viernes, 9 de diciembre de 2016

ALVA DANIELA ESCOBAR [19.722]


Alva Daniela Escobar

Tlaxcala, México | 1988
Obtuvo la Licenciatura en Ingeniería Ambiental en 2010. En 2014 concluyó el Diplomado en Artes Visuales de la UAT. Su obra visual ha participado en 15 exposiciones colectivas y una individual. Actualmente estudia Creación Literaria en la Escuela de la SOGEM. Ha publicado en las antologías “Letra espiral” y “Coctel de letras” así como en el cuentario “Dulce percepción” (2015).  En enero de 2016 realizó una residencia con el proyecto de ecopoesía Flores amarillas, en The Guapamacátaro Center for Art and Ecology. Es conductora del programa de radio: Soy poeta, luego existo.




Libreta roja

Hay una ventana roja
en el círculo polar
donde he aprendido a adherir
la energía y los sueños de las cosas.

Su color se esconde en el iris
del abismo de mi mano constreñida
de mis gestos.

Regalo fraterno
donde caben los dibujos de mi espíritu
y este deseo de ficción no consumado
donde no importa la caída de los muros.

Gracias
pues en dos años y dos días (dicen las voces)
ya no he tenido de esos sueños
he atrapado aquellos gritos    aquel sudor
entre las moscas
las hojas se han hecho cementerio indio.

Hay fuego entre las letras
desprendidas de mi nombre
en los autorretratos
y las gráficas para la comprensión del mundo.

He confeccionado un testimonio
y sólo queda releer con ternura
la bitácora del viaje.

Una mariposa permanece
donde he inventado
el punto original del universo.



I

Confieso que concuerdo
con el credo corrupto
que ha buscado agachar
la cabeza de tu madre

Creo en la ceniza
de tus corneas caducadas
que carcomen la cornisa
de tu cráneo inerme

Consume los pies desquebrajados
quiébrame y constrúyeme
cristal desvanecido
las escamas de tu cruz
al cantar se irán cayendo


II

Crótalo de cobre
carne de la carne
de mi vientre desahuciado
quiéreme y después
cávame una cueva de guijarros

Cuenca del cántaro caído
consume el color de su mirada

Mañana
correrán colmillos de río
cascabeles hirviendo
crecerán en la cresta
de tu nombre



ANYTIME

palabra perpetua
hilo tejido entre las estaciones
un día
la traición enguishándome la boca
te vi morder el fuego
en el cigarro de tus letras
pues eras huracán
golpes con la puerta
y yo
cadáver abonando
los pendientes en la casa
todas las caídas
por las escaleras

ya no te guardes
el puño en mi silencio
no escondas la mano
detrás de la piedra de mi nombre

eres el ungüento necesario
para recuperar la vista
el despertar violento
a un mundo
donde otro cuchillo para untar
ya no pueda arrancarme la inocencia

dónde ha quedado la infamia de tus apellidos
ajena descendencia de tu ira
cada gota habla
de un destino
de renuncia

este es el último vaso de abandono intermitente
que tomo a las tres de la mañana
ya no regreses
en cualquier momento


*


A la mujer que me leyó una noche

letras
la que me dio de beber
de su propia boca

tumba
de alcatraces negros
sueño

tuya
cama compartida
mía

mujer
herida de mi espacio
te debo la muerte

una mano blanca bajo tu cuna



La caída

Manos             cadena al sol
sólo libres un par de alas tibias
sosteniendo apenas un líquido vital embotellado.

Flujo
evaporación de día
ansiedad
desmayo por la ausencia
deshidratación inminente
si no hay         como mínimo
dos litros a gotas        de un seguro médico

Recuerdo entonces en una respuesta
pregunté sobre el mensaje de auxilio:

Donde el agua vuela
vuela
con el viento
viento mar
sola
caudal y río
y río
cuando te veo no contenida
río
no decantada en la moneda
y río
corre
río 

A diario
abrir el barco
ahogar las naves
vaciar pozo sin vida
en pozo vivo
hasta el día que llegue
la cosecha


Cojín de la abuela

Con la muerte de mi hermano
la abuela hizo una almohada
y le pintó tres flores.

Rellenó su herencia de bolitas de algodón
que imagino trajo
de sus incontables viajes a las nubes.

Los integrantes de la familia
hemos sido bordados por sus manos
y de una navidad extrajo el color
para hacerlo la memoria de sus dulces.

Nadie sabe que sus hilos acompañan
a mis pies viajeros
que le he robado a la muerte de la abuela
la latencia de cualquier olvido.

Hoy, en este cojín ya hay varios muertos.

¿Qué hacer cuando ella regrese y lo reclame?

Comeremos los dulces
y me enseñará lo diestro de sus dedos
pues estas manos que viajan y escriben
aún no saben bordar.


Reflejo

Recuerdo
desde cuando en verdad
era yo quien me miraba en aquel lago
no había cultivo de apariencias
en el huerto de narcisos.

Qué voy a hacer
cuando el alma
mire los poros descarnados.

Temo a la mentira
que mi imagen de estatua
algún día pueda decirle a mi reflejo.

La desproporción,
una bala en la cien
de mi cara aislada
lo paralelo de mi cuerpo.

Mas no puedo recurrir
a la fotografía que no capta
cada poro,
ni al fragmento de unidad,
es un engaño lo parcial
prefiero la verdad en el espejo.

Hoy puedo con lo asimetría de mi rostro
pero al llegar a la edad de Cristo
no será tragedia incendiar la casa de mi mano
un tiro certero
dejaré de abrir los ojos.





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