viernes, 4 de noviembre de 2011

5069.- CECILIA BUSTAMANTE


CECILIA BUSTAMANTE
Escritora peruana (Lima, Perú, 1932; Austin, Texas, EUA, 2006). Profesora, periodista, activa en derechos humanos, organización comunal, desarrollo sostenible, la mujer en América Latina. Es la única mujer que ha obtenido el Premio Nacional de Poesía del Perú. Tuvo que emigrar de su país y ha residido en España, México, Bélgica, Estados Unidos. Editora de la Revista Internacional de Artes & Letras Extramares. Publicó Altas hojas, Símbolos del corazón, El viaje del poeta, Poesía, El nombre de las cosas, Nuevos poemas y Audiencia, Modulación transitoria, Amor en Lima, Discernimiento, Layenda, Guardia de corp, Reloj de arena y Otro aire, otra piel, además de Mother Blood, en inglés. Sus poemas han sido traducidos a otros idiomas.



Santa Rosa de Lima, coplas


¿Dónde está mi amante, quién lo retiene?

(copla de Santa Rosa de Lima}



Desde 1,500

Hace mucha muerte en el Perú
Y se dan flores místicas
En rosario sin fin.
Santa Rosa toca tu vihuela
Que yo toco la puerta
De tu cráneo pelado
Y las santas cuencas
De tus huesos
Que se hagan pan de dulce
O que comiencen a arder
Isabel Flores de Oliva
El dolor está trepando
Hasta los cielos
Y tu canción va a desafinar.








Animal social

Limeña que tienes alma de tradición
(de un vals peruano)

No quiero decirlo
mas tu disimulo entiendo
y sobreentiendo antagonismos mejores,
tales malabares,evasiones, girando mortalmente
Y regresando,
Pequeñas historias que suceden
Palabtra dobles,
Dobles victimas,
Formas seculares,
Situaciones muy barrocas,
Máscaras que dirigen su mirada
Al insignificante publico complaciente.
(y no hablar de los románticos
a los jóvenes notables porque
cambiaran de contradicción).
Simular, disimular,
Otras formas del habla,
Diferencias
Que diciendo apenas
Infieren demasiado.
Amigos
O enemigos
A muerte?
Posibilidad cobarde de probar la inocencia
Ante otra mascara de alguien
Que pierde la razón
En el desenfreno del juego.






En Discernimiento, 1era. ed., Premia Editora de Libros
Mexico, D,F. 1982. pp. 101-102.

Clases

Los pura sangre se instalan
Tras barreras
Crian formas en el cráneo,
Disfrutando elementales
De las palabras compuestas.
Pero su otra sangre novela
Sencillas estructuras, le trepa el cuello,
El tronco
Que otra clase cortará.








En Discernimiento, 1era. ed., Premia Editora de Libros,
Mexico, D,F. 1982. p. 103

Balneario.

Casas vacias y enredaderas viejas
Titubeos en la Bajada de los Baños,
Las palomas de algun tiempo
Mas penetrantes que cualquier pagina.
Contemplemos de ese lado
El desorden, la perfecta gama de Lima,
Su historia, d hambre que arruga las calles.
Se quiebran los acantilados
Con salto de duende,
Su alianza descalabra
Cualquier verano,
Corto verano.
Al lado de las verjas oxidadas
Surgen cuqluier ano
Las parejas abejas de un roto panal
Que caen en un pocio de hiel.







Discernimiento, p. 35


Amor en Lima

A Cesar Moro

Te planteo esta posibilidad:
Beber en tacitas rajas,
Pasearnos en Barranco
Mientras el orin y el salitre carcomen
Los balnearios limeños.
Dejame mecer los pies desde los balcones de Lima,
Asediar la tuberculosis en el gris crispado de la niebla
Porque es lluvia amenazante nunca llega
Y mas bien aborta por otro lado de los cielos.








Discernimiento, p. 41

Poema 1

El perfume de los campos de I patria

Dista, pero no se pierde.
Los cielos que me cubren
Poseen la estrella de mis padres
Y los rios que llegan de las altas lagunas
Acarician la simiente,
Que colma las retamas florecidas.
Estos rostros que saludan
Son los hombres de mi patria,
Acallados y lejanos junto al río,
Anidando en la noche hasta que brote el día.
Yo les ofrezco la inquietud de mi corazón
Y la calma de mi mano vacia.




Altas hojas. Ed. Ministerio de Educacion Publica del Peru. Lima,
1961 p. 5





copla de Santa Rosa de Lima




El Puente II

En la áspera corteza
tu sola mano golpeando la distancia
el corazón resiste aún
sobre el inasible puente donde acecha
amargo fulgor de tiempo inalcanzable.
Sentir que se está muriendo ‑
lejos de nuestra sádica tierra,
el peso triste de la ex‑ patria nuestra
enterrándonos a ambos otra vez
en la terracotta del verano.
Ansiosamente arranco el terco secreto,
la agonía en nuestro cauce ancestral.
Bajo el puente nos dimos ayer
nuestro sueño de anillos enigmáticos
de amor, de metal, de vigilia,
rodaron despacio
desde el tiempo aquél
eclipses totales ‑ y amén.







Variaciones

A García Lorca

Hoy. Inhumano día
aparta tu cáliz,
el deseo constante,
mientras visito
el ácido bosque
que perfora la luna.
Encuentro este guijarro
pesado de conjuros
urdiendo ser la rosa esquiva
modulando frecuencias de la muerte.
¿Por qué tu aleteo, tu siniestro ojo?

Pecíolos manchados ribetean
el río oscuro
de cualquier romance
la difícil sombra
que se está bebiendo el aguacero.
La menta madura entre los dientes,
y siniestro hollín escapa
del ojo blanco de la noche.

Zumba el bello don
ciego de melancolía
sagitante animalito
imposible de morir, como tú.

Día salobre graficando
aromas con versada estrategia
Y se siente el deseo, Federico,
de "dormir un rato,
un rato, un minuto, un siglo...".









Sábado de Gloria

A Luz María Sarría

Allí sobre el césped
está titilando
el corazón del tigre
y el hijo de la reina
fornica en la nieve
de país que no le pertenece.
Negros insectos crocantes
extraen los ojos,
guijarro sobre guijarro
hacen una montaña que rumia
y borbotea.

El corazón del tigre entibia
el hielo bajo la hierba.
Nos dice de la otra fiera nacida
en el tambor secreto,
de su otro corazón y su coágulo,
de su furiosa materia
afelinándose entre las moscas.

Cómo se fabrica todo aquello
que esclaviza cuando está naciendo
y agotada la fuerza. nos destila.
Ni piel de tigre, ni de leopardo,
yo volio, volio, fuertemente
piel de tigre, las garras
antes que se seque la humedad del pincel.

Porque es hermoso tener
un corazón de tigre
a la luz del sol a la desluz
de la luna. O ser una gacela blanca
disparada en la grisura.

Tantas cosas
cuando abro la puerta
hacia la calle en vaciedad
y silencio, y ver cosas escapadas
de algún bolsillo
con sigiloso resplandor.










"...en aquella dulce estancia..."

A Gonzalo D. M., que me contó la historia

Abeja reina de la luz azulina
madre en la recámara
entorna persianas, gemidos.
En tu alvéolo de leche,
de miel.
Tus abejorros olvidados
sólo muerden
la mullida eternidad
que los expele.
No te perdono, no te lo perdono.
Los pezones morenos o rosados
bajo el éter de la muselina
presuntuosos me aspiraron
en su abismo silencioso
incitándome sus amores evasivos.
mis alas a tu puerta
hasta empañarse las débiles gemas,
a prueba de luz
en tu cámara oscura.

La insidia final de tu vuelo
en la campanilla de plata
resuena y me quiebra incoloro
en este grano que atraviesa
ácidamente tu reloj de arena.










Emblema

Aparece la luna
En su nido de ceniza.
Aparece como antes
Del fuego y el polvo
Donde todo amante
Desaparece.

Es entonces
Pausada y ceñida. Esclava
De su roel encendido
Se inicia y convierte
En extenuada piel apacible,
Carne de otro fruto,
Historia breve de tardanza
Y lentitud que se deja tocar.
Música escrita
Ininterrumpidamente.
Ave. Patria.
Plumas negras
Que desmancha el viento,
Sedimento
De doméstica piedra
En la pavesa del día.






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