miércoles, 27 de abril de 2011

3754.- ANA CASTRO


Ana Castro nació en Pozoblanco (Córdoba) en 1990, aunque ha residido siempre en Córdoba.
En la actualidad está instalada en Madrid, donde cursa sus estudios de Periodismo en la Universidad Complutense.
Fue finalista del V Certamen Andaluz de Escritores Noveles organizado por el Pacto Andaluz por el Libro, asistiendo a varias convocatorias tanto de su Escuela de Verano como del Foro de Escritores Noveles. Asimismo, ha resultado premiada en varios certámenes de poesía a nivel provincial y universitario, y ha participado en el ciclo Noctámbulos, en la fase previa de Cosmopoética 2009, y en el Recital Chilango Andaluz 2010. Ha sido incluida en "Buscando la luz" (UCM, 2010), antología poética de los Colegios Mayores de Madrid, y en "Sais. Diecinueve poetas desde La Bella Varsovia" (La Bella Varsovia, 2010)
Coordina junto a Juanma Prieto el ciclo poético "Otoñeces", un proyecto de poesía y arte itinerante que se instala cada octubre y noviembre en Córdoba para dotar a la poesía y el arte de nuevos sentidos y nuevos espacios como un mercado, una peluquería o una zapatería.





A4

Mis viajes empiezan y terminan en mí.
Una biografía de 400 km de cicatrices y moratones.
Y el eco sordo de los dientes de la chica que se refleja
en la ventanilla del tren.
Truena a la altura de los hombros.
Toda la culpa fosilizada en los ojos.

A medio camino entre Córdoba y Madrid,
volver también es marcharse.

Mi Autovía del Sur termina en el dedo meñique
de mi pie izquierdo. La uña de mi abuela.
El esmalte morado.







a


Cuando regresé a La Ciudad,
el miedo se había solidificado entre los dientes.
Las pestañas ya no vibraban.
Decir algo, cualquier cosa, resultaba tan insignificante
como colocar la ropa en el lugar adecuado del armario.

No fue el frío ni crecer.

La Ciudad había borrado los lugares
en lo que fui a

Perder la capacidad del lenguaje por no perderse.
Salvarse a toda costa, aún regresando a La Ciudad.

Empezaré con la primera letra que me dieron
al nacer. Mi nombre tiene que permanecer
intacto en alguna parte.








Metabolé

Soy todas aquellas que tuve que ser hasta hoy,
con las costillas mal puestas y los ojos desencajados.
Tan sólo contaba con el nombre que me dio mi madre.
Ahora sé del metabolismo de los cuerpos,
del sistema inmune y de manos desconchadas.
Sé cómo cambia la velocidad de mis pies
cuando se encuentran con otros pies
y hay un silencio a la altura del pecho.
Sé cómo mantenerme entera hasta que pase el frío.

Supongo que la sangre se lleva el miedo.

Cuando regresa la sangre, la vida se hace más fácil.








Blanco

Cuando comencemos a llorar será ya muy tarde.
El dolor se habrá derramado por la caja torácica
y los órganos, impregnados, tan sólo esperarán
la saturación en negro, solidificarse.
Tan sólo quedará un murmullo. Nada que verbalizar.
Un escozor en los ojos.

El impulso nervioso a 0.

Tras el asedio del orden y el horario,
el blanco de afuera es el miedo rosa.









Autorretrato


Querría ser capaz de encontrar mis ojos cada mañana al despertarme
pero no duermo lo suficiente.
Un temor nos deforma el rostro y nos increpa.

Sólo cuando nos mostramos deformes podríamos ser cualquier cosa.







Traición

Comencemos por hablar claro y ser honestos.
Aún podemos hacer cualquier cosa,
aunque resulte deplorable para el resto del mundo.
Podemos hacer cualquier cosa que no nos haga odiarnos.
No importan los propósitos. No importa el año nuevo.
Hablemos claro. Seamos honestos.
Casi todo tiene un nombre.

Lo impredecible es que nos traicionen los espejos
cuando aún no nos odiamos lo suficiente.
Hay espejos en los que no llegaremos a reflejarnos nunca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada