domingo, 25 de diciembre de 2011

5549.- ANNA DE NOAILLES




Anna de Noailles
Anna, condesa Mathieu de Noailles (nacida princesa Anna Elisabeth Bibesco-Bassaraba de Brancovan; París, 15 de noviembre de 1876 – 30 de abril de 1933 (56 años), fue una poetisa francesa de origen rumano.

Nacida en París y descendiente de las familias boyardas Bibescu y Craioveşti de Rumanía, Anna era hija del príncipe Grégoire Bibesco-Bassaraba y nieta del príncipe de Valaquia Gheorghe Bibesco de Brancovan y Zoe Brâncoveanu. Su madre, griega de nación, había sido anteriormente conocida como Ralouka (Rachel) Musuru, conocida profesional de la música a quien el compositor polaco Ignacy Paderewski dedicó varias composiciones.
Su tía, la princesa Elena Bibescu, desempeñó, con el nombre de Hélène Bibesco, un papel activo en la vida artística de París de fines del siglo XIX hasta su muerte en 1902. Tuvo una relación amorosa con Henri Franck (m. 1912), poeta patriótico próximo a Maurice Barrès, hermano de Lisette de Brinon.[cita requerida]
En 1897, se casó con Mathieu de Noailles (1873 - 1942), cuarto hijo del séptimo duque de Noailles. La pareja pronto pasó a formar parte de la alta sociedad parisina de la época. Tuvieron un hijo, el conde Anne Jules de Noailles (1900 - 1979).
Fue mecenas en el París de los salones literarios. A comienzos del siglo XX, su salón en la avenida Hoche atrajo a la élite intelectual, literaria y artística de la época, entre ellos: Edmond Rostand, Francis Jammes, Paul Claudel, Colette, André Gide, Maurice Barrès, Frédéric Mistral, Robert de Montesquiou, Paul Valéry, Jean Cocteau, Alphonse Daudet, Pierre Loti, Paul Hervieu y Max Jacob.
En 1904, con otras mujeres como la Sra. de Alphonse Daudet y Judith Gautier (la hija de Théophile Gautier), Anna de Noailles creó el premio «Vie Heureuse» ("Vida Feliz"), la revista del mismo nombre, que más tarde será premio Fémina, a fin de recompensar los mejores escritos franceses, ya fuera en prosa o en poesía.
Tuvo relaciones amistosas con la élite intelectual, literaria y artística de la época, incluyendo Marcel Proust, Francis Jammes, Colette, André Gide, Frédéric Mistral, Robert de Montesquiou-Fezensac, Paul Valéry, Jean Cocteau, Pierre Loti, Paul Hervieu y Max Jacob.
Anna de Noailles fue tan popular en su tiempo que muchos artistas famosos de la época la retrataron, incluyendo entre ellos a Antonio de la Gandara, Kees Van Dongen, Jacques Émile Blanche o el pintor británico Philip de Laszlo. En 1906 su imagen fue esculpida por Auguste Rodin; el modelo en arcilla puede verse aún hoy en el Museo Rodin de París, y el busto en mármol acabado está en el Museo Metropolitano de Nueva York.
Anna de Noailles fue la primera mujer en convertirse en comandante de la Legión de Honor, la primera mujer admitida en la Real Academia Belga de la Lengua y Literatura Francesas, y fue distinguida con el "Grand Prix" de la Académie Française en 1921.
Murió en 1933 y fue enterrada en el cementerio de Père-Lachaise en París.

Obras
Anna de Noailles escribió tres novelas, una autobiografía y muchos poemas. Su lirismo apasionado se exalta en una obra que desarrolla, de una manera muy personal, los grandes temas del amor, la naturaleza y la muerte.
Le Cœur innombrable («El corazón innumerable», 1901)
L'Ombre des jours (1902)
La Nouvelle Espérance («La nueva esperanza», 1903)
Le Visage émerveillé (1904)
La Domination («La dominación», 1905)
Les Éblouissements (1907)
Les Vivants et les Morts (1913)
De la rive d'Europe à la rive d'Asie (1913)
Les Forces éternelles (1920)
À Rudyard Kipling (1921)
Discours à l'Académie belge (1922)
Les Innocentes, ou La Sagesse des femmes (1923)
Poème de l'amour («Poema de amor», 1924)
Passions et vanités, 1926
L'Honneur de souffrir (1927)
Poèmes d'enfance (1929)
Choix de poésies, Fasquelle (1930), después Grasset (1976) con prefacio de Jean Rostand de 1960
Exactitudes, Paris (1930)
Le Livre de ma vie («El libro de mi vida», 1932)
Derniers Vers (1933)
Derniers Vers et Poèmes d'enfance (1934)

Bibliografía
Claude Mignot-Ogliastri, Anna de Noailles, Méridiens-Klincksieck, 1986
François Broche, Anna de Noailles, Robert Laffont, 1989 (ISBN 978-2-221-05682-0)
Catherine Perry, Persephone Unbound: Dionysian Aesthetics in the Works of Anna de Noailles, Bucknell University Press, 2003
Este artículo fue creado a partir de la traducción del artículo Anna de Noailles de la Wikipedia en francés, bajo licencia Creative Commons Atribución Compartir Igual 3.0 y GFDL.


Las pasiones y las tumbas
Condesa de Noailles
Prólogo y Traducción: Mireia Alonso Ribeiro
Ediciones Torremozas


CXLVIII

Cuando percibo, a veces, mi rostro deslumbrante,
nada más escaparse de tu boca y tus dedos,
no reconozco esa exultante imagen,
y con un deferente temor contemplo esta
belleza que te debo a ti.

Mi pelo negro oscila como uvas azules,
mi mejilla escarlata, mis ojos jubilosos
mezclan con su alegría una actitud triunfal;
¡no he visto esta mirada floreciente y pagana
más que a las cabras de Sicilia!

El momento es sagrado; privado de deseo
mi corazón pensante contempla en el espacio
la única verdad, de la que somos templo;
¿pues qué puede quedarles por coger en el mundo
a aquellos que, teniendo juntos el universo,
su honor en el placer pusieron?






OBSESIÓN

La cerca que te cierra, la tumba que te oprime
las veo en todas partes.
Creo que los caminos, el azur y la cima
te recubren los ojos.

¡Bajo el universo duermes, destruido el cuerpo,
el rostro sumergido en el rigor, y yo,
errante todavía, a cada paso mío
te piso el corazón!






Será largo el crepúsculo

Será largo el crepúsculo. Ya va creciendo el día.
Los rumores diurnos huyen y se dispersan;
Sorprendidos los árboles, no ven llegar la noche:
Siguen despiertos en la tarde blanca y piensan.

Los castaños, al aire denso, cuajado en oro.
Sus perfumes exhalan y parecen oírlos;
Y nos da miedo andar, mover el aire tierno.
Para no despertar los aromas dormidos.

Vienen de la ciudad sordos ecos lejanos...
El polvo, levantado por un soplo de viento.
Deja el árbol agónico, que revestía,
Y otra vez cae, pausado, sobre el camino quieto.

Vemos un día y otro, por costumbre, el camino
Que impasibles cruzamos en tantas ocasiones,
Pero no sé qué cosa cambia en nuestra existencia:
Ya nunca más tendremos el alma de esta noche.





VOUS ÊTES MORT UN SOIR...


Vous êtes mort un soir à l'heure où le jour cesse.
Ce fut soudain. La douce et terrible paresse
En vous envahissant ne vous a pas vaincu.
Rien ne vous a prédit la torpeur et la tombe.
Vous eûtes le sommeil; moi, je peine et je tombe,
Et la plus morte mort est d'avoir survécu.


UNA TARDE MORISTE...


Una tarde, a la hora en que el día termina,
Moriste de repente. La pereza terrible
Y dulce no te venció invadiéndote.
Nada te anticipó el letargo y la tumba.
Tú, el sueño tuviste, y yo peno y tropiezo;
Y la muerte más muerta es el sobrevivirte.

 Traducción de Miguel Ángel Frontán.





L’OFFRANDE À LA NATURE

Nature au cœur profond sur qui les cieux reposent,
Nul n’aura comme moi si chaudement aimé
La lumière des jours et la douceur des choses,
L’eau luisante et la terre où la vie a germé.

La forêt, les étangs et les plaines fécondes
Ont plus touché mes yeux que les regards humains,
Je me suis appuyée à la beauté du monde
Et j’ai tenu l’odeur des saisons dans mes mains.

J’ai porté vos soleils ainsi qu’une couronne
Sur mon front plein d’orgueil et de simplicité,
Mes jeux ont égalé les travaux de l’automne
Et j’ai pleuré d’amour aux bras de vos étés.

Je suis venue à vous sans peur et sans prudence
Vous donnant ma raison pour le bien et le mal,
Ayant pour toute joie et toute connaissance
Votre âme impétueuse aux ruses d’animal.

Comme une fleur ouverte où logent des abeilles
Ma vie a répandu des parfums et des chants,
Et mon cœur matineux est comme une corbeille
Qui vous offre du lierre et des rameaux penchants.

Soumise ainsi que l’onde où l’arbre se reflète,
J’ai connu les désirs qui brûlent dans vos soirs
Et qui font naître au cœur des hommes et des bêtes
La belle impatience et le divin vouloir.

Je vous tiens toute vive entre mes bras, Nature.
Ah ! faut-il que mes yeux s’emplissent d’ombre un jour,
Et que j’aille au pays sans vent et sans verdure
Que ne visitent pas la lumière et l’amour...




LA OFRENDA A LA NATURALEZA

Cordial Naturaleza que bajo el cielo posas,
Nadie habrá como yo tan tiernamente amado
La lumbre de los días y el dulzor de las cosas
Y la tierra y el agua que en vida han germinado.

Tus bosques, tus estanques y tu campo fecundo
Aún más me han conmovido que los ojos humanos.
Entera me he apoyado en la beldad del mundo
Y todos tus aromas he tenido en las manos.

A modo de corona tus soles he llevado
En mi frente orgullosa y llena de candor.
A faenas de otoño mis juegos he igualado
Y en brazos del verano he llorado de amor.

He venido hacia ti sin miedo y sin prudencia
Dándote asentimiento para el bien, para el mal,
Pues no sé otra alegría ni conozco otra ciencia
Que tu alma impetuosa con su astucia animal.

Como flor donde alojan las abejas su fiesta,
Mi vida ha derramado perfumes y canciones,
Y este mi corazón matinal es la cesta
Que de hiedras y ramas te consagra los dones.

Sumisa como el agua que copia la ribera,
Yo conozco esa fiebre que arde en tu vespertino
Crepúsculo y que aporta al hombre y a la fiera
La adorable impaciencia y el deseo divino.

¡Te tengo entre mis manos, palpitando, Natura!
Y pensar que la sombra me cegará en su horror,
Y que iré a una comarca sin brisa y sin verdura
Que no visitan nunca ni la luz ni el amor...


Traducción

ÁNGEL JOSÉ BATTISTESSA








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