viernes, 3 de septiembre de 2010

NIZAR KABBANI [846]


Nizar Kabbani 



Sirio, nacido el año 1923 en Damasco y murió en Londres en 1998. Miembro de una distinguida familia de la burguesía nacionalista siria, típica clase media, que contaba, además con algún preclaro precedente socioliterario: su tío Abu-Jalil, en concreto, fue uno de los fundadores del teatro sirio contemporáneo. Ejerció la diplomacia bastantes años y estuvo, entre otros países, en España, que siempre ha constituido una de sus más limpias y hondas fuentes de inspiración -, y desde hace algún tiempo reside fundamentalmente en Beirut, con temporales estancias en su Damasco natal. Sería absurdo y desproporcionado incluir la relación de su obra poética completa, quizá la más prolífica de las actuales en el panorama árabe, y por ello mencionamos tan sólo los títulos siguientes: Pecho adolescente, 1948; Tú eres para mí, 1950, Poemas, 1956; Amada mía, 1961; Dibujar con palabras, 1967; Cien cartas de amor, 1970; No, 1970; Obras políticas, 1974; Versos fuera de la ley, 1972; Te amo, te amo, y el resto...venga, 1978. Es autor, asimismo, de varios libros de prosa, de una extraordinaria fluidez y claridad sintácticas y conceptuales: La poesía es un candil verde, 1963; Sobre verso, sexo y revolución, 1971; Mi historia con la poesía, excelente ejemplo de ?autobiografía personal?, tanto rabiosamente sincera como parcialmente escamoteada, 1973; Diario de una ciudad que se llamaba Beirut, espléndida y angustiosa reflexión personal, de una aparente imperturbabilidad, emocionante, sobre la trágica historia de la capital libanesa durante estos últimos años, 1978. Caracterizar y explicar la poesía Qabbani es, ciertamente, empresa aventurada: su obra encierra la gran dificultad final de las cosas en apariencia fáciles. Poesía que parece armónica, homogénea, conjuntada, y que se realiza, sin embargo, a partir de muy diversos estímulos y elementos motores de variada procedencia: limpia y diáfana, sí, pero con la limpieza y diafanidad del paisaje o de la superficie del agua, que esconden siempre otro horizonte, otra dimensión, otro pliegue, otra intención. Poeta en muchos aspectos ?ruberdariano? o ?becqueriano?, tanto por su propia naturaliza como por la función que ha cumplido en el conjunto de la poesía árabe contemporánea: muy viejo y muy nuevo al tiempo, muy occidentalizado y muy árabe; tanto estable como eruptivo y de brusca reacción temperamental. Hondo y narcisista dominador de la musicalidad del verso, ásperamente combatido también desde muy diferentes posiciones, Qabbani ha sido, sin embargo, uno de los grandes líderes de la poesía árabe neo-árabe, y cantor paradigmático del amor.




ESPAÑA

España...
Ligeros abanicos que peinan a la brisa,
y ojos negros, profundos, sin principio ni fin,
Un sombrero arrojado ante un balcón,
y una rosa fragante
que llama a un caballero andaluz
que juega con la muerte.
Y que sólo posee
una espada,
y orgullo.






España...
¡Guitarra de copla triste,
que une cielos y tierra
en sus bordones!





Flamenco...
Flamenco...
La taberna en penumbra se despierta
al brotar la voz triste
como un chorro de oro,
al repiquetear las castañuelas.
Yo, con pena, sentado en un rincón,
voy juntando mis lágrimas.
Voy juntando reliquias de los árabes.



J E R U S A L E N

Lloré hasta que las lágrimas
se hubieron terminado.
Recé hasta que las velas
se hubieron derretido.
Me prosterné sin tregua,
hasta aburrirme.
Pregunté por Jesús y por Mahoma,
en ti, Jerusalén:
Tú, ciudad que profetas exhalas.
Tú, el adarve más corto
entre el cielo y la tierra.





Jerusalén:
Tú, faro de las leyes,
bella niña de dedos abrasados.
Tus ojos están tristes,
¡ay, ciudad de vírgenes,
oasis sombreado que cruzara el Profeta!.

Tristes están las piedras de las calles,
tristes los alminares de las mezquitas,
Jerusalén,
hermosa que te envuelves en sombras:
¿Quién los domingos, al alba,
tocará las campanas en el Santo Sepulcro?
¿Quién llevará juguetes a los niños
cuando sea Nochebuena?






Jerusalén:
Tú, ciudad de las penas.
Lagrimón que deambulas por los párpados.
¿Quién podrá detener la agresión
contra ti? ¡Ay, perla de las religiones!
¿Quién limpiará la sangre de los muros?
¿Quién salvará el Corán y el Evangelio?
¿Quién salvará al Mesías de los que le mataron?
¿Quién salvará al hombre?



*


Jerusalén:
Tú, mi ciudad,
mi Amada...
Mañana... Mañana, sí, florecerá el limón,
se alegrará la espiga verde, y el olivo,
y los ojos reirán.
Volverán las palomas emigrantes
a los puros tejados;
los niños nuevamente jugarán,
y en tus limpias colinas
se encontrarán los padres y los hijos.
Pueblo mío...
Tú, ciudad de la paz y del olivo.




CARTELES COMANDOS SOBRE
LOS MUROS DE ISRAEL


1

No haréis de nuestro pueblo
un pueblo de piel-rojas.
Pues nosotros nos quedamos aquí...
En esta tierra, que lleva en su muñeca
un arete de flores.
Este es nuestro país:
Aquí estamos desde el alba de la existencia.
Aquí hemos jugado, amado, escrito versos.
Estamos tan arraigados en sus bahías
cual la hierba del mar.
Estamos arraigados en su historia,
en su menudo plan, en sus olivos,
en su trigo amarillo.
Estamos arraigados en su sentir.
Seguiremos en Marzo
y en Abril.
Seguiremos, con la talla sobre sus cruces.
Seguiremos en su noble Profeta,
en su Alcorán.
En los diez Mandamientos.


2

La Mezquita del Aqsa es un nuevo testigo
que poder añadir a la ya vieja cuenta.
Y el fuego y el incendio
no son más que candiles que alumbran
el camino.


3

Jamás descansaréis con nosotros.
Cada víctima nuestra
muere miles de veces.



4

¡Estad,
estad alerta!
Los postes luminosos tienen uñas,
diez ojos las ventanas.
Y la muerte os espera
en el rostro de cada transeúnte,
cada gesto o cintura.
Tenéis la muerte oculta
en el peine de todas las mujeres,
en la trenza del pelo.



5

Robasteis una patria.
Y el mundo aplaudió en la aventura.
Confiscasteis nuestras casas a miles.
Vendisteis a millares nuestros hijos.
Y el mundo aplaudió en la aventura.
Robasteis el aceite de las iglesias.
Robasteis al Mesías de su casa de Nazaret.
Y el mundo aplaudió en la aventura.
Y organizáis en cambio un funeral
si nosotros secuestramos un avión.



6

Lo que hay entre nosotros y vosotros
no termina en un año.
Ni en cinco, diez,
o mil.
Largas como el ayuno
son las batallas por la libertad.
Seguiremos encima de vuestros pechos
como el golpe de cincel sobre el mármol.
Seguiremos en el sonar de los desagües,
las alas de la tórtola.
Seguiremos en la memoria del sol
y los cuadernos de los días.
Seguiremos en la diablura de los niños
y el garabateo de las plumas.
Seguiremos en los mapas de colores.
Seguiremos en la poesía de Imrul-Qays
y en la poesía de Abu-Tammám.
Seguiremos en los labios de quienes amamos.
Seguiremos en la articulación de las palabras.



7

Para la pena hay niños que crecerán.
Para el largo dolor hay niños que crecerán.
Para quienes matasteis en Junio,
pequeños crecerán.
Para la tierra.
Para los callejones.
Para las puertas,
hay niños que crecerán.
Desde hace treinta años, están todos reunidos
en las salas de encuesta,
en las comisarías,
en las cárceles.
Como el llanto,
están todos reunidos en los ojos.
Y todos, todos esos,
no importa en qué momento,
entrarán por todas las puertas de Palestina.



8

Estáis asediados por el rencor y el odio.
Acá, por el ejército de Abu-Ubayda,
y por allá, Muawiya.
Vuestra paz está rota.
Vuestra casa cercada
como la de cualquier puta.
Y con nuestras kufiyyas, blancas, negras
dibujamos encima de vuestra piel
la señal de la entrega.
Como el brotar del agua,
llegamos de la matriz misma de los días,
de la tienda humillada curtida por el viento.
Llegamos desde el rostro de Husayn.
De la pena de Fátima la Clara.
De Uhud y de Badr.
De las tristezas todas de Kerbelá.
Venimos... A fin de corregir las cosas y la Historia.
Para borrar las letras
de las calles de nombres hebreos.




CONSEJOS DE ORO PARA ESCRIBIR
LITERATURA PETROLERA

Si quisieran los hados que fueras un escritor
que se sienta al abrigo de la prensa petrolera,
te daría estos consejos:

1.- Entra en una escuela a enseñar
analfabetismo.
2.- Escribe sin dedos, y permanece sin causa.
3.- Sé el limpiabotas del alto Estado.
4.- Borra del diccionario la palabra libertad.
5.- No cuentes asuntos de pobreza
ni de revolución por los callejones.
6.- No critiques los aparatos de represión,
ni metas la nariz en las cuestiones nacionales.
7.- Sé oscuro en todo lo que escribas, oblígate
al principio del conveniente disimulo.
8.- Dedica tu columna cotidiana a la ropa,
las flores y los escándalos sexuales.
9.- No menciones a los profetas de Jerusalén,
ni tampoco su suelo: es cuestión olvidada.
10.- No llores a Beirut, viuda ya: asesinar
allí es costumbre diaria.
11.- No te opongas a los sultanes si fornican,
si se gastan millones en el juego o si trafican...
es cuestión personal.
13.- No lo digas a ningún gobernante
que las cúpulas todas de su palacio
están hechas con los cadáveres de sus súbditos.



FATAH

1

Cuando ya habían rezado por nosotros.
Cuando ya habían rezado por nosotros.
Cuando ya nos habían enterrado.
Cuando nuestros huesos se habían calcinado.
Cuando ya nuestros pies eran leña.
Cuando ya nos habían mutilado.
Cuando ya estábamos hambrientos y sedientos.
Cuando ya estábamos arrepentidos...
y habíamos dejado de creer.
Cuando ya... Cuando ya hasta habíamos
desesperado
de nuestra propia desesperación,
nos ha llegado el Fatah.
Lo mismo que una rosa
que se alza de la herida.
Lo mismo que agua fría que regara
mil saharas de sal.
Y entonces de repente nos alzamos
contra nuestras mortajas.
Lo mismo que el Mesías...
Resucitamos...


2

Aunque tarde, ya llegan.
En el grano de trigo y el gajo de limón.
Llegan sobre los vientos, los ramos
y los árboles,
dentro de las palabras
y de las voces...
En las lágrimas llegan de nuestras madres,
en los ojos queridos de nuestros muertos.
Aunque tarde, ya llegan.
Llegan por el camino de Ramallah y del Monte
de los Olivos.
Llegan como el maná y la miel desde los cielos,
desde los muñecos de los niños,
desde las pulseras de las mujeres.
Habitando la noche, las piedras y las cosas.
Crecen de nuestras penas más hermosa
como árboles soberbios.
Nacen igual que ramos de profetas
de las rocas hendidas.
Y no tienen carnet de identidad
ni nombre,
pero llegan...
Llegan... Llegan...


3

¡Oh, Fatah!
¡Oh, ribera, después de andar perdidos!
¡Oh, sol de media noche que brilla
tras la angustia!
¡Temblor de primavera en nuestros cuerpos
después ya de secarse!
Al leer de vosotros todo lo que leímos
crecimos con vosotros cinco mil años.
Se alzaron nuestras tallas.
Floreció nuestra vida
tras secarse.
¡Fatah, bello alazán
que transporta en su frente alucerada
a Galilea y Bisán!
¡Gaza y Jerusalén!
¡Qué pájaros y campos, qué mares y llanuras
transporta en su mirada!
¡Oh, agua, hielo, espesa sombra nuestra!...
¡Ay, hijo cuyo rostro tanto tiempo esperamos!:
Somos como una Meca que aguarda a su Profeta.


4

Ha pasado ya un año,
y el puñal de Israel nos sigue todavía.
Aún continuamos, en las sombras,
buscando nuestras tumbas.
Somos igual de estúpidos que ayer.
Seguimos repitiendo tonterías fantásticas:
“La paciencia es la llave de la dicha.”
Continuamos pensando que Dios,
desde los cielos,
nos va a devolver a nuestras casas.
Seguimos aún pensando que el triunfo
es banquete que tiene que llegarnos...
metidos en la cama.
Desde hace ya años,
sentados a la acera de la ONU,
seguimos mendigando de varias comisiones
la leche, las sardinas, la vileza,
los vestidos prestados y la harina.
Seguimos mascullando ingenuamente
la frase favorita:
“La paciencia es la llave de la dicha.”
Pero la bala es – no la paciencia –
la llave de la dicha solamente.


5

Rechazamos, Señor, el seguir siendo
buenos.
Porque todos los buenos
están a medias muertos.
Nos robaron la tierra.
Nos mataron los hijos.
Permítenos, Señor, que asesinemos.
Rechazamos ser ya mansos corderos.
Rechazamos seguir confusos y aturdidos
¡Enrabiétate, verso!
¡Enrabiétate, seso!
El tiempo que vivimos es para los rabiosos.
¡Quema y quema, rencor!...
Para no convertirnos
todos... en refugiados.


LECCIÓN DE DIBUJO

Mi hijo coloca frente a mí su caja de pintura
y me pide que le dibuje un pájaro.
Sumerjo el pincel en color gris
y dibujo un cuadrado con cerraduras
y barrotes.
El asombro llena sus ojos:
“…Pero ésta es una prisión, padre,
¿no sabes cómo dibujar un pájaro?”
Y yo le digo: “hijo, perdóname.
He olvidado la forma de los pájaros”.
Mi hijo coloca frente a mí su cuaderno de dibujo
y me pide que le dibuje una espiga de trigo.
Sostengo la pluma
y dibujo una pistola.
Mi hijo se burla de mi ignorancia
y exclama:
“¿A caso no conoces, padre, la diferencia
entre una espiga de trigo y una pistola?
Yo le digo: “hijo,
solía conocer las formas de las espigas de trigo,
la forma de la hogaza,
la forma de la rosa,
pero en estos duros tiempos
los árboles del bosque se han unido
a la milicia
y la rosa padece obtusas fatigas
en este tiempo de espigas armadas,
de pájaros armados,
de cultura armada
y de religión armada,
no puedes comprar una hogaza de pan
sin encontrar una pistola dentro,
no puedes coger una rosa en el campo
sin que te clave sus espinas en el rostro,
no puedes comprar un libro
que no explote en tus manos”.
Mi hijo se sienta al borde de mi cama
y me pide que le recite un poema,
una lágrima cae de mis ojos a la almohada.
Mi hijo la prueba asombrado, diciendo:
“¡Pero esta es una lágrima, padre,
no un poema!”
Y yo le digo:
“Cuando crezcas hijo mío,
y leas el diván de poesía árabe,
descubrirás que la palabra y la lágrima
son hermanas
y el poema árabe no es más que una lágrima
llorada por los dedos que escriben”.
Mi hijo pone sus plumas, su caja de crayones
frente a mí
y me pide que le dibuje una patria.
El pincel tiembla en mis manos
y me sumo en llanto.



PATRIA DE ALQUILER

1-

Cada día
me siento con un amigo italiano, Roberto.
Cada día
llevo esbozos de poesía
y me los como en lugar del desayuno...
Roberto conoce mi rostro,
mide el viaje de mi tristeza en metros.


2-

Cada día
camino sobre las hojas secas.
Cada día
hablo con el lenguaje de la hierba
y entiendo los sentimientos de los árboles.
Cada día
construyo una esperanza con los colores
del espectro
y un pueblo de flores...
Cada día
guardo en él la montura del mar.
La policía dice: no hay mares.
Cada día
construyo un país en el que vivo
y las lluvias lo arrastran...


3-

Cada día
me pongo un abrigo,
cruzo la calle,
ocupo un asiento,
pido un café
y compro los periódicos de los países
de Oriente Medio.
No me entusiasmo por abrirlos:
las noticias son las noticias
en el siglo primero y en el décimo.
Las noticias son las noticias...


4-

Cada día
me siento con un amigo italiano, Roberto.
Cada día
pido una copa de coñac francés,
me trago una espada de fuego,
escribo poesía en una servilleta
y llora al leerla la chica del bar...


5-

Cada día
se sienta en mi cama una mujer
y el destino me la arrebata.
Cada mujer lleva un hijo mío
y el huracán la golpea.
Cada día
escribo un poema a la libertad
que prohíben hasta los que son libres...


6-

Ay, amiga mía:
las hormigas tienen patria,
los gusanos tienen patria,
las ranas tienen patria,
los ratones tienen patria,
las liebres tienen patria,
las lagartijas y las cucarachas...
pero yo no poseo ninguna patria.
Por eso, amiga mía, vivo
en una patria de alquiler.



ESCRITORES SIN DEDOS

Gracias a quien nos lee
en este extenso mapa de arena.
Gracias a quien nos lee
en las alcobas secretas:
somos escritores sin dedos
y profetas sin alfabeto.


EL POEMA Y LA GEOGRAFÍA

En los países de Occidente, amiga mía,
el poeta nace libre
como los peces en los extensos mares
y canta
en el regazo de los lagos,
en los prados susurrantes
y en los campos de granados.

... Aquí
el poeta nace en un saco de polvo,
canta a reyes de polvo,
a caballos de polvo
y a espadas de polvo.
Es un milagro
que el poeta convierta la noche en día.
Es un milagro
que plantemos flores
entre asedio y asedio.

Nosotros no escribimos
-como el poeta occidental- poesía,
escribimos, amiga mía,
el acta de suicidio.


ME CASÉ CONTIGO, LIBERTAD

Yo tenía un palacio
que albergaba a las mujeres
más bellas del mundo:
árabes,
bizantinas,
turcas
y kurdas.
En mi palacio había juguetes fabricados
en París
y un ejército de gatos de Damasco.

Era el único hombre de la historia
sin hijos, criados ni descendientes.
Era el príncipe del amor,
un día viajaba por las pupilas verdes
y otro por las pupilas color miel.
Allí estaban el perfume negro,
las primeras lluvias
y las flores silvestres,
allí había ojos
que nadaban como gaviotas
por mi circulación sanguínea,
allí había labios devoradores cual
conchas marinas,
allí había un pez vivo bajo la axila
y acullá olor a mar,
allí había unos pechos que sonaban
en torno a mí
como tambores africanos.

Yo era el santo de las palabras,
el sheij de las vías místicas,
lavaba con música el rostro de las ciudades
de piedra,
era el observador, el explorador
y el poseído por el fuego eterno de la poesía.
Como Moisés
sembré en las aguas del Mar Rojo,
fui un Mesías antes de que llegara
el cristianismo,
la mano de cada mujer que tocaba
se convertía en un lirio acuático.
Allí había mil mujeres en mi historia,
pero de todas las mujeres del mundo
sólo me casé con la libertad.

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EL POETA

El poeta comía pétalos de rosa
y dormía en el regazo del sauce,
luego llegó la época árabe
y el poeta comenzó
a dormir en el regazo de los verdugos.


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NO PLANEÉ

Jamás planeé entrar en el amor:
mi historia con las mujeres
es decreto y destino.
¡Cómo me sorprendió que el amor
de una mujer
me convirtiera en rosa
siendo piedra!

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EL LENGUAJE IMPOSIBLE

El escritor en mi país
habla todas las lenguas del mundo
menos la árabe:
tenemos una lengua temerosa
en la que se han taponado todos los agujeros
de la libertad.

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EL POEMA Y LA GEOGRAFÍA

En los países de Occidente, amiga mía,
el poeta nace libre
como los peces en los extensos mares
y canta
en el regazo de los lagos,
en los prados susurrantes
y en los campos de granados.

... Aquí
el poeta nace en un saco de polvo,
canta a reyes de polvo,
a caballos de polvo
y a espadas de polvo.
Es un milagro
que el poeta convierta la noche en día.
Es un milagro
que plantemos flores
entre asedio y asedio.

Nosotros no escribimos
-como el poeta occidental- poesía,
escribimos, amiga mía,
el acta de suicidio.

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ESCRITORES SIN DEDOS

Gracias a quien nos lee
en este extenso mapa de arena.
Gracias a quien nos lee
en las alcobas secretas:
somos escritores sin dedos
y profetas sin alfabeto.

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DOS ESCRITORES

El buen escritor
es aquel a quien carcome los huesos
el germen del valor.
El mal escritor
es el que se traga antes de dormir
el remache de la máscara.


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FLOR

En las ciudades saladas,
temerosas,
enmarañadas,
los enamorados sienten vergüenza y bajeza.
En cambio a mí, cuando amo a una mujer,
me sacude el temblor de una flor.

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LA PALABRA

No hay más solución
que la palabra.
No me amamanta más pecho
que la palabra.
No me alberga más país
que la palabra.
No hay en mi historia más mujer
que la palabra...


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TU ROSTRO ES PRELUDIO DEL POEMA

Tu rostro es preludio del poema.
Me arrastra de noche,
como si yo fuera vela,
a las playas del ritmo,
me abre el horizonte de cornalina
y la mirada de la creatividad.
Tu rostro es maravilloso,
una acuarela,
un viaje fascinante
entre la ceniza y la hierbabuena.

Tu rostro
es un cuaderno abierto. Qué bello
cuando lo veo por la mañana
trayéndome el café en su sonrisa
y el rubor de la manzana...
Tu rostro me acerca
al último poema que conozco,
a la última palabra,
a la última rosa de Damasco que amo
y a la última paloma...

Tu rostro, amiga mía,
es un mar de símbolos, y la nueva pregunta:
¿volveré sano y salvo?
El viento me asusta,
las olas me asustan,
el amor me asusta
y mi viaje es lejano.

Tu rostro, amiga mía,
es una maravillosa carta
que fue escrita
y jamás llegó al cielo

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SUEÑO NACIONAL

No ceso de aborrecer la guerra civil,
creo sueños
y digo que Dios
juntará algún día las entrañas
de mi cuerpo, que sienten nostalgia
por Bagdad,
con mi corazón que posee una mujer
de Damasco...

_________________________


CUATRO CARTAS INGENUAS A BEIRUT

Primera carta
¡Amigos de la tristeza en Beirut!
¿Cómo estáis?
Os preguntamos, sabiendo
la ingenuidad de la pregunta.
Os preguntamos
estando como huérfanos en el féretro
de la belleza.

Segunda carta

¡Amigos de la herida en Beirut!
¿Acaso no vendisteis una luna
para comprar un terremoto?
¿No vendisteis las nubes azules,
las velas
y la arena?
¿No vendisteis la cereza roja
en vuestros bosques,
el tomillo silvestre
y la retama?
¿No vendisteis
el manzano, el pájaro,
la falda y la cascada?
¿No vendisteis los libros de poesía que teníais
y la risa de los niños?
¿No vendisteis el dolor de las flautas
en vuestros inventarios
y el mawwal[1] azul?
¿No vendisteis un paraíso
para vivir en las ruinas?

Tercera carta

¡Amigos de la poesía en Beirut!
¿Acaso no vendisteis la última estrella
de vuestro cielo?
¿No vendisteis
la última letra de vuestro nombre?
¿No vendisteis
los restos de las alhajas de vuestras mujeres?
¿No vendisteis el mar?
¿No vendisteis a las milicias que os flagelaban
el último hilo de la camisa de la poesía?


Cuarta carta


¡Amigos de la paciencia en Beirut!
Decidnos
en qué tierra se siembra la paciencia.
Decidnos
si es posible que la rosa se levante
de su cama
y despierte el perfume.
¿Es posible que las letras vuelvan de su lejanía
y se desborde la tinta?
¿Es posible que recobremos nuestra vida,
si ellos han borrado
las más bellas líneas del libro de la vida?

[1] Tipo de copla.




______________________________________


CON ELLA EN PARÍS

Ni la poesía satisface mis deseos, ni la canción.
En nombre de la poesía, pido perdón a tus ojos.
Intenté describirte y no pude.
Oh tú a cuyos pies se humillan las imágenes.
Divulgan noticias que no creo:
¿es verdad que entre tus pechos
habita la luna?
¡Qué difícil es describirte y deletrearte!
Cuando te toco, lloran en mis manos las piedras.
¿Quién eres? ¿Quién serás?:
Me fallan los nombres,
no me bastan el ingenio y la vista.
Con mi amor pintaba tus pechos
y fracasé: no soy más que un hombre.
Oh nube de música que me da sombra.
Así llovizna sobre el paraíso.
La letra, desde tus ojos emprende su viaje.
Sin ellos, todos los lenguajes se desmoronan.
Oh tú, por la que deseo que se me torne la sangre
vino con fuego de amor fermentado.
El amor viaja cual espada por mi cuerpo,
y yo no estaba preparado... ¡cosas del destino!
Mis derrotas en el amor parecen perfumadas:
en tu amor soy vencedor y perdedor.
Atrás dejé mis victorias... y héme
orgulloso de tu pelo hasta la cintura.
¿Qué es el amor sino aventura?
Y de ti, lo mejor del amor es el peligro.

Oh tú, por la que deseo hasta
que se torne mi boca
en jardines con agua y fruta...
Las islas de kohol en tus ojos maravillan.
¿Qué hacer, si el viaje me reclama?

Morena: los campos de tabaco están iluminados
y las perlas del mar son transparentes
y originales.
¿Te acordarás de nuestro vagar por París?
Caminabas perseguida por árboles.
Tus pasos por la plaza Vendôme eran una melodía
con el kohol de tus ojos extendiéndose
por la Madeleine.
Amiga del restaurante chino: nuestro asiento
aún espera en nuestro rincón poético.
Todas las estatuas de París nos conocen,
y las floristas, los kioscos y la lluvia.
Hasta las fuentes de la Concorde nos recuerdan:
no sabía que el agua tuviera memoria.

El Burdeos que saboreo me vence
y tu cálida voz no deja piedra sobre piedra.
Mientras sigas siendo mía, son mi reino
las fronteras del sol,
la tierra firme, la mar, las playas y las islas.
Si tu amor me otorga su manto,
¿cómo no voy a conquistar el mundo y triunfar?
Me echaré a la mar, loco y suicida:
el verdadero enamorado vive cuando se suicida.





DIARIO DE UN ESTUDIANTE FRACASADO
¿Qué he de hacer?
¿Qué es exactamente lo que me pides?
En la escuela del amor he gastado mi vida,
durante noches y noches estudiaba, memorizaba...
He hecho todos los deberes,
todo lo que se podía hacer en la alcoba del amor
lo he hecho...
todo lo que se podía grabar en palo de rosa
lo he grabado...
todo lo que se podía dibujar:
letras, puntos y círculos,
lo he dibujado.
¿Por qué, entonces, mi cuaderno está lleno
de suspensos?
¿Por qué menosprecias mi historial,
mis facultades y mi arte?
Aún no entiendo, amiga mía,
qué he de hacer.

¿Qué he de hacer?
Dios sabe que me he dedicado
exclusivamente a tus pechos,
me he comportado como un artista principiante,
he cansado y maltratado el mármol
desde los tiempos de la esclavitud
sin conseguir ningún premio.
Soy, desde joven,
de tus pechos escultor sin recompensa,
cargo la arena a la espalda
y la arrojo en el mar del infinito.
Llevo desde el año dos mil antes del pecho
haciendo lo mismo...
¿Por qué, amiga mía,
me pides que comience desde el principio?
¿Por qué se ataca ahora mi ingenio
y las formas de mi arte?
¡Ojalá supiera qué es
lo que quieren esos pechos de mí!

¿Qué he de hacer
para ser el primero de tus hombres,
para ser el primer explorador,
el primer descubridor,
el primer colono
en tu pelo, en los pliegues de tu chal?
¿Qué he de hacer para entrar en el mar
y tenderme en tus cálidas arenas?
Miles de locuras hice hasta ahora
para satisfacer tu imaginación,
miles de veces caí muerto
para llegar hasta ti.
Oh tú, a cuyos pies se han sometido
los más poderosos reinos.
Libérame
de mi locura y de tu belleza.

¿Qué he de hacer?
¿Qué debo hacer para que mi gatita me perdone?
La alimento
con trigo, almendras y pasas,
he ofrecido a sus pechos
manzanas,
vino
y leche,
le he colgado en el cuello
un amuleto azul contra el mal de ojo
y un maravilloso zafiro.
¿Qué es lo que me pide la gatita de suave pelo?
La he sentado, como una reina, en mi trono,
la he acompañado al mar los domingos,
la he bañado todas las tardes...
¿Por qué después de tanto amor y veneración
me ha mordido la mano?
¿Por qué me llama amor
sin que su amado sea?
¿Por qué nunca me perdona,
si Dios desde Sus alturas perdona?

¿Qué he de hacer para manifestar
al amor mi lealtad?
¿Qué he de hacer para ser enterrado
entre los mártires?
Me internaron, por amor, en el psiquiátrico
y hasta ahora, amiga mía, no me han soltado.
Me ahorcaron, por la poesía, muchas veces,
mas parece que no me han matado.
Intentaron arrancar la rebeldía de mi corazón
y de mis papeles,
y parece, amiga mía, que dentro de la rebeldía,
me han sumido.

Oh tú, por quien mi amor
entra por la puerta de las leyendas
y gasta mi vida y mis juguetes.
Ya no me quedan más aficiones
que reunir el kohol del Hiyaz [1]
que esparciste por las esquinas,
ya no me quedan más preocupaciones
que extinguir el fuego que tus pechos encendieron
en el corazón de los espejos.
Ya no tengo respuesta satisfactoria
cuando me preguntan por ti mis lágrimas
y mis manos.

Ahora tómate el café y dime:
¿Qué he de hacer?
Yo, que desde el año dos mil antes de la boca
ya pensaba en la tuya.
Yo, que desde el año dos mil antes de los caballos
galopaba, cual caballo, en torno a tu cintura.
Cuando hablan del Nilo,
me enorgullezco por la largura de tu pelo.
Tu caftán estampado de flores
me transporta al país de las maravillas,
tus extremidades están sembradas de lunares
como estrellas.
Como loco grito por mi amor.
¿Por qué vas, amada mía, en contra de los dones?
Te ruego que sonrías,
te ruego que te avengas.
Sabes muy bien
que toda mi experiencia está a tus órdenes,
y los dedos con los que he poblado universos
también.
Ellos también
están a tus órdenes.


[1] Literalmente "la barrera". Región
costera del mar Rojo, en Arabia,
que comprende las ciudades de la Meca,
Medina, Yedda, Taif y Yenbu.


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HISTORIA DE LAS MUJERES

Léeme para que te sientas siempre orgullosa.
Léeme cada vez que busques en el desierto
una gota de agua.
Léeme cada vez que cierren las puertas
de la esperanza a los enamorados.
Yo no escribo la tristeza de una sola mujer.
Escribo la historia de las mujeres.



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PRIMERA PÁGINA

Veinte años en el camino del amor
y aún no conozco el camino.
Veinte años, libro del amor,
y todavía voy por la primera página.



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UNA PATRIA EN EL ABRIGO DE PIEL

Cuando llueve en Beirut
necesito un poco de cariño.
Entra en mi abrigo húmedo,
entra en el jersey de lana, en mi
piel, en mi voz.
Concédeme una patria en el abrigo de piel gris.
Come, cual caballo, en la hierba de mi pecho.



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AMOR AL ESTILO ESPAÑOL

¿Cómo alejarme de ti? Si nuestra historia
es más bella que la llegada de la primavera,
más bella que una gardenia
en el pelo negro de una mujer española.



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SUFICIENTE

Tu presencia es suficiente
para que el lugar deje de existir.
Tu llegada es suficiente
para que nunca llegue el tiempo.


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PECES INESPERADOS

No te he amado hasta ahora, pero
la inevitable hora del amor llegará
y el mar lanzará peces inesperados
en tus pechos.

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PULSERAS

Todas las pulseras del mundo son pequeñas para ti
excepto la pulsera de mi amor.


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PASIÓN

Entre tus pechos hay aldeas incendiadas,
millones de fosas,
restos de barcos hundidos
y armaduras de hombres asesinados.
Ninguno de ellos ha regresado.
Todos los que pasaron por tu pecho
desaparecieron
y los que permanecieron hasta el alba
se suicidaron.




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CAMINANDO SOBRE LAS AGUAS

Lo más bello de nuestro amor
es que no tiene sentido ni razón.
Lo más bello de nuestro amor
es que camina sobre las aguas
sin hundirse.



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SIESTA

Tus palabras son una alfombra persa
y tus ojos dos pájaros damascenos
que vuelan de pared a pared.
Mi corazón, como la paloma,
viaja por las aguas de tus manos
y duerme la siesta
bajo la sombra de la pared


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AMOR CONTRARIO

Intenté convencer a tu pelo de que no creciera
demasiado sobre tus hombros
para que no fuera un muro de tristeza
en mi vida,
pero tu pelo frustró todos los deseos
y permaneció largo.
Aconsejé a tu cuerpo que no estimulara
la fantasía del espejo
pero tu cuerpo desobedeció el consejo
y permaneció bello.
Intenté convencer a tu amor
de que un año de vacaciones
en el mar o en la montaña
nos beneficiaría a ambos
pero tu amor arrojó las maletas
en la acera
y me dijo que no quería viajar.

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CUADERNO
Tu pelo es el cuaderno
de nuestros recuerdos.


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VIÑA

Cada hombre que te bese después de mí
descubrirá en tu boca
una pequeña viña
que yo planté.


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LLÉVAME A TU MAR

Todos los poemas que escribo
se ahogan en el agua.
Todas las montañas a las que asciendo
las cerca el agua.
Llévame a tu mar, amiga mía,
aléjate
y deja que el sol despunte de nuevo
en tu cuerpo.


Traducciones de María Luisa Prieto





Nizar Tawfiq Qabbani (21 March 1923 – 30 April 1998) was a Syrian diplomat, poet and publisher. His poetic style combines simplicity and elegance in exploring themes of love, eroticism, feminism, religion, and Arab nationalism. He is one of the most revered contemporary poets in the Arab world.

1
Friends
The old word is dead.
The old books are dead.
Our speech with holes like worn-out shoes is dead.
Dead is the mind that led to defeat.

2
Our poetry has gone sour.
Women’s hair, nights, curtains and sofas
Have gone sour.
Everything has gone sour.

3
My grieved country,
In a flash
You changed me from a poet who wrote love poems
To a poet who writes with a knife

4
What we feel is beyond words:
We should be ashamed of our poems.

5
Stirred by Oriental bombast,
By boastful swaggering that never killed a fly,
By the fiddle and the drum,
We went to war,
And lost.

6
Our shouting is louder than our actions,
Our swords are taller than us,
This is our tragedy.

7
In short
We wear the cape of civilisation
But our souls live in the stone age

8
You don’t win a war
With a reed and a flute.

9
Our impatience
Cost us fifty thousand new tents.

10
Don’t curse heaven
If it abandons you,
Don’t curse circumstances,
God gives victory to whom He wishes
God is not a blacksmith to beat swords.


Nizar Tawfiq Kabbani (Photo by Sabah Kabbani of his poet brother Nizar Kabbani, taken in Dabaghi, Beirut, 1969)


11

It’s painful to listen to the news in the morning
It’s painful to listen to the barking of dogs.


12

Our enemies did not cross our borders
They crept through our weaknesses like ants.


13

Five thousand years
Growing beards
In our caves.
Our currency is unknown,
Our eyes are a haven for flies.
Friends,
Smash the doors,

Wash your brains,

Wash your clothes.
Friends,
Read a book,
Write a book,
Grow words, pomegranates and grapes,
Sail to the country of fog and snow.
Nobody knows you exist in caves.
People take you for a breed of mongrels.


14

We are a thick-skinned people
With empty souls.
We spend our days practicing witchcraft,
Playing chess and sleeping.
Are we the ‘Nation by which God blessed mankind’?


15

Our desert oil could have become
Daggers of flame and fire.
We’re a disgrace to our noble ancestors:
We let our oil flow through the toes of whores.


16

We run wildly through the streets
Dragging people with ropes,
Smashing windows and locks.
We praise like frogs,
Turn midgets into heroes,
And heroes into scum:
We never stop and think.
In mosques
We crouch idly,
Write poems,
Proverbs,
Beg God for victory
Over our enemy


17

If i knew I’d come to no harm,
And could see the Sultan,
This is what i would say:
‘Sultan,
Your wild dogs have torn my clothes
Your spies hound me
Their eyes hound me
Their noses hound me
Their feet hound me
They hound me like Fate
Interrogate my wife
And take down the name of my friends.
Sultan,
When I came close to your walls
and talked about my pains,
Your soldiers beat me with their boots,
Forced me to eat my shoes.
Sultan,
You lost two wars,
Sultan,
Half of our people are without tongues,
What’s the use of a people without tongues?
Half of our people
Are trapped like ants and rats
Between walls.’
If i knew I’d come to no harm
I’d tell him:
‘You lost two wars
You lost touch with children.’


18

If we hadn’t buried our unity
If we hadn’t ripped its young body with bayonets
If it had stayed in our eyes
The dogs wouldn’t have savaged our flesh.


19

We do not want an angry generation
To plough the sky
To blow up history
To blow up our thoughts.
We want a new generation
That does not forgive mistakes
That does not bend.
We want a generation of giants.


20

Arab children,
Corn ears of the future,
You will break our chains,
Kill the opium in our heads,
Kill the illusions.
Arab children,
Don’t read about our suffocated generation,
We are a hopeless case.
We are as worthless as a water-melon rind.
Don’t read about us,
Don’t ape us,
Don’t accept us,
Don’t accept our ideas,
We are a nation of crooks and jugglers.
Arab children,
Spring rain,
Corn ears of the future,
You are the generation

That will overcome defeat.


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