viernes, 26 de noviembre de 2010

2120.- JOSÉ JIMÉNEZ LOZANO


José Jiménez Lozano nació en Langa (Ávila) en 1930. Se licenció en Derecho y Periodismo por las Universidades de Valladolid y Madrid. En 1958 empezó a trabajar como periodista en el periódico El Norte de Castilla, que dirigió desde 1992 a 1995, año de su jubilación. Su primera novela –Historia de un otoño- apareció en 1971. Desde entonces ha publicado veintiuna novelas más, ocho libros de poesía, varias recopilaciones de cuentos, cinco diarios, bastantes ensayos y cientos de artículos. Ha sido galardonado con numerosos premios, entre los que destacan el Premio Nacional de las Letras (1992) y el prestigioso Premio Cervantes (2002).

Novelas
– (1971): Historia de un otoño. Barcelona: Destino.
– (1972): El sambenito. Barcelona: Destino.
– (1973): La salamandra. Barcelona: Destino.
– (1982): Duelo en la Casa Grande. Barcelona: Anthropos.
– (1985): Parábolas y circunloquios de Rabí Isaac Ben Yehuda (1325-1402). Barcelona: Anthropos.
– (1989): Sara de Ur. Barcelona: Anthropos.
– (1992): El mudejarillo. Barcelona: Anthropos.
– (1993): Relación topográfica. Barcelona: Anthropos.
– (1993): La boda de Ángela. Barcelona: Seix Barral.
– (1995): Teorema de Pitágoras. Barcelona: Seix Barral.
– (1996): Las sandalias de plata. Barcelona: Seix Barral.
– (1997): Los compañeros. Barcelona: Seix Barral.
– (1998): Ronda de noche. Barcelona: Seix Barral.
– (1999): Las señoras. Barcelona: Seix Barral.
– (1999): Maestro Huidobro. Barcelona: Anthropos.
– (2000): Un hombre en la raya. Barcelona: Seix Barral.
– (2001): Los lobeznos. Barcelona: Seix Barral.
– (2002): El viaje de Jonás. Barcelona: Ediciones del Bronce.
– (2004): Carta de Tesa. Barcelona: Seix Barral.
– (2005): Las gallinas del licenciado. Barcelona: Seix Barral.
– (2007): Libro de visitantes. Madrid: Ediciones Encuentro.
– (2008): Agua de noria. Barcelona: RBA.


Cuentos
– (1976): El santo de mayo. Barcelona: Destino.
– (1988): El grano de maíz rojo. Barcelona: Anthropos.
– (1991): Los grandes relatos. Barcelona: Anthropos.
– (1993): El cogedor de acianos. Barcelona: Anthropos.
– (1996): Un dedo en los labios. Madrid: Espasa Calpe.
– (2006): El ajuar de mamá. Palencia: Cálamo.
– (2007): La piel de los tomates. Madrid: Ediciones Encuentro.
Cuento para niños
– (1995): Tom, ojos azules. Valladolid: Diputación Provincial.
Antologías de cuentos
– (1993): Objetos perdidos. Valladolid: Ámbito. Selección de Francisco Javier Higuero.
– (2002): Yo vi una vez a Ícaro. Valladolid: Castilla Ediciones. Selección de José Luis Puerto.
– (2005): Antología de cuentos. Madrid: Cátedra. Edición de Amparo Medina Bocos.

Poesía
– (1992): Tantas devastaciones. Valladolid: Fundación «Jorge Guillén».
– (1995): Un fulgor tan breve. Madrid: Hiperión.
– (1996): El tiempo de Eurídice. Valladolid: Fundación «Jorge Guillén».
– (2000): Pájaros. Madrid: Huerga y Fierro.
– (2002): Elegías menores. Valencia: Pre-textos.
– (2003): Seis poemas de un día, pliego poético editado con motivo de la entrega del Premio Cervantes. Universidad de Alcalá: Festival de la Palabra.
– (2005): Elogios y celebraciones. Valencia: Pre-textos.
- (2008): Anunciaciones. Velliza (Valladolid): El gato gris, (Edición especial).





Poemas de José Jiménez Lozano



MAÑANITA DE ABRIL

“Mañanitas de abril
son buenas de dormir”,
se decía antes.
Pero es que no había prisa,
había una vida eterna por delante.

(Inédito)








ASTROS

¡Míralos bien!
También se alzarán sobre tu tumba
y, aunque todos te olviden,
Ellos recordarán tus ojos de tantas
noches contemplándolos.
Es imposible que esta celeste rueda
gire eternamente sin memoria.









QOHÉLET

Sorprendí a Qohélet en el paso de peatones.
¡Cuidado, amigo! dije.
No todo es niebla y humo, hay coches.
Pero miraba a una muchacha.
Y no debió de oírme.

(de Elogios y celebraciones, Valencia: Pre-textos, 2005)









OTO

Cuando vuelves a casa como Ulises,
sólo sabes que no te has vendido,
si Oto, el perro, te saluda, contento.
Le has tenido en vilo. También Argos
temió a veces que Ulises traicionara,
creyó que nunca volvería del mundo.

(de Elogios y celebraciones, Valencia: Pre-textos, 2005)





LEÓNIDAS

El poeta Leónidas,
pobre de solemnidad solemne,
aconsejaba a los ratones abandonar su cabaña,
en la que nada encontrarían:
ni papel con sus versos.
Pero luego se los recitaba por la noche el poeta
—versos sobre suculentos banquetes en palacio
con pastel de queso como postre—,
y los ratones se mostraban inquietos.
Él les decía: Si no os quitan el hambre,
es que no son versos excelentes,
falta algún acento, sobra un adjetivo.
Y corregía.

(de Elegías menores, Valencia: Pre-textos, 2002)






LA AURORA

Mira cuán delicada es la aurora;
aunque se trate de un día aciago,
te lo entrega con sus rosados dedos,
para no herirte de antemano.

(de Elegías menores, Valencia: Pre-textos, 2002)






DÍAS DE NIEVE

Los días de nieve son tranquilos,
avanzan en silencio. Extendido
está el blancor para unos cuantos
pobres, apresurados, gorrioncillos;
quizás algún ladrido
se oye a lo lejos. Ni más nada,
ni más nadie; pero,
si hubiera un caminante, sus pasos
hollarían el mundo.

(de Elegías menores, Valencia: Pre-textos, 2002)







NEVADA

El pañizuelo blanco resistía
su comparación con el ampo de la nieve,
pero el ánima
siempre da en más oscuro, o en rojo,
incluso recién lavada.
Es cosa de hombre.

(de Elegías menores, Valencia: Pre-textos, 2002)






ZARZA

Una zarza con escaramujos rojos
te parece una llama.
¿Te llamarán como a Moisés desde lo Alto?
Tiemblas.

(de Elegías menores, Valencia: Pre-textos, 2002)







LUNA

La luna es roja hoy,
como tu ánima.
Mas ella es un espejo,
tu ánima una hoguera.
Cuando avance la noche,
se tornará de plata ella,
tu alma estará pálida.
Amor os rige a ambos.

(de Elegías menores, Valencia: Pre-textos, 2002)








SANTIDAD

Considera la santidad del pensamiento
y la palabra.
Al enunciarlos o escribirlos,
rodéalos de silencio, y tu yo no los toque.
Ni los adjetivos.

(de Elegías menores, Valencia: Pre-textos, 2002)







LA SOMBRA DE UN LIBRO

Enciende la candela, y mira
cuán extensa es la sombra
de este pequeño libro.
La llama te revela
lo que no está ahí escrito,
la parte del silencio.
Este adentro
sólo lo muestran las candelas.

(de Elegías menores, Valencia: Pre-textos, 2002).







ASCESIS

El viejo anacoreta
tenía sólo un cántaro
como única posesión en este mundo;
quebrose éste un día, y el anacoreta
lloró.
El manantial le dijo:
¡Por fin sabrás lo que es el agua
al tener que beberla en el cuenco de tus manos!
Y temió el anacoreta entonces
que sus manos le fueran amputadas, porque
tendría que beber de bruces, y el agua,
un maestro de ascética,
concluiría por exigírselo. Sus ojos
relucían como una espada, a veces.

(de Elegías menores, Valencia: Pre-textos, 2002).

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