domingo, 7 de marzo de 2010

LEO ZELADA [010]


Leo Zelada 

Nació en Lima, en 1970. Estudió Filosofía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fundó el grupo literario Neón. Publicó “Delirum Tremens” en 1993, el ensayo “Nueva Cultura Política” en 1999, “Diario de un CiberPunk” en 2001 y la novela “American death of life” en 2004. Además de Premio “Orpheu” de poesía (Brasil, 2002) ha colaborado en diarios culturales y dirige el taller de creación literaria “Carpe Diem”. Es compilador de la Antología de la Poesía Peruana Contemporánea y de la Antología de la Nueva poesía Hispanoamericana.



Macchu Picchu

"somos hijos del mar
del sol, de la tierra, de la luna"
Himno al sol

I

«amanecer
sin el aroma azul de tu aliento
es ahondar
la soledad marina del deseo
en suaves delirantes extravíos
como olas de vergel
negadas por el viento
toscos galeones
desvían inciertos
el timonel emblema de los entes
y yo me pregunto
-tallador de jaguar en mis labios-
hasta cuándo
he de verme reflejado en los
espejos
¡babilonia de cemento aluminio
y de neón!»


II

de lejanos y agrestes
parajes vengo
a ofrendar
en culto
mi callada y lenta agonía
tan latente como el silencio
asolador ritual de los
tiempos
en el reino del bronce y del no-ser
soy la sonrisa letal de marfil
ante el cual
la lógica formal del mundo
se destruye estrepitosa en pedazos


III

CAPRICORNIO EN CONJUNCIÓN
CON SATURNO

el ritual se ha iniciado
y sobrias prostitutas
se erectan ahora en mi mente
y no sé ahora en realidad
quién soy
si tal vez un incógnito
amauta
pronunciando alguna oración
oculta hacia el sol
o un oscuro corsario
asolando algún puerto
desconocido del sur


IV

espíritu de la noche
espíritu de la noche
guíame sin temor por estas
tierras abruptas
espíritu de la noche
espíritu de la noche
condúceme por el sendero del fuego
que todo lo devora y purifica
arrojado estoy al abismo
insondable de la nada
y nada ahora me pertenece


V

el viento se estrella
violento en mi rostro
cuarto creciente
la luna marca exacta de mis pasos
los perros han huido
hacia el norte
el trineo ha quedado
hacia el sur
y yo cara a cara
al crepúsculo
voy camino
a la abolición total de mi cuerpo
al fin de mis muertes
o
mi definitiva liberación


Templo de las manos cruzadas

I

frío, glacial, exacto
se comprimen en aros de papel mis nervios
cantata de oboes
apuntando al nefasto
orden del estío
sinfonía de fuego
anulando la esencia sacra de las cosas


II

y
deliro
y violentos dragones
serpientes-cactus
me lanzan sus llamas
por el sendero del halcón
que posa su rapiña incólume en mis ojos
góticas columnas
punzan la fobia intratable del suicidio
e ingreso al templo
me dirijo al retrato oscuro del niño
ya estoy harto
mi nombre es Belcebú —¡oh Jesús!
y derramo mi semen
sobre su hermosura


III

el temor ha cesado
la luna conduce ahora mi mente
y me he tornado en la iguana
que cava su tumba en el delirio




Poética

I

Has despertado con el rozar de un ratón por encima de tu cabeza y te estremeces -joven escritor-hasta el ultimo vello de tu cuerpo:

¡mas un roedor que se desliza agazapado entre tus cabellos, es solo un roedor buscando a otro roedor ¡.


II

Siempre hay una banca vacía para reposar la soledad del poeta.En los claustros de la pontificia catedral se desliza como dragón sigiloso el bardo tratando de ocultar su inmanente presencia.

Duro es entonces el trabajo del aedo,cincelar fonemas en hermosas gemas de mampostería, atrapar imágenes como mariposas de colores a lo eterno: revelaciòn ataraxia, energía esencial, puro conocimiento.

La poesía es sólo un texto


III

Amarga es la vida de un poeta
mientras escribe soterrado en el averno
aquí el Azul de Darío es el cielo gris de Lima y
Adán el atardecer "el crepúsculo más
hermoso del mundo.

-mediodía y soy la noche-
converso con un genio incomprendido
que lúdico me muestra sus bocetos,
él intuye ,mi callada amargura,mi depresión profunda

con historias insólitas y bromas
extravagantes me hace sonreír
la ironía de Borges no llega alcanzar su sabiduría.

Las calles en "quillca" despiden un antiguo
esplendor
cada balcón esconde un verso de Vallejo,
de Pinglo una canción, mas no una noche estrellada:
"El poeta ès, el poema y la desesperaciòn"




Poemas Orientales

Gu ti shi para el maestro Li-Bai

«Caminando debajo de los cielos
zigzaguean mis pasos en amarillas azucenas
el resplandor de la luna cae ahora preciso en tu pálido rostro
Y levanto la cabeza pues acompañado de ti, Li bai, he olvidado mis penas».


Gu ti shi sobre el sendero de plata en el crepúsculo

Pequeña mía, me preguntas ¿por qué es que vivo rodeado de murallas?
Y atenuando mi amargura —milenaria— te respondo sin mover los labios:
«Los círculos de fuego, ¡hermosa ninfa!,
destruyen los bosques para ser sabios».


Yuefu para el inmortal desterrado

«Bebo acompañado solo de tus versos, venerable Li-Tai-Po,
porque sé que con el vino me llevarás contigo ante los dioses
aunque sólo sea un hombre sin sombra y sin reflejo de la luna en mi copa
pues tú sabio anacoreta con tu lira me conduces más allá de los montes
al final de los inviernos»


Sijo del amor

Una gota de lluvia, cae en tu nariz., transparente como el cuarzo
y se diluye tenue en la comisura de tus labios
¡Beatrice! Tú iluminas de arco iris mis párpados!


Sijo del viaje

Me detengo a contemplar el reflejo del sol en el océano.
¿Creeré aún en el señor de los espejos?
¡Avanza! ¡Por la ruta del dragón!
que atraviesa como línea dorada las aguas


Hyangga de la sabiduría

En el sendero de la iluminación
tu verbo se extendió como caballo lila
en el poniente
sin despedirte
tu sangre tiñó de escarlata
el bouquet unívoco de mis palabras
aunque varios otoños han pasado desde entonces
Mis pupilas aún se mantienen brillosas.
¡Poesía!, tu voz aún repica en mi memoria.





Underground blues para Jim Morrison

luna roja
y en la radio la precisa melodía
proyecta tus arpegios endiablados
viejo Jim Morrison
arqueas la cintura
la sensualidad de tus labios
y entre filtros de peyote
y vasos de aguardiente
te diriges peligrosamente
hacia el fin
- enciendes el cigarro
alzas la copa de vino
y brindas por ti, por Blake
Artaud, tus oscuros fantasmas -
la mirada extraviada
el seco gemido
nadie entiende el descarnado alarido
que parte el cielo en pedazos
la muerte traidora danzando
sobre tu cuerpo
la soledad desnuda en medio del escenario
el baile indio

el suicidio anunciado

entregando en cada concierto
tu más rotunda agonía
rey de los lagartos.




Ictma

mawa llamina kawchiri chanqa
wyañuy wañu chikuypi
hathun tayta pachacamac
p'aqo apasanka
apukuwa wan tiraj chanqa
hiway
¿maypinchay sañu wat'ejqa
wiñay kawsay chikarichipuxta?*

* arrojado a la frontera intolerable del suicidio /
oh padre Pachacamac /
alacrán dorado exiliado entre los dioses /
dime: / ¿dónde se halla el abismo sacro /
de lo eterno y lo perdido?/



Líneas de Nazca

«y el insalvable
terror al vacío
de mi lúdica desnudez
hace
que te cubra
por entero
de demonios»





Ulises

I

el oro rojo


II

la arena rubia


III

detrás del océano

un hombre solitario espera





Percival

«el que ama, obedece»
Chretien de Troyes
siglo XII

soy el oscuro caballero andante
que camina silencioso entre las sombras
y se desvanece taciturno sobre la niebla
aquel que lucha por absurdas ilusas cruzadas
y sólo encuentra la mirada amarga del exilio
no obstante el que al pie de una solitaria torre
espera a su doncella -orden de las rosas-
en la vasta inmensidad de la noche



Fernando Sabido Sánchez y Leo Zelada









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