miércoles, 15 de febrero de 2012

5898.- ÁGÚSTINA JÓNSDÓTTIR


ÁGÚSTINA JÓNSDÓTTIR

La poeta islandesa Ágústína Jónsdóttir (1949) ha publicado 5 libros de poemas:
Að baki mánans (1994) [Detrás de la luna]
Snjórbirta (1995) [la nieve luminosa]
Sonata (1995)
Lífakur (1997) [Campo de la vida]
Vorflautan (2000) [La flauta de primavera]
El libro "Sonata" contiene sobre todo poemas de prosa, mientras "Vorflautan" contienne además de poemas unos cuentas cortas. Además, en 1996 publicó varios poemas con dos otras poetas islandeses. El título es "Ljósar hendur" [Manos luminosas]
Ágústína Jónsdóttir nació en la capital de Islandia, Reykjavik. El año 1991 se graduo como pedagoga de la Universidad Pedagógica de Islandia. Es profesora con una escuela primaria donde se ocupa de alumnos que tienen problemas de aprendizaje. Hace poemas en sus ratos libres. Además de hacer poemas también es pintadora y por lo tanto ha tomado parte en las ediciones de sus libros en cuando al diseño de la capa. A veces las páginas contienen decoraciones de ella.
Sobre sus libros de poemas se dice que forman una continuidad. Los mismos temas y motivos se encuentran repetidos en sus poemas, pero son variaciones y el desarollo en su obra es evidente. Ágústína se ha creado un mundo de si misma que es muy especial. En sus poemas usa frequentemente metáforas para significar sus sentimientos. Las metáforas derivan de la naturaleza. El cielo y el mar son metáforas repetidas. En su primer libro la tristeza y el dolor de su ánima son muy evidentes en casi todos los poemas de este libro. Eso se ha cambiado y en su última libro se percibe más alegria. Con la ayuda de la flauta de la primavera intenta expulsar la tristeza. La belleza de la primavera es tan fuerte que no tolera sentimientos de angustia. En su poema "snerting" [contacto] estos sentimientos positivos son evidentes. Publicado en "Vorflautan" [La flauta de la primavera] en español dice:

"Mis ojos / un dedo / tocar la belleza / ponerla / en un ramo de flores."

Los poemas de Ágústína son breves y concisos. Su estilo es tranquilo, sensible y a vece sentimental. El lector puedo sentir tanto la angustia como la alegria presentada. La estructura de los poemas es tradicional, podía decir clásico. El arte de hacer poemas tiene una gran tradución en Islandia y Ágústína disfruta de este herencia.
En 1997 Ágústína fue denominada por el premio de literatura del periódico islandés DV junto de tres otros poetos. Aunque no recibiera el premio Ágústína es una poeta excellente.
El quinto y último poemario de Ágústína Jónsdóttir se titula Vorflauta (‘Flauta de primavera’) y nos da la clave para entender muchos de los poemas del libro. Si la primavera, como nos la ha presentado la tradición, es el tiempo del renacer y, por tanto, de la alegría vital y la exultación, parece lógico que la mayor parte de las composiciones de la autora estén orientadas a reflejar –o, más bien, cantar– los momentos de gozo de la existencia. Se trata de instantes en los que el amor nos presenta su lado más luminoso y en los que la comunicación (comunión) con el resto del mundo y con la Naturaleza en particular resulta especialmente fecunda. Los poemas de Vorflauta son, por tanto, himnos, cantos laudatorios destinados a reflejar ese profundo estado de plenitud en que la realidad se transforma ante nuestros sentidos, fundiendo todo en uno, al igual que los besos matutinos del amante-amado en la primera composición del libro se convierten en “flauta primaveral / de la collalba gris / melodía / de la luna” (“vorflauta / steindepils / tunglskins / stef”). En esa idea de fusión total, se entiende que la autora no solo piense en la poesía como medio de aproximación a ese conjunto de sensaciones, sino en una combinación de todas las artes en general; las referencias a la música, a la fotografía o a la pintura son especialmente abundantes en la primera sección.

Pero si hemos tenido la precaución de hablar de “momentos” o “instantes” al referirnos a las composiciones de Ágústína Jónsdóttir es porque el poemario está también traspasado por una clara conciencia de la precariedad y, quizá también, del carácter de excepción de esas realidades memorables vividas por el sujeto poético. En él hay un claro presentimiento de la pérdida. Para el sujeto poético, esos momentos se presentan como islotes aislados en el mar de la cotidianeidad y, como no podía ser menos, sabe que solo tienen vocación de permanencia en el universo estático del poema. Las advertencias son sutiles, pero están diseminadas en número suficiente por todas las composiciones para que no nos llevemos a engaño. Es interesante, a ese respecto, la utilización expresa del sustantivo stund ‘hora’, ‘momento’, para poner de manifiesto esa idea de paréntesis que constituyen ciertos instantes gloriosos: “algunos momentos / dulzura en las mejillas” (“sumar stundir / móðurhönd við vanga”), leemos en el poema titulado, precisamente, Stundir; en Jarðnesk sátt, el bosque, lleno de los tonos de flauta de los pájaros primaverales, olvida “por un momento / que en él también viven / crueles / alimañas” (“um stund / að einnig í honum býr / óarga / grimmt og lævíst / dýr”). Lo más normal es que podamos sobreentenderlo, pues, como se lee en Náttúrumyndir, “nunca es primavera / años y años seguidos” (“Aldrei vorar // árum saman”); de ahí la invocación del poema Fögnuður a no perder las “antorchas encendidas / en el cielo de la tarde / vino y rosas” o el deseo de “descansar / eternamente / en una concha blanca” (“langar að hvílast / endalaust / í hvítum koðungi”) que encontramos en los últimos versos de Hvíld. Por otra parte, desde el punto de vista del amor humano, no son raros los poemas en que el sujeto poético hace una llamada al amado para volver a vivir el momento de felicidad que se querría eterno y que necesariamente termina y, en ese sentido, parecen esconder más un deseo de plenitud que la plenitud misma. En Píanosónata, por ejemplo, pregunta: “¿Podrías contestar / que nos amamos ayer? / Tú sabes que no te he visto / en siete mil años” (“Getur þú svarið að við / höfum elskað í gær? / Þú veist ég hef ekki / séð þig í sjö þusund ár”).

Desde una perspectiva puramente formal, conviene señalar que, como en el caso de otros muchos poetas islandeses contemporáneos, Ágústína Jónsdóttir mezcla composiciones en verso (verso libre), y composiciones en prosa dentro de la misma obra, y siente predilección por la falta de puntuación, aunque en este caso, curiosamente, solo en sus poemas versificados. Los textos en prosa, salvo los recogidos en la sección final del libro y, especialmente, los dos últimos (Fiskar í búri y Gáfur) -en los que la puntuación parece empezar a liberarse- respetan escrupulosamente las reglas tradicionales y muestran una clara preferencia por la estructura narrativa. Con ello, el contraste formal entre la prosa y el verso en Vorflauta resulta aún más marcado.

No querríamos terminar sin hacer una alusión al libro en cuanto objeto. Por lo que hemos podido saber, el diseño de la portada y los detalles incluidos páginas interiores son obra de la propia autora. Se trata de uno de esos raros casos en los que el volumen se ha concebido con gusto y cuidado, lo que contribuye a potenciar el placer de la lectura. Desde estas páginas de Strokkur, queríamos agradecer esta particular atención hacia los lectores que han mostrado la autora y la editorial.





Málverk


Stund með þér
á dansgólfinu


rautt blóm
að springa út








Cuadro


Un momento contigo
en la pista de baile


una flor roja
que se abre










Snerting


Augu mín
fingur
að þreifa
á fegurðinni


raða henni
í blómvönd








Tacto


Mis ojos
dedos
que rozan
la belleza


que la ordenan
en ramos










Vatnið


Brenndu mig kossum
vefðu mig orðum


ég verð vatnið
milli klettafingra








Agua


Abrásame con tus besos
envuélveme con tus palabras


seré el agua
entre los dedos de las rocas










Óskir fuglanna


Einhuga fuglar
á miðnætursvifi
um vorlega sveit


nóttin skartar stjörnum
sem renna saman


dögun heilsar
köldum andblæ
frá ásjónu landsins


Við vöknum með sól í fangi








Deseos de los pájaros


Pájaros unánimes
en vuelo nocturno
por el campo de primavera


la noche se enciende de estrellas
que se entremezclan


el alba saluda
con una brisa fresca
desde la faz de la tierra


Nos despertamos con el sol en los brazos








http://www.strokkur.org/Strokkur_20/Poesia___Poesie.html

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