miércoles, 10 de marzo de 2010

034.- ANA MARÍA MOIX



Ana María Moix i Messeguer 

(Barcelona, 1947 - Barcelona, 28 de febrero de 2014),  fue una poetisa, novelista, cuentista y traductora española.

Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona.
Formó parte del grupo de escritores de la poesía española contemporánea que se relaciona con el editor y poeta Carlos Barral.
Ganó notoriedad al ser incluida —la única mujer— en 1968 por José María Castellet en Nueve novísimos poetas españoles, "la gran antología poética que instauró de manera bastante provocativa y espectacular una nueva poesía joven que se alzó contra la social, realista y comprometida que se había impuesto lenta y trabajosamente a lo largo de la dura primera posguerra española".
Su irrupción en la literatura fue vertiginosa: en el curso de los cinco años siguientes, de 1969 a 1973, publica tres poemarios —Baladas del dulce Jim, Call me stone y No time for flowers—, que más tarde serían reunidos en A imagen y semejanza, dos novelas —*Julia y Walter ¿por qué te fuiste?—, así como también un libro de relatos —Ese chico pelirrojo a quien veo cada día—, incursiona en la literatura infantil (La maravillosa colina de las edades primitivas), reúne sus artículos en Veinticuatro por veinticuatro y sale su primera traducción, La Semana Santa, de Louis Aragon, además de ganar su primer premio.
Vendrá luego un silencio de más diez años en los que no publica ficción propia (si excluimos el libro de literatura infantil Los robots. Las penas, que sale en 1982, 9 años después de sus relatos de Ese chico pelirrojo a quien veo cada día) y reaparecerá con su segundo libro de cuentos, Las virtudes peligrosas, que gana el Premio Ciudad de Barcelona 1985. Después, ha publicado otra novela, Vals negro, y dos recopilaciones de relatos.
Ha traducido decenas de libros, principalmente del fránces (Aragon, Samuel Beckett, Marguerite Duras, Amélie Nothomb, Françoise Sagan, entre otros autores).
Formó parte (1976-1979) del equipo que publicaba la revista Vindicación Feminista
Dirige las colecciones de poesía y relatos de la editorial Plaza & Janés.
Fue la hermana menor del escritor Terenci Moix.

Premios

Premio Vizcaya de Poesía 1970 por No time for flowers
Premio Ciudad de Barcelona 1985 por Las virtudes peligrosas
Premio Ciudad de Barcelona 1995 por Vals negro

Obras

Poesía

Baladas del dulce Jim, El bardo, 1969; con prólogo de Manuel Vázquez Montalbán
Call me Stone, 1969
No time for flowers y otras historias, Lumen S.A., Barcelona, 1971
A imagen y semejanza, 1983, que recoge su producción poética hasta ese momento

Prosa

Julia, novela, Seix Barral, Barcelona, 1970
Ese chico pelirrojo a quien veo cada día, relatos, Lumen S.A., Barcelona, 1971
Walter ¿por qué te fuiste?, Barral Editores, 1973
La maravillosa colina de las edades primitivas, literatura infantil, Lumen S.A., Barcelona, 1973
Veinticuatro por veinticuatro, artículos, 1973
Mara Girona: una pintura en libertad, ensayo, 1977
Los robots. Las penas, literatura infantil, Bruguera, Barcelona, 1982
Las virtudes peligrosas, relatos, Plaza y Janés, Editores S.A., Barcelona, 1985
Miguelón, literatura infantil, 1986
La niebla y otros relatos, Alfaguara, Madrid, 1988
Vals negro, novela, Lumen S.A., Barcelona, 1994
El baix Llobregat, 29 municipis i un riu. Barcelona, guía, 1995
Extraviadas ilustres, biografía, 1996
El querido rincón, relatos, 2002
De mi vida real nada sé, 2002, 10 relatos








ANDANDO EL TIEMPO...

Andando el tiempo se verán las caras, esos que gritan por las esquinas viva la revolución. Degeneramos, compañeros. Preguntad al mozo de telégrafos si le gusta la historia de Rossy Brown.

Rossy partió bajo la luna, una noche de fiesta en casa de Míster Brown.
Un caballero la envolvió en su capa y a sus sueños la llevó.

Regresó luego, triste y perdida, y a los pies de la mamá sollozó:
Yo no sabía qué me decía aquella noche, verbena de San Juan,
cuando dije estoy cansada y tengo sueño, mañana ya os veré.
Tengo una herida y un hijo muerto. Sólo su capa Jim me dejó. Era
mi dueño, y aunque l0 digan, Jim nunca fue salteador.

Lo saben Rossy y la cocinera que en el ajo estuvo en la ocasión:
Jim vuelve siempre. De madrugada su canción canta a las muchachas
de negros ojos y dulce voz:

Un amor tiene cualquiera
pero Dulce Jim, no

Y es que el mozo de telégrafos está enamorado, y no sabe qué hacer
para que la hija de la portera entienda que no es muchacho del montón.








AQUEL HOMBRE DE OJOS ROJOS...

Aquel hombre de ojos rojos y chaqueta azul venía
de muy lejos. Balbuceaba canciones por los parques y solía
relatar historias aparentemente sin sentido. Sin embargo,
parecía poseer un extraño entendimiento y saber
por qué algunos adolescentes lloran al despertar, herido
el pecho por el resplandor de la mañana.








CERRÉ LA PUERTA...

Cerré la puerta. Bajé las escaleras. Tropecé con el sereno
y se rompió el silencio. Le supliqué con un gesto que no lo dijera
y lo dijo: "Hoy no vienen, señorita; no les toca ". Y aún no habia
vuelto yo la esquina oí como le iba con el cuento al guarda de la
taberna: "Está loca esa chica. Cada día, a las doce,
baja para abrir la puerta a los muertos". Tuve que retener
a tío Jacobo que quería retarle a un duelo. Tío Jacobo murió
antes del 36 y no estaba acostumbrado a la mala educación de los
serenos para con las señoritas.







EL ASESINATO SE PRODUJO A MEDIODÍA...

El asesinato se produjo a mediodía, en plena calle y bajo el sol.
De la otra acera empezaron a disparar y caí en redondo, tratando
de imaginar qué clase de pájaro saldría de mi pecho cuando se acercara
un compañero para recibir mi último mensaje: que el muchacho
que vendía periódicos en la esquina llegaría a ser rey
en Nueva York.









EL CORAZÓN DE CHARO...

El corazón de Charo flota sobre las aguas del Delta como una flor endamascada.
Fue asesinada al amanecer. En los raíles del tren
se han encontrado fragmentos del dietario de su amor. Relatos
de luna llena, caligrafía imposible, Cristo crucificado, ¿qué pasó?
Adamo guarda silencio en el Olimpia y las monjas de Sagrado
Corazón cubren el cuerpo mutilado con flores de azahar.
Qué historia más extraña la de algunas colegialas.









EL MAR CON TODOS SUS DEFECTOS...

El mar con todos sus defectos El silencio con sus
calamidades La belleza cómo hiere Ni lágrimas hubo para
el dolor, media hora más tarde, a la vuelta de la esquina, a
cien metros de su casa, un apartamento de colores y ruletas,
amapolas en el techo, y en el suelo, qué tristeza, mis ojos
traspasados por sus ojos, en el suelo, porque aquella botella
de licor se derramó y nadie sabrá nunca las cosas, palabras no,
recuerdos no los hubo, la tragedia, en el charco rojo de licor,
la música cómo llegaba surgía de sus dedos No me
dejes esta noche no te vayas aunque pasará no debe no
debe El barro y la figura La tormenta cómo estalla de
repente Cómo se parecía a la belleza El fuego La lluvia
¿Debo creer que entró por la ventana? El agua qué quimera
Tus manos no eran tuyas Yo diría que morí Porque
sigue atormentando la belleza Y la muerte nos busca y
nos persigue y nos encuentra y nos alcanza. No lo dije porque
de pronto el mar de tu garganta inundó mis venas y la voz se
me paró y el pensamiento se detuvo El barro Tus manos
no te pertenecían modelando una figura lo sabías lo
sabías y la sangre qué espesa en mi boca hasta el punto de
no poder hablar ni respirar anegó el planeta y los periódicos
callaron la noticia y los profetas se rajaron y un tanto
por ciento de la población murió de asfixia y nadie dijo por
qué. Con qué violencia fallaste adrede el cuerpo de aquella
figura de mujer, con qué íntimo desprecio modelabas no el
barro era el destino qué rota, de pronto, la sorpresa.
Destroza la belleza hirió primero mis pupilas una helada aguja
recorrió mi espalda pinchó uno a uno los poros de mi piel
rasgó la carroña de la carne penetró Ohluz cómo quema
qué dolor y daba vida y daba muerte Porque la belleza
cómo mata jugando de verdad a las controversias.










LO DESCUBRÍ CON LA FRENTE...

Lo descubrí con la frente apoyada en el escaparate
de la pastelería y en los ojos blancos, increíbles, le reconocí:
Era Hitler y estuve a punto de decírselo: te ves más viejo
desde la última vez. Pero me pareció tan triste
que hice como si no le conociera.









NANCY FLOR...

Nancy Flor bailará siempre
porque Johnny ya murió.
Un bribón le dio la muerte,
nadie sabe a dónde huyó.

Fue testigo un pistolero
rey en los bares de New York,
pasado luego a carcelero
contó la historia en un block.

Jim, Johnny y Nancy Flor
tres personajes de antología,
de apología,
extraña historia del terror.

Ella tenía los ojos grises,
Johnny pintaba flores de azahar,
Jim era dulce, un soñador.

Ella bailaba todas las noches,
Jim la soñaba en un bazar
rodeada de otros muñecos
que la adoraban por su candor.

Eran hermanos los dos adoradores de Nancy Flor.

Por la calle caminaban
los tres en silencio,
mas el corazón no calla, traidor.
Y Jim lo supo.
Daban las doce en el cuco.

Caía el sol en la acera
y Dulce Jim vio un gran amor
en las dos sombras de Johnny y Nancy Flor
unidas a ras de tierra.

El dolor apenas quema
cuando nada queda en el hueco
de un antiguo corazón.

El asesino huyó de la justicia
pero le persigue el eco
de una loca ilusión
que con diabólica malicia
persiste en tener razón.

Una flor era Nancy para Jim,
mas una flor pintada antaño
por un solo enamorado
que no fue Jim, sino John.







PASABAN DE LAS DOCE DE LA NOCHE...

Pasaban de las doce de la noche cuando regresaba
a casa, y juro que no bebí, pero allí estaban los dos, ju-
gando a cartas a la vuelta de la esquina. Eran dos som-
bras para siempre enamoradas: Bécquer y Ché Guevara.









TODO SUCEDIÓ CON LA MÁXIMA SENCILLEZ...

Todo sucedió con la máxima sencillez, de acuerdo con lo que
las conveniencias exigen y sin efectación alguna por su parte.
Corazón Amarillo Sangre Azul pronunció su último mensaje:
dejad en paz a los alcohólicos y no olvidéis que los cisnes
cantan antes de morir.









UN HOMBRE TRISTE...

Un hombre triste su barco: Alegre, ése fue Jim.
Dulce conmigo, mas no risueño; qué corazón

Jim en el parque, y sin sombrero. Ay dios, qué miedo
si es un matón. Ay dios qué pena, si un día parte
como llegó.

Tiene los ojos rojos y on the sea mira como un traidor.
¿Serás payaso? , dije, y sobre el césped se revolcó. Y eso
que no soy niña que con desconocidos antes hablara yo.

Cortaste lirios en las praderas y a Johnny mataste en
Nueva York. Fue por amor: bailaba en Broadway Nancy Flor.

Ah, Dulce Jim qué consuelo cuando los adolescentes se
enamoran y de esquina en esquina les nace en el pecho
un corazón.

Dulce Jim vendrá mañana
y nos trae la ilusión.

Un amor tiene cualquiera
pero Dulce Jim, no

Una ilusión es la quimera de su roto corazón: que, con la primavera,
a puerto su barco arribará y, en los parques de las ciudades
historias a las muchachas cantará: la del príncipe y la chica fea,
la flor de Nancy, la habanera, y Johnny el Prometedor.

Un amor tiene cualquiera
mas Dulce Jim, jamás

¿Si muere Jim, llorarás tú ? Va preguntando a las mujeres,
arrabaleras, niñeras, quinceañeras.

Parte su barco, rojo por dentro, antes de oír el sí o el
no. Ya las respuestas no le interesan. Ya nunca baila en
Broadway Nancy Flor.

Es Dulce Jim un alma en pena,
mi gran amor,
es un farsante,
un caminante,
un peripuesto hablador,
un traficante de corazones,
un triste amante de Nancy Flor.

Y tiene un perro que ladra fuerte cuando regresa de
madrugada al barco que fue de Johnny y de su amor.


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