viernes, 22 de abril de 2011

3741.- NADIA CONTRERAS


Nadia Contreras Ávalos nació el 16 de septiembre de 1976 en Quesería, Colima, México.
1995-1999. Licenciada en Letras y Periodismo, Universidad de Colima.
1999-2002. Maestría en Ciencias Sociales con Especialidad en Educación, Universidad de Colima.
2005-2006. Especialidad en Docencia, Universidad Autónoma de La Laguna, Torreón, Coahuila.
Información artística-literaria
1995. Participó en el “Primer Encuentro de Poetas Colima, 1995”, organizado por el Centro de Estudios Literarios de la Universidad de Colima.
1997. Participó en el Tercer Encuentro Nacional de Escritores "Atenógenes Segale" que tuvo su sede en la ciudad de Zamora, Michoacán.
1998. Obtuvo la beca que otorga el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes en la categoría de jóvenes creadores, en el área de Poesía.
1999. Participó en el “Encuentro de Escritores del Siglo XX al Tercer Milenio” que organizó el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y la Secretaría de Cultura del Gobierno de Jalisco; realizado en la ciudad de Guadalajara en el mes de octubre.
–Participó en la realización como coordinadora de cultura en la Primera Feria de la Caña y el Azúcar, evento realizado en la población de Quesería, Colima.
–Con el fin de estudiar la maestría en Ciencias Sociales recibió el apoyo de una beca del Consorcio Minero "Benito Juárez" Peña Colorada y la Universidad de Colima.
2000. Publicó para el periódico Ecos de la Costa, una columna semanal que llevó por nombre "Bosquejar una Mujer" y una serie de entrevistas.
–Participó en la realización como coordinadora de cultura en la Segunda Feria de la Caña y el Azúcar, evento realizado en la población de Quesería, Colima.
2001. Destacó con la publicación de su trabajo poético en diversas publicaciones locales y nacionales, por ejemplo: Cartapacios, Andante, Sentidos, Ágora, La Cultura de Occidente. Las revistas Tierra Adentro, Géneros, Artefacto, El Demócrata Norte de México y La polilla (suplemento cultural de la Biblioteca Nacional "José Martí" de Cuba).
–Asimismo, en el periódico El Comentario, publicó a lo largo de un año dos columnas: "La Literatura y su Entorno" y "Vuelta de palabras".
–Participó en la realización como coordinadora de cultura en la Tercera Feria de la Caña y el Azúcar, evento realizado en la población de Quesería, Colima.
–Coordinó en el periódico El noticiero, la página dominical Arte y Cultura con el fin de difundir el quehacer artístico del estado y la columna Enredadera, en donde abordó diversos problemas sociales.
–Participó en el II Encuentro Regional de Escritores celebrado en Tlaquepaque, Jalisco.
–Parte de su trabajo poético es traducido al Inglés y Portugués.
–Labora como becaria en la Dirección General de Publicaciones de la Universidad de Colima, además imparte en la Facultad de Letras y Comunicación, un tercer curso de creación literaria con el fin de fomentar la lectura y la escritura tanto a estudiantes de secundaria, bachillerato y licenciatura.
–Fue nombrada secretaria técnica del Consejo Ciudadano del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes del Municipio de Cuauhtémoc y asimismo recibió el Premio Estatal de la Juventud, 2001, por su trayectoria en las actividades artísticas.
2003. Becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes del Estado de Colima, en la categoría de Jóvenes Creadores, género Poesía.
2006 y 2008. Premio a publicaciones editoriales convocado por el Gobierno del Estado de Coahuila y la Dirección Municipal de Cultura de Torreón.
Publicaciones
1999. Retratos de mujeres. Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Colima. pp. 42.
2000. Mar de Cañaverales. La luciérnaga editores (libro escrito con el apoyo del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes, 1999-2000). 64 pp.
2003. Lo que queda de mí, Fondo Editorial Tierra Adentro, 117 pp.
2004. Figuraciones. Editorial Paraíso Perdido (libro escrito con el apoyo que otorga el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Colima, 2002-2003) 86 pp.
2006. Poemas con sol. Editorial La fragua. 46 pp.
2007. Cuando el cielo se derrumbe. El tucán de Virginia. 78 pp.
2008. Presencias. Mantis Editores, 65 pp.
2009. Pulso de la memoria. Universidad de Colima, p. 128
Antologías
1999. Creación Joven Poesía, prólogo de los poetas Juan Domingo Argüelles y Eduardo Langagne. CONACULTA y Secretaría de Cultura del Gobierno de Jalisco.
2002. Poesía mexicana contemporánea, Antología bilingüe Español-Portugués del Tercer Encuentro Internacional Literario, realizado del 22 al 27 de abril en la ciudad de Brasilia, Brasil. Dicho trabajo fue editado por Bianchi Editores y Ediciones Pilar.
2003. Un breve fragmento de su libro Lo que queda de mí, fue incluido en el libro Árbol de variada luz, antología de poesía mexicana actual 1992-2002, estudio, selección y notas de Rogelio Guedea (Universidad de Colima, 2003).
2004. Los extremos se tocan. Poesía y narrativa de becarios de creación literaria. Edición, selección apéndice y prólogo de Bernardo Ruiz. Secretaría de Cultura del Estado de Colima, Coahuila.
2008. Encuentro de escritores coahuilenses. Ponencias. Instituto Coahuilense de Cultura. 207 pp.
2009. Coral para Enriqueta. Poemas. Libro-homenaje a la escritora Enriqueta Ochoa. Ed. Arteletra, 87 pp.

Premios y distinciones:
1996. Recibió mención honorífica en el VI Certamen Estatal de Poesía, convocado por la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Colima por su poemario Retratos de Mujeres.
2001. Mención honorífica en el Premio Nacional de Poesía Elías Nandino, por su libro Lo que queda de mí.
2002. Premio Estatal de la Juventud Colima. Dicho premio le fue otorgado por su trabajo literario y su importancia en la literatura colimense.
2004. Premio de poesía a proyectos culturales por el libro En la cicatriz de la luz, que otorga el Instituto Mexicano de la Juventud, 2003.
2006. Premio a publicación editorial Financiarte, convocado por la Dirección de Cultura de Torreón. El jurado estuvo integrado por José María Espinasa, Enzia Verduchi y Vicente Rodríguez.
2008. Premio a publicación editorial Financiarte, convocado por la Dirección de Cultura de Torreón.

Publicaciones en periódicos y revistas
1999. Suplementos Cartapacios y Altamar, del diario Ecos de la Costa de la ciudad de Colima. Ha publicado hasta el día de hoy, ensayo, crítica literaria, cuentos y poemas.
2001. Suplemento La jornada semanal, del diario La Jornada de la ciudad de México. Ha publicado hasta el día de hoy trabajo exclusivamente de creación literaria.
-Revista Tierra Adentro. Poemas. En el mes de marzo de 2008, aparecerá una muestra de su último trabajo poético.
2003. Suplemento Tapatío cultural, del diario El informador de la ciudad de Guadalajara. Ha publicado hasta el día de hoy, trabajo exclusivamente de crítica literaria.
2004. Revista Reverso. Poemas.
-En Enero de 2008. Se publicó en edición bilingüe, inglés-español parte de su trabajo poético.
2005- 2010. Revista Tierra Adentro. Poemas.
2006-a la fecha. Revista Acequias. Universidad Iberoamericana, Campus Laguna.
2006-a la fecha. Siglo Nuevo, revista del periódico El siglo de Torreón.





Cuando el cielo se derrumbe

Libro que resulto ganador de la convocatoria Financiarte Torreón 2oo6 en la categoría de Producción Editorial del R. Ayuntamiento de Torreón a través de la Dirección de Cultura y publicado por Ediciones El Tucán de Virginia en 2007.



Je suis; je parle à qui jefus et qui je fus me parlent. (...)
On n'est pas seul dans sa peau.

Henri Michaux



I

He visto oscurecerse repentinamente
el alba.
Así, dentro de mi sangre
me oscurezco,
me voy a pique.
Yo estoy en el lugar de la noche,
al lugar donde llego.

Todo me desvanece,
todo rompe la película del aire,
donde antes éramos,
donde el nosotros era un breve itinerario.

Ve. Estoy vencida.
Mañana, cuando mi ataúd sea doble cerradura,
podrás entonces comprender mis travesías.






Mi abuela tiene los ojos claros,
como los de mi padre, como los de mi madre.
No es la misma mujer
aquella que veo subir
cuesta arriba hasta la plaza
donde el ingenio se deshace en vapores.

A mi abuela Clara la conocí
a través del presentimiento,
cuando hay un trompo
girando en el vuelo de la tarde
y las abejas tiñen de caprichos
su falda o su blusa.

Todo lo que sé de ella lo aprendí de mi padre.

Mi abuela Camila es alegre,
sabe de un cielo habitado por voces,
canciones como la mejor herencia.

Sé de largos pasillos
en aquella casa construida por mi abuelo
–ese muchacho de dieciséis defensor y revolucionario–
donde emergimos a los primeros juegos,
al ir y venir tras las lagartijas,
los pájaros
en la reverberación del viento.

Ambas, aunque los años nos separen y sea escarcha
la fronda de los días, rezan por mi destino.





A Guillermina Cuevas

Si me vieran sentada aquí,
a la mesa de las bebidas ardientes.
Hay tanto asombro prolongado,
cuerpos de aquí para allá,
cigarros que se encienden,

se apagan
en un suspiro.

¿Me vieron ya?
¿Atestiguan mi presencia, mi soledad fundida
al temblor de la silla?

¿Podré sostener mi nombre
como los árboles sus encendidos frutos?


*

Un día antes,
cuando la partida
era eco de risas lejanas,
el amor sostenía la puesta del aire.

Era el entusiasmo,
las luces de la ciudad
cifrando nuestra piel.

*
Hoy vuelvo. La casa paterna se levanta
sobre el pie derecho de mi padre, de mi madre
la boca de la desgracia.

Aún así, en silencio,
ocultos entre la hierba del sueño
solemos hablar.



II


Tú que sabes del miedo,
de una maleta que se rehace cada noche
como una batalla
perdida de ante mano.

Él es mi padre.
Digo padre y un adolescente se juega la vida.

Sé que mi madre lo deseaba,
se enamoró como ninguna otra mujer
y su cuerpo fue el cuerpo de la herida,
la sangre, el pulmón roto por el llanto.

Nadie lo ve partir, nadie
abordar ningún barco.
Sólo yo: la niña desfigurada por el tiempo.






Todo lo que toco se pulveriza:
el cielo suspendido de los pájaros, la niebla
en el cauce secreto del agua.
Me busco, me pregunto
por el porvenir de estas dos manos.





En el nombre de dios, de su hijo y mis desvelos, te pido no me dejes sin caricias. Por este siglo y por el que vendrá, sin pausas, sin avisos divinos. No me dejes sin caricias ahora que eres vértigo en mi lengua y todas las cosas, las de este mundo y las del otro. Aunque el mar sea ola de rostros ajados y la arena el vientre de la madre que llegó tardía; aunque no vengan los hijos, no me dejes sin caricias. En nombre de dios, de su hijo y mis desvelos, no me dejes sin caricias, bajo el relámpago negro de los días.








Presencias

Libro que resulto ganador de la convocatoria regional Financiarte Laguna 2oo8 en la categoría de Producción Editorial convocada por los ayuntamientos de Torreón, Coahuila y Gómez Palacio, Durango. Publicado por Mantis Editores, 2008.






¿Qué voy a hacer?
Mentirle una vez más
a quien ha procurado cuidar mis pasos.
¿Hacer oídos sordos a mi propio
vencimiento?

Tengo miedo delatarme.
¿Habrá quedado para la historia,
la niña de espejos insomnes,
su obsesivo horror a las mariposas?

Cuando el olvido le gane la partida al reproche,
tendré que reconocerlo.

Entonces, como quien picotea las huellas de los otros,
podré decir que un día como hoy
–en que la tarde es un aleteo–
he decidido salvar el alma.







La palabra, su estertor.
Vibra,
es humo, expansión de alas
sobre el río de la noche.

El poeta no duerme.
Y si duerme lo hace para mirar.
No bosqueja. Preferible
el impulso, la seducción:

–bocas, ciudades ígneas,
dibujos, los nombres de la sed.

El poeta no duerme:
se demora
en lo que ya es, de por sí,
interminable.







Avanzo.
En la profundidad del paisaje
soy un testigo más:

¿qué es aquello
que entre en la confusión
y el miedo, se vislumbra?

Un lago
–o lo que parecen ser
mariposas de inventadas transparencias.








Años después, dejo de tomar en serio
los capítulos de mi vida.
Quiero vivir.
Vivir es el término que más se acerca
a mi propósito.

Para que entre la luz,
descorrer las cortinas de la sombra.
Cruzar murallas,
vencer desiertos.

Si tú me dices: haz la tarde,
hago la tarde con sus vuelos.
Estoy hecha del equilibrio de las cosas.
Decisión de mirar de frente
la irremediable saturación del engaño.







En conversación con Eduardo Milán

Frente a la luz de las antenas
la noche roza la víscera del aire,
la víscera de los aviones en pleno vuelo.
Cuando nadie escucha
las palabras –son un silencio que mata–
nos acercan a este cielo
de disfraces compartidos.
¿A quién guían?
¿A quién le permiten llegar
y en el grito desprenderse
de las etiquetas doblemente usadas?
¿Qué sería de la ciudad sin esas luces
como gaviotas dibujando la palabra mar?
¿Y los amores?
¿Y los vagabundos?
Aun con los ojos cerrados
brillan en oscuro pensamiento.








Pretextos para romper un nombre

Este será mi último intento.
La historia de Rogelio
(lo llamaré así, para hablar cómodamente
de un tiempo agazapado en la culpa,
mezcla entre un pasado y un presente
desastrosos),
transcurre en el interior de un vaso con vino.
El hecho de beberlo acortó distancias,
inventó gestos, destruyó
la buena voluntad
de los domingos en la plaza.
Con un lenguaje de caballos desbocados
habla sin tregua.







Lo conocí mientras repartía volantes
de un partido político.
Salimos un par de veces.
Cuando su cuerpo sobre el mío
fue bocanada de agua ardiente,
entendí que la pesadilla es un viaje sin escalas.
Sus hijos, con ojos de hambre,
esperaban en la habitación contigua.







Para el amor siempre habrá un regreso.
¿Tú qué dices?
Recuperaré las mañanas sobrias, el trabajo,
el amor de mis hijos.
Ha llegado la hora del arrepentimiento.
Al día siguiente lo encontré,
apretando con manos fuertes el último trago.

Era un esqueleto sin dientes,
con la orina creciéndole hacia abajo.






Paisajes

¡Tiempo! ¡Oh, tiempo! Todo el tiempo
que es tuyo, que hubiera sido tuyo…
Henri Michaux

Para cuando la tormenta arrasó
con las caricias
ya te habías ido por entre mis piernas.
Y la memoria
y los crepúsculos
en densa caída.

El amor fue una locura.











El color dice más que el gesto
en oblicua falsedad.
Sea del cabello
o de la blusa disimulando
la perforación del ombligo.
No miente. Descifra los bordes,
el hechizo de las huellas,
el transcurrir cobrizo de la edad.
El color del mar, de la flor o la noche
es uno solo,
aun para los ojos del ciego.
Se mezcla. En la profundidad de la existencia
hay objetos lentamente decolorándose.










Reflejos

Homenaje a Paul Klee

Visto a contraluz, el pez.
Se estremece, se estira
–murmullo de agua–.
Afuera
(los bañistas dejan sobre la playa
su estela de desmedidos cuerpos),
el cielo es un lienzo
de trazos,
misterios
de fina pulcritud.
Imposible acariciarlo.

Sólo el pez,
con su perfil de ave,
rompiéndolo.








A la manera de Jackson Pollock
(haré la prueba
y sé que ustedes pueden hacerla),
dejo caer sobre la tela puntos de luz.
En el impulso, veo unos ojos
que no miran, una cabeza
como si fuese una montaña.
Veo un tren, un horizonte
de paraguas olvidados.
(Si quieren verdaderamente
sorprenderse, hagan la prueba).
En el amanecer: un nuevo paraíso:
plastas, solamente plastas,
sin pertinencia, sin filiación.










Ojos cerrados, 1890. Odilon Redon

Cerrados los ojos, el mundo aparece:
repentino, derramándose en el tráfico
de las cosas;
saturado y a la vez, vencido.
Afuera (lo único real sobre el lienzo)
la luz es un sol atravesado por el agua;
el fondo,
abundante cielo de arena.








Joven con pavo real, 1895. Edmond Aman-Jean

El pavo real –deslumbramiento a primera
vista– sobresale. La mujer no.
Pareciera su plumaje
de reflejos íntimos.
No obstante, el pavo real
no es pavo real sin la mujer
(el aire del jardín creciéndole las ropas),
contemplándolo.
Se sobreentiende la necesidad de compañía.









Domingo, 1896. Henri Le Sidaner

La nostalgia de los domingos
hizo que nos reuniéramos.
Sin muchas historias que contar
–el amor es un juego escaso–,
habitamos las plazas.
Recostados sobre el pasto
o alrededor del kiosco,
la soledad duele menos.
En el dar y recibir,
–personas del mismo sexo–,
la vida es un idioma extraño.







La danza en el granero, 1895. Alfdan Egedius

El hambre, hecha úlcera en el espiral
de las tripas,
lo encarece todo
y a la vez los abarata.
Difícil comprar las caras felices de los niños;
fácil, la ruta del vacío.
En el centro del cuadro, sin embargo,
no sucede nada.
En escenario difuso
la pareja baila una música sin acordes.
(Al fondo, son un escenario más
los sacos de semilla y las barricas).
En su intento por desviar los ojos
–no hay alma que soporte el horror–
el artista, como un manchón de luz,
huye por el agujero de un cielo abierto.








El lector de novelas, 1853. Antoine Wiertz

No pude contenerme.
El deseo no se puede callar a voluntad.
Sin pensarlo dos veces,
(la humedad era asombro de sílabas y acentos),
abrí de par en par el libro de su cuerpo.
He comido de sus más exquisitas palabras.







La creación de la luz, 1913. Gaetano Previati

Chasquido de luz.
Un demonio atraviesa mi universo,
extensión de su dominio.






Parque frondoso por la noche
o Cubiertas de paja en rosales 1888-1889. Stanislas Wyspianski

En mitad del parque, espantapájaros
de luz.
No escuchan,
no escriben,
no tienen miedo.
El amor,
(lo que es el amor,
desvelos, lágrimas
en defensa del acto),
es un por qué
desprovisto de hojas.




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