martes, 3 de mayo de 2016

SARA COHEN [18.601]


Sara Cohen

Nací en Buenos Aires en 1955. Mi cotidianidad está marcada por el desempeño de mi profesión de psicoanalista y psiquiatra infantojuvenil. Mi escritura, con eje en la poesía, corre por un margen paralelo siempre presente con un carácter intermitente, a mi parecer propio de la literatura. He publicado los libros de poesía El poema que insiste (1992), Puertas de París (2000), Escena con cartas (2003), Poemas venecianos (2003), Casas turbulentas (2004), El murmullo y la incertidumbre (2009), La oportunidad (2012) y Una conversación que no tuvo lugar (2015); de ensayo El silencio de los poetas (2002), La frontera de la lengua (2006) y La niñez cautiva (2015); y la novela Veintinueve días de junio (2006). Hago traducciones de poesía de lengua francesa. He traducido, entre otros, a Henri Michaux, Bernard Noël, Claude Esteban, Nicole Brossard y Gaston Miron. 

saracohe@yahoo.com.ar


La escritura para mí siempre surge de pequeñas anotaciones efectuadas en libretitas. Ellas corresponden a registros de recorridos de los más diversos. Pueden ser de viajes, de una muestra en una exposición, de cosas que disparan algunas lecturas, de películas, de conversaciones, etc.  
Soy muy urbana y mi curiosidad en el recorrido por ciudades es insistente y determinante en mi poesía. Por otra parte, mi madre nos hablaba a mi hermana y a mí en francés en la infancia. Ella había llegado a la Argentina en su adolescencia con su familia, huyendo de Francia ocupada por los nazis. Mi escritura en castellano, no es sin el horizonte del francés, y mi ciudad, Buenos Aires, no es sino el horizonte de ciudades europeas. Eso me ocurre al escribir.

Me dedico también a traducir poetas de lengua francesa, lo que depara una experiencia muy interesante respecto de las diferencias en una misma lengua. He traducido muchos poetas de Quebec y me he interesado por el francés de Quebec, distinto al de los franceses. La poesía supone un mundo inagotable a explorar, es más bien una posición en el mundo la del poeta. 
El cuerpo de la poesía es un cuerpo en movimiento ya que requiere recorrido. Aunque muchas sean las horas de trabajo con los textos, no hay en mi caso materia prima que no requiera recorrido que de algún modo ponga en juego al cuerpo.  Me interesa mucho el vínculo entre lo onírico  y la vigilia, es un fenómeno que indago permanentemente en los textos.


(de Casas turbulentas, Colección César Vallejo, La Bohemia, 2004)

EL SUEÑO

Hay un cuarto más
invisible a los ojos de los otros

entro
con la sorpresa de una primera vez
y la sabiduría de quien ya estuvo allí

alguien
que se me adelanta
ya leyó cada línea
de aquellos libros
diseñó de esa alfombra el dibujo
y de esos muebles las curvas

si él no existe
a los ojos de los demás
y sin embargo insiste
en que yo lo descubra
debe ser porque ese cuarto
es más real que ningún otro
ese cuarto es mi futuro.



(de La oportunidad, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2012)

LA MAGNOLIA

Días atrás
él me había regalado
una magnolia

Cuando dos personas
recuerdan una conversación
piensan en distintos fragmentos
de la misma, o al mismo
lo interpretan de modo
muy diferente

Estábamos él y yo frente
a un barranco, vegetación
invisibilidad del río
y a mis espaldas
una conversación
de desconocidos

Fui a la pescadería
con la magnolia
La vendedora me preguntó
qué flor era
respondí
que era una gardenia
-error-
era una magnolia
Otro vendedor dijo
de ésas queremos
en nuestro jardín
¿Ustedes son pareja?
pregunté
Ella respondió
“por ahora”
Cuando salí
de la pescadería
pensé que me había
equivocado
no era una gardenia
sino una magnolia

Si yo hubiese visto
el río detrás
del barranco, hubiese
imaginado mejor
estoy presa
de la invisibilidad
del río
que según dicen
existe

Es como el tema del amor
¿el río está o no está?
No se puede decir que exista
el amor, ahí donde no se siente
Tampoco se puede negar
el amor, ahí donde
aún perdura

Volví a la pescadería
al día siguiente,
por si de mí
no se acordaban,
dije -yo soy la de la magnolia
-gardenia-dijo ella
y sonreía y
su amor también sonreía
-qué lindo jardín
tienen ustedes- dije, y me alejé
con el salmón.
Lo único cierto es la ficción.



Instalaciones

Una barca expuesta entre
columnas grises y piedras blancas

Al superponer los planos
se cambia la historia
Hay un espacio
que lo determina 
a ese objeto

Muchos años atrás 
vos tenías una habitación
abandonada con cosas
apiladas en el piso
entre ellas
muchos diarios viejos
Me dijiste con humor
es mi archivo
nos reímos
Éramos jóvenes novios

Ahora frente a la instalación
me acuerdo de esos diarios
Corda di giornali
El artista hizo cuerdas
con los diarios
y son muchas y
entremezcladas
o más bien puede
que sea una sola
larga y con múltiples
vueltas

También decías
que escribir en un diario
era estar destinado 
a que envolviesen algo 
con la nota 
que habías escrito
o que la tirasen
Ya ves el artista hizo 
cuerdas y las vemos
en un museo

Me da miedo
atravesar el tiempo
temo caer
No es claro
si existe un puente
entre aquello 
que fuimos
y lo que somos

Lo objetos viven
historias paralelas
en este museo
La propuesta es 
que nos extraviemos
momentáneamente 
durante el recorrido
que dudemos
de nuestras percepciones

Mi mirada queda
capturada por una obra
de pliegues y cráteres
¿es de cuero?
le pregunta el uno
al otro, no sé 
le responde 
el otro
pero nos sucede

Buena respuesta
es nuestro retrato
en presente
es el tiempo
de nuestra
propia
construcción

Pero llego
a un ventanal inmenso
el principal del museo
veo Piazza Mancini
por fuera pasa un tram
y adentro metros
y metros de plástico
de colores
con agujeros
de cortina de baño
ocupan la gran sala
como si fuese una
cascada que cae
hacia el gran
ventanal luminoso
es de Piero Golia
quien estudió
la relación existente
entre museo y público
entre espacio 
y obra de arte

Por eso, quizá, me quedo
sentada aquí en el piso
más alto del museo
con el gran ventanal
frente a mí
Se trata del interrogante
que deja el espacio
en uno
Habitarlo como 
el espacio más íntimo
siendo que
se trata
de un lugar público
en el que no estoy sola
ni estoy por desaparecer

(del libro La oportunidad, Ediciones del Dock, 2012)



VI

hablamos de poesía
con mi padre
con él justamente
que nunca habló 
de poesía

tampoco hablaba
mucho pero conmigo
ese día sí

se nos escapaba
la noción del tiempo
habíamos dejado
la ciudad
para festejar 
el fin de un año
y el fin se esfumaba

un padre es lo mejor
que te puede pasar

si era mudo y te habla
ese día te ganaste el cielo

me preguntó acerca
de la traducción 
le dije que no era mío
el paisaje de la nieve
pero que las palabras
en mi lengua eran tan
verdaderas como aquellas 
originales lejanas
y la nieve también lo era

me dijo que él 
no sabía nada 
de aquellas palabras 
en búlgaro que se debían
haber pronunciado 
cuando él era bebé
me preguntó si sabía
dónde quedaban
esas palabras

no contesté

él dijo que tal vez
se deslizaban  
en algún poema
anónim

(de Una conversación que no tuvo lugar, Ediciones en Danza, 2015)



XXV

empecé a hacer escultura
por ser el dominio
que menos
                 comprendía
como sigo sin comprender
debo seguir haciendo

estamos en la Rue Hippolyte-Maidron
en su estudio

seres
         cabezas
                       ojos

mientras conversamos
se pone a dibujar en el periódico
que minutos antes leía
con un bolígrafo

vivo su extrañeza
respecto del mundo
como mía

para mí
            los árboles
                             siempre
fueron humanos

me señala las cabezas
este es mi modo de saber
acerca de mi visión
del mundo exterior
y aun más del rostro
y del conjunto
del ser
humano

Diego
          Annette
                        Caroline

yo le digo que 
un objeto es
un sujeto que se ausentó

yo trabajo de memoria
me dice
lo mío es una pregunta 
que conduce a otra
mi obsesión por la cabeza
humana me valió
la expulsión del grupo
surrealista

le digo que Jean Genet piensa
que las esculturas de Giacometti
se han retirado
han desertado de la playa
a ese recóndito secreto
que hace a cada
hombre

él me responde 
cuando
Jean sale de mi atelier
a la calle 
lo que lo rodea
pierde su carácter 
de realidad

por eso yo no quiero irme
le digo

yo le conté a Jean
me dice 
que en otro tiempo
tuve la idea de hacer 
una estatua y enterrarla

entonces yo recuerdo 
lo que me balbuceara 
Jean Genet a mí 
                          al oído
que él titularía
la obra de Giacometti como
el objeto invisible
también recuerdo entonces
que Sartre le dijo
Giacometti sueña
con desaparecer
detrás de 
su obra

pero no digo
todo esto
que pertenece
a otras 
conversaciones

vivo con pesar
el no poder evitar 
que empiece a extraviarse
mi presencia y ese instante 
en la Rue Hippolyte-Maidron

para bien
              o para mal
las cosas 
me suceden así
a través del tiempo


(de Una conversación que no tuvo lugar, Ediciones en Danza, 2015)



Silencio

Mi madre me legó
la lengua francesa
y el silencio

Vivía temerosa
y yo no vislumbré
la infinita variedad que proponía su decir.

Tampoco sabía que el verso de Rimbaud
Toute lune est atroce et tout soleil amer
no tiene traducción.

Después de su muerte
caminé con mi hija por París
Un universo secreto de
pérdida y silencio.

Me pregunté por qué
cuando yo tenía diez años
(como mi hija en nuestros recorridos)
mi madre no me llevó de la mano
por esas mismas calles.
Por qué no me señaló
el cirque d´hiver al que le gustaba ir
en el Boulevard Beaumarchais.
Ir con ella a Deauville, donde veraneaban,
y que me cuente, me cuente, me hubiese gustado.
La guerra nunca arrastra todo
La lengua francesa
es tan generosa en matices...


Amor

Si yo pudiera recuperar las sillas
las primeras del juego de comedor
aquellas cuando se casaron
antes de que se rompan
antes del descuido
Sus dos varillas curvas separadas
por un medallón de madera
labrado en el respaldo.

Incompetente el amor.

Un libro no es más que parte
del pago de una deuda.







MARÍA CECILIA PERNA [18.600]


MARÍA CECILIA PERNA

María Cecilia Perna nació en Zárate, Buenos Aires, en 1979. Es profesora  y poeta. Publicó los libros: La boca de Mercurio (Siesta, 2003), Libro Chino (Gog y Magog, 2009), el libro-álbum Vísperas (Zorra/poesía, 2009) con los dibujos de Alfonso Piantini y su reedición ampliada, Otra Víspera, (Buenos Aires Poetry, 2016) . Estudió larga y formalmente Letras en la UBA y sigue una maestría en Literatura latinoamericana en UNTREF. Para compensar, toma clases de danza, teatro y pintura por aquí y por allá. Hace ya largo tiempo que escribe en la web reseñas de teatro y cine para la Revista Ruleta China, además de actualizar cada dos por tres su blog www.unababeldecristal.wordpress.com. Traduce poesía y da talleres de escritura imaginativa en su casa de Palermo, donde vive con sus dos gatas Mandala y Pugliese.

Contacto: ceciliaperna@gmail.com




Por el camino del desierto
los ángeles simulan su alimento
su procedencia celeste
la esconden detrás
de los ojos — son de luz
apenas ellos
lo admiten — su cuerpo se transforma
nadie lo comprende pero abren
una fuente donde antes sólo hubo
— duras piedras.



Libro Chino


Pero volvamos los ojos al Dragón
panza de fuego
amarillo
rojo fuerte
en los pequeños pies
de la doncella.

*

Y tratemos aún de imaginar
el sable del guerrero
que no mata,
sabiamente
nada más mide sus fuerzas
respecto del Guardián.

*

Porque si ella se dignara
a reconocer sin miedo
la protección caliente
y dulce
del Guardián de aquella puerta
tomaría todo el fuego
sagrado de su boca
adentro
en el centro de su cuerpo
lo retendría apenas
con la punta de la lengua
pegada al paladar. 

(fragmento de Libro Chino)



De  LA BOCA DE MERCURIO Buenos Aires: Siesta, 2003 ISBN 987-9348-24-9


de misteriosas gamas cristalinas

rescato
entre viajes
transparente
                   el naufragio

cuando su furia
me arroja
en la playa
                   toda la luz.




Viste el mar de terciopelo

se arropa
en la mirada
un verde botella

y el mensaje
desintegra
entre las manos
húmedas.




Una abeja en el crepúsculo

Con el rayo final
pierdo el camino
y ya ciega
reclamo
mi propio veneno
para darme fuerzas.




quedó de un sonoro marfil

es el eco
         que rueda
escaleras abajo.

Cae
con altura de faro
claridad
en palabras

repetidas.


Última metáfora sobre la realidad

La realidad es un mazo
de cartas de Tarot
dispuestas en hilera
boca abajo
aguardando la mano 
que destape finalmente
su verdad.

Pero no hay que elegir 
una cantidad preestablecida
de cartas al azar
y ordenarlas según
figuras ancestrales
que algún otro
muy lejos de mí — o de vos
previó para leer
nuestro destino.

No.

Lo que hay que hacer
es darlas vuelta 
a todas
desparramarlas
en un caos alborozado sobre el paño
y mirarlas fijamente
fijamente
hasta que cada figura
se alce de su lecho de cartón 
y comience a despertar
en una danza propia.

Que muestren 
todas su verdad 
en la precisión 
de cada movimiento 
y podamos ver así
las figuras combinarse
unas con otras
por afinidad
por propia voluntad 
combinarse
también con el paño, con el aire,
con la mano que ahora elige 
ciertas cartas
— viendo lo que elige
y entonces, 
no es el azar sino
la necesidad
precisa de cada movimiento
la que nos fabrica 
en su combinatoria 
mágica y real 
la actualidad de un destino
convincente.



Realidad 

Esa sensación
de entrar en el vacío
al despertar de un sueño
entre las sábanas de siempre
adentro de tan sólo nuestro cuerpo
y encontrarse
la mañana pelada de encanto;
despegar los ojos
en la aridez
de la luz que atraviesa la ventana
— la vigilia
ese vacío.

Esa sensación
de lámina sutil
de celofán de nada,
que todas las mañanas nos envuelve
— aísla un sí,
compacta un interior
cada mañana contra el límite del cuerpo —
finísima frontera
que nos hunde hacia adentro
nos distingue
del mundo y se extiende
igual que un horizonte
— infinitamente leve al infinito
todo se vuelve
inalcanzable.

Eso. Un celofán
de nada nos divide
la vida en interiores — cada quien
adentro de su sí
-empaquetado-
moviéndose en la grilla cotidiana
del medio al que llamamos
realidad.

Hoy
a la tarde estaba sola
en mi departamento
y decidí salir
al encuentro del último rayo
de luz de otoño. En la vereda
sentí el calor
del sol atravesar la lana de la ropa
que avanzó hasta tocarme
el centro del hueso.
Al instante supe
que el rayo
que se hundía adentro mío
era un camino en reversa
por el cual podía yo
salir al universo. Podía hacer correr
por la luz y el calor
de ese rayo que fluía
mi pensamiento
mi amor
mi furia de vivir
y las palabras. Todo
estaba conectado.
La realidad
era un sostén interminable
desde el cual
podía convocar
sin pudor
todas las cosas.


Amorío

En la facultad me enseñaron 
que en griego
es posible arrancar
del corazón de las cosas
un atributo puntual
y ubicarlo 
en forma de adjetivo
en posición especial
junto al nombre
que apunta como flecha a la sustancia. 

A eso se le llama 
“posición atributiva”.

Así
encontramos en Homero 
construcciones tales como 
“altivo Néstor”
“deiforme Alejandro” o 
“melenudos aqueos”. 
El hecho de que venga
en primer lugar
el adjetivo
significa
que todo aqueo es 
persona melenuda y que los griegos
lo han dado así 
por sentado
a través de los siglos. 
Tan sólo la palabra
“aqueo”
 alcanza a representar 
en la mente de un griego 
un hombre de cabellos 
abundantes. Sin embargo, a veces
es necesario 
mencionar también 
el atributo. Resaltarlo 
especialmente
en ocasión en que el contexto
de la acción así lo pida.
A veces
Por ejemplo, un héroe 
tiene más de un atributo: 
“divino Odiseo”
“ingenioso Odiseo”
 y  es lindo resaltar 
los atributos 
de los héroes y  las cosas:
las palabras 
están allí para exaltar 
la belleza infinita
de todo lo que pasa. 

Esta noche me volvía
de una lectura
de poesía en un bondi 
que me tomé equivocado 
en Villa Urquiza,
en la parada adyacente
a otra parada de la que supe alguna vez
volver a casa con la luz 
rutilante y divina del amanecer.

Y en el bondi equivocado 
me quedé pensando en el error
gramatical
histórico
en la irreparable injusticia
que se ha cometido al mencionar 
durante todo el siglo 20
al Amor. 

“Amor libre” — pensé
es dicho así
la más desencantada
tautología:
es como decir
“mar inmenso”
“espuma blanca”
“noche oscura”
pero mil veces
 peor
porque la libertad del amor
no tiene en absoluto
matices. 

Pensé  — la libertad
es del amor
un atributo intrínseco
¿Cómo ha podido usarse
la expresión “amor libre” 
como propuesta vital, consigna
política o causa
de revisión permanente? 

Tratar de encauzar 
al amor
prever su curso
 —como quien fuera a seguir
con la yema del dedo
la línea azul de un río
por encima de un mapa,
es tan absurdo como usar
el adjetivo “libre”
después del sustantivo.
Como si hubiera alguna cosa
que contrastar
con su libertad
intrínseca,
como si fuera posible
decir
“amor rehén”
“amor tirano” o “amor 
forzado”.

Si el amor se parece
a un río
no es
porque tenga un cauce 
sino
porque es imposible volver
a pasar dos veces por su misma
sustancia fluida:
si toco 
por azar en la mitad 
de un cuarto lleno
de gente,
casualmente la mano
que una vez
sirvió a mi mejilla 
de almohada, 
esa mano ya no es
la que fue ni tampoco
mi mano es ya la misma. Pero fluye
la caricia en el amor
río en su milagro
sin causa.

“Libre amor” deberíamos decir
cuando 
la poesía del contexto
nos pida destacar 
semejante atributo 

— y si no
como los griegos
que sabían muy bien 
la esencia que contiene 
una palabra
ya con decir
simplemente Amor
alcanza.




.

lunes, 2 de mayo de 2016

ANNA PINOTTI [18.599]


Anna Pinotti

Anna Pinotti (Montevideo, Uruguay, 1973). Estudió, Ciencias de la Comunicación, en la Universidad de la República Oriental del Uruguay. En 1996 se traslada a la ciudad de Buenos Aires, Argentina, e ingresa en la en la carrera de Filosofía y Letras, de la Universidad de Buenos Aires. Paralelamente inicia su tránsito por distintos talleres de escritura, donde encuentra las herramientas que irán definiendo su búsqueda poética.

Ha publicado:

- Cataratas, Editorial Yuguen, Córdoba, Argentina. 2005
- Para el orden de la orden, Editorial La mariposa y la iguana, Buenos Aires, Argentina. 2013.
- Qué cuerpo para qué momento, en el año 2013 junto a Laura Suarez. Ensayo. Ed La mariposa y la iguana. Argentina
- De mala gana, en el año 2015. Poesía. Ed La mariposa y la iguana. Argentina

Dirigió Sinentrevistas, antología poética, publicada en el marco del taller de experimentación de la escuela de arte y oficios del Teatro Argentino de la ciudad de la Plata. 2011

Actualmente, reside en la Ciudad de La Plata y dirige talleres de escritura y lectura experimental.



Sentí un alarido que no era animal
En mi propia lengua y
Cerré la ventana
Lo irremediable del prójimo
En mi propia lengua un animal
Sentí
Un grito que no era yo
Ante el desconcierto
Acorde desde el principio pero
Algo de eso
Pertenece
A otra escena
Para calmar lo que reclama
Me dijo
No hay que buscar más
Esa huella
A nadie pertenece o si
Antes
A alguien
En la misma lengua rota
Masticada
Por ese alarido que no
Ese prójimo que no
Era un animal




De  De Mala Gana. Ed La mariposa y la iguana. 2015


Lo dije en voz alta
Lo confirmé
Pero no pero no
La probabilidad de llegar al fondo de eso
Al fondo mismo
Del invento y las cartografías por no decir
De todo el resto que resta por una parte
Contar y en consecuencia ya dije
Me dijo
No lo voy a exponer
Entero sólo un borde para completar el sentido
De eso
Qué será lo que será
De qué ser independiente
Se propaga ésta confusión que ataña
Directamente

Todos contra la pared el paredón contra
Todas
Las razones al ras del pelo
Por insistir en el tendón menos hábil
Por creer que eso era un tendón
Cayó rápidamente en la cuenta otra vez
En un conteiner medioambientalista
Encontraron sus huellas tus huellas
Y las mías me dijo
Con los ojos enteros no alcanza no se completa la mirada
Ni el responsable
Porque la risa es contagiosa
Y propicia pero la claridad del tono es por sobre todo el conductor
Y la marcha se marcha así
Y marchamos
Y manchamos el suelo aquel
Y limpiamos el suelo aquel
Y aquel cuerpo ya no es una evidencia
Después de las medidas
El resultado y la consecuencia
Es una oferta
Epocal de eso
Que no puedo decir que digo
Que es una estrategia de supervivencia
Dejar de respirar
Eso de tomar eso
Entre las manos como a un recién nacido.





Lara dejar por un lado
Y por el otro
En claro
Los espacios necesarios donde sostener el aliento
Sin agitar de más
Primero lo primero después
Lo otro
Siguiendo los pasos sin perderse
De la mayoría
Que ha resuelto no pensar en los detalles
Me pareció escuchar
Esa letra que sabía a otra
Cada vez más grave
Hasta el cuello
Hasta las manos quedaron pegadas
Del contexto
Dadas las pretensiones
Del menú

Propia
De una estrategia
Al menos hasta ahora no reconocida
Por el ímpetu del escriba o
La incómoda realidad de encontrar
Menos
Que más
Acordes a los acordes
Acorde
A los reclamos de la orquesta
Que resisten las proezas al borde del escenario
Conectados
Al mismo transformador y sin embargo
No es la razón
Lo que confiere seriedad y formalidad a la cuestión sino
El tono
Cuanto menos más
Escuché
Y me detuve ante la oferta la
Negociación del mismo lado prometía
Una consecutiva relación de hechos
Por descarte
O redistribución
Y dejé de inmediato ese lugar por otro
Para otro momento en otro
Estante el estandarte tembló y yo de pié
Haciendo fuerza
Contrapeso contra
Natura
Como dios 

Desde la raíz hasta las uñas
Fue creciendo esa habilidad para revelar
Por no faltar a un acuerdo
De partes
Sólo lo necesario
Para crear un clima
Dijo lo dicho ha pedido
Y no volverá
A repetirlo por éste medio o mitad
Insignificante
Fuera del marco de moda de la moda
Actual
Y mañana
Dijo
Es una decisión apresurada hablar
Dadas las condiciones
Me retiro de la escena sin crimen
Sin haber podido.





De Para el orden de la orden. Ed La mariposa y la iguana. 2013

Tomé las armas arremetiendo
ametrallando contra los vidrios del
supermercado chino. Se dispersaron
como hormigas y todo chorreó de las
góndolas y patinaron y el horror fue
brillante. Afuera es la mañana. Sin
sospechar lo contrario el ritmo de los
pasos se condensa en los brotes de
estación. Confirmo el asco humano en
el cuello de la camisa a cuadros. Con
esta cuchilla no se puede cortar. Las
articulaciones resisten en la bolsa de
consorcio colmadas de esperanza. A
buen entendedor un tenedor
biodegradable de bolsillo. Me
adelanto a la ficción. Lo que digo es
otra cosa. La raíz del árbol cuelga a
destiempo. El claro en la ventana no
ayuda a ordenar cromáticamente los
números primos. Dudo del comienzo.
Lo que rige es la corriente incolora
filtrándose en el lagrimal más animal
de todos. Para que respire. Repito.




De Mundo Cerdo. Inédito

me abstengo de tocar
de dar nombre a eso
que insiste circular y repercute
con tal delicadeza
la orientación
el borde y los detalles
que sirven
de soporte a los más virtuosos representantes, en el encabezado
una aclaración con el fin de atenuar
la implicancia subliminal
de los títulos a plena luz
el artificio,
y no tiene salida
esa puerta
y no tiene sentido
lo que gira
sujeto y permeable al mismo asco,

¿será propio de la voluntad
la contracción
mientras se empuja algo para adentro? o la ejecución vertical
o la fosa
o algo dulce para engañar el estómago,

nada es tan serio cuando se impregna
a continuación, alguien niega con la cabeza
que rodó boca abajo,
pero
los crédulos abundan
y el medio
donde todavía respiran eso, conmovidos




De Diferentes referentes. Inédito.


la razón contradice las tensiones
replica
y una montaña
y dos
y tres
y
la pregunta a dónde
vuelve
a iniciar la red de asociados
en una bolsa
cada vez más fina también
como el resto
derivado del fracking
más profundo
del otro lado del jardín

cómo salir de la siesta sino violentamente
cómo no escuchar las ráfagas
que no son de viento
de este lado del tejido
y seguir durmientes como el resto que todavía respira
bajito
insospechados
en un pozo
común

a cuál de todos habría que llamar con un nombre


POEMAS DEL LIBRO INÉDITO "LAS MUJERES ARAÑA"

Las mujeres araña, tienen un hilo incoloro que les sale de la cola del medio.
Viven 24 horas inmóviles. En el afán de ovillo pueden tejer por años.
Las telas más complejas durante la noche despiden un pigmento sexual de las glándulas mamarias. Es cuestión de segundos, de piel, cuanto más contacto más contagio.
Mi cuerpo no se resiste.
La panza de la araña es suave y fluye entre mis piernas haciendo nudos, llega a la lengua la chupa, la mastica, me suelta. Tiene dos pares de ojos.
Trata rápidamente de entrar en mi cabeza por el oído izquierdo
y ha logrado en su segundo intento atravesarme. Se demora.
En cada paso deja una gota ácida estampada. Las mujeres araña se montan
una encima de la otra en una cópula extensa sin derramar veneno alguno hasta el final
y se mueren.


….


érase el tiempo de la cabeza lampiña
que por fricción quedó perfectamente redonda
y perdió las orejas
y parte del mentón
así logró contener todo el saber sin ocupar mayor espacio
en la gravedad
primero cortó los límites inferiores
dado que el torso se maneja de manera eficaz
sin tener que arrastrar las piernas por el suelo
luego siguieron las extremidades superiores primero una
y después al ver perturbado el eje
también la otra


….


Hay que dejar caer algo contundente para llamar la atención y rápidamente borrar los rastros. Una falta así tiene efectos de alto y bajo grado según la velocidad, que a la vez está delimitada por el tiempo del trayecto. Pero éstos detalles nada dicen de la verdadera razón del deseo impetuoso de lanzar al vacío algo que se pueda romper. No es una mera descarga de tensiones sino por el contrario, es una forma de pasar por el ojo fugaz.




De Mundo Cerdo. Inédito


me abstengo de tocar
de dar nombre a eso
que insiste circular y repercute
con tal delicadeza
la orientación
el borde y los detalles
que sirven
de soporte a los más virtuosos representantes, en el encabezado
una aclaración con el fin de atenuar
la implicancia subliminal
de los títulos a plena luz
el artificio,
y no tiene salida
esa puerta
y no tiene sentido
lo que gira
sujeto y permeable al mismo asco,

¿será propio de la voluntad
la contracción
mientras se empuja algo para adentro? o la ejecución vertical
o la fosa
o algo dulce para engañar el estómago,

nada es tan serio cuando se impregna
a continuación, alguien niega con la cabeza
que rodó boca abajo,
pero
los crédulos abundan
y el medio
donde todavía respiran eso, conmovidos





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