viernes, 13 de enero de 2012

ISEL RIVERO [5.646]


ISEL RIVERO

Isel Rivero y Méndez nace en La Habana, Cuba, el 18 de mayo de 1941. Sale al exilio en Diciembre de 1960 y se radica en Nueva York. En su país natal publica “Fantasías de la Noche”, 1959 y “La Marcha de los Hurones”, 1960, libro que sería recogido por las autoridades cubanas y destruido. En 1963 Las Americas Publishing Co, Nueva York, publica “Tundra, poema a dos voces” con una introducción del poeta chileno Humberto Díaz Casanueva. Durante una estancia en Paris y Madrid en 1967 escribe “El Banquete” que no se publicará hasta 1981. En 1968 se traslada a Viena, Austria, para trabajar con las Naciones Unidas, donde continúa escribiendo y publicando en diversas revistas hispanoamericanas. Comienza igualmente a escribir en inglés y aparecen “Songs”, l968, “Night Rained Her”, 1972, “The Bellini Series”, 1973 “Palmsonntag”, 1981. Colabora con la escritora y poeta Robin Morgan en la preparación de la primera antología global feminista, “Sisterhood is Global”, Doubleday, New York, l985. En 2003 se publica “Relato del Horizonte”, Endymión, Madrid, donde juntó toda su poesía publicada en español. Su último libro “Las Noches del Cuervo” aparece en 2007 con Ediciones Vitrubio, Madrid. 
De paso (2011), Las palabras son testigos (Words are Witnesses) (Edición bilingüe con la traducción de Benito del Pliego, 2011). Su próxima publicación recibirá el nombre de El jardín hambriento.

Ha leído sus trabajos en Madrid, San Sebastián, Granada, Fuerteventura, Salamanca, Viena, Graz, Nueva York, Paris, Miami, Boone, Windhoek, Tegucigalpa y Roma. 


Amstetten

A Pepa Roma por Un Lugar Llamado Kindberg

El monstruo Fritz
-nada que ver con Barba Azul
de cercanía geográfica-
guardaba en su sótano una muñeca
su hija
con ella procreó.

-pasaron los años-

El silencio acompañó
a su sombra
cada noche
cuando las campanadas de la iglesia
tocaban medianoche,

- pasaron años –

Ocultos
desgarrados
en sus diálogos con las ratas
siempre sibilantes silenciosos
los hijos
murciélagos mutantes
cegados por la luz
al salir.

Toda Austria pestañeó
al conocer la historia.
Sería igual después de la guerra
nadie sabía nada
aunque no quedaban sinagogas en pie
ni guijarros de menorahs en los tabernáculos



MAREA NEGRA

(A Robin)

El concurso de belleza
en Lagos
un bazar
que pretendía catapultar a la fama a la Nueva Helena
me recordó aquella noche
cuando tu
y otras mujeres alzaron las linternas rojas
y tomaron Atlantic City por sorpresa.
Dice la CNN
que los musulmanes hoy se lanzaban a las calles
acusando de blasfemia a las mujeres del Norte.
Hay más de doscientos muertos

La BBC
habla del buque tanque Prestige
que amenaza con partirse en dos
encallado en las costas de Galicia.

La sangre no mezcla bien con el petróleo
especialmente si se condimenta con azufre.
Es, como una amiga dice,
el dolor de cabeza de un alquimista
ningún aprendiz
logra acercase a la esencia
de los principios más esotéricos
en la destilación
cuando el azufre, el temido, se constela.

Al hacer su aparición el Diablo
las candidatas a Miss Mundo
fueron sacadas del hotel
y como rebaño
enviadas a Londres
en un charter especial.

Voló sobre la Costa de la Muerte
donde cormoranes, gaviotas, frailecillos, golondrinas de mar
se ahogaban pegadas al petróleo
luz de pluma blanca, apagada.



Charles, por favor,
déjale saber a Enrique Octavo que
están haciendo bebés en pequeños tubos de plástico
en algún lugar a la vuelta de la esquina
ponen juntos a hervir esperma y células
le añaden una pizca de pigmento de azafrán
cantan algunas invocaciones a la luna
agitan el tubo
lo vierten en otro tubo
retoman una conversación olvidada
cambian batas blancas por batas azules de químico
consultan la Biblia
rezan una oración
tocan madera
y de repente
hay un ojillo
abriéndose
mirando fijamente
fijamente



CATALOGO DE GUERRA

Este es un nuevo catálogo.
Puede escoger los productos de acuerdo a sus necesidades
tamaño, posición y reflejos, longitud y latitud.
Cada objeto que se muestra en esta lista
está descrito de acuerdo al largo, duración y equipo utilizable.
Además puede encontrar un registro privado
con la lista de aquellos que participan o están involucrados.
Desde luego puede usted tomar partido
O no;
como nuestro cliente favorito no pretendemos influir en su decisión final.

También incluimos un catálogo de los actores
incluyendo líderes , refugiados de índole periférica,
que los identifica aparte de las masas:
grupos no gubernamentales
soldados para el mantenimiento de la paz
estados fallidos o dependientes
grupos étnicos divididos claramente por religión e ideología
corporaciones famosas.
Todo ello accesible
de acuerdo al nivel de complejidad
pero preparado para satisfacer sus necesidades y las de su familia.

Si se decide a comprar
debe estar seguro de que nuestros productos
son constantemente actualizados
Y nunca serán tecnológicamente obsoletos
a no ser que las facciones se autodestruyan
en cuyo caso nuestro seguro a todo riesgo
garantizará su inversión.

Quizás le interese examinar nuestro programa de mantenimiento
que llevará un pequeño sobrecargo y un escenario diferente.

Cuando termine de comprar
encontrará que el producto final
puede tener usos tanto terapéuticos como pedagógicos.
Puede que calme su conciencia estresada
su insomnio
ya que lo llevaremos a donde está el vórtice de la acción
Y hasta le enseñe una lección de geografía a sus chicos.
La hedionda brisa puede haver llegado al jumbo jet
donde las señoritas ya estaban vestidas y listas para el aterrizaje
en Heathrow
Las noticias dicen ahora
que las aves migratorias son vistas en la Costa de Almería
cubiertas de chapapote.
El misterio ha perdido un inventario



En el jardín

I

No tienes nada que decir
-eso crees-
Todos los teléfonos han enmudecido
ya no hay alambres
reptando bajo las alfombras
las vibraciones
aletean en el cerebro.


II

Me cobijo bajo las sombras
que dejan los mirlos con sus alas
mirlos ayer ateridos de frío
hoy caballeros y damas
cortejando

Si no vas a venir
escríbelo en las nubes
para acallar el silencio.


III

Sin duda sabían lo que no estaba
o lo que habían olvidado de poner en la lista

una lista larga
de ser o no
Después se fueron a fondear las costas africanas

Era la migración al sur
Las garzas y sus polluelos
vivirán para el regreso, me pregunto

El corazón se vacía entero.


IV

Denostado el texto
a la papelera.
La película de media noche
refugio bajo la tormenta
y ya son las cuatro y media de la mañana

Aunque no hay luz ni sombra
la luna olvidó mi sueño.


V

Así de generosas
son las aves
no saben porqué las encierran
pero siguen entregándonos su dádivas

Luego aparecen troceadas
en platos congelados.


VI

Yo amo el soplido del cetáceo
cuando revienta la mar al surgir de la negrura
Alegría infinita de saber que está aún ahí

Qué estremecimiento tu voz
entre las olas
el resplandor de tu llamada bajo la plata líquida

Los sables los tienen en la armería
escondidos
Los arpones se derriten en sus manos


VII

Si me dejaras saber lo que pienso
la tarde permanecería
a mi lado haciéndome compañía
y es augurio claro
la floración tardía de los amarilis
en junio

Las diosas dictan susurros
mientras sobre la conversación pesa
un maullido vecino.

El gato negro no volvió a hablar
en toda la tarde

Yo me tragué la lengua.
Ahora firma el documento.


VIII

Libertad decidió albergarse en la cárcel
Tanto vagar con la verdad mochila en mano
la aburrió

Así dejó que llegaran las voces oscuras
y los susurros malignos
quizás con el miedo
que el terror también la aburriera

En la noche
el canto de los pájaros muertos.




La marcha de los hurones

¡Realmente vivo en tiempos oscuros!
La palabra sincera es una locura. La frente pura
revela apatía. Si te ríes,
todavía no conoces
el terrible anuncio.
……………………..
Ese hombre que atraviesa la calle tranquilo
¿ya no será alcanzable
por los amigos necesitados?

Bertolt Brecht



Canto primero

…y nosotros llevamos sus castigos…
Jeremías

I

Es rosado el matiz del amanecer.
Los automóviles corren veloces en la confusión del día
             que comienza.
Los hombres se miran en el mar y gesticulan.

Comenzamos con el ascendente giro del sol.
No hay nube ni presagio de lluvia.

El horizonte luce siempre lejano e inofensivo.
Las fábricas se apilan contra las lomas.
Nos puede parecer todo esto que vemos, un débil escorzo
             a creyón.

Desde este orgulloso edificio que tiene 18 pisos,
             12 elevadores y más de 500 oficinas
donde se apilan los cuerpos con instinto de hormiga
podemos desplegar nuestros sentidos frente a la hermosa
             recopilación de casas que son construidas,
             amontonadas y cuidadas por brazos gigantescos,
y disfrutamos de ellos, solo bajando nuestras pupilas
apretándonos al cristal verde de las ventanas
y sosteniendo la respiración para no empañar la transparencia.
Desde este junco gris
duro
sin flexibilidad a los vaivenes del viento
podemos
en nuestra enorme insignificancia
agradecer el panorama urbano con sus posibles resortes de
             belleza.


II

Pero estamos aquí
sintiendo como el tiempo corre sin remedio
como volcamos energía sobre panfletos, sobre cartas,
             sobre archivos,
agobiados en pequeñas tareas en un juego de tortura.
Estamos aquí
sirviendo causas merecedoras
entregando lo único que poseemos
la vida, la juventud
pensando en el momento presente o en el inmediato futuro…
…quizás después de todo no exista la razón
sino como una leve idea de sobrevivencia…
…quizás solo nos gobierna el motivo de egoísmo al protestar
pero mientras
nos desgarramos por un ideal
que son como todos los ideales, caen, ruedan, y desaparecen
mientras, fustigamos nuestras aspiraciones
callamos cualquier ambición
y quedamos doblegados a sabiendas de que en el retorno
             del tiempo
todo muere
todo evoluciona por necesidad natural
y que hoy los hambrientos padecen
y mañana perecen los opulentos.

Pobre ciudad junto al mar
sus hijos nuevos alzarán los brazos para caer.
Pobre ciudad… junto a su miseria elabora soluciones pasajeras
y se acera un poco más a su ineludible destino.

Y esta ciudad es la imagen de muchas ciudades
—porque todos somos reflejos unos de otros—
apilando conceptos, nuevas perspectivas para acercarse
             a lo único definitivo
uniendo generaciones
sacrificándolas al progreso…
nos mantenemos a punto de desfallecer…

Estamos cansados, insatisfechos, hastiados
—cuántas veces nuestros ancestros no se repitieron en su curso—
construimos en hábito de construir
y vivimos en hábito de morir existiendo.


III

Pondrá su boca en el polvo por si quizás hay esperanza.
Jeremías

Es como una marcha donde todos vamos separados
acentuando nuestra absoluta soledad
porque a una sola flexión de nuestra mente
a una sola palabra
proclamamos las enormes diferencias que nos envuelven
borramos existencias, sentimientos
y quedamos frente al Ego imperecedero
el indestructible
el primitivo Ego
de donde se desprendió la raza humana.

Nos han hecho de iguales materias,
digo
nos han dado diferentes valores.
Estamos casi acostumbrados a este desequilibrio
Sin embargo, hay algunos aún que laten apesadumbrados
             y sufren
y ruedan y se despedazan.

Quizás sellen sus palabras con sangre
pero ella es común y cotidiana
y el suicidio es crimen en el tiempo.
Estos formidables guerreros buscan a la noche para
             reencontrarse en ella.
Sus llantos despiadados son repetidos infinitamente
             por voces eternas de día
de horas, de años, de siglos.
Ellos atraviesan el espejo del espacio y retornarán dementes.
Todo se torna difícil
interminable.
Todo se agolpa.
Las taras más elementales no desaparecen.
Es como si las lleváramos de ciclo en ciclo
arrastrando un cúmulo de dolor que nos impone la época
             anterior
disponiéndonos a existir
hoy aceptamos llevar la carga de la etapa presente
y nos extinguimos entre los implacables órganos de la lucha.
Es nuestro signo perecer sin concluir
y así será.
Quietos
estáticos
soportamos nuestra lanza sin atormentarnos inútilmente
alzamos nuestros ojos hacia una solución
un alivio vinculado al presente
y tomarnos la mano a otros de la misma especie
y desvanecemos ante una ventana de cristal
rodeados del suave coro que forman las máquinas
             calculadoras.


Canto segundo

…desfallecían como heridos en las calles de la ciudad…
Jeremías

El mediodía vaga por las calles reprimiendo entre sus dedos
             alguna vaga esperanza.
Son nobles los hombres.
Es noble esta humanidad multiplicada.
Se apresura dispuesta hacia sus labores[1] con voz de diario
             matutino
entre sorbo y sorbo de café negro
cruzados los sobretodos al hombro
y las mangas arremangadas
pensando, también, en cualquier imagen perdida.

La tibieza del sol hace evocar escenas de mar que son
             como consuelo.
Y respira hondo
negando obscenamente el encierro suculento de la oficina
donde apretados unos sobre otros
se siente fluir el aire frío
que hiere los más ocultos nervios
donde se resiste diariamente la opresión de la angustia
donde pretendemos olvidar que no existimos
y mantenemos la máscara exhausta con firmeza de
             sobreviviente…

Marchamos hacia el almuerzo con dos horas de margen.
Vamos hacia la esquina donde esperaremos el transporte.
Vamos hacia la cotidiana cita de otros rostros semejantes
donde en cada párpado hay trazada una cruz
donde en cada mirada hay sangre disuelta
y sombras de siluetas mutiladas que danzan en imágenes
             grotescas…
donde en cada gesto surge un eco de dolor indescriptible
un símbolo de necesario silencio o de avaricia.


IV

¿Qué es lo que muere en el hombre,
qué es lo que se desvanece?…
…………………………………
Cada hombre carga su designio
cada raza es culpable de su estigma
y todos somos culpables de los que nos antecedieron.
Unos llevan la suástica en el pecho
otros la estrella de seis puntas.
Miles de martirios hechos en nuestro nombre
miles de muertes prolongadas por nuestras manos
miles de cuerpos calcinados por nuestro cuerpo.
Somos una larga e infinita caravana de verdugos.
Somos una larga e infinita caravana de víctimas.

Estamos ejecutando al que ha de nacer un segundo
             después de nuestra expiración[2]
y perpetuamos este círculo sin consciencia
y lo hemos perpetuado desde que el primitivo núcleo
             humano emergió
y continuaremos enlazando eslabones por siempre…

¿A quién, a quién aniquilamos con nuestra palabra?
¿A quién condenamos con nuestras vidas?
¿A quién?


V. Estigma



Flagelo               I. ¿Quién ha seccionado las alas de las palomas
                               que ya no vuelan sobre el mundo?
                          II. ¿Quién ha cegado a los profetas que no han
                               predicho nuestra caída?
                         III. ¿Quién ha cantado a la belleza sin llevar clavos
                               en las manos?
                         IV. ¿Quién ha tendido una mano ante el derrumbe
                               de una sonrisa?
                          V. ¿Quién no ha ejecutado con inflexible mano
                               las flores silvestres?
                         VI. ¿Quién no derramado la sospecha sobre el
                               agua?
                        VII. ¿Quién no ha erigido monumentos a sombras?
                       VIII. ¿Quién ha destruido los puentes níveos entre los
                               hombres y las bestias que solo se desprecian?

¿Desde qué oscuridad remota ascienden los pasos del hombre
             que no distingo su esencia?
¿Cuál es el gesto de cotidiano enlace con el que tiende su vida?
¿Cuál es el puente?
¿Cuál es la palabra?
Porque me sé cristal de sus ojos
bóveda de sus ecos
y hay miles de hombres bullendo bajo mi piel
y lejanos transcursos
desatando sabiduría dormida desde mis labios.
¿Cuál es el latente ademán en su silencio?
¿Cuál es la diástole que conduce los ríos de su existencia
la certeza de sus actos
el deambular de su miseria?
¿Qué busca el hombre tras el hombre?
¿Qué sombra sigue su sombra?
¿Qué horadar del tiempo persigue en la muerte?
¿Por qué rompe la lasitud de la noche
con la percusión de licores y alegría fácil?

¿Qué esquiva?
¿A qué recóndito punto no hollado dirige su energía?
el hombre
el mismo de ayer
del final
del diluvio
el mismo que levantó la sagrada ira en Sodoma
el mismo petrificado en sal
el mismo oculto bajo las piedras de los monasterios
el mismo crucificado y perseguido
el gladiador
el hombre
el hidalgo
el Minnesinger
el descubridor
el diluido en cenizas
el reformista
el inquisidor
el exhausto hombre…
¿hasta qué flexible instante resistirá la cuerda de su arco
el tremebundo resplandor de la guerra
el trepidar persistente de unas botas
el llamado fanático a las manifestaciones?
¿Cuál es el límite de lo soportable
en el cremado olor de la carne
en la transparencia de un cadáver
en el horror de unos ojos fijos
en el espasmo de un aborto
en el multiplicar de unos días
en la confusión de las luces
en la indecisión de un semáforo
en el orden de lo burocrático
en el estatismo de la voluntad?
¿Es que acaso tengo aún vestigio de hombre frente a mis
             percepciones
o solo retengo de la arcaica concepción humana algún
             canon perdido?
¿Cuál es la imagen verdadera?
¿Cuál es el concepto veraz?
¿Se puede confiar en las líneas de un cuerpo
en el arquetipo de una figura?
¿Se puede confiar, a pesar de todo, en este siglo
así designado por la historia?


VI

Nuestra piel se ennegreció como un horno…
Jeremías

Es preciso, sin embargo, laborar
impregnados de amarga resina
es preciso continuar, inútil toda búsqueda.
No nos ha sido dada la conformidad.
No nos ha sido dado el optimismo.
Prevemos la decadencia en pleno renacer.
Se nos condena pero es inevitable que señalemos
a pesar de que se nos anule
a pesar de que se nos envuelva con el hilo de lo incierto…
La verdad tiene infinito número de fases.[3]
Es imposible hallar una verdad colectiva
además de aquella de que vivimos y morimos.

Insisten en que proclamemos himnos de batallas
pero la historia se ha repetido
y en algún rincón remoto de cierto día
estas sangres ya se vertieron por las mismas razones.

Es ingenuo para nuestros corazones milenarios
el reclamo de fe.
Preciso es que llegado el momento recojamos
             los cuerpos de los héroes
limpiemos sus heridas…
Preciso es que completemos el cuento de hadas
para bien de los niños
nuestros monstruosos niños adultos.

Preciso es que dejemos filtrar esta voz
a través de las consecuencias.




Canto tercero

Sus príncipes fueron como ciervos que no hallan pasto…
Jeremías

VII

  Mientras el sol hiere con su fino tacto el recto horizonte azul
se abren las entrañas de la noche.
   Siluetas como de árboles heridos inclinan su cabeza y
                                      descuelgan la frente
dejándole pender flexiblemente en el hilo delgado del cuello.
   Sopla cierta ligera brisa
y las siluetas ceden al peso del cansancio
   son como hojas dispuestas a desprenderse de su rama.
       La respiración sorbe todo el enorme trajinar sonoro de
                                      una avenida
confundiéndose en murmullo leve…
   ¿Desde qué punto lejano llega el dolor para acosar?
   ¿Desde dónde marcha?
     …del recóndito hueco en el espacio
     desde un paréntesis lineal entre las manos
     desde el dibujo de una melodía precisa pegada a los
                                      maderos viejos de un techo colonial.

¿Por qué nos enlazan sus ondas lentas casi divagadas?
¿Por qué existe esta pregunta desde tiempos inmemoriales?
¿Por qué somos insuficientes para contestarnos nuestras
                                      propias preguntas…?
…cualquier niñez es mejor que el automatismo de la madurez…


VIII. Ditirambo

Cada músculo canta su canción predilecta.
No se puede pensar ya en otra cosa sino en el descanso.
Se guían los pasos
todas las calles ahora parecen inexpugnables
L y 23
los letreros verdes se encienden y se apagan
no se puede pasar
pase
urge
pase
cruce
el timbre
un semáforo ciego
el timbre
apresúrese
el silbato
gire
corra en diagonal
todo lo circundan fieros vehículos
gire
el silbato
y extraños lumínicos repletos de burbujas sonríen
Habana Libre
CINERAMA
cualquier leve sueño es insuficiente
cualquier saciedad es momentánea
FEIJÓO ORTODONCISTA
levantar un pie con toda la potencia acumulada
seguir una secuencia de pasos
mantener erecto el cuerpo para evitar un desplome
pase
los párpados invencibles en su extraordinario peso
ganar la próxima esquina es toda una proeza
SAÚL DÍAZ efectos médicos
HAMBURGUESAS
PERROS CALIENTES
escalar la guagua Avenida Menocal-Sevillano
apilarse a otros sin verlos
ahora solo hay tiempo para sí mismo
para dejarse fluir por el sudor.
                                                     En la esquina
no se distingue el tiempo
hay mucho que escuchar en los latidos del pecho
en su eco a través de los oídos
también desde el cuello repercutiendo
OYE, PARA AHÍ!
Lanzarse sobre un suelo macizo…
Pasar a través de un cortejo de casas familiares que ríen
             en bocas de televisores
donde se pueden adivinar los ojos del que mira a través
             de una persiana
un poco de penumbra.

El generoso contén para sentarse… los amables árboles…
Ha sido un mal día.
Esta generación es una raza excluida.
Nada hacemos por acá…
vegetar así como árboles pero sin fuerza
calor
enormes cucarachas de sueño
FARMACIA
tal vez agua
o algo de cerveza…


IX. Final

Asentóme en oscuridades como los ya muertos de mucho tiempo…
Jeremías

Ya la tierna luz de una lámpara nocturna en una ventana encendida
muerde el vacío de la noche.

El hombre cabizbajo, camino del lecho desierto
abre los labios amargamente
aprieta las piernas
y guarda su sexo estremecido.

Un vehículo ávido de distancia
viola silencios
y con grandes linternas luminosas
hurga
hasta tropezar con un gato escurridizo de ojos de cristal.
Las sombras se aprisionan en la calle
la mano quejosa de buscar en la distancia algún gesto
hermanado en su angustia
la mano que retorna al bolsillo caliente
y se contrae
la frente inclinada sobre sí misma
la pupila dilatada
vidriosa
el paso flexible que se apaga entre hoscos edificios
             como murallas
y que penetra cualquier estancia cerrada
silbidos
murmullos
una llave que se acomoda en su cerradura entre sonidos
             metálicos, casi frescos
una puerta que cede
el saco que se desploma sobre cualquier silla visible
un cuerpo que cae, una cotidiana tortura que comienza
y terminará con el alba para reiniciarse.

Ya con las fauces contraídas
los músculos tensos
el hombre pide clemencia al sueño

…la tierna luz de una lámpara nocturna muerde el vacío
             de la noche…




´Words are Witnesses/ Las palabras son testigos´. Prólogo y traducción de Benito del Pliego (ed. Verbum, 2010)


«Isel Rivero no se vanagloria de la compleja situación en que la poesía se manifiesta, no hace de las fracturas que la alejan de las normas un motivo de engreimiento; sin embargo, estos rasgos (híbridos), estos acentos (extraños), estas coordenadas (múltiples) localizan su poesía y condicionan su recepción; y también se dejan notar en las características formales de sus poemas. Se notan, por ejemplo, en la insistencia en un decir fragmentario, o en la continua movilidad de sus estrategias poéticas.» (Benito del Pliego en el prólogo a Words are Witnesses/ Las palabras son testigos)



Y entonces las palabras se imponen
un castigo eterno porque ¿qué
significan? las palabras son testigos
levanta un péndulo sobre mi cabeza.


And then words inflict themselves
eternal punishment for what do they
mean? words are witnesses they
buil a pendulum over my head



*

Precisamente silencio una honda bocanada de
silencio detrás de las ventanas
abiertas y la lluvia una historia sin contar
y sin embargo otra canción otra
conmovedora corona de susurros como el
niño que entró en la fría eterna noche
de alba

.

Precisely silence a deep breath of
silence beneath the opened
windows and the rain no story
told yet another song another
moving crown of whispers as the
child entered the cold eternal night
of dawn




Fin de lo ido

El reloj no detiene el sonido del movimiento
un frío ronroneo de metal murmura tiempo aplaca
el vacío del cuarto una hueca necesidad de frecuencia
que mide las pausas que nunca llegan porque
el reloj no se detiene para contar a quien
dejó la habitación donde alguien aún sentado escucha



Gone is Over

The clock never stops the sound of movement
a cold purr of metal murmurs time placating
the room´s emptiness a hollow need of regularity
measuring the pauses which never como because
the clock never stops to count the one that
has left the room where one still sits listening


Bellini murió joven

Bellini murió joven
un tipo seductor
un encanto
era demasiado hermoso para las mujeres
demasiado perfecto para los hombres
Murió en el exilio
en algún lugar de París
Fue enterrado
y poco después le siguió Frederic Chopin
el polaco
Le conocí una tarde
mientras discutía con Tosca una actuación
Tosca se había convertido en una militante
tras los sucesos ocurridos en mayo en las inmediaciones de La Sorbonne
Me enamoré de él
compartimos varios orgasmos
y entonces murió
con escalofríos en la nariz
una paloma
otro hombre
para otra mujer
para otro lote de tierra
así, sin más,
Beatriz le echa mucho de menos
cuando se pasea por la Plaza de San Marcos
los domingos

La serie Bellini. Divertimento (1965), incluido en Words are Witnesses /
Las palabras son testigos (Editorial Verbum, Madrid, 2010,
trad. de Benito del Pliego).




EL JARDÍN HAMBRIENTO (ED. LA PALMA colección:eme)

Rompen las olas

contra los arrecifes
y la luz penetra dentro del jardín. En los pozos de luz
una mantarraya gris
se abre como una nube más.


El jardín hambriento de Isel Rivero por Benito del Pliego
Notas tomadas en las visitas a un jardín hambriento
Benito del Pliego



*

La música del mundo es una forma de silencio, un rumor o un minúsculo zumbido.

La abeja canta y cantan los planetas.

*

Dicen que escucha
que entiende
pero nada contesta,
nada responde,
nada se mueve.


La escucha de algo inaudible, imposible de parafrasear, es uno de los argumentos fundamentales de El jardín hambriento.


Esa escucha es el poema.



*

En el juego de las paradojas, el otro mundo del que parte y que atraviesa el libro es exacta y detalladamente este mundo. Este otro mundo no quiere metáfora que lo encubra. El poema es el instrumento de lo natural. El yo es membrana en la que resuena la naturaleza del mundo.


*

Las copas de los árboles se visten de puertos y de mar


Hay también resonancias de unos seres en otros y en ese rumor se teje una red por la que se puede ir de cualquier punto a cualquier otro.

*

Todo lo dicho lleva a otro lugar. El jardín abierto al exterior, da a la vez este y ese espacio, este y ese mundo. En el Hortus conclusus quien se observa (pero, ¿quién se observa?), observa el exterior.


*

Buena parte del libro trabaja en los umbrales. La atención a la contención contribuye a que las alusiones a recintos, habitáculos, habitaciones y salas sean muy llamativas.


¿Se corresponden estas salas a esa materia oscura que es —según Chitta— a un tiempo galaxia y mente?

*

Esa avance —“La luz que pasa por la ventana abierta…”— se observa también en el jardín —“Y la luz penetra dentro del jardín…”— e invoca la entrada en otra forma de ver; en otra escala.


*

Entra en la sombra el sol que incendia los recintos y en esa reverberación de lo externo se abre paso —la apertura es clave— lo minúsculo y su silencio.


*


La serie de poemas situada en la Sala Ámbar hace referencia, alude a la famosa habitación de la Villa de los Zares, o Tsarkoye Selo de San Petersburgo. Allí se ofrece, —o más bien se escatiman— tres versiones en orden inverso y discontinuo: versión quinta, versión primera y, a continuación, una versión “por escribir” que enlaza “en la memoria de los viajes” con otro habitáculo: un jardín donde “descansaban todas las sutras de Buda”.

El poema se va deshaciendo paulatinamente del texto mientras gana gravedad y misterio. Las versiones se abren a la vegetación y al sol hasta que, en la quinta, toman el habitáculo (del poema) por completo.


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La desaparición del recuerdo frente a la plenitud (inquietante) del recinto iluminado, su transformación hacia lo exterior es lo que permite oír la vibración de las abejas. Palabras-abejas que generan visiones.

¿Es esta la reconfiguración del recuerdo que se anuncia (oscuramente) en la versión “por escribir”? Entonces nos encontraríamos ante la transformación en transparencia verbal de la materia oscura: La palabra y el cosmos son copresentes.


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El adelgazamiento de la masa textual en los poemas de Isel Rivero no es novedad absoluta. En las series escritas en inglés y publicadas a principio de los 70 bajo el título de Songs nos encontramos con poemas breves, fragmentarios y mucho más poblados de imágenes. Los de El jardín hambriento son más miniaturas que fragmentos.


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También resuena esta brevedad en alguno de los textos de los poemarios con los que este forma un tríptico (Las noches del cuervo y De paso), pero aquí la reducción es drástica. Quizás en concordancia con los minúsculos habitantes del jardín. La brevedad de los poemas requiere, como las estrellas y los microorganismos , de algún tipo de “cristal óptico” que nos permita leer su materia oscura. En el esfuerzo se crea una forma de escritura y de vida.


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La fauna mínima que este jardín nos hace ver (arañas, hormigas, avispas y, sobre todo, abejas), tiene también precedentes. En uno de los poemas de 1961 en los que se ponía en juego su personalísimas líneas de fuga del exilio (sí, salió definitivamente de su país natal en 1960) nos recordaba que el aislamiento, por más inquietante que sea esta verdad, es imposible. “Recuerda, —apuntaba— en la esencia vegetal hay 
restos humanos disueltos…”. Y en otro poema referencial para este proceso, “Loadstar” —del 2008, en inglés—, apuntaba una clave que sigue, de algún modo vigente:


Through microscope

into the invertebrate light

we find our faces a billion moons away….

[Por el microscopio
en la invertebrada luz

encontramos nuestras caras a billones de lunas de distancia…]


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La abeja descendería de imponentes criaturas aladas que sobrevuelan desde hace décadas su poesía. Son las águilas de poemas como “Aguila de hierro”, o de ese “heraldo asirio con cara y brazos de águila” con el que comparó su musa; y de las aves que, en De paso y también en este jardín, continúan transmitiendo su “aleteo de salvación”.

Pero la escala es ahora mínima. Mínima como su minúsculo zumbido. Aquí se dice lo apenas audible, que es la modalidad que toma una de las querencias de la escritura de Isel: la música.


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“Los instrumentos tienen su naturaleza y quieren expresarla”

La cita es de Sofía Gubaidulina. La música es ubicua. Se trata de ese tipo de reverberaciones, rumores y vibraciones que pueblan las piezas de la composositora rusa. La atención está en la expresión instrumental de la naturaleza para la que la música, la música en sentido estricto, ha hecho que surjan ciertos oídos.

Lo que la naturaleza transmite, como los instrumentos de Gubaidulina, pone en contacto los seres en una red que va del aquí al allá, de arriba abajo, de opacidad a transparencia; aunque no se resuelva y vibre en progresión inquieta —inquieta como la palabra— hacia un punto de confusión quizás irreductible.




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