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miércoles, 27 de mayo de 2015

CAUPOLICÁN MONTALDO [16.125]


Caupolicán Montaldo

(1904-1960)
Escritor chileno; fue director del periódico La Patria. Fue Jefe de Bienestar social de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, y Secretario del Rotary Club de Puente Alto por dos periodos (1944-1945), colaborador en las páginas del "Esfuerzo" y escribió y publicó el libro de poesía "A la orilla del Alba" en 1935; "El Segador de Rocío" en 1939 y la crónica de la Villa de Puente Alto y del Cajón del Maipo "Itinerario Maipino" en 1942. Los libros de cuentos "El Sublevado del Maipo" y "Tres Biografías Breves" no llegaron a publicarse. En el año 1948, Editorial Zig Zag publica "Las Aventuras de Penacho y Cataplún", cuya portada e ilustraciones estuvieron a cargo de Coré.


EL PAISAJE

Campos de Chile,
linda acuarela,
sol, vientos, ríos,
oro y canela.
Montes de plata,
canción que vuela,
el alto monte
de centinela.
Entre los campos
suena la espuela,
y sobre el lago
la luna riela.



CLAVE Y PRESENCIA DEL RÍO PETROHUE

Ángeles de esmeralda combatiendo
con rugientes dragones de esmeralda,
mil pajarillos de esmeralda en fuga
y un bosque de banderas de esmeralda.
Aquí-escuchadlo bien-detuvo el tiempo
su sandalia inmortal. Esta es la infancia
del mundo. La partida
desenvuelta y feliz. La euforia máxima.
y es la embriaguez de toda fuerza joven
la querella, el afán , la batalla.
Vive aquí la pasión del sur alegre
en el vuelo imperial de la cascada,
en la paterna majestad del monte
que sube hasta los límites del alba,
en el rugido de los pumas de oro
y el circulo agorero de las águilas,
la selva de aromáticos cimientos,
y el árbol rojo que vigila y canta.
Y es entre toros de granito y bronce
cada volcán un cíclope de nácar.
Pífanos de esmeralda, cabelleras 
de prodigiosas infantinas de agua,
fino veneno verde del remanso,
geometría de espejos y de espadas,
largo coro de estrellas y de plúmulas,
de escarapelas leves y distancias,
besos de espuma a los pies del padre
con el collar, la flor y la girándula.
Infancia, recia infancia del mundo.
Ángeles y dragones de esmeralda,
banderas de esmeralda,
y en primigenia exhaltación de fuerzas
primaveras y mundos de esmeralda,
música de esmeralda
y eternos alhelíes de esmeralda.





Segador de rocío
Santiago de Chile: Impulso, 1939


CRÍTICA APARECIDA EN EL DIARIO ILUSTRADO EL DÍA 1940-01-07. 
AUTOR: CARLOS RENÉ CORREA

Desde el título del libro se nos presenta Caupolicán Montaldo como un poeta delicado, fino, emotivo. “Segador de Rocío” es, de antemano, un acierto. Se abre a los ojos del lector un paisaje de amanecida, tembloroso en su misma frescura, radiante.

Hemos hecho nuestro camino con el poeta que nos cuenta en el primer poema:


“En la admirable locura
del segador de rocío,
la noche y el alba alientan
maravillosos designios.
La noche vuelva su vaso
de silencio en los caminos,
burbujas de mil estrellas
rompen el cielo de vidrio,
mientras en la gracia intensa
de los árboles altivos
y en el desmayado gesto
del pasto liviano y tímido,
va surgiendo la cuajada
milagrosa del rocío.”



Con acierto Caupolicán Montaldo maneja el romance y no se deja ilusionar por modas transitorias en cuanto a verificación. Serenamente ha ido plasmando la maravilla de su verso que tiene arcilla, lirios, rocío, estrellas. Todos estos elementos nos salen al encuentro en las páginas de este libro puro.

Es natural que algunos poemas no presenten la misma calidad literaria de otros hermanos; hay caídas, pero son pequeñas. Quizás el mayor defecto del libro sea el no ser conciso. El poeta se ha dejado conducir por su facilidad para versificar y su rica fantasía, de tal modo que no ha tenido un control capas de evitar repeticiones, de vigorizar ideas, de pulir imágenes.

En “Segador de Rocío” se insinúa el poeta delicado que habla sinceramente, que traduce sus pensamientos en versos plenos de un sentido espiritual y humano.

Jamás pierde de vista su amor por la tierra, por las cosas más pequeñas. El color, la luz del campo chileno, se asoman en estos versos de “Carta del Sur”:



“Yo que tenía mi canción alzándose
como un rústico cántaro que espera,
ahora soy el que goza en los dolores
de los surcos, y el agua y el silencio
que es orgía de luz para el espíritu.
Ahora soy el que busca los designios
transparentes del ulmo y de la abeja,
el cuenco melodioso, de las flores
y la emoción eterna de la espiga.”



Adivinamos ese íntimo deseo de Montaldo en todos sus poemas. Es él “el segador de rocío” que va por el campo auscultando el canto de los pájaros, el crecer de las yerbas, la diafanidad de la luz. No debe buscarse en estos poemas el verso pulimentado, perfecto, no. vibra aquí ante todo un temperamento que es a veces infantil para contarnos:



“Hoy he perdido un caballo de plata
donde se abrieran los lirios de oro.
Entre los pasos serenos del agua
su huella acaso es motivo de gozo.”



Caupolicán Montaldo ha dejado en estos poemas una malla de idealismo que nos satura; su palabra ennoblece todo pensamiento y nos relata su emoción íntima sin retorcimientos, con espontaneidad, siempre animado por deseo de ser claro, sin traicionarse nunca. Ha comprendido que su misión de poeta es ésa y parece no importarle lo que piensen de él los demás.

Uno de los poemas más hermosos de “Segador de Rocío” es, ciertamente, el titulado “El Gigante, el Pájaro y la Estrella”. En ese poema hay un derroche de imaginación, de novedosas imágenes llenas de colorido; agilidad en la expresión y una frescura muy a tono con el título del libro. Dice Montaldo



“El gigante traía sobre sus hombros
un pájaro blanco y una estrella de oro.
El río, mensajero de cielos y de noches,
le tendía sus brazos mentirosos,
música verde, vino de distancias,
certero espacio de maduros tópicos,
fiesta de espadas y de vasos
entre una geometría de abandono”.



Nos cuenta que el gigante venía de muy lejos y que traía sobre sus hombros “un pájaro blanco y una estrella de oro”. El río envolvió en sus aguas el cuerpo del gigante, y después:



“Un pájaro aletea junto al río,
eterno buscador, canto sin odios,
ronda de trinos para que despierte
el dueño fuerte que lo alzó en sus hombros.
Y en las tardes rotundas del verano,
y en los minutos agrios del otoño,
entre la cabellera de las aguas,
hurgando el rojo légamo del fondo,
rosa febril, desorientada brújula,
diamante melancólico,
rueda de luz inquieta
de una estrella de oro.”


Y así Caupolicán Montaldo nos habla de su visión de las cosas de la tierra, nos ofrece la imaginería de su verso y pone una nota de intimidad en cada palabra.






Provincia
Santiago de Chile: Nascimento, 1952



CRÍTICA APARECIDA EN EL DIARIO ILUSTRADO EL DÍA 1952-10-05. 
AUTOR: CARLOS RENÉ CORREA

Premiado por la Sociedad de Escritores de Chile, este nuevo libro de Caupolicán Montaldo tiene la honda significación de una cosecha plena, conseguida, por el poeta de “Segador de Rocío”, obra publicada en 1939, en la que ya se insinuaban los elementos que en este nuevo libro con tanto dominio han sido depurados.

Pertenece Caupolicán Montaldo a la escuela de los poetas subjetivos y si habla del paisaje, lo hace con miras a expresar un hondo sentido anímico. No se traiciona y es siempre claro, limpio de artificios cerebrales, porque no puede ocultar la honda emoción que sacude su inspiración. No por esto Montaldo deja de ser un poeta contemporáneo que gusta de originales imágenes y de acentos que lo revelan avezado artífice.

“Provincia” es un libro homogéneo, enriquecido con una resonancia en sordina, sabiamente conmovida por el humano estremecimiento ante el milagro de la vida y la belleza de las cosas. Poeta generoso, sabe descubrir vetas áureas para dar amplitud al canto y llegar a recónditos recintos anímicos. El lector no puede sustraerse a la belleza que comunican estos versos tan pulcramente escritos. En su poema “Agreste” nos dirá sin mayores complicaciones:



“Eras alegre como el ritual del aromo
bajo el cielo frutal de la leyenda,
como los ojos claros de los lagos sureños
y las lenguas del aire con gusto a hierbabuena”.



Leyendo a Caupolicán Montaldo en este nuevo libro, recordamos la poesía de Juvencio Valle, poeta vegetal, y de Julio Barrenechea, el poeta puro de la estancia del jazmín bajo cielos del sur. Caupolicán Montaldo no imita ni sigue a otros poetas, se hermana con algunos por el acento y la limpidez de su estilo.

Tienen mucho de acuarela estos versos enraizados en la vida provinciana. Así en “Itinerario del Sur” canta con delectación infinita:


“Partí el día en que el ulmo definido
a la montaña azul vistió de novia.
Consagrado de sol y de poleo
llegué a alcanzar la rubia caracola
de extraños mares, sueños y caminos,
en un sorbo de almas y victorias.
Y una mañana limpia, una mañana
alta y cordial como ninguna otra,
llegué otra vez a hablar con el poleo
en mi montaña grávida y sonora”.



Montaldo tiene una limpia visión de las cosas y nos refiere con sencillez la sabiduría que ha aprendido al contacto íntimo de la naturaleza; con ojo de artista puro ha ido desentrañando el misterio de las cosas franciscanas y quiéralo o no, es un poeta eminentemente cristiano. Con maestría ha sintetizado este “Destino del Árbol”:



“El ala fina entre el ramaje nombra
toda una pauta de ternura. El trino
desde su rostro hace morir la sombra.
Y sobre el leño que gozoso prende,
oh, venturo y natural destino,
es la mano de Dios la que la desciende”.



Este libro de Montaldo es ciertamente una lección para los poetas jóvenes que divagan y buscan atrevidas formas, sin ahondar en la verdad poética; poetas que destruyen su personalidad a fuerza de ser ininteligibles para asustar al lector. “Provincia” está saturado de ese anhelo de ser un libro veraz, nacido del corazón y no del cerebro; poesía que no se ensortija, porque no hay necesidad de ello.

A veces se entrega a más hondas reflexiones y su poesía adquiere ondulantes resonancias interiores, mientras el verso se desmadeja como lana en la rueca; así en estos versos de “La Caracola”:



“Está el mar dentro de la caracola
con sus castillos de agua y poesía
y el canto de las hélices con su magnolia de oro.
La caracola
vino del mar un día cuando el mar era niño
y en un ballet de estrellas y delfines
despertaban las ágiles sirenas de la aurora”.



Remotas sugerencias, cantos lejanos, perfiles de las cosas inasibles. No disimula la tristeza que la vida suele dejar en el corazón del poeta que vaga por caminos inhospitalarios. Pero siempre la fe en la belleza, el canto pronto a convertirse en alabanza y acción de gracias. Con cuánta elegancia estampa los versos de su “Arenga”:



“La noche es nuestra. Sube
la voz de las clemátides y el reflector austero
de las campánulas, y la onda corta de las clavelinas
diciéndonos que cabe lo propicio y preciso”.



Noble libro el de Caupolicán Montaldo, cuyos versos nos trasladan a una vida sencilla y buena bajo cielos provincianos. Aquí se ha logrado plenamente la verdad del artista y eso basta.





A la orilla del alba
La Serena, Chile: El diario, 1935



CRÍTICA APARECIDA EN LA NACIÓN EL DÍA 1935-05-12. 
AUTOR: ALONE

Entre muchos esbozos de canciones modernas, de imágenes voluntariamente desdibujadas y conceptos que la moda retuerce con su artificio gongorizante o nerudiano, unos romances destácanse, briosos, sencillos, y entre ellos este Romance Simple de una Noche de diciembre, dedicado a un pinto muerto:



“Koek-Koek ha subido
por la escala del silencio
hacia las nobles regiones
de los infinitos sueños.
Alguien enluta la noche
con unos brochazos negros
y coloca luces trémulas
en lo más alto del cielo
…hay que decorar la noche
con unos colores nuevos…
…Koek-Koek va subiendo
por la escala del silencio…”



Es un bello romance digno del extraño vagabundo, del bohemio misterioso que pasaba, no se sabía de dónde ni adónde, y un día se quedó inmóvil, con los pinceles en la mano, sin haber dicho una palabra. Montaldo, su amigo y su poeta, supo interpretarlo y escribió en su homenaje la mejor de sus poesías.











EDITH CONTADOR VILLEGAS [16.124]


Edith Contador Villegas 

Nace en el sur de Chile; Kinesióloga de profesión, actualmente distribuye su tiempo entre actividades laborales y la poesía.
En 2005 edita su libro "Este Secreto Subterráneo", y particiopa en diversas antologías, tales como: Antología Buinense,  Rayentru, Convergencia Crepuscular. 
Su poesía ha sido incorporada en revistas literaria como: Safo, Aurora Boreal, Caballo de Fuego, La Mancha, y Revista Surcos Literarios, donde participa como colaboradora de ésta.



SUSURRO

Acércate,
que las palabras envejecen en la distancia
y no puedo oír, el lenguaje de tus besos
Acércate,
que no haya aire que separe
el aliento tuyo y mío
que tus pasos no despierten al viento
y nos robe el tiempo perdido
Acércate despacio, 
con la suavidad del amor deseado
seamos una piel, uniendo calor y sangre
acércate,
y trae escondida en los labios la risa
que no quiere salir del alma
por no estar el amor consumado.



ACUSADA

Me declaro, inocente y virgen
es el amor quien me lleva,
en un vaivén erótico
por caminos inciertos de lujuria

Me declaro…inocente y ciega
del atropello a hombres incautos
que resbalan por mis caderas locas
y se mecen, en mis corpóreas estructuras

Es el amor, que me abraza suave
y en un viaje
de piel húmeda y caliente
anida en mi ser de animal en celo

Me declaro…inocente y virgen
de concubinatos y traiciones
pues fui encantada por el paisaje rosa
del invisible y ardiente, paraíso del deseo

Me declaro…inocente y débil mujer
que envuelta en fogosas llamas
hace el amor,
en la liviandad de un cuerpo
cual si fuera… un dulce juego pasajero.



PROTESTA SUBJETIVA

Protesto por la burocracia
Por la explotación del hombre, hacia la mujer
Protesto por la mala suerte
Por el rostro agrio del chofer del bus
Por las flores, quemadas por el sol
Por las causas perdidas
Por los arribistas y coimeros
Por la muerte obligada de todos
Por la psicopatía, que enajena a los queridos
Alzo la voz despacio
Hago chocar las palabras contra la hoja
Y nuevamente…!PROTESTO!
Por la irreverencia adolescente
Por la burla, al tímido y al obeso
Por el descriterio y la apatía
Por la falta de libertad y el libertinaje
Protesto por la basura tirada al aire
Por los niños malcriados
Por los padres deshonestos
Por los temblores y huracanes
Por los exceso, por la pena
Por las malas lenguas
¡PROTESTO…PROTESTO!
Por todo lo que no se protesta.



LA PLAZA

La plaza de mi pueblo, en la mañana
huele a fiesta de fantasmas
y entre los restos de farándula nocturna
las flores cuchichean la última historia
de amantes sentados en la banca
mis pasos, se deslizan silenciosos
entre el resuello del pueblo dormido
y en el aire aún quedan las palabras
del triste caminante solitario.
En las ventanas, el visillo ondula
entre dedos curiosos de mis pasos
entrando en la mente, el olor a café
y el calor de la caricia mañanera
La plaza, con su prado húmedo
y árboles desnudos de cariño
me abraza en la aurora frágil
mientras ,de tanto en tanto
el canto ronco de algún auto
interrumpe mi paseo matinal.




HIPNOSIS

Antes de amanecida
mis sueños, entrarán en tu alcoba
y he de hacer un ritual lánguido
para hacerte dueño de mi vida
antes, que la aurora te abra la puerta
estaré entre tus sábanas tibias
y daré un paseo por tus curvas estructuras
luego haré un descanso,
meciéndome en tu pecho
y cuando vueles conmigo hipnotizado
ataré tus brazos con mi savia
y mis labios harán,
una fusión invisible con los tuyos
entonces…
al abrir los ojos en la amanecida
verás sólo el color de los míos,
en tu alcoba.




EL BESO

Voy a su encuentro
desnuda, por un camino a ciegas
tocando con mis dedos ardientes
toda la superficie de su cuerpo
y dejo a su aliento cubrir
como incienso mágico
mi cerebro de animal ansioso
busco el espacio
que me entrega el néctar del amor
para aplacar la sed de la sustancia suya
ahora…estoy bebiendo su dulzor
pausadamente
y se unen las ansias mutuas
tras un beso que no quiere terminar
se hablan los cuerpos
mientras el camino del deseo está sellado
hasta el instante de sentirnos reales
y saber que el amor es cierto
para caer de nuevo, a tientas
en el mismo camino del beso.



VIDA

La vida, es un hilo de seda
que se enreda entre mis dedos
dejándose tejer buscando forma
La vida
es un fino hilo de seda
de una belleza frágil, que se ama
más a veces su transparencia
hace perder el rumbo
y auque yo jale con fuerza,
para retenerla a mi lado
entra en desobediencia caprichosa
y se ríe de mis pasos de Quijote
y excarcela mis instintos
y entra en largo desenfado
¡ Hay la vida revoltosa!
Me ha engañado de cuando en cuando
quedándose en suspenso,
sin moverse
y luego vuelve a ser…una madeja interminable.



CAMAS VACÍAS

Las camas están vacías
las risas han perdido el horizonte
y el desgarro maternal…desangra la tierra
las mujeres de pechos turgentes,
acarician solas su belleza en el espejo
los niños, sentados en la acera añoran
dos piernas gigantes, a quien perseguir
Ellos están en la guerra
aprendieron de un libro fantasma
a luchar contra un mal invisible
han cambiado la música alegre
por el son del misil explotado
y sus manos abrazan…una guitarra de fuego
¡ hay soldado de frágil coraza!
¡ hay patriota inventado de un pueblo!
Aguantas el miedo, escondido en los labios
y te tragas el llanto, frente a tus hermanos
Ellos…están en la guerra
la cena quedó servida
en la mesa espera un vaso
y están…. las camas vacías.





MUJER

La memoria de la mujer
es una cesta repleta de flores y pájaros.
Vuelan, se marchan cada estación del año.

Lleva en su canasta, anidados los recuerdos.
Salen de sus alas dos manos blancas
que van recolectando amores
tejidos en su diario de la vida.

El pálpito de la noche le enciende las venas,
la voz de un niño le enciende las venas,
el calor de un abrazo le enciende las venas.

La memoria de la mujer, es un farol encendido.




SUDÁFRICA ESTREMECIDA

(Homenaje a Nelson Mandela)


Dos serafines de escolta, alas blancas, alas negras.
Sordina amarga del mundo, ¡se marcha Nelson Mandela!

Habitó una celda estrecha, corcel atado a los años.
Esbozan sueños sus manos, asidas al frío metal.

¡Ah!, las cadenas que escuchan
respirar al prisionero con más fuerza
que el tintinear de abalorios carceleros.

¡Ah! Los oscuros días de hambre y miedo.
Raíces arrancan flores, desquicio, locura, muerte.

Sudáfrica atormentada, sangre emanada del pecho,
riada blanca, riada negra, el pueblo llora a Mandela.

En diáfana llamarada le entregan la libertad.
Aplausos en abanico, sepultan el lodazal.

Premio Nobel de la Paz, en merecido trenzar.
Retrocediendo senderos, con su garra el apartheid.

Madiba, duerme tranquilo, arcángeles te saludan.
Viajas un día de diciembre ¡Sudáfrica estremecida!




ULTRAJADA

La memoria de la ultrajada
esconde en un saco sin fondo
la cara del violador.

Un cuervo gelatinoso
con garras en los ojos
y una piedra filosa en el pecho
desde donde golpea la inocencia.

Guarda ese oscuro ruido
que emana del bufido amargo,
de un escuálido y rústico ser
nacido desde el pantano.

Hay en la memoria de la ultrajada,
el no olvido del esperpento
que dejó sus días incrustados
en la faz amarga de la noche.







ALICIA FONTECILLA ARAVENA [16.123]


Alicia Fontecilla Aravena 

Nacida el 5 Febrero 1960 en Santiago de Chile.
Ha participado activamente en “Letras Kiltras”, y en la antología de poesía y cuento “Caleidoscopios Nómadas” (2011). Participó también en la antología “Fantasía Circense” (2012), que se publicó en Puerto Rico. Obtuvo el tercer lugar del concurso de cuento corto, “Cuéntate Algo”, de Biblioteca Viva, con la historia “Puesta en Escena”.

Ha publicado dos libros virtuales “Piedras contra el Muro”, de Editorial Alebrijes (2011), y “Esta Otra que me Habita” (2012), de editorial Aire Libro. Con esta misma editorial publico el microlibro de poesía, “Como un Ángel Inexacto” (2013), y con Editorial Segismundo,“Sueño con Palabras” (2013).



LA MUJER COSA

Bellísima, la mujer cosa
camina agitando las nalgas
surcando las miradas
con los veleros de sus pechos
desafiantes
suplicantes
El rostro se le diluye en el altar
en donde su dignidad se entrega
al mejor postor
entre un partido de fútbol y otro
entre las noticias y la teleserie nocturna
Nadie recuerda a la mujer cosa
es una entre miles
a nadie le importa su nombre
el color de sus ojos
el aroma de su pelo
Da lo mismo si vive o si muere
seguirán naciendo a montones
cosificadas desde la cuna
cegadas por el brillo engañoso
de la publicidad que las devora
y luego escupe las sobras
en el olvido.



PORQUE RESUCITAR ES INEVITABLE

Pienso en la palabra y su sangre
en el estertor de lo posible
pienso en un rostro
batallando tras las sombras
y la distancia
roto mil veces
como el espejo en que ahogabas
algunos atardeceres de infamia
Vuelvo a pensar en la palabra
en la tuya, en la mía
en la que nace irremediable
abriéndose paso por los labios apretados
por entre los dedos empuñando
un vaso de vino, una cruz
un corazón recalcitrante
Pienso que ya está bueno
ya es tiempo , llegó la hora
-presta atención-
no lo voy a volver a repetir.



PROMESAS

Deja que te hable con ternura
hombre-oso, gigante de las cavernas
bestia primigenia
Hunde tu cabeza en mi pecho
arráncame el corazón a dentelladas
te acunaré entre mis brazos
como si nacieras en este instante
sólo para mí
Olvidaremos las tormentas ancestrales
los repetidos errores del destino
los susurros febriles del pasado
seremos felices, lo prometo
mientras dure este intenso
traqueteo de los huesos
lo seremos.



EL SILENCIO DE LOS AMANTES

Otra vez el silencio
el delgado y pálido silencio
cayendo como un manto translúcido
sobre los labios de los amantes
¿Cómo? -me pregunto- ¿encontrarán nuevamente
el camino a casa?
¿qué será de sus pieles?
¿qué será de sus besos?
¿Qué será del infinito recorrido de sus ojos
por las calles desiertas?
Cavan las palabras sus pequeñas tumbas
mueren en ellas los amantes
la nostalgia les cierra los ojos.







Creciente

Montaña arriba

me interrogas desde la luz que cae sobre los ojos
el cabello al viento
el borde de tus labios me atrae hasta el vórtice
no sé si saldré viva
de este deslizarme a dos voces por tu cuello tibio
en caída libre
en laderas blancas y cerros vas fijando lentamente
mi piel en tu piel
de tu garganta emergen melodías distintas, algo nace,
algo en el aire

Díscolo (Singing in the Rain)

A lo lejos rueda un corazón encabritado
bajo la música súbita de la lluvia en el páramo
noche fría que invita a las caricias de una moza
las palabras son risas, puentes y promesas
y el futuro, un lienzo en blanco, letra ignota
de melodía interpretada a cuatro manos

Paso a paso

En mí encuentras la suma de todos los espejos
la mano ciega que tantea la oscuridad
el zorzal perdido que golpea la ventana de tu noche
no hay agujeros negros ni muertes violentas
sólo estar y ser entre fuegos multicolores
y unos pies menudos dejando huellas en tu cama



Plenilunio

En ti

A solas muerdo los cristales del silencio
y el agua tibia de tu presencia me inunda
en ríos desbordados me deslizo hacia el futuro
me empuja la brisa ligera de la primavera
a nadie doy explicaciones, me elijo en ti

Retrato hablado

tan cerca
tan grande
tan certero
tan poema
tan palabra
tan espejo
tan mano
tan beso
tan noche derramada en mi cuello
tan caricia atravesada en tu garganta
tan deseo acumulado en la sangre
tan mío, tan tuyo, tan lejos

Entretiempo

Apúntame un poema a la sien
dame de beber la cicuta de esa estrofa
mátame a verso lento, a rima suave
declama cada uno de tus portentosos dedos
sacándome a metáforas la ropa

Deliberada

Juegas a torcer la cadena dura del destino
las curvas rotas de tu historia
acentuando delicadas fintas en rebeldía
el rictus decidido de la boca
la mirada ávida que enroscas a mi cintura
los latidos de tu apremio
Me detengo y acaricio cada pensamiento tuyo
la línea grafito del mentón
Vuelve a mí la palabra, el sabor ignoto de tu boca

In Situ

Persisto en la ruta de tus labios,
tozudamente, con la perseverancia
de los ahogados de tierra firme,
muerta hace tres meses en tus ojos de agua clara,
con la sonrisa que me abandona en
este invierno dormido de tus manos,
perdido de las mías, siguiendo la huella de tu piel,
vibrando esquiva en las figuritas del destino,
esas que me llevan, una y otra vez, hacia ti
esperándome en el sol de injusticia de este
mediodía que ya llega, vida mía.



Menguante

La continuidad de la luna

abro las manos empuñadas y desde mis dedos escapa un nombre
se aleja dejando leves rastros de tinta en negritas y cursivas
una única lágrima se arrastra rodando penosamente tras las letras
a lo lejos la luna brillante y redonda me observa indiferente
otros rostros le sonríen con bobalicona y ciega admiración
nada saben de las paredes cerradas en los extremos del mundo
ni de las voces secas susurrando adioses en cada puesta de sol

El vacío de tu nombre

Discurro por estos caminos y me encuentro con puertas cerradas,
es mi mente la que me empuja por extravíos incongruentes,
sueños que atraviesan periplos de realidades, es como si no despertara
nunca del todo, como si mis palabras recorrieran tubos y alambradas,
como si encontrara partes de tu cuerpo diseminado en rocas puntiagudas,
y el olor del océano lo invadiera todo, incluso la forma como empujo las mejillas
cuando le doy espacio a la lengua, el aire entremedio, y esa sensación dulzona
que me deja el vacío de tu nombre en las sílabas que pierdo en el día a día

En el azul de tus tiempos

Tiempos de esperas y palabras que se enredan en imágenes
concentradas y líquidas deslizándose por tu espalda, con el recuerdo
de momentos grabados a fuego en el añil de tu sonrisa abierta, en las
manos que te abrigan y te susurran invitaciones sutiles, palomas bajando
en picada a recoger las migas de mi corazón cortado en trozos, una y otra
vez, por la cuchilla afilada de tu pupila, afirmándose como náufraga de otros
mares en el borde de mi respiración agitada, en la energía infatigable que
te empuja en vaivenes, y te espera, vida mía, mientras cuento los latidos
que me acercan a tus cielos dulces e iluminados de caricias que te buscan
y no te encuentran en estos días azules y grises que me separan de ti

A la deriva

Existe en la fría ternura de la cerveza
en la neblina leve de su espuma
lágrimas doradas, dolores perdidos
Manos que se aferran a un vaso
mientras el alma se agita náufraga
entre los restos de tanto desengaño,
navíos rotos de penas y abandonos
amores ahogados en adioses tristes

Anocheceres

Luna plateada / luz detenida en la caricia / 
verbo pronunciado en la ausencia /
ilusión de soles perdidos /
Enroscado en sí mismo el calor no llega / no alcanza / 
no fluye de los labios apretados /
las manos cerradas /
El alma aterida empuja los bordes del cardios / 
interroga pulmones / se asoma a los ojos /
se asfixia en la sangre /



Luna negra

Letanía furtiva

Permita que me lamente, así, triste
a lo lejos, tropezando en las distancias
en ese ojo que cae un poco torcido,
interrogando otros labios enraizados en los míos
Permita que le llore mucho, a raudales
a ríos caudalosos, a juegos de manos
a tríos y cuartetos
a sonatas y conciertos
Y en el olvido en que me sumerge
permita que le susurre,
que mi aliento a mandarinas lo despierte por la noche
tiritando de frío, de miedos, de caricias fúnebres
preguntándose, una y otra vez, por qué carajos
me dejó partir.

Palomerías

Allá va de sombras, intensa, intensa
se mira al espejo fría, fría, fría
hielo fragmentado en el aire
quebrada el ala, el alma rota
atravesado el güergüero de amores
rojo ropaje de rosas nocturnas
risas acuchilladas a mansalva
Vuela pájara triste, triste, triste
reparte tus plumas, aléjate
muérete pronto en tus cielos grises
No persigas mis sincronías de olvido
con tu agobiante cucurruteo eterno
ya no te quiero, ya no te quiero, ya no

En el rigor

Los días a veces se arrastran parricidas por las calles
los nombres de las cosas se olvidan
(en el miedo del alzhéimer)
no se entiende este frío que sube por los brazos en primavera
nada cambia -dime tú- tanta cosa y el mismo reflejo
sostenido entre tus manos
(que tiritan de pavor al párkinson)
y en medio de todo -pienso yo- tantas ganas tengo de soltarte
de olvidarte en el aburrimiento de las tardes que no mueren
en la respiración sostenida y sibilante del corazón que late
asfixiado en el humo de la nicotina asesina
que te espera volteando una esquina cualquiera
(el enfisema que te aterra)

y tú -de nuevo tú- adormilado en una silla bajo las sombras
soñando con cuerdas enroscadas a tu cuello

Epitafio

y aquí soy, ya lo ves, de nuevo, alimentándome de palabras
las tuyas, las de otros, hinchándome de ellas, como una esponja,
un pez globo cubierto de espejos, observando una imagen que 

se repite infinitamente, saltando de reflejo en reflejo, sin pausa,
sin vida, muerta en acción, o inactiva, y yo, nuevamente, estoy
cuidando el arco, elevando los brazos, tomándome el pulso a dos

manos, vertiendo el corazón sobre la arena, pensando en tanto,
tanto tiempo perdido, tantos miedos, toda la piel que se escapó
del deseo mutuo, insatisfecho ayer, hoy y siempre, porque lo que

no se vivió ya está podrido: una vez que señalo esa línea
divisoria entre el antes y el después. Y no puedo, bien lo sabes
no puedo, nunca pude, retornar a la sangre y mirar hacia atrás.

Inapelable

Renuncio en el más absoluto negro
sin una variante gris de arrepentimientos
(en una noche sin luna ni estrellas
no hay espacio para arcoíris dobles
ni para soles triples levantándose por el norte
en algún otro planeta lejano, fantasmagórico
donde el aire espeso y negro
circula por calles desnudas y negras
ahuyentando extraños insectos negros
que devoran el alma dolida y negra)



Novilunio

En movimiento

Abre el olvido una grieta en la tierra
invisible a la vista, en lo cotidiano, las risas
surgen los días, ráfagas de viento arrasando la piel
las yemas de los dedos registran el tacto
la rugosidad, el error, el susurro urgente de la sangre
ríos de aguas frías, prisioneros de tiempos idos
Una mano tiembla su recuerdo contra el pecho
se escucha el sonido entre hojas secas, avanza una estación
flores ansiosas pugnan por abrir su paleta de alegrías
la esperanza crece verde de raíces inquietas
el libro del destino brotando una página nueva

Terça y Cuarta

Estoy en el aquí y en el ahora
unos ojos secretos me hablan
¿qué palabras se asoman
en este hueco de la historia?
todo se disuelve, nada es exacto
excepto las piedras que brotan
que se repiten, que evito
Aunque no hay primera sin segunda,
ni segunda sin tercera –dicen