viernes, 4 de marzo de 2011

3243.- CAMILO SBÁRBARO


Camillo Sbarbaro ((Santa Margherita Ligure, 1888-Spotorno, 1967) poeta italiano, además del poeta de Pianissimo o Rimanenze, además del botánico reconocido como autoridad mundial en líquenes, fue también autor de los libros de prosa Trucioli, Cartoline in franchigia o Fuochi fatui.








Callas, alma...

Callas, alma cansada de gozar
y de sufrir (a una y otra cosa vas
resignada).
No oigo ninguna palabra tuya si te escucho:
ni de duelo por la miserable
juventud, ni de ira o de esperanza,
ni siquiera de tedio.
Yaces como
el cuerpo, enmudecida, toda llena
de una resignación desesperada.

No nos asombraría,
verdad, alma mía, si el corazón
se detuviese, suspendido fuese
el aliento...
En cambio caminamos,
caminamos tú y yo como sonámbulos.
Y los árboles son árboles, las casas
son casas, las mujeres
que pasan son mujeres, y todo es
lo que es, solamente lo que es.

La sucesión de alegría y de dolor
no nos toca. Ha perdido la voz
la sirena del mundo, y el mundo es un gran
desierto.
En el desierto,
con ojos secos me miro a mí mismo.








Siempre absorto...

Siempre absorto en mí mismo y en mi mundo,
como en sueño me muevo entre los hombres.
En quien me choca con el brazo no me fijo,
y si alguna cosa miro agudamente
casi nunca veo lo que miro.
Cólera me toma contra quien me saca
de mí mismo. Toda voz me importuna.
Amo sólo las voces de las cosas.
Me irrita todo lo que es necesario
y habitual, todo lo que es vida,
como irrita la brizna al caracol
y como él, en mí mismo me repliego.

Porque la vida que basta a los otros hombres
no me bastaría a mí.
Y realmente
si otro mundo no tuviese, mío,
en el cual refugiarme de la vida,
si más allá de mis miserias y las tristezas
y las necesidades y las costumbres
a mí mismo no quedara yo mismo,
¡oh como querría no existir!
Pero una impresión extraña me acompaña
siempre en cada paso y me consuela:
me parece pasar como al acaso
por este mundo...

Pianissimo, 1914; Neri Pozza, Venecia, 1954
Versiones de J. Aulicino







A VECES, MIENTRAS ANDO SOLO AL SOL

A veces, mientras ando solo al sol
y con clara mirada veo el mundo
en donde todo fraternal parece,
la luz, la hierba, el aire y el insecto,
un imprevisto hielo mi alma invade.
Un ciego creo ser, sentado sobre
el parapeto de un inmenso río.

Debajo corren aguas turbulentas.
Pero él no las contempla: al débil sol
se calienta, dichoso. Y si a veces
le llega el ruido de las aguas, cree
que es zumbido engañoso del oído.

Pues viviendo esta pobre vida mía
me parece que hay otra que la roza
como en un sueño, y que ese sueño fuera
mi existencia presente.

(Traducción de Horacio Armani)



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