sábado, 17 de diciembre de 2016

PASQUALINO BONGIOVANNI [19.755]




Pasqualino Bongiovanni

Pasqualino Bongiovanni nació en 1971 en Lamezia Terme (Italia), ciudad de Calabria situada en el corazón del Mediterráneo, entre el azul del Golfo de Sant’Eufemia y el verde de las montañas que la rodean. Desde que era un niño se acercó a la música y a la literatura, dedicándose apasionadamente al estudio de la guitarra y viviendo el atractivo de la poesía. Obtuvo el diploma en guitarra clásica en el Conservatorio “U. Giordano” de Foggia y se recibió en Letras en la Università degli Studi “La Sapienza” de Roma. Enseña Materias Literarias y da cursos de guitarra clásica. Como musicólogo ha escrito en importantes revistas especializadas. Ha colaborado con el Istituto dell’Enciclopedia Italiana, fundado por G. Treccani, en la redacción del Dizionario Biografico Degli Italiani. Publicó su primer trabajo, el libro de poesías “A Sud delle Cose”, en Italia en noviembre del año 2006, con una presentación de Mario Rigoni Stern (1921-2008), uno de los más grandes escritores italianos del Novecientos. La obra ha sido traducida al español por José M. Carcione y publicada en Argentina en edición bilingüe con el título “Al sur de las cosas” (Buenos Aires, 2012) y después ha sido traducida al inglés por Giuseppe Villella y publicada en Canadá en edición bilingüe con el título “To The South of Things” (Thunder Bay – Ontario, 2013). En su país ha recibido muchos premios por sus poesías y su colección ha sido presentada con exito en muchos ciudad de Italia, en Argentina, en Canada y en Bélgica. Pronto el libro “Al sur de cosas” será publicado en italiano en una nuevas edición y en formato audio-libro con la maravillosa voz de la actriz Aurora Cancian. Además, está en curso también la traducción francesa de la misma colección editada por Marie Marazita.

Bongiovanni refleja en sus poesías la Italia del “Mezzogiorno”, con sus tradiciones y contradicciones, su pobreza material y su riqueza de sentimientos, su anacronicidad y vigencia, sus injusticias. Su obra, por lo tanto, se acerca a aquellas de los grandes poetas sociales del Novecientos que han “cantado” el Sur de Italia (Salvatore Quasimodo, Leonardo Sinisgalli, Rocco Scotellaro, Franco Costabile). Su lenguaje es realista y conciso. En sus obras, la palabra parece ser la cosa misma. La realidad, a veces triste y melancólica, muchas veces injusta y cruel, se vive, se siente, y se “ve” a través del verbo. Así, la poesía de Bongiovanni adquiere una condición planetaria, que supera la esfera de lo local para contar y denunciar la realidad de un Sur universal y el sentir de cada ser humano que lo habita y lo sufre.


Poemas del italiano Pasqualino Bongiovanni
La traducción fue hecha por José M. Carcione



De Al sur de las cosas (Buenos Aires, 2012)

Fraternidad

Es bastante triste
vivir
sentados
en la página
arrugada
de la propia
soledad.
Más sabio
sería
tal vez
tenderse la mano
y
en un abrazo
recostarse
el uno
en el corazón
del otro,
como hacen
en el viento
las espigas
de trigo.




Fraternità

È assai triste
vivere
seduti
sulla pagina
sgualcita
della propria
solitudine.
Più saggio
sarebbe
forse
tendersi la mano
e
in un abbraccio
adagiarsi
l’uno
sul cuore
dell’altro,
come fanno
al vento
le spighe
del grano.




Resistir

(A Mario Rigoni Stern)

Para resistir
no siempre
es necesario
ser
piedra en el puño
escollo en la tormenta
roca en el viento.
Se puede,
tal vez con más coraje,
resistir dóciles
como prímula en la helada.




Resistere

(A Mario Rigoni Stern)

Per resistere
non sempre
è necessario
essere
pietra nel pugno
scoglio in tempesta
roccia nel vento.
Si può,
forse con più coraggio,
resistere docili
come primula al gelo.





Muerte de un campesino

Años sudados,
escupidas en las manos,
camperas soleadas
cansadas,
saludos
con sombreros
de polvorienta humildad.
Hoy
afeitado por el barbero
en un bellísimo
traje
nuevo.




Morte di un contadino

Sudati anni,
sputi nelle mani,
giacche assolate
stanche,
saluti
con cappelli
di polverosa umiltà.
Oggi
rasato dal barbiere
in un bellissimo
abito
nuovo.



Manos de mujeres

Estaban lívidas y frías
las manos de las mujeres
agachadas para lavar a lo largo del río
o en las piletas de cemento
en el Muraglione.[1]
Uñas consumidas
por recoger aceitunas
entre hojas secas
y piedras de arenales,
por rasguñar la tierra
(como gallinas y perros)
por desenterrar papas
o buscar achicoria y tallos
a lo largo de los senderos.
Eran manos de mujeres
para encender los hornos,
para amasar
la harina con el agua
y la fatiga con la sal.
Manos para deshojar viñas
como páginas del almanaque
y de un año entero
de arrancar amargo.
Manos pacientes
para remendar la vida,
manos para tejer
dentro del telar.
Manos fuertes
para machucar el pan,
el pan duro y negro
dentro del mortero.
Manos azules
para disolver en el pozo
la piedra del sulfato de cobre,
manos de tinta
inmersas en el mosto
buscando racimos
para limpiar.
Manos niñas
que traen el sueño
tiernas y dulces
manos para acunar,
juntas y silenciosas
en las noches frías
debajo de las frazadas
manos para orar.

Eran estas
(y lo son todavía)
las manos de muchas mujeres:
manos adorables y calmadas
que sin embargo no fueron
rozadas nunca
por dos labios de amante,
por un beso galante
o una caricia apenas.

[1] Barrio del centro histórico de Lamezia Terme caracterizado por murallas anchas y altas que servían como margen del río que atravesaba el pueblo. En este sitio habia fuentes donde las mujeres lavaban la ropa.




Mani di donne

Erano livide e fredde
le mani delle donne
curvate a lavare lungo il fiume
o alle vasche di cemento
al Muraglione.
Unghie consumate
a raccogliere olive
tra foglie secche
e pietre d’arenai,
a raschiare la terra
(come galline e cani)
per scovare patate
o in cerca di cicoria e talli
lungo i sentieri.
Erano mani di donne
a infuocare i forni,
a impastare
la farina con l’acqua
e la fatica col sale.
Mani a sfogliare vigne
come pagine di calendario
e di un anno intero
da strappare amaro.
Mani pazienti
a rammendare la vita,
mani a tessere
dentro al telaio.
Mani forti
ad ammaccare il pane,
il pane duro e nero
dentro al mortaio.
Mani azzurre
a sciogliere al pozzo
la pietra del verderame,
mani d’inchiostro
immerse nel mosto
in cerca di raspi
da ripulire.
Mani bambine
che portano il sonno
tenere e dolci
mani a cullare,
giunte e silenti
nelle notti fredde
sotto le coperte
mani a pregare.

Erano queste
(e lo sono ancora)
le mani di molte donne:
mani amorevoli e calme
che pure non vennero
sfiorate mai
da due labbra d’amante,
da un bacio galante
o una carezza appena.



Al sur de las cosas

En silencio
volvemos
donde el mar,
en invierno,
tiene colores sucios
de arena y de sal,
y olas espumosas,
que opacan anteojos,
movidas por un viento de África
saturado de polvo.

De las ventanillas
llegamos
al Sur,
donde una madre consume
en un fogón
su juventud,
y un niño llora
por el sonido lento
y grave
de las campanas.

Donde los rezos
son largos murmullos
envueltos en mantillas negras.

Donde la vida es silencio,
y la muerte, una culpa.

Donde la sonrisa
es el pecado de una arruga,
y el llanto,
gotas de sudor en los campos.

Así
volvemos al Sur,
al sur de las cosas,
donde el amor es mudo
y se da sólo a los Santos.




A sud delle cose

In silenzio
torniamo
dove il mare,
in inverno,
ha colori sporchi
di sabbia e di sale,
e onde schiumose,
che opacizzano occhiali,
mosse da un vento d’Africa
saturo di polvere.

Dai finestrini
giungiamo
a Sud,
dove una madre consuma
ad un focolare
la sua gioventù,
ed un bimbo piange
al suono lento
e grave
delle campane.

Dove le preghiere
sono lunghi mormorii
avvolti in scialli neri.

Dove la vita è silenzio,
e la morte, una colpa.

Dove il sorriso
è il peccato di una ruga,
ed il pianto,
gocce di sudore nei campi.

Così
torniamo a Sud,
a sud delle cose,
dove l’amore è muto
e si dà solo ai Santi.











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