domingo, 3 de abril de 2011

3670.- ROCÍO HERNÁNDEZ TRIANO


Rocío Hernández Triano (Sevilla, 1976), premio extraordinario en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla, es profesora de Lengua castellana y Literatura.
Como narradora, medio que vincula y combina oportunamente con su poesía, participó en la antología de relatos Desde ellos (2005).
A pesar de su ya larga actividad creativa, su obra poética publicada hasta el momento se dispersa en varias antologías, tales como Poesía viva de Andalucía (2006), De la voz invisible (2008), Femigrama (2008), Chilango andaluz 3 (2009), así como en diversas publicaciones periódicas (Ágora, Mester de Vandalia, Horizonte, Cuarto Creciente o Álora).
Ha publicado: Viento de cuchillos (2010) y Equilibristas.






El descanso del guerrero

Me decías: “tú eres mi descanso”
y azules se volvían los muebles,
los ruidos
y los vicios del tedio.
Vaciaba la penumbra
lavazas de ceniza sobre tu cuerpo firme,
sobre mi, que desnuda mi cuerpo te ofrecía.
Se estremecía la cal de las paredes,
temblaban las baldosas
y tiritabas y decías mi nombre.
“tú eres mi descanso”.
Nos tragaba la tierra.
Hacia el centro girábamos,
vivíamos raíces,
oscuridades líquidas.
Luego nos expulsaba,
cubiertos de los jugos que vienen de lo hondo,
húmedos y felices.

Pero todo ocurría como una irrealidad
construida o soñada.

El lunes me clavaba el disfraz de don nadie,
mi atrezzo o desventura.
Lo de fuera se vuelve polvo del desencanto,
cachivaches, objetos
inútiles o torpes.
Y nada justifica este cuerpo que aprendo
a querer como mío.
Pero vienes y dices: “tú eres mi descanso”
Y me abro y te trago
Con furia, con destreza.







Resurrección

Este amor es perderse,
olvidar los paraguas,
beber del aguacero como parto de otoño,
que del pecho te brote
un árbol desgajado y de fruta jugosa.

Este amor es tan líquido
Que me vuelvo torrente allá donde me tocas.
Es dolor verde y áspero como planta del trópico,
Como raíz amarga.

Este amor es perderse.
Olvidar lo que quise con ruindad o miedo,
como si de este mundo nada pueda llegarnos,
porque miné los puentes, soterré los recuerdos
y ya no tengo nada que me sepa a otra cosa
que tu sabor a limo.
Porque has vuelto mezquinos los gustos del pasado,
miserables o pobres.

Este amor es perderse,
que no nos reconozcan,
volvernos extranjeros en las viejas ciudades
que han sido nuestro amparo.
El vértigo que ofrece la libertad,
las calles para amantes furtivos.


Este amor es perderse,
renovarse, trocarse,
esperar de la vida un milagro de luz,
resurgir la esperanza.






Busqué la claridad

Busqué la claridad con los ojos abiertos
como quien sale ahogado de lo oscuro a la luz,
del légamo a la lumbre.
Como quien lleva siglos sumido en la tiniebla
Avancé torpemente,
vacilante, temblando
sobre un hilo invisible.
Pero estaba tu mano allá lejos,
como aquellas promesas en las que no creemos,
como aquellas promesas que han esperado tanto
que ya no se conocen.







EXILIOS

En el exilio de los hombres tiendo
mis dos manos vacías. Los secretos
mendigo en cada esquina de la noche.
Es el amor una canción con premio,
un estribillo fácil, una foto de Hola.
Me duele cada beso que no doy ni me piden.
Esta vida es mentira si no vivo
temblando en cada verso, desnuda sobre el viento,
derramando las pocas estrellas que me quedan.

En el exilio de los hombres siguen
mis dos manos vacías.

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