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lunes, 16 de marzo de 2015

JAMAICA KINCAID [15.232] Poeta de Antigua


Jamaica Kincaid 

Nació en Antigua en 1949 y vive en los Estados Unidos. 
Jamaica Kincaid nació en St. John’s, Antigua. Entre sus libros destacan At the Bottom of the River, Annie John, Lucy, The Autobiography of My Mother, My Brother, y la recientemente publicada novela, See Now Then. Fue escritora del New Yorker desde 1976 hasta 1995 y ha publicado ficción y no ficción desde mediados de los setenta. En el año 2000, Kincaid recibió el Prix Femina Étranger por su novela My brother, en 2004 fue elegida miembro de la American Academy of Arts and Letters, y desde el otoño de 2009 es miembro de la American Academy of Arts and Sciences. Varios de sus textos han sido traducidos al español: Un pequeño lugar (Txalaparta 2003), Autobiografía de mi madre (Lom 2007), Mi Hermano (Lom 2009) y Lucy (Lom 2011) entre otros.

El seminario “Writing in English, Thinking in Something Else”, que Jamaica Kincaid ofrece en las Jornadas de Literatura Comparada 2013 se centra en los conflictos multiculturales que se visibilizan en su narrativa, como escritora del Caribe en Lengua Inglesa que ha desarrollado su carrera en Estados Unidos.  





Publicado por primera vez en The New Yorker en 1978, este poema forma parte de En el fondo del río. Jamaica Kincaid nació en Antigua y Barbuda en 1949, escribió novelas como Autobiografía de mi madre, Lucy, o Mi hermano, que le valió el Prix Fémina Étranger y, en 2013, recibió el American Book Award por See now then, entre otros premios, y da clases en Harvard. Por ese último tomo la entrevistaron acá y dijo cosas como: “Me gusta estar en piyama todo el día y a veces no lavo porque me gusta leer y estar en la casa, hay comida en la cama, me gusta comer en la cama y leer. Me gusta estar sola y melancólica, me gusta la melancolía, me gusta mucho el sentimiento de tristeza, pero solo si me lo he impuesto a mí misma”.


Aquí, una madre da consejos a su hija: la hace observar indicaciones que se presentan como leyes naturales. En esta canción que reclama obediencia, hay repeticiones —recurso milenario para la internalización— que dan un notable efecto rítmico. El poema tiene una consistencia líquida, los encastres son tan perfectos como los del agua cuando se reúne (las junturas con punto y coma colaboran): parece un río avanzando a velocidad de deshielo, empujando las palabras, una detrás de la otra, hacia la chica. Parece también las manos de una mujer que teje sin pensar en que está tejiendo. Nudos que se acoplan de forma tal que, para desarmar alguno de los que quedaron atrás, habría que deshacer el trabajo entero y empezar de nuevo.

 

POEMA "Niña"

De Jamaica Kincaid
Versión de Valeria Tentoni

Lavá la ropa blanca el lunes y ponela a secar sobre las piedras; lavá la ropa de color el martes y ponela a secar en el tendedero; no camines a pleno sol con la cabeza descubierta; a los buñuelos de calabaza, freílos en aceite de oliva muy caliente; poné en remojo tus bombachas en cuanto te las saques; cuando compres algodón para hacerte una bonita blusa, asegurate de que no lleve acrílico, porque al lavarlo perdería la caída; dejá el pescado salado en remojo durante toda la noche antes de cocinarlo; ¿es verdad que cantas benna [1] en catequesis?; comé siempre de forma que a nadie se le revuelva el estómago al mirarte hacerlo; los domingos, intentá caminar como una señorita, y no como la puta en la que parecés tan dispuesta a convertirte; no cantes benna en catequesis; no hables con los mendigos, ni siquiera para darles direcciones; no comas fruta por la calle —las moscas te perseguirán; «pero si yo nunca canto benna los domingos, y mucho menos en catequesis»; así se cose un botón; así se hace un ojal para el botón que acabás de coser; así tenés que arreglar el dobladillo de un vestido cuando veas que empieza a descoserse y para evitar parecerte a la puta en la que, yo sé, estás tan dispuesta a convertirte; así debés planchar la camisa caqui de tu padre para que no queden arrugas; así debes planchar los pantalones caqui de tu padre para que no queden arrugas; así se cultiva el Quimbombó —lejos de la casa, porque el árbol del Quimbombó junta hormigas coloradas; cuando cultives Taro, asegurate de que tenga siempre agua en abundancia, de lo contrario te picará la garganta al comerlo; así se barre un rincón; así se barre toda la casa; así se barre un patio; así se le sonríe a alguien que no te gusta demasiado; así se le sonríe a alguien que no te gusta en absoluto; así se le sonríe a alguien que te gusta del todo; así se prepara la mesa para tomar el té; así se prepara la mesa para la cena; así se prepara la mesa para una cena a la que asistirá un invitado importante; así se prepara la mesa para el almuerzo; así se prepara la mesa para el desayuno; así hay que comportarse en presencia de hombres que no te conocen demasiado bien, y de esa manera no reconocerán inmediatamente a la puta en la que te advertí no debés convertirte; asegurate de lavarte todos los días, aunque sea con tu propia saliva; no te pongas en cuclillas para jugar a las bolitas —no sos un varón, ya lo sabés; no aceptes flores de la gente: podrían contagiarte algo; no les tires piedras a los mirlos, porque puede que en realidad no sean mirlos; así se hace un budín de pan; así se hace la doukona [2]; así se prepara el picante; así se prepara un remedio bueno para el resfrío; así se prepara un remedio bueno para deshacerse de un bebé incluso antes de que se haya convertido en un bebé; así se pesca un pez; así se devuelve al agua un pez que al final no querés, para evitar que te caiga una maldición; así se intimida a un hombre; así te intimidan los hombres; así se ama a un hombre, y si eso no funciona, existen otras formas, y si éstas tampoco funcionan, no te sientas demasiado mal por renunciar a él; así se escupe para arriba si te dan ganas de hacerlo, y así de rápido hay que moverse para que tu propio escupitajo no te caiga encima; así se llega a fin de mes; aplastá siempre el pan para comprobar que es fresco; «¿y qué si el panadero no me deja tocar el pan?»; ¿me estás diciendo que, después de todo, vas a convertirte realmente en el tipo de mujer a la que el panadero no deja ni siquiera acercarse al pan?


[1] Benna: Género de música proveniente de Antigua y Barbuda, lugar donde nació Jamaica Kincaid. Aparecido tras la abolición de la esclavitud, se utilizaba para comunicar noticias entre los habitantes de las islas.
[2] Budín de banana.




1
      Wash the white clothes on Monday and put them on the stone heap; wash the color clothes on Tuesday and put them on the clothesline to dry; don't walk barehead in the hot sun; cook pumpkin fritters in very hot sweet oil; soak your little cloths right after you take them off; when buying cotton to make yourself a nice blouse, be sure that it doesn't have gum on it, because that way it won't hold up well after a wash; soak salt fish overnight before you cook it; is it true that you sing benna in Sunday school?; always eat your food in such a way that it won't turn someone else's stomach; on Sundays try to walk like a lady and not like the slut you are so bent on becoming; don't sing benna in Sunday school; you mustn't speak to wharf–rat boys, not even to give directions; don't eat fruits on the street—flies will follow you; but I don't sing benna on Sundays at all and never in Sunday school; this is how to sew on a button; this is how to make a button–hole for the button you have just sewed on; this is how to hem a dress when you see the hem coming down and so to prevent yourself from looking like the slut I know you are so bent on becoming; this is how you iron your father's khaki shirt so that it doesn't have a crease; this is how you iron your father's khaki pants so that they don't have a crease; this is how you grow okra—far from the house, because okra tree harbors red ants; when you are growing dasheen, make sure it gets plenty of water or else it makes your throat itch when you are eating it; this is how you sweep a corner; this is how you sweep a whole house; this is how you sweep a yard; this is how you smile to someone you don't like too much; this is how you smile to someone you don't like at all; this is how you smile to someone you like completely; this is how you set a table for tea; this is how you set a table for dinner; this is how you set a table for dinner with an important guest; this is how you set a table for lunch; this is how you set a table for breakfast; this is how to behave in the presence of men who don't know you very well, and this way they won't recognize immediately the slut I have warned you against becoming; be sure to wash every day, even if it is with your own spit; don't squat down to play marbles—you are not a boy, you know; don't pick people's flowers—you might catch something; don't throw stones at blackbirds, because it might not be a blackbird at all; this is how to make a bread pudding; this is how to make doukona; this is how to make pepper pot; this is how to make a good medicine for a cold; this is how to make a good medicine to throw away a child before it even becomes a child; this is how to catch a fish; this is how to throw back a fish you don't like, and that way something bad won't fall on you; this is how to bully a man; this is how a man bullies you; this is how to love a man; and if this doesn't work there are other ways, and if they don't work don't feel too bad about giving up; this is how to spit up in the air if you feel like it, and this is how to move quick so that it doesn't fall on you; this is how to make ends meet; always squeeze bread to make sure it's fresh; but what if the baker won't let me feel the bread?; you mean to say that after all you are really going to be the kind of woman who the baker won't let near the bread?






"UN PEQUENO LUGAR":REFLEXIONES SOBRE UN LIBRO DE JAMAICA KINCAID
[JULIO MORACEN]


Jamaica Kincaid nació en Antigua en 1949 y vive en los Estados Unidos. En mi último viaje a Italia encontré en un depósito de libros usados “Un pequeño lugar”(1), un librito de su autoría de 80 páginas, un ensayo o una “lamentación de grande fuerza” según Salman Rushdie. Por lo que me llama la atención este ensayo llegó a mi vida en un momento de reflexión, una vez más interrogándome sobre conceptos como imperialismo, colonialismo, creolidad,(2) y una vez más observando mi experiencia de cubano unirse a la de pesquisador convocado a realizar un distanciamiento emocional, cuando se trata de mi propia historia y de mi propia identidad.

En esta dirección Jamaica Kincaid representa la afirmación de un pensamiento divergente, aquel que sorprende al lector, distanciándose respecto al pensamiento reafirmado y reiterado que aparece continuamente como referencial banal, tautologicamente académico.

He querido releer el ensayo de Kincaid, reelaborando una síntesis estructuralmente racional, dejando que hable por si mismo el texto original.

Antigua es el pequeño lugar del que nos habla Kincaid; realmente toda isla es un pequeño lugar, por lo menos toda isla del tercer mundo, de las Antillas. ¿Podríamos decir que Capri, no más grande que Antigua es un pequeño lugar?

También Cuba es pequeña, un bello paisaje con una única ciudad, La Habana, y un “solo pueblo” acostumbrado a pensar que en el Caribe son un único depliant turístico con pocas variaciones.

Después del colonialismo histórico, que llegó al nuevo mundo para organizar con la ayuda de las naves negreras una economía de rapiña, está el colonialismo más reciente, aquel que viene incentivado con la organización de un turismo masificado, a menos que el estado de vivencia de los pequeños lugares no haya sobrepasado los límites de la tolerancia, aquellos que los tour-operadores indican como “limites de seguridad” para el viajante/turista ( Haití, por ejemplo, después de los anos '60 lo ha superado, no tanto como lugar violento sino como un país pobre, no tolerable ni para vacacionar, por lo tanto inexistente en el mundo turístico).

Siguiendo a Jamaica Kincaid como guía en nuestro viaje caribeño observamos:

la aduana donde el turista entra sin sufrir la humillación que sufriría un latino-caribeño-africano-tercermundista en la Comunidad Económica Europea, Estados Unidos o Japón; el taxi conducido peligrosamente, las calles rotas, construcciones cayendo etc, son cosas ignoradas por el turista, observar y pensar resulta disonante respecto a toda la aburrida rutina que quiere olvidar ante el sueño prometido y prepagado, por lo que el mar y la comida resultan estupefacientes siempre que el no se coloque y no le coloquen preguntas.

“lo que tu siempre sospechaste de ti en el momento que llegarías a ser un turista es verdad, un turista es una persona desagradable[…]como turista te conviertes en una persona tendida sobre cualquier lejana playa, un cuerpo inmóvil; te maravillas de la armonía y la comunión que allí se tiene de la naturaleza (la palabra que usarías en tu país seria subdesarrollo ); no te aflora ni menos el pensamiento que detrás de la puerta cerrada rían de ti por cuanto eres extraño[…]allí eres tu el diferente, tu a ellos no le gustas, ni tampoco lo puedes pensar, inclusive te sientes un poco incomodo, inclusive te sientes un poco estupido, inclusive te sientes un poco fuera de lugar. Es fatigoso ser turista, tendrás que descansar una vez llegado a tu ciudad. No es asombroso que el indígena no ame el turista: todo indígena, dondequiera que viva, lleva una vida de aplastante banalidad, aburrimiento y depresión, así que cuando los indígenas te miran a tì, el turista, te envidian, envidian la posibilidad que tienes de transformar su banalidad y su aburrimiento en una fuente de placer para ti…”

Por tanto la relación que transcurre entre indígena y turista es una relación de negación reciproca, el indígena niega al turista y viceversa, mientras, en equivalencia a la herencia colonialista histórica, se estratifica una forma de saudade retroactiva ( ¡¡ como era bella una vez la Isla!!), con una dolorosa contradicción, que también encontramos en la Kincaid, respecto a la cultura del colonizador, sus libros, su lengua con la cual ella misma expresa su propio odio, su rebelión, su utopía, sus proyectos. Así de un presente negado, se observa un futuro imposible en el que la opción del exilio es para muchos una fuga obligada.

La herencia política del colonialismo ha sido catastrófica: corrupción de los gobiernos, anulación de la oposición, la maldición de la tutela de padres salvadores que miran a los que gobiernan como niños incapaces de emancipación, y es verdad que a veces se tiene la impresión que los propios habitantes de las Islas (pequeños lugares) no poseen la capacidad de reflexionar sobre su propia historia para cambiar y progresar.

“La gente de las Islas no tiene la capacidad de ver la relación que existe entre su obsesión por la esclavitud y el hecho de ser gobernados por hombres corruptos, y no ven que estos hombres corruptos han vendido su propio país a extranjeros corruptos[…] pero el hecho de saber porqué la gente es como es, porqué hace lo que hace, porqué vive como vive, porqué las cosas que han sucedido han sucedido, ¿todo eso no podría llevar a la gente a una relación diferente con el mundo?,a una relación mas exigente, una relación en la que las personas no son victimas de cada mala idea que pasa a través de la mente humana[…]Miro a este lugar ,miro a esta gente y no sé si he sido creada por niños, eternos inocentes, o quizás por artistas en un mundo demasiado estùpido para comprenderlos, o por locos furiosos que han creado su propio manicomio, o una mezcla extraña de estas tres cosas…”

El colonialismo ha producido el Racismo, categorización que la autora presenta desde un ángulo insólito, como mala-educación, ignorancia de los conquistadores en la experiencia de las victimas.

“En la Isla había una directora de una escuela, de origen irlandés, que continuamente decía a los niños de no comportarse como monos que acaban de bajar de los árboles, nadie se puso a pensar que su comportamiento fuera “racismo”. Pensábamos que se trataba de mala- educación, de mezquindad, que era un comportamiento no cristiano, situado debajo de nuestros parámetros de humanidad, y nosotros nos sentíamos superiores porque éramos mucho más educados y delicados…”

Respecto al vulgar Capitalismo impuesto en muchos países caribeños, Jamaica Kincaid rechaza los discursos de análisis socioeconómicos, planteando su incompatibilidad con los derechos negados al pueblo, y quizás la afirmación de la autora podríamos extenderla a modelos económicos de diversa ideología, como Cuba.

“La gente como yo nunca será capaz de comprender el concepto de producto nacional bruto, la gente como yo nunca seria capaz de gestionar las cosas como ustedes, sus leyes favorecen misteriosamente solamente a ustedes. ¿Saben porqué la gente como yo teme el Capitalismo? Porqué desde que lo conocemos no hemos sido sino Capital algo similar a sacos de algodón o de azúcar, y el recuerdo de todo eso es tan fuerte, la experiencia tan cercana que claramente no podemos asumir esa idea que a ustedes le parece tan importante…”

La expropiación del conocimiento de la propia historia, incluyendo una esclavitud reducida a memoria de parada, la prohibición del disfrute del propio territorio, consignado a los hoteles y a los clubes para turistas, a viejos y nuevos depredadores, componen una circulación infectada que envenena las relaciones entre grupos sociales.

¿Que podemos hacer con proclamas / manifiestos como Elogio a la Creolidad de Patrick Chamoiseau e Rene Confiant?

“La Creolidad es la aniquilación de la falsa universalidad, del monolingüismo y la pureza. En la Creolidad se encuentra aquello que se armoniza con el "diverso", la Creolidad es nuestra sopa primitiva, nuestra perpetuación, nuestro caos original y nuestra mangrovia de potencialidad. Dirigimos a ella nuestra atención, con nuestro equipaje de errores, empujados a la necesidad de aceptarnos como individuos complejos, porqué el principio mismo de nuestra identidad es la complejidad…

De la Creolidad nosotros tomamos solo la profundidad y el conocimiento poético [...] Para evitar cualquier limitación de su definición, hay que afrontar la creolidad, según nuestra opinión,"como una cuestión de vivir", de vivir obstinadamente bajo cada luz y cada sombra de nuestro espíritu. Cuestión de vivir significa ya enriquecerse de elementos que la respuesta no posee. Vivir la cuestión de la Creolidad, en libertad total y en constante vigilancia, significa penetrar en la extensidad desconocida de su respuesta…” (Manifiesto Elogio a la Creolidad)(3)

Si de la Creolidad el Caribe representa el más fascinante paradigma, en la extrema complejidad que se articula país por país, isla por isla, región por región de un mismo territorio nacional, en el encuentro con los nuevos colonizadores es preciso también asumir una cultura de resistencia que asume en Jamaica Kincaid la afirmación púdica y testaruda de respetar y alimentar nuestra esencia humana.

“Esta Isla es solo una pequeña Isla […] Antigua es un pequeño lugar, una Islita. Tiene alrededor de quinces kilómetros de largo y unos veinte kilómetros de ancho. Fue descubierta por Cristobal Colón en 1493. Después fue colonizada por excomulgados humanos provenientes de Europa que traficaban seres humanos provenientes de África, reducidos al esclavitud pero nobles y de extirpe ilustre (no existe duda que todos los dueños de cualquier genero son excomulgados, y todos los esclavos de cualquier genero son nobles y de extirpe ilustre), por satisfacer su deseo de poder, por redimir su propia existencia infeliz, por ser menos solos y vacíos: una enfermedad europea. Al final los dueños se han ido, al final los esclavos fueron liberados. Ahora la gente de Antigua, la gente que se considera para todos los efectos antiguana (la gente en quien pensaríamos rápidamente cuando pensaríamos en los antiguanos siempre que el pensamiento nos abriera la razón), desciende de aquellos seres nobles y de extirpe ilustre, los esclavos. Es verdad que cuando dejas de ser un dueño, cuando abandonas el juego del dueño, no eres más un excomulgado, eres solamente un ser humano, con todo aquello que posees. Igualmente para los esclavos. Cuando son hombres libres son solamente seres humanos.”

Para Kincaid, aquello que es representado como accidente de un proceso histórico – la esclavitud, el colonialismo – tiene resultados centrales en la formación de las mismas estructuras cognitivas y simbólicas del Occidente.

Vemos hoy un reconocimiento de las identidades que nace de la negación del Occidente como la única medida del mundo. Algo, todavía más: la percepción difusa que los límites epistemológicos de los paradigmas etnocéntricos europeos constituyan los confines enunciativos de una serie de otras historias y voces disonantes.

La identidad del hombre permanece polimorfa. Al homo faber e economicus, al que atribuimos los progresos de civilización en nombre de un principio de realidad y de utilidad, se acompaña el homo ludens, sensible al principio de la dilapidación y de la ganancia. Y es esta componente lúdica y estética, heredera de historias y culturas extintas, con sus sobrevivientes en nichos de resistencias como las pequeñas islas permeadas de tradiciones e interacciones con el mundo occidental globalizado.

la complejidad que trae hoy de globalización, como el peor de los males, de diferentes puntos de vista lo es; ella arrastra consigo un desafío, el delinearse de un universo incierto que no es solamente el síntoma de una crisis sino la indicación de una profundización de la aventura del conocimiento, donde las respuestas posibles a los problemas que se ponen deben tomar en cuenta el máximo nivel de incertidumbre dentro de la red de todas las problemáticas, tecnológicas, científicas, epistemológicas, filosóficas, antropológicas. Sino correrán el riesgo de ser reductivas y autoritarias.

Estoy convencido que “Un pequeño lugar” de Jamaica Kincaid va en esta dirección y su contribución no es efímera.

BIBLIOGRAFIA

BENITEZ ROJO, Antonio - La Isla que se repite, Editorial Casiopea, Barcelona,1998.
BERNABE' Jean, CHAMOISEAU Patrick, CONFIANT Rafhael - Elogio della Creolità : Eloge de la Creolitè, ed. Ibis, Como-Pavia, 1999.
BOCCHI, Gianluca, CERUTI, Mario(curadores) -La sfida della complessità, Feltrinelli editore, Milano,1985.
STRAFFORD REID, Victor - "Identidad cultural del Caribe" In: Rev. Casa de las Américas, 119 La Habana, 1980.
KINCAID, Jamaica - Un posto piccolo, Adelphi Edizioni s.p.a, Milano, 2000.

Nota
Mangrovia: Planta tropical con fuertes raíces
1 El titulo original en ingles es "A Small Place" Published by arrangement with Farrar,Straus&GirouxInc.,New York,1988.
2 Este concepto lo diferenciamos de la Creolizaciòn-Mestizaje.
3 Las partes del Manifiesto fueron traducidas por mi.






viernes, 24 de septiembre de 2010

1247.- ALTHEA ROMEO MARK


Althea Romeo Mark nació en Antigua, isla caribeña, en 1948. Poeta, narradora y profesora, realizó estudios universitarios de educación, inglés y literatura americana moderna; ha vivido en Estados Unidos, Liberia, Reino Unido y Suiza. Ha publicado, entre otros, los libros de poemas: The Silent Dancing Spirit, 1974; Palaver: West Indian Poems, 1978; Two Faces, Two Phases, 1984 y Beyond Dream: The Ritual Dancer, 1989. Sus poemas y relatos han sido incluidos, entre otras, en las publicaciones: Revista Review interamericana; Welcome to my Pad; The Harvard Advocate, Sun Jewels: Anthology of Virgin lslands Poetry y New Kent Quarterly.





HACEDORES DE NACIONES

Un tropel de hombres marrones en un alto de la isla
hablan en español y en francés criollo,
no en el patois inglés de las generaciones
reunidas ante ellos.

Degradados por sus apodos,
linchados por la fijeza de desdeñosas miradas,
tildados de roba-empleos,
acorralados por inmigración,
son arracimados en camionetas, encadenados como ganado.

Envueltos en la inclemencia de la vida,
restan importancia a la fresca claridad de la madrugada,
desconocen el aguijón abrasador del sol que ha de venir.
Ojos hambrientos, se precipitan loma abajo,
a la caza de camiones en ascenso.

Como mangostas que quieren matar,
cargan contra el primero que aminore su paso.
El hombre, su motor aún en marcha,
grita: “dos días de trabajo por cuatros.”
Los hombres se agitan, empujan,
se vuelven acróbatas – acuerdan el lugar
y corren hacia un trabajo duro y mal pago.
Los desilusionados
continúan al acecho,
esperan su turno.

Son hacedores de islas-naciones.
Son los padres de líderes que ven con los ojos
de quien ha sido privado de sus derechos.

Traducción de Ricardo Gómez






VISA VENCIDA

Te escurres como un hervido de okra * y eddo**
cuando inmigración te pisa los talones.
Hasta Bush es tu primo hermano cuando
la migra te pisa los talones.
Tu mente hace tic-tac como reloj barato
cuando la migra te pisa los talones.
Okra, sangre y reloj. Qué confusión
cuando la migra te pisa los talones.
Ves a tus hermanos subir al fuerte
con cadenas de ganado en sus manos
todo por los de inmigración.
Tic-tac, tic-tac. ¡La alarma se dispara
cuando los de inmigración te van a hacer daño!
¡Zas! Se encienden los pies de okra y el eddo cambia a segunda velocidad
cuando la migra te pisa los talones.
Mejor busca pronto a tu primo hermano.
Okra, eddo, sangre y reloj
qué confusión, cuando la migra te pisa los talones

* Malvácea tropical (Abelmoschus esculentus) su fruto parecido al pimentón se usa como verdura y como condimento.
** Tubérculo tropical (Colocasia esculenta) con textura y usos culinarios parecidos a los de la papa.

Traducción de Ricardo Gómez






EL NÁGER * MAN

El brokrah ** man blande
el látigo sobre una espalda.
El náger man blande
el látigo sobre una espalda.
Cuando la esclavitud ya hacía mucho
que se había ido.
Colonialismo, independencia,
identidad cultural.
El náger man blande
el látigo sobre una espalda.

* Habitante negro de las Antillas en el patois de Antigua y Barbuda.
** Terrateniente blanco en el patois de Antigua y Barbuda.

Traducción de Ricardo Gómez






SEGUNDAS IMPRESIONES DEL ABUELO

La choza infestada de termitas
cerca de una arboleda de mangos
huele a humedad
a pesar de las ventanas abiertas.

Del closet que
abrimos a la fuerza
cuelgan ropas raídas.

El espíritu del abuelo se aferra a nosotros
ondea en polvorientas hilachas
nuez moscada y clavo,
cacao y canela.

La abuela dice que él era creación del diablo.
Que la había abandonado o que ella
lo había dejado, dependiendo del día
en que oyeras la historia.

Ella lo expulsó de su corazón,
selló su choza con tablones cuando él murió
y le cerró la puerta a nuestras vidas.

La abuela nos reveló un secreto
cuando llegaron las penurias:
el abuelo dejó montones de billetes guardados
de las temporadas de recolección de frutas en Florida.

Él nos habla
a nuestro paso entre el crujir del suelo.
Cuelgan los banjos de las frágiles paredes.
Reposan las armónicas sobre frágiles repisas.

Un apolillado sombrero panameño
pende de un clavo
sobre la desvaída foto de una boda –
la abuela y el abuelo sonriendo.

Traducción de Ricardo Gómez





EL ÚLTIMO GRIOT DE LA ISLA

Sale el sol,
el inmenso vagabundo que llamamos Anti-hombre
carga a la oscura y ajada Miss Lizzie
Mango Hill abajo desde su antigua
casa de cajas de fósforos.

Él despliega una silla en aquel cruce de caminos
bajo la acacia roja
donde los vendedores pregonan frutas
y las viejas venden periódicos
a los autos que pasan.

Tiene que ser en este lugar, en este árbol,
como si allí estuviera el cordón umbilical de ella enterrado,
como si ella hubiera venido al mundo
al tiempo que plantaban la semilla de este árbol.

Ella canta, teje cuentos–
sus gestos, sus dedos nudosos,
se arraigan en historias hace tiempo olvidadas.
La aldea recuerda,
Lizzie siempre se sentó allí
metiendo tabaco rapé entre sus encías y sus labios,
que parecían molerlo y formar antiguas historias
en un inglés liado con palabras africanas.

Lizzie habla palabras de jumbie **
su voz viene y va
en su propia frecuencia.
Crujen sus ensalmos, se desvanecen en un susurro,
canaliza la voz de los ancestros
de hace varias generaciones.

El mensaje cambia de lugar y de tiempo.
Ella, sin notarlo, nos pierde en su deambular.
No nos damos tiempo de escucharla.

* Espíritu o demonio del folclore del Caribe.

Traducción de Ricardo Gómez





TRADICIÓN

El funeral ha terminado.
Los hombres se reúnen en un bar cercano,
beben rondas continuas de ron
en honor del muerto,
alivian su sed abrasadora
y entierran su dolor bajo una risa estentórea.

Estuvieron junto a la tumba
luciendo sus mejores trajes negros,
los sombreros sobre sus corazones,
secando las inundaciones de lágrimas
que rasgaban rostros de mujer,
levantaron y sostuvieron
a quienes se derrumbaban por la pérdida.

Llevaron el ataúd por todo el pueblo
y todas las tiendas cerraban sus puertas
al paso de la procesión.
Cuando la fila negra
serpenteaba por la calle principal,
el muerto miró la vida
por última vez
en beneficio de la memoria.

Le dimos nuestros adioses
tras las puertas cerradas
por entre las persianas
y todo estaba inmóvil–
totalmente inmóvil.

Traducción de Ricardo Gómez






SABIDURÍA ANTILLANA

¡Nunca señales
hacia un cementerio!
decían las ancianas.
Muerde pronto tu dedo
antes de que se pudra y se te caiga.
Así que nunca pasábamos por ellos caminando,
acelerábamos,
enjutas piernas que chocaban
con la gravilla
y entre sí,
los corazones martillando,
las manos crispadas en puños,
incrustadas en los bolsillos
o clavadas a nuestros costados;
rogábamos que no se fueran a
escabullir por algún encantamiento
y a señalar.
Al pasar el peligro,
contábamos
dos manos,
diez dedos,
sentíamos el miedo seguir su curso,
agradecíamos a Dios
y cuidábamos de nuestras rodillas ensangrentadas,
contábamos nuestras costras
y llorábamos.

‘No señales a los cementerios,’
decimos a nuestros hijos
cuando nos interrogan
sobre las cicatrices en nuestras rodillas.
‘Debes morder tu dedo
antes de que se pudra y se te caiga
y camina cuando pases por el cementerio
no corras.’

Traducción de Ricardo Gómez






SUKAHNAH

I
He venido huyendo
del canto de los lustrabotas,
grillos gritones
que hurgan en el hormigón de algún patio,
brillantes ojos de luna.

El silencio en casa habla de paz.
Mi mujer, a quien cuido,
duerme, su cabeza cuelga al borde de una cama.
Gruñe, su aliento vestido de ron,
en un soñar inquieto.
Vengo huyendo de opresivas escenas,
me deshago de mi abrigo y me quito el pantalón.
Allí yace, vacío de mí.
Rasgo mi camisa, me saco la ropa interior, me deshago de mi piel.
Mi espíritu respira, libre de vida humana una vez más.

II
Salgo ascendiendo por la ventana,
sin sombra bajo la luz de luna,
toco el suelo, corro,
elástico en mi libertad
que termina al llegar la luz del sol.
Atrapo peces bajo el arrecife
y no puedo comerlos,
no tengo bolsillos
o cuerpo en dónde guardarlos.

III
Debo regresar
a la prisión de la piel
en una casa sombría.

IV
Mi mujer se sienta
al borde de su cama
y ríe como un demonio.
Habla del mal.
Escucho el mal, veo el mal.
Ha salado mi piel
pues sabe que no puedo regresar
dentro de ella
muerta,
seca,
quebradiza
se rompe y se deshace en la nada.
Sabe que moriré como hombre;
como espíritu sin cuerpo,
he de conservar mi cuerpo y espíritu
o vagar en la noche
huir al vuelo de las voces de los hombres durante el día.

VII
Mi mujer me toma por maligno
pues soy Sukahnah
un hombre que se deshace de su piel
tras la muerte del día.



Traducción de Ricardo Gómez






MANÁ

Cae la lluvia.
Gordas perlas transparentes
marcan la tierra polvorienta.

Los oxidados techos de las bancas del mercado
protegen a los rezagados, húmedos,
los tomados por sorpresa.

Una agitada masa marrón
de hormigas aladas
arrebata la noche.

Hipnotizadas
por el brillo de las luces callejeras
se aglutinan en dirección del resplandor.

Crepitan las alas.
Se precipitan sobre el suelo
como ángeles caídos.

Con la primera luz de la mañana
dedos marrones escarban la tierra mojada,
apilan en baldes las hormigas sin alas.

La risa y la algazara resuenan en la aldea africana.
Limpian las retintas chimeneas de piedra de las cenizas de ayer.
Les arrojan chamizos secos, los encienden.

Las manos abanican con cartón para
dar nacimiento a grandes hogueras.
Las cucharas de palo remueven sucias pailas de hierro.

Las hormigas se tuestan y revientan para convertirse
en un salpimentado festín crocante
caído del cielo.

Traducción de Ricardo Gómez






DAMA DRAGÓN

Es vieja,
un arrugado y flácido
saco de huesos.

Es sabia,
dicen, en las oscuras
artes de las brujas.

Un dragón
que deambula en la noche,
chupando sangre de bebés.

Vino de la aldea cuando era joven,
danzaba con el diablo a la medianoche,
los ancestros que rechazó
vendieron su alma.

Una horquilla que se marchita
sin sustento,
se arrastra por el suelo, al sol o a la lluvia.

Somos ciegos, los corazones son rocas,
los labios escupen palabras injuriosas
al pasar.

Nadie reclama a este ser
que se alimenta de raíces,
sembrado junto a la carretera.

Ningún hijo
ninguna hija
ninguna hermana.

* “De pie, levántate, levántate por tus derechos” Canción de Bob Marley (1972)

Traducción de Ricardo Gómez






REVOLUCIÓN Y REGGAE
(GOLPE DE ESTADO EN LIBERIA – 1985)

La luz del día hace cambio de guardia con la noche
y en la radio retumba “Get up, stand up,
Stand up for your rights”*
No suena el himno nacional.

Se confirma pronto la sospecha,
una monótona voz interrumpe
la tranquila canción reggae
“El Partido Revolucionario del Pueblo
ha tomado el gobierno;
permanezcan en calma, quédense en casa.”
“Get up, stand up,
Stand up for your rights”

Bob Marley no sabe que
han secuestrado su canción
y la han incrustado en cabezas;
las rodillas debilitadas por el miedo
no nos permiten levantarnos

Nos reunimos alrededor de una mesa de cocina
intranquilos por el ra-ta-ta de los disparos
y por los cantos de “patriotas” borrachos
que celebran prematuramente el golpe de estado
celebran el ascenso de líderes tribales al poder
cuentan con el nepotismo para subir de estrato
para ascender en la escala social.

Apagamos la radio
algunos de los que se levantan por sus derechos
se llevan hombres
con destino desconocido
a pesar de los ruegos de esposas e hijos.

Rogamos por poder escapar de la tormenta
pues una revolución, como un huracán, puede
cambiar de dirección, dejar muerte y destrucción
a su paso, mientras lucha por sobrevivir.
El cambio trae muerte a algunos,
masacrados por hombres que querían ponerlos en su lugar,
mostrarles quién es el jefe, ejercer sus derechos
en nombre del destino y de “Get up, stand up,
Stand up for your rights” himno recién descubierto,
rehén de una causa turbia.

Traducción de Ricardo Gómez







TOQUE DE QUEDA

Prisioneras desde el alba hasta el ocaso,
las mujeres no se atreven a parir.
No nos atrevemos a ser mordidas por serpiente
o picadas por escorpión. Ni nos atrevemos a caer
en una alucinante fiebre de malaria.
El viaje en carretilla
hasta donde el curandero más cercano,
será nuestra garantía de muerte.

La aldea cobra vida
cuando cantan los gallos.
Cerramos nuestras puertas cuando
los pollos cabecean en el gallinero.

No des al soldado una excusa
para hacerse el manda-más, no le des
una razón para ensayar su arma.
Puede no haber tiempo
para poner una cruz en tu tumba.
No te queremos enterrado
como ganado enfermo.

Traducción de Ricardo Gómez







NÁUFRAGA

Mujer morena vestida de rojo
se arrellana bajo la mirada de Dios-Sol,
sus piernas se extienden a lo largo de una banca verde
en la tornadiza primavera.

Su cabello es un jardín descuidado –
los rizos de una mujer
que llora a los muertos,
los rizos de un alma abandonada a su suerte,
hambrienta de cultura, marcada por sus batallas.

¿Es ella una joven perdida buscando la independencia?
¿Es un regalo del calor tropical de las vacaciones?
¿Es una novia enviada por correo?
¿Una refugiada? ¿Una esclava doméstica en fuga?

Ruego porque el Dios-Sol no parpadee
pues ella, perdida en un mar de caras pálidas,
se ahogará en el frío.

Traducción de Ricardo Gómez






UNA BIENVENIDA REAL

La orden resuena
como las campanas dominicales.
Nivelen las carreteras, esparzan el asfalto,
limpien las cunetas, poden los arbustos al lado de la carretera
distribuyan la banderas británica.

Los aldeanos blanquean sus casas y sus cercas.
El obeah man * le prohíbe a la lluvia caer
“¡Detente, en nombre del imperio!”

Agarrando la bandera británica, campesinos
se abrasan dentro de sus trajes de domingo
a lo largo de la carretera recién alquitranada.
Los padres cargan a sus hijos sobre sus hombros,
se empujan para conseguir la mejor vista de la reina
cuando su séquito pase bajo el arco de hojas de palma.

Isabel II en su reptante Rolls Royce
luce fresca en el sofocante calor,
saluda rostros marrones difusos con su mano enguantada.

Sus siervos gritan y ovacionan,
ondean la bandera roja, blanca y azul,
y empiezan a cantar “Dios salve a la reina”

* Chamán y brujo de las antiguas colonias caribeñas de Inglaterra.

Traducción de Ricardo Gómez






LLEGAR A SER GILBERTO

El nonagenario que alguna vez fue temido
por su firmeza, camina sin paso firme,
la fe dirige cada uno de sus pasos,
cada uno de sus frágiles miembros sabe
que el tiempo ha sido generoso.

El viejo, de tez oscura
desde sus días de luchar contra el sol,
se ve más delgado que en las fotos
de años más mozos.

Abandonada la tintura que veló su edad,
una blanca corona celebra la longevidad.
Las fotos de su rostro flácido y marchito
no son ya imágenes claras.

Sobre las paredes del salón,
fotos en blanco y negro
revelan el granjero,
el portero, el tendero,
el esposo que fue
y el bisabuelo que es.
Sus hermanos, maduros de enfermedad y años,
han caído ya.
En su árbol genealógico de raíces profundas
ha germinado una cuarta generación.

Este patriarca sabe que
su tiempo está tasado,
ha dejado atrás sus días indómitos,
ha dado paso a la razón y pide
que sus hijos se acerquen más a Dios.

Ora por sus almas, pronuncia
palabras por mucho tiempo calladas.
Pero esas palabras amorosas
de las que tanta hambre han tenido
los sacuden al escucharlas.

Traducción de Ricardo Gómez






VAGONETA

Larga
oscura máquina verde
como un gusano
a través de los pueblos del país
campana que tintinea nerviosa
al arrancar
y al detenerse,
movimiento brusco
al casi chocar
en las afueras de la ciudad,
suenan fuerte las
campanas
ruegan,
menguan las palpitaciones
de advertencia,
un motor resucitado
serpentea
entre
el sofocante tráfico del pueblo,
se detiene,
escupe
y devora gente
en su estrecha panza,
hasta el hartazgo como una pitón
se arrastra perezosamente
a la estación final.

Traducción de León Blanco






LOS OJOS DEL JUMBI*

Sostengo los ojos en manos ahuecadas.
Pupilas negras crean círculos rojos,
tantos, tan diminutos,
se cuelan entre mis dedos.
Algunos antillanos permanecen distantes
temen los ojos del jumbi que brillan
como brasas ardientes en la oscuridad
si posas tu mente en ellos.
El Jumbi vuelve a poseer sus ojos
a la medianoche, canta en tus oídos,
Devuélveme adonde me encontraste.
Los atrevidos examinan minuciosamente los arbustos
buscando ojos en forma de abalorios,
los arrancan de las vainas
los empapan en agua,
y atraviesan las pupilas
con agujas gruesas y afiladas,
para ensartarlos en cuerdas.
Los turistas se lanzan a los vendedores
en búsqueda de recuerdos
cabelleras trenzadas, una foto
con una iguana, un burro,
y con aquella camiseta que dice
I be jammin.
Compran un collar de abalorios del Jumbi,
zarpan, despegan,
abalorios apretan sus gargantas,
no saben que los muertos son también turistas.
*El espíritu del muerto.

Traducción de León Blanco






ASUSTADO

Asustado bajo la casa
el miedo grita
desde los ojos de John-John
sale corriendo de su boca
irrita nuestros oídos.
Huye, doblando las rodillas
hacia los brazos de alguien
que desea salvarlo
del orbe blanco.
Mamá detiene su vuelo,
lo envuelve como crisálida.
Asustado bajo la casa
John-John habla entre dientes
y maldice por doquier.
Mamá enjuga su cabeza afiebrada,
lo frota con ron de laurel.
Papá ora y cuenta
los abalorios de su rosario,
permanecemos cerca de él,
observamos presas de la ansiedad
esperando las órdenes de mamá.
Papá salió
a arrastrar canecas de arena
de una playa cercana
para esparcirla alrededor de la casa
trazando la línea entre
la vida y la muerte.
No cruzarán la barrera,
nos aseguran los ancianos.
Carga levantada,
John-John duerme mucho.
Un largo crucifijo de madera
cuelga de su cabecera.
Una biblia abierta reposa sobre una mesa
y Cristo mira desdeñoso
desde el muro al otro lado del cuarto.

Traducción de León Blanco