lunes, 26 de diciembre de 2016

LUIS EDUARDO BARRAZA [19.795]


Luis Eduardo Barraza

(Venezuela, 1990). Cursa el último semestre de Letras en la Universidad del Zulia. Con Los días arqueados ganó el Concurso Anual de Poesía de la Librería Lugar Común 2016. También resultó ganador del concurso La Grapa Literaria (2010) mención Poesía, así como del tercer lugar en el Primer Concurso de Poesía Joven Rafael Cadenas 2016. Ha publicado en la Revista de Literatura Hispanoamericana (nº 67, julio-diciembre de 2013) de la Facultad de Humanidades y Educación de Luz la reseña titulada Laphrase: utopía del lenguaje. En el mes de septiembre de 2015 publicó diez poemas en la revista electrónica Letralia y en febrero de 2016 su primer poemario titulado Solicardia con las Ediciones del Movimiento poético de Maracaibo.


Nadie se ruida por la bajeza de este domingo
Douglas Bohórquez

Todas las jaulas de la Tierra se abren en mí

como breve
inadvertido homenaje

de una lluvia inabarcable de pájaros que se ruidan
                              hacia el cielo
y todo lo cubren
                         y todo lo manchan

de una auténtica
y sensible, visceral escritura

Extraño sería
ahora, no vestirse de caliginosa materia

con cara de juan

no alzar los brazos a la espera
de esa necesaria y merecida
la debida esa               elemental porción
          de casi verde-ocre-tirando-a-blanco-marfil

que cae
y nos bautiza

como una gota que se destroza en millones de bombillas que se encienden
adentro
de una más trasparente         pulmonar mañana
que ahora me amenaza acontecer

silábica

como la sola piedra
que levanta el día entre las aguas

el largo día de este existencial
bostezo

que se me aleja también quedar

                                     interior

Porque más extraño sería, claro está
ejercitar la palabra
                               impunemente
y no sentir
en la mirada ajena de juan
             esta lluvia incontenible de pájaros que se ruidan
                                                              [y escapan

y todo
lo oscurecen





Debo mantener la forma
el delito primario, ser, de profana manera

no escuchar
en la distancia

de los pájaros la cálida huella, su rueda nupcial

su aquí

que ahora, por así decir
a secas
nos zozobra
                                        de una nocturna realidad

casi atípica, diría
que se nos escapa, de acercarme poder, cada vez más ajena

así, de juan ajena
también
ahora la enferma mirada suya

su inodia manera
que en mí

debo mantener
a priori

como fuerza bruta de solar mañana
que regresa

que inunda
de cadencia circular

                   la entraña propia

como forma otra
la solo mía, lúdica de culpa-existencia

                               que nos alcanza
siempre porosa

                      por el lado nuestro de la mujer que se es ella
cada día

su esta débil carne que me apura perder

porque múdica es

                        y frágil

                                y en nosotros
sin remedio





Diurno y más ciego, nunca comprenderé
este nuevo sol
Jesús Sanoja Hernández

Un pájaro que recuerdo sentir
se azuleja                        en la ventana de este día

este largo día
de tantos otros igual
que comenzar no amenaza de sol
ni paragua
ni de púrpura mañana

y que reptil
se estira sobre la ruptura
de los ojos
que apenas se alcanzan abrir por vez primera

en quien también
por vez primera, recuerda fingir no ver crecer en la pared

ni en los pies de su mujer, la hierba
de Whitman

la hierba otra
y menos solitaria
de escucharse respirar

de oírse amanecer
                    por vez única
entre las ingles, el también día primero de una renacida corporalidad

más ajena
y subversiva ahora
que todo lo contiene, espera

toda la historia suya
y otra
de las noches-tardes todas
que se dejaron entrar por los sentidos

                        en el desdoblamiento vertical

en el simulacro de toda vertical existencia
fragmentaria

que no deja de caminar-oler por la mañana esta que adentro lo circula

las mismas
encarnadas flores de Tu Fu
que totalmente empapadas, inclinan las ramas

el ensayo error
que le nace desde la ventana

como ajeno cáncer
casi diría

el simulacro-azulejo que mira venir
la turbia irrealidad de estas mañanas todas……….que se concentran en mí

como imagen abrupta
de una sola                     y mansa
                           uniforme existencia

como sola imagen
de una recordada mariposa que vio en Nueva York
desde los ojos otros
                  de Octavio Paz

que no se cansa de revolotear
entre las sábanas
y muebles                      de esta casa marianera

revolotear
y revolotear
                          en el centro mismo de esta calle láctea
y enmohecida

sobre esta piedra roja
que le viene iluminando, iluminando

para hacer de una vez por siempre, a quien
se deja mirar desde azules plumas, más clara ahora la niebla
de este andante repetir

de esta circular mañana candelera
(entre todas)
              que por la esquina suya más inesperada de la piel ajena
           no le dejará jamás

de renacer



Quizá la arruga

Nos han dado la tierra

Pero
también nos dieron

este hueco
en los ojos

este furor astilla

este
llover de suelo hacia dentro

esta mordedura
de hueso

esta memoria color
de
sed




Del exilio

¿Dónde quedó la puerta
PADRE

el sol que no pesa en la garganta

¿A dónde
sin estar en lo dejado

si la piedra
—–no rima
en tierra ajena

y el solo se nos hizo
muy de gallo




Ausencia

a la familia Mosquera Barraza

La casa
se echa andar por la ventana

Retorna sin sol
y sacude al gallo para que despierte

Toma lugar en la mesa
pero el pan no le habla

Contempla conojos de anciana

cada mueble
cada rincón

y se queda de pie

en la punta
de
una
espina




Casa de arcilla

Me falta tierra
—–para nombrarte
y un poco más de altura en lo roto

Me falta la espina
—-de caer en mí
La vocal de piel
————-que te levanta

Me falta pausa
para reinventarte
para desvestir la palabra

con un soplo
de ternura




Retrato

a mi madre

Su boca
teje lo roto en mi costado
Su mano
——–es una casa larga
donde el sueño no empina

Ella era el sin nombre
—–y yo la llamé cala

Desde entonces
———no se habita
Escucha un pájaro y se laguna
Me mira a los ojos y anochece




Poema

a Alfredo Chacón

Presencia que se empina
en el hueco de ser
y con la sin tierra en la mirada

nos desanda
así

en un solo de pájaro




La casa

¿Quién trajo esa puerta
¿Quién alzó tanta lejura en la palabra

¿A quién dio por mojar
lo más hombre
Si a fin de nada
               nunca supimos estar hondo

y de tanta rotura

sol ahora
nos empieza por nacer




Infancia

Perdimos
la puerta del patio

y con ella
tanta lejura

¿Qué se hicieron
las paredes de barro

el café con olor a sueño
y el gallo aquel que se quedó

para siempre
bajo la lluvia




Osario

De aquella casa
algo despierta en la boca

Y esta calle que nos crece en lejura
y esta sequía
que se alarga en lo callado

Tanto amanecer
en lluvia
Tanta laguna en la palabra

Y ahora esta ceniza
que nos tiene en grieta

y este crepitar que nos habita
en el verbo.




Amanecer

Nadie se toca
la mordedura de tierra en el costado

Por eso el gallo se niega tres veces
como un acto de ternura




Maracaibo

En este furor
de ahuecar el día
el sol desanda el filo de la altura

y se nos acuesta
muy adentro

como un grito en los ojos




Solamada

Andar
con el hueso en la pupila

y respirar
su rajadura de fiebre

Si llover es cosa de otro sueño
Si habitar al filo es el amén de esta tierra

que nos sube
a la boca

con una poca
de nunca




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