viernes, 12 de marzo de 2010

067.- JUAN MANUEL ROCA

MEDELLÍN. COLOMBIA


Escritor, poeta, crítico de arte y periodista que ha desarrollado múltiples actividades culturales. Su producción poética se acoge en un principio a los postulados del surrealismo, pero luego encuentra su tono y temas personales. Algunas de sus obras son Memoria del agua (1973), Luna de ciegos (Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia, 1976), Los ladrones nocturnos (1977), Cartas desde el sueño (1978), Fabulario real (1980), Ciudadanos de la noche (1989), Pavana con el diablo (1990), Monólogos (1994), Memoria de encuentros y La farmacia del ángel (1995). Su obra en prosa se reunió en 1994 bajo el título Prosa reunida. En colaboración con artistas colombianos ha publicado: Mester de caballería, con Augusto Rendón (1979), El pianista del país de las aguas, con Patricia Durán, Cartas desde el sueño, con Darío Villegas, Tríptico de Comala, con Antonio Samudio y Del lunario circense, con Fabián Rendón. Entre los muchos galardones que ha recibido figuran el Premio de la Cámara Colombiana del Libro (1992) y el Premio de Periodismo Simón Bolívar (1993). En 1997 publicó Antología de poesía amorosa y en 2001 la antología Los cinco entierros de Pessoa









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CARTA EN EL BUZON DEL VIENTO

Sin saber para quien,
Envío esta carta en el buzón del viento.
Oscuros hombres han merodeado a mi puerta
Con gabanes abulados por la escuadra de una lugger,
Y en la noche, mientras leía a mis viejos poetas enlunados,
Una legión de sombras ha roto mi ventana.

No son duendes.
No son fantasmas los habitantes de este ebrio ricón del mundo,
Y sin embargo,
Nos hemos visto dando nombres propios a un vacío:
Hay un poblado de hombres desaparecidos
Y es frecuente escuchar en las calles y en los bares
A las gentes que hablan de abandonar un país como un barco
que naufraga.

Sin saber para quién,
Escribo esta carta puesta en el buzón del viento,
Desde una nación donde alguien proscribe el sueño,
Donde gotea el tiempo como lluvia envilecida
Y la risa es condenada por traición a los espejos.

No sé a quién pedirle que abra su ventana
Para que entre esta carta puesta en el buzón del viento।



*****
EL BRUJO


Tocaba el arpa en las rejas de su celda.
O tomaba de un vaso sin agua.
Una porción de sed que nunca lo saciaba.
Tocaba el arpa en las rejas de su celda.
Soñaba que los gruesos barrotes temblaban,
Que sonaba un galerón
Con luna entre las palmas.
Los carceleros decían que rondaba la locura.
Pero nadie podría asegurar
Que no era él quien despertaba los patios
Con galope de caballos y fantasmas.

*****
CONFESIÓN DEL ANTIHÉROE


Nunca llegué a sitio alguno.
Cuando los altos viajeros
Se deslizaban en un hondo silencio
Y veían la tierra como una aldea perdida,
Yo miraba en la oscuridad de los armarios
Pequeñas lunas de alcanfor.
Muchos impacientes caían en combate
Cuando era humillado en oscuras oficinas.
Los inventores de la máquina de sueños
Cenaban con mujeres más bellas que sí mismas.
Una ración de orfandad me era servida
Bajo techos que dejaban caer migajas de yeso
/en el mantel.
Nunca llegué más allá de la próxima esquina.
No fui el boxeador que sonríe a la penumbra
Cuando en el altar del cuadrilátero
Parece llamar a la oración la última campana.
No tuve agallas para disparar contra el tirano,
No monté en pelo el brioso caballo de la guerra
Ni atravesé campos minados para salvar una aldea.
Me dediqué a masticar el pan sin levadura
/de todas las derrotas.
Algunas noches me pregunto dónde andarán
Los que cambiaron de piel o de país
Mientras oigo una canción que habla de visitar
/la lejanía.


*****

LISTA NEGRA


Hago la lista negra de mis dudas en medio de un país diezmado y no
sé si las cartas que no llegan son violadas como el sueño o las mujeres...

(Al amanecer arrecia la lluvia y acaso la tormenta acalle disparos
lejanos...)

No sé, exactamente, si algún hombre en mi país es buscado en la
ciudad con la oculta lámpara de algún ladrón de sueños...

(Alguien al borde de un abismo acaso inicie el retrato hablado de un
ángel...)

Y cuando llega la noche o entro al sueño como a un tren que me
saca de un país oscuro, pienso si algún oculto guardián decidiera
aplicarme la ley de fuga de los sueños...

*****

ANTIORACIÓN


(Un reclamo por los poetas)
Ni aunque me dotaras con la lengua
Y el tacto del Rey Salomón,
Ni aunque me dictaras un bello Cantar
Que abreve en labios de alguna moabita,
Ni recibiendo en dádiva a la hija
/del Faraón,
Ni por un caballo negro
Que chapotee en la lluvia
Y piafe bajo un cielo de olivos,
Ni por la dignidad del viento
O de un gran señor en las viñas de Baal,
Ni a cambio de un próspero comercio
De toneles de vino y bosques de olor,
Lograré entender, Señor,
Que en la lengua de John Donne,
En la misma de tu hijo William Blake,
Se sigan ordenando las matanzas.


*****

MAPA DEL CAMINANTE


(Homenaje a André Bretón)


Ha llegado, de nuevo,
El poblador de las estaciones anfibias /del sueño,
El caminante de una Babel de espejos.
Alguien lo ha visto
Hablando con un ladrón de lejanías.
Alguien pregunta
De qué sitio viene
Llevando en el ojal la noche.
Yo ignoro el ensalmo, el sortilegio! de su voz,
Pero siento su llamado loco al amor! sin boato
Lo mismo en la cama de marfil Que en el zaguán del boticario.
Ha cruzado parajes de la tierra
Donde alguien golpea las maderas
Y el miedo de abrir es una aldaba.

*****


EL HOMBRE DEL PROYECTOR


(Un réquiem por el cine)
En los barrios
El cine nunca fue mudo. En corrillo,
El hombre del proyector
Contaba películas de Chaplin,
Le daba a sus gestos una voz.
Afirmaba que los soldados nunca vencieron
A Jerónimo
Y que tras la función de matinée
Se levantaban los apaches heridos,
Se sacudían el polvo,
Montaban sus caballos de viento
Y se iban a galopar por la llanura
En la función de vespertina.
No así los blancos, que caían flechados para
/siempre
Cuando quería meter
Su mano vengadora en el guión.
El hombre del proyector
Juraba que al cerrar el telón
Billy the Kid seguía entrando y saliendo
En los salones de Texas
Hasta hacerse un viejo bonachón
Y todos los alguaciles morían abatidos
En un río de hiel.


*****

POEMA SUEÑO


El sol fulge entre la fronda
Donde los niños duermen
Y cruza bostezando un ángel rojo.
Lejos, los patios de vecindad se llenan
De gentes que remiendan el aire
Con la aguja de su parla rumorosa.
Alguien siembra un cortejo de astros.
Entre sagrados juegos
Y blancas catacumbas,
Tú y yo: crisálidas de viento.


*****
LAS ENFERMEDADES DEL ALMA


Me da luna
Verte cruzar por una esquina
Cuando se enciende el faro de la isla
Y se apagan los barcos del contrabando.
Me da río
Ver los muertos en los trenes desbocados
Que viajan hacia el mar de las Antillas.
Me da nube
Mirar cómo trepan por el aire
Las calladas catedrales.
Me da barca
Cuando cruzas, sonámbula,
Como si empujaras al viento.
Me da libro
El tren que parece la cremallera de la noche,
La poderosa maquinaria
Que rebana dos tajos de oscuridad.
Me dan buitres
Las noches góticas
Que se pueblan de cirios y cilicios.
Me da puerto
Cuando el río sestea al mediodía
Entre bosques de pimienta
O bajo los brazos de un samán.
Me da Sur,
Mucho Sur, oír tu silencio
Que acompasa la música
Con su discreta percusión.
Me da aguja
La sombra cimbreante
Que vive cosida a tu belleza.
Me da bar
Cuando escucho en la madrugada
El taladro de la lluvia.
Me da nieve
El llanto de una niña
Que rompe el silencio del vecindario.
Me da cafetal
El nombre de mi país
Pronunciado en el exilio.
Me da lunes
Pensar en la molienda
De caña o de maíz.
Me da arcángel
El viento que llena de hojas secas
Los patios de la aurora.
Me da nardo
Tu aliento que florece
En la penumbra del cuarto.
Me da noche
La tinta derramada por descuido
En el mantel de la tarde.


*****


MEMORIAL
DEL PROVOCADOR
DE SUEÑOS


La poesía es un sueño provocado,
Un potro escondido en un bosque de niebla,
El niño que azota el agua con una serpiente muerta,
Las terrazas de agua por donde viajan los salmones
/al desove,
Un barco cargado de palabras
Saqueado por monjes y escribanos,
Una muchacha que toca el arpa de la lluvia,
La cava de tu voz untada de apio o de canela.
La poesía es un sueño provocado,
Un ruido de pasos en las catedrales de la noche,
Una mujer del desierto que inicia su danza
Para espantar a los chacales,
Un ganso perseguido por los perdigones del
/granizo.
La poesía es un sueño provocado,
Un fantasma que cruza las fronteras como Pedro
/por su casa,
Un gato, ese anarquista de los tejados
Que duerme en un sillón su profundo Nirvana,
La primera noche del hombre salido de la cárcel,
Un hombre que se niega a ir a su propio funeral.
La poesía es un sueño provocado,
Alguien que regresa de las provincias del silencio.


*****

UNA GENERACIÓN


(Grabado en Mezzotinta)
De tanto agitar banderas se fueron volviendo
/harapos.
Muchos, como Eneas, íbamos con el padre a cuestas
En lucha con su sombra y su talante.
El fantasma que recorría el mundo
Se sentó a nuestra mesa y compartió
Un pan hecho con la levadura del sueño.
Recordábamos a Louise Michel,
Su manera de señalar que la misma madera
Sirve para fabricar toneles o cadalsos.
A cada tanto recibíamos noticias de Patmos:
Paisajes devastados y hombres desplazados,
Lejos del más allá de las ciudades.
Se fueron poblando de vacíos las mesas del café,
De herrumbre los cubiertos del ausente.
El oscuro garitero repartía un naipe negro
Y supimos que la muerte, como un corredor de fondo,
Entrenaba en los estadios nocturnos y vacíos.
Siempre hubo mujeres lavando el agua,

Despreciamos los pasos congelados de la estatuaria,
Los caballos de bronce y los poetas de mármol,
Las mutiladas Venus que desconocen el desperezo
/o el abrazo.
Una tertulia de sombras bebía el vino del destierro.
En ella estaban el que cerró la puerta,
El que fue mala noticia en una edición de la tarde,
El que jamás juró ser novio de la muerte.
A nosotros nos tocó aprender a nadar
/en un naufragio.

Para Iván Darío y Leopoldo।



*****

UNA CARTA RUMBO A GALES


Me pregunta usted dulce señora
Qué veo en estos días a este lado del mar.
Me habitan las calles de este país
Para usted desconocido,
Estas calles donde pasear es hacer un
Largo viaje por la llaga,
Donde ir a limpiar luz
Es llenarse los ojos de vendas y murmullos.
Me pregunta
Qué siento en estos días a este lado del mar.
Un alfileteo en el cuerpo,
La luz de un frenocomio
Que llega serena a entibiar
Las más profundas heridas
Nacidas de un poblado de días incoloros.
¿Y el sol?
El sol, un viejo drogo que ha lamido esas heridas.
Porque sabe usted , dulce señora,
Es este país una confusión de calles y heridas.
La entero a usted:
Aquí hay palmeras cantoras
Pero también hay hombres torturados.
Aquí hay cielos absolutamente desnudos
Y mujeres encorvadas al pedal de la Singer
Que hubieran podido llegar en su loco pedaleo
Hasta Java y Burdeos,
Hasta el Nepal y su pueblito de Gales,
Donde supongo que bebía sombras su querido Dylan Thomas.
Las mujeres de este país son capaces
De coserle un botón al viento,
De vestirlo de organista.
Aquí crecen la rabia y las orquídeas por parejo,
No sospecha usted lo que es un país
Como un viejo animal conservado
En los más variados alcoholes,
No sospecha usted lo que es vivir
Entre lunas de ayer, muertos y despojos.



Publicado por FERNANDO SABIDO SÁNCHE
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