viernes, 23 de diciembre de 2016

PERCY GIBSON [19.779]


PERCY GIBSON

Jorge Antonio Percy Gibson Möller (Arequipa, Perú, 13 de abril de 1885 - Bielefeld, Alemania, 5 de septiembre de 1960) fue un poeta peruano, que cultivó el género eglógico y humorístico. Gibson fue uno de los poetas más importantes que tuvo Arequipa en las décadas de 1910 y 1920, época en que en el Perú se vivió una intensa renovación cultural y política, protagonizada por gente de la talla de Abraham Valdelomar, José Carlos Mariátegui, Víctor Raúl Haya de la Torre, entre otros.

Bautizado con el nombre de José Antonio Percy, fue hijo de Enrique W. Gibson Bernaldo de Estremadoyro y Dorotea Möller Sojo-Vallejo. Pertenecía a familias de ascendencia germana y británica, de situación acomodada. Fue bautizado en la Parroquia el Sagrario de la Catedral de Arequipa. Sus estudios escolares los cursó en el Colegio Nacional de la Independencia Americana de su ciudad natal.

No siguió estudios superiores. Fue un autodidacto. Cultivó su sensibilidad poética según las incitaciones de lecturas y afinidades personales; y promovió la comunicación de los poetas y escritores arequipeños de su tiempo, en el grupo que tomó el nombre de El Aquelarre, porque solía reunirse a la luz de la luna, grupo que tuvo gran significación en la historia de la poesía de Arequipa.

Se casó con Mercedes Parra del Riego Rodríguez, con quien tuvo siete hijos, entre ellos la periodista Doris Gibson, fundadora de la revista Caretas, y Percy Gibson Parra, escritor.


Fragmento de “Sinfonía filosófica”

Del misterio insondable de la muerte
brota el profundo enigma de la vida:
música, luz, palpitación, colores,
entre sombra, silencio y nada... vibran.
‘Ser o no ser’ es el problema eterno:
—panteísta, epicúreo, voluptuoso,
estoico, soñador, místico, asceta—
¿dónde está la verdad?...¿dónde está el fondo?


Se trasladó a Lima, donde alternó con el grupo Colónida y fue gran amigo de Abraham Valdelomar. “Era, al revés de Valdelomar y More, irónico, sonriente en la expresión; esbelto, rubio, aguileño en lo físico… Fue (un poeta) de temas rituales y populares, y de tono estéticamente popular.” (Luis Alberto Sánchez).

En 1912 fue nombrado conservador de la Biblioteca Nacional, entonces bajo la dirección de Manuel González Prada. Regresó luego a su ciudad natal, donde residió hasta mediados de la década de 1920, retornando entonces a Lima, donde formó parte del jurado, que, presidido por José Carlos Mariátegui, consagró al poeta Enrique Peña Barrenechea (1924).

En 1929 autorizó una pequeña antología de su obra poética, que fue publicada por la revista Mundial, en Lima.

Años después, emigró a los Estados Unidos y luego se avecindó en México, residiendo en Cuernavaca. Luego recorrió Europa.

Aunque autodidacto, sus obras tuvieron una gran calidad, y aunque sus poemas estaban cargados de ternura, también evidenciaban por medio de la burla, el carácter iconoclasta de su autor. Los temas que desarrolló fueron diversos, cantándole al progreso, a la humorada, a la máquina, y también, influenciado por Manuel González Prada, dando lugar a la protesta.

Obras

Jornada Heroica (1916)
Quousque Tandem (1921)
Coca, Alcohol y Música Incaica (1926)
Don Pío Baroja, el Canónigo Ostolaza (1934)
Yo soy (México, 1949)

Pero la mayor parte de su obra poética se halla dispersa en revistas y publicaciones eventuales. Una de sus composiciones más difundidas y conocidas es el soneto “El Gallo”.





EL CHOLO

La chacra. Cholo y chola. Olla y tacho.
Ella hace chicha. El riega su maíz.
Con sombrero faldón, poncho y caucacho
vegeta como el hongo en su raíz.

Ramada y tardecita del poblacho
canta su amor erótico infeliz,
entre sentimental y entre borracho
con gotas de sudor en la nariz.

Triste cholo llorón, alma doliente
quechua andaluz, penar y frenesí
la voz ronca y cascada de aguardiente

Gime con la vihuela el yaraví
y melancolizado de poniente
él "creye" que la vida es, pues, así.




CERRO COLORADO

Mistiana media luz de los ocasos,
junto a la choza el saucedal susurra,
la mesa chicheril, enormes vasos
y en torno peonada indobaturra.



Palurdo arriero con herrados pasos
va a descargar su recua, y con cazurra
faz de huaripampero y cielos rasos
acércase a jugar "carga la burra".



Baraja el herrador mano de comba,
el ccapero y su bombo entra de ccapo
y con el bajamar llega la bomba.



Empendona el dintel un rojo trapo
y la chichera entre fogón y chomba
dormita en los costales de guiñapo.





YANAHUARA

Místico Yanahuara con huertos de Judea,
cercados de ruinosos y rústicos tapiales,
por sobre los que asoman los árboles frutales
aromando sus calles dulces de paz de aldea.

En su parque campestre se hace el silencio idea,
y se oye como un llanto de almas sentimentales
al susurrar los místicos, llorones saucedales,
entre el arroyo ledo que undívago serpea.

Soñaba allí una noche, y su dolor de puna
ulularon a dúo las quenas de la Luna,
lívida como el alma doliente de Melgar.

Aquella noche lueñe de mi feliz pasado,
tenía dieciocho años, estaba enamorado
y por mi Silva cruel me puse a sollozar.





El Sabor de la Poesía

La culinaria tradicional arequipeña en la pluma de Percy Gibson Moller
Por: César COLOMA PORCARI




En estos días en los que celebramos el aniversario de la fundación de la ciudad del Misti queremos ofrecerles a los lectores información muy importante sobre la notable cocina arequipeña, extraída de “Óleos y carbones”, obra del destacado poeta don Percy Gibson Moller (Arequipa 1885 – Bielefeld 1960), fechada en Lima en 1928 y publicada en la revista “Mundial”, s/n, en el número especial “Homenaje de ‘Mundial’ a los departamentos del Cuzco y Arequipa”, Lima, 31 de diciembre de 1928, sin paginación.

Don Alberto Tauro del Pino, en su “Enciclopedia ilustrada del Perú” (Lima, Peisa, Empresa Editora El Comercio S. A., 2001, tomo 7, páginas 1071-1072), en su biografía de este destacado escritor arequipeño, indica que “quizá la mayor parte de su obra poética se halla dispersa en revistas y publicaciones eventuales”. Por ello es indispensable realizar un minucioso trabajo de investigación y rescatarla, a fin de que se publique completa.

El ensayo que mencionamos y que hemos hallado en esa famosa revista es muy importante, ya que en éste el poeta recoge veinte sonetos, que, como lo indica “Mundial”, son “una versión acabada de lo más típico que Arequipa ostenta” y además “Es una galería que, en el difícil y clásico metro, expone calles, costumbres y rincones de la tierra que acunara al vate”.

Además, el autor, al final, incluye una importante lexicografía de “modismos y quechuismos” de Arequipa, es decir, de arequipeñismos, en la cual estudia magistralmente infinidad de términos del habla local.

En este artículo nos ocuparemos únicamente de las referencias culinarias, y, por ejemplo, en el magnífico soneto, “Repiques y camaretas”, el poeta se ocupa de los frailes y la chicha, y lo dedica “Al doctor Francisco Mostajo, insigne polígrafo, clerófobo y chichero arequipeño”. Aquí el soneto:


       
Patrona de las Armas, plata y alba,
orden de fray Palomo mercedario,
entre murga, granujas, humo y salva,
“leendo” de cabeza su breviario.

Émula y abogada, oro y malva,
entre santarrositas del Rosario,
orden de fray Cenobio con su calva
que celebra con chicha el calendario.

Fuegos y procesión la mercedaria,
procesión y castillos la dominica,
torres de campaneo y luminaria.

Y entre toda esta profusión lumínica,
–de acólito Mefisto–,  la plegaria
ganguea con su faz aguda y cínica.



El autor afirma que “creye” o “leendo”, son “faltas ortoparlantes u ortofónicas de cholazos y frailotes de cogollo y responso, intolerables y punibles en éstos, incultos gañanes de culto hiperdúlico, porque si así hablan el castellano como ‘leyeran’ los latines…si ‘leyen’ “.También señala que es la “Chicha, bebida fermentada de maíz exclusivamente, ácida y tónica, distinta de las de jora y maní limeñas, dulces y refrescantes, lo que entraña una distinción de caracteres”.




Mientras que en “Hogaño”, escribe:

Llatan, rocoto, occopa, camarones,
y “buen bebe” al cobijo de la parra,
le incitan y le embotan … y se amarra
con un guato de caito los calzones.



Los arequipeñismos contenidos en este soneto (además de “guato de caito” o “cinturón burdo de lana de oveja y llama, con que los cholos amárranse los pantalones de casinete”), los define así: “Llatan, ají seco molido a batán… que acompaña a los platos para excitar el apetito”; Rocoto, pimiento muy bravo con que condimentan los guisos arequipeños”; “Occopa, crema de ají verde con huevos duros rebanados, nueces, aceitunas, etc., para comer con papa sancochada”; y “Bebe, gran vaso de chicha. Algunos de estos grandes vasos blasonan banderas entrelazadas y escudos nacionales, con motes patrióticos”.

Y en “La chacra” también se ocupa de la culinaria arequipeña:



Con la mano el sudor se escurre y luego
para la guatia tojjras amontona,
desenterrando del humoso fuego
la calcinada papa reventota,
faenas que yo vi en los alfalfares
de mis lares de chicha y pachamanca
y pastores aún crepusculares.



Los arequipeñismos de este soneto, además de “tojjras” o terrones son: “Guatia, papas que asan entre glebas calcinadas”, y Pachamanca, en Arequipa tiene similar acepción a guatia, ésta más chacarera y de menor amplitud, como el distingo entre comida y banquete”.

En “Cerro Colorado”, soneto dedicado a “Vinatea Reinoso, pintor costumbrista de Areqquepay Churi”, escribe:



Mistiana medialuz de los ocasos,
junto a la choza el saucedal susurra,
la mesa chicheril, enormes vasos
y en torno peonada indobaturra.

Baraja, el herrador mano de comba,
el ccapero y su bombo entra de ccapo
y con el bajamar llega la bomba.



El “ccapero” es el “músico de murga”, mientras que el “ccapo” es un “agreste combustible de raíces”, y el “Bajamar”, el “aguardiente anisado o de ginebra desabotagante que ‘engurgitan’ al trago sobre descomunales y sendos ‘bebes’ diuréticos, motivo suficiente para no canalizar la ciudad socorrida de acequias”. Se refiere también al balneario de Tingo:



Oh guachafo balneario del domingo
en donde la nevada se disipa
con un chakke de tripa… y con la pipa
y el chop de Pilsen y el spleen del gringo.



Además de “guachafo” o “cursi nacional”, se refiere aquí al “Chakke de tripa, sustancioso Chupe netamente arequipeño”.



En “El artesano” escribe:

Después bajo los tintes de la tarde
criollo acude al chicheresco rito
que de jarana y picantes arde.

De noche en la penumbra del garito,
él ni supersticioso ni cobarde,
con resacao atiza el té con pito.



Y nos explica que son los “Picantes, Guisos arequipeños que chisporrotean de ají, de los que sirven tres platos con el ‘bebe’ por dos reales, ¡qué baratura! Y como el ‘tiempo pasado’, antes acompañaban cinco platos al ‘bebe’ … ¡lo que era la gloria! Y que es el “Resacao, aguardiente de caña o cañazo, muy fuerte, que mezclan con té”, mientras que el “Té con pito” proviene de “un enorme caldero original de invención hojalateril, que en los umbrales gariteros pitea al vapor llamando al transeúnte a consumir una taza simple o ‘cabeceada’, quiere significar con mezcla de licor, que es el auténtico ‘té con pito”’.


Por último, en “Parroquial”, soneto dedicado a don Juan Manuel Polar, se ocupa del vino y las damajuanas:



  Bajo la rubia lumbre veraniega
  se complace la pícara sotana
  ante la lujuriosa damajuana
  con el polvo abacial de la bodega.

  Entrevé por la bíblica ventana
  en el oro armonioso de la vega
  el muslo tentador de una labriega
  que se inclina a segar la mies lozana.

  Al influjo del vino picaresco
  en un sopor litúrgico y faunesco
  dobla el cándido rostro de durazno.

    Y en esa paz cristiana y virgiliana
    Le saca de su siesta parroquiana
    el gran rebuzno cínico de un asno.

Como la podemos comprobar en estas líneas, el insigne poeta arequipeño, padre de doña Doris Gibson Parra, notable periodista (fundadora de CARETAS), nos ofrece valiosa información sobre la famosa cocina de la tierra de la “occopa” y del “llatan”, que estamos seguros, será de utilidad para los investigadores, ahora que está de moda llenar cuartillas sobre el origen imaginario o verdadero de los platos criollos.
       
(Publicado en “Caretas” Nº 1887, Lima, 18 de agosto de 2005, páginas 42-44).       

         







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