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viernes, 18 de abril de 2014

ALFRED ISLAY WALDEN [11.557]



Alfred Islay Walden

1847-1884
Alfred Islay Walden nació esclavo en el condado de Randolph, Carolina del Norte, y obtuvo la libertad sólo después de la emancipación. Vendido por dos veces cuando era un bebé, fue reconocido joven por su facilidad con cálculos matemáticos mentales y agudeza general. Decidido a convertirse en ministro, Walden viajó a Washington, DC, a pie durante el invierno de 1867 y se apoyó con la venta de poemas en la calle y dando conferencias en Pennsylvania y Nueva Jersey. Walden se matriculó en la Universidad de Howard en erudición, obteniendo su licenciatura en 1876. A pesar de su lucha con la pobreza y cerca de la ceguera, estableció una escuela para necesitados afroamericanos en Nueva Brunswick. Walden pasó a convertirse en uno de los primeros graduados afroamericanos de Nueva Brunswick Theological Seminary. Después fue ordenado sacerdote en 1879, Walden volvió a Carolina del Norte y llevó una congregación hasta su muerte. 


Después de 18 años de esclavitud en Carolina del Norte, Walden superó la miseria y la ceguera para obtener un título de enseñanza en la Universidad de Howard y la ordenación como ministro. 





DESEO DE UN ABRIGO.
(Wish for an Overcoat)
(Fragmento)

¡Oh! tuve y ahora tengo un abrigo,
Por lo cual estoy cerca de la congelación;
Mi cabeza y mis pulmones se taponaron con el frío,
Y a menudo estoy estornudando.

Y, también, al pasar a través de la calle,
Donde todos son comerciantes los saludo,
Dicen, joven este es el abrigo
El que debe usar en la reunión.

Entonces, mirando abajo a mis pies,
Porque las botas se rompieron,
Con los talones levantados y los dedos del pie sonrientes,
Con tachuelas que durante mucho tiempo estuvieron oxidadas.

¡Ah! cómo ven mis pantalones de napa
Con costura de puntadas largas y torcidas,
Dicen ¿qué al hombre joven no le gustaría
Tener algunos pantalones de otros?

Mi cabeza esta además, sin sombrero también,
El viento está soplando con rapidez,
Dicen ¿el hombre joven no se congela?
¿No veis cómo está nevando?

Y ahora que me lleven de la mano,
Y me lleven hacia la tienda,
Y algunos se están quitando los abrigos
Antes de llegar a la puerta.

Así que entro, tienen buenos precios,
Sacio la sed que me está quemando,
Y libremente voy a comprar un abrigo,
Pero nada estoy ganando.

Me dicen , que debería haber sabido,
Que el tiempo de invierno que se avecina,
Cuando estuve andando por el parque,
Con pájaros a mi alrededor, colibríes.






UNA AMIGA.
(A Lady Friend.)

Ve a decirle a la señorita V - regresa pronto,
Y trae su pluma y tinta,
Para que pueda escribir cada palabra que hablo
O cada cosa que pienso.

Ella puede desplegar mis pensamientos más oscuros
Y hacerlos claros para mí,
No conozco mucho de arte 
No soy tan apto como ella.

Ella estaba conmigo el primero de mayo;
Para mí, entonces ella escribió
Con poca clase y acciones apacibles,
Ella me gusta para el deleite de mi corazón.

Traducción Literal del Inglés por: JUAN DIEGO AMOROZ E.




Introductory to Second Edition

My book is largely growing;
   Its leaves are multiplied;
Its pages are much longer,
   And nearly twice as wide.

At first I thought the reader
   Had not the time to spare,
To hail my little volume
   As it floated in the air.

I thought perhaps while floating
   Away through empty space,
Perchance would there discover
   Some long forgotten race.

I knew not it would mingle
   Among the great and wise,
Or that it would be subject
   Unto the critic’s eyes.

I thought it was inferior,
   And of the minor class,
I knew not how the ladies
   Would read it as they pass.

But now I find it’s useful,
   And laden every page,
For truly it must mingle
   With those of every age.

Therefore I should have measured;
   Should not have thought it vain
To make its little mysteries
   Unto the reader plain.

But surely there’s no secret
   Where thought is not sublime,
That I have thus destroyed
   By keeping up my rhyme.

But if I should in future
   Find this to be the case,
I’d take my silver pencil
   And all these lines erase.

I’d rather use a license,
   Or grammar’s laws dispense,
Than for to let my metre
   Or rhythm govern sense.

The read will remember
   My chances are but slim,
Or else this little volume
   Would be in better trim.

Remember, too, in Dixie
   That I was born a slave.
And all my early genius
   Was locked within the grave.

Remember my condition—
   A mark within my eyes—
And all my inspirations
   Are showered from the skies.

I cannot read of authors,
   Nor those of noble fame,
For I’m just a learning
   The author, Milton’s, name.

I cannot borrow subjects,
   Nor rob them of their style,
My book amid their volumes,
   Like me, is but a child.

Therefore, I bless this volume,
   And send with it my heart,
That it may to the critic
   My better thoughts impart.

Go forth, then, little volume,
   Much good from thee may spring,
If thou continueth pleading
   The merits of thy King.

And others yet may follow,
   All changed within their scale,
But thou, upon thy mission,
   I am sure can never fail.






Wish for an Overcoat

Oh! had I now an overcoat,
   For I am nearly freezing;
My head and lungs are stopped with cold,
   And often I am sneezing.

And, too, while passing through the street,
   Where merchants all are greeting,
They say, young man this is the coat
   That you should wear to meeting.

Then, looking down upon my feet,
   For there my boots are bursting,
With upturned heels and grinning toes,
   With tacks which long were rusting.

Ah! how they view my doeskin pants
   With long and crooked stitches,
They say, young man would you not like
   To have some other breeches?

My head is also hatless too,
   The wind is swiftly blowing,
They say, young man will you not freeze?
   See ye not how it’s snowing?

And now they take me by the hand,
   And lead me toward the store,
And some are pulling down the coats
   Before I reach the door.

So walk I in, their goods to price,
   To quench a thirst that’s burning,
And freely would I buy a coat,
   But nothing I am earning.

They say to me, I should have known,
   That winter time was coming,
When I was roaming through the park,
   With birds around me humming.

Their logic’s true, I must confess,
   And all they say is pleasant;
But did I know that I would have
   No overcoat at present?

To satisfy these craving Jews,
   To buy I am not able,
For it is more than I can do
   To meet my wants at table.

Therefore my skin will toughly grow,
   Will grant to me this favor,
That I may learn to stand as much
   As little Jack, the sailor.

And if I live till winter’s passed,
   Though nature’s harps unstringing,
I then will fly to yon woodland
   To hear the oak trees singing.

Then I will not on hero’s fame,
   Ride swiftly on to victory,
Although my saddle may be made
   Of cotton sacks or hickory.

But if I die, farewell to all,
   Oh! who will tell the story,
That I have lived a noble life.
   And now gone home to glory?

Yes, who will chant a song of praise
   For me—who will be weeping—
When I have yielded to the grave,
   And ’mid the dead am sleeping?

But some will ask, “how did he die?
   It was without my knowing;
Was it because he caught a cold,
   Last year when it was snowing?”

The answer now comes hurling back,
   In words I cannot utter,
It was not by a cold alone,
   But partly bread and butter.





HENRIETTA CORDELIA RAY [11.556]


HENRIETTA CORDELIA RAY

Poeta negra, profesora y activista, Henrietta Cordelia Ray nació el 30 de agosto 1852, en la ciudad de Nueva York, una de los siete hijos de Charlotte Augusta Burrough y Charles B. Ray, un herrero, Congregacional ministro y líder abolicionista. Murió en 1916. 

Maestra de escuela de Nueva York durante 30 años, Ray publicó dos colecciones de 146 poemas de cuya técnica es excepcionalmente rica.




UN OCÉANO DIVAGANTE.
(An Ocean Musing)

Lejos, muy lejos se encuentran las velas blancas todas en reposo;
Al igual que brazos espectrales parecen tocar y aferrarse
A el amplio horizonte. No es un ala
De ave holgazán que se desliza abajo al oeste púrpura
Sin brisa se atreve a inmiscuirse, incluso en una búsqueda
Para avivar la frente de un amante; las olas cantan
Han olvidado del todo, hasta el fondo se aventuraran
En un arqueo a través de sus cuerdas vibrantes. Entonces, no sea
Un momento de reposo del mar que perdemos,
Ni proporciona lujo con un millar de temas
De dulzura inimaginable, vamos a mirar
En esta serenidad, ya que al reflexionar,
¡He aquí que! todo es movimiento inquieto: los mejores sueños de la vida
Incluso, da a los estados de ánimo cambiantes días felices.







AUTODOMINIO.
(SELF-MASTERY).

Para capturar el espíritu en su vuelo caprichoso
A través de múltiples laberintos, ¡qué tarea suprema!
Porque cuando los torrentes se ha convertido en flujos sosegados,
La habilidad humana a luchar, mucho debe ayudar a expresar su furia;
Y cuando los vientos salvajes invaden la noche solemne,
¿El cacareado poder del hombre no parece sino un sueño?
Y aún más inútil, ay, que incluso debemos considerar que
Este afán por dominar el alma, guía rectamente
Sus andanzas inquietas, para atraer de nuevo
A los bancos de calma. Muchos gemidos y suspiros
Atienden la lucha; hasta que, el esfuerzo, los une en oración,
A menudo por completo, se aferran ha - cuando la falta de fuerza
Parece más terrible - atraer la respuesta a nuestro clamor:
Un regalo de Él que levanta todos nuestros cuidados.

Traducción Literal del Inglés por: JUAN DIEGO AMOROZ E. 






An Ocean Musing

Far, far out lie the white sails all at rest;
Like spectral arms they seem to touch and cling
Unto the wide horizon. Not a wing
Of truant bird glides down the purpling west;
No breeze dares to intrude, e’en on a quest
To fan a lover’s brow; the waves to sing
Have quite forgotten till the deep shall fling
A bow across its vibrant chords. Then, lest
One moment of the sea’s repose we lose,
Nor furnish Fancy with a thousand themes
Of unimagined sweetness, let us gaze
On this serenity, for as we muse,
Lo! all is restless motion: life’s best dreams
Give changing moods to even halcyon days.







Lincoln

To-day, O martyred chief, beneath the sun
We would unveil thy form; to thee who won
Th’applause of nations for thy soul sincere,
A loving tribute we would offer here.
’T was thine not worlds to conquer, but men’s hearts;
To change to balm the sting of slavery’s darts;
In lowly charity thy joy to find,
And open “gates of mercy on mankind.”
And so they come, the freed, with grateful gift,
From whose sad path the shadows thou didst lift.

Eleven years have rolled their seasons round,
Since its most tragic close thy life-work found.
Yet through the vistas of the vanished days
We see thee still, responsive to our gaze,
As ever to thy country’s solemn needs.
Not regal coronets, but princely deeds
Were thy chaste diadem; of truer worth
Thy modest virtues than the gems of earth.
Stanch, honest, fervent in the purest cause,
Truth was thy guide; her mandates were thy laws.

Rare heroism, spirit-purity,
The storied Spartan’s stern simplicity,
Such moral strength as gleams like burnished gold
Amid the doubt of men of weaker mould,
Were thine. Called in thy country’s sorest hour,
When brother knew not brother—mad for power—
To guide the helm through bloody deeps of war,
While distant nations gazed in anxious awe,
Unflinching in the task, thou didst fulfill
Thy mighty mission with a deathless will.

Born to a destiny the most sublime,
Thou wert, O Lincoln! in the march of time,
God bade thee pause and bid the oppressed go free—
Most glorious boon giv’n to humanity.
While slavery ruled the land, what deeds were done?
What tragedies enacted ’neath the sun!
Her page is blurred with records of defeat,
Of lives heroic lived in silence, meet
For the world’s praise; of woe, despair and tears,
The speechless agony of weary years.

Thou utteredst the word, and Freedom fair
Rang her sweet bells on the clear winter air;
She waved her magic wand, and lo! from far
A long procession came. With many a scar
Their brows were wrinkled, in the bitter strife,
Full many had said their sad farewell to life
But on they hastened, free, their shackles gone;
The aged, young,—e’en infancy was borne
To offer unto thee loud paeans of praise,—
Their happy tribute after saddest days.

A race set free! The deed brought joy and light!
It bade calm Justice from her sacred height,
When faith and hope and courage slowly waned,
Unfurl the stars and stripes, at last unstained!
The nations rolled acclaim from sea to sea,
And Heaven’s vault rang with Freedom’s harmony.
The angels ’mid the amaranths must have hushed
Their chanted cadences, as upward rushed
The hymn sublime: and as the echoes pealed,
God’s ceaseless benison the action sealed.

As now we dedicate this shaft to thee,
True champion! in all humility
And solemn earnestness, we would erect
A monument invisible, undecked,
Save by our allied purpose to be true
To Freedom’s loftiest precepts, so that through
The fiercest contests we may walk secure,
Fixed on foundations that may still endure,
When granite shall have crumbled to decay,
And generations passed from earth away.

Exalted patriot! illustrious chief!
Thy life’s immortal work compels belief.
To-day in radiance thy virtues shine,
And how can we a fitting garland twine?
Thy crown most glorious to a ransomed race!
High on our country’s scroll we fondly trace,
In lines of fadeless light that softly blend,
Emancipator, hero, martyr, friend!
While Freedom may her holy sceptre claim,
The world shall echo with Our Lincoln’s name.







Self-Mastery

To catch the spirit in its wayward flight
Through mazes manifold, what task supreme!
For when to floods has grown the quiet stream,
Much human skill must aid its rage to fight;
And when wild winds invade the solemn night,
Seems not man’s vaunted power but a dream?
And still more futile, ay, we e’en must deem
This quest to tame the soul, and guide aright
Its restless wanderings, – to lure it back
To shoals of calm. Full many a moan and sigh
Attend the strife; till, effort merged in prayer,
Oft uttered, clung to – when of strength the lack
Seems direst – brings the answer to our cry:
A gift from Him who lifts our ev’ry care.







Toussaint L’Ouverture

To those fair isles where crimson sunsets burn,
We send a backward glance to gaze on thee,
Brave Toussaint! thou was surely born to be
A hero; thy proud spirit could but spurn   
Each outrage on the race. Couldst thou unlearn
The lessons taught by instinct? Nay! and we
Who share the zeal that would make all men free,
Must e’en with pride unto thy life-work turn.
Soul-dignity was thine and purest aim;
And ah! how sad that thou wast left to mourn
In chains ’neath alien skies. On him, shame! shame!
That mighty conqueror who dared to claim
The right to bind thee. Him we heap with scorn,
And noble patriot! guard with love thy name.






CARLOS SANTIBÁÑEZ ANDONEGUI [11.555]



Carlos Santibáñez Andonegui 

(Ciudad de México, 1954) Poeta y narrador. Estudió lengua y literaturas hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y más tarde, la carrera de Derecho. Co-fundador del Grupo Editorial Liberta Sumaria y Nautilium. Ha sido profesor en los institutos Juventud, Superior de Estudios Comerciales, Técnico y Cultural, en la ENEP–Aragón, Colegio de Bachilleres y la Universidad La Salle; así como también en la UAM Plantel Azcapotzalco y en el UNITEC Plantel Atizapán. Coordinador del taller literario Fuego Nuevo y del taller de creación literaria en la delegación Venustiano Carranza. Colaborador de Auto Noticias, Boletín de Filosofía y Letras, Cuadernos Americanos, El Gallo Ilustrado, Poesía Mexicana de Hoy, Prefacio, Punto de Partida, Revista de Bellas Artes, Revista Zona, y Versus.

Ha publicado los libros de poesía: Para decir Buen Provecho (1978), Llega el día: vuelven los brindis (1984), Fiestemas (1986), Glorias del Eje Central (1993), Con Luz en Persona (1999), Ofrezca un Libro de Piel (2005). Antologado en Asamblea de Poetas Jóvenes de México por Gabriel Zaid (1980), Palabra Nueva: dos décadas de poesía en México por Sandro Cohen (1981), 500 años de poesía en el Valle de México de Aurora Marya Saavedra (1986), Poesía erótica mexicana por Enrique Jaramillo Levi (1982), La región menos transparente por Héctor Carreto (2003), Puerto Norte y Sur por José Oxholm (2001), Dondepalabra por Rosina Conde (2011) y La Guirnalda Polar (2009), entre otras.



LO SOLEMNE SIEMPRE SI

El viento había traído
Vestigios de otras playas

Agüeros de otro mundo
Que andaba sin hacer

Mientras el frío de amarnos
dejaba en nuestros cuerpos
alteros de misterios
aún sin resolver

Y el agua era tan clara
y el alma era tan agua,
que no distaba un metro
el paraíso

Era como aprendernos
Habiendo de olvidarnos

Y era tan natural.







ARDER EN FA

Sigues en las mañanas
humillando el teclado.

Tu silencio es más grande los domingos:
Barren abajo.

Quedan hormigas dentro del piano,
no estás guardado.

Hay en la noche un hueco
donde arde tu recuerdo
y debo espiar al amanecer
por los senderos
que encontré
con tu lumbre.

Una escalera más, un frío normando.

¿Qué fue de las cascadas que se tragaba el piano?
¿Adónde está tanta agua?
¿Con que moriste, no?
Demuéstralo.






ES EL VIENTO

Si viento nada y nada el fundamento…
(Lope de Vega)

El cuerpo: lo permeable
que de tan blando llaman humano,
cada mañana sin explicación
amén de la prolijidad de la lluvia
y hasta la jugarreta del yo
que nos disputa el cangrejo
pueden, en un instante, advertir
la posibilidad de una puerta
que el fantasma menea
pero no hay que temer en absoluto:
Es el viento.

Estamos en la esquina donde sopla.
Entre tal y tal calle.
A la intemperie.

Es aquí
Donde nadie nos podría encontrar.






DIAGRAMA DE MOMENTO

La mañana se agolpa en tu mirada
con un aire de loca,
hace que todo luzca una edad y “100 % algodón”…

Tu nombre como el Rhin
arderá al atardecer
porque en su fondo está enterrado un tesoro.

Nombre de río es aquel que te vas y permanece.
Nadie se baña dos veces en el mismo nombre.







EL DOBLE

De noche conjuro el fracaso
de andar en dos pies.

En el día quisiera prepararme mejor,
tal vez leer mucho,
platicar, un trago,

Acumular ejércitos de hormigas bajo la piel
que se quema en silencio al caer el sol
hasta que tú atinadamente la apagas
con tu dulce verdad:
Un beso diferente
que me acierta
y desde ahí no creo en el error
porque hallarte es exacto
¡nos pertenecemos!






YA SIENTO NOSTALGIA

Sin ti nadie me brinda el arco iris.
¡Crece, como un abuso de confianza, la luz!

Veo que nadie la toca
Y la mañana estalla

Sin ti, sin aviso:
Alta conspiración a la antigua.

En cuanto ruede aparte sin tus dedos
Me va a ganar el mundo

El reloj, ese cuello de la náusea
Te encona,
Cinco y diez se digiere con trabajo

Es real el intestino

No sé, te me subiste,
se desvanecen los frescos
en el segundo piso de mi vida
Sin ti

Lo sudan estas manos

Y andando por el tiempo que se arruga
al pensarte
prestándome la vaga nostalgia
de lo inerte,
poca cosas sin ti: tener el sueño…
Absurdo sin tu mano es decir Hola,
qué difícil la ropa
o discernir
si el corazón te está latiendo ahora
cuán lejos o cuán cerca estás de mí…

Sin ti la realidad se puso a dieta
Bajó unos cuantos kilos

Arde sin ti la vida: fogata de preguntas

Tus manos son ahora más tenues
ya que intentan la blanda caricia del recuerdo
y aun sin fijarme volveré a ser tuyo

Porque la dignidad de tu imperio
era roja
como la extremaunción o el asombro
que iban hasta ti
del abismo a tu cuerpo
y de tu cuerpo al mío,

Del libro: ¡Llega el día: vuelven los brindis!







TIEMPO DE FRAGUADO

Antes de ti era tan débil como el futuro
¿y qué es la tarde en que te conocí
sino una suma de nostalgias profundas?

Pero cerca de ti, junto al asombro
me volví callado
y después de ti soy de la opinión del mar:

¿Qué todo se disuelva!

Después de mí el sueño







ERA LA PLAYA

Fue ayer. El pájaro ha volado
(Saint John-Perse)

Era la playa con su azul absurdo,
sus cosas de cristal sonando a nuevas,
la vida erosionada por el aire,
eran las 6 P.M y eras tú…
El eco más fortuito que la ola
podía haber murmurado:
Tú, timbre que tira el agua en el oído
mojado de la arena,
sangre de lo más tierno que le sale a la tarde,
abril regado en una superficie de mí,
pulso vivo y constante que le toma el paisaje
al crepúsculo, al mar, a la ironía…

¿Pero cómo nombrar aquella espuma?
¿Cómo decir que andaban
sedientas las palabras
y habían quedado así después de tus labios?
Y quién iba a creer si le dijéramos
que aparte de la luz y el firmamento
en esa playa y a las seis y media
Dios estaba ahí a lo descarado…

Tus manos tocando el mar
A la orilla de toda la inmensidad

El día se lo llevaba
Y el sol
Desde su cráneo luminoso
No sé qué pensaba
Que sin pensarlo más nos alumbraba.







ILUSIÓN ES AQUELLO

Apenas hubo nevado
apareció en mis recuerdos
el ya perdido camino
de una tarde de invierno.

Ilusión es aquello:
Lo que sube de ti después del entierro.

Algo aquí significa despertar
cuando la noche alcanza la mañana
y los colores en tus pupilas
se mezclan sin ruido.

Ilusión es aquello:
lo que sube de ti después del entierro…



Este Documento es parte de una publicación literaria por parte de:
- "La Guirnalda Polar"
Redvista Electrónica de Cultura Latinoamericana en Canadá
Redvista es: (una "revista" que se publica en el internet)