viernes, 26 de noviembre de 2010

2118.- CHOI SEUNG HO


Choi Seung-ho. Corea del Sur (1954)
Participa del movimiento poético de una nueva generación, desarrollado a lo largo del último cuarto de siglo. Este movimiento ha reaccionado críticamente en contra de la salvaje industrialización de Corea y de sus múltiples y traumáticas consecuencias en la sociedad coreana. La poesía de Choi Seung-ho no se caracteriza precisamente por el canto a la belleza de la naturaleza o a la bondad del hombre. Más bien, sus versos expresan inaudibles gemidos e inarmónicas imágenes que se generan, de manera consciente o inconsciente, en nosotros y en nuestras circunstancias. Predomina en su poética una cierta tendencia al feísmo y al énfasis en lo grotesco, como reacción crítica a un entorno insoportable para el poeta. No faltan, sin embargo, en su escritura un acercamiento, a veces tierno, otras irónico, hacia sus semejantes, prisioneros de la soledad y de la incomunicación; así como los temas vinculados al destino final del hombre y sobre el sentido de la existencia. En español: Yo que soy nada, lo soy todo (Edit. Verbum, 2005).






Del poemario
Yo que soy nada, lo soy todo
(Edit. Verbum, 2005)






LOS MENESTEROSOS

Todavía existen pobres que viven
en inhóspitas cavernas.
Cuando la humareda negra se elevaba
y llegaban apresurados los bomberos,
observé el llanto de una niña y su abuela
ante su casa convertida en cenizas.

En la metrópoli misma, en Seúl,
existen vidas marginadas.
Aunque a su lado se encuentre
un hospital de la Cruz Roja,
con su gran cartel que invita a donar sangre,
la sangre de los pobres seguirá siendo pobre;
pero, aún más, en el camino
que va de la miseria a la muerte
se incrementa el número de los desechos.

Tal vez nadie se coronará rey de los objetos.
Junto a la aldea de andrajos,
se ve una tienda de objetos usados:
verdadera tumba de cosas inútiles,
majestuosa como un espléndido mausoleo real.
Su inscripción debería decir:
«Sepulcro del rey de los harapos».

Es el sitio donde sobreviven los miserables
llevando carretillas con los residuos de la actual civilización.
Como enhiesta esfinge
un perro negro que guarda la entrada, agazapado,
se me queda mirando, sin ladrar.










ESCENAS DE UN SUICIDIO

I

Dicen que el muchacho que se arrojó desde lo alto de un edificio,
llevaba un libro de historietas en una mano
y, en la otra, su teléfono celular.

Se lanzó como un pequeño pez
desde la pecera hacia el suelo de hormigón;
más no así el mudo pez que envejecía, resignado,
únicamente mirando hacia el exterior de su turbia pecera.

II

Aquel cuervo que al anochecer permanece sentado en un árbol muerto
se parece a una magnolia ennegrecida..
Si alguien llega al lado de este árbol
y se cuelga desesperado de sus ramas para ahorcarse.
¡quiébrate, rama podrida!
para que la persona caiga al suelo, ¡plaf!,
se levante sacudiéndose las caderas
y regresa a casa con sus pesados pasos, de inmediato










MITAD DE GANSO SILVESTRE

No me acostumbro a la nueva ciudad.
Es como una aglomeración de edificios pasajeros.
Pero no diré que sus residentes también
llevan una vida pasajera.

En la muy desolada periferia de la nueva ciudad,
escasos arrozales y sembrados abandonados,
páramos y también moteles.
En un restaurante
o en una sórdida choza groseramente remodelada,
preparan platos de pollos d «de granja», gallinas negras, patos,
e incluso, medio ganso silvestre.
Los restos de las aves, al basurero.

Y tú, segunda mitad del ganso silvestre,
¿vuelas alto por el cielo?
¿Vuelas hacia el oeste del anochecer
con la mitad sólo de tu mente?

CHOI SEUNG-HO: trad. Lee Seung-jae; revisión: Eduardo Ramírez.

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