domingo, 20 de noviembre de 2011

5183.- MARJORIE AGOSIN


Marjorie Agosin, (Chile), es activista por los derechos humanos y escritora.
Nació el año 1956 en la ciudad de MARYLAND, ESTADOS UNIDOS.
De origen judío, nació en Maryland, Estados Unidos, donde vivían sus padres, quienes procedían de CHILE. Su padre, profesor de bioquímica considerando el propicio campo de acción para su profesión en el medio norteamericano, se radicó en dichas tierras, ejerciendo en ellas a plenitud su especialidad.

No obstante, la autora pasó su infancia en Chile, estudiando en el Instituto Hebreo hasta los 12 años, momento en que se traslada al país del norte. Desde esa fecha (1968), vivir en éste, prosiguiendo su educación formal en el High School y, más tarde, realizando cursos y estudios universitarios en Bloomington, Indiana. Allí se doctora en Literatura Comparada, consolidando así una elocuente formación académica, que comprende también sus estudios de Filosofía en la Universidad de Georgia, perteneciente al Estado del mismo nombre, todo lo cual complementará su incesante actividad de creación en el ámbito literario.
Desde Estados Unidos, viaja por cortos períodos a Israel, en 1970 en la perspectiva de conocer su cultura y en 1973 en labores de solidaridad.
En esta atmósfera, se casará con John Wiggins, un físico nuclear, con quien se instalará en Massachusets, ciudad en la que se hace cargo de un taller de poesía e imparte clases de análisis literario en el Wellesley College, versión femenina de Harvard.
Ha sido académica de la Universidad de Wellesley, profesora de literatura latinoamericana en la Universidad de Indiana. Se ha dedicado a traducir la poesía de nuestra lengua al idioma inglés, llevando a cabo una valiosa labor de difusión de nuestros valores literarios y culturales.
Marjorie Agosin comenzó a escribir desde muy niña, con el estímulo permanente de su madre. Su creatividad se ha desarrollado en los géneros poético, narrativo y ensayístico. Su poesía atestigua un cierto influjo de la antipoesía de Parra y, a la vez, desliza un lirismo de lo cotidiano, dejando entrever su activa relación con la tradición ilustrada y popular de la poesía chilena, además de algunos ecos de la literatura norteamericana.
Su tesis abordó el tema "Protagonistas en la narrativa de María Luisa Bombal".
OBRAS
- LITERATURA Y DERECHOS HUMANOS EN LATINOAMÉRICA. MARJORIE AGOSIN. COSTA RICA. EDUCA.
- PABLO NERUDA. MARJORIE AGOSIN. G. K. HALL - U.S.A.
- RENEE EPPELBAUM AND THE MOTHER OF THE PLAZA DE MAYO. MARJORIE AGOSIN. CANADA. WILIAMS-WALLACE.
- SILENCIO E IMAGINACIÓN: METÁFORAS DE LA ESCRITURA. MARJORIE AGOSIN. MEXICO. KATUN.
- VIOLETA PARRA: JUGLAR DEL PUEBLO. MARJORIE AGOSIN. PLANETA.
1980- CONCHALÍ (CON PRÓLOGO DE FERNANDO ALEGRÍA). MARJORIE AGOSIN. NUEVA YORK. ESTADOS UNIDOS. SENDA NUEVA DE EDICIONES.
1982- "SILENCIO QUE SE DEJA OIR". ENSAYO. MARJORIE AGOSIN. INDIANA. ESTADOS UNIDOS. THIRD WOMEN PRESS.
1983- LAS DESTERRADAS DEL PARAÍSO. ENSAYO. MARJORIE AGOSIN. NEW YORK. ESTADOS UNIDOS. SENDA NUEVA EDICIONES.
1984- LA BRUJA Y ALGO MÁS. MARJORIE AGOSIN. PITTSBURG. ESTADOS UNIDOS. LATIN AMERICAN REVIEW PRESS.
1986- HOGUERAS. POESIA. MARJORIE AGOSIN. SANTIAGO. CHILE. UNIVERSITARIA.
1988- VIOLETA PARRA: SANTA DE PURA GREDA. ENSAYO. MARJORIE AGOSIN. SANTIAGO. CHILE. PLANETA.
1991- LA FELICIDAD. CUENTO. MARJORIE AGOSIN. SANTIAGO. CHILE. CUARTO PROPIO.
1992- VIOLETA PARRA O LA EXPERIENCIA INEFABLE. ENSAYO. MARJORIE AGOSIN. SANTIAGO. CHILE. PLANETA.
1993- CHILEAN FOLKTALES RETOLD (ANTOLOGÍA CUENTÍSTICA DE ESCRITORAS CHILENAS). MARJORIE AGOSIN. CANADÁ.
1993- LAS HACEDORAS: MUJER, IMAGEN Y ESCRITURA. ENSAYO. MARJORIE AGOSIN. SANTIAGO. CHILE. CUARTO PROPIO.
1994- SAGRADA MEMORIA. NOVELA. MARJORIE AGOSIN. SANTIAGO. CHILE. CUARTO PROPIO.

ANTOLOGÍAS
1985- ANTOLOGÍA DE LA NUEVA POESÍA FEMENINA CHILENA. VILLEGAS, JUAN. SANTIAGO. CHILE. LA NORIA.







Carta de una mujer perfumada

Para escribir cartas de amor
no es necesaria
la cautela
ni el orden
ni encontrar la perfecta esquela
tan sólo encender la lámpara
como se enciende el cuerpo del amor.
Untarse toda,
perfumarse toda
de mieles y sortilegios
elegir la caligrafía más desvelada,
la más humilde.
Entonces, se extiende
se acaricia el empeine de sus plumajes
y comienzan a recogerse las palabras
como el deseo del amor.





II

Para escribir cartas de amor
es necesario estar reposada
elegir las palabras como si fueran banquetes clandestinos
vestirse toda de rojo, color deseo, color relámpago
y decir: en esta tarde arrodillada de luz
yo te amo, te entrego un manojo de suaves palabras
como la llave de mi alma





III

Me ilumino toda al nombrarte
nada se pierde
con llamarte en el bosque fallido
con escribirte como sonámbula como
maga toda vestida
de verde
escribir
más que una carta de amor
basta con extender mi mano hacia la tuya
es esa la
vigencia
del perfume.







Poemas para Josefina

Paisajes

Despojados de tu voz y de tu presencia
Entran a tu paisaje de anciana niña muerta
Y como extranjeros a lo que fue tu vida
Revisan tus pertenencias
Se deshacen de los objetos queridos
Un abanico de Sevilla
Una taza quebradiza y frágil
Donde bebias el solitario té
De todas las tardes

Deshojan tus papeles
Los recortes de diarios
De familiares
Queridos y despreciados
Igual los querías
Y guardabas en las gavetas de importancia
Sus historias

Se pasean por tu casa
Que ya no es la tuya

Nada se posee después
De la muerte









La tierra

Te preguntaba cómo era la tierra
Muy al fondo
Entre la angostura de la oscuridad
Y las aberturas de un ciclo subterráneo

Sonreías
Decías que los gusanos gobernaban la vida
De los muertos
Que la tierra era huesuda y oscura
Pero para los que mueren con felicidad
Tierna y dulce










Regresos

Imagino que
Me esperarás
En todos mis regresos
Estarás con gladiolos
Rojizos
Tu verdadero cetro
Cobijando las puertas
De la tierra
La entrada a Chile
Y cruzarás los Andes
Junto a mis ojos

Al llegar
El viento será
Como ese chal que
Que aguardaba por mí
Y aprenderé a reconocerte
En cada ausencia
En cada señal que
Presagie tu vida

Estás
Como el aliento de Dios
Sobre los céspedes











Los ojos de los enterrados

Los ojos de los enterrados,
como una lejanía inquieta,
nos amenazan
óyelos, óyeme.

El que sobrevive,
en letanías de
memorias prestadas
se estremece,
se verifica
porque tan sólo los muertos-moribundos
transfigurados por los sabores del olvido
pueden aparecer,
cautivándonos en esa memoria-mirada que acecha.

Ahí estás Ana Frank,
entre inocente y pérfida
comiéndonos mientras te miramos.
Tú eres los ojos de los enterrados.
Y nos devuelves esa mirada
cadavérica o diabólica.

Ahí estás Milena tan abandonada con la estrella de David cubriéndote
como látigo o promesa.

Ahí estás Lila Valdenegro. Desparecida. Carnet 353,
olvidada en la memoria que no desmiente.
Los ojos de los enterrados
nos acusan,
se acusan,
escribo, me miran
y me atraviesan
las ausencias.











Hermana Amada

I.

Hermana amada,
mujer de cicatrices y solsticios
amiga de los pordioseros
eterna compañera de los torturados
ven, ayúdame en la amanecida.
Déjame poner un sueño en tus faldas
que lavaron el dolor agrio, inundado, de los despellejados.

II.

Déjame morirme
en tus brazos de sol y sangre que se
deshacen para volver a llenarse
de veranos fresas, pieles alegres del Sur.

III.

Amiga mía,
hermana,
amada danzarina de las fuentes,
de los cuerpos que acechan la extensión del amor,
déjame ser palabra en tu ausencia.

IV.

Amada, mientras alzas tus manos
y tus palmas son los senderos,
los ríos, las historias de luces y luciérnagas
madre amada
compañera de planetas, duelos y nacimientos
verde, verdosa dama
déjame ser
tu hija.










El cuaderno de los sueños

Has desatado tus cabellos, abuela, como lo haces todas las noches, para comenzar con el rito del sueño. Dejas la almohada de la pluma reposando sobre tu cama de felpas rojizas. Extiendes el camisón de algodón recién planchado. Te miramos con extrañeza, pero a la vez felices de que todas las noches recorras los mismos lugares, las pequeñas travesías de tu mesa redonda a la cama reposada que aguarda ansiosa la llegada de tu cuerpo tan solo. Ya nadie te abraza por las noches, abuela, tan solo el recuerdo o lo que olvidas, porque aquel mundo querido nunca fue tuyo y el que tienes ahora no lo reconoces. Solo aguardas la mañana, los periódicos de la guerra, las cartas de la Cruz Roja que no llegan.









Demencias

Trastornada
junto a brumosas letanías, ella
arma viajes,
destapa pertenencias:
aquel cofre de hojas secas
semejantes a las celebraciones falsas
la manta magenta,
traída de los mares de Odesa,
dos o tres fotografías
para acariciar
para cercarlas al cuerpo roto
de cicatrices destempladas.

Y así escondiendo en diluidos paquetes
las efímeras historias,
mientras las botas doradas del terror,
se acercan anunciando
la hora de la muerte,
la hora de los tiempos de la ira
manca,
ella deja atrás
al mar negro
de sus vivencias
se hunde.
Todo es agua.
Salvaje.
Viva.

Poems from At the Threshold of Memory by Marjorie Agosin,
compiled and edited by Celeste Kostopulos-Cooperman.










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