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sábado, 25 de octubre de 2014

FANNY CARRIÓN DE FIERRO [13.838]


Fanny Carrión de Fierro

Fanny Carrión de Fierro es una escritora, crítica literaria, ensayista y profesora universitaria ecuatoriana. Recibió el Doctorado en Literatura de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (Quito, 1981), así como una Maestría de la Universidad de California en Berkeley, y una Licenciatura en Educación de la Universidad Central del Ecuador.

La doctora Fanny Carrión de Fierro ha publicado varios libros y antologías de literatura, incluyendo las siguientes obras:

La Mazorca de Oro y otros Cuentos, antología de cuentos bilingüe. Centro de Publicaciones de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Octubre 2010
Donde nació la Luz: Antología Personal, una antología de poesía bilingüe.
Where light was born (Donde nació la luz): A personal anthology of selected poems by Fanny Carrión de Fierro, traducido por Sally Cheney Bell, Heritage House, 1999.
En la Voz del Silencio, colección de poemas, Ediciones de la Universidad Católica (1980).

Sus poemas también han sido publicados en varias antologías, incluyendo las siguientes:

Poetic Voices Without Borders 2, editado por Robert L. Giron, Gival Press, 2009.
Poetic Voices Without Borders, editado por Robert L. Giron, Gival Press, 2005.
Eye to Eye-Women: Their Words and Worlds, editado por Vanessa Baird, 1997.
These Are Not Sweet Girls: Poetry by Latin American Women, editado por Marjorie Agosín, White Pine Press, nueva edición 2000.
Poet Lore, Vol. 89, No. 1 (Primavera 1994).
Ha recibido varios premios literarios, entre los que están: el Premio Nacional de Poesía Gabriela Mistral (1958, 1961, 1981 y 1985); el Premio Nacional de Poesía del Ecuador (1962); y el Premio de Poesía "Juana de Ibarbuoru", Montevideo (1995).

Crítica literaria

La doctora Fanny Carrión de Fierro ha publicado varios libros y ensayos sobre crítica literaria, incluyendo los siguientes:

José de la Cuadra: Precursor del realismo mágico hispanoamericano, Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.
Los Sangurimas, novela precursora de Cien años de soledad', ensayo sobre la novela "Los Sangurimas", de José de la Cuadra (http://cce.org.ec/index.php?action=pubpermanentes&id_maepub=8).
"Cien Años de Soledad, Historia y Mito de lo Americano", en: Lectura de García Márquez (Doce Estudios), editado por Manuel Corrales Pascual (Quito: Centro de Publicaciones de la Pontifica Universidad Católica de Ecuador, 1975)
La imagen en Jorge Carrera Andrade y en los imaginistas - En homenaje a los cien años de nacimiento del poeta, Separata de la Revista de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, No. 70, Agosto 2003.
Manuela Saénz, la Libertadora, en Revista de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, No. 79, Septiembre 2006.

Ensayista

Ha escrito y publicado ensayos y artículos sobre varios temas, incluyendo temas políticos, culturales y sociales. Estos incluyen ensayos sobre derechos de la mujer, derechos humanos, derechos de los niños, el movimiento indígena, y lingüística.

En las elecciones en el Ecuador de octubre de 2006, escribió y publicó electrónicamente un ensayo titulado "Hacia el Quinto Poder", sobre la importancia de la participación de la sociedad civil para consolidar la democracia (http://www.votebien.ec/carta027.htm).

Profesora Universitaria

La doctora Fanny Carrión de Fierro ha sido profesora universitaria en varias Universidades del Ecuador y Estados Unidos de Norteamérica. En la actualidad, es profesora en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador. Anteriormente, ha sido profesora visitante y Académica Fulbright en la universidad Keene State College, de New Hampshire; y profesora visitante en la Universidad de Willamette (en Oregon), así como profesora en otras universidades del Ecuador (Universidad San Francisco de Quito, Universidad Internacional, entre otras).

Otras actividades profesionales

Ha participado en la Directiva de la Asociación de Profesores de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, en Quito. También ha sido miembro de directivas de varias organizaciones no gubernamentales de desarrollo social. Miembro del Grupo América (grupo cultural y literario ecuatoriano), y de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Sección Literatura



A la Luna

Graciosa luna, recuerdo que,
hace casi un año, sobre esta colina
yo venía, lleno de angustia, a mirarte
otra vez: y tú te erguías sobre los bosques,
como ahora, y hacías brillar todo con tu luz.
Pero húmeda y temblorosa aparecías
a mis ojos, por mis lágrimas, pues dura
era mi vida: y lo es, no cambia aún,
oh mi querida luna. Y sin embargo,
recordarla y revivirla a través de los años
me consuela el dolor. Cuán grata es,
en nuestra juventud, cuando el camino de la esperanza
es largo y el de la memoria corto, la remembranza
de las cosas pasadas, aunque tan triste,
y con el dolor presente todavía.





A nuestra raza el destino

A nuestra raza el destino
no le ha dado sino el morir. Desprecia ahora
a la naturaleza, brutal poder que,
cruel, el daño universal imparte
y la infinita vanidad de todo.




A Sí Mismo

Ahora descansarás para siempre,
cansado corazón mío. Ha muerto
el extremo engaño que yo creía eterno.
Ha muerto, bien lo siento. Se ha extinguido
en nosotros no sólo la esperanza
de caras ilusiones, sino el deseo de ellas.
Descansa para siempre. Has palpitado tanto. Nada
puede pagar tu agitación, ni de tus suspiros
es digna la tierra. Amargura y tedio
es la vida, nunca nada más, y fango el mundo.
Aquiétate ahora. Desespera
por la vez postrera. A nuestra raza el destino
no le ha dado sino el morir. Desprecia ahora
a la naturaleza, brutal poder que,
cruel, el daño universal imparte
y la infinita vanidad de todo.





A Silvia

Silvia, ¿recuerdas todavía
aquel tiempo de tu vida mortal,
cuando la belleza brillaba
en tus ojos esquivos y risueños,
y tú, ligera y pensativa, los límites
de la juventud sobrepasabas?
En las quietas estancias
y caminos cercanos resonaba
tu perpetuo canto,
cuando, dedicada a las labores femeninas,
te sentabas, tan feliz
del alegre porvenir que imaginabas.
Era mayo oloroso: y tú solías
así pasar el día.
A veces, yo, interrumpiendo
los amables estudios y las afanosas notas
donde dejé mis días primeros
y lo mejor de mí,
desde los balcones de la mansión paterna,
giraba mis oídos hacia el sonido de tu voz,
y a la mano veloz
que atravesaba la tela fatigosa.
Miraba el sereno cielo,
los dorados senderos y los huertos,
y a este lado el mar, y en ese la montaña.
No hay lengua mortal que decir pueda
lo que en mi seno sentía.
¡Qué suaves pensamientos,
qué esperanza, qué cantos, Silvia mía!
Cuán fáciles lucían
la vida humana y el destino.
Cuando recuerdo tantas esperanzas,
un sentimiento, amargo y desolado,
me oprime,
y me vuelve a doler mi desventura.
Ay, naturaleza, naturaleza,
¿por qué no cumples hoy
tus promesas de entonces?
¿por qué tantos engaños para tus hijos?
Antes de que el invierno blanqueara los arbustos,
abrumada y vencida por oculta enfermedad,
pereciste, tierna niña. Y no llegaste a ver
la flor de tus años;
tu corazón no se alivió con el dulce halago
por tus negros cabellos,
o tus miradas amorosas y esquivas;
ni te hablaron de amor
en los días festivos.
Así murió muy pronto
mi esperanza tan dulce;
así a los años míos
el destino les negó
también la juventud. Y cómo,
cómo pasaste,
querida compañera de mi edad temprana
mi llorada esperanza.
¿Es así el mundo? ¿así
las delicias, el amor, los trabajos,
los hechos de los que tanto hablamos?
Al llegar la verdad,
Infortunada, tú caíste; y con tu mano
la fría muerte y la tumba desnuda
de lejos señalaste.





Aire de soledad

Aire de soledad, dios transparente
que en secreto edificas tu morada
¿En pilares de vidrio de qué flores?
¿sobre la galería iluminada
de qué río, qué fuente?




Al llegar la verdad

Al llegar la verdad,
infortunada, tú caíste; y con tu mano
la fría muerte y la tumba desnuda
desde lejos señalaste.




Amanece

Amanece
en la noche del cuerpo.
Allá adentro, en mi frente,
el árbol habla.
Acércate ¿lo oyes?




Dios mueve al jugador

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?




Ha muerto

Ha muerto
el extremo engaño que yo creía eterno.
Ha muerto, bien lo siento. Se ha extinguido
en nosotros no sólo la esperanza
de caras ilusiones, sino el deseo de ellas




el espacio interminable que surge más allá

el espacio interminable que surge más allá,
y el sobrehumano silencio,
y la más profunda quietud, donde el corazón
por poco no se aterra ...








ALICIA YÁNEZ COSSÍO [13.837]


Alicia Yánez Cossío

Alicia Yánez Cossío (n. Quito, 10 de diciembre de 1928), es una destacada poetisa, novelista y periodista ecuatoriana.

Es una de las principales figuras de la literatura de Ecuador y de la latinoamericana, es la primera persona ecuatoriana en ganar el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, el cual recibió en 1996.

Hija del Ing. Alfonso Yánez Proaño y de Clemencia Cossío Larrea. A los seis años ingresó al Colegio de los Sagrados Corazones de Quito, donde estuvo a poco de caer en el fracaso escolar, debido a su manifiesto rechazo a la aritmética. Aunque, desde pequeña dio muestra de su gran talento para las letras, por lo que siempre quiso ser una escritora.

Alicia Yánez Cossío, diría después: "Tuve una infancia sumamente feliz, quizá un poco hombruna, influida por mis primeras lecturas: las obras de Julio Verne y las hazañas de Tarzán. Nunca me gustaron las muñecas.".

Aquí el personaje vuelve a ser la multitud representada por la comunidad que lucha por rescatar los derechos elementales de la mujer. El machismo continúa siendo un tema recurrente. La ironía, el sarcasmo y la hipérbola se hacen evidentes al tratar la tergiversada superioridad masculina, donde demarca criterios sobre la virginidad o el homosexualismo, etc.

Tiene inéditas otras novelas de iguales características. Una de ellas es "El Cristo Feo".

En 1.993 enviudó. Es una mujer superior cuya fama ha trascendido las fronteras patrias.

En 1996 recibió el Premio Sor Juana Inés de la Cruz a la mejor novela latinoamericana escrita por una mujer.3

En 1998 editó “Retratos cubanos” con 18 cuentos escritos entre 1957 y el 61 en Cuba y trata sobre la lucha del hombre por alcanzar su libertad, pero como se los requisaron a la salida de la isla los rescribió en 1996 mezclando historia y crudo realismo.

Hoy en día, vive gozando dé sus nietos y como buena abuelita los adora. Es madre del gran escritor Luis Miguel Campos Yánez, lo cual la llena de sana satisfacción pues ve que sus dones han sido trasmitidos.

Obras

Luciolas (1949)
Hacia el Quito de ayer (teatro), (1951)
De la sanfre y el tiempo (poesía), (1964)
Bruna, Soroche y los tíos (novela), (1971)
Poesía (1974)
El beso y otras fricciones (relatos), (1974)
Yo vendo unos ojos negros (novela), (1979)
Más allá de las islas Galápagos (novela), (1980)
La Cofradía del Mullo de la virgen Pipona (novela), (1985)
La casa del sano placer (novela), (1989)
El Cristo feo (novela), (1995)
Aprendiendo a morir (novela), (1997)
Relatos cubanos (cuentos), (1998)
Sé que vienen a matarme (novela), (2001)

Premios

Concurso Nacional de Novela - Cincuentenario del Diario "El Universo" de Guayaquil, en 1971.
Premio Sor Juana Inés de la Cruz, en 1996.
Premio Eugenio Espejo, en 2008.

Concurso de literatura infantil Alicia Yánez Cossío

En 2002 fue homenajeada por el Gobierno de la Provincia de Pichincha y su Patronato Provincial, al haber aquellas instituido un concurso de literatura infantil que lleva su nombre. Concurso que pretende estimular el que todos los cantones de la provincia de Pichincha aporten en la creación de espacios de expresión, de investigación y de fortalecimiento de la identidad cultural de los mismos.



Es posible y serán casí seguro, 
los últimos versos que yo escriba. 
Voy hacer poesia de la cocina, 
está bien, me despido con tristeza. 
Soy una mujer sin ambiciones 
con sentido común y varios hijos. 
¡Tantos libros de versos por el mundo! 
¡Tantos botones que pegar, entonces!





La mujer es un mito:
lleva a cuestas el fardo de su carne
en el misero comercio del prostíbulo.
Cada noche de sus manos ávidas
el amor se le va, sin darle nada...
Mujeres como cascaras,
mujeres como esponjas
mujeres como tumbas olvidadas.

(Poesía, p. 13.)




La mujer es un mito:
por un salario mínimo en la fábrica
diseca todo el jugo de su vida,
y comercia las horas de su día
por un vestido nuevo en la oficina.
O se muere de adrede
absorta ante el espejo de su alma
en el convento.
Mujeres como máquinas,
mujeres como topos,
mujeres como velas que se apagan.

(Poesía, p. 14.)




ORUGA

En el gimnasio del tronco
la oruga se encoge y se alarga,
con acrobacias,
quiere tener bíceps de mariposa.




ROSA

Ünica en el rosal, la más altiva,
se cree la reina del jardín
y el viento castiga su soberbia
con un tic de Parkinson




HOJAS

El viento barre las hojas secas
de las acacias,
y en traspatio de la memoria
el tiempo barre las horas muertas




AÑOS

Florecen las cucardas
se yerguen los romeros,
despuntan madreselvas
y los veinte años están muertos.




OCASO

La paz del campo se metió en el alma,
nada tiene de raro
que llegue el último ocaso
mientras se muerde una guayaba.






LUIS ALBERTO COSTALES CAZAR [13.836]


Luis Alberto Costales Cazar

Riobamba, ECUADOR  24 de diciembre de 1926 – Riobamba, 01 de febrero de 2006, fue poeta, escritor, filósofo, maestro, orador y político ecuatoriano.

Poeta resuelto a vivir para amar a su ciudad, creador de paisajes líricos conjugados con lo épico, utiliza un vocabulario amplio, elocuente y los más variados recursos literarios; amante de lo clásico, muchas de sus composiciones están sujetas a la métrica, a la rima y al ritmo. Admirador también del romanticismo, en etapas subsiguientes busca la libertad literaria, da más importancia a la inspiración, defiende el sentimiento, la imaginación, el idealismo, el patriotismo.

Entre sus obras se destacan: "Bucólicas y Una Vida Simple"; "Cuadernos Culturales"; "Letras del Ateneo del Chimborazo"; “Sobre el Pomo de la Tierra” y “Exiliado en el Verso”.

Cofundador del Partido Izquierda Democrática siendo integrante del Primer Consejo Ejecutivo Nacional, el cual estuvo conformado por Alfredo Buendía, Rodrigo Borja, Fidel Jaramillo Terán, Efrén Cocíos y otros.[1]

Riobamba, a través de su historia, ha sido cuna de grandes hombres que han orientado y contribuido al desarrollo de la sociedad. El Dr. Luis Alberto Costales Cazar es uno de los más relevantes ejemplos, especialmente en su vocación para la formación de juventudes con altos valores humanísticos y cívicos.

De ancestro de patriotas, luchadores e idealistas, hijo de Don Luis Arsecio Costales Cevallos y de doña Esther Lucía Cazar Chávez. Para 1927, ocurre en Riobamba un feliz acontecimiento que marcará la primera infancia: se lleva a cabo la solemne inauguración del Monumento a Pedro Vicente Maldonado, personaje muy admirado, recordado y cantado muchas veces por él.

Su niñez y juventud transcurren intercaladas entre las haciendas que fueron propiedad de sus padres: Maguazo, Lanlán, Ocpote, La Quinta Florida y San Pablo. De todas ellas guarda en su corazón emociones efervescentes de gratos momentos familiares: reuniones íntimas a la luz de las velas, donde privilegiaba la voz de su padre en relatos de anécdotas con carácter histórico, unas veces y otras, de novelas y cuentos clásicos.

En una ocasión, al pasar a caballo por una iglesia cercana, oye por primera vez el tañer de una campana y, a su corta edad, pensó que se trataba de una manifestación divina, por lo que decide escribir su primer poema. Dicho sonido, agradabilísimo, quedaría impreso para siempre en su alma.

En 1932 realiza su primer año de estudio en la Escuela Simón Bolívar de Riobamba. De su escuelita se expresa así: "Mi escuelita era pequeña pero bonita; en sus aleros posábanse las golondrinas, no sé si para descansar de sus raudos vuelos o para deleitarse viendo nuestras travesuras y oyendo nuestros cantos infantiles; a la hora de ingreso o de salida nos esperaban ahí, amistosas nos miraban, cabeceaban, susurraban, tal vez hacían guardia en la fila rigurosa. Los ámbitos de las aulas eran cálidos, relativamente estrechos, sonorizados por la voz obstinada de los maestros en generosa entrega de conocimientos, consejos, admoniciones..."

Para el segundo año de estudio ingresa a la Escuela Santo Tomás Apóstol Riobamba (STAR), regentada por los padres salesianos, donde conservaría el mensaje del carisma de Don Bosco, y las clases de pintura impartidas por el sacerdote italiano José Ferraris.

Sus estudios secundarios los realiza en el Colegio San Felipe Neri de la misma ciudad, regentada por los padres jesuitas, aquí florecen su amor por la literatura, la música y demás expresiones artísticas; tuvo el privilegio de escuchar en varias ocasiones las Misas Gregorianas, cantadas por el gran jesuita Eugenio Goetz.

En 1945 ingresa a la Universidad Central del Ecuador, de la ciudad de Quito, a la facultad de Ciencias Internacionales (Diplomacia), y en la que fuera designado Vicepresidente de la Asociación de Estudiantes. Obtiene el Primer Premio Inter-Universitario por la Declaración de los Derechos del Hombre (1950). Junto con otros jóvenes rebeldes de la época, entre ellos, Abraham Romero C. fundan el Movimiento Acción Revolucionaria Nacionalista Ecuatoriana (ARNE).

Su estancia en Quito, estuvo intercalada entre sus estudios profesionales y el cultivo de las letras; es así como al frecuentar el "Café Bohemio", cafetería ubicada en pleno centro de la ciudad capital, tuvo la oportunidad de conocer y hacer amistad con reconocidos poetas tales como: Benjamín Carrión , César Dávila Andrade, a quien apodaban "El Faquir", entre otros. El Café Bohemio era un lugar para compartir momentos de amistad e intercambiar trabajos que eran leídos, admirados y criticados por los asistentes, todo esto acompañado de las magníficas interpretaciones en piano, del ilustre compositor y maestro Uberto Santacruz. El contacto con personalidades de la literatura de la época, le inspiran su acercamiento y acendrada pasión por las letras.

A la edad de 23 años, dos años antes de terminar su carrera universitaria, contrae nupcias con la distinguida dama riobambeña, doña Aída Violeta Terán Moncayo; obtiene luego su título de Doctor en Derecho Internacional, cuya tesis fue aclamada y reposa en los archivos de la Universidad Central. Todavía en Quito, constata felizmente la llegada de su primer hijo: Luis Eduardo, y de regreso a su amada ciudad, la de sus hijas e hijo: María del Pilar, Carlos Rodrigo, Lucía Elena, Nancy Susana y Lourdes Jacqueline.

Carrera Política

En el campo político, y hacia el año de 1959, incursiona en las filas del Partido Liberal Radical, llega a ser su Director Provincial por el lapso de ocho años consecutivos. Para 1960, actúa como jefe de campaña presidencial de Don Galo Plaza Lasso. Por elección popular, alcanza la Concejalía del Cantón Riobamba, en 1962; en 1963 fue nombrado Consejero Provincial de Chimborazo, en ese mismo año, actúa también como Presidente de ese organismo seccional, equivalente actualmente a Prefecto, cargo que años más tarde lo ocuparía su primer hijo Luis Eduardo Costales Terán. Luego, hacia el año de 1967 actúa como jefe de campaña presidencial del Dr. Andrés F. Córdova, a quien con cariño llamaban "Lluro Córdova", su amigo entrañable. Al extinguirse el Partido Liberal, luego de la firma del famoso "Pacto Morderé", nace la Izquierda Democrática, primero como un movimiento independiente. En el año de 1970 se realiza la primera convención de este movimiento en la ciudad de Quito, del cual Luis Alberto Costales sería su primer Presidente Nacional. Partido que para 1986 se convierte en la primera fuerza política del Ecuador y que llevare a la Presidencia de la República al Dr. Rodrigo Borja Cevallos. Cabe recalcar que Luis Alberto Costales era de esos pocos políticos puros, que quedaban en el país, nunca primó en él, intereses personales, componendas o acuerdos que fueran en desmedro de su dignidad, pues siempre repetía lo siguiente: "Si me muero, yo me muero pero de pie, con la frente en alto y con ese penachito sobre mi cabeza que se llama DIGNIDAD". Y en efecto, así lo hizo. En 1988 fue nombrado Director Provincial del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social IESS Regional 5, cargo que desempeñó con mucha responsabilidad, por el lapso de tres años. En este mismo año, funda el grupo cultural, Ateneo "José María Román" de Chimborazo, a petición de su entrañable amigo y Presidente Nacional el Dr. Guillermo Bossano V. En 1991, fue electo diputado alterno por la Provincia de Chimborazo, por el Partido Izquierda Democrática.

Últimos días


Su alma está desconciliada, su corazón no está en calma. Lejos de toda ambición pasajera busca por largo tiempo un lugar donde encontrar la tan ansiada paz y poder llevar una vida sencilla, natural, apta para "guardar su silencio". La naturaleza siempre lo cautiva, por ello se refugia en su "pequeña quinta", a la cual llama "Oficina de Ilusiones", donde la luz penetra por sus amplios ventanales, mientras palidecen libros y papeles que reposan en su viejo escritorio. El poeta se dedica de lleno a los menesteres de la palabra, del pensamiento, de la lectura profunda y del conocimiento filosófico, es aquí donde navega en los mares de la inspiración para crear una relevante obra literaria, en la cual predominan los más puros sentimientos. La tecnología nunca habitó aquel espacio propicio para la existencia de su vieja máquina de escribir. Aquí volverá a repasar las páginas de su tan admirado Montalvo, Juan de Velasco, Cervantes, Sartre, Compte, Sócrates, Platón, Aristóteles, Quevedo, Victor Hugo y tantos otros personajes ilustres, en companía de las melodías de: Beethoven, Berlioz, Mendelson, Vivaldi, Debussy, Strauss y Shubert, autores capaces de llenar de emociones supremas la "Oficina de Ilusiones". En su quinta permanece por más de veinte años, en los que cohabita con la naturaleza. De ella extrae inspiración y recibe grandes enseñanzas, simples maneras para el regocijo interior, y puede palpar la maravilla de lo creado por el Supremo Hacedor del Universo, a quien llega a conocer y amar sin límite. A mediados del 2005, Luis Alberto Costales cae gravemente enfermo, víctima de un cáncer de pulmón del que no podrá escapar, entonces, en julio de ese mismo año la Casa de la Cultura Benjamín Carrión Núcleo de Chimborazo, decide publicar su libro "Sobre el Pomo de la Tierra", acto en el que además, recibe un homenaje, por parte de algunas instituciones y entidades culturales de la ciudad. Transcurren sus ocho últimos meses de vida en esta querida ciudad, bajo los cuidados y afectos de su familia y amigos. Finalmente, el primero de febrero del 2006, se cierran las páginas de su vida y con ellas, la ventana de su "Oficina de Ilusiones".

. La ciudad de Riobamba cuenta hoy en día con un imponente monumento ubicado en la intersección de las calles: José Veloz, Manuel Elicio Flor y la 44, dedicado a este ilustre personaje de Chimborazo y a su fructifera labor.[2]

. En el Museo Ecuatoriano de Arte e Historia "Aurelio Espinosa Pólit" de la ciudad de Quito existe una sección dedicada a Luis Alberto Costales por su trascendente obra y contribución literaria.

Títulos Obtenidos

. Egresado de la Escuela de Derecho
· Licenciado y doctor en Ciencias Internacionales
· Escritor y poeta laureado
· Historiador y filósofo

Cargos Desempeñados

. Colegio Maldonado Riobamba Ecuador.
· Concejal del Cantón Riobamba, 1962
· Director Provincial de Educación de Chimborazo, en dos ocasiones: 1963 y 1974
· Consejero Provincial de Chimborazo, 1965
· Presidente del Consejo (Prefecto), 1965
· Vicepresidente del Centro Agrícola de Riobamba, por ocho años
· Profesor del Colegio San Felipe Neri
· Profesor y Rector del Colegio Pedro Vicente Maldonado, 1972 – 1984
· Director Regional del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social IESS, 1988 - 1990
· Diputado alterno de la Provincia del Chimborazo
· Fundador del Ateneo de Chimborazo

Membresias

· Miembro de la Casa de la Cultura Benjamín Carrión, Núcleo de Chimborazo
· Fundador y Presidente del Ateneo de Chimborazo, por 10 años
· Presidente del Consejo Editorial de la Asociación de Escritoras Contemporáneas del Ecuador, matriz Chimborazo
· Primer Presidente de la Sociedad Pedro Vicente Maldonado
· Instructor Cívico de la Brigada Blindada Galápagos
· Orador, tallerista y seminarista histórico-cultural en diferentes instituciones educativas de la ciudad y país.

Premios Obtenidos

· Primer premio intercolegial histórico-literario (1942)
· Primer premio por La Declaración de los Derechos del Hombre (1950)
· Primer premio poesía cósmica, Casa de la Cultura y Consejo Provincial de Pichincha (1982)
· Primer premio en poesía: Instituto de Arte Moderno Quito (1993)
· Múltiples menciones honoríficas, en diferentes géneros literarios

Obras Publicadas

* “Cuadernos Culturales” 1978
* “Canto Cósmico” 1982
* “Antología Poética, Ateneo de Chimborazo” 1979
* “Letras del Ateneo de Chimborazo” 1984-1986
* “Sobre el Pomo de la Tierra” 2005
* “Bucólicas y una Vida Simple” 2005
* “Exiliado en el Verso”, tomos I y II

Obras Inéditas

* “Itinerario de un Mes”
* “Reflexiones Filosóficas”





Fragmentos de sus poemas


Alegoría

"...Me siento dueño
de la permanente juventud de este paisaje:
tierra, signo y destino,
donde hablan las rocas
en puruhá y castellano
del huiragchuro, la papa, la llama,
el Chambo y el Chimborazo...",
...



¡Este es mi país!

"...Porque soy de este pueblo profundo
no vivo de las apariencias
sino de la verdad.
Fui amamantado con inusada ternura
y leche cristiana;
en mis padres obró
todo el vigor de esta tierra;
levantaron mi nombre
urgiendo aprisa de insomnios
la simiente y la mies,
palparon en su mayor excelencia
la costumbre ancestral de la honradez,
y la mirada sin tregua
posada en la altura de la cruz."






PADRE NUESTRO

Frente a mí la montaña con su hechizo de altura,
en la sien las borrascas de blanco desafío.

La fiebre del enigma, voraces estupores;
todo en sonoridades de anhelos acechantes.

Con estremecimiento de espíritu y de carne
el fulgor de un anhelo restalló en mis honduras:

"Padre Nuestro que estás en el cielo infinito,
en tu propio elemento, Señor de los Espacios.

Quiero sentir el tacto de tu celeste signo,
allí, donde se fraguan las tormentas y el rayo..."

Subí hollando las rocas arropadas de siglos,
los primordiales brotes del agua y del sonido.

Hice caer mi sombra por donde tirita el miedo
y la intemperie tiene sus aristas de furia.

Vi rodar los pedruscos en parábola inútil,
rugientes en las quiebras y perderse hechos polvo.

El río en su costumbre de acumular espuma
en los muslos esbeltos de los acantilados.

El choque de los vientos en roquedal ileso,
la soledad hambrienta como bestia salvaje.

Dentro de mí fogatas de frenesí y fatiga
en el constante esfuerzo por escabroso flanco.

Escuchaba el latido quemante de las venas
con ángeles de fuego azuzando la sangre.

Mi designio: Hacia arriba, superando caídas,
la sed, la pesadumbre, la avidez de acenso.

Yo era ansia de conquista con alas acrecidas,
impulsando la idea, la voluntad, la marcha…

A mi espalda la hondura, las cosas cotidianas.
Hacia arriba la gloria, desconocida, oculta…

Y en la cumbre, y de pié, saludé al universo;
donde fui sólo un punto abochornado de asombros:

Una nube lejana rellenaba blancuras
en el hondo y oscuro paladar del abismo.

El sol en plenitudes de tropicales pulsos
saturaba el paisaje con nitidez radiante.

Cuerpo y alma en ahogo de estupores y vértigos
abrieron mis sentidos a colosales ansias.

Quise expresar mi gozo con anchuroso abrazo
al fasto exuberante de la naturaleza.

O arrojar mi alborozo vibrante como río
por la tersa y lejana comba del horizonte.

Quise encontrar a Dios… Tuve solo plegaria
percutida en latidos de entraña atormentada.

Y grité: “Padre Nuestro que saturas el cosmos
forjándole en tumultos de inefable belleza.

Descúbreme en un soplo tu posesiva fuerza;
y herido de misterios comprenderé tu signo…”

En ese instante puro bajo el cielo azul
sacudió la montaña sus colores al viento.

Con el viento mi grito con tañido de bronce,
que fue igual que campanazo fracturado en el espacio.

Después… Nada… En silencio continuaba la tierra
su marcha imperturbable bajo la luz del sol.
. . .
Descendí la montaña....El aire de la noche
agigantó el cansino murmullo de mis pasos.

Retorné confundido hasta mis soledades,
donde se transparentan vanidades y engaños.

Me humillé en el oscuro alero de la vida.
Mi carne en desnudez, lesionada de dudas.

Carcomida por recios altamares de angustia,
espesura de sombras, vórtices y nostalgias.

Descendí más...Entonces: el enigma buscado
en forma de pupila que escruta la certeza.

Y por fin: "Padre Nuestro que estás dentro de mi alma.
Sustancia de infinito… Señor de los Silencios"...






JACINTO DE EVIA GONZÁLEZ [13.835]


Jacinto de Evia González  

(ECUADOR  1629-Finales Siglo XVII).
Poeta ecuatoriano, nacido en Guayaquil en 1629 y muerto, probablemente, a finales del siglo XVII. Es el más destacado poeta del barroco ecuatoriano. Después de aprender las primeras letras con su madre, siguió estudios en el Real Colegio de San Luis donde tuvo por maestro de Retórica al Padre Antonio Bastidas y Carranza, quien sembró en él la inquietud hacia la poesía. Se doctoró en la Universidad de San Gregorio en 1657, y en 1675 publicó su libro Ramillete de varias flores poéticas, recogidas y cultivadas en los primeros abriles de sus años por el Maestro Jacinto de Evia...(1675). La obra reunía poemas de Evia, del maestro Bastidas, de Domínguez Camargo y de un jesuita de nombre desconocido. El Ramillete marcó una época en la historia de la literatura de Ecuador, con sus profundas huellas gongorinas. Otros escritos de Evia fueron: El sueño del cielo (novela) y las elegías A la temprana muerte de Don Baltasar Carlos, Príncipe de España, y a la Desaparición de la Reina Doña Isabel de Borbón. También compuso varios villancicos al estilo español.








Ramillete de varias flores poéticas
recogidas y cultivadas en los primeros abriles de sus años. Por el maestro Jacinto de Evia, natural de la ciudad de Guayaquil

Túmulo Honorario, construido de sus propias virtudes, a Doña Isabel de Borbón, Reina de las Españas
     
Levantóse una vistosa Pira en las honras, que celebró la Compañía de Jesús en la ciudad de Quito, y el pedestal suyo estaba adornado con todas las virtudes, que acompañaron a nuestra Reina, de pintura muy prima, en cuerpo entero; y en las tarjetas sobre que estribaban sus plantas, iban divididos esos versos, y lugares sagrados, debidos a la diligencia, e industria de mis maestros.



VIRTUDES TEOLOGALES.

I. FIDES.

Ego lux in mundum veni, ut omnis qui credit, in tenebris, non ambulet. Ioann. 9.


Norte es la Fe, aunque en obscura llama,
   y la tuya, Isabel, fue tan entera,
   que por Astro se engasta en esa Esfera,
   con que tu Lis, ya Norte, nos inflama.

2. SPES.


Si exurgat adversum me prelium in Domino sperabo. Psal. 26.
En Dios firme arraigaste tu esperanza,
   con que tu lauro descolló frondoso;
   si al rayo de la guerra vitorioso,
   al rayo de la muerte con pujanza.



3. CHARITAS.

Ordinavit in me Charitatem. Cant. 2.
No ya por Reina mi poder me abona,
   la Caridad me ciñe la diadema;
   que si es de las Virtudes la Suprema,
   mi amante Dios la ordena por Corona. 



VIRTUDES CARDINALES.

PRUDENTIA IV.


Dic Sapientiæ soror mea est, et Prudentiæ voca amica tua. Prov. 3.
El Imperio de España gobernaste,
   Solano, si la ciencia te asistía,
   siendo asesora, que también regía
   tu gran prudencia en el mayor contraste.



IUSTITIA V.

De Cælo auditum fecit indicium, terra tremuit, et quievit. Ps. 75.
Sube Isabel Astrea generosa,
   al Sacro Empíreo con ligero vuelo,
   que el colmo no adquirió su ardiente celo,
   hasta que el Cielo consiguió gloriosa.



FORTITUDO VI.


Fortitudo, et decor indumentum eius, et videbit in die novissimo. Proverb. 31.
Si despoja, y oprime cruel la muerte
   a los vivientes, Isabel se ufana;
   pues hoy con los despojos que la gana,
   teje la gala, con que triunfa fuerte.



TEMPERANCIA VII.

Deus Temperavit corpus, ut non sit schisma in corpore. I, Cor. 12.
Dios dispuso concorde de tu Imperio
   el cuerpo, y a ti que eres cabeza,
   porque pasión no altere tu firmeza,
   te atemperó su Sumo Magisterio.



OTRAS VIRTUDES.



SAPIENTIA VIII.

Cogitavit dies antiquos, et annos æternos in mente habuit. Psalm. 76.
Águila de Austria, ingenio peregrino,
   no a la luz del saber del tiempo giras;
   pero de Dios al Sol atento miras,
   de su alto ser lo Eterno, y lo Divino. 



MISERICORDIA IX

Secundum altitudinem cæli a terra corroboranit misericordiam suam. Psalm. 102.
Murió de su piedad, más que del hado,
   porque si franca la mostró en el suelo,
   por dilatarla más se sube al Cielo,
   que es Sol que ilustra más, más remontado.



MAGNIFICENCIA X.

Magnificentiam glorie sanctitatis eius loquentur, et mirabilia eius narrabunt. Psalm. 144.
Si de Isabel admiro la grandeza,
   no en el mármol estriba su memoria,
   mas en zafir celeste su alta gloria,
   se erige ilustre, aplaude su firmeza.



MANSUETUDO XI.

Docuit mittes vias suas, Psalm. 24.
Mas ilustró a Filipo el regio pecho
   esta cordera, que el tusón glorioso,
   siendo ejemplar al menos orgulloso
   de su gran mansedumbre el menor hecho.



ELEEMOSYNA XII.

Manum suam aperuit inopi, et palmas suas extendit ad pauperes, Proverb. 31.
En pobre suelo esconde el rojo grano
   su pecho compasivo en franca palma,
   y en cambio de la espiga la alta palma
   coge, porque la gana al resto humano.



PROVIDENCIA XIII.

Attingit ergo a fine, usque ad finem fortiter, et disponit omnia suaviter. Sap. 8. 
Si de la eternidad, si de la vida,
   toca el principio, mira el fin violento,
   próvida previene aquel sustento,
   que en pan se libra a su alma esclarecida.



RELIGIO XIV.

Dilexit decorem Domus Domini, et locum habitationis gloria Illius. Psalm. 25.
Si aquí a Dios, y María en sacro bulto
   Isabel veneró del Templo al Ara,
   ya sin embozo aspira cara a cara
   venerar a los dos en mejor culto.



MAIESTAS XV.

Thronus eius, sicut Sol. Psalm. 118.
Si de Imperio mejora, es consecuencia,
   que el trono se aventaje en la escultura,
   sin aquí de sombras le formó su altura,
   allá del Sol le adorna su eminencia.



PURITAS XVI.

Ambulabit in lege Domini. Psalm. 118.
Si del tálamo, y ley en la Fe pura
   su lis no halló con licencioso paso,
   cuando a la gloria pasa del ocaso,
   de la lis le corona la blancura.


En el Certamen que se hizo en Quito, a donde se pedía se glosase esta copla a la muerte de nuestra Reina Doña Isabel de Borbón



     Llorad lágrimas vertidas,
     Enjutos ojos serenos,
     Que a fe, que no os cuesten menos
     Lloradas, que detenidas.



Glosa

Si repetís el amor,           
          Filipo de vuestra esposa,
          acción es también forzosa
          que repitáis el dolor:
          que acreditan en rigor
          quejas otra vez sentidas,
          y pues honran repetidas,
          sentid penas expresadas,
          expresad ansias lloradas,
          Llorad lágrimas vertidas.
     Lo que siente el corazón
          fieles expresan los ojos,
          si en cristalinos despojos
          aquel muestra su pasión:
          con que es cierta conclusión,
          Filipo, que por lo menos,
          si del corazón los senos
          anega al dolor, y el llanto,
          no tengáis en tal quebranto
          Enjutos ojos serenos.
     Pero si llorar flaqueza
          indica en la Majestad;
          ¿cómo a aquesta poquedad
          hoy se humilla vuestra Alteza?
          Dirá alguno, que es fineza
          de vuestro amor a lo menos;
          mas si a las lágrimas senos
          ensancha vuestro dolor,
          causaos fuerza superior,
          Que a fe que no os cuesten menos.
     Y pues Isabel ya goza
          aquel Celeste Dosel,
          enjúguese el llanto fiel
          en vuestra llama amorosa:
          pero si aún la pena ansiosa
          brota lágrimas sentidas,
          no queden por reprimidas,
          que es nube opuesta a su ardor,
          y fecundarán mejor
          Lloradas, que detenidas.




Al mismo intento

Diose en el Certamen el asonante agudo, y que discurriese sobre el sentimiento de la Ciudad de Quito, aludiendo a los montes que adornan el escudo de sus Armas.



Romance

Pastores de aquestas cumbres,
          que a Quito dan tanto honor,
         ¿dónde la rosada Aurora
          se esconde ya de Borbón?
     Si registráis de esa altura
          de la luz primer albor;
          ¿dónde los floridos rayos
          de Isabel traspone el Sol?
     Sólo contemplo, Pastores,
          en lugar de su esplendor,
          el silencio de la noche,
          de sombras la confusión.
     El gran luminar del día
          la vez que se le atrevió
          a competirle los rayos,
          fue de su luz negro horror.
     ¿Cómo la tiniebla agora
          ha tomado profesión
          del Imperio que regía
          aquel su regio candor?
     Pero si estatuas de mármol,
          os miro en tal suspensión,
          el ocaso de la muerte
          sin duda apagó su ardor.
     Dan triste seña los montes,
          gigantes desta región,
          en negros lutos que arrastran,
          y las sombras les cortó.
     Un arroyo, que en sus faldas
          corrió en despeño veloz,
          éxtasi de hielo asiste
          a asombros de su dolor.
     Las flores, que a su cristal
          copiaron su perfección,
          tristes contemplan su muerte
          en su robado color.
     Los árboles que bebieron
          la risa al salir el Sol,
          haciendo sus hojas ojos,
          en llanto se convirtió.
     Sólo el funesto ciprés
          aviva más su verdor,
          que hay quien se vista de gala,
          quizá porque otro murió.
     Pero qué triste contemplo
          de aquella gruta el horror
          el honor de aquestos montes,
          Cabildo que les rigió.
     No en repetidas querellas
          hacen de sí ostentación;
          que dolor que tiene labios,
          mucho de pena perdió.
     En lágrimas sólo vierten
          convertido el corazón,
          que amor que sale a los ojos,
          es agigantado amor.
     De negras bayetas cubren
          los rostros, ¡qué confusión!
          al vasallo que hace cara,
          como alevoso, y traidor,
     Y aunque a la lengua no fían
          alguna demostración,
          sostituyen en las obras
          desempeño, aunque menor.
     Tanta luminaria ilustre,
          tanto luciente blandón,
          voces son, que de sus pechos
          acuerdan llamas de amor.
     Sino es que sean los rayos,
          que aquesta urna selló,
          y a pesar de sus cenizas
          muestran su lúcido ardor.
     Oh Estrellas son a su pira,
          que encienden tanto farol,
          muy debido sentimiento,
          pues de Isabel murió el sol.
     Pirámides destos montes
          quisiera su compasión
          erigir a las cenizas,
          y de Isabel al honor.
     Más ilustre Mauseolo,
          más elevado Panteón,
          y más honoraria aguja
          su fe, y lealtad escogió.
     Pues erigió de su pecho,
          no sólo a la ostentación,
          pero en amor, y verdad,
          por pira su corazón.



Al mesmo asunto que el pasado


Romance

     ArribaAbajoLas dos cimas, que coronan
          de Quito el mayor blasón,
          por eminentes gozaban
          del Alba el primer ardor.
     Dando en sus claros reflejos
          al valle que le atendió,
          ejecutorias de ilustre
          con tan prevenido honor.
     Pero que presto llegaron
          a Ocaso tanto esplendor,
          pues ya es túmulo de sombras,
          si teatro fue del Sol.
     Una atezada tiniebla
          su bella luz les robó;
          mas qué mucho, si ya eclipse
          padece el Sol de Borbón.
     A los montes su firmeza
          les desquició tal dolor,
          que en tal sentimiento al monte
          no le valió su tesón.
     Y si columnas del Cielo
          se vieron en su región,
          pues vacilantes caducan,
          el Cielo también tembló.
     Si atalayas de la Aurora
          fueron el primer albor,
          ya pirámides de sombras
          el horror las construyó.
     La república de Ninfas,
          de que su verdor pobló,
          y Hamadríades, que rigen
          desde el árbol a la flor.
     Cabildo, que en paz segura
          tanta planta gobernó,
          en quebrantos de su pecho
          mostraron su turbación.
     Acentos vierten al aire,
          que el eco fiel respondió;
          que tan crecido quebranto,
          aún al risco le dio voz.
     Algún alivio su duelo
          en sus acentos logró,
          que divierte mucho el labio,
          cuando le ayuda el clamor.
     Que poca dura que tuvo,
          pues se lo ataja el dolor;
          ya titubea el aliento,
          ya su pena enmudeció.
     Y aunque se embargó la lengua,
          los ojos, y el corazón
          se ayudan, pues ellos vierten,
          lo que aqueste concibió.
     Y a tan crecidos raudales
          los acrecienta el amor,
          que las flores de sus rostros
          en tempestad inundó.
     Y por ellas se desatan
          con despeño tan veloz,
          que al prado de su tristeza
          hicieron información.
     El lirio más agraciado
          con tal nueva desmayó,
          pues le faltó la Flor de Lis
          donde él copió su primor.
     La rosa más encendida
          en nieve trocó el color,
          pues le faltó de Isabel
          púrpura que le adornó.
     Mustio el clavel se deshoja,
          porque de su rojo humor,
          al prado en sangrientas letras
          así mejor informó.
     La corona del vergel
          en la Azucena cayó,
          que es fuerza que otra se rinda,
          si cayó la de Borbón.
     El más lozano laurel
          a aqueste golpe cedió,
          que lo que el rayo no rinde
          se sujetó a este rigor.
     ¿Pero qué me admito, Cielos,
          si de la guerra faltó
          las palas que el ceñían,
          y al Orbe dio admiración?
     No hay planta en el bosque umbroso
          ni en el jardín se halla flor,
          a quien en raudal crecido
          aqueste arroyo informó.
     Que no sienta, que no gima,
          ya en el robado color,
          ya en la deshecha belleza,
          humillada su ambición.
     Mas qué mucho, si Isabel
          es Sol que les alumbró,
          es clavel, hermoso lirio,
          y azucena en su candor.
     Es la planta más lozana,
          es la rosa en su arrebol,
          de quien el prado, y las flores
          copiaron su perfección.



Al Águila Real que coronaba el Túmulo con aliño, a la Reina nuestra Señora Doña Isabel de Borbón, y a sus Armas, las Lises de Francia, que se mira van gravadas en el escudo que tenía insculpido en el pecho


Décimas

     Si en esa Pira te abrasas
          en tanta llama que inspiras,
          mal a ser Águila aspiras,
          cuando ya por Fénix pasas:
          y si el aliento traspasas
          a mejorado vivir,
          será el celeste zafir;
          mas si el Fénix acabaste,
          fue, porque al Sol te abrasaste
          de Filipo en tu morir.
     ¿Y si Fénix de tu fuego
          logras más flamante vida,
          como aquesta repetida
          en dos la contemplo luego?
          Evidencia es, que no niego,
          si estas dos cabezas miro;
          mas si a la verdad aspiro,
          esas dos tus hijos fueron
          Fénix, que renacieron,
          y por tus copias admiro.
     Si esas dos cabezas son
          tus hijos en esta empresa
          también a Filipo expresa
          de ese pecho el corazón:
          que tu Lis, dél posesión
          tuvo siempre en lo amoroso;
          mas si esto en vida es forzoso,
          ¿cómo al morir se hace ley?
          porque el gran pecho de un Rey,
          sólo es tu túmulo honroso.
     Y si es que tu pecho sella
          muerta, Filipo, esta flor,
          ¿cómo en lozano verdor
          vuelve a revivir más bella?
          Mas qué dudo, si es que en ella
          tu pecho llega a tocar,
          y es tan divino tu amar,
          que un nuevo milagro obra,
          pues vida que en sí zozobra,
          en ti llega a alcanzar.
     ¿Cómo, que brote una flor
          tu pecho? ¡prodigio es nuevo!
          pues sólo deste es renuevo
          una llama, y un ardor:
          mas no es milagro en rigor,
          cuando a tus rayos alienta,
          porque si vive a tu cuenta,
          lisonja es tu propia llama
          porque el Sol, que si la inflama
          más que la aja, la augmenta.
     Si de tu pecho el Tusón
          gloria es bien esclarecida;
          ¿cómo ahora es aplaudida
          esa Lis por tu blasón?
          Pero en esta suspensión,
          fácil consigo el acierto,
          pues que cordero le advierto,
          y por lograr su hermosura,
          le apacientas en la altura
          de esos lirios de tu huerto.



Pondérase lo ardiente de la Fe, lo crecido de la confianza en todos los sucesos que tuvo la Reina nuestra Señora: diose por ejemplar la segunda Canción de Garcilaso, que comienza: la soledad siguiendo


Canción


Entre la sombra vana
     de la humana ignorancia,
     la fe del alma al bello firmamento
     sacro esplendor se ufana,
     y aunque a grande distancia,
     con ella a Dios en sólo un pensamiento
     mira el entendimiento;
     a su luz, pues, Isabela
     abreviando del suelo
     largos espacios, se avecinda al Cielo,
     y en él contempla a Dios, a quien anhela,
     que aunque le mira atenta,
     su vista a averiguarle más se alienta.
Águila brujulea
     rayos del ser Divino,
     penetrando la niebla que retira
     aquella suma idea,
     su ingenio peregrino
     Sacramentos descubre en lo que mira,
     pues que su Fe le inspira,
     que si yace en quebranto
     España, y en dolores,
     serán espinas, que la broten flores,
     cambiando en risa su penoso llanto;
     porque su Fe eminente
     altamente de Dios en todo siente.
Ara le erige, y culto
     de su pecho en el templo,
     donde su amor ofrece sacrificio
     de Fe al sagrado bulto,
     y a impulsos deste ejemplo,
     repite en otros actos su ejercicio,
     no queda, no en indicio,
     de su Fe lo eminente,
     porque tanto se aumenta,
     que la verdad del juicio más exenta
     la consigue tan clara, y tan presente,
     que pasa a evidencia;
     tal es su Fe, tan alta su eminencia.
Antes del Sacramento,
     que el alma purifica,
     en baño amargo, en cristalino llanto,
     de Fe busca el aumento,
     sus actos multiplica;
     mas no es prodigio los aumente tanto,
     pues al misterio Santo,
     que es de la Fe el sublime,
     dispone, cuando en forma
     Dios se le comunica, y se transforma,
     cambio de amor, en que ella le redime,
     y aunque sol escondido,
     su Fe Clicie le ronda lo lucido.
Esta virtud sagrada
     hace que los progresos
     de sus gloriosas armas, y vitorias,
     no a su valiente espada,
     de su valor, no a excesos
     hoy atribuya, ni a sus altas glorias,
     más tan claras memorias
     a Dios las rinde sabia;
     que de Dios es la fuerza,
     y sólo vence aquel, a quien esfuerza,
     y el que a Dios se la niega impío, le agravia:
     ¡Oh Amazona prudente!
     con ella la altivez huellas valiente.
Ya no admiro, que el Cielo
     tan lata tu fortuna
     franquee, Isbela, al trofeo, a la proeza,
     pues gloria de tu celo
     con la de Dios es una,
     que por suya la aumenta en gran grandeza,
     y aquesa tu fineza,
     con que sabia disfrazas,
     volviendo a Dios tus hechos,
     son de tu ilustre honor claros cohechos:
     que buscar este ardid, y aquestas trazas,
     es que en ti se atribuya
     la gloria a Dios, pues la de Dios es tuya.
Canción, si diestro al blanco no he acertado,
     mi ceguedad es cierta,
     no la Fe, que a su luz todo se acierta.




Al mesmo intento, en otro certamen que se hizo en la mesma Ciudad, pidieron se glosase la copla siguiente


     Si de muertes tan sentida
     Sois vos Atropos, la que
     Causa de tal dolor fue,
    ¿Por qué nos dejáis con vida?


Glosa
 
     Menos se rindió el valor
          del gran Filipo al cuidado
          de un Imperio revelado,
          que de una muerte al dolor:
          pues que llora ya el rigor
          de la parca, que atrevida
          segó de Isabella vida;
          mas tal pena es alabada,
          si es de vida tan llorada,
          Si de muerte tan sentida.
     Ya pregunta enternecido,
          si Láquesis le robó,
          o si Cloto le cortó
          aquel estambre florido.
          Pero ya que convencido,
          de que esta, ni aquella fue,
          de la tercera a la Fe
          fía, y la voz al hablar
          le faltó, y al preguntar;
          Sois vos Atropos la que.
     Y aunque el labio enmudeció;
          pero ya el amor se alienta
          a que corra por su cuenta,
          lo que a la voz le faltó:
          Atropos se convenció
          deste delito, porque
          en ella rastro se ve
          de aquesta fatal herida,
          pues su segur atrevida
          Causa de tal dolor fue.
     Si la vida corre a cuenta
          del alma a la información,
          y si le falta esta acción
          queda del vivir exenta:
          como parca, pues sangrienta,
          robando el alma atrevida,
          de Isabel esclarecida,
          a sus vasallos, y al Rey,
          siendo al morir desta ley,
          ¿Por qué nos dejáis con vida?