cae de las manos
¿no ves cómo brillan los restos?
no me castigues con él
no temas lo que ahora sabes
no dejes que me hunda
en la irrescatable soledad de lo perdido
somos el tiempo que nos queda
en este inventario de los días
no dejes que me pierda
en la insomne aventura
que el miedo provoca
miedo a encontrarte inesperadamente
a no verte nunca más.

( del texto inédito “ un viaje inesperado”)







Has venido a mí
como una traición del destino
con tu porte impecable
y la mirada fría.
Qué puede importarme el peso del corazón
si sólo para mí, tu luz es promesa;
de nada sirve que ni siquiera me veas,
sin embargo, cuando caminas
mi felicidad dibujas.
Qué me puede importar,
si ya ni orgullo tengo que me devore
y tú, viniste desde el destino
para envolverme en un infinito extravío.

(del texto inédito “El arte de asesinar al poeta”)









Dibujo ondas en un papel
cuando quiero pensarte escrito,
no sé a qué atribuir
ese matiz inconsciente.
Me pregunto si se asemejan
a tu desnudez
y a lo que haría yo
en esa circunstancia.

(del texto inédito “Tripudio profano)









No sé que se esconde en mí
no puedo evitar lo que me atrapa
sé que los días tiemblan
cuando me hago preguntas
acepto lo que encuentro
y hoy no creo en Dios
ofrezco todo lo que tengo
entrego todo lo que soy
no me importa saber
aunque me duela, no me importa
es sólida la tierra que me eleva
he tomado la dimensión
que el universo me ha propuesto
y acepto su esquema
creo en la voluntad férrea que poseo
y la empuño como una daga mortal;
es la hora de rendir cuentas.

(del texto inédito “ un viaje inesperado)








No sé si rezar será suficiente
para que te reclines entre mis piernas
desnudas ya, sobre la alfombra de Mojácar.
Me pregunto cómo he podido llegar hasta aquí
-como un extraño suceso en abandono-.
Harta, hoy me dispongo a morir
si es preciso
en un delirante desmayo
que tu visita me cause,
o tu ausencia y mi habilidad.
Entérate, imbécil,
no siempre eres necesario.

(del texto inédito “ El arte de asesinar al poeta)

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