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domingo, 25 de junio de 2017

ANJA GOLOB [20.232]


ANJA GOLOB

ANJA GOLOB. (Eslovenia, 1976). Poeta. Crítico teatral. Editor especializado en publicación de traducciones de novelas gráficas al esloveno. Lleva publicados cuatro poemarios –tres en esloveno y uno traducido al alemán. Premio Jenko para poetas eslovenos en 2014 y 2016. Elegido en 2016 como una de las ‘Diez Nuevas Voces de Europa’; ha sido escritor residente de los PEN de Amberes y Sarajevo y del LCB de Berlín. Escribe artículos sobre políticas culturales. Es dramaturgo para obras y prácticas performáticas y de danza. Reside entre Lubliana y Bruselas.





LAS VENAS LOS ALAMBRES

Esto es lo que sueño: el animal tiene dedos.
Yace de lado, lo miro por la espalda,
inclina la cabeza hacia delante, como si fuera
tímido y oscila suavemente con ritmo.
Con unos gestos mecánicos, vacíos,
fisga por los restos de la carne desgarrada, los dedos con cuidado
escogen el tejido y buscan las venas.
Van sacando una por una para que sea más fácil cogerlas
-las venas son finas, mas firmes, como alambres en un circuito-
rompiéndolas con dificultad, una tras otra.
El animal trabaja imperceptiblemente, está casi inmóvil, lento,
y con esmero le corta los conductos al latido del corazón,
que se cierra con gemidos, dejando caer las cortinas en las pupilas.
El espacio a su alrededor está vaciado, hundido en la charca
de sangre, deslizándose sobre lo que no tiene poder ni tampoco quiere tenerlo.
El abrigo de su piel está tendido sobre el esqueleto como una floja
tienda en el viento primaveral delante de la cual se encuentran,
cual equipaje desordenado, los órganos encallados.
El animal respira con ahínco (el cuerpo es una máquina), escucha,
se acurruca, se cansa, extiende los dedos hinchados lejos de sí
y, victorioso, se pone tieso.

Mladinska knjiga, Ljubljana, 2013 & self-print, Prevalje, 2016





ŽILE ŽICE

To se mi sanja: žival ima prste.
Leži na boku, gledam jo s hrbta,
glavo sklanja naprej, kot da je
plašna, in rahlo ritmično niha.
Z mehaničnimi, praznimi gibi
brska po raztrganini, prsti pozorno
prebirajo tkivo in iščejo žile.
Eno po eno izdirajo, da jih je lažje prijeti –
žile so tenke, a čvrste, kot žice v električnem vezju – 
in jih s težavo pretrgajo, drugo za drugo.
Žival dela neslišno, je skoraj negibna, počasi
in temeljito prekinja dovode utripanja srcu,
ki se ječé zapira, kakor žival zastira zavese zenic. 
Prostor krog nje je izpraznjen, namočen v mlako
polzeče krvi, nad katero nima in noče več oblasti.
Plašč njene kože je razpet na skelet kot mlahav
šotor v pomladnem vetru, pred katerim ležijo
kot nametana prtljaga nasedli organi.
Hlastavo diha žival (telo je mašina), prisluhne,
skrči se, obnemore, stegne zariple prste od sebe
in zmagoslavno otrpne.

Idioma: esloveno
De: VESA V ZGIBI 
Ljubljana: Mladinska knjiga, 2013




Aderndraht

Dieses träumt mir: Finger hat das Tier.
Es liegt seitlich, ich seh’ seinen Rücken,
den Kopf nach vorn geneigt, als wär’ es
scheu, es schwingt ihn rhythmisch, leise.
Mit mechanisch leeren Griffen wühlt es
in einem frischen Riss, seine Finger fahren
achtsam durchs Gewebe, suchen Adern.
Eine nach der andern zieht es heraus, so sind sie leichter zu halten –
feine Adern, aber kräftig, wie Drähte in einer Stromschaltung –
man kann sie nur mit Mühe zerreißen, einzeln, nacheinander.
Das Tier schafft lautlos, reglos fast, legt langsam
und bedacht den Puls zum Herzen lahm,
das ächzend zufällt, wie beim Tier der Vorhang der Pupille.
Drumherum der Raum ist leer, mit eine Sickerpfütze Blut
gefüllt, über die es nicht mehr herrschen kann noch will.
Der Mantel seiner Haut ist auf ’s Skelett gestreckt, ein
schlaffes Zelt im Frühjahrswind, davor liegen, wie
hingeworfenes Gepäck, gestrandete Organe.
Das Tier schnappt Luft (der Körper ist Maschine), es horcht,
es schrumpft, versumpft, streckt lautlos seine Finger von sich
und erstarrt dann im Triumph.

Idioma: alemán
Aus dem Slowenischen von Urška P. Černe und Uljana Wolf
Aus: 'ab und zu neigungen'
Wien: hochroth, 2015




VEINS WIRES

I've had this dream: an animal has fingers.
It rests on its side, I observe it from the back,
Its head is bent forward as though it were
Timid, and it rocks back and forth in light rhythm.
With blank, mechanical motions
It rummages through the rupture, its fingers
Carefully sorting the tissue and looking for veins.
They pluck them one by one to make them easier to hold –
the veins are thin, but sturdy, like the wires inside of an electrical network –
and tear them strenuously, one after the other.
The animal works soundlessly, it's almost immobile, slowly
And thoroughly it cuts the intake of pulsation to the heart
That's closing whimperingly, like the veil of an animal's pupil parts.
The space around it is emptied, drenched in a pool
Of the slithering blood it cannot and wants no longer to control.
The coat of its skin is stretched on the skeleton like a tent
Flaccid in the springtide breeze, in its front like scattered luggage the stranded organs lie.
The animal gasps for air (the body is a machine), it listens,
Contracts, shrivels, extends its inflamed fingers,
And it freezes triumphantly.

Idioma: inglés
Translated by Tadeja Spruk




CÂBLE CAVE

Je fais un rêve : l’animal a des doigts.
Il est allongé sur le flanc, je vois son dos,
sa tête penché en avant comme par
effacement, il oscille d’un rythme doux et
il fouille dans la déchirure
d’un geste mécanique, vide ; ses doigts
perlent le tissu soigneusement et cherchent des veines.
Ils les saisissent et les arrachent une par une
parce que c’est plus simple : les veines
sont fines et résistantes comme des câbles dans les circuits électriques,
il est difficile de les déchirer l’une après l’autre.
L’animal travaille sans bruit, il est presque immobile,
lentement et soigneusement il interrompt la circulation vers le cœur
qui s’enferme en gémissant comme un animal offusquant le rideau des            pupilles.
L’espace autour de lui est vidé, trempé dans une mare
de sang qui glisse et sur lequel l’animal n’a pas et ne veut pas exercer son        pouvoir.
Le manteau de sa peau est tendu sur le squelette comme
une tente flasque dans le vent printanier devant lequel reposent
des organes naufragés comme des bagages éparpillés.
L’animal respire goulûment (le corps est une machine), écoute,
se rétrécit, s’épuise, allonge ses doigts turgides
et raidi triomphant.

Idioma: francés
Traduit par Ana Geršak








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miércoles, 1 de junio de 2016

BARBARA POGAČNIK [18.819]


BARBARA POGAČNIK    

Barbara Pogačnik nació en Eslovenia en 1973. Es poeta, traductora y crítico literario, se graduó en lingüística románica y literatura de la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica y completó su maestría en la Sorbona de París. Ha publicado cuatro libros de poemas: Poplave (Inundaciones, 2007), nominado al Primer Premio al Mejor Libro; V množici izgubljeni papir (Hojas de papel perdidas entre la multitud, 2008), un libro bilingüe Modrina Hise / El azul de la casa (2013) y Alica plaščev v deželi (Alicia en el país de los abrigos, 2016), dos de ellos por la mayor editorial eslovena. Sus poemas seleccionados aparecieron en Rumania en traducción de la poeta Linda Maria Baros (Funia Luni Iunie, 2016), y se han incluido en antologías en diferentes idiomas.

Su poesía en traducción ha aparecido en 26 idiomas, ha participado en más de 40 diferentes manifestaciones literarias en cerca de 20 países diferentes, y ha sido escritora en residencia en varios programas internacionales. Sus poemas también se han musicalizado.

Pertenece a varios jurados literarios, a la Asociación de Escritores de Eslovenia y al PEN de Eslovenia y organizó el festival internacional “Poetas traduciendo poetas” Sinji krog / El círculo celeste (2007-2010). Desde 2001 pertenece al consejo editorial de una importante revista literaria eslovena, Literatura, y ha sido editora de la publicación Litterae slovenicae, editada por la Asociación Eslovena de Escritores. Más de 150 autores han aparecido en sus traducciones, de los cuales alrededor de 100 autores diferentes del francés al esloveno, entre los que se encuentran los principales intelectuales y poetas franceses.


Cuando el silencio no habla

El rocío, el rocío, las hojas lanceoladas
del rocío se filtran entre tardías hojas de hierba 
en el umbral, y una corriente de ojos
se vierte volviéndose rocío. Qué manera de no escucharse el rocío
en nuestras gargantas ni en el limo del estanque.
¿Cómo podemos alivianar la armadura
del suelo congelado?
¿Cómo podemos drenar la pesada noche
que oprime al rocío?
La noche en la que palos, puntas de lanza, anzuelos
se acuñan obstruyendo el camino, porque el rocío
no tiene manos.

El rocío, el rocío desaparece como un pájaro recién nacido,
como si se posara en la noche
a ver las luces vivir
antes de caer al valle.


Uva sumergida

Ellos, como un vil sobresalto de hidra...
Mallarmé, La tumba de Edgar Poe

 
El mundo se balancea sobre una bandeja cargada
y cualquiera no puede darse el lujo de comprar una mesa,
se desliza como uvas de vino fermentadas.
Mañana será demasiado tarde para ver cuál
aperitivo nos ha traído la guerra de papel.
Nuestra lengua es larga, una interminable
serpiente inofensiva envolviéndose entre nuestras manos,
tostada o sin tostar por cada lado,
atravesando su camino por panes migados
y te sorprende cómo
mucho más allá del hambre
el capitán sumergido guía sus comandos.

 

Un cordero en la noche, 
un cordero en la mañana

I.

Al principio es simplemente una ligera luz que duele al fondo de las escalas.
Las sombras de siglos pasados pasan zumbando.
Le cuesta al hombre sin tierra mucho tiempo abrir la puerta.
Las habitaciones rebosan de alfileres eléctricos.
Yo, sobre la corteza del borde de la luna,
estoy lánguida.
Iría por cualquier prado
descalza sobre virutas,
corderos balan en la distancia, injustamente.

Chupan de a dos cabezas lo que se evapora.
Y nada puede ser depositado entre la lana.
Pero largas carreteras han sido construidas.
Cables eléctricos se retuercen como pescados, bloquean
el acceso al hombre sin tierra.
Parece que yo podría permanecer aquí para siempre,
meciéndome con resplandor lunar.
El viaje aún no ha comenzado, y estamos en el final.

La columna vertebral de Uroboros se rompe en tres
lugares, el hueso ha vuelto a crecer, pero las vértebras
son más rígidas ahora. Terribles garras brotan de las hojas.
Sales se desmoronan de enormes rocas.
Nos arrojamos arena en las gargantas el uno al otro, y esto sigue,
pero no puede verse en la miga lechosa de resplandor lunar.
El cordero es negro en la noche.
Manos tantean en vano en la oscuridad, se separan en gotas.

Pero nadie puede separar sus ojos de la blancura y el oro,
A pesar de una ola letal acechando tras la pantalla.
En el fondo de los pulmones, con ansiedad
los labios se abren para besar en secreto la superficie del océano.
El terreno tiene textura graciosa.
Desplumo la mano tendida, y las manzanas en mi garganta
quedan atrapadas en la tormenta.

 
II.

Las sombras del siglo pasado pasan zumbando.
Las caras cambiantes de padres faltantes,
madres en delantales totalmente solas
con sus manos en felicidad siempre en piedra,
niños creciendo desde el pavimento.
Madres desaparecidas en los torbellinos de sus manos,
padres con oídos musicales a la chimenea,
y niños nadando, nadando muy lejos.

Cualquiera que intentara atrapar al tiempo como mariposas
Sentía fragmentos de metal de fracaso sobre la lengua.
Nuestras manos no están a la altura.
Oh cordero torpe, ¿por qué estás perdido?
El sol está muerto en tu voz.
Necesito fijar continuamente mi pie hacia lo que solía ser,
la puerta es estrecha y se cierra con un truco.
Nunca sé sobre cuál lado he aterrizado,
la puerta me mira con su mirada vidriosa.
Hace un segundo, el amor era una branquia a través de la cual
yo apenas respiraba, y sin embargo veo en el agua
sólo una burbuja vacía elevándose.

El tiempo corre a través de mí y estoy llena de fisuras.
El agua vacila, luego se estrella en lo alto, de pura cantidad.
Ningún pilar crea la eternidad.
El cordero ha sido acariciado por manos que no semejan
su piel torpe.
Oh cordero, tomas café como la clase obrera.
Para ti el sol no se levanta por la mañana,
más bien, como las sombras del siglo, él se derrama
en la noche.

 

Balada para el oído

Casas erguidas como cuellos.
Gatos se mueven silenciosamente por campos de juego en la noche.
Nadie más juega juegos de azar ya.
Las líneas se dibujan. En el cuello,
hilos precisamente hechos aprietan
cada vez más estrechamente la garganta.
Puedes escuchar el sueño de motores
de carros apagados. El oído vibra,
el oído musical del cuerpo hinchado del pez púrpura-dorado,
importado e inflado en el puesto de mercado.
El oído oscila y sus cerdas
que impiden el tacto, relumbran.
Gente llora en pozos de petróleo
para acariciar los cuellos erectos de las casas.
Se clavan cada vez más profundo para alcanzar
el oro púrpura.
Están dispuestos a caminar por enteras ciudades de lluvia.
El río mira en los ojos de ellos.
La lluvia no necesita palabras para tartamudear.
Moscas y elefantes se acercan a la gente con sigilo
por eso olvidan que las casas están erguidas,
olvidan su largo caminar.
Fluye el canto del pájaro frío
más allá de piedras esponjosas en el sendero.
El oído mengua de nuevo dentro de su concha frágil
y gorjea en su sueño.
Su sendero es arenoso,
lento.
Su río observa, con asombro, mientras las venas de
un oleoducto corren a través del Oído de la Tierra.

 
Corriendo desde la película

Sean Penn se enamora, pero en su puerta aparecen los acreedores.
Sean Penn corre por calles y bosques, pero ellos están decididos,
lo persiguen más allá de cines e iglesias de todos los credos.
Una niña fatalmente descalza observa la acción de la película.
Sean Penn está al lado y de espaldas a una gran limusina.
En sus caderas brillan dos pistolas; él las gira.
La joven muchacha de ojos descalzos siente una aguja perforando su estómago.
En un suéter gris sencillo, ella se para en la calle, a su alrededor
sólo cintas de vídeo, DVD y cine para ver en casa,
ilimitadas ofertas abrumadoras, arenas movedizas fatales.
Cuñado en el agua de su ojo, puedes ver aún un fragmento de toma.
En lo que se refiere al dolor, serán horas.

Holograma

Las bóvedas celestes sobre nuestros barcos tienen muchas capas.
Tocamos la profundidad y el relieve del borde del cielo.
Ahora otras bóvedas celestes mudan 
sus pieles bajo el sol. Tranquilamente
una palmera descansa a la orilla del mar.
Al besar, una cabeza se abre como una flor
y en su cáliz,  el polen de las mentiras
resalta sobre las nuevas fronteras desesperadas
de bóvedas celestes.

 

Hilo de junio

Y no sólo el llanto,
como sucede con las flores temblorosas de la señora Dalloway,
sino que se trata de las lágrimas volviendo a su origen,
como si viajaran por diminutas venas de raíz
subiendo la columna vertebral de un gran árbol,
un viaje que nos ilumina sobre la naturaleza de los líquidos,
su simbiosis con el aire que respiramos en el sueño

todos estos son signos de sensación por asideros a través del tiempo,
de palabras que otros hablan en tales momentos dentro de la luminosa barba gris de la mañana, entre noche y amanecer,
mientras como ratones de teatro ellos abrazaban y vitoreaban
la vida, y te encuentras entre un ser que mira hacia adentro
y otro que compartes con el que está a tu lado 
en un capullo de significados entre dos cuerpos

a través del cual, incluso mientras sueña,
la savia de todos los pensamientos se mueve.

http://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Festival/26/News/Pogacnik.html



MINOTAURO

Su cuerpo de acero con patas negras yace
en las sábanas de franela blanca y no cesa
de inundar.  Su lengua carnosa me come
la oreja, me arranca la cenefa de mi espalda dormida.
Sus músculos tiemblan de deseo,
pero respeta la hora que, aún en el laberinto,
silba como un tren por el día acelerado.
Su cuerpo no está hecho por el encaje minucioso
del tiempo que dirige nuestros días desprovistos
de todo. El Minotauro absorbe mi
asentimiento, lo chupa de mis pensamientos, se                                                                 [imagina
en los años transcurridos.
Él no nota nada. Nada de lo escrito, bajo un sol
                                                            [total.
No se puede apoyar en mi mano
adormilada. La nada se acoge a sus costados. Oigo
a los científicos susurrar
su epopeya, aunque ya haya sido publicada
en una pequeña editorial que se cuenta
entre las mejores. A ellos también les gustarían
convertirse en Minotauros, rellenar el vacío,
en lugar de escribir libros. El Minotauro con su
cuerpo velludo permanece para siempre
en el límite, delante de la puerta de la literatura,
                                                         [releyendo
una antología de cuentos eróticos.
A veces, le extiendo mi mano blanca y negra
en lugar del habitual hilo rojo ya conocido, y sin que
                                                               [sepa
quién soy yo misma, le enseño la lengua.
Acaso así nos lameremos las heridas durante estos días de sol de justicia.
Pero notaré que mi propio movimiento por el
                                                           [laberinto
se ameniza con la ayuda de palos de azúcar coloreados, mientras
que en su boca, se rompen los dados marrones oscuros de una
lengua recién aprendida, en duros cubos.
Sus caderas se suavizan por su orgullo.
Aún en el laberinto, se reconoce que esta
escritura es totalmente
diferente - para un cuerpo rígido, y contrariamente
a las expectativas: sus dedos son
sedosos. Sus orejas son tan pequeñas
que sólo tienen oídos para este
complejo laberinto donde nadie  -
que grite dentro – exista – o no* -
lo puede concebir. El Minotauro resuena en las orejas: si dejara
el reino del oído, no le quedaría, como a Ariadna en
                                                                   [la isla,
más que un grito al cielo*, este no-ser.


*Juego de palabras intraducible al castellano, la autora usa el verbo ser en futuro, ya que en esloveno la palabra “no será” coincide con la palabra “cielo”.

Traducido por Santiago Aguaded Landero



VRV Z JUNIJA

In ne samo jok,
kot drhtenje rož gospe Dalloway,
temveč vračanje solz na izvir,
kot v hrbtišče velikega drevesa,
potovanje po nitkah rastlinskih žil,
ki nam razsvetljuje bistvo tekočin,
v sožitju z zrakom, ki se diha v spanju –

vse to so znaki tipanja oprijemk skozi čas,
besed, ki so jih ob tem izgovorili drugi
v sivo brado jutranje svetlobe med nočjo in zoro,
ko so se kot gledališke miši objemale in navijale
za življenje, med vase obrnjeno stranjo in tisto,
ki jo deliš z drugim ob sebi
v kokonu pomenov med telesoma,

kjer tudi v spanju ves čas teče
drevesni sok vseh misli
 


JUNE THREAD

And not just the weeping,
as with Mrs. Dalloway's trembling flowers,
but it is about the tears returning to their source,
as if travelling through tiny root veins 
up the backbone of a great tree,
a journey enlightening us about the nature of liquids,
their symbiosis with the air that we breathe in sleep –

all of these are signs of feeling for handholds through time, 
of words others speak at such times into morning’s
grey beard of light, between night and dawn,
while like theatre mice they were hugging and cheering
for life, and you find yourself between an inward looking self 
and another that you share with the one next to you
in a cocoon of meanings between two bodies

through which, even while dreaming,
the sap of all thoughts moves 

Translation: Kelly Lenox, Barbara Pogačnik & Ana Pepelnik
First published on Poetry International, 2016


SELITEV

Vrata se postavijo v torzo, noga se ujame
v nasmeh in vse stanovanje se prepusti zamudi.
Selilci prihajajo od vseh strani, celo skozi reže v steni
potiskajo svoje metre,
svoje lepilne trakove, ki odmevajo vse do ulice.
Čakam, da v papir zavijejo vse slike s televizije,
vonje iz restavracij, kretnje, hojo ljudi po mestu.
Merilci srečnih dni in ur družinskega kričanja
prodirajo v lijake in v cevi. Vse, kar smo
kdaj skrili za omare in v podtalje, se razkrito
druži s temi repatimi rakuni.
Golih oči stojimo sredi vseh sob.
V sili razbitih senc, pod do konca popitimi čaji
se našim številnim in neopaznim
odhodom izmika še nekaj drobtin.

Čudno: kot bi se drobtinice postavile med vse
klice, sem z njimi ujeta v sluhu med prostori,
in kot bi me sobe v svojem križanju dvignile
in ne razčetverile.

 
HOME-MOVE

Doors make of themselves a torso, a leg catches
into a smile and the entire flat surrenders to tardiness.  
The removal guys come from all sides, sticking 
their meters even through the cracks in the wall,  
their sticky tapes slapping all the way to the street below.  
I wait for them to wrap up all the images from the TV,
smells from the restaurants, gestures, the flow of people.
The measurers of happy days and hours of family screaming
penetrate into the plug-holes and pipes. Everything we've
ever hidden behind the wardrobes and beneath the floors 
is now openly socializing with these tailed racoons.  
Naked-eyed we stand in the centre of all the rooms. 
From under the impact of broken shadows
and many teas drunk down to the dregs,
a few crumbs slip away from 
our numerous and invisible departures. 

Funny: as if the crumbs had put themselves
between all the calls and I am trapped with them in sound space,
and as if the rooms in their merging were to lift me on high  
rather than quarter me. 
 
© Translation: Stephen Watts & Ana Jelnikar
First published on Poetry International, 2016





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miércoles, 23 de marzo de 2016

GREGOR PAPEZ [18.289]



Gregor Papez

Nació en 1961 en Buenos Aires, hijo de exiliados eslovenos y perteneciente a la comunidad eslovena más activa fuera de sus fronteras originarias. Esta corriente migratoria de eslovenos no se ha adaptado al entorno y las corrientes contemporáneas por la propia voluntad de mantener un rasgo distintorio que no les permita olvidar el pasado. Su poesía pareciera adoptar el lema: antes morir que evolucionar. Gregor Papez colaboró asiduamente con la revista literaria eslovena Meddobje, escribió ensayo y poesía para RTV Ljubljana, editó tres libros de poesía: Poezija Animal (2014), Qué (2015) y Never (2016); en los que se reúnen distintas voces y generaciones de eslovenos.



VIENTO     
                                                                                                                               
El Ingenioso Hidalgo aún lidia con la realidad de los 
molinos de viento – porque donde hay viento, hay una 
realidad.
El viento que barre los caminos trazados con esmero y 
dedicación.
El Hidalgo sabe, en el fondo, que estos monstruos del 
viento, su primera aventura, su única aventura en verdad, 
son una ficción disfrazada de realidad, porque el viento 
es el gigante de los pequeños que se disfrazan con 
armaduras.
Deshazte del momento justo, como la oportunidad 
se deshace de ti.
Hay en el viento satisfacción 
de haber barrido las cadenas
y sin embargo suele encadenar a todos al barro:
a unos por lo que lleva, a otros por lo que trae.





AL SUR

Se había trasladado al sur después de vender
su casa en el campo, cansado de pedalear en
la bicicleta por el costado de la empinada ruta,
con los bordes del silencio envolviendo
la encorvada figura como un lento
y asmático molino en un día sin viento.
La marea del campo, la distancia, punto final.
(una orilla que en otro resplandor desviste la tierra,
como lo hace la inercia tropical de la fruta madura.)
El sur eran techos de chapa vistos desde
la ventana del tren entre vigas de hierro
y borroneados azules detrás, cables y sol
colgado entre la ropa puesta a secar.
El aire arrancando de la seca luz
una bocanada de árboles tempranos,
como insectos que en el vidrio se pegan
por obra y gracia de una gris resolana.
Y las aves que no parecen entrar fácil-
mente dentro del cuadro.
Miro en las aves su sombra prehistórica
dibujar con el lápiz de carbón un fuego
que atraviesa el cielo a la hora en que
nacen las tardes como páginas de historia.

              (del libro Never, editado por SKA (Slovenska Kulturna Akcija)




BREVEMENTE

Las relaciones humanas, ese canto entre
un hombre y una pared
en medio del amarillento azulejo de la noche
y entre las muletas de una sombra -
la pared suele imputarme horrores
agigantados por las muletas de su sombr

Prefiero conversar con esa otra pared,
la del mar. El mar es Pitágoras en persona.
Empecinado en la pureza. Infinito en su
interés. Y el mar también considera que
el fuego es el elemento más importante

El fuego es oración. Tú, entre cuyas paredes
rezo para no caer como una hoja, muy lejos
de su árbol.
El afligido llega a Dios, pero este hombre
no está entregado - que mane leche y miel
y que de una mejor vida el tiempo llegue

Y el tiempo, ¿nos escucha cuando el sol
se haya puesto y no hayamos arriesgado
nuestro ser, apostándolo todo a una sola
equivocación?

                (del libro Qué, editado por SKA)




A ALGUNOS LA VIDA

A algunos la vida les trajo
la compañía de una buena esposa
(son los menos), a otros les trajo
la compañía de muchos amigos.
A mí me obsequió con la compañía
de unos miserables gatos callejeros
que merodean día y noche mi puerta.
No he sido merecedor siquiera
de alguna cosa a escala humana
y relegado a la escala animal
suelo con la punta del pie expresar
mi gratitud por semejante compañía.
La mayoría de los hombres maduros
no conoce el amor más que de oídos,
yo lo conozco en forma de maullidos
que reclaman su tazón de leche.
Estos gatos dotados de alma
a veces se esconden en su tristeza -
¿Tiene el alma predilección por la 
tristeza y su semblante oscuro, 
como una joya en su rincón lunar
o como un dios en su lecho duro?
Ellos rara vez responden alguna 
pregunta, salvo cuando se les pre-
gunta si quieren un poco más
en el tazón de leche.
          
               (del libro Poezija Animal, editado por SKA)





***



del nuevo libro (En preparación, Ska, septiembre 2016)

UN LITERATO ALLÁ ABAJO

Heme aquí, parado en medio
de este páramo seco del infierno
donde la luz me vuelve el rostro
y la oscuridad destila azufre.
Johan Weyer calculó en el siglo XVI
que el número de los demonios 
que moraban en el infierno era 
de 7.405.926, ni uno más 
ni uno menos.
No se ha hecho otro censo desde entonces
en este lugar donde moran, regidos por Caos, 
el viejo Anarca, el Rumor y el Acaso, el Tumulto 
y la Confusión y, sobre todo, la Discordia.
Nada que no conozca desde siempre,
pero este olor a azufre, esto es
lo que termina de crispar mis nervios.

Cuán odioso es el espíritu envidioso y 
que se cree justo. Es carne del infierno – 
y bien, aquí me hallo,
engrosando el número de Johan Weyer.

Yo, que consideré ligeramente
las consecuencias y el tamaño en que 
las fauces del acontecer se abrirían,
yo –estoy seguro– fui justo.
Vivir, no viví en paz conmigo mismo.
Gloria a los que pueden
vivir en paz consigo mismos y que no 
conocen este peso que contrasta con 
la liviandad del cuerpo 
al no poseer alma.
Cuán pesado es el vacío
en términos físicos (no tengo alma
para hablar en forma espiritual).
No intento deshacerme de este peso
porque, fuera o no hecho para mí,
reconozco la horma final, donde
todos los actos confluyen
como ríos exactos hacia
la orilla definitiva, la puerta total.

¿Y qué puedo decir ahora
 que no haya dicho antes?
En mi breve literatura
quizá me ha quedado por decir
que el 90 % de la buena poesía
es de izquierda, hay pocas chances
de que sea de derecha.

Pocas cosas más puedo añadir.
Ah, del amor y sus discordias...
Digo en mi defensa:
mientras yo elucubraba
la idea del suicidio
ella iba al gimnasio
y sonriente elongaba.

Pero no es suficiente, lo sé.
Y en lo que oscila la noche negra
y se duerme el perro a mis pies,
la estrella que se deshace
o que no se deja caer 
empuña un brillo
último como apretando los dientes
y apretando el odio dentro de sí.
Pero soy justo: el odio
es un callejón sin salida – al menos
el amor es un callejón con salida
al lodazal más próximo.


LOS CHANCHOS


Dos veces por día la gospodínia
cocinaba en grandes ollas
la chulubodra para alimentar
a los chanchos. Daban trabajo
esos chanchos, mucho más
que una persona.

Pero después, en el campo de refugiados
en Austria, el abuelo descubrió perplejo
que se alimentaba a los chanchos
con comida cruda y restos de basura –
¡y salían mejor así!
A pesar de los cielos negros en esos
días aciagos, el abuelo se iluminó,
había visto y aprendido sobre los chanchos
y fue todo un progreso en su mente
de campesino.
Es todo lo que le dejó
la guerra de positivo.

De los tiempos de paz
que llegaron después
nunca dijo, en cambio,
nada positivo.





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