jueves, 5 de abril de 2012

6423.- BAKHYT KENJEEV


BAKHYT KENJEEV. Chimkent, RUSIA 1950. Químico y poeta. Su primer libro de versos permaneció en los Archivos de la Unión de Escritores de Kazajstán durante 20 años y se editó hasta 1996. Fue uno de los fundadores del grupo poético “El tiempo de Moscú” (junto con A. Tsvetkov, A. Soprovski, S. Gandlevski…). Desde 1982 vive en Canadá. Ha publicado cinco novelas y ocho libros de poesía. Entre los premios que ha recibido está el Moscú-Tránsito (2003). Su obra ha sido ha traducida al kazajo, inglés, francés, alemán y sueco. Estos poemas de Bajit Kenzhéiev fueron tomados de una muestra de poesía rusa que nos envió Kirill Medvédev, poeta, traductor y crítico literario de Moscú, en enero de 2003. [Alforja núm. XXX]






Traducciones de Ludmila Biriukova:




Oh, vida, desvelo, lymantria dispar*…
amigo mío, ¿de qué conversan los gitanos?
Aun con la fogata la noche es cada vez más fría,
de los corceles robados, sujetados corceles,
el relincho entrañable, de la guitarra el fluir ronco,
y las chispas se desprenden al aire… Envuelto en una manta,
el niño contempla el fuego sin entender por qué
se desencadena en la niebla la sustancia de madera
y las taciturnas palomillas arden
y nosotros somos limitados e ignorantes…




* Lymantria dispar (polilla gitana) es una de las plagas más devastadoras 
de los bosques y jardines
















Confucio aseveraba que la música se debe
Oír en las ceremonias, y con cierta frecuencia.
Es dichoso quien a tiempo duerme y come,
Honra a sus padres y venera a los antepasados.


Lao Tsé en sus revelaciones
Aconsejaba vivir solo y austero,
Porque cinco colores fatigan la vista,
Cinco sonidos musicales perjudican al oído.


¡Oh! ¡Qué bello es el dibujo de la caja laqueada!,
¡Qué bueno es competir en el tiro con arco!
Sin estar de acuerdo, los dos Maestros de la misma manera
Amaban el otoño en la montaña y las flores de bambú.


Tocan los timbales de la gloria militar. Cien
Mil hombres del Estado por el camino vecinal marchan.
Nadie se demora, nadie cura
Al simio herido por esquirlas de granada...


1 de marzo 1979












Fluyen los días acompasados
dentro del círculo predestinado,
los engranajes quebrados
golpean rompiéndose el uno contra el otro,
y nos separan...
Cómo retenerte, no lo sé, querida,
un día, una hora,
un instante más...


Estoy rendido y siento nostalgia por el invierno,
por una casa de madera, estufa
caliente y que nosotros
unidos hasta la noche –con las velas–,
que la nieve sea espesa y bajo ella
las ramas de abeto que se arqueen,
que el humo estalle a la intemperie,
susurre el fuego, débil y lejano...


Y yo escribiría versos
acerca de lo azul del cielo
y muchas tonterías simpáticas
que aún nos corresponden,
que en la mañana debemos ir por el agua
a un grifo congelado,
y que ella, en el borde del balde,
golpee alegre y sonora...


1975










Estoy harto de la zozobra y la cólera,
envejezco, soy un hazmerreír, ando sin afeitarme,
y el alma, visitante parlanchina,
me repite fantasías hasta el amanecer
–bien cubriéndose del pelo y de la carne,
bien partiendo hacia el nitrógeno eterno,
oye los vientos húmedos triásicos,
y de miedo roe la almohada–
recuerda –por la noche, entrañable y frágil,
como si fuera el oficio de un amor débil,
por el suelo fangoso antediluviano
una tribu de anfibios se desplazaba–
el corazón de pez tendía a la tierra,
susurrando con la sangre fría,
la espina se rompía, la arteria se deformaba,
así es como ella nacía, el alma,
semejante a una rata arcaica,
que ha olvidado la situación y el cálculo,
de la Tierra a las incomparables alturas
a nuestro hermano ahora le arrastra
hacia las miríadas de puntos explosivos,
donde la falsedad cósmica encuentra su razón,
y la poesía es tan sólo un apuntador
del hurto humano…

No hay comentarios:

Publicar un comentario