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lunes, 17 de abril de 2017

JUAN GARCÍA RÓDENAS [20.094]


Juan García Rodenas

Juan García Rodenas (Albacete, 28 de diciembre de 1976) es un escritor español. Colaborador habitual en toda clase de fanzines y revistas literarias desde 1996, ha escrito relatos, artículos y libros de poesía, pero es conocido principalmente por sus novelas. Fue finalista en el II Premio de Novela Negra Rodrigo Rubio en 1998 con la obra Baladas que no canta el Diablo (El Libro de las Moscas). En 2000 resulta ganador del V Premio de Novela de la Universidad Politécnica de Madrid con la novela Perritos. Su personaje más popular es el inspector Serrano, protagonista de una serie de novelas de corte pulp (La Saga de la Ciudad Oscura) donde se entremezclan el género policiaco con el misterio y el terror.

Bibliografía esencial

Baladas que no canta el Diablo (El Libro de las Moscas). Diputación de Albacete. Albacete.1998.1 ISBN 978-84-89659-58-2
Versos de tornillo II. Ediciones Ayvelar. Albacete. 2000.
Perritos. Calambur Ediciones. Madrid. 2001.ISBN 978-84-88015-78-5
Tres tipos con gafas. Ediciones de Samotracia. Albacete. 2001.ISBN 978-84-600-9640-5
Días malos. Guion del cómic con dibujos de Vicente Cifuentes. Ediciones La Cúpula (Colección Fuera de serie). Barcelona. 2002.2 ISBN 978-84-7833-488-9
La Saga de la Ciudad Oscura (Tomo I de IV). Ediciones Cizalla. Albacete. 2004.3 ISBN 978-84-933786-1-5
La Saga de la Ciudad Oscura (Tomo II de IV). Ediciones Cizalla. Albacete. 2005.ISBN 978-84-933786-2-2
Demasiado grande para tus ojos. Poesía completa 1995-2005. Ediciones Mimpresora. Albacete.2007.
Antes de Baker Street. Academia de Mitología Creativa Jules Verne de Albacete, 2007.4
La Saga de la Ciudad Oscura (Tomo III de IV). Ediciones Cizalla. Albacete.2007.5 ISBN 978-84-933786-3-9
La Saga de la Ciudad Oscura (Tomo IV de IV). Ediciones Cizalla. Albacete.2010.ISBN 978-84933786-4-6
Albaville. Ediciones Mimpresora. Albacete. 2014.
Albaville 2: Katzentod. Ediciones Mimpresora. Albacete. 2015.
Albaville 3: Pointblank. Ediciones Mimpresora. Albacete. 2016.
La desmedida. UNO editorial. Albacete. 2016.ISBN 978-84-166078-0-86.



POÉTICA

Piensa en la poesía como en una forma de alqui-
mia. Coges las palabras, los sentimientos, las
imágenes mentales comunes, y las combinas y
las transformas hasta obtener algo nuevo, una
respuesta emocional que satisfaga las pregun-
tas, las inquietudes del lector. Porque la poe-
sía, y no la religión ni Google, tiene todas las
respuestas. El proceso creativo, el escribir ver-
sos, tiene parte de juego y parte de empatía,
puesto que el lector es, en primera instancia, la
piedra filosofal que permitirá esa complicidad
necesaria entre el emisor y el receptor, esa sim-
biosis que le otorga el sentido final al poema,
la recompensa a la acción lectora y el feedback
proporcionado por quien te lee y asiente, sa-
tisfecho.



31

la yonqui rubia del semáforo
antes del puente
delgadita como una niña desnutrida
camina,
sacudida por un terremoto interno,
como un títere entre los cohes

los miembros se le escapan del cuerpo
nos ofrece kleenex
—vemos que
esconde la silla de ruedas
tras un árbol del paseo—

pero bajamos la ventanilla
desarmados
por su sonrisa de niña
y sus ojos de mar revuelta

luego me siento un poco mal
no por subvencionar una nueva dosis
sino porque soy consciente de que ella
prostituye su gesto inocente
y yo he pagado

                (de Soy un señor pequeñito)



DIECISÉIS

seiscientas y pico líneas tiene el televisor
un Werner más grande que el árbol genealógico de los Kennedy
un punto de luz lo recorre a un montón de velocidad por segundo
ofreciendo la sensación de una imagen en movimiento
y en colores
de un hombre y una mujer en un coche por una carretera
(Laura Dern y Nicolas Cage)
suena una bonita canción por el único altavoz del aparato
que hace vibrar todo el mueble,
(Wicked Game)
voy comiendo mis ciento y tantos gramos de pipas y veo la película
por séptima vez como si fuese la primera
con la diferencia de que me sé la letra a la perfección
mi chica duerme a mi lado en el sofá
sin importarle la luz, el ruido o las pipas
(viene de lejos y está cansada, no está para Oz revisitado)

                  (de Versos de tornillo II)





LA DESMEDIDA

Los cuatro libros aquí incluidos muestran la voz lírica que Juan García Rodenas (Albacete, 1976) ha ido perfeccionando a lo largo de los últimos años. Una colección de escenas verbales que, bajo el influjo de la observación de nuestro entorno, abarcan el amor, la vida y lo cotidiano, para presentar una poesía personal, plena de autenticidad, trazada a veces con brocha gorda y otras con pincel fino, que promueve la reflexión de los poemas como forma de aprendizaje que alcanza al lector, donde no es tanto el comprender como el descubrir el sentimiento culpable de la perplejidad con que fueron escritos y la generosidad con que son, ahora, compartidos.

http://www.unoeditorial.com/

UNO editorial
Materia: POESÍA
Año de edición: 2016

Páginas: 140




-

lunes, 27 de marzo de 2017

ANDREA ESPADA [20.052]


ANDREA ESPADA 

Andrea Espada. (1993, Cuenca, España), nacida entre la hoz del Júcar y el Huécar. Estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid, ciudad de residencia temporal, pues de forma intermitente hace y deshace su mochila para recorrer. Amante de captar lo que pasa desapercibido, lo intacto; la vida en el campo, los atardeceres y el otoño. El camino es su materia prima. Luego transformar.




A dónde van los pájaros cuando llueve.
A dónde vas cuando piensas en un libro.
A dónde va el que anhela un beso.
A dónde van los vientos después del huracán.
A dónde vamos cuando nos enamoramos.

Lo llamamos vida,
al arte de morir.




POEMA I.I

Truculentos caminos
me hacen llegar
casi siempre
hasta a ti.

Espirales geométricas multiformes,
lunares como pistas.
El recorrido de dos cuerpos
buscándose las cosquillas
haciéndose vibrar.
Sólo quieren divertirse.

Luego lloran,
divisan las crestas de las cordilleras que solo
quedan libres para ser soñadas,
y caminan un frío diciembre
que parece
especialmente diseñado
para aquellos que no saben dónde van,
sólo deambulan.
Solitarios y errantes.

Ningún lugar a donde ir,
la condena de un mundo
plagado de rincones,
millones de latidos
y formas de existir.




CIRCUNSTANCIA

Lapso entre domingo y lunes,
tierra de nadie.
Dimensión que vacila
entre inerte y carne viva.

Frescor matutino
y olor a hierba virgen,
distracciones inmediatas
de atónita belleza.

Temporal desconcertante,
manantial eufórico
olvido intencionado,
y brisa superflua.

Instantes escurridizos,
torpes y magníficos
para engendrar,
lavar los platos
o dar amor.

Momentos donde la vida ensancha
y todo tiene cabida -piensas-,
extasiado al encender un cigarrillo
en un perpetuo estado de reposo. 




CLANDESTINA

En la frontera de tu sonrisa
vivo.
Amarrada a la comisura de tus labios
contemplo,
en silencio,
tu piel
agrietada por el viento.

Tu olor,
me trae un campo de amapolas
en el punto más álgido de la primavera.
Y olvido el propósito de estos versos
arrítmicos, flacos y cojos.
Nada.
No hay nada.

Nada que pueda equipararse
a la fuerza que siento
desde este ángulo muerto
donde, sin que puedas intuirme,
te observo.

Sueño ser la lluvia
que te cale los huesos.
Esa que busca precipitarse sobre tu espalda
y empapar de alegría
moribundos recuerdos.

Despertar tu naturaleza más salvaje,
vil y sinvergüenza.
Calentar, de la forma más rudimentaria posible,
todos los besos congelados.
Llamar a las memorias
que se saben,
palmo a palmo,
nuestros cuerpos

y
mirar tus ojos,
llenos de contradicción
cuando te alejas.




NECESIDADES SOBREVALORADAS

Esa necesidad de poblar la hoja en blanco
para dejar constancia
cuando
lo único constante
es la hoja en blanco en sí misma.

Y eso
es lo único que importa.

La blancura de la hoja
que no ha sido pretendida,
de la que nadie ha abusado
y que aún
nadie ha corrompido.

La hoja en blanco,
así, como ella es
la misma que tantas mentes ha perturbado,
infinitos planes ha ideado,
tanto silencio ha soportado
siendo testigo de sangre y lágrimas.

Ella es el verdadero poema,
la verdadera razón.
Ella en sí misma,
Rebosante
de una efímera pureza.




INTENTOS DE

Hay poemas que están destinados a no ser jamás
igual que hay besos,
polvos,
viajes
y abrazos
que se quedarán en eso,
en un –intento de-.

Un permanente sabor agridulce
con toque amargo,
que al final,
es lo único que el paladar recuerda.

Aún así, se empeñan.
Dicen que hay que intentarlo,
al menos.




TIO KRIS

I

- ¿Cómo estás?

- Bien,
Hoy por la mañana
tomé en un vaso
agua caliente
ajo
miel
y dos gotitas de limón.
Chao.


II

-Aquí te paso una foto del recital de ayer,
qué pena que no pudieses venir.

-De fondo eran libros,
blanca y tenue, la luz
en la sombra proyectada.
Cabezas en alerta escuchando
y entre trago y trago,
que una mesa aguanta con valentía,
son palabras que se desplazan
en el aire vicioso
que el fantasma de la sabiduría absorbe.






-

martes, 7 de marzo de 2017

RAFAEL TALAVERA [20.003]


RAFAEL TALAVERA

RAFAEL TALAVERA (Iniesta, Cuenca, 1948). Es poeta, fotógrafo y pintor. En 1970 recibió el 2º Premio Puente Cultural de Poesía (Madrid). Un año más tarde obtuvo el Áccesit del Premio Adonais 1971 con Tres poemas y Calcomanías (Ediciones Rialp, Madrid, 1972). Ese mismo año, en colaboración con el pintor Celedonio Perellón, editó sus poemas junto con los grabados de “Mundo”, dentro de las carpetas de grabados “Mundo, Demonio y Carne”. En 1975 editó Llámale como quieras (Editorial Toro de Barro, Cuenca), y en 1983, Molde, traducido al hebreo y publicado en un diario de Tel-Aviv, donde fue leído por la radio de dicha ciudad. En 1994 colaboró en QUO VADIS junto con el pintor Gonzalo Thovar (Ediciones May Moré, Madrid). En 2009, Gran Angular. Poemas 1976-2006 (Excma. Diputación de Cuenca); un compendio de 30 años de producción poética, Pallaksch o la búsqueda del alma, Ediciones Vitruvio, 2013; en 2015 Vitrubio publicó: Miraba las cenizas, galardonada con el XXVIII premio Barcarola. 

Actualmente tiene nuevos proyectos inéditos en los que sigue trabajando: A Nadie (2009) y PALLACHS o la búsqueda del alma (2010). También ha publicado poemas y críticas literarias en varias revistas (Índice, Cultura Hispánica, La Estafeta Literaria, etc.).

Además de poeta ha desarrollado un amplio currículum fotográfico y pictórico. Ha publicado cuatro dossiers y tres portadas en las revistas de fotografía Arte Fotográfico y Poptografía de Madrid. Ha realizado varias exposiciones de fotografía en España y Francia y otras 28 de pintura, tanto en España (Madrid, Oviedo, Bilbao, Santander, Albacete, Alcalá de Henares, Feria de ARCO de Madrid, etc,), como en Lisboa (Portugal) y Estados Unidos (Nueva York y Chicago).



LUNA en
el filo
del pétalo.

Se han solapado
coronación
y decapitación.

Sobre el perfume derramado
se aparece
la flor.

Miraba las cenizas, [2015, Vitrubio]





LA LÍNEA

1

La oscuridad, con su cuchillo, monda el mundo,
corta la piel de luz, lo suelta en mullida tiniebla.
¡Allá va!



2

No sabemos qué oponer al desastre
de ver el mundo deshacerse en fanfarria de sombras.
Haz el gesto más infantil que sepas, traza una línea recta,
déjala flotar en el aire: que brille y sobreviva como pueda.
Después saca tus conclusiones, justifica su necesidad, su infeliz
trayectoria: pues nació de una vulgar ocurrencia
y ya no puede detenerse,
tendrá que inventarse una vida, y alentarla, y vivirla, y aprender a morir.



3

Como dice un amigo mío: lo mejor es ser caballo.





HOTEL DE LUJO

Rubio oropel en el hotel de lujo, comadres de platino,
vía crucis anestésico sobre el amor incruento, celulitis agazapadas
bajo las sombras cenitales de las pamelas, hojas de las palmeras
abanicando, lánguidas, la suave calima en llamas.
En un éxtasis blando que absorbe los sonidos y ahoga
los ruidos del bareto sobrevolando las piscinas,
el mundo, aquí, se recompone en nave de plumón de cisne
bogando en aire fresco hacia el crepúsculo: en el que, acicaladas con los últimos
[ destellos, comparecen,
preseas comestibles, las langostas, mostrando sin pudor al turista su rojo cereza
[ post mórtem
más íntimo, tumbadas desnudas en platos muy blancos
que flotan cual lunas rellenas de leche.





EN MI 56 CUMPLEAÑOS

Has crecido como un pato sin lago
en un lago sin pato.

Ya te has zampado crudos
cincuenta y seis pececillos virtuales.

¿No deberías transformarte en otra cosa
que no tenga que soportar esta humedad?

Del libro Gran angular




ESCENAS EN EL JARDÍN

(IV)

Da miedo dividirse, con un corte tan limpio en la mitad del ser: luz, sombra.
El alba, que es dulzura, soldará las dos partes, las restañará.
No existe herida alguna entre el día y la noche, ni vacío enquistado,
sino un vuelo sonámbulo que goza demorándose, aquí, allá, en las islas
más claras de los árboles, en los vacilantes dibujos de los lirios, en los brocales
de los pozos inciertos que imaginan las sombras en los jardines.
Algo sutil se mezcla, se funde, se difunde. Da miedo otra resurrección,
ser dibujado por claridades que dudan,
ser otra vez cuerpo real, carnal juego de aún dormidas luces.
El alba es un terreno peligroso, desconfianza, un éxtasis sin mente, desolada llanura,
desierto con dunas que ahogan el sentido común.
Dicen que así es la muerte: tierra de nadie entre ni luz ni sombra
y el universo encima, mutando, pivotando, agigantándose, agrietándose.
Uno no sabe qué hace aquí: de pie, lúcido, solo, absorto, ¿vivo?, ¿muerto tal vez?, ¿abandonado?
Da miedo dividirse, ser, volver a ser.
Pero se intuye, al fondo, nada aún, casi un rosa,
o un rosa muy, muy lívido, o un blanco, un casi blanco.
Ya vuelan, aún sin árbol, mariposas blanquecinas, las flores, las del peral.
Ya asciende terso el humo, pan recién hecho, hacia los altos nidos de los pájaros.





COLIBRÍ

1

EL VUELO geométrico del colibrí,
su vibrante helicóptero, sus plumas
de camuflaje y su pico de trompa.
Pero, ante todo: su diminuta brújula imantada.


2

El colibrí, que toma
decisiones rápidas
y a ellas se traslada
como pájaro y máquina.


3

Zumbando inmoviliza
el vórtice que engulle las formas ilusorias
y, aquietando con su ala el vacío girante, y señalándolas,
las vuelve grávidas, reales, rotundas.


4

Me avergüenza llevar
tanto vacío y silencio en mi corazón
viendo volar lleno de colibrí
al colibrí.


5

Un pensamiento rápido
necesitaba alas, las alas
necesitaban pájaro, el pájaro una espada:
así nació el colibrí mosquetero.


6

Hace una reverencia a nadie en el espacio-tiempo
antes de hundir su pico-trompa
en el agua dulce, pulida
y vacía como un espejo.


7

Peluquero del aire, del espacio rapado,
quien lo ve batir la nada vislumbra
la áurea cabellera de lo invisible
descolgándose en rizos.


8

¡Quién supiera volar así en su propia vida,
con voluntad tan firme, tan fértil, tan clara!
¡Quién fuera tu pasión tan diminuta,
capaz de abandonar los hechizos a tiempo!


9

Enrolado en la tropa
de los desheredados,
el colibrí reclama el mundo a su modo
entre romántico y desesperado.


10

¡Quién fuera en este mundo de dudas
colibrí,
el más pequeño y firme
defensor de su fantasía!


11

La remoción acróbata del ala,
el sablecillo del pico en ristre;
pero ante todo la graciosa ubicuidad
en vilo, frágil, ávida, y el ojo: el ojo más furioso.


12

Espadachín de amores de terraza
y de reflejos en cristales de ventana,
siempre vuela con su pareja, con su fidelidad arisca
a modo de esfera conteniéndolo.


13

Todo lo borra la niebla, todo
menos al colibrí.
El colibrí es un pájaro imborrable
dentro de un pájaro que se disuelve.


14

Caballito de aire o de nube
al igual que hay visiones de soles en la niebla
extraviados entre cúpulas, se muestra se oculta se muestra se oculta
y nos mezcla el pensamiento como en un trabalenguas.


15

Colibrí, escala mínima del orbe,
¿cómo es tu desazón, tu alada pena?
Tus miedos, tu estupor, ¿son una bagatela?
Tu alegría, ¿es más liviana que la nuestra? ¿Aún más quebradiza?


16

Barro que se encarama al cielo o ángel emplumado,
o vasija de pájaro, o burbuja con saeta,
horizontal, o vertical, o diagonal,
zigzag a la deriva de repente orientado: ¡colibrí!


17

Si parálisis súbitas lo atan al espacio-tiempo,
la mano que lo anuda lo desanuda.
Inmerso en su impaciencia o en la nuestra, ¿es real el colibrí
o es el dibujo inquieto de nuestra mirada?


18

Las cosas, que no han sido colibríes, defienden su espacio
arduamente de los invasores. No así el colibrí:
él cede el suyo, da hacia atrás un paso de alta esgrima
para reconquistarlo de inmediato, pico-florete en ristre.


19

Yo me imagino el alma de los árboles
como un extrovertido y forzudo colibrí
sosteniendo el vibrante fruto del orbe en sus alas
y regulando el ritmo perezoso de las constelaciones.


20

Si oyes, colibrí, mis palabras cargadas,
como dados trucados, con mis paralíticos sueños,
versos a colibríes u otros ángeles inaccesibles:
¡que no te vea yo más, para creer siempre en ti!


21

Golfillo y camorrista
y a simple vista intrascendente, ¿no serás tú la clave
desangustiada del mundo? ¿La única llave que abre aún
la esclusa de la infancia, para que se derrame fresca entre las tumbas?


22

El tiempo con su sable giratorio
reta cada mañana al colibrí,
se buscan y se burlan ambos bajo las sombras alargadas,
se pone el sol y aún no han cruzado sus espadas.


23

Acróbata y geómetra y también portador
del fuego primigenio convertido en soplete,
enuncia teoremas mientras suelda en el aire,
matemáticamente, su acción a su deseo.


24

Mago que muestra cartas de fortuna,
relámpago en el aire sembrado de trampas,
caleidoscopio que no cesa
de fragmentar la imagen que compone.


25

Nosotros, que imaginamos la muerte
como una nieve invisible bajo el calor,
que nos movemos dentro de caleidoscopios,
¿sabremos entenderte, oh simple pájaro?


26

Si existe, tu lección es ésta:
no sabemos pensar un colibrí.
Pájaro temperamental, subconsciente,
burlador del no y del sí.












-

martes, 21 de febrero de 2017

GRACIA AGUILAR [19.959]


GRACIA AGUILAR 

Gracia Aguilar Almendros. Nació en Albacete en 1982. Es Licenciada en Humanidades. Ha publicado poemas en varias revistas y fanzines, como Barcarola, La Siesta del Lobo, Isla Desnuda o Feria. Figura en la antología de poetas jóvenes de Albacete Generación Fanzine de Arturo Tendero y en la antología Guía de poetas de Albacete 2009. Ha obtenido el premio de Poesía Joven convocado por el Ayuntamiento de Albacete (2005). También ha sido reconocida con el Premio Jóvenes Artistas de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.



POÉTICA

Soy hija de poeta, es decir, la poesía ha sido,
desde muy temprano, la forma natural de in-
tentar explicarme a mí misma. La poesía fun-
ciona también como un interruptor que puede
parar mis obsesiones, por eso, para mí, es im-
portante el ritmo, porque suplanta otro ritmo,
repetitivo y doloroso, que puede arrastrarme. A
menudo acuden versos sueltos a mi mente y me
curan. Creo en el poder de la palabra, mis poe-
mas son a veces oraciones profanas. También
creo que leer a Safo cuando empezaba a descu-
brir el cuerpo me cambió, me hizo nombrar el
deseo de otras formas.



BAILANDO CON LOBAS

Esos segundos
enloquecidos,
en los que soy tan solo movimiento.

Para dar el siguiente paso
no hay más que seguir
una cadencia más sabia que yo.

Siento la cálida respiración
de la manada,
huelo, respiro nuestra carne,
encendida y diversa.
Una mano acaricia mi pelaje
y aúllo feliz.



AUTODEFENSA

                    A Pedro Gascón, que me dijo:”Escríbelo”.

Mis guantes mienten,
bajo la lana rosa
son guantes de boxeo.

A los seis años me hicieron tomar
amargas medicinas,
queriendo así calmar la rabia
de mis defensas,
hasta ese punto llego en mis ataques preventivos.

Y sabed
que bendigo mi fuerza
y mis puños ensangrentados.

Tenía dieciocho
cuando por vez primera
intentaron violarme,
y veinte la segunda,
no pudieron, pues soy
una pequeña boxeadora
afortunada.

Nunca lo había escrito
por no ser una chica
que escribe violación o semen
y quiere ser con ello transgresora,
porque en mis poemas
lo oscuro apenas me rozaba.

Hoy escribo ansiolítico,
dolor y semen
porque conozco su sabor.

Hoy ansío un descanso entre rounds,
una voz dentro
de mí, o fuera,
que como Humphrey Bogart diga:
“Tranquila, preciosa, todo irá bien”.

Y sobre todo,
y por favor que yo,
sobre todo, que me lo crea.





FINISTERRE

Allí pesaba el cielo,
era una sábana ceñida y fría,
yo un animal boqueante.

Aquí la luz es miel untada,
y dora todo por igual.
Es sencillo formar parte de un horizonte,
cuya vastedad es la tuya.

Pero una madrugada,
a la salida de aquel bar,
me esperaba la nieve,
intentaba lamer mis muslos,
y mendigando así mi amor
callada y blanca, la ciudad
se ofreció al fin.



Aunque he permanecido
tímida en mi inmensidad
como los calamares gigantes, abisales;
hoy sé que quepo
en todos los abrazos.

Y ya no voy a cometer
con el mundo, la infidelidad
del gato que cuidadosamente,
limpia su piel
hasta que no deja rastro de nosotros.

Tengo la solución
para salir del laberinto
de casas blancas:
cruzar las puertas
en las que se escribió mi nombre.
Mi nombre, síntesis del mundo,
con tiza, en la pared.



Tienes otra materia, otros ritmos,
mas todo el mundo es una extensión
de mi y tú una de las más dulces,
ante ti siempre estoy descalza,
despeinada, recién amanecida.
Ven a mi fragilidad de pijama.
Toda piel que he tocado me ha convertido en oro,
Déjame buscarme en tu cuerpo,
lámeme el alma.



Clara, mi hermana,
primera prueba, luminosa
y cierta como un grito,
de que alguien diferente a mí,
puede quererme.

Me alejaba, yo a veces, en los libros
y también la encontraba allí,
en la palabra “rapaz”,
en toda defi nición de un cachorro,
cuando alguien dice: limpia de corazón.

Sentir cerca su olor
es saber que lo abstracto
nunca te atrapará.



Era mi sueño de ciencia ficción:
Escapábamos de esa isla rojiza
en una nave voladora,
dentro una luz rubia bañaba
los mandos.
Y nos conducía con cadencia de Chet Baker a casa.

Cómoda dentro de esta incertidumbre de pies desnudos
las huidas no preocupan si aceptas
esta continua travesía, el mundo
por un orden con patas de elefante
sostenido,
un control automático que conoce el camino,
describir todos los sabores nuevos
en gruesas libretas de viaje esta.



Hasta la madre se convirtió en barro
un barro acuoso,
frágil y sin cocer.
Y quedé sostenida
por un latido desigual, pequeño,
polivalente e incierta como célula madre:
y aún así cada vez más definible,
con un cuerpo mullido y nuevo,
anchas caderas que me sostienen,
un cuerpo que jamás pronunciará
un noli me tangere.
Camino ahora con pies de barro,
desnuda, sólida y pluvial.



He llegado a Fisterra,
la tierra donde acabo,
donde me desconozco,
el final de la Gracia Transparente.

Estoy aquí,
a punto de saltar al agua oscura,
sabiendo que crisálidas y huevos
se suceden, que nunca estaré terminada,
que he de vivir como larva perpetua.
Tatuarme el rostro no me hará más dura
y hace tiempo que las imágenes de las iglesias románicas
no son ejemplo suficiente.
(Tienes razón: tengo heridos los labios
pero los ojos no,
conservo todavía formas de contemplarte
como a un atardecer).

Estoy aquí,
mientras algo ha dorado la ciudad,
una luz antes de la lluvia,
que la hace cálida y más grande.
Allí el acantilado,
Un, dos, tres, cuatro, splass.




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