lunes, 25 de julio de 2011

4271.- CAMILA RÍOS ARMAS


imageRotate
La poetisa caraqueña presentó su segundo libro "Ecos", publicado por Bid&Co OSWER DÍAZ MIRELLES 

Camila Ríos Armas

Nace en Caracas el 26 de mayo de 1989, es tesista de la carrera de Estudios Liberales en la Universidad Metropolitana. En 2005 participó en el Taller de Creación Literaria, mención Poesía, de Monte Ávila Editores. Forma parte de la antología El patio del limonero, editada por El Pez Soluble y “Joven Poesía Venezolana” (traducida al árabe), publicada por El Perro y la Rana. Con su poemario inédito A dos aguas obtuvo la segunda mención especial del X Concurso Nacional de Poesía para Liceístas 2005, organizado por la Fundación Casa de la Poesía “J.A. Pérez Bonalde” y la Casa Nacional de las Letras “Andrés Bello”. En 2007, ganó con “Muralla Intermedia” la mención honorífica en poesía del II Premio Nacional Universitario de Literatura, convocado por la Comisión Permanente de Directores de Cultura de las universidades venezolanas, publicado posteriormente, en 2008, por la Editorial Equinoccio. En el presente año, 2012, la editorial Bid&Co publicó su segundo libro, titulado Ecos.




Muralla intermedia

(selección de poemas)




¿Quién pulió la manzana antes de dársela a Blancanieves?

No es brillante al caer del árbol,
Ni tampoco es el veneno el que le da el brillo
a la fruta prohibida,
[a la fruta del conocimiento]
Esa que atrajo a Eva,
y acompaña a Alicia en su cuento

Fue quizás entonces la serpiente la que la pulió
entre sus escamas,
haciéndola irresistible
[como una pequeña esfera]
a los ojos del humano

Fue quizás entonces el saciar la sed de sabiduría
lo que hizo
que en aquella historia
la mujer haya probado

el fruto prohibido.







Me he sentado a provocar al gato,
sí, al gato
a ese que me mira con ojos punzantes y
que pasa su lengua por los bigotes negros

He querido acariciar la cumbre, el pelambre
llegar a la zona blanca
pero no se deja
se defiende del contacto
agudiza sus sentidos para atrapar a la presa

La presa, su propia sombra que ya rechaza.

la sombra del ala mecánica
abraza el pavimento
mientras el volar se hace inmediato

cada alma con un destino diferente
y cada destino con diferentes almas

Contar las historias intangibles
que viven en tu memoria
no es rayar la cáscara del limón

es sentir la transparencia
de una nube
que atraviesa la memoria.







Se perdió el laberinto.
Se perdieron todos los eucaliptos ordenados.
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaJorge Luis Borges
¿Qué queda si se pierde el laberinto?

La agonía de una búsqueda sin tregua

¿La espiga que acecha tu espera?

¿Qué queda si te pierdes en el laberinto?

El hilar de un momento que no sacia tu sed

que envuelve tu alma y confina tu mente

a escribir un final que no ha comenzado

a borrar una letra que marca el punto final

a ignorar la mirada que se va y no vuelve.




El apoyo de la piedra es el mejor de los apoyos
porque es apoyo y no exigencia.
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaElizabeth Schön

Voy a tu templo a hablarte
a pedirte que me oigas
Dudo de tu existencia
pero nace en mi la necesidad de invocarte
Siento que eres piedra que soporta
no hablas, sólo oyes.

No quiero auto-consuelo
ni buscar respuestas en mi conciencia

Me arrodillo ante ti
hurgando en sentimientos
que duelen
como la hierra al ganado.





Traspasamos las sobras alisadas de polvo
las huellas disolviendo cenizas.
aaaaaaaaaaaaaaaAlfredo Silva Estrada

Soy arena de muralla intermedia
que separa la realidad
del cosmos que habitamos
que marca mi órbita y
delimita mi ruta
en este mundo terrenal
donde las pasiones cada
vez son más espontáneas
y la moral queda
para los libros de Sócrates.

¿Cómo pasar a ser
piedra y no arena,
ser parte de la fortaleza
que quedó atrapada entre
dos espacios aún no
colonizados?

Posiblemente quebrando
el reloj donde me
contenía y dejando
que el agua junto con la
sal hagan de mi
escultura de roca
amurallada.




Del libro Ecos

I

Primera voz:
Persigo el tiempo que
escapa entre las rendijas
de la noche apuñalada
por la mano imperceptible
del destino.





II


Háblame
sin rasgar el silencio que hay entre ambos



sin quebrantar tu premisa




Entra al zaguán

pero no pases al jardín central
que allí no hay espera,
sólo encuentro.






III


Si hay un último beso que venga del labio roto de la huida
De la puerta que se cierra dando un crujido antes inédito



Si hay un último beso que venga del grafito

que nos llevó al otro lado del trazo



Pero que no venga de tu voz anunciándolo




No hay advertencia para el adiós

Ni dos líneas iguales en el entramado oscuro de la partida.



No hay comentarios:

Publicar un comentario