domingo, 18 de diciembre de 2011

5459.- LEÓN DE GREIFF

El poeta colombiano León de Greiff, considerado uno de los más importantes literatos del continente americano.
León de Greiff nació en la ciudad colombiana de Medellín, y falleció en Bogotá, víctima de una anemia.


Formó parte del grupo Los Panidas y dirigió la revista Panida. A los cuarenta y tres años fue nombrado director de Extensión Cultural en su país.


Había recibido el Premio Nacional de Poesía y el Premio Lenin de Literatura. También estuvo postulado para el Premio Nobel.


Entre sus obras más destacadas figuran Tergiversaciones (1925), Libros de signos (1930), Variaciones alrededor de nada (1936), Farsa de los pingüinos peripatéticos (1942) y Farrago ( 1955).




Arieta


Yo me enveneno con un recuerdo:


En el violado camarín, la seda
y el sutil vello y de odorante nardo
discreto olor y la hora soñada...


Yo me enveneno con un recuerdo.


En el violado camarín, el mudo
férvido amor que en las pupilas arde
y el tibio zumo de la boca henchida...


Yo me enveneno con un recuerdo.


En el violado camarín, desnuda
la grácil forma sobre el raso verde
y a mí enlazada la delicia toda...


Yo me enveneno con un recuerdo.


*****


Balada del disparatorio báquico, impregnada de múltiples romanticismos


Dícela "El Ebrio"


Aquesto dixo “El Ebrio”, una vegada.
Aquesto dixo con su voz cansada.
Aquesto dixo por la madrugada.


Yo dello non sé nada.


Bebamos en las cráteras de oro
que laboró el cincel benvenutino,
champagne, bulbente y bullicioso vino .


Bebamos en las ánforas de barro
doria hidromiel; en el panzudo jarro
blonda cerveza, y en las cristalinas
frágiles copas el anís sonoro
así como las finas
mixturas sibilinas.


"Porque es dulce olvidar".


Bebamos en las cráteras de oro
el líquido tesoro
que enloquece las mentes
y elide los deseos,
y que sume los sueños impotentes
en helados Leteos!.


Porque es dulce olvidar. ¿Algo esculpido
quedar merece en el cerebro? Nada!
Porque es dulce olvidar...


El viento azota
la cima de los árboles, tedioso;
vacila el corazón ante la rota!
El espíritu vago!
¡La voluntad errátil
es un tortuoso Yago!
y el soñar aterido...:
¡el soñar aterido y no vibrátil
ni altanero!... y nostálgico, anheloso
de una distinta vida...


Los jardines románticos
horros están de idilios.
Y son hueros los cánticos
jocundos de Himeneo!


Dormita ya el Deseo!
Ya dormita el Amor!
Y yerra -enloquecida-
por sus ludies exilios
de Dolor,
l’alma pura de Ofelia,
mientras Hamlet, moroso y taciturno
sepultóse en sí mismo!”


Ya no existe
la verdad, si ha existido... Ya no es nada
la belleza, y lo es todo! y la tristeza
¡cómo es asaz vulgar y adocenada!


Yo buceo un abismo
y el tal abismo es hueco!
Todo es superficial, mentido y triste.
Todo: el Amor y la Naturaleza,
el Mar, las Nubes, la ideal Belleza:
sólo restan cinismo,
rutina, y el enteco
sentido de lo práctico y la cómica
metafísica vómica!


Es preciso beber la sangre cálida
de los magos elixires!
Complicados brebajes, quinta-esencia,
sudor de las retortas y alambiques;
todos los filtros químicos y alquímicos
el díctamo, el nepentes,
súmanme en la demencia!


En el absintio quiero que se esconda
-tras de sus de sirena glaucos ojos-
mi espíritu arbitrario,
mi corazón, y toda la amargura
de abolidos despojos!


Es preciso beber la sangre cálida,
sangre morena
o sangre blonda!
En el absintio quiero que se esconda
-tras de sus glaucos ojos de sirena–
mi corazón, y toda la amargura!


"La azul locura pálida,
soberana locura,
se asile en mi cerebro solitario!"


Bebamos en las cráteras de oro
todo el licor que corre por la vena
de la pródiga uva;
y hagamos la serena
-la serena o la loca-
vida del que en sí propio no se toca
y que en nada se halla...


-Búdico sér en éxtasis,
Jaiyám bajo los astros,
Edgar en la taberna,
Diógenes en su cuba...
Desdeñosos e impávidos,
sonrientes,
mirando la batalla
sempiterna, mirando la batalla
de apetitos, la gresca y el estridir de dientes
y el vulgar forcejeo
para ascender, para medrar, para vivir...


"Nosotros -sí, nosotros-
olímpicos yazgamos sobre el trípode sacro:
claudicantes e irónicos,
sonrientes espectadores del simulacro,
sin recordar, sin añorar,
sin anhelar,
¡sin un solo deseo!"


Brúña el trágico véspero
con sus hórridas lumbres
incendiarias;
dóre el amanecer con vagas lumbres
y medias-tintas de atediada suavidad;
o aljofáre la luna
del bebedor la cabellera bruna
o la blonda o endrina cabellera
nimbada de doliente claridad,
y bebamos el vino,
y bebamos el vino,
y bebamos el vino!


Aquesto dixo el Ebrio una vegada.
Aquesto dixo con su voz cansada.
Aquesto dixo por la madrugada.


Yo dello non me curo. Yo dello non sé nada


****


Nocturno N° 2 en Mi Bemol


(Scherzo Serloso)


I
Tiro los dados en el azul tapete de la noche
para jugar el albur supremo!


Juego mi vida!
La llevo perdida
sin remedio...!
Bien poco valía!


II
Juego mi vida contra una sonrisa de Venus Cipriota
hembra madura, parpadeante en acecho del primer cupido;
o contra la Osa Mayor
que ha de bailar en las ferias al són del adufe;
o contra el anillo de latón de Saturno, viejo verde,
taimado prestamista, insigne usurero;
o contra el rebaño de las Pléyades,
-vírgenes necias, capretinas locas-.


Juego mi vida contra la Cruz del Sur,
condecoración barata,
o contra un guiñar de ojos de Urano,
andrógino, equívoco planeta, ebrio Narciso;
o contra el diablo Aigoi,
veleta de Perseo, ágil funámbulo;
o contra la farola pintarrajeada
de Sirio, trovador nocharniego;
o contra el Cinto de Orión que apresa los flancos voluptuosos
de la Noche: febril sacerdotisa de los ritos secretos,
de las íntimas lides;
o contra un beso frío de la Luna
ofélida!


Tiro los dados en la azul alcatifa de la noche
para jugar el albur supremo!


Juego mi vida!
Bien poco valía!
La llevo perdida
sin remedio!


III
Para la burla de Venus Veleta
mi corazón es el premio;
y mi sonrisa -flor de indiferencia-.


Para las fechas del Sagitario
el amplio pecho,
y mi sonrisa -flor de cansancio-.


Para Scorpio
traicionero,
mis zancajos, y mi risa sin odio.


Para Shylock y su balanza,
mi carne, que es el precio,
y mi sangre -adehala.


Y para Zoilo y Compañía
-en el estuche del silencio-
la flor de la sonrisa.


Juego mi vida!
Bien poco valía!
La llevo perdida
sin remedio!


Juego mi vida, oh Noche, contra el abrazo perenne
de tu cuerpo moreno y felino, fogoso
o hecho ascuas de nieve!
Contra tu abrazo, oh Noche, Oh Sheherazada!
oh tú, Sacerdotisa de las íntimas lides,
de los ritos secretos!


Me extenúen tus besos profundos!
Me extinga entre tus brazos de terciopelo!
En tu seno aromoso me sepulte!
y naufrague en tus ojos de sombra y de lascivia y de misterio!


*****


Ritmos
A Rafael Maya


Atardecer.
Temor crepuscular...
Inquietudes que el véspero insinúa...
Luces violadas. Nombre de mujer
que escucho musitar
cuando el silencio se acentúa...


Angustia tremulenta.
Indeciso dolor
que no se nombra...
Indeciso dolor que se aposenta
-frío y taimado- en lo interior
de nuestra sombra!


Parpadear
lento,
undívago, ingrávido, en la penumbra...
y el mismo musitar
yel mismo acento
del nombre y de la voz que mi cansancio
/ apesadumbra!
Atardecer.
Campanas augurales.
Tristeza insomne, múltiple, que en su gris me
/ circuye:
y un rostro de mujer
tras los cristales,
que me mira y me nombra... y que me huye!


Abulia; anhelos
de languidez, de sueño..., ¡no sentir!
Escancio
tu licor, oh crepúsculo!, en los hielos
del cansancio...
tu licor en los hielos del morir!


Atardecer.
Temor crepuscular.
Inquietudes que el véspero insinúa.
Luces violadas. Nombre de mujer
que escucho musitar
cuando el silencio se acentúa!


Atardecer...

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