lunes, 19 de diciembre de 2016

JAVIER MARÍN CEBALLOS [19.758]


Javier Marín Ceballos

Caravaca de la Cruz, Murcia, 1955.
Licenciado en Historia Contemporánea. Desde 1988 coordina la Editora Regional de Murcia, donde ha creado las colecciones Ibn al'Arabi, Alfonso X... Poeta, “de los poco prolíficos”.

Ha publicado Bufes, vida mía (Esquio, 1985; ERM, 1986, Comares-La Vela, 2006), Manual de enérgicas dudas. Ed. Municipal de Albacete; Albacete, 2002. (Premio Internacional Barcarola 2001) y Normas para construir una hermosa y profunda mirada (Universidad de Granada, 2007).

Ha sido incluido en antologías como Labores de Hogar (ERM, 1982), Antología general poética (Nausícaä, 2000), Raíz de amor (Alfaguara, 1999), Poetas con el mar (Nausícaä, 2000), Tras la espesa corteza de los días (Universidad de Murcia, 2001), Antología Ardentísima (Ed. Electrónica, 2001), El amor y la memoria (Benferri, 2002), y en revistas como Márgenes, Hora de Poesía, Octubre, Hache, Entrelíneas, Barcarola, Antaria... Como articulista escribe en el diario La Verdad. Ha creado y dirige la colección de literatura Lancelot.


de Manual de enérgicas dudas. Ed. Municipal de Albacete; Albacete, 2002.


LA PRIMERA VEZ

La primera vez que Elisabeth Woman vio a Belvedere Weis
sintió simultáneamente:

— Irrefrenables ganas de meterse
debajo de las faldas de su abuela,
costumbre que mantenía desde su más tierna infancia.

— Un pequeño dolor en el costado izquierdo,
debido seguramente a una de las ballenas del corsé.

— Un impulso de la naturaleza,
que le hacía imaginarse desnuda como una gaviota.

— Otro impulso de la naturaleza,
que le hacía imaginar desnudo como un gorila a Belvedere.

— Un tercer impulso de la naturaleza
que le obligaba a sonreís como una idiota,
aunque estaba asustada.

— Una emoción sin límites.

La señorita Woman expresó todos sus sentimientos
con un atropellado “Hola, qué tal”,
y a continuación perdió imperceptiblemente el conocimiento
durante más de un mes


EN BUSCA DEL FUEGO

1.

— ¿De dónde vienen los colores?
— preguntó Elisabeth Woman.

— De la tierra y del fuego —respondió Belvedere.

— ¿Y de dónde vienes tú?

— Vengo a dibujar en el techo de tu habitación
una piedra y un pájaro,
vengo a retener en la mente el color de tus ojos
para tintar con él el cristal de mis ventanas,
vengo, si quieres, a verte
y a estar contigo y conmigo.

— Yo lo que quiero es que te escondas debajo de mi falda
y que me pintes el ombligo con tus manos de herrero
y que crezcas entre mis dedos como un capricho.
Quiero que te tumbes a mi lado
para que veamos salir el sol a través de las paredes
y para que nos bañemos en la espuma de los días que,
aunque tú todavía no lo sabes, viviremos juntos


2.

Eres mi muñeco de nieve:
si te abrazo te pierdo
y no puedo meterte en mi cama
porque desapareces dejando la bufanda.
Sólo estás vivo en la calle,
pasando frío
y me miras con ojos tristes
y me hielas el corazón


3.

Elisabeth Woman inclinó suavemente el cuello,
desparramó su largo cabello mostrando la oreja desnuda
y un trozo de nuca,
e inundó la estancia
con un denso perfume de bizcocho


UN LUGAR DONDE VIVIR

Debajo de cada una de las tetas,
la novia con olor a bizcocho de Belvedere Weis
tenía un tatuaje.
Se podía ver el mar y el horizonte,
en el de la izquierda,
y sentir el olor de la sal
y el rumor de la brisa fresca al atardecer,
en el de la derecha.
Definitivamente,
un lugar donde quedarse a vivir —pensaba Belvedere


PASIÓN A PRIMERA VISTA

Oh, amor
te veo por la calle

y me hirvió la sangre a pedazos


&

Sólo las mujeres
sabemos decir te quiero
sin que suene a derrota



DE LA MATERIA QUE ESTÁN HECHAS 
LAS PRINCESAS

La princesa tenía sin embargo la extraña facultad
de cambiar completamente de color según su estado de ánimo
Su aspecto más frecuente era el de color blanco
de la cabeza a los pies,
exceptuando los ojos, muy negros, y la boca, roja.
Este color correspondía a un estado expectante,
atento al primer indicio de cualquier cosa


&

una mañana, Lancelot se levantó indispuesta
estaba enamorada


EL HOMBRE QUE MIRABA PARTIR LOS TRENES

Es evidente que hay algo que se dedica a moverse,
que estimula el juego,
que hace que la mente se abra
accesible a lo que sea (que no existe),
del mismo modo que ocurre
con la velocidad delirante de la soledad,
a veces excesiva,
como en el caso de enamorarse sin motivo aparente
y, en definitiva, de asesinar con la sorpresa,
lo que no es únicamente movimiento.
También es mirar



REGLAMENTO PARA AMANECER A SU LADO

Si alguna vez tengo los ojos del color de la derrota.
Si deseo una calma nueva
que no tenga nada que ver con la apatía,
ni con el olvido de los deseos,
ni con la retirada a tiempo
frente a un enemigo inverosímilmente más fresco.
Si dejo de intentar hacer de mí un triunfo secreto
que brille en tus pupilas como un estigma de elegidos.
Si los días me parecen tan largos
como una sola noche sin ti.
Si rehuyo las mañanas radiantes.
Si te hablo de esos recuerdos que siempre tendremos,
de esos últimos años que hemos estado viviendo juntos
y que buscaremos en la memoria
como la hiedra busca la luz del sol,
de esa tristeza loca que nos embellece la mirada
y nos une más que el amor.
Si llevo puesta la coraza de las grandes batallas…
abrázame fuerte


TODA LA NOCHE HACIENDO DE JAMES DEAN

Cuando las lluvia se equivoca
y cae sobre mi corazón,
siempre significa
que ella ha vuelto a venir mientras dormía.
Otra vez he sentido sus caricias sin luna
en el rincón más desnudo de la mente.
De nuevo me he perdido el espectáculo de su pelo
enredándose con el aire
y sus labios vacíos
que nunca he besado.

En consecuencia:
he salido a la calle
y he hecho de James Dean
toda la noche.


UNA FOTO PARA ELLA

Hay una mujer que está muy lejos
a cientos de kilómetros
pero su recuerdo permanece
y me obliga a mirar por encima de los tejados
sin buscar el horizonte,
porque no hay horizonte en las grandes ciudades,
dejando la mirada vagar distraídamente
sobre las torres de las iglesias
y las jacarandas de las avenidas,
sabiendo que ella vigila
para que mi carácter vengativo mejore
y mantenga mi orgullo lejos de la vanidad.
Y aquí me tiene:
acariciando su recuerdo
delante de la ventana
a altas horas de la madrugada,
tratando de no fumar,
mostrándome fresco, sereno, erguido y sonriente
con el gesto bárbaro, pero razonable
y los ojos tristes,
como en una foto para ella


DECLARACIÓN DE AMOR TRIDIMENSIONAL
EN EL PARQUE ZOOLÓGICO

Con todo el dolor de mi corazón
que late sin piedad como un abencerraje en misa de doce;
con la alegría inmensa de los besos desolados,
sin esperanza cierta,
de los besos de guerra;
con la alegría inmensa de saberse perdido
sin ti y contigo, pero contigo;
perdido como un lobo,
perdido como un estropajo.
Huyendo hacia ti,
como los mayores cobardes (como los héroes),
y hacia arriba, hacia tus ojos,
como los locos y los tristes.
Andando hacia atrás sobre las huellas de un suicida,
con el pelo mojado y los ojos verdes
y las manos como las tuyas
y como las del hijo indescifrable
que siempre hemos querido tener,
que somos tú y yo, juntos como tigres,
juntos y desamparados,
como bebés de jirafa.

Con el misterioso dolor y la fuerza
de despertar cada mañana siempre el mismo,
como un burro que duerme con la carga a cuestas
y sueña con ser el famoso burro volador.

Contigo y con nuestro hijo,
que sería piloto de estrellas fugaces,
que sería seguramente un desastre magnífico,
como su padre,
y una pantera negra y sola
y llena de vida,
como su madre,
atravesaré este tiempo incierto
de donde espero salir por mi propio pie
incompleto y listo para cuando pueda ser feliz


NOCHE DE RONDA

Se sale por la puerta grande  —pensó Belvedere Weis—,
por la puerta de la soledad.
Y se vuelve con una brillante irisación
en el fondo de los ojos,
mezcla del color del miedo
y de la luz que desprende la prueba de fuego
de haber convivido toda la vida con uno mismo,
con un monstruo


SONRISA EN LLAMAS

Hola, estoy muy mal,
tengo la sonrisa en llamas,
dame un beso —dijo Belvedere—
pero no me des simplemente un besito,
dame un motivo para vivir


VIRIATO ENAMORADO

La señora Woman esperaba de mí
que me comportara como un bastión inexpugnable
que sitiado por un poderoso ejército,
mantuviera a malas penas una heroica resistencia
para tomarme al asalto,
a pecho descubierto.

Al amanecer, la fortaleza se rindió
sin condiciones dignas de mención.


LAS BOTAS DE OLVIDAR

Antes de decirte adiós
me pongo siempre
las botas de los siete pares de corazones
(como tienen los enamorados)
y de las siete filas de dientes
(como tienen los tiburones y los valientes),
para buscar en el fondo de tus ojos
el valor para seguir viviendo
después de que te hayas ido.


ULTIMATUM

Su novia con sabor a peladilla se lo dijo bien claro
“O te vas, o te quedas”.
Él, dadas las circunstancias,
también le contestó muy claro:
“No te pongas así”, le dijo.
Y le atizó un devastador beso en los morros,
que la sumió en el olvido.


AMPLÍSIMO REPERTORIO 
DE ENÉRGICAS DUDAS

Admito que, desde que te fuiste,
el cielo nublado
me hechiza el deseo,
que voy pisando
por las calles donde nos amábamos
como quien se baña en el mar Cantábrico
con la bruja de sus sueños.

Confieso que asalto con frecuencia mi mente
para poder entregarte
un hermoso ramo de pasiones perdidas
que no hemos tenido el valor de cultivar
para sentarnos a las puertas de nuestros corazones
y ver venir a lo lejos a nuestros hijos
con sus deliciosas novias de todos los colores.

Reconozco que prefiero desaparecer
antes que un beso de despedida,
que nunca es un beso
(sino una bomba de carga hueca
que concentra el calor en un solo punto
y te quema el futuro inmediato)
ni tampoco es una despedida,
sólo un abrazo debajo de los almendros que he traído
para que veas que me acuerdo
de cuando no teníamos tantas dudas
y nos podíamos pensar el uno al otro sin rodeos
sin darnos tiempo para razonar,
(que así cualquiera)
sino al instante
como vuela una mirada perdida
que busca tus ojos


EL ESTRUENDOSO FRACASO 
DE LA ESTADÍSTICA

Cuando más pensábamos en las probabilidades
de morir en brazos de la felicidad;
cuando ya sabíamos que morir en brazos de la felicidad
no era probable,
ni vivir;
entonces aparecí yo,
en medio del bosque de lilas
en representación del estruendoso fracaso de la estadística.


LO ELEGANTE QUE ES ENMUDECER

Lo auténticamente elegante
es llevar a una mujer en la punta de la lengua
sin llegar nunca a pronunciarla


LO ELEGANTE QUE ES LLEVAR EL PELO 
ENAMORADO

Todos los elegantes llevan un amor pequeñito
enredado en el pelo



ELLA Y EL PÉNDULO DE FOUCAULT

Sus inocentemente perversas caderas
eran como el péndulo de Foucault:
se bamboleaban mansamente
en todas las direcciones,
al ritmo del universo.

Y no dejaban piedra sobre piedra.


CASI MUY DESPACIO HERMOSAMENTE

Espero mucho de todo esto.
Quiero decir que, en su mayor significado, anhelo.
Es decir, puede que tu cuerpo,
en su mayor significado,
sea algo demasiado esférico para mi mente
quiero decir: no puedo comprenderte
si estás tan dentro de mi cabeza.
O lo que es lo mismo: deseo que deseemos
que significa: nunca lo recuerdo,
pero sé que se trata de traspasar lo evidente
o, puede que más despacio no se olvide
quiero decir hermosamente despacio,
como si sólo se pudiera pensar en tus ojos
tan azules


AMANECE, QUE NO ES POCO

El ojo y el dolor
(que sintiéndose acorralado se dilata)
lloraban.
Después, la noche vuelve
sola como un cuchillo,
pero el sueño
y el beso
son una ilusión
que ha quedado,
para siempre,
perdida en sus labios


YA NO TE ESPERO CUANDO SALE LA LUNA

En el mar, por ejemplo,
volverás a encontrarme
ayudando a Coltrane
a poner el amanecer al alcance de esta noche.

No quiero ni estrellas,
sólo el horizonte sin pretensiones.

Ya no te espero cuando sale la luna



CAPÍTULO DE SAN AGUSTÍN

Mientras San Agustín,
dios de los besos,
delira en tu oído,
oreja bendita,
yo te espero en un portal
de la calle azul marino


LO POCO QUE SABEMOS DE LAS MUJERES

Las mujeres
—dijo San Agustín desde el púlpito—,
son mujeres de doble filo.
Un filo que recomiendo es la sorpresa
o, mejor dicho,
lo que no es evidente jamás,
lo sorprendente.
Su inhabilidad para hacer que las cosas parezcan poca cosa.
El juego que las protege.

Benditas sean


NO HAY AMOR SIN MEMORIA

El recuerdo del pasado,aunque íntimamente nuestro,
con el tiempo se hace extraño a nosotros mismos
(lo que permite compartirlo).

Es decir, no hay amor sin memoria,
o viceversa, no hay amor verdadero en la memoria.

Cualquiera sabe.

(Recuerdo tu aroma sobre una nube.
Nuestros primeros abrazos,
nuestros primeros zarpazos dados a la soledad)


EL MUNDO DE LA CARNE

Francamente, mis ojos ya no ven más allá de lo humano.
—confesó San Agustín a la monja de rubios cabellos.

Acto seguido,
se hundió en el mundo de la carne


LO QUE FUE TOTALIDAD

Una rubia pequeña, guapa, inquieta.
Me doy cuenta enseguida
de que está apartándome el pelo de la frente.
Observo en sus ojos una ternura animal,
que reconozco inmediatamente como amor.
No te vayas, no me dejes sola, por favor, por fav.
Aprieto con más fuerza su cuerpo contra el mío
y dejo que me haga el amor, sin mi amor,
como en tiempos pasados.

O viceversa.
La cama desintegrándose
en fragmentos de lo que fue totalidad:
la herida, el beso, el nervio, el músculo, el cuello,
el definitivo idilio entre la soledad y la ternura,
no me dejes sola, por favor, por fav.,
como una montaña de mordiscos en la memoria


***


EL PAISAJE DURANTE LA BATALLA

Dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio
aunque puedan fundirse en un mismo pensamiento
o formar parte del mismo paisaje…
De donde se desprende
que un paisaje es tan amplio como la mente que lo ocupa
o que está lleno de vacíos tan vastos
que cada presencia es una hecatombe.


INCLEMENCIAS DE TIEMPO

Por fin llueve en la ciudad.
El olvidado ozono incita al lento desorden,
a la conjunción de planetas desorbitados,
a la búsqueda de nuevas rutas que conduzcan,
irremediablemente,
al portal de tu casa.


EL TEXTO QUE CONTENÍA TODAS 
SUS INTERPRETACIONES

Aprendió de memoria los textos de Confucio y de Aristóteles.
Luego dio un nombre a cada una de las plantas de bambú
y a cada uno de los árboles
y a cada uno de los bosques.
Luego resumió todos los nombres en uno
al que dedicó años de esfuerzo en olvidar.
Utilizó el resto de su vida en escribir una página en blanco
que condensara todo lo que ignoraba.
Murió en paz, rodeado del silencio de sus seres queridos.



EINSTEIN Y MARGARITA KONIÓNKOVA 
DE OPERACIONES ESPECIALES DEBAJO 
DE LAS SÁBANAS

Margarita Koniónkova
espiaba para la KGB
cómo, debajo de las sábanas de Albert Einstein,
la teoría de la relatividad
convierte los cuerpos desnudos
en haces de luz
que atraviesan la noche como un bombardeo de partículas alba.

En su informe al servicio secreto,
la Koniónkova escribió en tinta invisible:
…estas fueron las últimas palabras que Albert me dijo:
“me ahoga la carencia insoportable de tu lengua
cuando dejas de besarme para respirar”.



CARTOGRAFÍA DE LA AUSENCIA

Cuando tú no estás el plano de la ciudad es un laberinto
indescifrable
Cuando vuelves es como un camino para bajar hasta el río
desde una casita dibujada por un niño.




Bufes, vida mía. Murcia; Editora Regional de Murcia, 1986.


TELEGRAMA CON MOTIVO DE LA BODA 
DE UN VIEJO AMOR

Señora,
            efectivamente, hasta en las bodas más vigiladas
aparece siempre un desconocido sin corbata
con una lágrima en el ojal.

Deseo que seas locamente amada.


LETRA PARA UN BLUES NIUBUEY.

Mi pequeña sonríe como un ángel,
mi pequeña se mueve como Sarah Miles,
mi pequeña es dulce, coqueta, de caderas perversas,
sus pechos son como saquitos de leche.
Mi pequeña me besa con un poco de saliva,
y desliza sus labios sobre la piel como un gusano de seda.
Me entusiasman sus piececitos, pequeños como pirañas
y cómo se tumba en la cama y me pide por favor que me la coma.


MI ESPOSA LANCELOT (resumen de lo conocido)

Entonces no había verbos, ni caminos, ni árboles,
ni una naturaleza definida,
ni se discriminaba entre lo comestible y lo no comestible,
no habían límites, ni habían fundamentos,
ni animales, ni ciudades, ni promesas, ni costumbres,
ni sistema métrico,
ni existía diferencia entre lo que es sólido, líquido o gaseoso,
ni entre el objeto y el sujeto,
y las cosas no tenían nombre,
o bien a los nombres no les correspondían inequívocamente las cosas.

Encima de este entonces estaba Lancelot, pálida como una nube.


LA VIDA DE LAS ABEJAS

Ella robaba azucarillos en las cafeterías xxx y salía radiante
poniéndose el azúcar en la lengua
para que yo acudiera a besarla

(como un búfalo en extinción acude al olor de la hierba)



PARTE DE GUERRA

                                                           Al Haro

En los últimos años hemos aprendido sin esfuerzo
que no debemos enfrentarnos con los hechos a campo abierto.

Con el fin de adoptar una estrategia más acorde con nuestras facultades,
hemos creado un código general de signos ininteligibles incluso para nosotros.

Así van las cosas.






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