martes, 31 de enero de 2012

5743.- ROLANDO MIX TORO




Rolando Mix Toro, hijo de Nolberto Antonio Mix Martínez, nació en Pozo Almonte, CHILE en el año 1931 y murió el 24 de Septiembre del 2009.
Su vida se caracterizó por el compromiso social y con su propio ser interior. Sólo por casualidad se salva de ser fusilado para el golpe militar del 73. Logran introducirlo como asilado político en la embajada Argentina, luego viaja a la República Democrática Alemana donde transcurren diez años de exilio.
Viaja a España donde realiza más de cien presentaciones en público, dando a conocer su propia obra de literatura e historia chilena y latinoamericana.
Nuestro poeta ha sido consecuente con su linaje de lucha obrera, siempre con el propósito de mejorar el nivel de conocimiento del lector.
Participó en dos ciclos de “Poesía con Acento de América”, organizados por el “Silbo Vulnerado”, en el Centro Cívico Delicias, en “Noche de Juglares”, y en toda las bibliotecas, asociaciones, centros culturales, institutos, etc., que pidieron su colaboración.
Reconocido como orador, en sus conferencias da a conocer la historia y cultura de América Latina con gran entusiasmo.
El aporte de este poeta auténtico, es muy provechoso influyendo en el lenguaje y temática de otros escritores.
En Zaragoza publicaron sus libros: Siete poemas desde la ausencia (1993); El espejo y tú (1994); La mar de amor (1999); Río de amor (2006) y Tras la palabra (2008).
Rolando Mix siempre llevaba a Chile en su corazón, pero su arte nunca fue reconocida en nuestro país, sin embargo en Zaragoza, su vida y obra era reconocida, lo llamaban el poeta de la inmigración.
Mientras se preparaba para participar en el acto por la Marcha por la Igualdad de los Inmigrantes, dejó de existir, el 24 de Septiembre del 2009.
El 8 de Octubre del 2009 se plantó una acacia (símbolo de la amistad) en su nombre, a orillas del Ebro y se leyó su poema “Mi Hermano”.






Tensando mi Chile


Yo amo la cuerda extendida en el austro.
Su tenso vibrar de violín
recorriendo un glisandi nocturno.
Su desequilibrio de extremos sinuosos,
de ropa lavada recién a la orilla
musical del agua con filo de hoz.
Yo amo esa cuerda murmurante.
Umbilical cordón de fuerza colorida,
ígnea escena doméstica de penachos humeantes.
Banderas airosas rompiendo el misterio
del deshabitado mundo campesino.
Aromas del verde afelpando sierras.
Fragancias a paz centenaria quebrada
por placas geológicas chocando en las entrañas
con un remolino anunciado por Pillán,
por su rugido.
Temblor de trucha luchando a contracorriente.
Las ondas del río, las ropas al viento,
la tierra y el humo y la gente temblando.
La trucha se empeña en buscar las alturas,
en desovar sus sueños.
Habrá que cercenar tu escuela de verdugos.
Quemar toda reminiscencia de patíbulo.
Dejar de nuevo limpias las aguas y la ropa.
Filo para cortar la prepotencia.
La hoz en la mano. Semillas lanzadas al viento.
La ambición desata las armas.
Los entorchados de la infamia.
Los uniformes financieros traficando con expolios,
cruzados de bandoleras sobre el pecho
pisoteando humildes coladas húmedas.
Tu cuerda es tallo cimbreante de pueblo
jalonado de espigas.
Rama de copihue escarlata de vida encendida.
Fogón en llamas. Todos pueden calentar sus manos
en las noches frías.
Cordón de la plomada constructora
enderezando y nivelando tus designios.
Cordón, cadena de ancla uniendo en eslabones
a tu pueblo infinito.
Tortilla solidaria del minero,
mango de pico salitrero,
cuna de la abundancia
abandonada.
Las estrellas arriba también titilan,
otro golpe de sismo velado
las hace temblar y mirar
a la tierra.
De desierto, de mar, montaña, bosque,
de campo serpenteando entre los cerros:
la estrella de cinco picos
enseñoreando mi terreno.
Suave corre la cinta en arroyo,
brincando por cimas de sol amasadas
con nieve de sábana.
Cauce deviniendo torrente
se apacigua en estero tranquilo.
Regadío de paz recomienza en la cuerda tendida,
ventilando albas ropas del amanecer.








VERAZ


Tú eres mi verdad.
Toda tú, entera.
Y más aún cuando te horado
y de tu pozo
extraemos la calidez del alma,
el hogar de los ojos,
el relámpago que ilumina nuestras vísceras
y nos hace ronronear,
gruñir, contentos,
felices del amor que nos enlaza,
del nudo entre las piernas
y del que liga nuestros vientres
nuestros pechos,
mientras lenguas sondean el verbo amar
en el tubo del esófago del tiempo,
en ese diapasón donde culmina
la cuerda que da voz con su vibrato
al acto de ser radiantes del uno al otro:
esta bella emoción de células frisadas
que encadenan divinidad en nuestro cuerpo.










TRAS LA PALABRA


Mi primera palabra no fue expresada.
Ni un sonido emitió mi boca aún desdibujada.
No aparece en ningún diccionario,
su significado es un misterio.
El alcance de la memoria
no logrará rescatarla.
Los convulsivos ritmos
de defensa,
aquellos reflejos angustiosos
dados por la experiencia,
son lazos no suficientemente aptos
para atrapar la presa diluida
en el oscuro foso de la trampa.
La palabra emitida, transmitida,
insertó su volumen de realidad
en un secreto
que sólo los conductos de mi madre
me otorgaron,
como un primer vagido, paso, peldaño,
hacia luz,
enceguecido.





POEMA DE ROLANDO MIX
PARA LA MARCHA A PIE POR LA IGUALDAD DE DERECHOS*


La tierra es un planeta redondo
como la barriga de la Naturaleza.
Gira, viaja, al igual que quienes lo habitan.
La historia va veloz dejando atrás viejas épocas
hay que habitar esta enorme casa, este planeta
que sea hogar de todo ser humano.
Venga de allí o de allá más que un vecino es un hermano.




*En el mismo papel, con letra temblorosa, aparecen estos versos personales, a modo de despedida:


Decúbito supino sobre la roca
sol y viento secaban mi cuerpo mojado
cubriendo de sal la piel morena.








Chiss


Calladito
que te vas
que no regresas.
A hurtadillas
saliendo
anónimo
del medio.
Cruzando
desconocido
calles,
entre deconocidas
caras
y avenidas.
Que te vas
y te llevas
todo contigo.
Toda la nada
de las cosas
que posees.
Toda la nada
de todo
lo que tienes
en pensamiento,
en sentimiento,
en nomeolvides.
Calladito,
sin hacer
un aspaviento,
sin proferir
un ay,
sin un lamento.
Qué se llamó,
quizás
qué se llamaba.
Se fue callado
porque nadie oyó
si así se fue
o de otro modo.
Digamos
que sufrió
una fuerte atrofia,
que se le disolvió
la vida
en el destierro,
digamos
que los ojos
se le abrieron
más que la boca.
Calladito
se fue yendo
poco a poco
al no poder
regresar
a seguir
en silencio
escribiendo
versos,
indóciles,
diversos.


[Tras la palabra]










PARA TOMÁS ROURES


I
Adivinador del plazo,
perverso,
mudo calendario,
jamás se le escuchará
confiar el día, la fecha,
el mes, el año.
Guarda silencio el enigma.
Habrá quien espere tranquilo,
otro sufrirá desesperado.
Motivos del cuerpo.
Sorpresivo accedente,
deterioro en la carne,
en los huesos,
decaimiento del alma.
La cama del parto,
la cuna semilla primeriza.


II
Encarnizada lucha implacable,
ayer fue cuna,
cama de alardes.
Después del después
sarcófago devora carne.
Sin cero, sin uno, ninguna:
Nadie.


III
Nadie que es alguien,
alguien vive y revive
hasta la separación
del límite cercenante.
Horizontes tras horizontes,
adivina sin respuesta.
Terreno de tierra fértil,
memoria impresa
en la risa y la belleza,
la juventud ida
cual un invierno maduro
disecando una divina primavera.


IV
Hasta el roble de más savia,
cincela sus fibras nobles,
agudiza el tajo hiriente,
profundiza en sus latidos
el daño de ser podado
de su rama más querida,
aquella que trajo flores
empapadas de rocío:
vertiente sonora
deslumbrante,
refrescante en el recuerdo
de este bosque de robles
dando amparo a la evocación
de su animante temperamento.


Divina escultura,
conservada en el tronco
del sólido roble.
Seguirás siendo savia,
nutriente del despertar
de todos nosotros,
los que te conocieron
insistiremos
en mantenerte fresca
y sonriente
trozo de nuestra retentiva.



5742.- AGUSTÍ BARTRA



Agustí Bartra
Agustí Bartra i Lleonart (Barcelona, 1908- Tarrasa 1982) fue un poeta y prosista español.
Descendiente de una familia campesina, pasa parte de su infancia en Sabadell. Cuando su familia regresa a Barcelona, entra a trabajar en una empresa textil. En el año 1934 gana un concurso literario y poco después empieza a colaborar en "Amic" y "Meridià".1
Sus primeros libros son el libro de cuentos L'oasi perdut (1937) y el poemario Cant corporal (1938).
Participa en la Guerra Civil por el bando republicano, exiliándose en 1939. Pasa por diversos campos de refugiados hasta desembocar en París. Allí conoce a la escritora Anna Murià, también exiliada, con quien se casaría y tendría dos hijos.
En 1940 se embarca para la República Dominicana; después marcha a Cuba y México, donde fija su domicilio más estable. En 1970 regresa definitivamente a España.
Bartra vivió también en Estados Unidos, donde pasó tres largas estancias (1949-50, 1961 y 1963).
Fue uno de los fundadores de la revista "Lletres" (1944-47), publicada en México.
En 1973 fue galardonado con el Premi Carles Riba de poesía por su obra Els himnes. Se le distinguió con la Creu de Sant Jordi en 1981. En 1982 se le concedió el Premi de la Crítica de poesía catalana por su obra Haikús d'Arinsal.
El cantautor Miquel Pujadó estrena en noviembre de 2005 el espectáculo La sínia i l'estrella (suite d'Agustí Bartra) que se publica en CD en 2006; además Pujadó estrena el 17 de septiembre de 2007, en el Teatro Romea de Barcelona, un espectáculo poético musical dedicado a este poeta, dirigido por Carles Canut, con los actores Lluís Soler, Àngels Poch, Josep Minguell y Rosa Cadafalch

Publicaciones
L'oasi perdut (1937)
Cant corporal (1938)
L'arbre de foc (1946)
Màrsias i Adila (1948)
L'evangeli del vent (1956)
Quetzalcòatl (1960)
Ecce homo (1964)
Obra poètica completa (1971)
Poemes del retorn (1972)
Els himnes (1974)
Rapsòdia de Garí (1972)
Rapsòdia d'Arnau (1974)
Rapsòdia d'Ahab (1976).

Otras publicaciones:
Xabola (1942)
La lluna mor amb aigua (1968)
L'estel sobre el mur (1942)
Odisseu (1953)
Doso (1970)
El tren de cristall
Una antologia de la lírica nord-americana (1951)
Relatos maestros de terror y misterio (antologista, 1977).



Rapsodias para un soldado muerto
Traducción del autor


EL ÁNGEL DE LA TIERRA


He visto la hoguera de tu sangre
y he oído el redoblar de muerte repentina
de tu cuerpo contra el tambor de la tierra.
Que nadie toque —ni siquiera con manos de amor
tu silencio ahora. La sombra de mis verdes alas
será la luz de tu reposo eterno.
Que nadie toque ni siquiera con manos de amor
tu silencio antes que una guirnalda,
trenzada con raíces y rayos,
ciña la columna de tu frente.


LA HIERBA


Que nadie, nadie le toque
si no es con lágrimas:
quiere tibio rocío
su frío abierto.


EL ÁNGEL DE LA TIERRA


Que nadie, nadie le toque
ni siquiera con manos de amor.


LOS CIPRESES


Árboles de rama oculta
venimos a danzar en corro.
No podemos llorarte hojas
ni podemos darte un beso.
Pero nos juntamos en muralla
para protegerte del ataúd negro
y del mármol de una lápida.


LA HIERBA


Rosas rojas se encendían en los horizontes:
flores efímeras de la voz de los cañones.


LOS CIPRESES


Árboles de rama oculta
mástiles con vela flácida
venimos a danzar en corro
y a hacerte de alta muralla.
Cada uno será una lanza
dentro de la tarde morada.


LA HIERBA


Rosas negras penden en los horizontes:
ceniza de la voz de los cañones.


LAS ENLUTADAS


¿Dónde yace la torre caída,
la verde espiga segada
en campos de gloria oscura?
Rómpete, muro, en ventanas
donde quepa la estatura
de nuestro dolor que canta.
Somos la fruta madura
de un árbol sin ramaje.


EL ÁNGEL DE LA TIERRA


Abre, viento, en cada pena,
una puerta de esperanza.


LAS ENLUTADAS


Para siempre los párpados se te han helado,
para siempre tendrás la boca de piedra,
para siempre te es inútil el aire.
Para siempre barca varada,
para siempre uva exprimida,
para siempre sol triste de recuerdo.


LA HIERBA


Rosas rojas se encendían en los horizontes:
flores efímeras de la voz de los cañones.


LAS ENLUTADAS


Cuerpo de quemada primavera,
alma de león y de balada,
corazón de campana blanca
llena de nidos de bondad
¿qué diremos de tu ausencia,
nosotras, cariátides trágicas,
a la luz que te admiraba
y a las proas que han nacido?
Por las rutas alucinadas
vamos dejando rastros
de certezas amargas,
sembrando rictus indelebles
y apoteosis de crespones.
Se han conmovido las nubes
en los cielos diáfanos de sueños
y han desgarrado crepúsculos
los vientos delirantes.
Herida de luna airada
el agua del río se para
en fantasmas de neblina
que expiran de madrugada
sobre los yermos...


LOS CIPRESES


¡Llevadle, el día de la paz,
el último farol velado de azul!


LAS ENLUTADAS


Ya no existen zarpas de lluvia,
ni polen de alba,
ni espadas de sol.
Ya comienza la victoria
temida de tus huesos.
Ya es inútil buscar iris
en la ausencia de tus ojos.


LA HIERBA


Y en la roca de tu pecho
¡ay!, ¡qué fuente de claveles
ha secado la muerte!


LAS ENLUTADAS


Te traemos espumas, mediterráneas
y nieve de cumbres pirenaicas,
nostalgias de rejas abandonadas,
sonidos de yunque y gemas de mina;
suspiros de núbiles grávidas de tristeza,
humo dormido en anchos espirales,
la sombra clara del olivo
y la blanca flor del almendro,
auras de inocencias olvidadas,
gavillas de esperanzas y haces de dolor.


LOS CIPRESES


¡Y picos de alondras muertas
y espinas de áloes!


EL ÁNGEL DE LA TIERRA


Permanece «¡firme!», en la inmortalidad de la patria,
invencible en la honda memoria del corazón,
luminoso y concreto en el espacio humano del espíritu.
La miel de las edades cerca de ti circula,
las águilas vuelan bajo tu mirada de triunfo.
Te he puesto una golondrina dentro de cada cartuchera
y una rosa blanca en la boca de tu fusil.






Cantata a un soldat mort
L'àngel de la terra:
He vist la foguera de la teva sang
i sento el redoble de mort repentina
de ton cos
contra el tambor de la terra calcinada.


Que ningú no toqui —ni amb mans amoroses—
el teu fred silenci. L'ombra de mes ales
verdes será la llum del teu repós
eternal.


Que ningú no toqui —ni amb mans amoroses—
ton silenci abans que llargues garlandes,
fetes d'arrels i de llamps, puguin cenyir
el teu front.


L 'herba:
Que ningú no el toqui
si no és amb llàgrimes.
Vol tèbia rosada
sa oberta fredor.


L'àngel de la terra:
Que ningú no el toqui
ni amb mans amoroses.


Els xiprers:
Arbres de branca amagada
venim a dansar en rotllana.
No podem plorar-te fulles
ni donar-te una besada,
però ens unim en muralla
per lliurar-te del taüt
i del marbre d'una làpida.


L'herba:
Roses vermelles s'obren als horitzons:
efímeres brotades, flors dels canons.


Els xiprers:
Arbres de branca amagada
—com pals de vela plegada—
venim a dansar en rotllana
i a fer-te d'alta muralla.
Cadascún serà una llança
dintre la tarda morada.


L 'herba:
Roses negres oscil.len als horitzons:
flors sinistres de la boca dels canons.


Les endolades:
¿On jeu la vida abatuda,
la verda espiga segada
en camp de glòria futura?
Trenca't, muralla, en finestres
on càpiga l'estatura
del nostre dolor que canta.
Som com la fruita madura
d'un arbre sense brancatge.


L'àngel de la terra:
Obre, vent, a cada pena,
una porta d'esperança


Les endolades:
Per sempre els parpres se t'han clos,
per sempre t'és inútil l'aire,
per sempre raïm espremut,
per sempre boca segellada,
per sempre sol trist de record.


L'herba:
Roses vermelles s'obren als horitzons:
efímeres brotades, flors dels canons.


Les endolades:
Cos de verge primavera,
roja ànima de balada,
cor de campanes enceses
curull de camins de bondat:
¿què direm de ton absència,
nosaltres, gàrgoles tràgiques,
a la llum que t'admirava
i les proes que floreixen?
Per rutes al.lucinades
anem deixant invisibles
rastres d'amargues certeses,
sembrant rictus indelebles
i apoteosis de vels.
S'estremeixen sols i núvols
en els cels profunds dels somnis,
els vents esquinçen crepuscles
delirants.
Ferida de lluna irada
l'aigua del riu es detura
en dòcils fantasmes d'alba
sobre els erms...


Els xiprers:
Porteu-li, el dia de la pau,
l'últim fanal velat de blau.


Les endolades:
Ja no tems urpes de pluja
ni pol.len d'aurora
ni espases de sol.
Ja comença la victòria
lenta dels teus òssos
a cercar endebades
iris als pous dels teus ulls.


L'herba:
A la roca de ton pit
ai! quina font de clavells
tendres ha eixugat la mort.


Les endolades:
Et portem escumes de mediterrània
i neus de cims purs i silenciosos,
llargues melangies d'arades polsoses,
ánimes de rius, campanes i encluses,
esperes de núbils gràvides d'enyor,
fum adormissat en lentes anells,
ombres d'olivera sobre terra eixuta,
panotxes de sol i gemmes de fornal,
corones de pluja i brancs de llampecs,
garbes d'esperança, alirets de joia
i feixos de dol...


Els xiprers:
I becs d'aloses mortes
i punxes d'atzavara!


L'àngel de la terra:
Romans dempeus, heroi, dintre l'eterna pàtria,
invencible en la fonda memòria de les ànimes,
lluminós i concret damunt l'espai humà
de l'esperit. Oh, mira: la mel de les edats
devora teu circula, les àligues aixequen
ses ales triomfals sota els teus ulls oberts.
Et poso una oreneta dins cada cartutxera
i una rosa vermella a la petita boca
del teu fusell romput...












El hijo en el frente
Traducción del autor


¿Dónde estás?


Aquel día cerraste la puerta como siempre y como nunca.
Hubieras podido decir: «Vuelvo enseguida.» O bien:
«Hasta la noche, padre.»
Sin ti mis días pasan lentos, como bestias exhaustas.


Con el negro martillo de las esperas clavo en las paredes
desnudas del tiempo las imágenes de tu recuerdo encendido.
Siento el aire de tu dulce sonrisa luminosa en cada
nueva arruga de mi rostro.
Y con mi voz de ceniza dispersa llamo al bronce alto
de tu vida.


¿Dónde estás?
¿Duermes ahora?
¿Qué paisajes torturados bajan de tus ojos a buscar las
figuras de tus sueños?
¿Qué enfriamiento de muertes súbitas hay en tus
manos honradas?
Te veo entre millares, entre millones, individual y
anónimo fragmento de historia en marcha, hijo mío.
Descansas, niño y titán, como una hoja caída y como
una montaña.
Cerca de ti, encima de la espiga de luna de tu bayoneta,
luce la mariposa de la libertad.






El fill al front


On ets?


Aquell dia tancares la porta com sempre i com mai.
Hauries pogut dir: «Tornaré aviat.» O bé: «Fins a
la nit, pare.»


Sense tu, els meus dies passen lents, com bèsties cansades.
Amb el negre martell de les esperes clavo a les nues par-
ets del temps les imatges del teu record encès.
Sento l'aire del teu dolç somriure lluminós dins cada nova arruga
del meu rostre,
i amb la meva veu de cendra dispersa crido l'alt bronze de
la teva vida.


On ets?


Dorms? Quins torturats paisatges baixen dels teus ulls a
cercar figures de somnis?
Quins refredaments de mort súbit hi ha en les teves mans
honrades?


Et veig entre milers, entre milions, individual i anònim frag-
ment d'història en marxa, fill meu!
Reposes infant i tità, com una fulla caiguda i com una
muntanya.
I prop teu, sobre l'espiga de lluna de la teva baioneta,
lluu la papallona de la llibertat.












A un cañón
Traducción del autor


¡Qué azul esta noche de derrota y de astros!
Me apoyo contra ti. No acoges ni rehúsas mi cansada luz.
No existe dura estrella que pueda dejar rastros
en tu cuerpo de pétrea ceniza que solo calienta el odio del obús.


Tu boca concreta de pozo siniestro dicta cataclismos
a las vidas y paisajes. Escupes tu ronca hiel
sobre el miedo de los hombres, en súbitos bautismos.
La sangre, la hoja y el polvo dominas, exacto y cruel.


Tu frío va entrando en mi cuerpo sufriente.
Pero me dormiré, olvidado de toda bandera,
dentro de la estremecida sombra de tu negra simiente.
¿Por qué ha de ser tan suave este aire de primavera?




Dalt d'un camió, de nit, al costat d'una peça d'artilleria


A Ignasi Canadell




Per què ha d'ésser tan serena aquest nit de desastre?
Contra tu em recolzo, las. No pots donar-me refús.
No hi ha al cel cap dura estrella que pugui deixar fi rastre
en ton cos de pètria cendra que escup l'odi de l'obús.


El pou nocturn de ta boca sap ordenar cataclismes
a la vida i als paisatges. Llances els teus roncs udols
damunt l'alta por dels homes, en intermitents baptismes.
Domines, cruel i exacte, la sang, la fulla i la pols.


Ara cullo ta fredor amb el bategar sofrent
de mon cor i dormiré lliure de tota bandera
embolcallat amb les ombres de ta compacta sement.
Per què ha d'ésser tan suau aquest vent de primavera?












Apocalipsis
Traducción del autor


Escucha —me ha dicho una voz de sombra—
¿no oyes subir el Gran Miedo?
Todo vacila... Caen gusanos del sol negro...
Se ha roto el último crepúsculo
sobre las mariposas agonizantes.
La noche da el primer beso de tinieblas
a la reciente calavera del mundo.
Lincoln y Gog hablan con Jesús
en el puente de Brooklyn. ¡Londres!
Londres se ahorca con la cuerda de su Támesis:
«Well». Los grandes bosques sin viento se derrumban.
En Europa llora un niño. En Rusia no llora nadie.
África oculta sus leones y colmillos.
«¡Os abrazo, millones!» Un soplo de cuartel
marchita la mascarilla de Beethoven.
Un niágara de florecillas busca, vacilando,
la tumba de la última muchacha muerta de amor.
Los ángeles tocan tambores de silencio.


«Escucha, escucha, —continúa la voz de sombra—
Abre tu frente y escucha. Hierro en los ojos...
Mecánica en las piernas...
Banderas con sombras de cuervos.
Una revuelta de niños carga monumentos y cloacas
en los primeros trenes que salen para la Nada...»








Apocalipsi


La boca d'ombra murmura:


No sents com puja la Gran Por? Tot tentineja... Cauen cucs negres del sol. El darrer crepuscle s'ha ensulsiat damunt les papallones. La nit prepara els seus llimacs per a la calavera de la Història... Lincoln i Gog parlen amb Jesús dalt del pont de Brooklyn. Londres es penja amb la corda del seu Tàmesi... Well! Grans boscúries sense vent avancen devers les fosques ciutats. A Europa plora un infant; a Rússia no plora ningú; Africa amaga els seus lleons i voris... «Le Mec plus ultra» toca l'acordió i badalla... «Us abraço, milions.» Un baf de caserna marceix la mascareta de Beethoven... Una allau de miosotis cerca la tomba de la darrera noia morta d'amor... S'apropen les hordes d'ulls de ferro i musells de llop... Els corbs pugen a les banderes. Infants rebels carreguen de monuments i corones els primers trens que sortiran cap al No-res. Escolta'm, infant de pluja...


Agde, 1939








Mesías
Traducción del autor


Va viniendo y implacablemente, con una crueldad de
amor que fuerza el porvenir.
Él es el impulso nuevo, la imposición de formas inéditas,
la armonía irresistible del poder que anuncian los tiempos.
Será la voluntad de pureza en acción. Cambiará las
marchas gregarias en vuelos.
No descenderá como un ángel, ni surgirá como un grito.
Sencillamente: llegará y se extenderá. ¡Será!
¡Oh el amor de sus cóleras blancas!
¡Qué retroceso de estatuas por virtud de la bondad
dinámica de su gesto absoluto!
Habrá un apaciguamiento en las estaciones y la
fecundidad llenará los moldes del tiempo.
¡Oh la cólera de su espíritu luminoso!


¡Las Nuevas Hambres! Son esperadas las Hambres
Azules como son esperadas las alturas de los nuevos dolores.
¡Revelación y rompimiento! Su silencio será una
irrupción gigantesca después de la agonía de los viejos cantos,
una maravilla imprevisible con una dureza de niño milenario.
Un movimiento de sus párpados sacudirá los cielos y
provocará aguaceros de estrellas.
Llevará el misterio de las savias y de las plumas en su
corazón y dictará a las raíces y a las alas.
¡Constructor de Génesis! ¡Metafísico de la Alegría! ¡Purificador!
Asesino del sueño y de la caridad —¡Músico de la Sangre!—
abolirá la contemplación y el lento fluir de las lágrimas.
La sombra de sus manos inmensas enrejará los océanos.
La humanidad danzará alrededor de cada una de sus palabras.


De la hierba al volcán, de los corales a las nebulosas,
del anhelo al acto, su gloria cubrirá la distancia.
¡Todos y él!
En éxodo voluntario: del fango a las flores, de la arena
a los pájaros, de los fríos a las llamas, se seguirá
la razón suprema de su ser, el paso sonoro de su viaje...






Messies


Va venir implacablement, amb una bondat cruel que força l'es-
devenidor.
Ell és l'impuls nou, la instauració de formes inèdites, l'harmonia
irresistible de la puixança que anuncien els temps.


Serà la voluntat de puresa en acció. Canviarà les marxes gregàries
en vols.
No baixarà com un àngel ni brotarà com un crit.
Senzillament: arribarà i s'estendrà. Serà!


Oh l'amor de les seves ires blanques!
Quin recular d'estàtues suscita el seu gest absolut!
Hi haurà una apagaivament en les estacions i la fecunditat de l'uni-
vers curullarà els motlles del temps.
Oh la violència del seu esperit lluminós!


Les Noves Fams! Són esperades les Fams Blaves que ell sembrarà,
com són esperades les altures dels nous dolors.
Revelació i trencament! El seu silenci serà una gigantina irrupció
després de l'agonia dels vells cants,


una imprevista meravella amb duresa d'infant mil.lenari.
Un moviment de les seves parpelles somourà els cels i provocarà
ruixats d'estrelles.
Portarà el misteri de les sabes i les plomes en son cor i ordenarà
les arrels i les ales.


Constructor de Gènesis! Metafísic de l'Alegria! Purificador!
Assassí del somni i de la caritat —Músic de la Sang!—abolirà la
contemplació i el lent lliscar de les llàgrimes.
L'ombra de les seves mans inmenses enreixarà els oceans.
La humanitat dansarà entorn de cadascuna de les seves paraules.


Tots i Ell!
De l'herba al volcà, dels coralls a les nebuloses, de l'anhel a l'acte,
la seva glòria cobrirà la distància.
En èxode voluntari, del fang a les flors, de la sorra als ocells,
dels freds a les flames, hom seguirà la raó suprema del seu
ésser, el pas sonor del seu viatge...








Oda a Cataluña desde los trópicos
Traducción del autor


Entre aquel febrero y este noviembre
la nostalgia no.
No la nostalgia de pupilas inmóviles y lentas lágrimas
que necesita orfeones y leyendas,
sino la difícil dureza del tiempo -ya sin espera-
que hace navegables los recuerdos,
da rutas inflexibles a las imágenes sepultadas
y destierra los incendios fríos de los crepúsculos sin raza.
No la goteante nostalgia que llora un techo,
renueva el gusto de olvidadas harinas
y despierta la sombra de una flor en una frente
solamente el domado grito,
el grito que cae en un murmullo sin fin.


Desesperado vigor del vuelo de mi sangre sin diálogo,
—¡oh, sangre mía buscando respuestas entre las semillas más
altas del cielo!-
cenit eterno dominando mi espíritu y las manchas mutables,
eres tú, Patria.
Sales, lluvias, tierras y mares me ocultan el uniforme
de tu tristeza ennoblecida y callada,
pero me llegan todas las barcas que enlutas clandestinamente.
Sabes que ando perdido por las islas, mordiendo la delicada
raíz de tu nombre.


Aquí, donde África y los ciclones se citaron,
la sal de estas aguas socava la lejana alegría de mis ojos,
el trópico clava flores de plata furiosa en mi frente.
Aquí, ¡escúchame!, me sorprendo en las playas buscando
la ruina de un palúdico ángel de madrépora.
Extraño dentro del aire extraño, círculo entre las argénteas
columnas de los templos de palmeras,
sintiendo el rictus secreto de estas rocas tan
fabulosamente distantes de los pinos.


¡Oh, Patria, que tan amada has sido con lágrimas!,
dime: ¿qué hago aquí, fugitivo como siempre de toda llegada,
sitiado par atléticos perfumes,
dentro de las tardes de caballos y arco iris,
cerca de los ríos que ignoran la línea de mi cuerpo?
Yo también podría llorarte,
sollozar sobre las radiosas manos de los días adornadas
con las sencillas sortijas de las horas,
porque aquí todo es distancia para el anhelo nómada,
todo es lejanía para la tristeza que, a través de las ramas negras,
iba antaño a inmovilizarse en la luz de los inviernos.


Llanto y sollozo quizás, pero la añoranza no.
¿Cómo puedo añorarte si no te has desprendido de mí,
si eres tan fuerte de existencia que lo terrible se soporta
ligeramente,
como la silenciosa violencia del amor en el refugio de los
cuerpos?


Tu grito inmenso -detonación de velas en la bruma inmóvil-
ha roto la sonrisa del universo que se iniciaba en mis
cansadas plegarias.
Total y sin límites en mí, sintiéndote, minándote, integrándote
al instante que aún se eleva,
hallándote entre la realidad abrupta de la orilla y el rápido
sueño de la corriente.


Tú estás en todas partes.
Tú estás allí donde la muerte crece y se ensancha como una
desembocadura
y va con sus santos y héroes a abrir las bocas del silencio.
Vives en el grito del vencido que se perpetúa pasando de las
raíces a las cunas,
esperas en las constelaciones del mudo destino que ya está
escogiendo
la forma de la esperanza.
Allí donde nace la bondad del hombre,
allí donde los pueblos con estrella de justicia se sientan mirándose
tranquilamente a la cara,
tú respiras coronada de montañas y vestida de mar y espigas.
Tú eres la paloma que descansa en el arado del tiempo,
la resistencia de tus hijos a caer y callar,
aquella vigilancia del alma que hace comparar a las tuyas todas
las flores del mundo,
astro vertiginoso atado al ancla de mi angustia,
limpio dentro del fango, claro dentro de la moviente obscuridad
de la noche marítima.


Tú eres la tierra,
el árbol,
el fuego.
Invenciblemente hay que ir levantando el sonido de tu caída,
el violado peso joven de tu libertad sepultada ha de brotar,
en las cumbres, bajo los arcos del alba nueva.
Yo sólo vivo por la entrada luminosa de tus pájaros en
los graneros del mundo,
por la resurrección exacta de tu voz entre las espumas...








Oda a Catalunya des dels tròpics


Entre aquell febrer i aquest novembre
l'enyorança no.
No l'enyorança d'ulls immòbils i lentes llàgrimes
que necessita orfeons i llegendes,
sinó la difícil duresa del temps, ja sense espera,
que fa navegables els records,
dóna rutes inflexibles a les imatges sepultades
i bandeja els incendis dels crepuscles sense raça.
No la gotejant enyorança que plany un sostre,
renova el gust d'oblidades farines
i desvetlla l'ombra d'una flor a un rostre,
sinó el domat crit,
el crit que baixa en murmuri sense fi.


Vigoria desesperada del vol de la meva
sang sense diàleg,
—oh, sang meva cercant respostes entre les llavors
més altes del cel-
zenit etern dominant mon esperit i les marxes mutables,
ets tu, Pàtria!
Sols, pluges, terres i mars m'estan ocultant l'uniforme
de la teva tristesa ennoblida i callada,
però no deixen d'arribar-me les barques que endoles
clandestinament.


Em saps perdut per les illes, mossegant la delicada
arrel del teu nom.
Aquí, on Àfrica i els ciclons es citaren,
la sal d'aquestes aigües soscava l'antiga alegria
de la meva mirada,
el tròpic clava creus de plata furiosa al meu front.
Aquí, sents?, em sorprenc a les platges cercant la
ruïna d'un palúdic àngel de madrèpora.
Estrany dins l'aire estrany, circulo entre les argentades
columnes dels temples de palmeres,
sentint com el meu cor accedeix a la sirga cruel
dels continents,
comprenent el rictus secret d'aquestes roques tan
fabulosament distants dels pins.


Oh, Pàtria que tant se t'ha estimat plorant!,
què faig aquí, com sempre fugitiu de tota arribada,
assetjat per atlètics perfums,
dins les tardes de cavalls i arcs iris,
prop dels rius que no coneixen la línia del meu cos?
Sé que també podria plorar-te,
sanglotar damunt les radioses mans dels dies
adornades amb els anells senzills de les hores,
perquè aquí tot és distància per a la tristesa nòmada,
perquè aquí tot és llunyania per a l'anhel que, a
través de les branques negres,
anava, adés, a immobilitzar-se en la llum dels hiverns.


Plor i sanglot potser, però l'enyorança no.
Com puc enyorar-te si no t'has desprès de mi,
si ets tan forta d'existència que el terrible es suporta
lleugerament,
com la silenciosa violència de l'amor en el refugi
dels cossos!


La teva crida immensa -detonació de veles
dins la boira immòbil-
ha romput el somriure de l'univers que s'iniciava
en mes cansades pregàries.
Total i sense límits en mi, sentint-te, minant-te,
integrant-te a l'instant que encara remunta,
trobant-te entre la realitat abrupta de la riba i el
ràpid somni de la correntia.


Tu ets arreu.
Tu ets allà on la mort es fa gran, s'eixampla com
una desembocadura,
i se'n va, amb els seus sants i herois, a obrir les
boques del silenci.
Vius en el crit del vençut que es perpetua passant
de les arrels als bressols,
esperes en les constel·lacions del mut destí que ja
està escollint la forma de l'esperança.
Allà on neix la bondat de l'home,
allà on els pobles amb estrella de justícia seuen
mirant-se tranquil·lament a la cara,
tu respires coronada de muntanya i vestida de
mar i espigues.
Tu ets el colom que reposa en l'arada del temps,
la resistència dels teus fills a coure i emmudir,
aquella vigilància de l'ànima que fa comparar a
les teves totes les flors del món,
astre vertiginós lligat a l'àncora de la meva angoixa,
net dins el fang, clar dins la movent obscuritat de
la nit marítima.


Tu ets la terra,
l'arbre,
el foc.
Invenciblement s'ha d'anar aixecant el so de la
teva caiguda,
el violat pes jove de la teva llibertat ha de brotar,
als cims, sota els arcs de l'alba nova.
Jo només visc per l'entrada lluminosa dels teus
ocells als graners del món,
per la resurrecció exacta de la teva veu entre
les escumes...




http://www.saltana.org/2/tsr/5946.htm