sábado, 31 de octubre de 2015

EFRAT MISHORI [17.319] Poeta de Israel


Efrat Mishori 

Efrat Mishori es poeta y doctora en filosofía. Nació en Israel en 1964. Ha publicado siete poemarios y un libro de cuentos infantiles en verso. Obtuvo el prestigioso premio Primer Ministro para literatura en 2001. En 1997 escribió Soy el modelo de la Poesía, un espectáculo unipersonal que incluía música y actuación hablada. Su tesis de doctorado (2006) trata acerca de Tel-Aviv como el objeto transicional de un poeta. Su último poemario (Thinkerbell/Campanita) será publicado este año (2015). 

Poems

The Field
Metallic Wing
Pellets of Glass
Theonewhosprangup
Ballad of the Wise Efrat 

Also on this site

The Importance of Lightness
Review by Yochai Oppenheimer.

I am the Model of Poetry

Article by Galia Yahav.

Bibliography

In Hebrew 
The Physical Mouth (Ha-pe ha-fizi), Ha-kibbutz ha-meuchad, 2002.
Bites of Small Fish (Neshikhot shel dagim qtannim), Even Hoshen, 1999.
As Far As Efrat (Mi-merxaqqey Efrat), Ha-kibbutz ha-meuchad, 1996.
Efrat Mishori, Poems 1990-1994 (Efrat Mishori, Shirim 1990-1994), Hotza’a ‛atzmit, 1994.



Ala metálica

- ¿Qué es eso a lo que te refieres, madre?
Un ojo iluminado en la húmeda oscuridad del túnel.
¿Qué es lo que planeas, madre?
Una cabeza titilante que me mira con reproche.

- No me refiero a nada, hija,
herida flecha, mano extendida, cercenada oreja.
No planeo nada, hija,
cuerpo desmembrado hiere la morada del pavor.

- ¿Qué es eso que ahuyentas, madre?
Un asa envuelta en un extraño trozo de piel.
¿Qué es eso que esgrimes, madre?
Un ala metálica que golpea en su estructura.

- No ahuyento nada, hija,
rombo desesperado, abierta boca, corona enferma.
No esgrimo nada, hija,
muslo infantil, cansada bandera, mejilla abatida.

- ¿Qué es eso que persigues, madre?
Una infancia sumergida en un barril de cieno.
¿Qué es eso que ocultas, madre?
Un hilo rojo que se descuelga desde el techo.

- No persigo nada, hija,
tembloroso marco, rodilla floja, debilitado dedo.
No oculto nada, hija,
cuchillo lavado, piso limpio, brazo vendado.

Traducción: Gerardo Lewin




METALLIC WING

“What is it that you mean, mother,
Eye lit in a moist tunnel of dark – 
What is it that you scheme, mother,
Head flickering a reproachful remark.”

“I mean nothing at all, daughter,
Wounded arrow, outstretched hand, severed ear,
I scheme nothing at all, daughter,
Disjoint body rocking the dwellings of fear.”

“What is it that you let fly, mother,
Handle wrapped in a queer piece of skin – 
What is it that you hold high, mother,
Metallic wing in its socket, beating unseen.”

“I let fly nothing at all, daughter,
Desperate kite, open orifice, maladied crown,
I hold high nothing at all, daughter,
Baby’s thigh, weary flag, cheek cast down.”

“What is it that you chase off, mother,
Childhood sunk in a barrel of mire – 
What is it that you erase, mother,
From the ceiling swings a red wire.”

“I chase off nothing at all, daughter,
Trembling frame, failing knee, finger numb,
I erase nothing at all, daughter,
Rinsed knife, clean floor, bandaged arm.”

From: As Far As Efrat





PELLETS OF GLASS

Pellets of glass worked with heat
Sunk deep at the base of a bowl.
Beaten in on themselves, poised and moist,
Shining at me, forbidden, aglow.

    Won’t   touch   m.
    Won’t   touch   m.
    Won’t   m           ove    my     hand. 

   I’ll cherish the ban,
   I’ll raise it between my lips,
   I’ll slake it with what words
   Cannot secrete.

From: As Far As Efrat
Translation: 2004, Anat Schultz



THE BALLAD OF THE WISE EFRAT

“Aha, why didn’t you grasp it,
    Efrat my daughter?
Aha, why didn’t you grasp it, my wise daughter?”
“The mass of water has refused to reach the shore, mother,
                leave me to push by myself,
my strength is in my loins and not in my brain, mother, make haste 
                and come not nigh my threshold”.

“Whence has the wave vanished to, Efrat, O daughter mine,
Whence has the wave vanished, O wise daughter of mine?”
“The article ‘the’ is close at my heels, mother, let me inhale by myself,
my strength is in my loins and not in my brain, mother, make haste
                and come not nigh my threshold”.

“How come you’ve reached the end, Efrat, O daughter mine?
How come you’ve reached the end, O wise daughter of mine?”
“I grasped the tree of life, mother, let me flow by myself,
my strength is in my loins and not in my brain, mother, make haste
                and come not nigh my threshold”.

“Have you searched within the leaves, Efrat, O daughter of mine?
Have you searched within the leaves, O wise daughter of mine?”
“The roots of the tree are sick, mother.  Let me taste them by myself,
my strength is in my loins and not in my brain, mother, make haste
                and come not nigh my threshold”.

“Ah, you sought the source of green, Efrat, O daughter of mine.
Ah, you sought the source of green, O wise daughter of mine?”
“That’s true, because it’s poison, mother, let me err by myself,
my strength is in my death and not in my brain, mother, 
make haste and come not nigh my threshold”.

From: Efrat Mishori, Poems 1990-1994
Translation: 2004, Aloma Halter





THE FIELD

The field’s owner observes it with a wise, somewhat distant eye,
Gathering its edges
Within the borders of her open eyelids.

In I burst with a bounty of weeds,
Pouring cheeky nectar into petal-cups held out on its reeds,
And all that I am not in it – 
And all that I am not offered – 
Overflows
The bounds of the field.

I’m all outside – 
A puddle exposed and fearing
Tucked at the edge of the grounds.

The field’s owner bends down,
Sinking into me an inquisitive eye,
While her other eye marks
A field of a thousand bounds.

From: As Far As Efrat
Translation: 2004, Anat Schultz



THEONEWHOSPRANGUP

Where did she spring from
the woman who came to tell me how beautiful life is

Where did she spring from
the woman who withdrew what she’s said

Where did she spring from
the woman who hated the one who withdrew

Where did she spring from
the woman who gave a slap to the one who hated

Where did she spring from
the woman who caressed the one who slapped

Where did she spring from
the woman who wiped out the one who slapped

Where did she spring from
the woman who consoled the woman who did the wiping out

Where did she spring from
the woman who drove away the one who consoled

Where did she spring from
the one who asked from where she sprang

from where sprang
theonewhosprangup

From: The Physical Mouth
 Translation: 2004, Aloma Halter










.




EYAL MEGUED [17.318] Poeta de Israel


Eyal Megued 

Eyal Megued (1948) es un escritor y poeta israelí. Nació y creció en Tel Aviv y es hijo del escritor Aharón Megued y de la escritora Ida Tzurit. Estudió Filosofía e Historia del Arte en la Universidad de Tel Aviv. Comenzó a publicar poesía a principios de los años ´70, década en cuyo transcurso publicó diez poemarios. En los años ´90 comenzó su carrera como novelista. En el año 2004 se le otorgó el Premio Primer Ministro por su obra.




Errata

La búsqueda de exactitud me lastima más y más.
Es, por lo visto, la maldición del poeta:
no puedes conformarte con menos
de aquello que pretendías decir.

Cuando te has frustrado en tu intención
no es dable el lujo del arrepentimiento,
como la errata que se produjo en el poema
y te amarga la vida, en vano intentarás
habituarte al yerro, a ese nuevo decir.

No resulta indistinta la palabra arruinada,
el poema se afirmaba en ella como un ser delicado
de imposible redención, la sola y única cura
por la que se ha optado, como resultado
de una gramática de finísima minuciosidad,
mientras se procesan los datos
en el centro de cómputos celestial:

la proximidad con lo masculino o lo femenino,
la determinación del sitio,
el análisis de los deseos hacia el sur o hacia el norte
y la decisión final, la cirugía
para optar por el sexo apropiado.


Traducción: Gerardo Lewin









.






ISRAEL PINKAS [17.317] Poeta de Israel


Israel Pinkas 

Nació en Sofía, Bulgaria, en 1935. Perdió a su padre a los seis años de edad. Emigró a la Palestina del Mandato en 1944, siendo aún niño, junto a su madre. Vive en Tel Aviv. Publicó su primer poemario en 1961. Muchos de sus poemas fueron publicados, tras sufrir por años por la falta de reconocimiento, en la revista Exclamation Point. Ha publicado ocho libros de poesía. En 2005 obtuvo el premio Israel de poesía.

Obras publicadas 

Pincas publicó su primer libro de poesía Poemas 14 en 1961. Su poema más famoso es Ilmale ("no lo eran") [1] Sus poemas fueron publicados en diversos círculos, en los literarios suplementos de diarios y revistas. Muchos de sus poemas fueron publicados en la revista Signo de exclamación, después de muchos años de no reconocimiento. Ha publicado ocho libros de poesía, hasta la fecha, muchos por la editorial Exclamation Point. También trabajó como editor para la oficina local de la United Press la agencia de noticias. 


No visité tu tumba

No visité tu tumba porque no creo que te encuentres allí.

Estás en otro sitio, vagas quizá con tu valijita
por países cuyos idiomas desconoces.

Tras tu partida sólo me quedó una cicatriz
a la que tuve que habituarme, como a una renguera.

Qué bueno fue vivir contigo, envejecer juntos.

Traducción: Gerardo Lewin



Cine mudo

El film documental que versa sobre mí está por concluir
y algunos, entre el público, han comenzado a salir:
los finales son siempre intrascendentes y sabidos de antemano.

Queda ya claro, ahora, que no lograré cruzar el Amazonas,
que no llegaré a ese encuentro en Almagro
y que no bailaré otro tango cantado por Gardel.

La mujer, golpeada por las drogas y el amor,
caerá en la depresión y se suicidará esa misma noche
en su habitación, en el hotel.
Su carta póstuma sólo despertará sospecha y nuevas dudas.

Queda ya claro, ahora, que habría sido preferible
que todo este asunto no hubiera comenzado
del modo en el que, ciertamente, comenzó.

No hubo en esta vida, para los demás, nada de interesante o ejemplar.
Se extendió a lo largo de tres continentes y por un tiempo
tan breve que resulta imposible delinear un retrato acabado.

Quedan en ella grabados los despegues y aterrizajes imprevistos
que fueron, en general, a dar en nada.
Antes de terminar, pueden aún observarse
los gestos espasmódicos de quien parece exigir algo:
voces y murmullos que no han dejado registros.


Traducción: Gerardo Lewin








.

YOSSI YZRAELY [17.316]


Yossi Yzraely 

(1939) nació en Jerusalén, Israel. Es director teatral, dramaturgo, docente y poeta. Es egresado del Royal Academic Dramatic Arts y obtuvo un doctorado en la Universidad Carnegie Mellon. Fue director artístico de los teatros Habima y Jhan. Es profesor titular en la Facultad de cine y teatro en la Universidad de Tel Aviv. Publicó cinco poemarios.




Chiste

Fui entonces el judío del chiste,
me reconocían por la calle y se morían de la risa.
Huí hacia una historia de amor con final triste
para ser un personaje menor;
ni aun así me dejaron en paz.

Me calcé una máscara de complejas peripecias
en una obra que trataba del parricidio:
la risa, como un alud, amenazó con sepultarme vivo,
me persiguió de una ciudad a la otra
el fervoroso público.

Contrataron una enorme sala para el espectáculo del siglo
y conté el chiste con una voz quebrada,
imploré por mi vida pero ellos
apretujaron sus caras contra el cajón
en donde yacía con mis mejillas sonrosadas

y estallaron en carcajadas.
Me transformé en una insustancial
bocanada de ridiculez,
desperté al mar de su letargo
y anegué la faz de la tierra.

Traducción: Gerardo Lewin
http://decantasion.blogspot.com.es/







LIDIA SALAS [17.315]

Las poetas Lidia Salas, Marisol Marrero y Anabelle Aguilar en Caracas


Lidia Salas 

(Cartagena, Colombia)
Colombia y Venezuela han resuelto el conflicto sobre si Lidia Salas es venezolana o colombiana. Ambos países quieren quedarse con ella, o que  permanezca siempre en sus querencias. Decidimos compartirla, ella es y será colombo-venezolana y universal. Lidia Salas es Licenciada en Filología e Idiomas de la Universidad del Atlántico Barranquilla, Colombia. Cursó Maestría en Literatura venezolana en la Universidad Central de Venezuela. Crítica y ensayista, colabora con diarios y revistas venezolanos y extranjeros.

Magister en Literatura de la Universidad Central de Venezuela. Dedicada gran parte de su vida a la crítica literaria, es autora de los poemarios: Arañando el silencio, Mención de Honor del Primer Concurso de Poesía Libre de la Universidad de Córdoba, Colombia (1984),Coautora con Elena Vera de la Antología Quaterni Deni. (1992). Su obra se encuentra recogida en la Antología de Poetas Venezolanos del Círculo de Escritores de Venezuela. Obra publicada: Mambo Café, 1º Mención de Concurso de la I Bienal del Ateneo Casa de Aguas (1994). Venturosa Premio Único Mención Poesía del VII Concurso Nacional del IPASME (1995). Luna de Tarot (Ediciones Círculo de Escritores de Venezuela. 2000). Y de las Plaquettes Sedas de Otoño (Taller Editorial El pez Soluble, 2006). Itinerario Fugaz editado por la Universidad Nacional Abierta en 2008.




E l   s a l o b r e   d e   t u   r a s t r o

 El salobre de tu rastro fluye a veces
desde el centro de mi boca.
El salitre de tu arena en las pupilas.     
                                                                   
Diviso tus esquinas
en las visiones
de mis sueños.
La piedra de tus muros,
los muelles en el Puerto
se hacen humo, bruma, nada.  

Esquivas este gesto de encontrarte,
como fruta lejana y sazonada.

La luna humedecía
un aroma de azahares.
Aquel  patio, ya es olvido.

A veces dudo del recuerdo.  
Y si tu espejismo de ciudad abandonada
es saudade de otro exilio?

Difuminado país de la utopía.

 Para la aldea asentada en las Barrancas de San Nicolás




 E l   v e r a n i l l o   d e   S a n   J u a n 

            El veranillo de San Juan
en el azul cálido y seco.

            Los pétalos morados
de los matarratones florecidos
tenían ese color de mis pezones.

En las estampas del verano:      
el viento desordena la hojarasca
y hace estragos en la escritura
de los astros.

Seducida por los augurios de la fuga
se confunden las señales.

Pueden unos escasos días de luz
convertirse en estación del alma?

            En memoria de aquel veranillo de San Juan.




 D e s o l a d a s

 Desoladas.  Como pájaros ciegos
de un árbol arrasado, parten de mí las voces.
El silencio sabe decir de ausencias.

Restauro en estos versos
girones de recuerdos.

           En nidos de la fragua,
la incierta materia de mis duelos.
Incendiaré en mi canto,
las palabras desnudas.

Transmutaré  – en el glorioso cuerpo 
del poema – mis días oscuros, solitarios.                       
 Para los pájaros de tus amaneceres.





  E s   e l   f i n a l   d e   l a   f i e s t a

 Es el final de la fiesta.
Mi corazón como copa olvidada
se inclina a la intemperie
libre de perdón y de inocencia.

La otrora música es un fardo
de soledad.
Algunos danzan todavía.
No saben que es tan sólo el eco de las notas.
Sus sordos movimientos los delatan.

Hay un crujido de rocas
en el vientre de la tierra.
Busco algún amanecer en mi cronología
de recuerdos.
Encuentro la mañana del primer día
de escuela.  La mirada de la madre
y el aroma de lluvia
en esa hora temprana
indemnes al olvido.
         
La encrucijada es un interrogante.
Dónde guarecernos en estos tiempos
de bestia enfurecida?

A Raquel de Urbina, mi maestra de primaria.




I n a u d i b l e   s o n i d  o

          Inaudible sonido de la vida
Sabor de uva macerada entre los labios.

Creer que el milagro de los nardos
lava la piel oscura de la muerte.

            Reconocer en la delgada voz,
en la desafinada voz del jazz
el grito de otro cuerpo.

            Entonces no sabías
la ruta del destino.
Ahora que ves sobre los hombros.
los meandros del camino,
casi todo es pasado.
Aún persigues el inaudible sonido de la vida.  
           En memoria del sonido de tus cigarras       



Ciudad de azul y vientos

en las memorias del ayer.
De tus ráfagas de arena
caían pájaros en llamas de las horas.
Ahora cuando es irremediable la distancia
la seda de acordeones me devuelve
la belleza desnuda de tus noches.
El arroma de heliotropos humedece
el recuerdo donde alguien con mi cuerpo
atraviesa tus sombras.
¿Cuál destino dilata los secretos
anhelos de la sangre que me trajo
a esta orilla de tu ausencia?
Atrás queda el asombro por la vida,
el grito estremecido de los sueños,
el vino del adiós.
¿Es ilusorio el gesto de alcanzarte
en el poema?
Ciudad de azul y vientos, tu aire
ardía en alas de candela.

      

El estropicio
de las gotas resuenan
sobre el zinc de la memoria.
Remota llovizna de la infancia.
Atisbo la alegría elemental
de la niña que fui bajo tus aguas.
Es la misma canción estremecida
por la risa de mi hija, con sus brazos
abiertos, flor que gira bajo la lluvia
ardiente, en el patio de mi madre.
Un día somos y el torrente del tiempo
nos lleva y nos devuelve al verdín de las acequias
a muros carcomidos por la ausencia,
a la humedad de lluvias que continúan
cayendo para siempre, sobre las palabras.

        

El tiempo
se deshace en el sepia de las tardes,
en las hojas al viento y en el rastro
de jazmines entre abiertos.
Íngrima soledad de las alcobas.
Ventana donde mamá secaba
cortezas de naranja en espirales
para el té de las tardes.
Casa arrasada por crueles
despedidas. Sus frágiles destellos
se derraman en la melancolía
de las lágrimas.
Junto a la hornilla del corazón
las tintas del achiote tiñen
la antigua melodía. Canción
ajena que hice mía:
“No volveré jamás, jamás se vuelve
El sitio de la vuelta es siempre otro”

Del libro de poemas Ciudad de Azul y Vientos, Caracas 2015



Poema de Lidia Salas en homenaje a Caracas

Ha llegado la primavera

Se que ha llegado la primavera
porque el aire se rinde a la transparencia
del violeta. El árbol reclinado entre el puente
a las Mercedes y el río Guaire
incendia con sus ramos de flores
rosa antigua la monotonía de un espacio.
Las buganvilias ensangrentadas
se desgajan en las tapias por los atajos de la ciudad
y las acacias de la Alta Florida
son jardines aéreos que sostienen la autopista.

Se que ha llegado la primavera
porque las guacamayas sedientas desparraman
su acuarela de gritos más temprano
Y la imagen del Ávila
se estruja sobre el corazón
como sonrisa del ser más amado.
Porque los Araguaneyes deshojan
sus corolas de oro en las aceras,
y el aroma de las flores del Caobo
estremecen con su esencia de azahares.

Se que ha llegado la primavera
porque de mis dedos brotan versos
como flores en los pastizales.
Primavera amarga
porque no tengo tus ojos
para mirar como reverdecía nuestro amor en cada Marzo.



“En barras
de bares solitarios
quedan rastros extraviados
                  de palabras
¿Llegarían a sus destinos
esos mensajes en papel de servilleta?
¿Qué somos además de estos intentos
agotados, repetidos de alcanzarnos?”

(Del Poemario Mambo Café, Mención de Honor I Bienal Ateneo Casa de Aguas,
ediciones Círculo de Escritores de Venezuela 1994)
                                              



Candela

De algún junio remoto
viene esta luz: esquiva transparencia
me ciñe como si fuera un exiliado Dios
atrapado en un perfil de lluvias y lodo.
Exige en su palabra
una ciudad de almendros temblorosos
asediada por todos sus costados
                    de espumas y de arenas.
Se mecen en el hueco de la brisa
los pájaros de luto
abajo,
los ojos de perros desolados
reflejan su hambre en las esquinas.
Partió
de la candela de sus calles
la andadura del poeta solitario.

(Del poemario Luna de Tarot, Círculo de Escritores de Venezuela 2000).
Llevado al teatro por el grupo La Máquina, dirigido por José Tomás Angola