jueves, 19 de agosto de 2010

VASKO POPA [536]


Vasko Popa 


(Grebenac, Voivodina,1922— Belgrado, 1991) fue un poeta serbio. Es uno de los poetas más reconocidos en Europa. En la década de 1930, después de terminar sus estudios,de Falcultad de Psicología, en la Universidad de Belgrado, en Serbia. Cuando terminó la segunda guerra mundial, Popa comenzó a publicar sus poemas en una revista de Rumania y el diario Borba (Struggle). En 1972, inauguró una librería donde se encontraban todos sus poemas y algunas postales que el había publicado. La librería fue bautizada como Free Leavers. Autor de los poemarios Corteza, El campo sin sueño, El cielo secundario, El país de pie, La sal de los lobos, La carne cruda y La casa a mitad del camino, ha sido traducido a 47 idiomas y, en la mayoría de los casos, se trata de antologías. Su legado poético completo, pues, sólo está en serbio. En 1999, Dubravka Suznjevic, traductora de origen serbio, trasladó por primera vez al español la obra poética completa de Vasko Popa.


OBRA POÉTICA:
-Kora (Corteza), 1953
-Polje de Nepočin (Campo de ningún resto), 1965
-Nebo de Sporedno (Cielo secundario), 1968
-Zemlja de Uspravna (Tierra erguida) 1972
-Vučja tan (Sal del lobo), 1975
-Kuća nasred druma (Hogar en el medio del camino), 1975
-Meso de Živo (Carne cruda), 1975
-Rez (el corte), 1981






JUEGO DE LA CREACIÓN DEL MUNDO

Nosotros mocosos del jardín de infantes
Jugamos durante el recreo
En el atrio de la catedral de Vershats

Elegimos a uno que sea orilla
Y otro río

La orilla hace dos escalas
Con sus manos extendidas

El río saca su miembro
Y deja caer un fino chorro
De mano en mano hacia la tierra

Los demás gritamos
Cas-ca-da
Ya ya ya

Y buscamos que nos den
El papel principal en el juego

(Traducción de Juan Octavio Prenz)




VELADA LITERARIA PARA NUESTROS

TRABAJADORES EN EL EXTRANJERO

Bienvenido compañero poeta
Cuándo nos leerá sus poesías

¿Pueden después del horario de trabajo?

Después del horario de trabajo
Los obreros están cansados
Sólo esperan llegar a las barracas

¿Pueden el sábado?
El sábado los obreros se arreglan
Lavan sus ropas
Escriben a su casa

¿Pueden el domingo?

Los domingos los obreros salen de las barracas
Los jóvenes visitan a sus muchachas
Los más viejos van a ver la llegada del tren
¿Quiere decir que no tienen tiempo para la poesía?

Como ve no tenemos tiempo
Pero juntos lo crearemos

(Traducción de Juan Octavio Prenz)



SALIDA LOCA

Ellos me asustan diciendo
Hay un tornillo suelto en mi cabeza
Ellos me asustan más diciendo
Me enterrarán
En una caja con los tornillos
sueltos
Ellos me asustan pero poco se dan cuenta
Que mis tornillos sueltos
Los asustan mucho más
El loco feliz de nuestra calle
De mí también se jacta.




LA TUMBA DE RASTKO PETROVICH

Una vieja que limpia la casa desde el pasado
Oyó que yo había visitado
La Tumba de Rastko en Rock Creek
Un cementerio en Washington
Yo hago pasteles -ella dice
Todos los años en días festivos
Y enciendo velas
Para mi muerto en el viejo país
Y para los indios de Osceola
Desde que mis vecinos me dijeron
Está su cementerio
Debajo de todo este bloque de casas
Ahora yo haré lo necesario
Para ese poeta también serbio
Él a nadie tiene aquí.



DÉJATE IR
Fuera de mi infinidad amurallada
Fuera del astro-anillo que ronda mi cabeza
Fuera de mi boca llena de sol
Fuera del mar risible de mi sangre
Fuera de mi flujo, de mi menguante,
Sal de mi silencio encallado
Vete de mí -dijo
Vete
Fuera de la quiebra de mi vida
Del padre-árbol dentro de mí severo
Vete Cuánto tiempo debo gritar ¡FUERA!
Sal de mi cabeza estallando
Vete
Simplemente vete.



Antes del Juego

Cierra un ojo y luego el otro
Atisba en cada esquina de ti mismo
Mira que no hay una
uña
un ladrón
Observa que no hay huevos de ningún cuco
Cierra el otro ojo entonces
Acuclíllate y salta
Salta alto alto alto
Sobre ti mismo
Déjate caer entonces con todo tu peso
Cae durante días interminables
Profundo profundo profundo
Al fondo de tu abismo

Quien no se rompa en pedazos
Quién permanezca ileso y todo
entero en alto
Juega.




EN LA ALDEA DE MIS ANCESTROS

Alguien me abraza
Alguien me mira con los ojos de un lobo
Alguien se quita el sombrero
para que pueda reconocer mejor su aspecto

Cada uno me pregunta
sabes cómo estoy unido a ti

Desconocidos ancianos y mujeres
se apropian los nombres
de muchachos y muchachas de mi memoria

Le pregunto a uno de ellos
dime por amor de Dios
si George el Lobo todavía vive

Ese soy yo, responde desde un
mundo casi venidero

Yo toco sus mejillas con mi mano
y le imploro con mis ojos
que me diga también si todavía
yo vivo.



La casa en mitad del camino (1956)

1

Nuestra casa está en mitad del camino
Que une el primer sol con el último

Nuestra negra suerte de doradas manos
Fue nuestro único arquitecto

Imaginó parece un puente celestial
Una balanza de sol quizás
Y resultó una casa

2

Desde entonces surgen espectros en el camino
Y seres peligrosos y altisonantes
Y comerciantes de sol

Desaparecen las casas hermosas
En la lucha entre cielo y tierra
En el rechinar de la oscuridad
En el grito de socorro de la luz
En el pataleo de los cascos sobre el techo

3

Cada tanto el cielo se separa de la tierra
La casa aparece de nuevo en mitad del camino
Aparece hermosa

Sí como un puente celestial
Como una balanza de sol

4

El camino sigue ocupado en sus cosas
Une el primer sol con el último

Sólo los vientos
Que sirven en torno a la casa
Dispersan el hedor de los cuernos ardidos


Del libro Sal lobuna. 1975



Ofrenda al lobo cojo
I

Vuelve a tu guarida
Avergonzado lobo cojo

Y allí duerme
Hasta que no se te congele el aullido
Y enmohezcan las injurias y mueran las hachas
de la caza universal

Hasta que no se desplomen todos
Con las manos vacías
Y se muerdan la lengua de pena

Y los déspotas testaperros de puñal en la oreja
Y los batidores con el miembro viril sobre los hombros
Y los dragones cazadores devoradores de lobos

Me arrastro ante ti en cuatro patas
Y aúllo en tu honor
Como en tus grandes
Verdes tiempos

Y te ruego cuídate mi cojo divino
Vuelve a tu guarida


IV

Vuelve tu mirada hacia mí
Lobo cojo

Y aliéntame con el fuego de tus fauces
Para que cante a tu nombre
Con la remota lengua de tilo

Traza en mi frente con tu garra
Dibujos y líneas celestiales
Para que llegue a ser intérprete de tu silencio

Y muérdeme la mano izquierda
Para que me reverencien tus lobos
Y me proclamen su pastor

Vuelve tu mirada hacia mí
Y no fijes los ojos en tu derribada estatura
Lobo cojo





“El cansancio ajeno”, 
poesía completa de Vasko Popa

El gran autor serbio desarrolló una red de metáforas para analizar, reinterpretar y ampliar los símbolos tradicionales

La editorial Vaso Roto Ediciones publicó en 2012 la poesía completa del poeta serbio Vasko Popa (1922-1991), cuya red de metáforas exploró la sabiduría ancestral; analizando, reinterpretando y ampliando los símbolos tradicionales. Cada pieza de su poesía conformó un universo único, pues Popa consideraba que hasta lo más pequeño puede contener todo el cosmos, y convertirse en un reflejo de la existencia. Por Carmen Anisa.



1

“El cansancio ajeno”, poesía completa de Vasko Popa

En unos apuntes sobre poesía escribe Vasko Popa‎: “Te preguntan qué significa tu poema. ¿Por qué no le preguntan al manzano qué significa su fruto: la manzana? Si supiera hablar, el manzano, seguramente, les contestaría: ‘Muerdan la manzana y verán lo que significa!’ ”. 

El cansancio ajeno, publicado en 2012 por Vaso Roto Ediciones, nos ha permitido, al fin, leer en español la obra de este gran poeta serbio, traducido por Dubravka Sužnjević. Además de reunir la poesía completa, como su autor la preparó en 1988, el libro recoge unos textos en los que Vasko Popa (Grebenac, Voivodina, 29 de junio de 1922 - Belgrado, 5 de enero de 1991) nos muestra su visión de la poesía y del proceso poético; así como un esclarecedor ensayo del poeta Ivan V. Lalić, que el mismo Popa había elegido como prólogo de su edición. 

Vasko Popa publicó Corteza, su primer libro, en 1953, revelándose como una voz poética en su plena madurez creadora. En Corteza aparece el elemento irracional del surrealismo pero, como señala Ivan V. Lalić, sometido a una disciplina poética; a esto hay que unir los motivos folclóricos tratados de una forma renovada y original. Los símbolos y metáforas tejen una sorprendente red de asociaciones expresadas con un lenguaje cotidiano, claro y conciso, y con poemas breves, de versos cortos; estilo que caracteriza toda la poesía de Popa. 

Los poemas de Corteza se escribieron entre 1943 y 1951, cuando el mundo había sido azotado por la tormenta de la Historia. Después de ello nada parece estar en su lugar; hay que recomponer las piezas del juego. Vasko Popa había luchado como partisano y había sido encarcelado en el campo de concentración alemán en Bečkerek. 

Su poesía refleja ese tiempo confuso, pero lo hace de una forma distinta, sin sentimentalismos; la tensión se crea en el propio lenguaje y en sus imágenes, en esa aparente deshumanización que nos recuerda a las vanguardias; aunque se trata solo de una primera capa de lectura bajo la que subyacen varios estratos, cada uno con un sentido nuevo. A menudo parece que nunca llegaremos al final, al sentido último de ese universo enigmático. 

Definición múltiple de un mismo estado de conciencia 

Para Ivan V. Lalić, el discurso de Corteza es el intento “de una definición múltiple de un mismo estado de conciencia” que el poeta experimenta en lo que denomina “campo sin sosiego”: “Podré en este campo sin sosiego /construirte con mis palmas /una tienda de campaña”, leemos en uno de los hermosos poemas de amor de Lejos de nosotros, el ciclo que cierra este libro. 

Esta metáfora de Corteza será el título del siguiente poemario de Vasko Popa. Campo sin sosiego (1965), que recoge poemas escritos entre 1951 y 1956, se abre con la sección “Juegos” en la que, en palabras de Ivan V. Lalić, “la existencia misma es la prenda y el sentido y el objetivo del juego, que al final nadie gana y que se agota en sí mismo, en su vacuidad final”. De hueso a hueso es otra metáfora del absurdo, del vacío; en esta sección dos huesos conversan, están solos y se creen libres. 

El juego lleva a la repetición del absurdo y es necesario salir de él, rebelarse, decir “no juego”. Esta actitud se desarrolla en los poemas de Devuélveme mis trapitos, título tomado de una fórmula infantil para salir del juego. El libro lo cierra la sección Guijarro, construida también a partir de un poema de Corteza. Para Vasko Popa lo más pequeño puede contener el universo entero y convertirse en una metáfora de la existencia. El guijarro está solo, juegan con él “como si no tuviera corazón”. Al final encontrará la compañía de otro guijarro: “Dos víctimas de una broma pequeña / De una broma pesada sin bromista”. 

Popa ha cerrado un círculo y a la vez ha abierto uno nuevo, el que conforma Cielo secundario (1968), un libro de una enorme riqueza simbólica, en el que aparecen imágenes y símbolos de los mitos folclóricos eslavos. Profundo conocedor del folclore, Popa había publicado en 1958 La manzana dorada, una colección de refranes, cuentos, adivinanzas, proverbios y poemas populares de la tradición serbia. 

En Cielo secundario el poeta está representado por la figura del astrónomo, el que deja el legado de las palabras que “Esperan en las curvas del tiempo/ Más grandes que los hombres/ quién puede pronunciarlas”. Popa, para quien la estructura del libro es en sí un elemento de significado, divide Cielo secundario en siete ciclos, cada uno de ellos con siete poemas. 

El siete es una cifra cargada de sentido simbólico: representa el orden completo pero también un periodo, un ciclo, las esferas planetarias… Como señala Ivan V. Lalić, Popa no utiliza los símbolos como un sistema convencional que debe ser reconocido por el lector, sino que construye imágenes que “actúan de manera independiente, principalmente como poesía, pero a la vez están ancladas en el antiguo símbolo”. Se trata de que, a partir de las múltiples asociaciones, podamos llegar hasta el centro “del cual había emanado la imagen”. 

En El bostezo de los bostezos, ciclo que abre Cielo secundario, Popa utiliza la fórmula “había una vez” de los cuentos populares para hablarnos de ese error o malentendido que es el origen del desorden cósmico, de todas las desgracias. Aparece el símbolo del cero, el no ser y a la vez lo eterno. 

En el ciclo Signos las interrogaciones, al igual que adivinanzas, estructuran los poemas planteados como enigmas. El poemario se cierra con El tilo en medio del corazón. El tilo es el árbol sagrado de los eslavos; su tala, en el último poema, simboliza otra derrota del ser humano. 

Hay que abrir un nuevo círculo: Tierra erguida, publicado en 1972, es un viaje hacia los símbolos de un pueblo a lo largo de la Historia, ese campo sin sosiego. La voz poética recorre los monasterios, con sus iconos y lugares sagrados, sigue las huellas de San Sava, atraviesa el campo de Kosovo donde “El mirlo lee en voz alta/ Las letras secretas esparcidas por el campo”, y llega hasta Ćele Kula (Torre de las calaveras), “la torre de la muerte”: “En los huesos frontales fulgura/ La terrible memoria”. Sin embargo las calaveras se convertirán en símbolo de la superación de la tragedia: “De la risa se abren en flor nuestras calaveras/ Míranos mírate bien a ti/ Te retamos monstruo”.

Con Sal lobuna (1975) Vasko Popa construye un círculo esencial de su poesía. Ha llegado a la mitad de su camino. El lobo, que ya estaba presente en el primer poema de Corteza, se va a convertir en el símbolo fundamental de la poesía de Popa. 

En la cultura eslava, anterior al cristianismo, el lobo era la personificación de una antigua divinidad, el Dabog, descrito en el folclore como el lobo cojo. Los elementos de la vieja mitología serbia irán siendo absorbidos por el cristianismo y el culto al lobo se transferirá a San Sava, el padre fundador de la Iglesia Ortodoxa Serbia, “el pastor lobuno”. Con su red de metáforas Vasko Popa explora la sabiduría ancestral y analiza, amplía y reinterpreta el símbolo, creando así nuevos significados poéticos. 

Carne viva (1975) supone un giro en la poesía de Popa. Los poemas suelen partir de una anécdota, un instante que se manifiesta como una revelación. Sin embargo, Popa no abandona el elemento simbólico y telúrico. Es el momento del regreso a Vršac y a la naturaleza cercana que la rodea, al mundo de la infancia y la juventud, con poemas conmovedores como “Viaje celestial”, inspirado en una hermosa fotografía de 1941 –puede verse en el álbum fotográfico incluido en El cansancio ajeno–, en la que Vasko Popa y Haša, su mujer, aparecen de espaldas caminando por una colina. “Lección de poesía” nos muestra uno de esos instantes que parecen desvelarnos un misterio: 

Lección de poesía 

Estamos sentados en un banco 
Abajo del busto del poeta Lenau 

Nos besamos 
Y así de paso hablamos 
De versos 

Hablamos de versos 
Y así de paso nos besamos 

El poeta mira hacia alguna parte 
A través de nosotros 
A través del níveo banco 
A través de la grava del sendero 

Y calla con tanta belleza 
Con sus hermosos labios de cobre 

En el Jardín de la ciudad de Vršac 
Despacio voy aprendiendo 
Qué es lo primordial en la poesía 

En Carne viva se evoca a personas que habitaron el campo sin sosiego, como en los poemas “Clase ininterrumpida” y “La escalera del poeta”, o en aquellos otros sobre la prisión de Bečkerek, con la certeza de la muerte como telón de fondo. Hay otros personajes como el “hermoso anciano” de “Patrocinador del trigo” que en el tren “Viaja apenas hasta la tercera parada/ Solo para ver/ El trigo junto al camino”. 

Los temas más trascendentales son tratados, a veces, con un humor socarrón; así en el poema “Inconvenientes”, el abuelo, al que habían de informar de alguien había muerto, dice: “Qué le pasó / Hasta ahora jamás/ Había hecho tales cosas”. 

El símbolo del lobo adquiere una dimensión distinta; la voz poética se identifica con el mito, juega con él, mezclando el humor con el misterio de la existencia, como en “Roja botita perdida”: 

Roja botita perdida 

Mi tatarabuela Sultana Urošević 
Navegaba por el cielo en una tina de madera 
Y cazaba nubes lluviosas 

Con el lobuno y demás ungüentos 
Hacía otros muchos milagros 
Pequeños y grandes 

Después de su muerte 
Seguía entrometiéndose 
En los asuntos de los vivos 

La desenterraron 
Para enseñarle a comportarse 
Y enterrarla mejor 

Ella yacía con las mejillas sonrosadas 
En su caja de roble 

Solo en un pie llevaba 
Una botita roja 
Con huellas de lodo frescas 

La otra botita perdida 
La buscaré hasta el final de mi vida 

En el poema “Paseo circular” Vasko Popa nos sugiere una clave de su poesía. Evocando el último paseo por el Graben de Viena con un amigo de juventud, el poeta recuerda: “Hablamos del círculo/ Que se cierra/ Que debe cerrarse/ para liberarse/ De su comienzo y su fin”. 

La casa en medio del camino, publicado también en 1975, reúne poemas que Vasko Popa había escrito en distintas épocas; algunos se gestaron a la vez que Campo sin sosiego, como el ciclo La pared, un recuerdo de la prisión de Bečkerek (“Aquí carezco de corazón/ Ante la pared/ Yo mismo me convierto en pared”). Los ojos de Sutjeska (1955), enlazan con el poemario Tierra erguida y en el ciclo La veleta Vasko Popa poetiza sus experiencias de viajero por lugares míticos del mundo y de la Historia. 

El círculo va a cerrarse con el libro Tajo (1981), cuyos poemas siguen la trayectoria iniciada en Carne viva. La naturaleza, elemento esencial de la poesía de Popa, aparece en Tajo como oposición a la ciudad, a la gran urbe que tala los árboles, que destruye la esencia y deshumaniza. 

Cada poemario de El cansancio ajeno está precedido por un símbolo gráfico diseñado por Vasko Popa. Al comienzo de las obras completas esos símbolos están dispuestos formando un gran círculo. Parece como si Popa nos planteara un primer acertijo que solo comprenderemos al acabar la lectura. Todo adquiere sentido en ese círculo, símbolo de la existencia y hoja de ruta para los lectores. Al final nos damos cuenta de cómo Popa había trazado una estructura perfecta en la que cada pieza había encontrado su lugar hasta conformar un universo único. Vasko Popa cierra el círculo de su poesía con un sencillo poema, en apariencia, que nos recuerda cuál es nuestra esencia como seres humanos en esta casa en medio del camino: 

Poema de la gran urbe 

Hace poco me dijo mi mujer 
Por la que haría todo 

Me gustaría tener 
Un pequeño árbol verde 
Que me siguiera por la calle corriendo 








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