miércoles, 22 de febrero de 2012

5952.- MIGUEL ESPEJO




MIGUEL ESPEJO
Nació en Ledesma, Jujuy, Argentina en 1948. Es poeta, narrador y ensayista. Entre 1976 y 1983residió primero en Canadá y luego en México. Allí publicó sus primeros libros depoesía: ''Fragmentos del Universo'' (1981) y ''Mundo'' (1983). Por ''La brújula rota''(Córdoba, 1996) obtuvo el Premio Único a obra inédita de la Municipalidad de BuenosAires y el Primer Premio Regional de Literatura. Asimismo, es autor de las novelas ''Elcírculo interno'' (1990). Sus cuentos han sido reunidos en el volumen ''Dispersiones'' yalgunos de ellos incluídos en diferentes antologías. Entre sus libros de ensayo secuentan: ''El jadeo del infierno'' (México, 1983), ''La ilusión lírica'' (Buenos Aires yMéxico, 1984) y ''Heidegger. El enigma de la técnica'' (México, 1988). Fue director de''El Tribuno de jujuy'' desde el 2000 al 2002.




CORÁN


Nos sentamos a orillas de un río
para ver pasar el cadáver
de nuestro enemigo,
pero, detrás de él
pasa también nuestra vida.








ANGUSTIA


con los brazos en cruz
corriendo
desesperadamente
hacia una página en blanco
para expresar
lo inexpresable










PETRÓLEO


antes que la tierra caiga
al centro de la nada
lo que reste de nuestros cuerpos
será alimento
de máquinas y de hijos desconocidos










BUDA


Los cuatro dolores de la vida
son, en realidad, un solo dolor:
la vida.










AUTISMO


En dónde me encontraba yo
no lo supe un solo instante de mi vida.
En el fondo, no sabía qué era yo
qué era dónde.












LA ÚLTIMA ESTACIÓN


Si nos preguntamos para qué
nos detenemos
y dejamos una página en blanco.


A veces sentimos
que toda nuestra vida
es una página en blanco.












REPRODUCCIÓN


atravesamos el tiempo
por inmensos desiertos de carne










LA ENEIDA


escribir poemas inconclusos
es la tarea de todo poeta
de todo hombre












PARAÍSO


Lloramos un mundo perdido
un mundo que no tuvimos.








ESCRITURA


Escrfibo por hastío
- sobre todo poemas que nunca salen de mi boca -
por desolación y falta de palabras.


El ruiseñor de la vivienda, mi casa, ha quedado sin lengua
desde el día, no lejano por cierto, que lo llamé a mi puerta,
aunque lo extraño era que yo no tenía puerta ni casa
o tal vez sólo una casa cerrada
con una pequeña ventana en lo alto del techo
apuntando al cielo.
Estoy en la tierra.
Quiero estar en la tierra
A cada instante necesito repetírmelo
recordar que no me encuentro flotando
en constelaciones sin nombres, en desiertos gigantes.


Amé con una desesperanza entre mis manos.
Me he separado de la desesperanza total
o quizás me abandonaron
todos los impulsos que he conocido.
Estoy sin instintos
como una vieja comadre
a la que le extirparon la lengua.


Ebrio de contradicciones y de dolor hubiese debido
abandonar la poesía
hablar de metafísica, de crítica literaria y de historia.
Pero la única historia que me interesa descifrar
la he perdido en la tormenta de esta época.
Escribo para aparentar un oficio.
Yo que siempre me he rebelado a tener algún oficio
pienso ahora que lo único que hice fue buscarlo.
Yo que nunca pude salir de mí y que nunca estuve en mí
busqué un refugio en la memoria tergiversada.


He inventado mi historia
porque no pude tenerla.


Mi biografía es mi sombra.


de "Larvario"











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