miércoles, 14 de diciembre de 2011

5383.- ENRIQUE ESTRÁZULAS


Enrique Estrázulas (Montevideo, Uruguay, 1942) es un escritor, poeta, ensayista, dramaturgo, periodista y diplomático uruguayo. Publicó cinco libros de poesía, siete novelas, cinco libros de relatos, cuatro ensayos y una obra de teatro. Su obra más conocida y difundida es la novela Pepe Corvina, con la que se inauguró como narrador en 1974. Sus obras fueron traducidas al francés, inglés, griego, alemán y portugués.

Obra

Poesía
El Sótano (1965)
Fueye (1968)
Caja de tiempo (1971)
Confesión de los perros (1975)
Poemas de amor -Madrigales, Blasfemias (1979)

Novela
Pepe Corvina (1974)
Lucifer ha llorado (1980)
El ladrón de música (1982)
El amante de paja (1986)
Tango para intelectuales (1990)
Los manuscritos del Caimán (Sudamericana, Buenos Aires, 2004)
Espérame Manon (Planeta, Montevideo, 2009)

Cuentos
Los viejísimos cielos (1975)
Las claraboyas (1975)
Cuentos fantásticos (1984)
Antología personal (1984)
La cerrazón humana (Seix Barral, Montevideo, 2007)

Ensayo
La canción de la mugre (1970)
Mientras viva un poeta, un ladrón y una puta - ensayo sobre Carlos de la Púa (1970)
El canto de la flor en la boca (1978)
Alfredo Zitarrosa, cantar en uruguayo

Teatro
Borges y Perón (1998)










DESPUÉS DE BORGES

Cuál olor del Japón o Buenos Aires
te hará feliz aún
tú, pavoroso
espía de Dios
bandolero soñado por guitarras
poeta de una edad, viejísimo escribiente
candado de los sótanos porteños
gris portero de Shakespeare, asesino
de Turdera o del Paso del Molino
tú, librero oriental
sopor de Islandia
profanador de casas asombradas
aterrado por caries y bosteros

Cirios de la memoria te quemaron
los insaciables ojos
viejo tigre
que a la orilla del Ganges te borgea

Humano al fin sentado en tus errores
humorista frontal, inútilmente
esperas el olvido de la noche
el de la carne, el hueso, el de la piedra

Jorge Luis Borges, no hay fatal olvido
no hay alivio enterrado. Dios no sabe
que existe —me decías— Si hay más vida
viviremos sin fin y como duela













MEMORIAL DEL OTOÑO

Y me acuerdo de ti

en el desvaneo de esta calesita de insomnios
en la más rocosa región del pensamiento
pero también me acuerdo
de ti
tirado bajo crujientes arboledas
en donde miro triste caer la lenta flor
que no estuvo en tu pecho


Cómo me acuerdo ahora
intensamente ahora
bullente y solo cómo
me acuerdo ahora de ti
de cómo eras

Me acuerdo tanto que al pensar te soplo
aquel rumor dorado en tu cabeza
ese latir callado de tu boca
a punto de decir lo que no oigo


Cómo quisiera oír tu corazón
tan encendido siempre entre tus piernas
bajo el halo a vendimia de tus pechos


allí dejaba de cantar mi boca
para beberse tus poemas
allí me hubiera muerto sin sentirlo
una noche cualquiera
como ahora
como esta noche que te ve caer
sobre los bosques que al crujir te ruegan
sobre este hombre con olor a ti







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