miércoles, 10 de febrero de 2016

MILAN RICHTER [18.109] Poeta de Eslovaquia


Milan Richter 

(Bratislava, Eslovaquia 1948). Estudió filología alemana, inglesa y nórdica en la Universidad Comeniana en Bratislava (1967-1972). A lo largo de su vida ha trabajado como redactor editorial (1972-1981), traductor y autor freelance (1982-1992), diplomático (encargado de negocios de la Embajada de Eslovaquia en Noruega e Islandia, 1993-1995) y director de la sección de Difusión de la Literatura Eslovaca en el Extranjero en el Centro Nacional de Literatura, así como director de su revista Slovak Literary Review/Review der slowakischen Literatur (1995 -2002). Des de noviembre de 2002 dirige su propia editorial (MilaniuM).
     
Como autor, Richter ha publicado nueve libros de poemas en eslovaco: Los espejos de la noche (1973), Látigos (1975), Polen (1976); tras una pausa forzosa, Lugar seguro (1987), Las raíces en el aire (1992), Del otro lado del telón de terciopelo (1997), El angel con plumas negras (2000), El templo derruido en mi interior (2002) y Secretos de par en par (2008). Se han publicado antologías de su poesía en alemán, noruego, búlgaro, checo, árabe, francés, hebreo, chino y macedonio, así como en revistas en más de 25 idiomas. Richter ha escrito tres obras teatrales y ha traducido al eslovaco más de 70 libros –de poesía, prosa, teatro y ensayo– de ocho idiomas diferentes. Por su cantidad y relevancia destacan sus traducciones del alemán (E. Jandl, R. M. Rilke, J. W. Goethe /Fausto/, E. Canetti, R. Hochhuth, F. Kafka y otros) y sueco (A. Lundkvist, H. Martinson, T. Tranströmer, K. Espmark, L. Gustafsson, P. O. Enquist y otros). Es miembro de diversas asociaciones y academias nacionales e internacionales de escritores, y dirige el Festival Literario Internacional Ján Smrek 2000-2011. Desde 2013 es presidente del Club de Escritores Independientes en Eslovaquia. Ha editado la primera antología de literatura eslovaca sobre el holocausto, titulada La callejuela de Dios (1998). Ha sido galardonado con el Premio Björnson (Noruega, 2010). En el ano 2008 el rey de Noruega le nombró Caballero de Primer Grado dela Orden Real Noruega del Mérito, y el presidente austriaco le concedió en el ano 2002 la Medalla de Oro al Mérito de la República de Austria.



MUNDO EN BLANCO Y NEGRO

En la pantalla del televisor en color
dan una película para aquellos que vivieron
tiempos que más valdría olvidar
o no recordar a malas.

«Ponnos el color», pide mi hija de seis años.
«Es una película antigua», le explico.
«Entonces yo era pequeño como tú
y los colores aún no existían.
Los árboles, la hierba, la gente, los coches
eran blancos, negros o grises.
El color lo inventaron más tarde…»

Ese instante de horror hasta que comprende
que bromeo.
Ese instante de horror al pensar que en la infancia
me faltaban el verde, el azul, el rosa.
Y que, igual que en esa película,
hasta la sangre de los inocentes corría negra.

Pero basta salir a la ciudad y ver
a la gente con trajes grises, camisas blancas,
caras sin color, mirada negra,
el humo de las chimeneas gris como ceniza,
el negro de los periódicos, y en ellos
las partes en blanco…



EN LAS ESCALERAS DE LA FACULTAD 
DE DERECHO

hay dos policías jóvenes
y no intuyen que, en el momento en que paso
junto a ellos con el coche, montan guardia
en honor de una chica joven a la que en esas escaleras
mataron tal día como este, pero hace ya mucho,
cuando a ellos dos, en medio del estruendo
de los tanques bajo las ventanas,
los daban a luz sus madres, sin saber
que sus hijos montarían guardia un día
ante una placa conmemorativa hace tiempo arrancada,
en honor de esa chica que aún hoy, sin reconocerlo,
sangra en nosotros.

Milan Richter en El silencio de los árboles en Hyde Park (La poesía, señor hidalgo, 2007).
Traducción de Alejandro Hermida de Blas.




RAÍCES EN EL AIRE

En el aire, ahí están tus raíces,
ahí en el aire
Paul Celan

-¿Adónde va usted, señor ingeniero? ¿Al cementerio?

-Sí al cementerio voy, amigo mío, Mi madre está ahí,
también mi hermano, y la sobrina de la mujer,
la enterraron el año pasado, tenía diecisiete años,
leucemia, según dicen. ¿Y adónde va usted, amigo mío?
-A casa. Ahora oscurece temprano
Y donde me siento mejor es en casa
-¿Ya ha visitado las tumbas de los suyos?
-No tengo tumbas. Mi mujer me abandonó, hace ya tiempo,
Como usted sabrá mis hijos están vivos, pero lejos
en Canadá, sí en Canadá...no tengo tumbas...
-¿Y su madre, su padre, hermanos,
abuelos, dónde están enterrados?
-En el aire sobre Auschwitz, ahí,
en el aire están.



Sueño del exilio en Solentiname

                      a Ernesto Cardenal


Me ha llamado Hermann Schulz,
parece ser que Ernesto quiere dejar el cargo
y volver a su Solentiname.

Esa noche soñé
que con un pequeño grupo de turistas eslovacos
yo aterrizaba en el lago junto a la isla Mancarrón.
(Quizá nos llevó un hidroplano
o una hidra de los mitos indios.)

Como pronto salió a relucir,
mis paisanos eran incómodos activistas,
curas sin permiso, escritores subversivos
expulsados, privados de nacionalidad
y enviados al destierro tropical.
Sólo yo recibí ese castigo
como premio.

Ernesto nos aguardaba delante del local de reuniones,
en una mano un machete, en la otra una biblia.
Por lo visto ya le había informado de nosotros
el ministerio del interior,
el compañero Tomás Borge, entienden,
aún está ahí...

Y usted, Ernesto, ¿por qué renunció?

Un ministro debe hacer la vista muy gorda
para no ver muchas cosas
e incluso para ver lo que no hay,
y llega un momento en que ya no ve usted la mueca
en el rostro de la revolución, antaño sonriente,
ni cómo los compañeros se van volviendo señores
y los poemas instrumentos de propaganda.

No puede usted ser ministro
y a un tiempo escribir versos
sobre los que están abajo del todo,
campesinos masacrados,
indios refugiados,
huérfanos que sólo conocen la miseria
y la muerte y cada tipo de fusil.
Un rato funciona, pero luego debe usted
preguntar a Dios si esa es su voluntad.

Y si éste calla,
significa que hay que irse.
Donde lo necesitan los huérfanos,
los desterrados y los fuera de juego.
Estar de su lado aunque le llamen
opositor, aunque hasta aquí
le envíen soplones.

Y, para probarnos,
ordenó a dos muchachas
que trajeran machetes.

Antes de mañana por la noche
limpiarán la maleza detrás de la iglesia. Allí se construirán
un refugio provisorio.
Y el lunes, si todo va bien,
comenzaremos el curso de escritura creativa.
Aquí fundaremos la primera escuela eslovaca
de poesía política
(o de exégetas de salmos)
de toda Centroamérica.

Confío en que todos sean cristianos.
O por lo menos judíos...

Si su voz no llega a Eslovaquia,
seguro que llega al cielo.
Y desde allí, ¿quién sabe?

Noviembre de 1989




Callando con Rilke

Duino se queda con sus ángeles, invisible,
el señor conde ha volado a Londres,
la audiencia no tiene lugar...

En cambio la baronesa... quiere recordar,
en la mesa está el libro de Marie von Thurn und Taxis,
una escritura bella y misteriosa
igual que esa época, esa época...
“En esta propiedad encontraron al huir
escondite y refugio los hijos del rey de Francia...”

Seguro que Rilke venía a tomar el té
cuando en Duino se aburría. Intuimos por qué.
Callamos a la par que su aliento invisible.

El señor barón rememora esos tiempos.
En los tres idiomas de Austria-Hungría.
“Los eslovacos eran magníficos súbditos.”
Y nos da, no obstante, su mano en retirada
para despedirse.

..............................................................

El encuentro de dos mundos puede ser
un encuentro en la tercera fase.

Traducción: Alejandro Hermida de Blas

Marie von Thurn und Taxis-Hohenlohe fue mecenas, amiga y consejera de Rilke.
El poeta se alojaba con frecuencia en sus castillos, incluido el de Duino, a orillas del Mar Adriático (no lejos de la actual frontera italo-eslovena y de la mansión de los antepasados del barón en Nova Goricia). Nota del autor




Ya no me arranco los pelos grises
de la barba. Ya me crecen en abundancia...

(La muerte nos borda.)
Sobre la corteza gris del cerebro,
sobre la piel gris,
sobre la barba
cae la fina ceniza
de los crematorios. (Después de tantos años
cae.) Cae la fina ceniza
de lo que no se ha conservado...

(La muerte nos borda. Nos borda
con fuerte hebra gris. Zurce
lo que es provisional.)

¿Y qué es eterno? ¿El gesto
de esa mano delgada que se hunde
en tus cabellos?
¿El polen que cae
en tierras negras,
en fieles ojos negros,
el polen que cae
del amor? (Después de tantos años
cae.) ¿El polen
de lo que va a conservarse...?

Ya no me arranco los cabellos negros
de desesperación. Ya me caen
(de amor).

(Traducido del eslovaco por Alejandro Hermida)




Smrt’ si nás vyšíva
Už si nevytr´ham sivé chlpy
z brady. Už mi bujnejú…
(Smrt’ si nás vyšíva.)
Na sivú kôru mozgovú,
na sivú plet’,
na bradu

 padá popolcˇek
z krematórií. (Po tol’ké roky
padá.) Padá popolcˇek
toho, cˇo neostalo…

(Smrt’ si nás vyšíva. Vyšíva
silny´ m sivy´ m vláknom. Zašíva,
cˇo je docˇasné.)

A cˇo je vecˇné? Posunok
útlej ruky, ktorá ti vchádza
do vlasov?

 Pel’ padajúci
do cˇiernych pôd,
do cˇiernych verny´ ch ocˇí,
pel’ padajúci
z lásky? (Po tol’ké veky
padá.) Pel’
toho, cˇo ostane…?

Už si nevytr´ham cˇierne vlasy
zo zúfalstva. Už mi padajú
(z lásky).





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martes, 9 de febrero de 2016

CHUSÉ RAÚL USÓN [18.108]


Chusé Raúl Usón

Chusé Raúl Usón nace en 1966 en Zaragoza. Editor y escritor español en lengua aragonesa.

Estudió en el colegio Santo Tomás de Aquino de Zaragoza que regentaba la familia Labordeta, en los Jesuitas y, posteriormente, se licenció en Geografía e Historia en la Universidad de Zaragoza. Fue responsable del Ligallo de Fablans de l'Aragonés, organización dedicada desde 1982 a la defensa de la lengua aragonesa. Ganó varios premios literarios, tanto de poesía como de ficción, como el Onso de Plata del Premio Literario Villa d'Echo o el Premio Arnal Cavero. Es el traductor de Cullita d'otri (1998), antología de poesía occidental. De su dietario As zien claus, basado en su trabajo como educador en un reformatorio, el escritor asturiano Xuan Bello escribió: "cien instantes donde todo es posible: el infierno y el paraíso, los ángeles y los demonios luchando en una misma persona". Es miembro de la Sociedat de Lingüistica Aragonesa y secretario de la revista filológica De Lingua Aragonensi.

Obra literaria

Poesía

Dezinueu repuis d'una bida dallata, 1986
Ixe buxo biello -entre fierros-, 1988; Premio Ana Abarca de Bolea, 1988
Luna, arto y poemas de bardo, 1989
Fuellas chobenas, 1991
Cruzillata, 1994
Candalieto/Piedra angular, 2006
Ixe buxo viello -entre fierros-, 2008 (2ª edición)
Le Petit Trianon, (en el volumen colectivo José Antonio Labordeta: creación, compromiso, memoria, 2008)

Prosa

Nueis d'agüerro, 1986; Premio Naya 1986
Trista boira baxa, 1989: Premio Bal de Xalón 1989
As zien claus, 1997; Premio Arnal Cavero 1995
Benzina, 2003
Fiesta, (en el volumen colectivo Zaragoza de la Z a la A, 2003)
Les cien llaves, 2004 (traducción a la lengua asturiana de As zien claus)
A voz, a nuestra voz (en el volumen colectivo Una isla de libertad. Homenaje a Ánchel Conte, 2008)
Navalla, botas, vacas (en el volumen colectivo Cuentos a patadas, 2008)
Enruenas, 2008; Premio Universidad de Zaragoza 2008
Escombros, 2011; traducción del autor al castellano de Enruenas1
Cien llaves, 2013; traducción del autor al castellano de As zien claus

Ensayo

La fiesta del árbol, Edición facsímil de la obra del mismo título de Leonardo Escalona, Museo Pedagógico de Aragón, 2009
Dovina, dovinalla, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2009
El Carnaval de Torla (Sobrarbe, Huesca), junto con Xavier Tomás, Xordica Editorial, 2009
Cleto Torrodellas (1868-1939). Obra en aragonés ribagorçano. Edición junto a Xavier Tomás, Biblioteca Pirineus, Xordica Editorial, 2011
Leonardo Escalona (1891-1938). Obra en aragonés belsetan. Edición junto a Xavier Tomás, Biblioteca Pirineus, Xordica Editorial, 2012
Dámaso Carrera (1849-1909). Obra en aragonés ribagorçano. Edición junto a Xavier Tomás, Biblioteca Pirineus, Xordica Editorial, 2012
Agliberto Garcés (1908-2002). Obra en aragonés meridional. Edición junto a Alberto Gracia Trell, Biblioteca Pirineus, Xordica Editorial, 2012

Traducción

Cullita d'otri, 1998 (con traducciones a la lengua aragonesa de poemas de Bernardo Atxaga, Paul Auster, Georges Bataille, John Berger, Joan Brossa, Raymond Carver, C. P. Cavafis, Paul Celan, Celso Emilio Ferreiro, Federico García Lorca, Pere Gimferrrer, Miguel Labordeta, Valerio Magrelli, Cesare Pavese, Fernando Pessoa, Arthur Rimbaud, Manuel Rivas, Joseba Sarrionandia y George Trakl)
Á yo me patina a egge, e qué?, 2000 (traducción al aragonés del libro de Anjel Lertxundi)
Per qué no canta o papirroi?, 2001 (traducción al aragonés del libro de Xabier Mendiguren)
Manual d'instruzions ta querer á Irene, 2001 (traducción al aragonés del libro de Carlos Mosteiro)
A mía chirmana ye asinas, e qué?, 2001 (traducción al aragonés del libro de Pako Sagarzazu)
No sé nadar, e qué?, 2002 (traducción al aragonés del libro de Daniel Nesquens)
Un can en o piso, e qué?, 2003 (traducción al aragonés del libro de Fina Casalderrey)
A flor d'a ziresera: leyendas chaponesas, 2003 (traducción al aragonés del libro de Josep-Francesc Delgado)
Historias de la mano izquierda, 1996 (traducción al castellano del libro Històries de la mà esquerra, de Jesús Moncada)
El café de la rana, 1997 (traducción al castellano del libro El Cafè de la Granota, de Jesús Moncada)
Calaveras atónitas, 2005 (traducción al castellano del libro Calaveres atònites, de Jesús Moncada)



Todas las ciudades que hemos visitado,
todas las camas en las que nos hemos acostado,
todas las noches que hemos querido,
los sueños que hemos soñado,
las palabras que no hemos dicho,
se derrumban,
se hunden.

Sólo quedarán escombros,
cascotes,
montones de piedras
grabados en la memoria.

De aquellos días no quedará
nada,
nada
de nada.
Todo lo cubrirá el tiempo.

Por eso escribo.


-


La ardiente arena de una playa de piedras
camino de Éfeso.
El coche en la curva,
como un juguete roto.
“Artemisa y su templo habrán de esperar”,
me gritas desde el agua,
desnuda,
borracha como una cuba.
Sé que entraré, que no lograré hacerte el amor
entre las matas de posidonia,
que te zafarás como una escurridiza anguila.

El móvil no suena.
El día está nublado.
Somos dos barcos a la deriva,
vulnerables.




Enruenas. Prensas Universitarias de Zaragoza.


[24]

T’estiraças sobre a cama,
jugarrina, sensual.
Has sacato lo cobertor
e sobre os linçuelos me fas cenyos.
M’estimaria menos luz.

Sona o telefono.
Gritan de recepcion.
As maletas.


[24]

Te desperezas sobre la cama, 
juguetona, sensual. 
Has quitado el cubrecama 
y sobre las sábanas me haces señas. 
Preferiría menos luz.

Suena el teléfono. 
Llaman de recepción. 
Las maletas.





[27]

A rúsia negra d’una plaja
camin d’Efeso.
O coche en a curva,
como un juguete rompito.
"Artemisa e o suyo templo havrá d’esperar",
me chilas dende l’augua,
espullata,
zorra como una uebra.
Sé que dentraré, que no lograré ensortillar-te
entre os maticals de poseidónia,
que t’esmuyirás como una escorrediça enguila.

O móbil no sona.
O dia ye nuble.
Somos dos barcos á la deriva,
vulnerables.


[27]

La ardiente arena de una playa 
camino de Éfeso. 
El coche en la curva,
como un juguete roto. 
"Artemisa y su templo tendrá que esperar", 
me gritas desde el agua, 
desnuda, 
completamente borracha.
Sé que entraré, que no conseguiré follarte 
entre las matas de poseidonia, 
que te zafarás como una escurridiza anguila. 

El móvil no suena. 
El día está nublado. 
Somos dos barcos a la deriva, 
vulnerables.





[48]

Dinantes as rejoletas açuls d’a Mezquita Açul
m’han prevocato una sensacion d’estranyamiento,
ixe vertiginoso sentimiento que t’invade
quan te miras o cielo estrelato una nueit de verano.
De completa orfandat.
Te miro e me pregunto quí yes,
querendo saber si continaremos
dentro de cinco,
de seis anyos.
Per qué somos juntos?
A l’atro mes feré trenta e siete anyos.
Qué femos aquí agora,
popillos,
en a Mezquita Noruosmaniye?

Allá, la columna de Constantino,
un atro amo d’un império que tamien s’esmolingó.
Como lo que hemos devantato nusatros,
ligero,
ilúsório.


[48]

Antes los baldosines azules de la Mezquita Azul 
me han provocado una sensación de extrañamiento, 
ixe vertiginoso sentimiento que te invade
cuando miras el cielo estrellado una noche de verano. 
De absoluta orfandad. 
Te busco y me pregunto quién eres, 
queriendo sabes si continuaremos 
dentro de cinco,
de seis años. 
¿Por qué estamos juntos? 
El próximo mes cumpliré treinta y siete años. 
¿Qué hacemos aquí ahora, 
huérfanos, 
en la Mezquita Noruosmaniye? 

Allá, la columna de Constantino, 
otro dueño de un imperio que también se derrumbó. 
Como el que hemos levantado nosotros, 
ligero,
ilusorio.





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REMIGIO GONZÁLEZ MARTÍN -ADARES- [18.107]

Adares (foto de A. P. Alencart, 1997)


Adares

Remigio González Martín, alias "Adares" (Anaya de Alba, Salamanca, 1923 - Salamanca, 2001), fue un poeta español. "Adares" (A=Adelante, D=Dolor de la madre al dar a luz, A=Amor, R=Remigio, E=España, S=Salamanca).

Su infancia transcurrió en el ambiente rural de Anaya de Alba y sus inmediaciones. La Guerra Civil española de 1936 le sorprendió con trece años en terreno nacional, de donde emigró en 1962, buscando mejores expectativas para su familia a Francia, donde su pasión por la poesía rompió y le cautivó definitivamente. La experiencia de la muerte y la miseria marcaría su obra dándole un tono "surrealista de hogaza", como lo definió una vez el poeta Aníbal Núñez en su prólogo a La Barrila.

En los años 70 regresó a España, donde publicó su primer poemario Sangre Talada (Málaga, 1977). Más tarde, asentado ya en la ciudad de Salamanca, empezó a editar y vender sus libros en la Plaza del Corrillo, lugar de paso entre la Plaza Mayor y la Calle de la Rúa, que lleva a las Catedrales, lo cual fue para él lo esencial y a lo que dedicó con todo empeño y tesón el resto de su vida hasta el mismo día de su muerte, suscitando en él la mayor energía y pasión, motor de sus días (La poesía). Desde los peldaños de los soportales de El Corrillo erigió "Adares" lo que él denominaba su "Cátedra de Poesía" como un desafío de genialidad al encasillamiento de los académicos que ignoraban su obra. Pero más importante que este desafío era para "Adares" el atrevimiento de llevar su palabra hasta la calle en un acto de compromiso con su esencia poética.

A edad avanzada empezó Adares a padecer de Parkinson. Esta enfermedad no le impidió, sin embargo, asistir a su cita con la poesía. Ayudado por su esposa y por estudiantes que conoció desde su "Cátedra" pudo seguir publicando sus poemarios. El único inconveniente de su enfermedad es que a veces sus textos originales sufrían inexplicables modificaciones a la hora de su transmisión, errores de copista debidos en gran parte a la ignorancia ante el amplio elenco de neologismos y expresiones de carácter rural que utiliza en su obra.

Después de haber publicado más de treinta poemarios en solitario se interesaron varias editoriales por sus textos, entre los que destaca la antología poética Me atrevo a ser palabra (1977-1996) Salamanca: Amarú, 1997. 109 p.) y varios libros sacados a la luz por la editorial J.M.Bernal (Col.Alba) de Madrid.

"Adares" murió repentinamente en Salamanca a la edad de 77 años. Sus restos descansan en Anaya de Alba. Dejó numerosos poemas inéditos.

Su obra

Sangre talada. Salamanca: R. González, 1977
Mesa reñida. Salamanca: R. González, 1978
Disparates de mi lado izquierdo. Salamanca: R. González, 1978
Cinco pesetas de bosque. Salamanca: Imp. Varona, 1979
Las coplas del crimen de Tardáguila. Salamanca: R. González, 1980
Las coplas del cura de Galisancho. Salamanca: R. González, 1980
Cinco días sin mí. Salamanca: Kadmos, 1982
La barrila: dedicado al Lazarillo de Tormes. Salamanca: R. González, 1982
Quiero pensar lo que ha muerto. Salamanca: R. González, 1987
La novela de Juan Márquez. Salamanca: R. González, 1988
La Tierra esfuerza cal. Salamanca: R. González, 1988
Vuelo de papel. 3ª ed. Salamanca: R. González, 1990
Los romances tropezados por la luna. Salamanca: Kadmos, 1990
Patíbulo. Salamanca: R. González, 1991
No me preguntéis de dónde soy llegado. Salamanca: R. González, 1991
El amor que no estuvo. Salamanca: Kadmos, 1991
"Salamanca, respetar tu belleza es amarnos". En: Cuadernos de Roldán, nº 11. Sevilla: Cuadernos de Roldán, 1992
La última palabra de los árboles. Salamanca: R. González, 1992
Escrito a lápiz sin soltar el asa: practica con tu idioma la palabra. Salamanca: Kadmos, 1993
Me enamoré sin permiso. Salamanca: R. González, 1995
Me atrevo a ser palabra: antología poética, 1977-1996. Salamanca: Amarú, 1997
Huellas que no disimulan. Salamanca: Kadmos, 1997
La vida puja. Torrejón de Ardoz (Madrid): J. M. Bernal, 1999
Taxis azules. Torrejón de Ardoz (Madrid): J. M. Bernal, 1999
Sin riesgos para el futuro. Torrejón de Ardoz (Madrid): J. M. Bernal, 1999
Rumbo acumulado. 2ª ed. Torrejón de Ardoz (Madrid): J. M. Bernal, 1999
Puro pueblo mío. Torrejón de Ardoz (Madrid): J. M. Bernal, 1999
Por qué tiene frío la madre. Torrejón de Ardoz (Madrid): J. M. Bernal, 1999
Mi barca ya está hecha. Salamanca: Centro de Estudios Ibéricos y Americano de Salamanca, 1999
Mariposa de oír. Torrejón de Ardoz (Madrid): J. M. Bernal, 1999
Esperanza. Torrejón de Ardoz (Madrid): J. M. Bernal, 1999
Los dueños de Caín. Torrejón de Ardoz (Madrid): J. M. Bernal, 1999
Doce cartas a París. Salamanca: La Iguana Ebria, 1999
Después de amanecer. Torrejón de Ardoz (Madrid): J. M. Bernal, 1999
La curva que no mira. Torrejón de Ardoz (Madrid): J. M. Bernal, 1999
Al poeta de Castilla y dame. Torrejón de Ardoz (Madrid): J. M. Bernal, 1999
A Quevedo y tierno amor de lilo. Torrejón de Ardoz (Madrid): J. M. Bernal, 1999. Col. Alba; 67.
La voz de la tristeza. Torrejón de Ardoz (Madrid): J. M. Bernal, 2000


En Salamanca

Catedrales que estáis ocupando la luz de tantos cielos,
los tramos y los muertos,
que en cada calle se quedaron ellos;
los hombres del ayer que hacia arriba
hicieron tus tableros tus esquinas
cornisas y grandezas.
Entre ellos.
Flotáis como palomas, plumas, resquicios
de la última chaqueta, el bocadillo
último, sin saber en qué piedra,
en que encaje,
en que párpados tajuelas que no han
vuelto cenizas polvo héroes.
En Salamanca
Catedrales que estáis ocupando
respetad lo que en vuestro interior
se está haciendo polvo.



MI POESÍA NUNCA ENGAÑA…

Mi poesía nunca engaña 
porque nunca la engañé 
silvestre malva o de alma
La subo porque la amé.
Yo sé por lo que resiste
porque jamás está unida 
ni a la pena ni a lo 
triste

(Inédito)



FESTEJAR CON UNOS OJOS…

Festejar con unos ojos 
a una mujer de 
Bolivia.
Por la luz de encender sus dos pañuelos pintos.

Yo la rodeo por las arboledas 
de su Bolivia niña 
De su Bolivia llave de los vinos. 
La vi cerca del sol y por sus fondos caminos deliciosos.

Mujer de tez tostada y blanca, de invasiones 
y de música.
Se debe merecer y por su Bolivia yo la mido
los brazos de piedrecita verde.
Yo la encuentro repartida por su sonrisa
de anillo y de libro.
Libre para las flores la embellezco,
la reparto, la respiro y la sueño paloma
de bailar.
Todo ocurrió una tarde metida en otra tarde 
cuando todo se llenaba de pájaros chillones. 
De rosas y de frascos su primavera entrando 
lo infinito y distinto que será
Bolivia…
Elevándola es a Yaki.

(Inédito)



Poema inédito dedicado a Jacqueline Alencar 

PLAZA DEL CORRILLO

Estoy metido dentro y la plaza me toma como suyo
porque en ella comparto mi pecho y mi cabeza, 
mi sombra y la montaña que ocasione mi palabra.
Todos los días le ato las columnas y entre las yendas
mi cuerda va sembrando acacias de otro dios. 
Llego como del cuerpo y cuando escapo esa grava 
mi vida son sus piedras. 
Aquí me dejo ver y me conocen las palomas 
que escribo para el viaje y la suerte 
del que me visita.
Estoy sólo del mundo las columnas son mías, 
la Plaza de los siglos donde eduque mis piernas. 
Aquí me acribillaron las ideas. 
Nunca llegué tan pronto.
La luz que aquí ahora dejo fue el sabor ardiente 
de Salamanca y madre.
Todos somos los mismos y antes de mis huellas
voy dejando mi ayuda.
La Plaza del Corrillo es poderosa.
Cada día que me puede recibir la hago un retrato
para aquí terminar mi loco empleo.
Hasta que me respete la memoria.

(De ‘Patíbulo’)



SALAMANCA Y YO. MI POESÍA ES DE AQUÍ

Salamanca te amo porque tú amas al sol. 
Porque tú te dedicas a quedarte. 
Salamanca te amo en las cajas 
y entre el ramillete del vaho 
del amor.
Te amo en las goteras de la Peña Celestina 
y en todo el Tentenecio de aguardar 
la monja.
Sólo te pido amor que te asegures y tantees, 
Salamanca, antes de que te digan. 
Yo no me iré jamás de tu palabra.

(De ‘No me preguntéis de dónde soy llegado’)


Adares en el Café Corrillo (Foto de Alfredo Pérez Alencart, 1988)



TORREÓN DE MONTERREY

El Torreón dejó de soñar
a las golondrinas
que volvieron 
hacia Torres Villarroel.

(Nota: Este poema que pedí a Adares, salió publicado un par de semanas antes de su muerte, en el libro de fotografías de Luis Monzón, ‘Salamanca, azul y oro’ (Caja Duero, 2001), aparecido bajo mi coordinación).


TEXTO Y POEMA DE ALFREDO PÉREZ ALENCART


TIEMPO DE ADARES

En la plaza del Corrillo existe una resonante danza de palabras que vibran con la agilidad de la luz y cuyo latido es un redondo mordisco tatuado con el beso de la mirada. Es, ciertamente, un extraño alfabeto creado por un marino estepario que, por las noches, destapa sus espejos ciegos y deja vagar los fluidos allí contenidos para que al amanecer retornen con la miel de la memoria más fresca.

El hombre que inunda los corrillos de sueños movedi¬zos y del fuego de la verdad no es otro que el poeta Ada¬res, nacido en Anaya de Alba, sobreviviente invicto de las mutaciones y sacudidas que, cíclicamente, asfixian el roquerío salmantino con el humo de su gastado abolengo. La bruma también se instala y excursiona por calles y soportales, por mentes que no consiguen reordenar el desastre ni la prosapia. Pero ahí está la poesía que mana de ese arroyo ardiente del vigía de sintaxis vallejiana, de ese vate que borda sus palabras con la peligrosa tinta de la ver¬dad. Él anota todos los agravios contra su ciudad y contra sus canas; y lo hace sin tomar en cuenta ni los académicos desdenes, ni la mirada esquiva de los paseantes, ni las impertinencias de fatuos tontorrones que dicen «perder» su creación etérea.

Adares se limita a crear bellos artilugios que luego le hacen sombra y le sirven de antídoto contra los prebos¬tes, contra la nadería que se agolpa a cada paso, en poco peso, en muchos pisos, en amplios sesos. Pero nada le impide declarar su amor a la ciudad donde ha instalado su antigua estampa que nunca sale en retirada: “Sala¬manca te amo porque tú amas al sol. / Porque tú te dedi¬cas a quedarte.”

Eso lo decía en 1991, en uno de los 54 poemas del poemario ‘No me preguntéis de dónde soy llegado’, uno de los libros que más fuerza de amante succiona las preferencias del poeta, porque ahí destila su desnudez y no esconde sus querencias; porque ahí empuja su inquietud para ser feliz y contiene la atmósfera de ese sol que siempre regresa hacia él con el color de la agonía, el mismo que revienta en las piedras de pórticos y zócalos, para luego trepar alrede¬dor de las altas torres y, desde allí, ofrecer nuevos chispa¬zos, según convenga el instante que decreta y libera la intensidad para cada momento del día. Nadie pregunte, entonces, de dónde llegó Adares, porque al verlo sabrán que ya se encuentran en Salamanca. Porque él es Sala¬manca. Así de simple y profundo es el imperio de la pala¬bra que revela y transforma.

En días pasados volví a sentarme para conversar con el poeta en el preclaro señorío de su solar que le corresponde como Vizconde del Corrillo: dos metros por uno de la vía pública. Allí estábamos en plática amena cuando una pare¬ja se acercó para observar los poemarios expuestos. Les sugerí el libro ‘Me enamoré sin permiso’ (1995), propicio para iluminar su dicha. Mientras plasmaba su temblorosa firma, Adares recitaba algunos versos: “Me llamaste venir y vine / como vengo / lleno de anochecidos mundos irradiables. / Este poema es verso / y a la vez un beso hacia abajo / y derecho / a tus cabelleras. / Tu manzana de amor es mi ban¬dera.” Los muchachos escuchaban atentos, mientras se fundían en un tierno abrazo. Luego se marcharon, con la felicidad incrementada. También la poesía ocupa un espa¬cio para la oración y el deseo. Por ello felicito a Adares, por prestar su brújula a fin de que nadie se marchite en la sequedad de Castilla; también por cultivar alaridos de belleza para que nadie se resigne a los colores tristes, a las palabras frías, a las cenizas venideras.

El que disponga de un libro de Adares tendrá un espa¬cio encantado de amor y la mejor fábula para comprender el misterio y volver a la raíz para cabalgar al viento en libertad. El bardo, mientras tanto, agradece reconoci¬mientos como el homenaje que ahora le tributa nuestra Sociedad de Estudios Literarios y Humanísticos «Alfonso Ortega Carmona». También el reconocimiento surgido desde los vecinos del barrio Antiguo, o el que en su pue¬blo hayan puesto su nombre al colegio y a la plaza.

Llegarán tiempos, siempre tardíos, que conserven su memoria, que se den cuenta de la falta de un alma podero¬sa entre las piedras y, entonces, por las rendijas, crecerá el silencio mientras se engrandece su mensaje duradero. Desde donde esté resonará su voz para dar la clara adver¬tencia: “¡Buscadme por aquí, sepultureros!”.

(Texto de A. P. Alencart aparecido en el programa del homenaje que la Sociedad de Estudios Literarios y Humanísticos de Salamanca ‘Alfonso Ortega Carmona’ (Selih) tributó a Adares en la Casa de las Conchas, el 30 de marzo de 1999. Intervinieron, además del poeta, Alfonso Ortega, Raúl Vacas, José Luis Jiménez Lago y este escriba).



ADARES

Eh, tú, no desvaríes
esculpiendo versos en la calle,
coloreándolos con el rojo 
de tu sangre,

cubriéndolos con el sudario
de tus fabulosos sueños.

Salamanca a la deriva
y tú, firme en tu trono de piedra,
codeándote con voces 
extranjeras,

repartiendo esa vida
que el tiempo no ahoga.

Tu carne se hizo sombra;
tus versos, talismanes 
donde no naufraga tu cabeza.

Estremecimiento 
o desvarío, o reencuentro
en cada eco,

en cada pisada.

Horizonte impar
la Plaza del Corrillo y tú.

(Inédito)

(Poema escrito para un proyecto de homenaje emprendido por el periodista Francisco Gómez, adariano de pro)



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