viernes, 3 de diciembre de 2010

2245.- GABRIEL STANESCU


Poeta rumano.



Gabriel Stanescu
Traducción de Joaquín Garrigós




NO ES

Leo pero no es mi lengua
Escribo pero no es mi lengua
La hablo pero no es mi lengua
Oigo cada vez más cerca
La música de otra verdadera que la reemplaza






SENTIMIENTO TRÁGICO DE LA EXISTENCIA

Entre todos los pueblos
Solo nosotros los rumanos hemos podido
Dejar tantos huesos en tierra extraña
Dimitrie Cantemir duerme el sueño eterno en tierra extraña
Balcescu duerme el sueño eterno en tierra extraña
Enescu duerme el sueño eterno en tierra extraña
Ionescu duerme el sueño eterno en tierra extraña
Cioran duerme el sueño eterno en tierra extraña
Aron Cotrus duerme el sueño eterno en tierra extraña

Como si la tragedia de tantos siglos no nos hubiese bastado







LAS VERDADES DE LOS GRIEGOS

No les hables a los griegos de tormentas en el mar
La última gota de esperanza se secó
Cuando Heráclito abndonó sus elementos
Era un día de fuerte viento y mucho oleaje
En la orilla las nubes juntaban piedras y rayos
¡Zálasa! ¡Zálasa!
Los marinos habían perdido la ocasión de convencer a los dioses
En cambio estos campaban a sus anchas
En la arena húmeda corrían como espectros sobre las aguas
Se ocultaban entre las rocas recitando versos
El mar de los griegos repetía sin cesar las preguntas de los filósofos
Que removieron las cenizas de otros siglos
¿De qué nos sirvió a nosotros vivir al mismo tiempo que ellos?
¿O que gozamos pensando al mismo tiempo que ellos?
¿De qué sirvió que allá en una isla
La lluvia enviase palabras de aliento a los refugiados
Que iban en busca de una nueva patria?
¿Quién los incitó a malograrse
enfrentándose al aire salado de tantos posibles naufragios?
¿Sabían que los atenienses habían declarado loco a Tirteo
Y que Sócrates había sido condenado a muerte?
Los alejandrinos no esperaron las lágrimas extranjeras
El vocerío de la multitud y las riñas de los jueces

Los siglos siguientes hablando muchas lenguas a la vez
Se apresuraron a cambiar a las víctimas por los verdugos








PROCESO DE INTENCIÓN

No me leáis
No me comentéis
No me escribáis
No me maldigáis
No me venguéis
Tampoco a vosotros os espera nada mejor
La vejez la locura en camisa de fuerza
La traición de los amigos el asilo o la cárcel

Y al gusano:
Dejadlo acabar su obra








BORGES

De pronto es de noche;
Sobre el polvo infeccioso de los libros
Los detalles de esta
Bendita tarde
Aglutinando en la memoria
«No eres los demás»
Me parece oírlo buscando las palabras
Bajando ciego entre las cosas
Apoyándose
En una invisible
E inexpresable
Amnesia







MEMORIA CLANDESTINA

Para llegar aquí me ha hecho falta
Cierta dosis de escepticismo
No ha venido nadie a enseñarme
En quién creer y en quién no
A quién dar la razón y a quién no
La soledad quema en la hoguera los poemas de nadie







VENCEDORES Y VENCIDOS

Me han escrito las piedras que ya no pueden soportar el frío
Me han escrito los árboles que ya no pueden vivir sin certidumbres
Me han escrito mis amigas las arañas
Que la lluvia ha hecho envejecer las estatuas
De tanta como ha caído últimamente
Me han escrito las hormigas y me han escrito los parientes de los que ya no están
Pero ni unos ni otros me han convencido así que yo mismo he querido
Ver oír y hablar
Con los pocos testigos supervivientes
Desposeídas por la nieve las velas tienen algo
De los gestos de los moribundos
Noche tras noche alguien habla a los vencidos:
«¡Vosotros heredaréis la tierra vosotros seréis los auténticos vencedores
No temáis!»
Y de pronto los vencedores se retiran
La muerte los cuenta con los dedos de una sola mano
«¿Qué tenéis contra ellos? ¿Qué mal os han hecho?» pregunta la multitud
Y el eco responde: «Ellos tienen la culpa de los muertos
Que no quisieron morir sin saber por qué»

En sus tumbas abandonadas solo la nieve esparce recuerdos
Tarros vacíos dando vueltas al azar
Debatiéndose contra la muerte la soga de la que caerán
Las cabezas de los antiguos y futuros vencedores






HAIKU

Domingo ventoso frío
En las piedras del lago
Un zapato de nadie








LA BIBLIOTECA DE LOS SUEÑOS

Otra vez he soñado con la biblioteca de casa

Los libros apilados en sacos de papel
Las carpetas los papeles los manuscritos los folios

Me traje aquí decenas de paquetes de libros
Maletas repletas de ilusiones

No he decidido si marcharme o quedarme
No sé si tengo que traer el resto de los libros de casa
O enviar allí los que hay aquí







AUTORRETRATO EN EL ESPEJO

¿Quién eres tú Gabriel Stanescu?
¿Quién te crees que eres?
¿Espía austriaco emigrante rumano
en busca de la suerte
o pobre cobaya preparada para experiencias fundamentales?

¿A quién quieres convencer
Con tus rebeldías de adolescente inconformista?
¿A quién quieres impresionar
Con estos textos de maniaco incorregible?
Nadie te escribe ya
Uno a uno te han abandonado los amigos
Y te abandonarán más
Tuviste que vender tus libros de versos
Entre chorizos y quesos
Jamás en una librería
Sócrates murió como un filósofo
Tú acabarás como una cobaya
Humillado en tu país humillado aquí
Humillado allá donde estés
¿Qué quieres enderezar con las palabras?
¿Cuándo vas a olvidarte de esa mueca agria
Que se esfuerza en sonreir?
¿Cuándo vas a olvidarte de esas estúpidas conversaciones
De esa rutina diaria uniformemente distribuida
En intervalos también uniformes?
¿De qué conjunciones de estrellas hablan las buenas gentes?
¿De qué tipo de ley moral?
¿Qué número saldrá ganador esta noche en la rueda de la fortuna?







YO EL ESCRIBA

No me acuséis en vano
No soy yo el autor
Alguien me dicta
Y yo lo único que hago
Es anotar cuidadosamente
Todos estos poemas



ENFOCARTE

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