domingo, 11 de diciembre de 2011

5327.- ELSIE ALVARADO DE RICORD



Elsie Alvarado de Ricord (David, 23 de marzo de 1928 - ciudad de Panamá, 18 de mayo de 2005), fue una escritora panameña, destacada lingüista, ganadora del Premio Ricardo Miró en varias ocasiones, miembro de número y primera directora mujer de la Academia Panameña de la Lengua.

Elsie Alvardo obtuvo el título de Profesora de Español en la Universidad de Panamá, Doctora en Filología Románica en la Universidad Central de Madrid y de Investigadora Lingüística en la Escuela de Investigación Lingüística de Madrid. Fue miembro de número y directora de la Academia Panameña de la Lengua y Presidente del Círculo Lingüístico de Panamá. Su tesis doctoral titulada La Obra Poética de Dámaso Alonso le valió el primer premio en tesis doctorales hispanoamericanas en el año 1963.
Fue catedrática de lingüística general, teoría literaria, fonética y gramática histórica española; también fue miembro de la Asociación de Lingüística y Filología de América Latina y del Programa Interamericano de Lingüística y Enseñanza de Idiomas y miembro correspondiente de la Real Academia Española, de la Academia Nacional de Letras de Uruguay y de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.
Elsie Alvarado fue una gran admiradora del trabajo de las poetisas panameñas Esther María Osses, María Olimpia de Obaldía y Amelia Denis de Icaza.

Aportes al estudio de la lengua
Elsie Alvarado fue una autoridad y punto de referencia en el estudio de la lengua española. Dentro de la Academia Panameña de la Lengua mediaba en pleitos linguísticos y hacía recomendaciones sobre el uso de determinadas palabras y expresiones en el idioma español.
Estuvo a favor del uso de la palabra "enantes", ampliamente utilizada en el lenguaje cotidiano panameño, pero rechazada por muchas personas, por considerarla un arcaísmo. Su argumento fue que la palabra enantes nunca ha caído en desuso en Panamá por lo cual no debe ser considerada un arcaísmo, ni se debe censurar su empleo.
De igual manera presentó su oposición a la supresión de las letras ch y ll del alfabeto español, posición que defendió en el XI Congreso de la Lengua en San José, Costa Rica y en Madrid en el año 1994.
Además debemos a Elsie Alvardo de Ricrod la inclusión de las palabras "abuelazón" y "membresía" en el diccionario académico de 1992.

Obras
Sus trabajos comprenden la prosa, que ha obtenido el premio Ricardo Miró en tres ocasiones y la poesía, que ha obtenido dos. En prosa tiene los siguientes libros: Notas sobre la poesía de Demetrio Herrera Sevillano (tesis, 1951), Estilo y densidad en la poesía de Ricardo J. Bermúdez (estudio crítico, 1960), Escritores panameños contemporáneos (notas biográficas de 20 autores, 1962), La obra poética de Dámaso Alonso (ensayo, 1968), El español de Panamá (ensayo, 1971), Aproximación a la poesía de Ricardo Miró (ensayo, 1973), Rubén Darío y su obra poética (ensayo, 1978) y Usos del español actual (notas, 1996).
En poesía ha publicado: Holocausto de rosa (1953), Entre materia y sueño (1966), Pasajeros en tránsito (1973), Es real y es de este mundo (1978).

Honores
Condecoración Rogelio Sinán
Por sus méritos fue galardonada en 2002 con la Condecoración Rogelio Sinán. Ha sido la primera persona en recibir este galardón que fue instituido mediante la ley No.14 del 7 de febrero de 2001. La condecoración consiste en una medalla de honor, un pergamino y un premio en efectivo de diez mil dólares. Le fue entregada por la presidenta Mireya Moscoso en acto celebrado en el Teatro Nacional. Dimas Lidio Pitty, Presidente del Consejo Nacional de Escritores declaró durante la ceremonia: "Elsie Alvarado es la mujer de letras más completa de nuestra historia cultural".

Orden Manuel Amador Guerrero
En el año 2005 Elsie Alvarado de Ricord recibe por parte del Gobierno Nacional la orden Manuel Amador Guerrero durante el Día Internacional de la Mujer. En esta ocasión Elsie Alvarado definió la poesía como "el arte de las palabras, la que usa el lenguaje más exquisito".









Amor Ausente

Siempre estás allá, como el mañana.
Procurando abreviar la espera mía,
amanezco mil veces cada día
y echo a volar el cielo en la ventana.

Para encender una esperanza vana,
para aromar de músicas la vía
y constelar la soledad vacía
le basta al hombre con su sed humana.

Sin embargo en las horas en que el mundo
muere de sombra, y el clamor suicida
golpea el corazón con mano fuerte,

gimen los peces en el mar profundo.
Amar ausente es orbitar la vida
desde las alas frías de la muerte.

Donde el amor dejó su sed escrita,
en ansia desplegó su dulce vuelo;
y para cada ascenso se abrió un cielo
de emoción espasmódica inaudita.

Cuando el adiós anocheció la cita
y el nunca más humedeció el pañuelo,
quemó lámparas lentas el desvelo
desde la soledad más infinita.

En la hojarasca gris del calendario
ardo, literalmente, en esta espera,
con un fulgor que es casi un fanatismo,

soñando que una vez tu itinerario
arribará a una pausa verdadera
en este amor que vive de sí mismo.










Como Manda La Ley (fragmento)

Al clausurar el sueño,
cuando cerré la carta
y volví a la rutina,
descolgué el corazón
para no recibir llamadas.

Me puse el rostro sereno,
eché al bolsillo las llaves,
los saludos y las gracias.

Con anteojos oscuros
me protegí contra la realidad quemante,
porque en el clima nuestro
hace daño mirar las cosas cara a cara;
produce irritación
y puede provocar lágrimas.










La Dulce Evidencia

Se ramifica el frenesí en tus dedos
predispuestos al viaje apasionado
sobre las aguas, que en silencio esperan…
O tal vez, más efímero,
en impetuoso vuelo sin escalas,
tan lejos del dolor como de la esperanza,
porque en esta confluencia venturosa
besas hacia el adiós, sin recordarlo.

Recorres, vida adentro, las tangibles
regiones del espíritu, que oscila
-turbado péndulo- entre impulso y muertee.

Vertiginosamente
el mar gime y me arrastra,
girando en la ternura que derrama
tu amor, hecho evidencia.







Poema V

Amigo, si mi alma nació para tu oído,
escúchala en el agua y en el trino.

Para que tú la palpes, mi mano recupera
la suavidad del humo, de la espuma y la niebla.

Si mi palabra brilla para que tú la leas,
temblará en el rocío, persistirá en la estrella.

Si la ternura mía brotó para tus labios,
la hallarás en el cáliz de las rosas de mayo.

Si he de vivir, amigo, para velar tu sueño,
echaré mis raíces a orillas de tu lecho.









Estación de Llegada

¿Dónde estás? ¿En qué climas amaneces
sin que te roce la ternura mía?
¿Llenas el calendario
sin reservar un cupo a la esperanza?
¿No germinó algún beso
entre los ascensores
por donde el alma sube hasta el deseo?

Aire imantado puebla las ciudades
que recorrimos juntos
hacia el adiós, que es siempre
la estación de llegada.

Tal vez he de morir sin reencontrarte.
Y mi palabra morirá conmigo.
Pero te he de esperar
hasta el último instante.









Destino Filial

Creció mi corazón con tu presencia
al acunarte en maternal anhelo:
un ala de ilusión para mi cielo,
y una raíz de terrenal potencia.

Chispa de la entrañable confidencia,
con nuevo aliento para el propio vuelo.
Segura gracia contra todo duelo,
germen de sol para la inteligencia.

La vocación de luz de tu mirada
derrama el día en mis absortas manos,
rige el itinerario de mi estrella.

Un mensaje de néctares humanos
alimenta tu sangre, destinada
a redimir mi fugitiva huella.










Plenitud, XV

Te amo, amigo, sin límite, sin sombra;
con todas las potencias del espíritu
infinitamente.

Te amo con la sangre, con todos los sentidos,
con delgadez fluvial en la palabra,
con el cerebro pleno de tu luz sin dobleces.

Te amo con la voz eco de tus anhelos,
con la mano que se hace de seda a tu contacto.
Tu presencia absoluta, principio de mi vida,
evidencia con creces la realidad del mundo.

Eres, amigo mío,
todo lo que hay de positivo, de ilímite, de cierto.
Se nutren en tu ser el Amor, la Verdad y la Belleza.
Por ti la noche cuenta sus ansias siderales,
canta el mar su epopeya milenaria,
se desmaya de amor la blancura de un lirio...

Todo impulso vital te rinde su homenaje:
halaga tu pupila
el río, con su azul
logrado por la dulce armonía de las aguas y el cielo.
La aurora se engalana de rosas encendidas,
y los pájaros trinan para alcanzar tu oído.

Por ti mi corazón comulga con las flores.
Vivo por un anhelo de ti, que se prolonga
en todas direcciones: sol interior, sol pleno,
nacido de tu amor para tu amor sin tiempo.

Te amo, amigo, con todo lo que la vista alcanza,
con todo lo que sueña la mente enamorada,
con todo lo que integra mi total existencia.

Del Libro Holocausto de Rosa







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