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lunes, 9 de enero de 2017

SAIJO YASO [19.833]


Saijo Yaso 

(1892-1970), poeta, compositor y académico japonés de inspiración simbolista. Educado en Francia, llegó incluso a entablar una amistad con Paul Valery, cuya influencia estética y psicológica permea el trabajo del japonés.



El infierno de Tomino

En Japón, existen de sobra leyendas urbanas, sobre fantasmas, monstruos, mujeres de cara cortada, demonios y de mas aberraciones que la mente nipona pueda crear, muchas de esas se han ido expandiendo a otros continentes gracias a las redes sociales, inspirando en los países que llegan, versiones alternas o propias. Este es el caso de “Tomino no Jigoku” o por su traducción, “El infierno de Tomino”.

El infierno de Tomino es un poema maldito, escrito por Saijo Yaso aproximadamente en el año 1918, publicado en el libro “Yori Akai”.


El poema trata sobre Tomino, la supuesta hermana menor del autor, el cual se dice que si lo lees en voz alta, podrías pasar malestares terribles, dolores de cabeza y en el pecho, que te obligarían a dejar de leer, pero si eres lo suficientemente valiente y logras terminar de recitar el poema, lo único que te esperaría seria la muerte, causada por una presión en el pecho, posiblemente un ataque al corazón, y serias llevado al infierno por la misma Tomino.


En Japón hace algunos años se comenzó a correr el rumor en foros y redes sociales sobre un supuesto poema que mataba a toda persona que se atreviera a recitarlo en voz alta, el nombre del poema, “Tomino no Jigoku”. Incluso se llego a decir que existían casos documentados.


Sea cierto o falso, lo interesante de este poema es la tristeza, oscuridad y misterio que lo rodea, sus letras son crueles y sin embargo hermosas, embriagantes, un poema en extremo interesante y que ha dado pie a muchas creepypastas creadas a partir de el o basadas en el mismo, un hermoso poema maldito.


Su poema “El infierno de Tomino” se volvió notorio en años recientes al ser la materia de una leyenda de internet que asegura que quien lea el poema en voz alta habría de sufrir graves infortunios, incluso la muerte. Mas allá del mito urbano, el poema de Yaso es una exploración lírica y simbólica del lado oscuro del psique juvenil, las relaciones filiales y un remordimiento metafísico. La versión en español es de Esteban López Arciga, basada en la versión inglesa de David Bowles.

 http://circulodepoesia.com/2017/01/poesia-japonesa-saijo-yaso/



El infierno de Tomino

La hermana grande vomita sangre
la menor saca lumbre
pero el dulce Tomino
escupe diamante

Va solo Tomino
Cayendo hacia al infierno
Infierno lúgubre
Sin flores

¿Es su hermana grande
quien flagela?
La razón del castigo
cuelga oscura de su mente.
Flagela y azota, ¡Ah!
Pero nunca rompe.
Camino vero al Avici,
Eterno infernal

Guíenlo al abismo
infernal- le rezo
a la oveja aurea
al ruiseñor.

¿Cuánto empacó
en su morral de piel
para el descenso
al infierno sin fin?

La primavera viene
Al valle, al bosque
al abismo espiral
del infierno final.

El ruiseñor en jaula
la oveja en vagón
y una lágrima en el ojo
del dulce Tomino.

¡Canta, oh ruiseñor,
en el vasto bosque nebuloso!
Él grita que sólo llora
a la hermana menor.

Su afilada angustia
hace eco en el infierno–
Una peonía
abre sus pétalos de oro

Bajo las siete montañas
Y los siete ríos del infierno–
El viaje solitario
del pequeño Tomino

Si en este infierno se encuentran
vengan a mí, lo suplico,
Picos filosos de castigo
de la montaña aguijón

No es gratuito
penetrar la carne con agujas carmesí:
Pues son guía infernal
para el dulce y pequeño Tomino


姉は血を吐く、妹(いもと)は火吐く、
可愛いトミノは宝玉(たま)を吐く。
ひとり地獄に落ちゆくトミノ、
地獄くらやみ花も無き。
鞭(むち)で叩くはトミノの姉か、
鞭の朱総(しゅぶさ)が気にかかる。
叩けや叩きやれ叩かずとても、
無間(むげん)地獄はひとつみち。
暗い地獄へ案内(あない)をたのむ、
金の羊に、鶯に。
皮の嚢(ふくろ)にやいくらほど入れよ、
無間地獄の旅支度。
春が来て候(そろ)林に谿(たに)に、
暗い地獄谷七曲り。
籠にや鶯、車にや羊、
可愛いトミノの眼にや涙。
啼けよ、鶯、林の雨に
妹恋しと声かぎり。
啼けば反響(こだま)が地獄にひびき、
狐牡丹の花がさく。
地獄七山七谿めぐる、
可愛いトミノのひとり旅。
地獄ござらばもて来てたもれ、
針の御山(おやま)の留針(とめばり)を。
赤い留針だてにはささぬ、
可愛いトミノのめじるしに。







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domingo, 1 de enero de 2017

CHIKA SAGAWA [19.810]


Chika Sagawa  

(左川ちか, 1911-1936) fue una poeta vanguardista japonesa.

Chika es el nombre japonés, el apellido es Sagawa.
Chika Sagawa, de soltera Kawasaki Ai, nació en Hokkaido, Japón, en 1911. Empezó los estudios para convertirse en profesora de inglés, pero se trasladó a Tokio a la edad de diecisiete años para unirse a su hermano, Kawasaki Noboru, que ya estaba establecido en los círculos literarios. Se convirtieron en parte de Arukuiyu no kurabu (Arcueil Club), un grupo literario modernista centrado en Kitasono Katue, que defendió su trabajo. 

Kawasaki tomó el seudónimo de Sagawa, a partir de los caracteres de izquierda y río, una probable alusión a la orilla izquierda del Sena. 

Su primera publicación fue una traducción del escritor húngaro Ferenc Molnár, mientras que su primer poema, Konchu (Insectos) se publicó el año siguiente. En sus traducciones, se centró en los principales poetas, pero sus propios poemas fueron influenciados por el surrealismo. Otra fuente cita Aoi Uma (El Caballo azul) como el primer poema de Sagawa, que aparece en agosto de 1930. 

Los poemas de Sagawa aparecieron en la revista del Club de Arcueil Madame Blanche, y participaron en la revista Shi a Shiron (Poesía y Poética), una empresa dedicada a la publicación de poetas vanguardistas japoneses colectivamente llamado L'Esprit Nouveau. Sus traducciones de James Joyce, Virginia Woolf y otros escritores europeos contemporáneos aparecieron en estas revistas, así como Bungei Rebyû (The Literary Review). 

Sagawa desarrolló cáncer de estómago en 1935 y murió en enero de 1936. 

Sus trabajos seleccionados:

James Joyce, Chamber Music , 1932, Shiinokisha – translated by Sagawa Chika [5]
To the Vast Blooming Sky . Mindmade Books. 2006. – English translation by Sawako Nakayasu
Mouth: Eats Color: Sagawa Chika Translations, Anti-Translations, & Originals . Factorial. 2011. ISBN 978-0975446850 . – English translation by Sawako Nakayasu
The Collected Poems of Chika Sagawa . Canarium. 2015. ISBN 978-0984947164 . – English translation by Sawako Nakayasu


Chika Sagawa, 
el arte de morir joven como una flor

Sagawa es un icono underground de la poesía japonesa contemporánea: sus textos y sobre todo su historia la han acabado convirtiendo en un mito

Por: Luna Miguel

Chika Sagawa estaba a punto de cumplir 25 años cuando un cáncer de estómago se la llevó por delante.

Nacida en Japón en 1911, ella era una de las jóvenes poetas más prometedoras de su época. Sin embargo su muerte prematura en 1936 hizo que su nombre se convirtiera en una sombra, y su sombra en un eco, y su eco en un tozo de tierra grisácea y olvidada.

Pero hasta de la tierra más seca puede renacer una flor, y Chika Sagawa —mitad poeta, mitad flor lánguida y celeste— consiguió vencer al peso del tiempo y gracias a su literatura, convertirse en una de los iconos secretos de la literatura nipona.

Escribió el grueso de su obra entre los 17 y los 24 años.

Durante su vida, escribió como ninguna mujer de su tiempo lo había hecho: dejó atrás las estructuras establecidas y las temáticas asociadas a lo femenino, y se embarcó en una aventura alucinada, que la convirtió en una de las voces más importantes del modernismo japonés.

La naturaleza, la muerte, la espiritualidad, la juventud o la pasión, son algunos de los temas que rozan su literatura, aquellos que ella escribía libremente aunque bajo la influencia de algunos escritores occidentales a los que ella leía a incluso traducía del inglés al japonés.

En sus 24 años de vida, la poeta tuvo el tiempo suficiente para publicar varios libros de poemas, traducciones, prosa en revistas literarias, o incluso para experimentar una época dorada para la cultura nipona, llegando a pertenecer a lo que en Tokio denominaban las "mogas" y los "mobos", o lo que es lo mismo "las chicas y chicos modernos" de aquel tiempo.

Sagawa vivió rápido y murió rápido, y es posible que eso, en cierto modo, también se convirtiera en una suerte de salvación para su carrera como poeta. Después de su muerte, y con la llegada de la II Guerra Mundial, el nacionalismo tiñó a su nación, haciendo que muchos escritores quedaran sumisos y faltos de libertades.

Sagawa perteneció a una generación marcada por la influencia occidental y, posteriormente, por la guerra
Muchos compañeros de generación de Chika Sagawa vieron que su poesía se reducía a cánticos por la patria. Pocos hicieron frente al miedo, y con los años esa se convirtió en la mayor crítica de las siguientes generaciones de escritores y lectores.

Resultaba lógico, entonces, en aquella situación, que la poesía de Chika Sagawa se fuera enterrando poco a poco en el vacío. Aunque con los años muchos la reivindicaron, su figura pasó a la de ser una mujer maldita, marcada por la muerte, por una época extraña y por una obra escueta pero mágica.


No fue hasta 2011, cien años después del nacimiento de Sagawa en la pequeña ciudad de Hokkaido, cuando la poeta y traductora Sawako Nakayusu empezara a traducirla y a publicarla en el mercado anglosajón.

El pasado julio de 2015, de hecho, vio la luz en la editorial independiente Canarium Books una selección de sus poemas y prosas que por fin reivindica a la flor celeste de la poesía nipona en el panorama occidental.

Hoy se le considera la única poeta vinculada al modernismo nipón, y su figura ya es un mito
La repercusión, aunque lenta, fue excelente, y por fin el nombre de la poeta japonesa empezó a sonar en los suplementos culturales más importantes de los Estados Unidos, bajo la promesa de que aquella firma que al fin podíamos leer en una lengua amiga, se recuperaría hasta ser de nuevo un referente para los jóvenes lectores y poetas de hoy.

Al final, parece que la sombra de Sagawa se convirtió en eco, y el eco en tierra grisácea, y la tierra grisácea en brote luminoso, y el brote luminoso, de nuevo, en la más esperanzadora, curiosa e imponente flor.



PARTIR

Se abre la boca de la noche para escupir el bosque y las torres del
reloj.
El sol se pone en pie y echa a correr por una calle de cristal azul.
Los coches y las faldas cortan en rebanadas musicales la ciudad
y estas bucean después en los escaparates.
El puesto de fruta huele a la mañana.
Incluso aquí el sol se multiplica en azul.
La gente lanza anillos hacia el cielo.
Para atrapar los soles.  



ANTIGUAS FLORES

Antaño florecidas en el pecho del océano
aunque descoloridas ya en su mayor parte
y al igual que los años que llegan de algún sitio
para desmoronarse silenciosos
son invisibles ya
las niñas recogen los labios de las olas con la punta de los dedos
y sondan la oquedad de los anillos.

Poemas de Chika Sagawa traducidos del japonés al inglés
por Sawako Nakayusu
para Canarium Books, y del inglés al español
por Juan Fernández Rivero para PlayGround.





Insectos

Insectos multiplican con la velocidad de una corriente eléctrica.
Lamió los furúnculos en la corteza terrestre.

Volviendo sobre su exquisito traje, la noche urbana dormía como una mujer.

Ahora cuelgo mi concha a secar.
Mi piel escamosa es frío como el metal.

Nadie lo sabe media que cubre mi rostro secreto.

La noche hace que la mujer golpeada, girando libremente su expresión robada, volvería loco de alegría.

http://puntofinal.mx/chika-sagawa-entre-la-poesia-y-el-mito-de-su-muerte/



Sagawa Chika
translated by Sawako Nakayasu


Insects

Insects multiplied with the speed of an electric current.
Lapped up the boils on the earth's crust.

Turning over its exquisite costume, the urban night slept like a woman.

Now I hang my shell out to dry.
My scaly skin is cold like metal.

No one knows this secret half-covering my face.

The night makes the bruised woman, freely twirling her stolen expression, go mad with joy.


Morning bread

In the morning I see several friends escaping from the window.

Temptation of the green insect. In the orchard a woman stripped of her socks is murdered. Morning, sporting a silk hat, follows along from behind the orchard. Carrying a newspaper printed in green.

I, too, must finally get off the hill.

The city cafés are beautiful glass spheres, and a troop of men have drowned in wheat-colored liquid.
Their clothing spreads in the liquid.
Madam with the monocle tears off her last hunk of bread and hurls it at them.


My picture

Because the phone rang suddenly the villagers were surprised.
So does this mean that we must relocate.
The village mayor panicked and removed his blue jacket.
Yes, mother's allowance chart was indeed correct.
So long, blue village! The summer, again, chased after them like a river.

The rooster with the red chapeau disembarked at a deserted station.



Rusty knife

Hazy blue dusk scales the window.
A lamp dangles like the neck of a woman.
Blackened air permeates the room — a single blanket is spread.
The books, ink, and rusty knife seem to gradually be stealing the life out of me.

While everything sneered,
The night was already in my hand.


The blue horse

A horse came tearing down the mountain and went mad. From that day on she eats blue food. Summer dyes blue the women's eyes and sleeves, and then whirls merrily in the town square.
The customers on the terrace smoke so many cigarettes that the tinny sky scribbles rings in the ladies' hair.
Sad memories should be thrown out like a handkerchief. If only I could forget the love and regret 
and the patent leather shoes!
I was saved from having to jump from the second floor.
The sea rises to the heavens.


Green transparency

Transparency of one acacia leaf
Month of May   angels who toss their clothes there   legs dirtied green
Smiles that chase me   memory, a swan's neck, glimmers in front of her

Now   where has the truth gone
Birdsong congealed by evening mist   pictures of trees printed on the walls of the sky   a green wind gently flicks them off
Pleasure is on that side of death   calling from that side of the earth
For example witness the sun, grown heavy, dropping towards the blue sky

Run!   My heart
Become a sphere at her side
And then in a teacup

— A layered love   it makes us miserable
The furrows of milk quaver, my dream rises


Seasonal monocle

Autumn, sick with yellow fever, is the Arabian script staggering on the windowpane.
All time goes to and fro here,
Carrying their vanity and music.
Clouds burn such things as the thinking of a rooster, or amaranth.
Fingers tap the air above the keyboard.
The music rings like a wail, then drifts off.
Another faded day remains,
A crowd of death lays stagnant.


Glass wing

People carefully pass along love, held between glass wings, which the sun destroys on the street corner.
The sky stands facing the window, darkening as the ventilator turns.
Leaves are in the sky, drawing a single line, the rooftops leaning in.
Trains crawl along the bulging street, the sailor's collar rotating between the blue creases of the sky.
The dressed up lines of summer pass by and crumble into the flask.
The fruits of our hearts rain happy shadows.


Circulation

A fence dirtied by dust continues,
Leaves turn from red to yellow.
Recollections accumulate upon the path of memory. As if spreading white linen.
Seasons have four keys, slide down the stairs. The entrance is shut again.
The blue tree is hollow. When hit, it sounds.
While the night sneaks out.
That day,
I am as sad as the skin of the boy in the sky.
Eternity cuts between us.
I lose countless images to that other side.


Illusion of home

A chef clutches the blue sky. Four fingerprints are left; gradually the chicken bleeds. Here, too, the sun collapses.
Inquiring wardens of the sky. I see the daylight take off.
Empty white house where no one lives.
The long dreams of people encircle this house many times over, only to wilt like flower petals.
Death gently clings to my finger. Peels off the layers of night one by one.
This house continues the brilliant road to the distant memory of a distant world.


Ocean of memory

Hair disheveled, chest splayed out, a madwoman streels.
A crowd of white words crumbles upon the crepuscular ocean.
A torn accordion,
a white horse and black horse storm across over it, frothing.


White and black

A white arrow runs. The nightbird is shot down, dives into my pupil.
Incessantly obstructing the sleep of figs.
Silence prefers to come to rest in my room.
They were the shadows from candles, a pot of plucked primula, mahogany chairs. Time and flames tangle together, as I watch over them planing the circumference of the window.
Oh, the black-faced man comes again today in the rain,
Slaps around the garden in my heart, and runs.
O rain, which comes in boots,
Must you trample the earth all the night through.


Dream

Reality disintegrating only in naked midday light. All ash trees are white bones. She is unable to explain with her back to the clear window. However, her ring replicates its reflection time after time. Gorgeous stained glass, superficial time. Then they will detour around the house and choose a busier street. Dark sweaty leaf. The wind above it limps and cannot move. While rejecting the illusion of darkness, I understand. The mistrust between people. Outside, a salty air stirs the spirit.


Green

From the morning balcony   rushing in like a wave
flooding all over the place
I nearly drown upon a mountain path
and choke, many times bracing myself from falling forward
The city in my vision opens and closes, making my dreams spin
and in its pursuit, the men nearly collapse with tremendous force
I am abandoned


Like a cloud

Insects pierce green through the orchard
crawl the undersides of leaves
ceaselessly multiplying.
Mucous expelled from nostrils
may seem like blue mist falling.
At times, they
without a sound flutter and vanish into the sky.
The ladies, always with an irritated look in their eyes
gather the unripe fruit.
Countless scars are attached to the sky.
Hanging like elbows.
And then I see,
the orchard cleaving from the center.
A bare patch emerges there, burning like a cloud.



BIOS: Sagawa Chika (real name Kawasaki Aiko) was born in 1911 in Hokkaido, Japan. Through the encouragement and connections of her brother, Kawasaki Noboru, a poet and editor himself, she became a member of the lively community surrounding Kitasono Katue, and was highly esteemed by many of her contemporaries. Stomach cancer took her life at the age of 25, at which point her poems were collected and edited by Itô Sei and published (Sagawa Chika Shishû (Collected Poems of Sagawa Chika), Shôrinsha, 1936). Later a more complete collected works — including her prose, in memoriam writings from poets, and a complete bibliography — was published as Sagawa Chika Zenshishû (Collected Works of Sagawa Chika) by Shinkaisha in 1983.

Sawako Nakayasu writes poetry, prose, and performance text, and translates from Japanese to English. Her first book, So we have been given time Or , was selected for the 2003 Verse Prize and will be published in 2004. Other works include Clutch (Tinfish chapbook, 2002), Balconic (Duration e-book, 2003:) and Nothing fictional but accuracy or arrangement (she (e-Faux, 2003:). She edits Factorial Press, and can be contacted at sawako@factorial.org



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viernes, 23 de diciembre de 2016

KIWAO NOMURA [19.778]


Kiwao Nomura

Kiwao Nomura nació en Saitama, Japón el 20 de octubre de 1951. Estudió literatura japonesa en la Universidad Waseda y es uno de los poetas más reconocidos actualmente en Japón. Además de poesía, escribe novelas, ensayos, traduce y realiza investigación sobre poética comparativa. Sus poemas han sido traducidos a diversas lenguas. En Francia su poesía ha sido publicada en la revista de poesía y poética PO&SIE y en los EUA, la traducción de su poesía Spectacle & Pigsty, traducida por Kyoko Yoshida y Forrest Gander, obtuvo en 2012 el galardón de mejor libro de poesía traducido. Entre otras distinciones, sus libros de poesía han obtenido el 4º Premio Rekitei Newcomer Prize (1993), el 30º Premio Takami Jun (1999), la edición 21 del premio Gendaishi-Hanatsubaki (2003), así como el 50º Rekitei Prize Days’ (2011). Su obra de crítica Movimiento, ritmo y vértigo obtuvo el 3º Premio Ayukawa Nobuo. Nomura también gusta de ofrecer lecturas públicas de su poesía y de colaborar con artistas de otros géneros. Ha sido director de diversos festivales de poesía y de poesía y danza en Japón.



Traducción de Eiko Minami



Camino Déja vu

déja vu, 
como si atravesara la palma de la mano 
desde el fondo del cielo opaco como una hoja de papel, por la parte superior derecha
aparece un trazo de camino, nítido y vago,
serpentea, titila y se prolonga
hacia abajo y se aleja de nuestros ojos, tal vez hacia la cintura
de nuestros progenitores que duermen de pie—

pasa un comerciante de orgasmos
pasan hormigas de nervios

entonces, otros caminos que se cruzan con aquel camino,
déja vu,
aparecen como hebras largas y cortas
y en ocasiones se muestran como cicatrices borrosas
en la espinilla de una niña
iluminadas por el sol
brillan oscilando—

pasan hormigas de nervios,
pasan óxidos y musgos

como si su cuerpo entero
se reflejara en la cara del espejo del cielo,
déja vu, 
justo como un camino envuelto de calles que cruzan
y que se halla en alguna parte de la tierra—

pasan óxidos y musgos,
y pasa el comerciante de orgasmos otra vez 

sí es verdad, sí
observándolo con más cuidado
el camino está ligeramente torcido aquí y allá, y así
se descubren en un momento
hasta lo que sería su vientre y su espalda,
déja vu,
así se nota aún más
que respira y palpita aquel camino que encarna la vida—

pasa el comerciante de orgasmos
pasa un alma emancipada a medias

en su borde,
en especial donde nacen derivaciones, se anidan
aferradas como gotas de agua, innumerables restos de casas vacías
y en los arbustos crecidos a su gusto
unos bultos resecos están tirados, tal vez perros muertos,
todo evidencia vestigios de un pueblo abandonado y cómo,
cómo es posible que sólo el camino quede intacto y fresco,
déja vu,
y que siga el serpenteo sobre la cara del cielo, abriendo paso
hacia la enigma—

pasa el alma emancipada a medias
y pasan hormigas de nervios

oh, para qué
y para quién sirve este camino,
en el momento en que me hice la pregunta, en ese preciso momento,
por aquel camino del fondo del cielo
presenciamos, impotentes,
una fila de sombras de animalillos microscópicos
que transportan vestigios de un hombre y los devoran,
subir y bajar con intensidad por algún tiempo,
déja vu,
como si fueran los cromosomas de un hombre—

pasan hormigas de nervios
y pasan óxidos y musgos

arriba y abajo por el tubo
arriba y abajo por el tubo—




野村喜和夫
デジャヴュ街道

デジャヴュ、
さながらてのひらのうえを走るように、
紙葉一枚ほどのくすんだ空の奥の、その右上あたりから、
私たちの目のはるか下へ、たとえば立ったまま眠る、
祖の腰のあたりへと伸びて──

オルガスムス屋が行く、
神経の蟻が行く、

と、その道をよぎるべつの道たちが、
デジャヴュ、
長短さまざまにちぎれた糸屑のさまをなして浮かび上がり、
まれには、少女の脛のうえの
かすれた傷痕のような風情をみせながら、
どれも一様に陽に照らされて、
右へ左へと揺れうごくので──

神経の蟻が行く、
錆と苔が行く、

こうして全体が、
まるで地のおもてのどこかしらの、
デジャヴュ、
数知れぬ交叉路を身にまとった街道そのままに、
空のおもての鏡にでも映し出された、というように──

錆と苔が行く、
またオルガスムス屋が行く、

そうなのだ、
さらにつぶさに眺めると、
街道のところどころがわずかにねじれていて、だからその、
いわば脇腹や背の部分までもがいっときあらわにされ、
デジャヴュ、
ためになお一層、いのちとしての街道の
息づき脈うっているのが際立たせられ──

オルガスムス屋が行く、
霊の抜け駆けが行く、

かたわらには、
とりわけ脇道との付け根のあたりには、
水滴のようにこびりついた廃屋の数かぎりなく、
あるいは伸び放題の灌木の茂み、
干からびた犬の死骸らしきものも散見されて、
してみれば棄村の形跡はあきらかなのに、なぜ、なぜ
道だけが無疵のまま生々しく、
デジャヴュ、
空のおもてを縫ってなもうねってゆくのか、
謎めいてゆくのか──

霊の抜け駆けが行く、
また神経の蟻が行く、

おお、いったい何のための、
誰のための、これは通い道、
と問いかけたそのときだった、まさにそのとき、
空の奥のその街道のうえを、
ひとの痕跡を運び、
また喰らう微細な生き物の列らしき影が、
さながらひとの染色体のように、
ひとしきり激しく昇り降りするのを、
なすすべもなく私たちは眼に、
デジャヴュ、
したのだった──

神経の蟻が行く、
また錆と苔が行く、

その昇降管のなかを、その昇降管のなかを──



translated from the Japanese by Kyoko Yoshida and Forrest Gander


Eyeground Road

who are we,
although this sounds like a riddle,
whose work it is to trek all night,
around your eye-grounds,

on the roadside,
where afterimages of the stupid things you do by day,
are scanned and read on the soles of our feet,
such pleasure,

but in the depths of the eye-ground,
this may sound like a bad pun,
your agonies crystallize into pieces of agates that dot the road,
we pick them up and click them against each other,
to photograph the scattering sparks,
and send them to you in dreams,
what pleasure,
what a pleasure,

naturally,
when morning breaks at last,
we silently withdraw,
this may sound like a riddle,
but what are we,
for you,




One day, suddenly

One day, suddenly,
I have nothing,
left to do, life, empty shell, rattles,
summer netted up, bucket kicked, Amitabha Buddha,
ah, rashly,
I wouldn’t mind, making love to,
a pregnant woman, how sweet it would be,
over that swollen, protuberant belly, like a watermelon,
my tongue, flicking,
sliding, up and down,
her Magic,
Mountain,
along the stretch mark, unnerving, like a lightning bolt,
tracing it, and divagating,
and listening, to the fetus’s cardiacal whoosh-whoosh,
as though, oh, it just moved,
my sweet old earth,
my sweet old earth,
while I’m fooling around, it’s dinnertime,
just kidding, though, I’m being called,
to the base of that mountain, where hair, absolutely luxuriates,
to be called, how splendid,
I would, insert my penis,
nearer and nearer,
to the fetus, like a microphone,
delicately, to catch,
the parricidal whisper,
escaping from the outsized head,
of “Superman,”
of “Star Child.”



Romance

The happiness I hope for is simple
like a tide that comes only once
relinquishing the tranquil swelter of an afternoon
and to be with you
no that’s not it that’s not quite it
the happiness I hope for is simple
the tranquil summer afternoon swelter naturally
and over and over and over relinquishes itself
at its embouchure where I no longer
recall anything about you
despite that, at the moment, a stone basks in the sun
since stones can be counted and hotter than memory
the happiness I hope for is simple
far to the right of appearing and disappearing natural numbers
is an agate? yes something like an agate
and a fricative rustling of the sky’s leaves can be felt
even as the rustling feeling flutters diminishing
the happiness I hope for is simple
because at the moment a flower bud pops open in my inner ear
a flower bud opens on the stapes of my ear




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