Poetas en Toledo:
Antonio Daganzo (España), Miguel Cabrera (Perú), Ahmad Yamani (Egipto), Ángel Guinda (España), Fernando Sabido Sánchez (España), Charo González (Chaglez Fotografia) y Theodoro Elsacca (Chile).

______________________________________________
SUGERENCIA: Buscar poetas antologados fácilmente:
Escribir en Google: "Nombre del poeta" + Fernando Sabido
Si está antologado, aparecerá en las primeras referencias de Google

_________________________________
Antologados hasta hoy más de 16.600 Poetas
de 193 Países, en su idioma principal y/o traducidos al castellano
______________________________________________

miércoles, 29 de julio de 2015

MIGUEL AGUSTÍN PRÍNCIPE [16.660]


Miguel Agustín Príncipe

Miguel Agustín Príncipe y Vidaud (Caspe, 11 de octubre de 1811 - Madrid, 18 de mayo de 1863) fue un poeta satírico, dramaturgo y periodista español. Era licenciado en derecho civil y abogado en ejercicio, y fue catedrático de historia y literatura de la Universidad de Zaragoza. Además fue secretario de la Junta de teatros del reino y socio fundador del Instituto Español, el Liceo artístico y literario, el Ateneo de Madrid, la Sociedad económica de amigos del país, la Arqueológica Matritense y la Sociedad Musical.

Pasó su juventud en Zaragoza y fue Catedrático de Literatura e Historia en su Universidad, así como, cuando pasó a Madrid en 1840, abogado fiscal de la Audiencia y conservador de la Nacional de Madrid. Fue uno de los fundadores del Instituto Español y presidente de su sección de Literatura. Colaboró en importantes diarios y revistas, como el Semanario Pintoresco Español, La Ley, El Matritense, El Tío Camorra, Revista Científica y Literaria etcétera, hasta un total de unos cuarenta periódicos, utilizando a veces los seudónimos de Miraveque y Don Yo, escribiendo artículos costumbristas, críticas literarias o musicales, ensayos y novelas por entregas o de folletín. Fue redactor de La Prensa (1840); El Entreacto (1840); El Espectador (1841-1848); La Risa, El Anfión Musical (1843) y La Themis (1857-1858), y dirigió El Moscardón (1844) y El Gitano (1846), según Julio Cejador y Frauca. Fue además Secretario de la Junta de Teatros del Reino, nominado para la Real Academia de la Lengua y socio destacado de entidades como el Ateneo de Madrid, el Liceo Artístico y Literario, la Sociedad Económica de Amigos del País, la Arqueológica Matritense y la Sociedad Musical.

Escribió escaso pero excelente teatro: la comedia Periquillo entre ellos (1844) y los dramas históricos El conde Don Julián (1839) y Mauregato, ó El feudo de las cien doncellas (1851), que ofrecen la particularidad de querer rehabilitar a estos dos personajes, entre otras piezas. Todas sus obras teatrales fueron representadas, salvo Los amantes de Chinchón (en la que fue co-autor), parodia de Los amantes de Teruel, de la que no se tiene constancia que fuera estrenada. Por la fecha de 1848 podemos pensar que la censura evitó la subida a escena de este texto, cúmulo de inmoralidades para la época. Además, tres de sus autores (Juan Martínez Villergas, Gregorio Romero de Larrañaga y el propio Miguel Agustín Príncipe) eran objeto de veto por una de las revistas de más peso institucional: La Censura. No obstante, no es descabellado pensar en representaciones clandestinas, aunque sólo sería un hipótesis, de momento injustificable.

También se le deben los poemarios Poesías ligeras, festivas y satíricas, Poesías serias (ambas publicadas en 1840) y unas Fábulas en verso castellano (1861-1862), donde, aparte del interesante y erudito prólogo, revela su ingenio mordaz, como en la titulada «El lavatorio del cerdo», y un gran sentido común, como en la titulada «El cazolazo». De estas fábulas se hicieron media docena de ediciones. Por otra parte imitó los epigramas de Marcial y en sus «Letrillas báquicas» hizo el elogio del vino en lenguaje vulgar. Se burló a la vez de los clasicistas y de los excesos románticos, aunque respetó a alguno de los autores de esta última tendencia, como José Zorrilla. Escribió además un tratado de métrica castellana.

Intentó el género narrativo con La casa de Pero-Hernández (1848), relato que quedó inconcluso. Destacó siempre como escritor satírico, y a esta vena se le debe la obra Tirios y troyanos: historia tragi-cómico-política de la España del Siglo XIX (1845-1848) y la Historia de la Guerra de la Independencia: narración histórica de los acontecimientos de aquella época (1844-1847).

Obra

Poesía

Poemas

Poesías de Don Miguel Agustín Príncipe (Tomo I). Poesías ligeras, festivas y satíricas (1840)
Poesías de Don Miguel Agustín Príncipe (Tomo II). Poesías serias (1840)
Fábulas[editar]
Fábulas en verso castellano y en variedad de metros (1861-1862)

Litúrgica

Ejercicio cotidiano y novísimo devocionario: escrito en verso y variedad de metros (1844)
Devocionario poético (con autorización eclesiástica) (1852-1859, varias ediciones)

Odas

Oda a D. Luis López en elogio de su bello y magnífico cuadro de la coronación de Quintana (1859)
Oda con Motivo de la Guerra de España contra Marruecos, honrada con mención honorífica por la Real Academia Española en el certamen extraordinario abierto por la misma el 17 de febrero de 1860 para conmemorar el triunfo de las armas españolas en la Guerra de África (1860)

Teatro

Drama

El conde Don Julián: drama original e histórico, en siete cuadros y en verso (1839)
Cerdán, justicia de Aragón: drama original histórico en tres actos y en verso (1841)
Mauregato, ó el feudo de las cien doncellas: drama original en tres actos y en verso (1851)
La Baltasara: drama en tres actos y en verso (con Antonio Gil de Zárate y Antonio García Gutiérrez) (1852)

Comedia

Periquito entre ellos: comedia en cuatro actos y en verso (1844)
Los amantes de Chinchón (parodia de Los amantes de Teruel): pieza tragi-cómico-burlesca, en verso (co-autor con Juan Martínez Villergas, Gregorio Romero de Larrañaga, Eduardo Asquerino y Gabriel Estrella) (1848)
El desván: pieza cómica, original, en un acto y en verso (1851)

Narrativa

Leyenda española

La casa de Pero-Hernández: leyenda española (1848)

Historia de España

Guerra de la Independencia (Tomo I). Narración histórica de los acontecimientos de aquella época, precedida del relato crítico de los sucesos de más bulto ocurridos durante el reinado de Carlos IV, seguida del de la época de 1814 a 1820, de la constitucional de 1820 a 1823, y de la continucación del reinado de Fernando VII hasta la muerte de este monarca, y terminada con un cuadro o exámen comparativo de los reinados de Carlos IV y Fernando VII (1844)
Tirios y troyanos (Tomo I). Historia tragi-cómico-política de la España del Siglo XIX, con observaciones tremendas sobre las vidas, hechos y milagros de nuestros hombres y animales públicos, escrita entre agri-dulce y joco-serio (1845)
Guerra de la Independencia (Tomo II). Narración histórica de los acontecimientos de aquella época, precedida del relato crítico de los sucesos de más bulto ocurridos durante el reinado de Carlos IV, seguida del de la época de 1814 a 1820, de la constitucional de 1820 a 1823, y de la continucación del reinado de Fernando VII hasta la muerte de este monarca, y terminada con un cuadro o exámen comparativo de los reinados de Carlos IV y Fernando VII (1846)
Guerra de la Independencia (Tomo III). Narración histórica de los acontecimientos de aquella época, precedida del relato crítico de los sucesos de más bulto ocurridos durante el reinado de Carlos IV, seguida del de la época de 1814 a 1820, de la constitucional de 1820 a 1823, y de la continucación del reinado de Fernando VII hasta la muerte de este monarca, y terminada con un cuadro o exámen comparativo de los reinados de Carlos IV y Fernando VII (1847)
Tirios y troyanos (Tomo II). Historia tragi-cómico-política de la España del Siglo XIX, con observaciones tremendas sobre las vidas, hechos y milagros de nuestros hombres y animales públicos, escrita entre agri-dulce y joco-serio (1848)

Otros

Exhortación al estudio de las ciencias (discurso inaugural pronunciado en la apertura de la Universidad Literaria de Zaragoza el día 18 de Octubre de 1837) (1837)
Album filarmónico de la colección de Canciones Nuevas Españolas con acompañamiento de piano forte: Él y ella (Canción Nº 10) (1840)




AMOR Y DESDÉN

1

Tiende la noche su enlutado velo,
mientras la luz del sol mi pecho implora;
¡ay! y tal vez la sonrosada aurora
vendrá a aumentar mis lágrimas de duelo!
Un plazo, un plazo a mi amoroso anhelo
señaló la mujer que el alma adora,
y el término ya expira, y ella ahora
ya decidió mi muerte o mi consuelo.
¡Oh, sol! ¡oh fuente de esperanza y vida!
el más feliz o desdichado humano
seré mañana al despertar tu lumbre.
¿Anhelaré tu rápida venida?
¿Maldeciré, después, tu rayo insano?
¡Oh triste; oh congojosa incertidumbre!


2

Oro te ofrece mi rival terrible,
incapaz de querer su pecho inerte;
que si debió riquezas a la suerte,
en cambio, oh dulce bien, nació insensible.
Yo, rico sólo en fuego inextinguible,
mi sólo corazón puedo ofrecerte; 
y un corazón que vive de quererte,
al fausto y la riqueza, es preferible.
Es preferible, sí; que no podría
el oro universal comprar tu pecho,
ni aun a tenerlo yo, le compraría.
Unámonos, mi bien, y en tal estrecho,
no seré pobre si la selva umbría
hojas me presta para darte un lecho.


3

Pendiente de su labio está mi vida,
y ella entre tanto ingrata a mis amores,
armada del desdén y los rigores,
con la muerte fatal ¡ay! me convida.
¡Oh funesta mujer! ¡Oh fementida!
¿por qué fiereza tal? ¿por qué traidores
me han de negar tus ojos vencedores
la última gracia que mi amor les pida?
Si en ver mi muerte te complaces fiera,
no ya la vida anhelo, imploro sólo
que aplaques el rigor de tu desvío:
dime que me amas una vez siquiera,
dímelo, ingrata, aun con ficción y dolo,
y me verás morir del gozo mío.


4

Por más que ingrata a mi cariño seas
y dividas mi amor con mil rivales;
por más que a los inertes pedernales
venzas, fiera, en rigor, cuando esto leas;
por más que altiva, inexorable creas
tanto aumentar mis ansias inmortales,
que a exceder lleguen los eternos males
que el orco ofrece y sus terribles deas,
robarme no podrás el gozo puro
que en medio del rigor mi pecho siente,
pues no puedes negar que me has querido;
podrá tu corazón mostrarse duro. 
mas no me quitará, tenlo presente,
la gloria ¡ay, Dios! de haberte merecido.


5

En vano, oh de Noviembre opaco día,
velado en niebla apareciste al mundo;
en vano con tu horror triste y profundo
presagiabas doblar la pena mía.
En vano el cierzo silvador batía
el ala tormentosa, furibundo;
en vano el padre de la luz fecundo
mi dolor desde ocaso predecía.
Vino la noche en pos, y aquella ingrata
que tan injusta se mostró conmigo,
trocó sus iras en amante exceso.
La luna hermosa alzó la sien de plata
a presenciar mi triunfo, a ser testigo
de mi primer abrazo y primer beso." 






Letrilla

"Una, dos y tres...
Cojo es.

Si Juana cayó con Gil,
es que la sedujo, vil.
Si después cayó con Blas,
cedió a la fuerza no más.
Y si aun cayó con Antonio
es que creyó en matrimonio.

Gil, y va una
Blas, y van dos.
Antonio, y van tres.
Coja es.

Seis a la sota apunté,
y sota en puerta saqué.
Pongo después al caballo,
y en puerta también lo hallo.
Pongo al rey, por ver si acierta,
y hétele también en puerta.

En puerta, y va una.
En puerta, y van dos.
En puerta, y van tres.
Cojo es.

Vino la Constitución,
y no caí, don Ramón.
Vino el despótico exceso, 
y siempre tieso que tieso.
Sobrevino el Estatuto,
y el mismo empleo disfruto.

Cortes, y va una.
Fernando, y van dos.
Cristina, van tres.
Cojo es.

¡Qué casualidad, Elisa!
Amadeo estaba en misa.
Voy por la tarde al paseo,
¡también estaba Amadeo!
Al baile después me fuí...
¡qué diablo! también allí.

A misa, y va una.
Al Prado, y van dos.
A Oriente, y van tres.
Cojo es.

—¿Quién te regaló el mantón,
mi querida Concepción?
—Mi primo. ——¿Y aqueste dije?
—Mi primo ¿no te lo dije?
—Y este collar tan precioso
—Mi primo ¡qué fastidioso!

El primo, y va una.
El primo, y van dos.
El primo, y van tres.
Cojo es." 







"Ese que veis amigos,
meditabundo y serio,
tez morena, ancha frente,
ojos tristes y negros;
largo, tirado, enjuto;
desdeñoso el cabello,
de la melancolía
retrato verdadero;
el párpado marcado,
el labio inferir grueso
y el superior más chico.

Nunca a reír dispuesto;
ese en fin, cuyo rostro,
si lo miráis atentos
severidad respira
desde la barba al pelo...
Sabed que se alegraba
en más felices tiempos,
y jugaba y se reía
al vino haciendo versos"





Los Ojos

Los Ojos, si miran bien,
De Ojos allá, lo ven todo;
Mas de Ojos acá, no hay modo,
Pues ni ellos propios se ven.
Ojos los Cielos me dén
Que miren adentro y fuera:
¿Qué vés de la otra manera,
Lector, si no te incomodas?
Las faltas agenas, todas:
¿Las propias? Ni una siquiera. 





El hombre y el burro

Aunque parezca broma,
conviniéronse un hombre y un borrico
en enseñarse el respectivo idioma;
y el burro... ¡suerte impía!,
no aprendió ni un vocablo solamente
en dos años de estudio y de porfía;
entretanto que el hombre, en sólo un día
aprendió a rebuznar perfectamente.

No trates con el bruto ni un minuto,
pues no conseguirás la alta corona
de hacerle, tú, persona
y puede suceder que él te haga bruto.








GUILLERMO GÚDEL [16.659]


Guillermo Gúdel Martí

(Coscojuela de Fantova, Huesca, 1919 - Zaragoza, 10-IV-2001). Poeta. Cofundador con Luciano Gracia de la revista y colección Poemas. Ha participado activamente en la vida literaria zaragozana y colaborado en numerosas publicaciones. Premio San Jorge de poesía 1970 por Égloga nueva de la vida propia y premio Goya de poesía 1983. Miembro del grupo Niké, Su obra se basa en una concepción esencialista de la vida humana, trascendida por la estimación de que la poesía es un sentimiento incurso en la pluralidad de la existencia. El hombre, en su relación con los otros y con la tierra, pero sobre todo consigo mismo, en un hondo entrañamiento con las fuerzas oscuras que perfilan su destino, centra el discurso de su poesía, de entronque formal clásico y expresiva metaforización.

Ha publicado: Contra el aire y Latitud del amor (1959), Los pasos cantados (1959), Égloga nueva de la tierra propia (1970), Las tristes noticias y Más tierra de España (1980), Las voces permanentes y El eterno homicidio (1981), Velación de la carne y Memoria de Edith Piaf (1982), Capítulos de suelo y El reloj y el humo (1982), Contra todos los aires y Las penúltimas luces (1983) y Poecromía goyesca (1983), Asiduo ofrecimiento hasta el olvido (1990), Dilema entre camino y caminante (1992), Ecos de lo encontrado y lo perdido y Entre días y noches estivales (1993), En algún punto no aparece el sol, y Analogía del amor y el mar (1994), El tiempo sumergido en el espacio, El curso accidental de la existencia, y Amor y desamor en claroscuro (1995), Halago natural de los sentidos, Cercos de oscuridad y claridad, y Tetralírica de los elementos (1996), Desde la agitación hasta la ausencia, Alegorías de la brevedad, y Evidencia de las contradicciones (1997), Mensaje de anteayer desde el silencio, Trayecto circular de tierra y agua, Anecdotario para largo tiempo, y Clave de amor en tono de nostalgia (1998), La imagen repetida en el espejo, Indefinida soledad errante, y Remota aspiración de la materia (1999).

Figura en la Antología de la poesía aragonesa contemporánea (1978) de A. M. Navales Buscar voz...; en Coplas a la muerte de Jorge Manrique (Palencia, 1979) y Canto a la paz (Madrid, 1985).




La antigua barca de Caronte
espera entre la oscuridad.
La hora terminal ha llegado. 
Deshauciada,
el alma desciende 
a los terrestres fondos.
Todo 
se encuentra oscuro.
No hay regreso.
Los dioses surgen taciturnos
con sus desdeñosas efigies.
No lloran ni sonríen.
Graves,
olvidan seres y dominios.
No se adornan.
Soberbios jueces,
reyes de las sombras,
vigilan
la insondable casa,
el hogar
definitivo de los hombres.




Las voces permanentes

Él venía a dolerse de la vida y sus odios,
de la inútil batalla que los hombres urdían,
del feroz llamamiento de los cuerpos helados.

Él no pudo escapar del momento culpable,
como no pudo huir de sus voces escritas.

Casi siempre fue río; raras veces fue mar.
Se perdió por sus pasos entre las cordilleras,
aunque rozó los musgos de la orilla ensombrada
o la rugosa base de un árbol taciturno.

(De Término del aire).




GUILLERMO GÚDEL. POETA

Guillermo Gúdel es uno de esos frutos mágicos que la ubérrima cosecha de la Tertulia del Niké regaló a la sociedad a modo de cataplasma que aliviara las heridas del alma de aquella España enferma y desencantada en los siniestros años de la mera supervivencia. La Oficina Poética Internacional permitió a sus fundadores, intelectuales, artistas y escritores, el lujo del sarcasmo en un mundo tutelado por la burocracia omnipresente del régimen. En su seno se cobijó la Peña Niké o Tertulia del Niké, en honor al histórico café en el que se reunían.

A ésa atmósfera de locura creativa se une Gúdel, llegado desde Huesca después de una infancia perdida y una juventud recuperada día a día. Era, en su humanidad, un prudente silencioso que pareciera caminar de puntillas. Vino al Niké poco tiempo después de fundar la revista *Poemas* con Luciano Gracia.

Su poesía mantuvo hasta la muerte en el 2001, una dolorosa melancolía en la que reafirma su interés por el ser humano y sus más íntimas epopeyas. Su natural estoicismo nace del mismo estupor que la vida le produce. Generoso en su ayuda a los jóvenes poetas a los que procuró las páginas de la Hoja del Lunes. Generoso con el mundo. Discreto. Arquitecto de palabras y anhelos. Filósofo del silencio. 


El poeta. II

Mi corte terrenal alza la corte
de mi propia sustancia: barro, hierba,
un poco de carbón, otro de agua,
algo de garra y pluma al mismo tiempo.
Hombre -principio y fin- doy mi mensaje
veraz. Sólo he tomado anotaciones
de la unidad salvaje de la tierra,
del sentido común y de los cinco
sentidos arraigados de mi carne.
De todo lo que he visto he procurado
guardar algún estambre misterioso
para que mi pasión fuera tejiendo
los sueños que acompañan a los seres.
Deseando mis horas de alegría,
he dado a la tristeza mis memorias,
dejándome arrastrar por los ocasos,
reclinándome en mí como en un fondo
hecho de clara noche y día oscuro.
Por estos ojos míos han pasado
muchos goces distintos, muchas penas
distintas, muchos ecos anhelantes,
todos como este impulso que sostengo
para poder seguir como esa nube
que flota sobre el cielo y se deslíe
en un punto cualquiera del espacio





“Él venía a dolerse de la vida y sus odios, 
de la inútil batalla que los hombres urdían,  
del feroz llamamiento de los cuerpos helados. 

Él no pudo escapar del momento culpable,  
como no pudo huir de sus voces escritas. 

Casi siempre fue río; raras veces fue mar. 
Se perdió por sus pasos entre las cordilleras, 
aunque rozó los musgos de la orilla ensombrada 
o la rugosa base de un árbol taciturno”. 

(De Término del aire). 




“El paso de su andar definitivo fijó sólo una cruz aureolada 
de viento y soledad, un trecho breve de tierra removida y solitaria. 

Y no quiso probar luto y tristeza, aún sabiendo 
de lágrimas y lágrimas. 
La ciudad era ardiente, combativa; era un centro de  
Chispas y de llamas”. 

(De Dos poemas). 





“Con ancho corazón y largos ojos 
yo contemplo a este suelo en su aspereza, 
reteniendo sus frutos, sus rastrojos, 
el ceño de su gente y su firmeza. 

Por su zona de bosques y de nieves  
corre mi corazón con el lamento 
de sus ramas batidas por aleves 
latigazos de lluvia, frío y viento. 

Desde el Valle del Cinca hasta el del Turia  
ve cómo pasan ríos y más ríos 
sobrados de rumor, mansos de furia, 
sin apagar la sed de sus baldíos. 

Son años y más años en espera 
de que todo el volumen de la roca 
se haga verde esplendor de sementera; 
no cardo borriquero, hierba loca”. 

(De Égloga nueva de la tierra propia). 






“Soy un viejo cantor que ha olvidado su canto. 
El viento sabe más que libros y que salmos.  
El agua que se va tambien lleva mis pasos. 
En las nubes que pasan yo descifro el arcano: 
Un silencio, un olvido que yace entre los años”. 

(De La evocadora edad). 





Me dicen que no entienden 
los poemas que escribo 
a veces yo tampoco. 
Sin embargo, sonrío, 
mi canción es un viaje 
secreto hacia mí mismo.

(Guillermo Gúdel)





.

VEREMUNDO MÉNDEZ COARASA [16.658]


Veremundo Méndez Coarasa

Veremundo Méndez Coarasa (Hecho, 14 de mayo de 1897 - id., 30 de diciembre de 1968) fue un escritor y poeta español en aragonés cheso. Estudió en la escuela local y después en la Escuela Normal de Huesca, en donde terminó Magisterio en 1915. También hizo topografía y durante varios años trabajó en los proyectos de aprovechamiento hidráulico del Aragón Subordán. Desde 1920 hasta su jubilación en 1958, fue primero oficial del Ayuntamiento de Echo, ejerciendo como secretario provisional en algunas ocasiones.

Comenzó su actividad como escritor a los treinta y seis años, animado por algunos reconocidos lingüistas, como Alwin Kuhn. Fue nombrado consejero correspondiente de la Institución Fernando el Católico en 1945 y académico correspondiente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis en 1963. Su obra abarca 190 composiciones (las primeras: «A Echo» y «Oza», de mayo y junio de 1934 respectivamente) que suman alrededor de 18000 versos —solo se le conoce en prosa algún escrito corto, como Las fiestas d'antis más— escritos en un aragonés de Jaca depurado y rico, pues se preocupó no solo de usar el léxico y los giros que ya conocía, sino también los que aprendía de los viejos del valle.

En estos versos, los temas más frecuentes son la vida y las costumbres jaquesas («La Sanchuanada», «Lo matacochín», «Las flamas de lo fogaril», etc.) que, de manera realista y descriptiva, narran las tareas pastoriles y agrícolas de la gente del valle. Así, se agrega el interés etnográfico a su valor literario: «Las yerbas», «Los huertos», «La siega», «La trilla», «La santmigalada», «La siembra», «La nieu», «Lo pescataire»... El ciclo vital de la naturaleza se refleja en algunos de sus poemas, («Las fuellas de los arbols», «La trilla»; en «La trilla» se conjugan el ciclo del día, las tareas agrícolas y el formato del poema), así como la personificación de las cosas y elementos naturales o la fantasía («Lo sol de los lobos», «Soniando'n los Pirineos»...), son rasgos frecuentes de la poesía de Veremundo.

Todos los años escribió el pregón de las fiestas locales (Lo vociau pa fiestas (1949), Las fiestas de lo lugar (1953), Ya ve iplegando setiembre (1962), ¡Otra golteta, royeta! (1968), etc.). También escribió cada año un poema dedicado a Domingo Miral, comenzando el año de su muerte, en 1942 («Miral s'en ye íu» fue el primero), o en homenaje a otras personas («Lo mío recuerdo», en recuerdo de Rafael Gastón). Villancicos, poemas sobre sucesos locales («La agonía de las campanas» (1942), sobre el fuego de la iglesia) o algunos poemas autobiográficos rellenan su obra.

Diez años después de su muerte se recogieron doce poemas en el libro Añada'n la Val d'Echo. Tomás Buesa editó también Los míos recuerdos, donde se recogen 130 de las 190 composiciones del poeta jaqués, algunas publicadas también en diversas revistas especializadas alemanas y otras traducidas al esperanto.

Veremundo Méndez, con su obra, puede ser considerado un clásico de la literatura en aragonés.



VEREMUNDO MÉNDEZ COARASA, POESÍAS CHESAS


Las flamas de lo fogaril

Una nuey recién cenáus,
mirando las flamas yeran
prexinando cada cual
u pensando a su manera,
rodiando lo fogaril
toda una familia entera,
en aquella nuey d’ivierno
que l’ausín chiflaba fuera,
chelando a la nieu que empliba
los telláus y las carreras.

Yeran bien aposentáus
en dreita y zurda cadiera,
y, cara a cara lo fuego,
bellos en escamilletas
escuitando que, lo güelo,
fablaba d’estas maneras:

―A mí porque ya so viello
muita vida no me’n queda
pero a estos fogarils
y polidas chamineras,
que por cientos las añadas
todas u cuasi las cuentan,
a morir son condenadas,
como yo, por estar viellas.
La vida que ve trayendo
con lo tiempo cosas nuevas
fa aquí, como en otros puestos,
que muitas cosas se pierdan:
levan calzóns cuatro viellos,
ya se’en fueron las gorgueras,
rondas no’n sientes dinguna…
¡lo tañer ye una fatera!
bailar la jota, ¡soniando!
ixo antis más diz que feban.
Albadas y palotiáus
romances y sobremesas
iz que cien años ta zaga
aquí’n lo lugar bi-n-heba.

Ya no tartié más lo güelo,
miré lo fuego que ardeba
y lo altas que puyaban
las flamas la nuey aquella.

Poco a poco se apagueron
como si s’hesen dau cuenta
de lo que d’ellas fablaba
y s’hesen muerto de pena.

Argensola, nº 38, 1959




Soniando'n los Pirineos

Dend’este viello lugar
toda la vida baxeron
las aguas de l’Subordán,
con l’Aragón, enta l’Ebro.
Los tres chuntos ta Tortosa,
Mare Nostrum enta dentro.

¡Si! baxeron y s’en iban
d’estos altos Pirineos,
brincando por los crapáls,
por foces, xervigaderos,
lapizas y cantaleras,
enta la boca l’Infierno,
como caballo esbocáu,
sin ramal, serreta u freno,
y, en salindo d’ixa foz,
mansas, sin reblar, s’en fueron.

Aragón –de peñas, ríos–:
chens d’aquí lo cristianeron,
fablando con Dios allora,
entre Vals de Canfrán y Echo,
chens d’estas Vals que s’en iban,
muy devantáu lo tozuelo,
abrindose paso’n todo
lo que allora ellos troveron,
cuasi siempre con la fren
y cuando no, con lo peito.

Baxaban como las aguas
de lo viello río nuestro :
cutios, cutios, por los planos,
por las baxadas, serenos,
sin reblar por las puyadas,
ni faltarlis pon l’aliento.

Y cualquiera que se sigua
lo camino ¡siempre dreitos !
como los abez que crecen
en los nuestros Pirineos.

Así’stieron ixas chens
qu’en cientos d’años habieron
las banderas d’estas Vals
tocando cuasi lo cielo.

Los d’antis, sí. ¡Los d’agora
somos veníus muy a menos !
Triballando u de camino
nos canta pronto lo peito,
hasta’n los planos tusimos
y en las puyadas cayemos,
trepuzando’n las baxadas,
sin fuerza, fe ni tozuelo.
Nanoz, chiquetez, más baxos
somos la chens d’estos tiempos ;
inorantes y envidiosos,
presumíus y mal faineros.

Zarráus los güellos, sonío,
si Dios no i-mete remedio,
que nos imos afundido
cada añada más. Bi-pienso
que l’río s’en ve salindo
de l’mar, Tortosan’nta dentro.

Puyando por do baxaba
¡caye’n la Boca l’Infierno !
Entre que l’río recula
de l’mar y desfá lo feito,
siento que temblan los mons,
cayer rayos, trucar truenos ;
que ita l’cielo agua a caldés,
piedra y nieu ; soflar lo cierzo ;
chifla un ausin horroroso,
arbóls rancando por cientos.

Peñaforca se devanta,
Agüerri no ha que fer menos ;
Bixaurín, Acher, Lenito,
emplíus de rabia, ven ciegos.
Ramírez titiritiando…
¡Hasta Diostesalve ha miedo!

Y en que i-veyen que ixas aguas
veniban por do antis fueron
y dentran fendo gurgullos
por la Boca de l’Infierno,
itan enta l’cielo un brinco
y d’allí pintacodieron.

Los mons esclafan la tierra,
abrindo un foráu tremendo
que, itando fieros gramitos,
la Val se tragué’nta dentro.
L’afogué un ibón tan gran
que’n mar torné a la Val d’Echo.
L’ausín canté l’Dies Irae
y volé por muitos cielos,
vociando por todo l’mundo
que aquí acabé l’Pirineo…

Pero ixo yera….¡soniando !
He muita fe y no la pierdo.
Por ixo aguardo: bel dia
saldrán chens como salieron,
y honra serán d’estas Vals,
corazon de l’Pirineo,
de do baxa l’Subordán,
con l’Aragón, enta l’Ebro.





Las follas de los arbols

Ya ve venindo lo frío
que traye l'añada nueva
en esta Sanmigalada
qu'enta San Martín nos leva;
arrastráu y traidoracho
por Patraco'nt'aquí plega
y, poquet a poquet, puya,
mons ent'alto, hasta la selva.

Lo que trova por do pasa
sin sangre y cheláu lo dexa,
féndoli perder colós
a toda planta qu'en tierra
vive dreita allí su vida,
hasta que xuta se queda,
sin que dinguna se quexe
porque lo morir espera,
pero pa morir se visten
que da gloria lo vierlas
las follas de los arbóls
y de las matas espesas
con que son pobláus los mons
cuasi toda la Val nuestra.

Allora, plegáus los fríos,
empecipian a perderlas,
ixas colós tan polidas
con que antis vestidos yeran;
pero fijarvos que todas
lo mismo rastro no dexan,
ni amuestran iguáls colós
pa tornar de verde a seca.

Bellas los verdes apuran
y hasta con verde se secan;
otras se ven fendo royas
y royas cayen ta tierra;
no'n falta qui de amarillo,
cuando cayen, ixe levan;
bi-n-há son ensangrentadas,
muitas han color de tierra,
a ormino salen azúls
y tamién se'n veye negras;
xarramatas de motiadas
i-n-há por toda la selva
y como quiera se siga
que no por igual se secan,
según de qué arbóls u plantas
sigan ixas follas muertas.

B-há días que si las veyes
cuando a machurrirse plegan,
prexinas que ye otro tiempo
de verano u primavera
y que lo ramo San Chuan,
que políus colós amuestra
fendo circos en lo cielo
cuando s'acaba la plevia,
las ha pintáu con los suyos
pa que así pintadas mueran,
dicindo adiós a la vida,
presumindo y bien contentas.

Ye muy gran ixa visión
si metes l'alma pa vierla
cuando vestidas las follas
de colós variáus a ucenas
cantan l'adiós a la vida,
en los mons de la Val nuestra,
antis que muertas de raso
sofla cierzo y las se leva...
cuando ya de paxaricos
ni rastro'n los mons bi-n-heba,
y en las puntas más altizas
blanquían las nieus que plegan.

Sólo buxacos y pinos
y pocos arbóls más quedan
aquí, sin perder las follas;
los colós sí pierden fuerza;
se corrucan, se machurren,
pero las follas se i-quedan.

Temblan de miedo y de frío
viendo a muitas follas muertas,
chunto a troncos dreitos y altos
que las son tenidas a ellas,
que lugo la nieu las tapa
y ni rastro'n veyes secas
cuando ha pasáu la iviernada
y ha tornáu la primavera,
que adezaga de los brotes
han salíu las follas nuevas
en los arbóls y en las matas
que, espulláus, lo ivierno apechan.

Tornan los colós allora
en los arbóls que las heban,
a las follas que vieron
las que cayeron ta tierra
de otros en que, cada añada,
cumplindo sabia sentencia,
han de pasar sin de follas
los iviernos que han en cuenta
que lis ha a durar la vida
hasta que la estral los dexa.

Sinfonías de colós
las follas, morindo amuestran;
y, soflando fuerte u floxo,
l'aire secas las avienta,
cantando políus romances
a las pobres follas muertas
que escuitan las nieus cheladas
y amorosas las replegan.

30 de noviembre de 1957




Pirineos

A Juan Ramón Jiménez,
premio Nobel de Literatura

Ya se siga por Sallent
u por Echo, ¿qué más tiene?,
dentrando’n España un día,
diciés que’n las peñas verdes,
la bisa chugaba a l’irse’n
la tardi; que agora y siempre,
lo sol brinca por las puntas;
la torre fa un repiquete.

Fablés de prados y flós…

¡Qué mi-si-ó lo que i-metes,
que’n bella ucena de línias,
sin viërlos, los i-veyes,
estos Pirineos nuestros
que fablan de vida y muerte…!

¡Ah! Y que la “fabla” te toca
lo corazón, cuando sientes,
a un zagal, que cudia vacas
en prados, con paz de siempre.

Por ixo, agora y en “fabla”
de la Val Chesa, se i-mete
a inviarte pobret romance,
que a lo tuyo li conteste;
siquiera pa que tu i-veas,
que los nuestros móns, te creyen,
que agún han alma y que temblan,
que si sofla ausín, lo sienten,
que lis fa goyo y s’alegran,
por tú, Chuan Ramón Jiménez
y que tamién por tú ploran,
como las fuéns, si no pleve.

Noragüena por lo premio
Nobel, que gana qui puede,
pero… ¿alcaso merecebas
haber-bi la mala suerte
de haberse’n íu la que ploras
y la que has a plorar siempre,
que ye lo más, pa nusotros,
en la vida y en la muerte?

¡Leva la cruz con pacencia!

Prexino, si a mano viene,
se’n siga ida ta Platero
a cudialo eternamente.

Argensola, nº 29, Huesca 1957





Peñaforca

A la memoria de Georges Bideau

Alta, grisa y poderosa,
meya val, pa fondo, aflaca
y la “Boca de l'Infierno”
d'Agüerri, fiera, t'aparta.

Yes polida, an que das miedo,
mirando de la “Cruz Alta”,
cuando l'azul de lo cielo,
recorta la tuya estampa,
con diéns afiláus, de sierra,
sigas negra u sigas blanca,
según, cuando no bi-ha niéu
y cuando la niéu te tapa,
que ye cuasi todo l'año,
por debán y por dezaga,
por puntas y galocheras,
por cinglas y altizas planas,
por faxas y pedregueras,
por canalizas a plaxas,
por fovias y por varellas,
por “Crapal” y “Batimala”,
de do cayen los cantáls,
enta la “Val de Santana”,
fendo los srbóls que pillan
y los campos a pitanzas.

Yes lo goyo de los sarrios,
que'n tu han lo pasto y la casa,
en abrigos y espelungas,
que ni set ni fambre pasan
y como amos se pasían,
anque a veces no lis valga
y lis cueste la pelleta,
que a muitos allí los matan.

L'aire, lo sol y los chelos,
ixas malezas crebantan,
armando trampas de muerte,
pa los hombres que los cazan.

Los cazataires no reblan;
cuando la veda devantan,
a ormino ven a cazarne,
ta do saben que allí campan,
chugándose la pelleta,
cuando mala tierra pasan,
que aunque conozcan los pasos,
no han que fiarse ni branca,
que no bi-ha dinguna senda
por allí, güena ni mala,
pero la chén ye valién,
lis aima muito la caza
y ciegos ven a por sarrios,
do quiera se siga in-háya.

Muitos cientos n'han matáu
y tamién en muitas añadas,
sin que bi-haya memoria,
de chéns allí xervigadas,
ni que los diaples de sarrios,
podesen tomar venganza,
pero lo vente Setiembre,
agora y en esta añada,
ha dixáu triste memoria,
porque a un güen hombre de Francia,
clamáu Georges Bideau,
la pelleta li costaba,
xervigáu desde una cingla
de muitos metros de alta,
por fallarli a l'agarrarse,
ta una peña crebantada,
que dezaga d'él brinqué,
féndose baso a pitanzas.
¡Pobre Georges Bideau!

Lo lugar de pena clama
a Dios, pero no ha remedio.
No podemos ferte nada,
mas que rezarli por tu,
pa que te replegue l'alma.

Nos hez feito muito duelo,
con tu, la muller que t'aima
y los fillos que te ploran,
por ixa horrible pasada,
de lo malo lo peor,
que habiés en la tal cazata,
que ha feito que Peñaforca
con tú siga siñalada,
de sangrienta y vengativa,
pa los que los sarrios cazan.

Echo, 23 Setiembre 1958
El Pirineo Aragonés, Jaca 11 de Octubre de 1958




Los diaples de lo mal dáu

Al Dr. D. Lorenzo Losté Echeto

Si hesez en casa mesacha,
u bella muller enferma
d'esterico y con tercianas
y con güen mal de cabeza,
que'n las cuerdas de la cama,
semanas pasase enteras,
u meses, u alcaso añadas,
chilando y fendo fateras,
esbacilándose a ormino
y que de todo se quexa,
no hez que pensar nada güeno,
ni que la cure la cencia
de medico u ministrante,
ni boticario u albeitar.
Ixa leva lo mal dáu;
los diaples li s'apoderan
y son tan arradigáus,
que pa ferlin salir fuera,
ye menester ausidirlos,
con artes de curandera,
como a mi lo me conteron,
cuasi bugante lo feban.
Ye menester crosidarla,
por chéns a las que ella atienda,
féndoli crier que creyes
y has a fer lo que ella quiera.
Dimpués que siga venida
y en que ha miráu bien la'nferma,
dixándola manosiada,
macerada y cuasi muerta,
prepárali güena chinta
y los potingues que quiera
demandarte, pa curarla,
como canta esta receta:
Diez codas de sargantana,
con dos o tres de cullebra,
ocho u diez codas de zorra,
cinco diéns de paniquesa,
tres u cuatro zapos vivos
dos alacráns y seis viespras
y has de sacar de lo río,
dropicos, los más que puedas;
meya ucena tamallucos,
dos ratas d'agua u de tierra.
Meya libra de sabuco,
diez onzas de palla seca,
dieciséis follas de ruda,
d'esmermasangre y de menta;
otras tantas de sandálo,
de laulel y gruñolera,
dos onzas d'allos, picáus,
con pimentón y canela
y de incienso y de sal gorda,
cinco u seis cucharadetas.
Bien molíu y picáu todo,
s'atrapacia una cazuela,
con dos cuerdas de las ansas
y de carbóns, cuasi plena.
Se crosida a los pariéns
y a las amistás de fuera,
pa que viengan a aduyar
a mereciniar la'nferma.
En que ye plegáu lo día
siñaláu pa fer la preba,
se'n puyan ta lo sulero,
bien mediada la cazuela,
de brasas, que a los carbóns,
soflando, templáus calientan
y ardiendo fan la brasada,
que imple meya cazuela.
Allora l'itan palluzo,
adezaga d'ixa mezcla,
que devanta, como un rayo,
una güena fumatera,
que imple todo lo sulero,
itando una olor que apesta,
que a todos los fá tusir
y agún, ansias gráns, lis dentran.
La cazuela fa din dán,
que lin fa fer qui la leva,
que ve morgoniando cosas,
que iz que han a sanar la'nferma.
Los que li fán compañía
a la broxa curandera,
arrodilláus, se devantan,
baxando por la escalera,
que se ve emplindo de fumo,
que sale de la cazuela,
más que de cien fornigués,
sin que la olor, haya mengua.
Indo así, de cuarto'n cuarto,
plegan ta do ye la'nferma
y se calan dentro, todos,
dezaga de la cazuela.
Allí la broxa, soflando,
fa salir la fumatera,
mas negra que lo follín,
fendo afogar a la'nferma,
que alinios no ha pa tartir
y ye con la legua fuera.
Allora se'n salen todos,
dezaga de la cazuela,
baxando'nta la cocina,
que emplida de fumo dexan
y plegáus ta la estravilla,
todos ta la cuadra dentran
y allora la broxa mala,
li atranca mui bien las puertas,
soflando, lo más que puede,
a lo diaple de cazuela,
itando polvos, que saca,
de la suya faldriquera.
Una blanca flamarada,
soflama la cuadra entera,
con muito más fumo agún
y las chens cayen ta tierra,
tusindo u escachilando,
todos a calza regüelta,
armando güen estropicio
y demandando clemencia,
a Dios, que ven prexinando,
que se chugan la pelleta.
Allora ve fendo circos,
por l'aire, la fumatera,
féndose'n tierra mil cachos,
lo diaple de la cazuela,
espartindo la brasada,
da un chilo la curandera,
que ha guipáu un grán demonio,
que se tragaba la tierra,
cuando la gran flamarada,
al crebarse la cazuela.
Las chéns, se ven devantando,
porque han abríu ya la puerta
y ven salindo y puyando,
a mirar que fa la'nferma.
No lo quererez crier,
pero la verdá, ye esta:
La troveron devantada,
con la cama muy bien feita,
traxinando'n la cocina
y arguiniando pa fer cena,
sin quexarse ya de nada,
en que habié los diaples fuera.
Arriervos si queréz,
pero por toda esta tierra,
saben que así lis sacaba,
los diaples, la curandera,
a las que los heban dentro,
féndolos fuir ta tierra,
con la dicha merecina
como canta la receta.
Lo que a mí no me dicieron,
cuánto lis cobré'n pecetas,
ni los días, que, la costa,
qui la clamaba, li feba.
¡Ye menester estar fatos,
pero agún bi-n-há'n la tierra!

Echo, Diciembre de 1955
El Pirineo Aragonés, Jaca 14 de enero de 1956





La siembra

Acabadas las trufas y sopas,
adobadas con sebo y desfeitas,
remulladas con bel trago vino,
cristianau, si ne has, u agua fresca
y alcaso azamallo,
has la chen preparada pa siembra.
Atrapacian y chuñen y cargan,
cada cual, las bestias.
Con alforcha pa todo lo día,
con lo trigo apañau en talecas,
con l’apero colgau de lo chugo
y rastrando lo duecho por tierra,
marchan ta la bal,
otros ta laderas
de tierra ’slavada
y con todos ta güebra,
que, movida y tamién travesada
y terciada, de güena manera,
la dixeron así atrapaciada,
ya ’n la primavera,
dimpués que cremeron,
fornigués a ucenas,
abrasando, tamién, en los mismos,
a las plantas rancadas de tierra,
qu’emponzoñan y matan los campos
y lis chupan lo chuco que queda.
¡Ah diaples de cardos,
grumacas, xarceras,
cenullos, ordigas,
cerrudas, cardenchas,
yerbagüena burro,
lastón y broxera,
sabuqueros baxos,
arto cutio, plantaina, sarguera,
solimán, anipetas y toxas
y la betiquera
los azotacristos
y las garrucheras,
las matas de buxos
y d’allagas, que punchan las perras
y te meten las zarpas crismadas,
que da rabia y pena,
porque veyes que trigo no’n pillas
y las plantas dañinas emplenan
los campos, las marguins,
que parez que triballas pa ellas!
Te metes furioso
y a poder ¡¡cremarías las peñas!!..
Plegaus ta lo campo,
escargan las bestias,
preparan l’apero,
lo dental, en lo güembre, t’apretan;
apañan la ’spata,
pa que dentre lo güembre’n la tierra,
lo que siga justo
u las bestias puedan.
Empecipian itándote sulcos,
que se claman puercas,
y siñalan los campos asinas,
pa guiar la siembra.
Lo que ita lo trigo a zarpaus,
ha pillau por la marguin más dreita;
ve seguindo qui lleva la chunta
y en la zarpa ramals y codeta,
apretando’nta baxo, que dentre,
lo güembre’n la tierra.
En ella se clava
y la dexa abierta,
cuando fa lo sulco
y lo trigo ’ntierra.
Ya’n ye lo primero
y pa dar la güelta,
¡Tom’arriba!, dice,
devantando l’apero de tierra,
fendo darlin, la mey’ a la chunta,
pa tornar por la misma ’ndrecera.
En que clava’n la tierra lo güembre,
que gubiernan lo duecho y codeta,
contra lo primero,
lo segundo queda,
un sulco a la ida
y l’otro a la güelta.
¡Toma baxo!, dice,
lo mozo que siembra,
afloxa pa darla
pero lugo apreta
y a sulcos a sulcos,
se’n fan una puerca.
Adezaga d’aquella, la otra
y dimpués de las dos la tercera;
d’ixa guisa te siembran lo campo,
u sino las fanegas que puedan,
si lo tajo ye mas d’una chunta,
menester ye otro día de siembra.
Allá meyo día,
han parau pa chintar lo que vienga
en l’alforcha, con pan y con vino
y con la berienda.
Comen lo que siga;
muito no lis cuesta,
no bi-ha qui piense
en itar la siesta;
no ye tiempo ni branca aparente
y que, a más, si te itas, te chelas
y pillas destemple,
u güen mal de muelas,
u bel resfriau,
apercazau l’hebas
y por ixo, en todo lo día.
no bi-ha qui lo tiempo te pierda,
porque ye mui sagrau lo triballo.
¡Ye lo pan que demandas ta tierra!...
No ye cosa que siga chocante,
pero sí, muita miga, ixo lleva.
Tonada de trilla,
tonada de siega,
tonada de ronda,
pa bailar, pa fiesta,
pero no trobarás en la jota,
tonada de siembra...
No verez a dinguno sembrando
que cante’n faena.
Ye triballo qu’empleas lo cuerpo
y qu’empleas, tamién, la sesera.
Que si paxaricos,
que si mala tierra,
que si lo negrillo,
que si l’arbilluela,
pos mira lo muervo,
a cascabelera,
la perra viraca,
ratillas, toperas;
a ormino, cheladas,
si quieres s’aniebla,
dimpués las tronadas,
mas antis, que pleva
y si plegan calós mui de pronto,
no te grana ni branca ni meya;
si l'aire lo tumba,
tamién la fa güeña.
Y sabiendo todo ixo que sabes,
sin d’embargo siembras;
y siembras callando,
como aquel qui reza,
que lo fer que la tierra dé frutos,
ye cosa mui seria.

Archiv für das Studium der neueren Sprachen, 167, 1935, pp. 245-251





La trilla

A lo punto lo día'stendillan
por encima la tasc'arrasada,
las gaviellas, desfendo los faxos,
en redonda y polida planada.
Avían los trillos,
y trayen las palas,
con los retabillos,
las forcas, bien blancas,
l'aral, pasariestas,
y vellas cabazas;
sacan los lichés
por si acaso venise tronada;
la yegua tordilla,
la yegua'strellada,
qu'ayer las dixeron,
las dos ya ferradas,
lo macho morico,
la yegua pintada;
colleróns, trilladeras, latígos,
tiratrillos, ramáls, cabazanas,
d'antiojeras, pa guita tordilla,
por si alcaso, no suelte la calcia.
La bota con vino,
lo rallo con l'agua,
los dos a la fresca,
talecas, sabánas,
feitas de sapinos,
con cañímo, texidas, bandiadas,
mesmamente que todas las cosas,
con siñal de la casa marcadas.
Apañan las bestias,
dentran ta la parva,
y dan vellas güeltas,
pa vier d'abaxarla.
Lis enganchan contino, los trillos,
y emprencipian faena con gana,
dando güeltas y güeltas seguidas
machacando y cluxindo la garba,
las unas por meyos,
las atrás más largas,
que pillen los cantos,
pa'star igualadas.
Y te fan, como dobanaderas,
con madeja que nunca s'acaba;
güeltas y más güeltas,
a una mano dadas,
te marchan las bestias
pisotiando y trillando la parva;
por encima l'han feito ya polvos,
por debaxo la palla ye larga.
Ba que darli güelta.
Ba qu'encontornarla.
Y los hombres se pillan las forcas,
en ringlera regüelven la parva,
siñalando sendetas por ella,
y a la güelta, con otras, la tapan;
y así, d'ixa guisa,
van cortando igualada la parva...
Lo sol va fuindo,
Lo sol se levanta,
dixando la tierra,
lejizos, dezaga,
y cuanto más puya
tanto más abrasa...
Y la chen qu'en las eras ha tajo,
lo que puede cada uno triballa.
Cluxe lo latígo,
las bestias no paran,
l'hombre que las lleva,
vella jota canta...
Un mocet ve montau en lo trillo,
que con ruedas xalapa la garba,
marcha'n l'otro lo mozo de machos,
que con peñas de fuego'smicaza
las brancas de trigo
y las fa pitanzas.
Otra vez lo de alto'nta baxo,
otra vez encontornan la parva,
otra vez a cantar lo mesache,
de la trilla, polida tonada...
Lo sol has encima,
ni puya ni baxa,
que ye meyodía,
y crema y sucarra,
safoca y ardiendo,
te tosta la cara...
La faxina de garba'ixa hora,
no ye muita la sombra que guarda,
y ¡qué bien lis viene!
Pa chintar con gana,
pa beber lo vino,
y ben fresca l'agua...
Ixe rato las bestias no trillan,
s'esvolutan, abrevan, s'escansan
y jadiando, resoflan y comen,
vel almute de güerdio u cebada;
y antis de las dos
tornan ta la parva
cada cual ta lo suyo triballo,
y siguir a deván la jornada,
a cantar los que llevan las bestias
que te rastran lo trillo'n la parva.
Encontornadura,
está fendo falta;
la fan apriseta,
con forca y con pala...
Ya la garba la son feita polvos,
ya preparan pa bien replegarla,
ya te sacan las bestias ta fuera,
que trillada y muy bien ye la parva.
Lo replegador,
a lo macho morico l'inganchan,
pa meter, en muntón, en las seras,
a lo trigo mezclau con la palla;
pillan retabillos
las escobas de buxos y allagas,
u de gruñolera,
en lo canto paret amoldadas,
con cantals que lis itan encima,
pa meterlas, por baxo, aplanadas.
En que la replegan,
la beriend'apriseta se zampan.
Tornan p'aventar.
¿No vis que preparan?
«¡Qué demonio de trate yé ixo,
que t'arrulla, sin d'aire, la palla,
y lo trigo, por una grietera,
al revés que la palla'nta zaga?
¡Ay qué rebullicio!
¡Qué bulla que t'arma!
¡Qué ruido que mete!
¡Si tanto triballa!...
Ye un'aventadera
as'iz que la claman!...»
en lo canto faxina'n las eras
li deciba una forca'una pala...
Plora un pasariestas,
y l'aral, qu'antis más empleaban
al vier que los dixan aparte,
y dinguno crosida que faltan.
¡Ah, si fese aire!
¡Bien chiqueta, irías de zaga!
Lo sol ye fuíndo,
lo sol ya se'n baxa,
s'acerca'nta tierra,
de salir contraria;
ya la'stá tocando...,
ni crema, ni abrasa...
La chen, en las eras,
d'aventar remata.
Unos dentran la palla'nta dentro...
Otros llevan lo trigo'n ta casa...

1935





La Sanchuanada

Lo verano y la siega has encima.
Lo sudar por la falz que te agana,
a pillarte lo trigo pa l'año,
fá alegrarte lo cuerpo hasta l'alma.
Sin miedo a tronzarte,
con falz u con dalla,
ni salir tan molíu de los güesos,
lo pelello cremáu, por dezaga,
por lo sol que te caye de plano,
en arbesas, en closas y en lastras...

¡Qué contentos que son los mesaches,
qué animadas que son las mesachas
y qué goyo nos fan a los viellos,
esta nuey de San Chuan, tan nombrada!
¡Lo que menos prexina trobarse,
con trenta años u más enta zaga,
con la sangre bullindo'n las venas,
y templando con fe la guitarra,
lo guitarro, requinto u bandurria,
pa la fiesta de la Sanchuanada!
Estas cosas las cuentan los viellos,
que nacieron cien años ta zaga
y la fiesta la fá la mocina,
con la chovenalla
y tamién la te fá bel casáu,
que, amonico, igual se Sanchuana...

Entre que unos preparan lo baile,
otros pillan estrals y se alargan
ta lo mon, a buscar los chopos,
sabuqués y buxacos y ramas.
Otros ta los güertos,
a por rosas, clavels, flos de malva,
fóllas de sándalo,
brazáus de plantaina
y a furtar geranios
enta cualquier casa.
Y no falta qui bel arto traye,
de los secos, tamién pa enramadas.
Las mesachas, igual, por cuadrillas,
la merienda, a escondidas, preparan:
cocas de azúcar,
la chocolatada,
u lo arroz con leche,
tortillas con magras,
lo requesón fresco,
de ovella u de crabax
y en espedos, según, y en parrillas,
bel cabrito u costillas asadas...

Y bailan y rondan
y chugan y cantan
y comen y beben,
hasta que se cansan;
y a lo tiempo que apunta lo día,
enta l'río sen ven; se Sanchuanan,
remullándose'n l'agua corriente,
que todo mal, sana;
y se lavan los pies y los brazos
y lugo la cara,
y bellos, lo cuerpo,
que chugando'n lo río se zampan:
unos porque quieren
y otros por la chanza,
que, por fer arriér la cuadrilla,
los empuxa cualquiera mesacha...

A ixa hora salen
las viellas por agua,
anti que lo sol,
no la hese tocada,
porque ya no cura,
estando soliada...
y tamién pa viér, con envidia,
cómo chugan lo canto de l'agua,
y la mocina alegre
y la chovenalla...
Ye ixa la siñal
y las mozas se'n tornan ta casa.

Los mesaches, allora, empecipian,
a fer enramadas,
plantando los chopos,
en do bi-ha mesachas
metiendo manullos de flos,
pa las mozas que son más galanas,
en finestras de cuartos que piensan,
en que puede haber-bi las camas,
y fa poco se itaban, rendidas,
las mesachas que cada cual aima.
Bi-ha que “trepuza”
y en lo cuarto lo güelo liu zampa
y las risas se fán, ya de días,
si la moza, amonico, lo fabla...
Muitas lo te dicen.
Otras lo se callan
y guardan muy fondo
lo vierse enramadas.
Nunca falta moza,
que, a lo abrir la finestra, templada,
con bel arto, tan seco como ella,
ha trobáu que la son enramada
y por ixo unas ploran de pena,
de celos u rabia,
entre que otras, infladas de goyo,
s'arríen con gana,
dimpués de la fiesta
de la Sanchuanada;
que a las falzes las imple de brío
en las zarpas de la chovenalla
y de la mocina;
y sin miedo a las broxas ni a nada
cuando, lugo, a segar empecipian,
con falz u con dalla.

1948





La fiesta chiqueta

San Martín que yera obispo
de Tours, en tierra francesa,
veniendo'nta Zaragoza,
s'aposenté'n la val chesa.
(Canta de lo lugar)

Yera'n trescientos ochenta
lo tiempo d'aquella añada,
cuando a caballo venibas
de Tours, camino d'España,
por aquella viella vía,
que se clamaba “Romana”,
que, dentrando por lo Palo,
ta Zaragoza, i-plegaba,
enta do ibas, ta un Concilio,
que, herejías priscilianas,
heban feito vos clamasen,
a chéns piadosas y sabias.

Crucés por “Suasqui”, que agora,
Guarrintza la chén lo clama
y “Zuaski” iciba en Euskera,
“Mon arboláu u arbolada”.

Pasés por Oza, la selva,
que fria'n Euskera, canta,
con pinos, abez y fáus;
por lo barranco de Ezpata,
las güeltas de lo castillo,
lo Puén de Sil y la Rambla
de lo secadero y puya,
ta lo que “nuevo” se clama,
Castillo, agora fundíu
y ya dende allí se'n baxa,
por lo “Cantal de lo Sastre”,
“Fuén de la selva” a “Santana”.

Puya'nta “Peña Jaín”,
que'n Euskera Jaún canta.

Plega lugo'nta Ciresa
y lo Puén de'Spetal pasa,
lo barranco “Los Chudíus” y
ta Echo, por la Cruz Alta.

Prexino de San Martín,
que facié ixa cabalgata,
hast'allora no sabeba,
que yera la gloria humana,
indo por ixe camino,
por lo que Dios li amostraba,
lo políus que los móns yeran,
d'arbols, prados, niéus y aguas,
con rabaños de ganáus
ovellas, abríos, crabas,
xabalíns, onsos y sarrios,
y que mi-si-ó'n manadas,
coniellos, liebres, perdices,
gazapos y perdiganas.
Anguilas, barbos y truitas,
en río d'aguas bien claras...

Que, cuando crucé Guarrintza,
trobé a chéns que pastoriaban
y cuando plegué'nta Oza,
a otros fendo cazatas,
bien armáus, con lanza'n ristre,
con cultros largos u ezpatas.
Con muitos d'ellos fablé,
de Dios que'n la val reinaba
y tan fundo lis dentré,
lo que San Martín contaba,
que, féndoli compañía,
con él, torneron la casa.
Lo lugar l'aposenté,
fendo mansión, como fabla,
la novena, que'n la val,
de mui viello li se canta.

El fazió aquí maravillas,
que na las chéns dixeron fatas
y al vier tantos prodigios,
mudos yeran, y sin fabla.

Cuasi seguro qu'estié
qui metié vidas monásticas
allí'n San Martín de Ciella,
qu'en la Foz de Biniés campa;
en Labasal, d'antis más,
que Navasal hoy lo claman,
en do agún bi´ha polida Ilesia,
Real Capilla afamada,
que los reis de lo Aragón,
que Ramiro empecipiaba.

Muito de güeno facié,
por toda esta redolada
qu'en Urdués, Echo y Embún,
por patrón l'hemos y a gala,
por saber que'n muitos puestos,
en tierrass meyas y baxas,
lo'n ye, tamién, de parroquias,
que, como nosotros, lo aiman.

Sin saber que yera Cristo
lo espulláu, diés meya capa.
Demándali pa nusotros
la Suya Gloria nos parta,
que con fe'n la fiesta tuya
los chesos lo te demanda.

Echo, Noviembre 1964
El Pirineo Aragonés, Jaca 7 Noviembre de 1964




Lo vociáu pa fiestas

Fan saber a lo lugar
lo prexinau pa las fiestas
por boca lo pregonero,
pa los chesos y las chesas,
tanto pa la cachimalla,
mesaches, chovens y viellas,
vecinos de lo lugar,
u que viengan d'otras tierras,
pa la Virgen de Setiembre,
que ye la Patrona nuestra.
Ixo y más, lo se merece,
que ya pa nusotros güena
y hemos que ferli viér,
como chén formal y seria,
que aunque sigamos capinos,
lo quereremos de veras,
y que no lo tienga a mal,
si lo tozuelo nos rebla,
ni que dreitos nos tengamos,
por temblarnos las garretas:

Pa la vispra, como siempre,
aqui'n lo lugar se feba,
hez que meter a cocer,
cocas, todos los que puedan,
y si l'azúcar vos falta,
prexinarez la manera,
de cambiarlin a qui'n'haya,
por otro género u perras.
Y no vos toméz la mano,
porque no ye cosa güena
ferlas con “sacafarina”,
que fa pixar dulce; preba,
de que somos más que amargos,
porque no'n venden las tiendas,
cuando l'has amenester,
que n'invian poca de Güesca.
A meya nuey, ta los furnos,
las llevarez en paneras
y sin miedo a que vos ronden
ni vos lleven la botella,
d'aguardiente, pa prebalas.

¡No rondan branca ni meya,
mesaches, con instrumentos,
como los d'antis más, feban!
Dexar pirinas sin fillos,
sin de cordés, las ovellas
y eslegirez los boliches,
pa con chorizo y orella,
contando pa cinco días,
pa los de casa y de fuera,
porque ye cosa prebada
que bi-há que cudiar las fuerzas,
en cinco días, que'n gastas
muitas más que pa la siega.

Bi-habrá corridas de sacos,
mas otras con becicletas
y pa los espalangáus,
que fuyen mas que Perena.
Bi-n-abrá de a pie, con paga,
pa qui amuestre ha bien las piernas,
(pero no dentran mesachas,
anque las hayan más güenas).
Han demandau hasta globos,
pa soltarlos, sin de cuerdas,
por si bel quiere puyar,
alto como las estrelas,
sin miedo a la zapotada,
ni a crebarse la sesera,
cuando se pare lo globo
y se'n recule'nta tierra.

Tamién bi-habrá palangras,
que, hasta la cucurumbeta,
las untarán con saíno,
y que puye lo que pueda
y quiera ganar dinés,
pa gastálose'n las fiestas.
Y lo mismo pa qui prebe,
que sabe fer la pateta,
bailando, como bailaban,
jota, calzóns y gorgueras
y que tocaban los pitos,
que agora son castañuelas,
a lo son políu y alegre,
de bien puntiada vigüela.
Tamién n'habrán los que canten
la tonada de la siega,
la tonada de la trilla
y la de rondar; las nuestras,
tan polidas como son...
y que las dexan por viellas.

A los que más bien xalapen,
bella polca y habanera,
tamién diz que lis darán,
güen amiro de pecetas.
Prevenirvos de calcero,
que lo venden en las tiendas,
y como que ye tan malo,
como pedregada u suegra,
comprarme bel par de pares,
pa no fer corton'n la fiesta,
los que bailen en la plaza
lo que lis taña la Orquesta,
que hoy puya de Zaragoza
y vos ha meter a preba,
de tanto que han a soflar,
cara'nta dentro y ta fuera.

No hez que faltar enta Misa,
que'n la Virgen y la Ilesia,
nos farán, de a tres en ringla,
con sermón de güena letra,
que pedricará con goyo,
un hombre sabio, de Güesca.
Ni hez que faltar, tampoco,
llevándovos cazoleta,
cuando repartan betiello,
guisau, como antis más, feban,
en la Plaza lo Palacio,
u en la d'alto de Xiquena,
porque pienso que prexinan,
toriar de güena manera,
la metalera de Coles,
con la sora de Clareta,
la escodada Corradasa
y la curta de Miquetas,
con bellas de las más furas,
que isón por la Solaneta
y que pa fer barracalas,
han inviáu a por madera
a los criaus de los machos
de todas las casas güenas,
y que ya son preparaus
los “cestóns” pa fer fachendas,
como Miguel de lo Tío
y Laurría, d'antis feban,
que te pixabas de risa,
muito más que'n las comedias,
que, de noches, los mesaches,
en “Lo Retén” las nos feban.

No vos quexarez, que esti año
se preparan fiestas güenas,
sin fer caso a pedregadas
ni de la mala cosecha;
paque no se diga nunca
que somos chesos que reblan,
puede que salga la ronda,
de los viellos, con pandera.
¡Nada, nada, enta deván
y preparar la cazuela,
que los betiellos guisaus,
en los caldés d'esta tierra,
y más, si son de gufaña,
ya sabez son cosa güena!

Muito cuidau de apifarse
con turcas o ceremeñas,
con monas u tulipandas,
con mantas u trenzaderas,
con moscorras u cogorzas,
con tablóns u melopeas,
que ya sabez que se gastan
de todas ixas maneras;
y en que se acabe lo baile
y se cierren las tabiernas,
irvosne a dormir ta casa,
u si no'nta la pallera;
pero no se vos antulle,
vocarraniernos fateras,
que irez enta la gayola,
a dixerir la zorrera
y con mas bel vecinal
pa limpiar balsas u cequias,
porque l'habrez bien ganáu,
por gallofiar la carrera,
armando güen rebulicio
cuando los vecinos duerman,
y por itarvos encima,
cuando se fagan las fiestas,
sin dexar terreno escampio,
que todas las chens i-vean.

Hecho a siete de Setiembre,
mil nuevecientos cuarenta,
y con nueve más, encima,
pa que salga bien la cuenta.
No bi-ha sello dinguno;
y pa firma, la de menda.

El Pirineo Aragonés, Jaca 24 de septiembre de 1949


Lo día de San Antón

Dende fan cientos d'añadas,
en lo lugar guardan fiesta,
antiparti de las chéns,
toda, de raso, la hicenda,
ya siga caballo u macho,
mula, burro, burra u yegua,
con los que se fan triballos,
de labrar u carriar leña,
u lo que quiera se siga,
que se faga con las bestias
y si ellas no triballan,
tanpoco los que las levan,
que ni los arres ni arriés,
a San Antón, no lo dexan.
Dinpués de feita la Misa,
enta do las mullés levan,
calzapuños, con sal gorda,
sacutos u cazoletas,
las d'antis más, porque agora,
la levan en servilletas,
da l'Cura la bendición
y a la reliquia se besa,
indo lugo'n procesión,
con los mocéz, en ringleras,
adezaga de la Cruz,
que se vé deván en cabeza;
ropóns, en cada costáu,
con candelés, li fan veila.
Lo Cura'n meyos de todos,
con la reliquia bien dreita
y con las chéns, adezaga,
salen todos de la Ilesia,
esti año'nta la Cruz Alta
y ent'allí, levan la hicienda.
Enta la Cruz de Cristiano,
irán l'añada que vienga.
Una vez en cada Cruz,
así ye la cosa feita,
anque faga frío u chele,
con sol, con niéu u con plevia.
La siñal ya, que repican,
las campanas de la ilesia
y allora sacan, las chéns,
de cuadra u pallar, la hicienda,
que unos levan ta la Cruz
y otros fan, dixarla fuera,
a la vista, que lis plegue,
la bendición de ixa fiesta.
Otros las levan ta l'río,
a darlis agua y abrevan,
entre que l'Cura bendice,
que así lis ne pilla fuera.
¡Ixos son los avanzáus,
que iz, que dicen, no han creencias!
Plegáus que son en la Cruz,
las chéns, con lo Cura, rezan;
lugo, lo Cura, bendice,
con la reliquia que amuestra
y acabáu de bendicir,
se'n son tornáus ta la Ilesia.
---
Muitos levan ta la Cruz,
porque ye costumbre viella,
los arres que han más políus.
Bellos lo fan, por fachenda,
itando güenos galopes,
por lo que, hoy, ye carretera
y bella vez, estozáus,
y con güenas gusaneras,
se'n han tornáu, bién muhinos;
que, por fer ixas fateras,
son estáu risión de chéns,
que'n la bendición bi-heba
y bella vez, no ha faltáu,
si un fachendoso correba,
presumindo de caballo,
de valién y de peitera,
qui se montaba'n bel burro
y feba güenas comedias,
si yera guito y calziaba,
féndo darli firmes güeltas,
u que gramase, si alcaso,
si ferlo gramar, podeba
y lo feba, por lo mismo,
lo que montáu en él yera;
chanza que vieban todos
y más agún s'arrieban,
de lo mozo fachendoso,
que'n güen caballo correba...,
pensando que lo guipaba,
la moza qu'él pretendeba,
pos pa ferli a élla más goyo,
heba corríu... ¡por fachenda!
Lamoza, blanca de rabia,
porque todos los vieban,
cómo yera estáu risión,
de las chéns que'n la Cruz yeran,
iz que aquella nuei, por ixo,
lo invié a cantar ta otra puerta...
---
Dende fa cientos d'añadas,
San Antón, ha ixas chancetas:
Si, pa dueña, quiés mesacha,
no li vayas con fachendas,
fendo sudar lo caballo,
lo día que guarda fiesta.

El Pirineo Aragonés, Jaca 19 de Enero de 1957



En el día de San Martín

Al Orfeón Jacetano

En lo que vé de lo siglo,
en fiestas grans u chiquetas,
no bi-ha memoria'n la val,
t'aquí venisen de fuera,
chéns, que tan bien lo fecen,
cantando de ixas maneras.

Lo siglo pasáu canté,
Gayarre, cuando aquí yera
y en l'añada trenta y tres,
cuatro u cinco veces, Fleta,
cuando feban “Miguelón”,
en tierras d'esta val chesa.

Fará más de meyo siglo,
que, mesaches, en la escuela,
canteros, cuando a Cervantes,
aquí li se facié fiestas
y mas ta deván, tamién,
en la que'n lo “Retén” bi-heba;
mesaches solos cantaban:
“Cuando vuelves Carmen...”, yera
a cuatro voces, polida
y a maravilla lo feban.

Pero dimpués, dende allora,
aquí nos dentré mudera
y anque queriemos trayerlo,
no podié venir de Güesca,
que ixo a las chéns lis fá goyo,
lis aima y bién que l'aprecian,
como allora lo veriaz,
que'n ixe día de fiesta,
no bi-cabeba ni un alma
que acudiemos pa escuitarvos,
lo requetebién que febaz,
los cantés acompasáus,
que'n lo programa trayebaz.

Se nos antulla, escuitando,
que lo dentrar a concencia,
y sin fer altos ni baxos,
ixo ha que'star cosa seria,
sin musica que vos guíe,
ni siquiera ixa flauteta
que iz que “diapasón” la claman
y que “la, la, la”, te amuestra.
Que a lo igual que'mpecipiando,
sigáz y acabéz la pieza,
sin de cambiar de cuadrilla
y cada cual con la güestra,
como cumple a las musicas,
que, pa cantalas, son feitas,
con voces solas u mistas,
ya sigan blancas u negras,
con altibaxos de sons,
dende dos a meya ucena
y pa cantar en cada uno,
según y como convienga.
Pos güena, así d'ixas trazas
y otras mas que vos amuestran,
como quiera que se siga,
gastando tiempo y paciencia,
ye de l'caso que lo hez feito,
cantando bién y a concencia.
Con ixo ye dicho todo.
Lo cantar bién nos amuestra,
que l'arte de la musíca,
lo hez habíu a toda preba
y que, antiparti, hez metíu
a lo cantar, l'alma güestra,
con lo que ya, más polida,
no ha podíu estar la fiesta,
enta la que soz veníus,
bién atrapaciáus ta ella.
Por ixo tiengo que darvos,
cumplida la noragüena,
por lo mui bién que lo hez feito,
en lo cine d'esta Escuela
de lo Grupo que, a Miral,
lo nuestro lugar remera,
a lo Siñor Direutor
y a todos a güenas cuentas,
a la que fá lo ku-ku-to
y tamién ¡claro! A Amalieta,
que'stando'n ixe Orfeón,
en él bi-ha sangre chesa,
por lo que'n glorias alcance,
nos toca una miqueteta,
demandando a San Martín,
en esta fiesta chiqueta,
vos tornéz rn honra suya
en esta añada, pa ferla.

Echo 19 Noviembre 1962
El Pirineo Aragonés, Jaca 24 de Noviembre de 1962




En nuey chelada nacié en Belén

En nuey chelada nacié en Belén
Poliu mesache clamau Manuel
Nacié en portal, la cuna estié
Un mal pesebre de pobres chens.

Pastós, zagalas lo ven a vier,
Tañen panderas, tañen rabels.
Pastós, zagalas lo ven a vier,
Tañen panderas, tañen rabels.

Como s'arríe lo Dios de Israel
Contra lo frío tapallo habié
Envuelto en palla, lamiaú por güé,
Morriau por mula estando un Rey.

Pastós, zagalas lo ven a vier,
Tañen panderas, tañen rabels.
Pastós, zagalas lo ven a vier,
Tañen panderas, tañen rabels.

En nuey chelada nacié en Belén
Poliu mesache clamau Manuel
Nacié en portal, la cuna estié
Un mal pesebre de pobres chens.


TOMADO DE LA WEB, DONDE ENCONTRARÁS MÁS POEMAS: